INTERNADO DE SEÑORITAS GINTAMA
CAPÍTULO XVII
Su nueva compañera de habitación la había abandonado por irse a pelear con la loca de cabellos carmesí, así que ella para entretenerse había empezado a buscar información sobre el paradero de Kagura, ya que se le hacía muy extraño que el celoso padre se haya marchado el mismo día que llegó y que la tutora encargada de ella estuviera tan tranquila.
Había empezado a buscar a su profesora de plateados cabellos después del club, pero nunca la encontraba, algo le hacía sospechar de que se estaba escondiendo de ella, ya que ni Hijikata, que corrían los rumores de ser su amante, sabía dónde estaba.
Estaba perdida en sus cavilaciones recorriendo los pasillos de la escuela, cuando escuchó una estruendosa risa.
—La maestra Sakamoto, —la identificó, ella también era bastante unida a la tutora de su problemática compañera, así que corrió al aula de dónde salía ese ruido, solo para chocar con la puerta que se abrió en el momento que ella pasaba.
—Inútil, ya le pegaste a alguien —comentó una voz con monótono.
—Lo siento Mutsu chan, yo sólo quería ayudarte con algo, después de todo lo que haces por mí —dijo acaramelada mientras rosaba su mejilla con la de su alumna.
—Te he dicho que no me llames así enfrente de otras alumnas. —Un matiz rojizo estaba en sus mejillas.
—Cierto —regreso a su compostura seria, como la maestra ejemplar que debería ser—, muchas gracias por su ayuda Yato san.
—¿Yato? —cuestionó sorprendida la que tercera persona que estaba en el lugar, que mientras se tallaba su nariz era espectadora de lo que pasaba en frente de ella.
—Si. ¿Tienes algún asunto conmigo? —volteo a verla y la observó era su primer encuentro entre ambas.
—¿Eres familiar de Yato Kagura? —cuestionó por inercia.
—Pertenecemos a la misma familia, sí. Pero se podría decir que yo soy de una rama secundaria como Araita san, la conoces, ¿verdad? —Si la observaba mejor podía ver la piel blanca como la nieve que corresponde a la familia Yato.
—Sí —respondió.
—¿Es cierto que está desaparecida? —preguntó con notorio interés.
—Sí.
—Vaya, con razón Umibouzu sama se veía tan molesto la vez que vino —murmuró para ellas sus pensamientos.
—¿De casualidad usted no sabe su paradero?
—Ginko ya le preguntó a ella —se metió a la conversación la adulta que había permanecido en silencio.
—¿Si? —Se le hizo extraña su participación.
—Sí. Lo cual se me hizo extraño ya que Mutsu san no interactúa tanto con esa niña, pero me imagino que lo hizo porque corresponden a la misma familia.
—¿Hay alguna otra Yato en la institución? —Le sorprendió la idea de que hubiera más familiares de Kagura y que ella nunca se hubiera tomado la molestia de comentarle al respecto.
—No —volvió a responder la profesora.
—Por cierto, maestra, —ya que ella se había vuelto su interlocutora, aprovecho para preguntar—, ¿ha visto a la maestra Sakata? —Era a quien realmente estaba buscando.
—Ginko ha de estar por ahi flojeando o, como es viernes, debió de haberse ido temprano. Yo me quede porque tenía asuntos que atender.
—Muchas gracias profesora Sakamoto. Igual a usted Yato san, no esperaba encontrarme con otro familiar de mi compañera en la escuela.
—Realmente debes apreciarla mucho para continuar con su búsqueda luego de tres semanas —hizo el comentario la castaña.
—En si lo hago porque me debe dinero —respondió con su monótono—. Hasta luego.
Después de que la chica las había interrumpido suspiraron al mismo tiempo.
—¡Eres idiota! por un momento creí que nos iba a descubrir —reclamo la alumna a su maestra mientras le dio un golpe en la cabeza.
—Me sorprende, en cierta forma, que Ginko se esconda de esa niña, —pocas veces se le podía ver seria como estaba ahora.
—Tal vez ella sabe dónde está y por eso Umibouzu sama dejó de causar caos en la escuela.
—"Eso tiene bastante sentido". —Alguien no se había ido completamente de ahí y se quedó para escuchar más de lo que ellas pudieran comentar.
—¿Umibouzu sama?
—Es el padre de Kagura y también es un gran amigo de mi papá, me quede un tiempo bajo su cuidado —reveló porque estaba tan informado de esa familia.
—Oh ya veo. Al aun tienes secretos para mí Mutsu chan —dijo mientras lo decía en tono de berrinche y nuevamente estaba pegada a su alumna.
—No solemos hablar del pasado…
—Tienes toda la razón, siempre hacia delante Mutsu chan. —Otra vez su escandalosa risa se hizo presente.
—Por favor cálmese maestra Sakamoto. —A Mutsu no le gustaba mucho las demostraciones de amor en público ya que en cualquier momento podían ser descubiertas y una relación entre maestra y alumna podría ser mal vista.
—¿Mutsu chan vienes a mi casa? —hizo caso omiso de lo que le pedía su amante.
—No puedo. Hasta el domingo, que es cuando nos permiten salir.
—Entonces esperare hasta ese día.
—Cierto, el domingo puedo ir a casa de esa irresponsable —murmuro para ella y después se alejó lentamente del lugar sin hacer otro ruido, pues dudaba mucho que pudieran hablar algo más de su interés. A parte de que se había enterado de una relación prohibida, pero no estaba interesada en eso, ella tenía sus propios asuntos que atender.
El domingo llegó y si avisarle a nadie salió de la escuela. Total desde que la china se había ido ella pasaba desapercibida en la escuela.
Guiada por sus recuerdos de vivencias con la chica de cabellos carmesí, porque en más de una ocasión la había acompañado a casa de su irresponsable tutora para pedirle dinero para poder salir; llegó al lugar que quería.
Un departamento arriba de un viejo bar, enfrente de este estaba un vehículo que reconoció.
—Hiji excerda está aquí —murmuro para ella.
—Buenas tardes Okita san —saludó la empleada del bar que estaba limpiando el exterior de este.
—Buenas tardes Tama san —respondió.
—¿Kagura sama no viene con usted? —A ella se le hacía extraño que las dos amigas no vinieran juntas.
—No. —No sabia que más decirle. Aunque sabia que ellas dos eran buenas amigas, así que no perdia nada en preguntarle—. ¿Ha venido antes para acá? —Su pregunta sonaba rara, ya que es conocido que ambas son compañeras de dormitorio, esperaba que ella no se diera cuenta de que algo extraño estaba pasando.
—No. Tiene rato que no viene para la acá, por eso es que pregunté que si venia con usted.
—Oh ya veo. Ha de ser porque se acerca la temporada de exámenes, yo de hecho vengo por una duda que tengo y vengo a consultar a la maestra Sakata.
—Oh ya veo. Adelante Okita san.
—Muchas gracias Tama san. —Al fin empezó a subir las escaleras.
Estaba frente a la puerta, no sabía qué hacer, ¿tocar? ¿intentar entrar? ¿utilizar la llave oculta que Kagura le enseño donde estaba? Fue por la más fácil.
—Maestra Ginko, Hiji cerda dejen de hacer sus cochinadas y ábranme la puerta.
—¡Souko pero que sorpresa! —La maestra de revoltosos cabellos estaba más despeina de lo usual, además de que no tenía puestos sus característicos lentes.
—¿Souko? —cuestionó con sorpresa la pelinegra y salió también a recibir a su alumna.
—¿Qué haces aquí? —Después de arreglarse un poco y acomodarse su vestimenta se puso en el porte de profesora.
—Vine buscando a la china, después de todo me debe dinero y lo necesito —dijo la mentira que habia estado utilizando para la busqueda de información de la china.
—Souko entra —pidió Hijikata—. Tenemos que hablar, —ambas se sentaron en el sofá que estaba en la sala.
—Oh si utilicen mi casa como si fuera suya. —Tenko le dedicó una mirada de que guardara silencio.
—Sabemos que ustedes dos tenían o tienen una relación más allá de la amistad y es por eso que la buscas…
—Antes de que empieces con tu sermón, la china y yo no tenemos lo mismo que tú tienes con esa —señaló a su vaga profesora que ya estaba en la cocina tomando leche de fresa.
—¡Oye!
—Pero ambas tienen atracción la una por la otra. Y no está mal. El amor es un sentimiento hermoso.
—Mi hermana murió por eso —la atacó, pues después de todo por un tiempo ella fue su cuñada.
—Tu hermana no murió por eso, y bien lo sabes, ella murió debido a su enfermedad. Además de que yo hice lo que estaba en mis manos para poder estar juntas. Sabes que renuncié a mi puesto en el Shinsengumi y a mi matrimonio que se supone que era para beneficio de este para estar a su lado, pero al final no pudimos lograrlo. Y tú conoces nuestra historia, no dejes que eso te impida estar con la persona que amas. Debes hablar con la verdad.
—Yo no sé si tengo prometido —dijo en un tono de voz muy bajo.
—¿No crees que deberías hablar primero con Kondou san? Antes de seguir buscándola, ya que es por eso que esta dolida, ¿no?
—¿No crees que es de mala educación hablar de tu ex en casa de tu actual novia? —Ginko siempre rompiendo el ambiente.
—Cállate —gritaron ambas.
—Yo que les venía a ofrecer un poco de leche, todos necesitamos calcio. Pero está bien, me iré con mi leche de fresa a otro lado.
Luego de eso las tres empezaron a reír. Souko se quedó un tiempo más con sus maestras, después de todo ya sabía a donde se tenía que dirigir primero. Aunque no sabría que antes de que se pusiera a solucionar sus problemas, debía ayudar a sus amigas.
¿Souko tendrá prometido?
¿El amor entre Mutsu y Sakamoto seguira siendo un secreto?
¿Hijikata ya logró olvidar a Mitsuba?
¿Ginko e Hijikata estaban haciendo cosas sucias?
¿Ginko se molestó de que mencionaran a Mitsuba?
¿La leche de fresa es como la leche pero de fresa?
MELGAMONSTER 20190224
