INTERNADO DE SEÑORITAS GINTAMA

CAPÍTULO XIX


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El evento donde las fuerzas policiales celebraban otro aniversario bajo el mando de su hermano era una fiesta de lo más exclusiva y privada. En contadas ocasiones ella debía vestir sus ropajes propios de su nivel social, y esta era una de esas. Lucía un bello kimono color rojo con detalles en dorado y su característica corona de flores. Sus dos guardaespaldas vestían los uniformes exclusivos de la fuerza policial a la que pertenecían. Nobume el uniforme blanco del Mimawarigumi y Souko el uniforme negro del Shinsengumi. Ellas permanecían a su lado, a la expectativa de cualquier cosa que pudiera suceder.

—Nobume san. —intentaba llamar su atención de manera discreta, pues estaban en un evento de gran renombre y ella solo estaba ahí para cumplir un capricho personal que era hablar con su exnovia. Es una vergüenza para ella en ese momento ser llamada la hermana del shogun, pero los asuntos del corazón también son importantes de tratar—. Nobume san, —esta vez su tono de voz había sido más alto ganándose una reprimenda con la mirada por parte de las personas que más admiraba. Después de eso no intento ninguna vez más llamar la atención de su amada guardaespaldas.

El evento finalizo sin nada más que recalcar. Las tres chicas seguían el camino de sus altos mandos. Soyo a su hermano, Nobume a Sasaki Isaburo y Souko a Kondou Isako. Después de eso el shogun y los altos mandos de las policías más importantes de Edo, se separaron: el shogun y su hermana se adentraron a una habitación, Isaburo y Nobume se quedaron afuera esperando alguna orden y las oficiales del Shinsengumi solamente siguieron su camino.

—Soyo, no sé qué este pasando entre ustedes. Entre Imai san y tú —dijo su hermano mayor, porque antes de ser el dirigente de todas las fuerzas militares del país era un hermano y se preocupaba por ella—. ¿Quieres hablar de ello? —Además de que había notado el gran interés de su hermana por entablar conversación con una de sus guardaespaldas.

—Nobume san últimamente me ha estado ignorando —respondió al borde de lágrimas.

—¿Sabes el motivo de ello? —preguntó mientras acariciaba la cabeza de su hermana.

—Sí. —No soportó más y se rompió en llanto mientras abrazaba a su hermano.

Nobume e Isaburo seguían afuera y lograban escuchar un poco del llanto de la princesa.

—Siento que no deberíamos estar escuchando, al menos a mí me gustaría retirarme —dijo Nobume con monótono y empezó a avanzar por ese pasillo.

—Imai san no deberías hacer eso —comentó Isaburo, frenando el andar de Nobume.

—Lo lamento, sólo que yo he decidido cumplir únicamente con mi papel de guardaespaldas. —Continuaba convencida a irse—. Escuchar y aconsejar a la princesa es trabajo de una dama de compañía, cosa que no soy.

—Tienes razón, ese es el papel que has estado fungiendo desde que Isaburo san te trajo, pero sé que algo no está bien entre ustedes dos —habló el mandatario interrumpiendo su conversación—. Te pido por favor que lo solucionen, no como jefe, si no como amigo —sonrió al decir lo último—, sé que esto las está lastimando a ambas. Isaburo san, por favor dejemos un momento solas a las chicas. —Después de haber dicho eso abandonó el lugar.

—Imai san, es una vergüenza para el Mimawarigumi que hayas hecho llorar a tu protegida —habló quien había sido como un padre para ella—. Además, el shogun y yo si sabemos de su relación escondida, ¿por qué crees que las seguimos dejando juntas? En nuestro país aún no está bien visto las relaciones homosexuales, por eso es que les encontramos prometidos para que sean sus tapaderas de mientras, sé que en un futuro ustedes podrán estar juntas sin tapaderas. Además, ser esposa de la hermana del shogun es mejor que cualquier estúpido prometido con un gran tote.

—El problema no es el tenernos que ocultar —respondió Nobume ante las palabras de Isaburo.

—Entonces es un problema que deben solucionar ambas, y la mejor forma de solucionar algo es hablándolo. —Al terminar de decir eso, siguió a su mandatario con la orden que le había dado.

Nobume estaba nuevamente frente a la puerta que la separaba de su adorada princesa, y es que su ausencia si le había dolido enormemente, pero lo que más le dolía era la traición que había cometido hacia su relación de varios años. Realmente todavía no se sentía con ánimos de enfrentar a la princesa, ella quería salir corriendo, pero sentía como si sus pies estuvieran clavados al suelo.

—Hermano… —La puerta que estaba frente a ella se abrió y se encontró con la persona que creía que no estaba lista para encontrarse—. Imai san —la nombró al percatarse de su presencia—, lamento que haya tenido que ver eso. ¿Sabe hacia dónde se fue mi hermano? —Ella había decidido empezar a actuar como si no hubiera pasado nada entre ellas, incluyendo su relación.

—Soyo sama… —Estaba sorprendida de verla tan renovada después de haber escuchado que estaba llorando—. Lo siento, pero no vi hacia donde se dirigió, sólo sé que se llevó a Sasaki san con él.

—Oh ya veo, entonces ha de ser algo importante para que haya solicitado la presencia de Sasaki san. ¿Usted no fue? Si gusta la puedo invitar a pasar. —Se quitó de la puerta e hizo con la mano una señal de que se adentrara.

Nobume estaba dudando, ¿realmente era prudente estar con ella? Antes de ser su novia era su jefa, así que debía guardar la compostura ya que había decidido guardar esa relación con ella después de su traición.

—Lo siento Soyo sama, pero no pienso pasar. Mi puesto es ser su guardaespaldas, no ser una dama de compañía. Así que si me disculpa, en cualquier momento que se sienta amenazada estaré a su disposición desde este lado de la puerta —respondió con monótono mientras retomaba su posición a lado de la puerta que su señora acababa de abrir.

Soyo no aceptaría un no por respuesta, por lo tanto, tomó a Nobume del brazo, y como estaba distraída, la pudo jalar para adentrarla dentro de su habitación.

—Soy una persona egoísta Nobume san —empezó a decir Soyo, una vez que tenía a su exnovia entre ella y la puerta, ya que la cerró justo cuando logró hacer que Nobume entrara—. Sé que lo que hice estuvo mal, irme sin dar explicaciones. Me ofrecí como tributo para que Umiko san dejara en paz a Okita san y a Kagura chan. Pero por mi culpa ellas dos se separaron. —No lo soportó más y empezó a llorar mientras se recargaba en el pecho de su amada—. Sé que estuvo mal anteponer a mis amistades sobre nuestra relación, pero algo en mí quería que esas dos por fin se dieran cuenta de sus sentimientos y sé que necesitaban la menos interrupción posible. Ya que siendo sinceras entre nosotras dos, ellas dos son algo lentas para ello. —Ese comentario causó una pequeña risa entre ambas—. Sé que lo que hice estuvo mal, tal vez inclusive ni merezca tu perdón, pero quería exponer la razón de porque lo hice. —Otra vez la estaba abrazando y se quedó un rato en silencio ahí—. Si tú no me quieres perdonar lo entenderé y me conformare con la relación de ser tu jefa. Lo único que si te pido es que no caigas en las redes de Umiko. Realmente agradecí cuando me salvaste de ella y yo estoy dispuesta a correr también para salvarte. Eso era todo lo que tenía que decir. Lamento quitarte de tu posición de guardiana de mi habitación, puedes salir si gustas. —Estaba conteniendo las lágrimas, no quería manchar el pulcro uniforme de su amada con ellas. Así que cuando terminó de hablar se alejó de ella y se sentó frente a la mesa para seguir tomando té y que eso la ayudara a relajarse.

—Soyo sama, —después de un largo silencio, Nobume al fin decidió hablar—, sé que yo tampoco me he comportado de la mejor manera. Ignorándola durante clases y no respondiendo sus llamadas, pero entienda mis motivos por lo que hice eso. Estaba dolida. La única persona que he amado, me dejó de la noche a la mañana para irse con alguien más.

—Yo nunca quise irme con motivos de hacer a Umiko san mi pareja…

—Pero Soyo sama, se dejó besar por ella.

—¡Tú también te dejaste! —gritó.

—¿Lo viste? —Estaba sorprendida de que ella supiera sobre ello.

—Fui a verte al evento de demostración…

—No te vi…

—Lo sé —respondió mientras miraba al piso—. Por eso te pido que no caigas en la misma equivocación que yo. Por favor Nobume san. Si te pierdo, me gustaría hacerlo por alguien mejor. Umiko san sólo se metió entre nosotras por diversión…

Por estar distraída mirando al suelo, no notó cuando su acompañante se acercó a ella pues ahora esta agachada a un lado suyo.

—Sí. Empezó a jugar con nosotras y tú fuiste la primera que la dejaste entrar. Recuperar la confianza en ambas nos va a costar, pero ya no voy a demostrar desinterés en ello.

—¿Qué significa eso Nobu…?

No pudo terminar su oración pues su exnovia ya estaba besando nuevamente sus labios, por un momento pensó que había muerto y estaba en el cielo, pues sentir nuevamente sus labios sobre los de ella se sentía así. Al finalizar la oficial del Mimawarigumi abandonó la habitación y al salir cerró la puerta.

—Parece que alguien está muy contenta con lo que acaba de pasar. —Una oficial la estaba esperando afuera.

—¿Por qué lo dices?

—Tienes una sonrisa de oreja a oreja dibujada sobre tu estoico rostro, así que eso me lo dijo.

—Tú tampoco te quedas atrás, al parecer conseguiste la información que querías.

—En eso tienes razón. Entonces, ¿recuperaras a Soyo sama? —preguntó la joven de castaños cabellos.

—No lo sé. Lo que sí sé es que una cucharada de su propia medicina le caerá muy bien.

—Si tú lo dices.

Después de ese corto intercambio de palabras, ambas oficiales se colocaron una al lado de la puerta, esperando nuevas instrucciones.


¿A que se referirá Nobume con una cucharada de su propia medicina?

¿Qué información habrá ido a buscar Souko?

¿Nobume quiere recuperar a Soyo o solo jugar?

Sasaki aprueba la relación de Nobume y Soyo, ¿El Shogun también lo hará?


Melgamonster

20190705