INTERNADO DE SEÑORITAS GINTAMA
CAPÍTULO XII
Al finalizar su intercambio de palabras con la hermana de su amiga emprendió camino a su habitación y es que necesitaba algo para tranquilizarse, el paseo al jardín puede esperar o mejor dicho era una excusa para que su compañera y novia la dejara unos momentos a solas.
−Hola Nobume san −saludó al momento de atravesar la puerta.
−Soyo sama −respondió−. ¿Tiene algo que contarme? −Rara vez utilizaban sufijos dignos de su nivel social pero cuando lo hacían era porque iba en serio.
−Mañana saldré −empezó a explicar y es que debía darse el tiempo suficiente para inventarse una excusa creíble para que la dejara salir sola de la escuela.
−¿A dónde? ¿Con quién?
−Con mi hermano, al parecer hizo un poco de tiempo libre para mí. Así que no creo que sea necesario que me acompañes ya que él suele tener su escolta personal. −Mencionó al mandatario y es que esa era la única forma que se le ocurría para salir de la escuela sin su protección ya que si se enteraba con quien iba a ser su verdadera acompañante la encerraría en su habitación.
−Está bien, solo debes regresar antes del toque de queda −respondió y esa respuesta la hizo respirar en paz.
−Claro.
−¿Ya terminaste tus tareas? −cuestionó con notoria preocupación.
−Sí, Nobume −dijo con una sonrisa y se lanzó a sus brazos, ese trato tan formal ya la había cansado−. Sabes que te amo −externo sus sentimientos, algo le decía que debía hacerlo.
−Yo también lo hago Soyo. −Continuó el abrazo que ella había empezado y acarició su cabello para darle tranquilidad.
Un nuevo día se asomaba, los rayos solares atravesaban sus cortinas. Debía despertarse para arreglarse, había prometido una cita y se vestiría como para una.
Al terminar de arreglarse y desde la puerta, que estaba a punto de irse, le dedicó una sonrisa a su novia que yacía todavía dormida en su cama.
En la puerta de la institución se encontró con quien sería su martirio durante el día de hoy.
−Buenos días dulce princesa~ −La saludó apenas se cruzó en su campo de visión.
−Buenos días Yato san –saludó con formalidad característica de alguien de alta clase.
−Princesita no es necesario tantas formalidades, puedes decirme Umiko –dijo con una sonrisa.
−Umiko san, yo también tengo un nombre, no soy solamente una princesa –hizo hincapié y es que no le parecía agradable que ella le llamara así.
−Soyo.
−¿Sin ningún sufijo? –Le parecía que ella estaba tomando demasiada confianza con su persona.
−En China no se suelen utilizar sufijos –explicó el por qué.
−Pero Kagura chan los usa…
−Mi hermana llegó más chica a esta país, además creo que solo lo ha de utilizar contigo para que suene adorable.
Si ella pensaba un poco más, su hermana tenía razón. Ya que ella prefiere los nombres adorables.
−Está bien, toleraré que me llames de esa forma Umiko san. –Se dio por vencida al intentar hacer algo con ella−. ¿A dónde iremos? –preguntó y es que ella era la que dio la idea de la cita.
−Tengo planeado un lugar donde me hacen descuento –exclamó muy animada mientras tomaba del brazo a la pequeña joven.
Fue arrastrada durante todo el trayecto, ya que la joven de pelirrojos cabellos se mostraba muy emocionada por la cita e iba corriendo por las calles para llegar a su destino.
−Listo, aquí es −exclamó cuando llegaron al lugar.
−Pandoom −leyó el nombre del lugar que estaba escrito arriba de la puerta en letras doradas−, ¿Comida china?
−Sí, es mi favorita, además de que tengo descuento −dijo con una sonrisa mientras entraban al lugar.
−Señorita Umiko −la saludó la joven que estaba en la entrada para recibir a los clientes−. Es una sorpresa que nos visite tan temprano−. Y es que la joven solía hacerlo en la noche, después del toque de queda del instituto−. ¿Mesa para tres? ¿Y el reto del don?−preguntó ya que usualmente solía venir acompañada de tres personas más y hacia el reto para no tener que pagar su consumo.
−No, hoy simplemente mesa para dos −exclamó al señalar a su acompañante.
−Oh está bien, la pondré en una mesa con la mejor ubicación −dijo mientras le giñaba el ojo.
−Perfecto.
−Es un bonito restaurante −exclamó la invitada después de observar el lugar durante su recorrido para llegar a su mesa−, y por lo visto te conocen.
−Sí, suelo venir aquí con mis amigas –dijo con una sonrisa.
−Oh, ¿y qué es eso del reto del bol? –Le causó curiosidad cuando lo escucho.
−Es el reto de que te tienes que terminar un gran plato de comida en menos de veinte minutos.
−Oh y me imagino que tú lo ganaste. –Conocía a su amiga así que se imaginaba que su hermana era igual.
−Sí, ¿quieres ver las fotos de quienes han logrado hacerlo?
−Sí.
Ambas se levantaron de su mesa y caminaron entre el establecimiento hacia una pared que ella no había visto. En grande decía "Los ganadores", entre las fotos se podían apreciar hombres y mujeres de gran masa muscular sonriendo a la cámara con un gran plato de comida vacío y algunos acompañados de sus familiares, fue viendo cada una de las fotos hasta que vio en una esquina, apartada del resto y con un fondo diferente decía "Las legendarias", se distinguía que la pintura con las que fueron escritas las "s" era más reciente.
−Son Kagura chan y tú –exclamó al reconocerlas.
−Así es.
Se puso a ver la fotografía de su amiga y la tristeza la invadió nuevamente ya que a lado de la joven se podía apreciar su compañera de cuarto y amiga, era obvio que habían venido juntas.
−Yo vine con mis amigas de siempre –dijo para intentar desviar la atención.
−La joven de en medio se parece a ustedes, ¿es alguna hermana mayor? –Ella también intentó pensar en otra cosa y lo hizo viendo otra foto y es que le causaba curiosidad ya que su amiga no había nombrado a alguna hermana más y es que si analizaba mejor la foto se distinguía que era más vieja.
−No, ella es nuestra madre –respondió.
−Oh. –Se había quedado sin palabras, Kagura una vez le contó lo que había pasado con su madre y es que hace mucho que falleció.
−Regresemos a la mesa, ¿ya pensaste algo que se te antoje comer? –Vio que esas fotos en lugar de animarla le estaban quitando el ánimo.
−Creo que sí.
La tragadonas le había pedido el favor que la acompañara en una misión de espionaje, ella aceptó porque no tenía nada más que hacer pues su fuente de diversión y entretenimiento diario se había largado a quien sabe dónde sin dejar rastro.
Las profesoras Hijikata y Sakata fueron a la casa de quien hacia la función de tutora de la adolescente pero ahí tampoco la encontraron y ni parecía indicios de que se había dirigido para allá. Aunque había visto a las profesoras menos preocupadas y sin indicios de querer seguir buscando así que ella tampoco lo haría.
Estaba en la entrada de ese restaurante junto a su compañera de espionaje. Nunca se imaginó que regresaría a ese lugar, o tal vez sí, aunque no se imaginó que sería con esa compañía.
−Bienvenidas a Pandoom. ¿Mesa para dos? –preguntó la señorita que estaba en la entrada.
−Nosotras escogemos la mesa, gracias –respondió cortante y se adentró al lugar la de azulados cabellos y su acompañante simplemente la siguió.
Se le hacía raro el comportamiento de su futura compañera de trabajo, ya que eso sería cuando ambas fueran adultas ya que ambas trabajarían en fuerzas policiales y le dijo que esa misión de espionaje era referente a eso.
Llegaron y mientras leía el menú notó que ella desviaba la mirada hacia otro lado.
−¿Qué tanto miras tragadonas? Si es una misión de espionaje se supone que debes ser más discreta –exclamó cansada de ver ese comportamiento, así que volteo hacia el mismo lado que lo hacia su compañera−. Esa de ahí es la princesa. ¿Tu misión de espionaje era para la princesa? –cuestionó molesta.
−No hables tan fuerte, no tienen que saber que estamos aquí –pidió.
−Sabes algo, me largo. No te ayudaré a seguir con esto, pensé que íbamos contra un político que se oponía a Shigeshige sama o conseguir información necesaria para que el éxito de Shigeshige sama continúe o que se yo. –Se levantó de su silla pero fue retenida−. Suéltame tragadonas, no creí que fueras tan posesiva con la princesa.
−Siéntate y te explico, en cierta forma esta cita fue ocasionada por tu culpa.
−¿Mi culpa? –No entendía a donde quería llegar así que nuevamente tomó asiento.
−Soyo se siente culpable porque Kagura haya escapado ya que ella fue quien le contó a Kagura sobre los prometidos.
−No tiene por qué hacerlo, la china solamente fue una impulsiva.
−Tú no fuiste realista con tus sentimientos. –Ese comentario ocasiono un silencio incomodo entre ambas−. Bueno ese no es el punto al que quería llegar. La hermana de Kagura la presionó le pidió que le contara que tipo de relación tenían ustedes dos o que saliera con ella. Soyo para evitarles más problemas mejor aceptó la cita.
−La china y yo no tenemos ninguna relación que necesite la bendición de la hermana mayor. Pero te acompañare en esto ya que no tengo nada mejor que hacer.
Ambas voltearon a la mesa de la princesa y la loca se veían muy animadas platicando y sonriendo inclusive la distancia que Soyo había estado manejando para su seguridad poco a poco se iba reduciendo.
−Oye tragadonas parece que esas dos terminaron de comer –dijo al notar la ausencia de platos en la mesa.
−No hay de qué preocuparnos porque no pedimos mucha comida.
−Lo decía para que vayas pidiendo la cuenta, obvio vas a pagar tú lo de ambas. En lo que yo me voy siguiendo a tu novia y a su amante –dijo con burla para después levantarse pues la pareja a la que se refería ya estaba abandonando el lugar.
Había sido una comida muy animada con las pláticas de las aventuras de Umiko, ella se había encargado de todo momento de hacerla reir.
−Debemos regresar a la escuela Umiko san, pronto será el toque de queda. –En realidad faltaban unas cuantas horas más, pero ya estaba sintiendo mal por haber dejado tanto tiempo sola a su novia.
−Vamos sólo a un lugar más y ya regresamos a la escuela, ¿te parece bien?
Revisó la hora en su celular y también su bandeja de mensajes pero no tenía ninguno y al parecer todavía sobraba bastante tiempo.
−Sí, está bien.
Ambas empezaron a caminar en silencio ella solamente siguiendo los pasos de su acompañante. Cuando se dio cuenta ya no reconocía el lugar donde se encontraba.
−Umiko san, ¿A dónde vamos? –cuestionó temerosa.
−A un lugar interesan…
−Umiko san, ¿esa de ahí no es Kagura chan? –preguntó para que confirmaran sus sospechas pero no esperó una respuesta afirmativa y empezó a seguirla.
La joven que seguía empezó a correr así que ella también lo hizo, la vio adentrarse a un callejón y ella también lo hizo, cuando se adentró más a él se dio cuenta que era uno sin salida y no se había encontrado para nada con ella, pareciera que desapareció en el aire.
−Umiko san, ¿esa era Kagura chan? –volteó a ver a su acompañante pero ella se estaba acercando silenciosamente y ella inconscientemente retrocedía, cuando se dio cuenta ya estaba arrinconada contra la pared y ella.
−Princesita, nunca debes dejar que un cazador se acerque tan fácilmente a su presa. –Su espalda tocaba la pared, en el lado izquierdo de su cabeza estaba el brazo de Umiko limitándole el escape y la mano libre tocaba su rostro dirigiéndolo a su mirada.
−Umi…
−China. –Alguien había gritado en la entrada del callejón, una voz que ambas habían reconocido perfectamente.
−Okita san –la nombró mientras la volteaba a ver.
−Amiga de mi hermana. –Abandonaron la posición en la que se encontraban.
−La persona que entró a este lugar, ¿era en verdad Kagura chan? –le preguntó a la recién llegada mientras se acercaba a ella.
−Se perecía a la china… −dijo en un murmuro−. Y ustedes ¿Qué hacen aquí?
−Soyo seguía a alguien que se parecía a mi hermana y yo la acompañaba, aunque luego aproveche para hacerle una pequeña broma a la princesita –dijo con sorna mientras le acariciaba la cabeza.
−Oh ya veo. Princesita lo mejor será regresar a la escuela, pronto es el toque de queda.
−Tienes razón creo que mejor me voy adelantando –exclamó al notar el ambiente tenso que se estaba creando entre ellas dos.
−La princesita tiene novia –dijo cuando ya la de azabaches cabellos se había marchado.
−Lo mismo debería decir. Se ven muy bien juntas. ¿Vas a ocupar a la novia de Soyo para olvidarte de mi hermanita ya que te dejó?
−No metas a la china en esto –exclamó molesta.
−Tienes razón no se puede terminar algo que ni siquiera empezó –dijo con burla antes de irse. Dejando a Souko sola con sus pensamientos.
N/T: Cuando me di cuenta ya habían pasado dos meses sin actualizar esta historia, lo cual no me lo esperaba ya que estaba en planes de terminarla xD
Pero bueno no siempre las cosas salen como uno quiere y ahora con el cap pasado y este veo el final un poco lejos y todo por culpa de meter un trianuglo amoroso :'v pero es que quería meter más a Umiko en la historia xD
Una disculpa hacia todas las fans del kamaho por ponerlo tan OCC al hacerlo un todas mías, lo siento, cuando me di cuenta ya me había salido así :'v
Muchas gracias a todas las personas que se toman el tiempo de leer, pero tienen mi corazón las personas que me comentan*3*
Nos leemos luego n.n
Gracias por leer
