INTERNADO DE SEÑORITAS GINTAMA

CAPITULO XVIII


.


Ir a visitar a la vaga tutora de su excompañera de cuarto sí que había servido, en cierta forma debía resolver primero los problemas que causaron el enfado de Kagura y luego irla a buscar, después de todo, ambas se querían ¿no?

Llegó a su habitación algo tarde, pero aún respetado el toque de queda, se sorprendió de llegar al pasillo que correspondía con su habitación y se encontró con alguien, que desde que Kagura se fue de la escuela había perdido el contacto con ella, definitivamente Kagura era la de las amigas.

—Princesita —la nombró por mera cortesía cuando sus miradas se cruzaron, en cierta forma al dejar que Nobume duerma en su habitación había elegido un bando en esa discusión.

—Okita san —sonrió al verla—. Debo hacerle una pregunta.

—Dígame princesa, —en cierta forma quería evitar que le preguntara sobre el paradero de Nobume.

—No se preocupe, sé que Imai san está viviendo con usted ahora —mencionó lo que ella había querido evitar.

—¿Eh? —Estaba sorprendida, ¿tan transparente había sido?

—Sé que ambas se han estado apoyando mutuamente en esta situación, ya que ambas parejas se separaran es mi culpa. —Estaba a casi nada de que una lagrima traicionera saliera, pero logró contenerla y esbozar una sonrisa.

—Entonces, ¿qué es lo que quería preguntarme? —Desvió el tema, al ver el dolor que la joven frente a ella estaba pasando por la ruptura.

—Mañana es la presentación del club de Kendo, ¿verdad?

—Emm… Sí.

—¿Siguen con las reglas de sólo dejar ingresar invitados?

—Sí, ya sabe para evitar acosadores…

—Me lo imaginaba…

—Quiere ver a la tragadonas, ¿verdad?

—Si —confeso con un notorio sonrojo—, después de lo que pasó no me dirige la palabra, ni me contesta los mensajes ni las llamadas.

—Debe entender que esta dolida, que su novia la cambio por otra persona.

—¡Yo nunca la cambie! Solo no nos hemos dado el tiempo para hablar.

—Lo entiendo y está bien, pero también debe darle el tiempo suficiente para pensar, pero no tanto puede que ella lo tome como desinterés de su parte.

—Lo sé, por eso quiero verla, para hablar, pero últimamente me esquiva.

—Bueno, mañana será su oportunidad. Ira como mi invitada.

—¿En serio Okita san?

—Sí, pero yo solamente le daré la oportunidad no pienso intervenir.

—Con eso es más que suficiente. Gracias Okita san. —Para demostrar su agradecimiento, la abrazó.

Soyo estaba feliz, finalmente después de tanto tiempo iba a poder ver a Nobume, ella la estuvo esquivando durante todo este tiempo, pero realmente se sentía motivada con poderla ver en su presentación de kendo como en todos los años, como si nada hubiera pasado entre ellas, como si ella no se hubiera equivocado.

Después de que todos esos pensamientos la invadieron mientras se cepillaba el cabello antes de irse a dormir, no pudo hacerse durante más la fuerte y se doblegó ante sus sentimientos y finalmente dejo que sus lágrimas fluyeran; pues estaba sola, sola por su mala decisión, sola por haber preferido la diversión ante su relación formal con Nobume, sola porque su amiga tampoco estaba con ella. Sabía que Kagura sabría qué hacer y qué decir para subirle los ánimos, pero ahorita no estaba y debía solucionar su error. Estaba motivada en poder encarar a Nobume mañana.

Al fin estaba en el ansiado evento, aunque se sentía un poco solitaria ya que era Kagura quien siempre la acompañaba desde en las gradas, ella iba solamente para ver en que se podía burlar de Okita por si hacia su presentación mal. Pero siempre se quedaba maravillada ante lo que hacía, pues no todos los días se pueden ver a Nobume y a Okita tan serias y decididas. Así como estaba ella de poder hablar con Nobume.

Al fin su querida estaba en el estrado, por ser de las mejores alumnas tenía una presentación para ella sola. Realmente notó el esfuerzo que estuvo haciendo estaba rindiendo sus frutos ya que nunca había visto unas estocadas tan poderosas y certeras como las de ese momento. Pero lo que le dolió fue que en ningún momento Nobume la volteo a ver, ella estaba concentrada en su rutina y pareciera que tenía en mente a alguien más.

La presentación acabo y notó como Nobume se escabullía entre el público, pareciera que estaba huyendo. Acaso, ¿huía de ella? Se armó de valor y salió tras ella, no iba a desaprovechar la oportunidad que Okita le dio.

Nunca había sido más rápido que Nobume, eso lo sabía desde que había estado a su lado, pero no por eso se iba a dar por vencida, caminó por donde el instinto y las pisadas resientes le guiaban.

Pero nunca creyó encontrarse con la imagen que estaba frente a ella cuando finalmente pudo alcanzar a Nobume. Ella estaba siendo besada por otra chica, pero esa otra chica era Umiko, la misma que tiempo atrás también la había besado a ella. Así que era por eso que había dejado de interesarse en ella, porque ahora andaba tras Nobume, claro Nobume era mejor mujer que ella.

Supo que Umiko la vio antes del beso, pues después de besar a Nobume le dirigió la mirada y sonrió. Al presenciar eso, su motivación abandonó su cuerpo y de la misma forma ella quería abandonar ese lugar. Se dio la vuelta y salió corriendo, corrió lo más rápido que sus piernas le dejaron hasta que finalmente chocó con una persona que detuvo su andar.

—¿Princesita? —cuestionó al verla.

—Okita san. —La abrazó y empezó a llorar en su torso.

—Lo siento princesa —dijo mientras acariciaba su cabello.

—Lo sabias, ¿verdad? —Separó su cara de su pecho y la miró fijamente al preguntarle.

—Sí. —No pudo sostener la mirada, así que afirmó viendo hacia otro lado.

—¿Desde cuándo están ellas juntas?

—No sé si decir que "están juntas" es la mejor frase para definir la situación. La estúpida cabeza de cerillo vino al dojo a pedir pelea contra Nobume, ella la rechazó estando aquí, pero sé que tienen combates después del entrenamiento y que duran bastante…

—¿Desde cuándo? —interrumpió la narrativa de su compañera.

—Desde hace un poco más de una semana.

—Oh ya veo. —Eso incrementó su pesar.

—Pero princesita verlas juntas no es lo que te puso así de mal, ¿verdad? ¿Qué viste? —cuestionó al ver la poca energía que tenía la hermana de su futuro jefe.

—Las vi besándose

—¿Besándose? —Okita no podía creerlo, siempre creyó que Nobume solamente se estaba divirtiendo con Umiko, nunca pensó que realmente fuera a tener algo más con ella, después de todo lo que sufrió por no tener a Soyo a su lado.

—Sí, pero sé que Umiko lo hizo para molestarme, ya que después de hacerlo me dirigió una mirada donde se vanagloriaba de lo que había hecho.

—O sea que Umiko besó a la tragadonas, y ella ¿qué hizo?

—Nada, simplemente se dejó.

—Vaya. Esto supera las expectativas que yo tenía.

—Okita san, eso significa que ya la perdí.

—No creo que se trate de eso princesa. Nobume está muy dolida por la situación que pasó. Ya que siempre fue devota de usted, como su guardaespaldas y como su novia, así que una traición de su parte es lo que más le pudo afectar.

—¿Qué me recomienda hacer para recuperarla Okita san?

—Creo que soy la persona menos indicada para responderle eso, pero hay algo que Nobume nunca ignoraría y ese es su deber.

—Tienes razón Okita san. Mañana hay un evento importante para mi hermano, le pediré que quiero ir y por lo tanto Nobume deberá ir ya que es mi guardaespaldas.

—En eso tienes toda la razón. Si Nobume se niega a verla usted puede forzar su encuentro.

—Muchas gracias por su consejo Okita san. —Para sumarle énfasis a su agradecimiento se inclinó ante ella.

—Princesa no debe bajar tan fácil su cabeza.

—No pienses en mí como una princesa, piensa en la amiga a la que ayudaste por su consejo.

—De nada Soyo chan —respondió para romper el ambiente.

—Espero que puedas encontrar pronto a Kagura y así solucionen sus problemas, extraño verla por aquí —dijo eso, pues Okita acababa de usar la forma en que Kagura la nombraba.

—Yo también la extraño… —murmuro, pero aun así su amiga logró escucharla.

—Okita san —dijo enternecida por escuchar sus palabras—. Si hay algo que pueda hacer para ayudarla a encontrar a Kagura no dude en pedírmelo.

—Ahora que lo pienso, en el evento de mañana estarán todos los grandes mandos de las fuerzas armadas del país, ¿verdad?

—Creo que sí…

—¿Puede llevarme a mí también? Tengo algo pendiente por hablar con Kondou san.

—Claro que si Okita san, pediré que tú y Nobume sean mis guardias personales.

—Muchas gracias princesa. —Ahora fue ella quien hizo la reverencia.

—Nos vemos mañana princesa.

—Hasta mañana Okita san.

No sabían porque, pero después de haber intercambiado palabras la una con la otra, se sentían más relajadas, más renovadas y que podían recuperar a sus mujeres amadas.


¿Nobume sabrá que Soyo vio el beso?

¿Umiko solo quiere molestar a Soyo o realmente si le gusta Nobume?

¿Soyo podrá hablar con Nobume después de haber llevado a cabo su plan?

¿Qué querrá hablar Souko con Kondou san?


N/A: Si, lo sé. No tengo perdón de nadie por haber desaparecido durante bastante tiempo, realmente la inspiración me abandonó. Pero como ya son vacaciones la estoy forzando a salir, así que espero verme por aquí pronto x3

Gracias a los que todavía me siguen leyendo.

Nos leemos luego :3


Melgamosnter

20190701