INTERNADO DE SEÑORITAS GINTAMA

CAPÍTULO XI


El portazo que su compañera da logra despertarla, pero no lo suficiente como para lograr levantarla.

−De seguro esa china está molesta por el castigo de la Hijicerda −murmuró para ella mientras se volvía a acomodar.

Podía dormir plácidamente hasta tarde ese día debido a que no había entrenamiento de kendo porque su rival tenía pendientes que hacer.

Después de otras horas más de sueño, siente el deber de levantarse, de seguro ya se habrá saltado la hora del desayuno y debía llegar a tiempo para la hora de la comida.

Tomó su celular que estaba en un mueble a lado a su cama y vio que tenía varias llamadas perdidas y unos cuantos mensajes. Leyó el primero, era de la princesita.

"Okita san, ¿ha visto a Kagura chan? No llegó a sus clases extras y la maestra Hijikata y Sakata la andan buscando. Por favor conteste"

Revisó su bandeja de entrada y la mayoría eran mensajes de ese tipo incluyendo llamadas de las profesoras.

−"Estúpida China, ¿ahora que hiciste?" −pensó al momento que se levantaba de su cama para encender la luz de su cuarto, vestirse y ayudar a las demás en su búsqueda−. Sabía que le tenías miedo al cerdo pero no pensé que tanto para huir de sus cas… −No terminó su pensar porque cuando la luz iluminó su habitación se dio cuenta que las pertenencias de su compañera de habitación no estaban.

Se vistió lo más rápido que pudo para después salir de su habitación debía saber que estaba pasando, no creía que le llegaran a cambiar de compañera a estas alturas del curso y más que ninguna de las dos lo habían solicitado, ya se habían acostumbrado una a la otra y no se veía teniendo otra compañera que le proporcionara la misma diversión y otras cosas.

−Okita san −chocó con su vecina y la remitente del mensaje.

−Princesa −respondió de manera automática

−¿Has visto a Kagura? −preguntó con clara preocupación.

−No princesa. Acabo de despertar y no estaba en la habitación. −No reveló que las cosas de su compañera no estaban en su habitación−. ¿Sabes dónde se encuentra la maestra Sakata? − cuestionó y a ella era la única que podía explicarle la situación con su cuarto.

−La maestra Sakata estaba con la maestra Hijikata buscando a Kagura chan, pero al ver que no la encontraban la maestra Hijikata decidió castigarla a ella en su lugar ya que es el adulto responsable a cargo de Kagura chan.

−Gracias princesa −agradeció mientras emprendía camino para ir al aula de castigos.

−Espera Okita san, −tomó su mano con brusquedad haciendo que se detuviera−. La desaparición de Kagura creo que es mi culpa −dijo al recordar las palabras que le dedicó la última vez que la vio.

−No te preocupes, de seguro ella ha de haber huido por miedo a la ex cerda. Veras que pronto regresa −dijo con una sonrisa mientras le acariciaba la cabeza, definitivamente no debía decirle a la princesa que las cosas de Kagura no estaban pues se pondría más mal de lo que ya estaba.

Dejó a su compañera una vez que ella había ingresado a su habitación. Emprendió camino al aula de castigos. Ya estaba próxima a llegar cuando a sus oídos habían llegado los gritos de la maestra de plateados cabellos.

−Vaya Hijikata san no pensé que usted fuera una sádica de closet −dijo al momento que abría la puerta.

−Hijikata chan es Souko chan, tal vez ella sepa algo de Kagura −se cubrió detrás de su alumna, pareciera que alguien acaba de vivir una experiencia traumática.

−Okita san, ¿sabes el paradero de tu compañera de cuarto? –cuestionó dedicándole toda la atención de mundo

−La china… −Ambas profesoras se le quedaron viendo con desaprobación−. Yato san, −empezó a hablar con cortesía digna de una estudiante ejemplar del Instituto Gintama−, no estaba en mi habitación cuando desperté, lo cual tiene veinte minutos. Además de que sus pertenencias no estaban en mi habitación que es la 233. Venía a preguntar si de casualidad ha habido un cambio de compañeras.

−¿No están sus cosas? –Parece que alguien no estaba muy contenta al saber eso ya que lo demostraba tomando del cuello a la chica que le acababa de dar esa información.

−No, todo está vacío y desordenado. Como si lo hubiera hecho mientras estaba enojada. De casualidad, ¿le han preguntado algo a su hermana? –Seguía manteniendo esa forma de hablar.

−Cierto, la loca –dijo Ginko como si se le hubieran aclarado todas las ideas y salió en su búsqueda.

−¿La loca? –cuestionó la de azabaches cabellos.

−Kagura san tiene una hermana que es un año mayor y estudia en esa institución –explicó la identidad de la persona que la profesora Sakata había ido a buscar.

Ambas mujeres se quedaron esperando en ese salón de clases esperando que las demás mujeres llegaran. La puerta se abrió dejando entrar a la profesora y tres estudiantes más.

−Fórmense y presente –exigió como si se tratara de una escuela militar.

−Yo soy Yato Umiko~ −Su sonrisa era de felicidad pero Kagura le había advertido Souko de lo engañosa que es.

−Yato Araita. –Era la más alta de las tres, cabello castaño y ojos color miel.

−Takasugi Susumi –A ella la conocía, pues fue la joven que hizo entrar en razón a Umiko cuando quería llevarse a Kagura a dormir con ella.

−Sakata san, ¿qué tienen estas jóvenes que ver en la desaparición de Yato Kagura san?

−¿Qué no ves que dos de aquí son familiares de ella? –cuestionó como si eso no fuera lo más fácil de deducir con sus presentaciones.

−Yo solamente soy una prima lejana, no me quieran meter en el mismo saco que las hermanas pelirrojas revoltosas. –Parece que alguien no estaba muy contenta con llevar el apellido Yato.

−Así que mi hermanita está desaparecida. Tal vez se cansó de que jugaras con ella Okita san –miraba maliciosamente a la compañera de cuarto de su hermana.

−¿Qué le has estado haciendo a mi niña? –cuestionó Ginko quien era la más volátil en estos momentos.

−Disculpen… −Alguien más se había colado en la habitación y es que lo hizo después de ver que la profesora Sakata arrastraba por la escuela a la hermana de Kagura.

−Princesa…

−Oh pero si es la adorable princesa, −alguien ya le estaba dedicando una sonrisa encantadora a la recién llegada−. Y su novia –dijo molesta al ver quien la acompañaba.

−¿Tokugawa san? ¿Qué tiene usted que ver en esto? –preguntó sorprendida la maestra de flequillo V−. Usted sería la única que no encaja con las personas que está en esta habitación. –Es que todas tenían antecedentes de mala conducta.

−Nosotras vimos a Kagura antes de irnos –exclamó con preocupación y culpa.

−¿Irse? –cuestionó la profesora de plateados cabellos−. Tengo entendido que las alumnas solo pueden salir los domingos y hoy es sábado.

−Los familiares de Tokugawa e Imai pidieron permiso para que las dos jóvenes salieran hoy ya que tenían deberes que cumplir respecto a su posición.

−Oh ya veo. Por favor continúe princesa.

−Le explicamos el porqué de nuestra salida y al parecer no estaba muy satisfecha, se veía molesta.

−¿A qué debían salir?

−Teníamos una cita con nuestros prometidos.

−¿Prometidos? –Alguien no estaba muy informada sobre algunos asuntos de la escuela.

−Sí, lo normal en esta institución es que sus alumnas tengan prometidos debido a su posición social –explicó la joven del parche−. O hay otras que prefieren escapar de su destino y terminan dando clases. –Nadie supo para quien fue esa indirecta, pues las dos profesoras se mostraron impasibles.

−Eso quiere decir que yo tengo uno. ¿Araita tienes uno? ¿La compañera de mi hermana también tiene uno?

−Tu futuro esposo lo decide tu familia, no la escuela –comentó la profesora.

−Sí, sirven para unir empresas y cuidar intereses de ambas partes involucradas.

−Takasugi, eso quiere decir…

−Sí, aunque sea la hija menor mi matrimonio ya está decidido.

−También la de la princesa y su novia. –Eso era lo que había entendido−. Compañera de mi hermana, ¿tú tienes uno?

−Desconozco –respondió seriamente, con la información que había revelado la princesa creía entender el enojo de Kagura hacia la escuela, todo se debió a un mal entendido.

−¿Araita tu sabes algo de nosotras? –Estaba interesado en ese tema.

−Usualmente en nuestra familia se suelen comprometer entre familias para conservar el clan pero solo es al mayor y a la menor se le da la opción de escoger entre permanecer en la familia o no.

−Oh ya veo. –Hoy se estaba informando de muchas cosas nuevas.

−No se preocupen, de seguro solamente es un berrinche. Ha de haber escapado a la casa de la maestra Sakata –dijo restándole importancia a la ausencia de su compañera−. O en una semana ha de regresar cuando se le acabe el dinero. –Finalmente salió de la habitación y emprendió camino a su cuarto ya después de esas noticias se le habían ido las ganas de comer.

−Okita san tiene razón. Lo más seguro es que este en tu casa –dijo la maestra más seria hacia su compañera.

−Sí, lo más seguro es que haya escapado para allá. ¿Me acompañas a revisar?

−Está bien –soltó un suspiro.

−Lo mejor será irnos –dijo la de cabellos negros y parche para sus compañeras.

−¿Le dirá al pelado? –Nuevamente la profesora estaba sufriendo un tic nervioso.

−Procuremos no decirle nada a Umibouzu sama hasta que demos por sentado la desaparición de Kagura –dijo tímidamente mientras jugaba con sus dedos y es que le hizo jurar cuidar a su adorable segunda hija a la primera no le importaba tanto lo que hiciera, pero Kagura era la niña de sus ojos.

−Bueno. Avísenme si llegan a saber algo de ella. En mi habitación no está –dijo antes de salir.

−No… nosotras también ya nos vamos –dijo tímidamente, no podía perdonarse que hirió a su amiga, las palabras son como cuchillos sin no se utilizan de manera adecuada se pueden convertir en armas terribles.

−¿Soyo? –cuestionó a su novia cuando vio recargarse en la pared, pues ya no faltaba mucho para llegar a su habitación.

−No me siento del todo bien.

−Pero no es tu culpa. La culpa es de esa mujer que no pudo formalizar nada con ella.

−Tal vez no se sentían listas todavía. Tal vez todavía no comprendían su relación de amor odio. –Intentaba excusar a sus dos amigas para terminar de echarse la culpa a ella−. No puedes estar peleando con alguien y al siguiente día profesarle amor.

−Tú y yo sabemos que entre ellas existía amor desde antes. Porqué a pesar de sus peleas ahí estaban la una apoyando a la otra, claro a su manera. Así que no te lastimes más echándote la culpa, sabes que no me gusta que este así. –Limpio el camino de agua salina que empezaba en los ojos de su amada con delicadeza, ella solamente se mostraba frágil ante ella.

−Nobume –abrazó a su amada, el tiempo necesario para aliviar su corazón−. Aun así, me gustaría estar un tiempo a solas, por favor –pidió mientras juntaba sus manos para darle énfasis a su suplica.

−Sí después de que se oculte el sol no has llegado a la habitación no me importaría mover todo el Mimawarigumi con tal de encontrarte, yo no soy tan apacible como Okita –dijo mientras la señalaba con su dedo índice como si se tratara de una espada−. Así que no pienses en escapar.

−Entiendo. –Sabía que era de armas tomar y más cuando su deber era protegerla−. No huiré, tal vez solo pasee un rato por el jardín de la institución –dijo lo que planeaba hacer.

−Está bien. Estaré esperándote en la habitación. –Le dio un beso protector en la frente y no muy satisfecha empezó su camino hacia su habitación, pues sabía que un poco de tiempo a solas a veces es bueno para el corazón.

−Ya puedes salir –pidió a la persona que las había estado siguiendo.

−Vaya no creí que fueras tan perspicaz –dijo sorprendida mientras se acercaba−. Y creo que lo eres más que tu novia.

−Ella si se dio cuenta, −aún se mantenía de espalda hacia la intrusa−, por eso es que amenazo antes de irse.

−Oh ya veo. –La distancia entre ellas era la suficiente para poder entablar bien una conversación pero aun la de azabaches cabellos se estaba de espaldas−. ¿Princesita no se va a voltear? Es mal educado de su parte.

−¿Qué es lo que quieres? –Antes de que la otra se diera cuenta ya estaba contra la pared con un cuchillo amenazando su cuello.

−Vaya princesita, nunca pensé que usted fuera fuerte –exclamó con asombro al ver lo rápido que ella había actuado y sólo esperando la distancia perfecta.

−Nobume me enseñó a defenderme de amenazas. Lo que paso la vez pasada en el pasillo fue solamente un desliz.

−No soy ninguna amenaza, sólo venía a hablar. Quiero saber de la relación que tiene mi hermana con esa castaña, porque no es meramente amistad, ¿verdad?

−¿Qué? Ellas no tienen ningún tipo de relación. Sólo son amigas. –La duda había invadido su ser.

−Es no fue lo que escuche de ti hace unos momentos atrás. –Empezó a hacer su cabeza para adelante sin importarle que pudiera ser cortada, pero Soyo lo hacía lentamente para atrás.

−No… −No, no podía ser la delatora y menos cuando ella fracturo la relación.

−O tal vez podemos hacer un trato –dijo coquetamente, su cuello tocó un poco el cuchillo de la chica y ya empezaba a correr un poco de sangre, dando a entender que era bastante filoso.

−¿Trato? –cuestionó, al momento que quitaba definitivamente el cuchillo del cuello y como una experta samurái limpio la sangre de la que se habia ensuciado y lo enfundo para guardarlo en algún lugar dentro de su falda.

−Pero que interesante resultaste ser –dijo con una sonrisa−. Si, el trato es que debes aceptar una cita conmigo.

−¿Por qué debería? –preguntó y es que no le estaba gustando como ella estaba manejando la situación.

−Son dos opciones: me cuentas la relación que tienen mi hermana y su compañera como para que un comentario tuyo sobre prometidos la haga escapar o una cita entre las dos mañana.

−Está bien, la cita. –Era la opción menos dolorosa para ella.

−Te veo mañana dulce princesa~ −dijo con una sonrisa mientras se marchaba de ahí satisfecha con su resultado. Realmente no le importaba su hermana, ella simplemente quería el nombre de Tokugawa Soyo en su lista.


N/A: No podia ser la Reina del NTR y Yuri si no tenia una historia con esos dos factores juntos, muajajajajajajaja

Melgamonster: Creo que me estoy pasando un poquito con la maldad.

Conciencia de melgamonster: Yo creo que le falta un poco más de maldad para tener más lagrimas de tus lectores. Tus galletitas no se hacen simplemente de harina.

Melgamonster: Tienes razón. Más maldad.

Conciencia: Más maldad

Y bueno la maldad fue la que me ayudo a terminar el cap xD porque iba por las mil quinientas palabras, pensé que seria otra vez un capitulo corto, pero la maldad me ayudó a agregarle más cosas.

I love Okikagu: Lo sé han pasado siglos desde mi ultima actualización pero ahora ya no paso tanto tiempo, no? Tomar las mañas de mi mentora suena interesante, pero no, no me gusta dejar historias inconclusas, aunque se tarde mil siglos una historia debe tener final. Souko, Souko parece que no anda tan preocupada por su china o si? Aquí se puede apreciar más el nobusoyokamu v: No, Citrus no ha terminado, pero el ultimo cap me rompió el corazón y no hay actualización hasta abril (estuvo un mes sin ese Yuri :'v) Bueno gracias por leer espero que este cap también te haya rompido el corazón, que digo gustado, si gustado.

Ahora las interrogantes del capitulo:

¿Souko se dio cuenta de porque su china escapó?

¿A quien se referia Takasugi con huir de su compromiso y terminar como maestra? ¿A Ginko? ¿A Tenko? ¿A Zurako?

¿A que lista quiere agregar Umiko a la Soyo?

¿Nobume como tomara que su salsa de soya se vaya a una cita con una pelirroja hormonada? ¿Se enterara?