Disclaimer: Yu-Gi-Oh! no me pertenece. Sólo esta historia llena de clichés y el OC.


Actualización 16/03/21: Corrección de errores menores, y reescritura de algunos párrafos para hacerlos más claros. Los cambios son menores, y no implican alteraciones sobre la trama general de la historia.


Libro I

Capítulo 6


Destino Cambiante

[Carta de Trampa]

Cuando un monstruo de tu adversario declara un ataque: selecciona al monstruo atacante; niega el ataque y, si lo haces, cámbialo a Posición de Defensa y éste no puede cambiar su posición de batalla mientras esté boca arriba en el Campo. Después, tu adversario elige 1 de estos efectos.

● Tú (el adversario del activador de esta carta) ganas LP iguales a la mitad del ATK del objetivo.

● Tu adversario (el activador de esta carta) recibe daño igual a la mitad del ATK del objetivo.


Mi madre no estaba muy contenta con mi excursión después de la escuela. Terminé volviendo a casa hora y media después de lo que se suponía debía tardar.

—Estaba por llamar a la escuela y a la policía —dijo molesta.

—Lo siento —me disculpé y decidí contar parte de la verdad—. Íbamos saliendo, cuando vimos que un chico mayor estaba acosando a uno de nuestros compañeros. Lo obligó a luchar contra él con una regla de apuesta. Y no contento, usó cartas prohibidas. ¡Tuve que desafiarlo a un duelo para recuperar la carta de Sho!

Mi madre no relajó su furia con eso.

—¿Y te tomó más de una hora terminar el duelo?

—No. Pasó lo más sorprendente. Cuando fue claro que no iba a ganar, el chico mayor intentó golpearme.

Vi como su semblante se ablandaba un momento, y de inmediato recorrió mi rostro con su mirada, claramente esperando ver alguna marca de golpe.

—Entonces, antes de que pudiera hacer nada, apareció un adulto. ¡Era Koyo Hibiki, el duelista profesional! Creo que es familiar de la profesora Midori, porque se apellidan igual. Pero, el caso es que él le dio una charla al niño mayor sobre porque no debería usar cartas prohibidas, mucho menos para aprovecharse de otros. Luego de eso, Judai y yo decidimos acompañar a Sho a donde lo esperaba su hermano mayor. Ya sabes, para cuidar su espalda. No queríamos que algún otro niño fuera a aprovecharse de él.

Mi madre por fin se relajó al escuchar eso.

—La próxima vez, llama por teléfono para avisar que llegas tarde. Hay suficientes teléfonos públicos en la calle. Y si no tienes monedas, creo que eres lo suficientemente listo para hacer una llamada por cobrar.

—Descuida mamá, eso haré —le respondí usando mi mejor sonrisa inocente—. Aunque, toda la aventura valió la pena. ¿Sabes? Al comienzo Sho tenía miedo de Judai. Creo que estuvo escuchando esos rumores desagradables que han dicho otros niños sobre él. Pero, luego de toda esa aventura, Sho por fin se dio cuenta de que eran mentiras. Además, le prometimos que íbamos a cuidar su espalda de ahora en adelante. Así que tenemos otro amigo. ¿No es increíble?

Mi madre se permitió una sonrisa.

—Pues me alegro mucho por ustedes.

—Me pregunto si querrá venir con nosotros a Kaibalandia el fin de semana.

—Puedes preguntarle.

—Eso haré.

—Bueno, ahora ve a lavarte para cenar —ordenó mientras volvía a la cocina.

Cerré la puerta del baño y me recargué contra ella, dejando que mi máscara de niño se deslizara. Me sentía culpable de manipular así a mi madre, pero no había nada que hacer. Son las cargas de haber renacido con recuerdos de una vida anterior en otro mundo.

Esa noche, fui a casa de Judai para ver juntos el primer duelo de la temporada de la Liga Profesional de ciudad Domino. Judai parecía mucho más tranquilo, y el distraerse con un buen espectáculo logró que se relajara por completo. Fue una pena que yo no pudiera disfrutar del evento tanto como él.

Koyo Hibiki no decepcionó. Dominó por completo el duelo contra DD. Y, por supuesto, mostró las nuevas cartas de Héroe Elemental. Tal como esperaba resultaron ser los héroes basados en sus atributos elementales que jugaba en el manga. Judai estaba muy emocionado de verlos; e incluso Haou se mostró intrigado por conocer estos nuevos héroes. Incluso cuando había una relación casi simbiótica entre la Oscuridad Gentil y los monstruos del arquetipo Héroe, al parecer estos nuevos diseños no estaban dentro del dominio del Rey Supremo, o no existían en su última encarnación.

Por mi parte, no pude evitar analizar cada movimiento que hacía DD con cierto grado de paranoia. No parecía haber ninguna señal de la influencia de la Luz en él, pero no podía estar del todo seguro. Además, no tenía muy claro en qué momento de la historia asesinó al padre de Edo y llamó la atención de la Luz de la Destrucción. ¿Ya había sucedido? Sé que después de obtenerla comenzó su racha invicta, así que su derrota ante Koyo podría significar que eso no había sucedido todavía. Sin embargo, la posibilidad estaba allí. Mi única pista era que su racha de campeón duró alrededor de diez años. De ser así, estábamos cerca de la fecha en que entró en contacto con la Luz.

—¿Hay algo malo con DD? —me preguntó Yubel de pronto.

Se comportaba un poco más amable que antes luego de todo el drama de esa tarde.

—En el canon estaba bajo la influencia de la Luz. Aunque no puedo estar del todo seguro en qué momento entró en contacto con esta. Puede haber sucedido ya, o tal vez en esta línea del tiempo no ocurra.

—¿Es él quien intentará poner a mis amigos en mi contra? —me preguntó Judai con un tono frío poco habitual en él.

—No. Ese fue el adivino: Takuma Saio. Por lo que sé, tanto él como su hermana tienen habilidades únicas que la Luz quería aprovechar en sus planes. En su caso, él podía ver el futuro, así que la Luz despertó una personalidad alterna en él para manipularlo y tener acceso a ese poder. En un principio Saio no tenía idea de esto, y de verdad pensaba que sus acciones eran las correctas. —Solté un pequeño suspiro cansado—. Hay que darle algo de crédito: cuando finalmente se dio cuenta, logró resistir lo suficiente la manipulación completa de la Luz para ganarle algo de tiempo a tu yo del canon.

Haou mantuvo la mirada fija en la pantalla. Su aura crepitaba mientras observaba los últimos turnos del duelo sin apartar su atención de las jugadas finales de DD.

—No hay nada inusual en él —declaró—. No al menos algo que pueda notar desde aquí.

—Por lo que sé, era un duelista promedio. Cuando entró en contacto con la Luz, su carrera de pronto se disparó, al grado de que mantuvo una racha de campeón por una década.

—¿Hay alguna forma de obtener una pista que nos diga cuándo entró en contacto con la Luz? —preguntó Yubel.

Hice una mueca de molestia. Sólo había alguien que podría averiguar los detalles por nosotros.

—Necesitamos la ayuda de Yugi para eso —respondí—. En el canon, DD llamó la atención de la Luz tras el asesinato de uno de los diseñadores de cartas de Ilusiones Industriales. Estoy seguro de que Yugi tiene los contactos para averiguar si esto ya ha sucedido.

Mi mente hizo entonces clic en una cosa: una de las razones por las que Edo al comienzo fue tan frío con Judai fue porque lo consideraba indigno de jugar las cartas de Héroes. Hasta donde recordaba, su padre diseñó a los Héroes del Destino, pero ¿sería posible que en realidad fue el diseñador principal de todas las familias dentro del arquetipo Héroes? O al menos las que existían en la era GX.

Algo en mi expresión debió indicar lo que estaba pensando, porque de pronto fui consciente de la mirada analítica de mi Maestro puesta sobre mí.

—¿Qué descubriste? —me preguntó.

—No creo que la muerte del Señor Phoenix fuera una coincidencia —declaré.

—¿Phoenix? —inquirió Yubel—. ¿Estás seguro de que ese es su nombre?

—Es su apellido. No sé su nombre. La serie nunca lo reveló.

—Un diseñador de apellido Phoenix fue quien se ocupó del diseño de mi carta. El señor Yuki la obtuvo después en un concurso.

Esa fue la pista final que necesitaba, así que expuse mi hipótesis:

—Creo que él es quien se ocupó de los diseños de muchos, si no es que todos, de los monstruos del arquetipo Héroe.

—La Luz intentó deshacerse de él antes de que pudiera proporcionarme mis mejores armas —Haou llegó a la misma conclusión que yo.

—El asunto es saber cuántos logró crear. De las familias que recuerdo dentro del arquetipo Héroe de mi mundo están: Héroes Elementales, Héroes Malvados, Héroes del Destino, Héroes Enmascarados y Héroes Visión. —Decidí no mencionar a los Héroes Xtra al ser un arquetipo de Monstruos de Enlace—. Además, de los monstruos Neo-Espaciales, que fueron diseñados para usarse junto con el «Héroe Elemental Neos».

—Los Neo-Espaciales son los míos —declaró Judai con una gran sonrisa.

—¿Tuyos? —preguntó Haou aparentemente tomado por sorpresa por la declaración repentina de Judai.

—Sí. Ambos compartimos a los Héroes Elementales, y tú tienes a los Héroes Malvados. Pero los Neo Espaciales son míos.

No pude evitarlo y solté una carcajada.

—Sí, definitivamente son los tuyos. En el canon patearon completamente el trasero a la Luz de la Destrucción.

—Nunca he escuchado hablar de los Neo-Espaciales —dijo Yubel.

Judai se puso serio.

—Estuve pensando desde que Yugi nos dijo que las cosas no fueron bien en el futuro del que él viene. Haou tiene su propia fuerza, pero hasta ahora yo sólo he estado tomando prestado algo de su poder. Necesito volverme fuerte por mí mismo si quiero proteger a todos. Así que comencé a pensar como podría ser más fuerte. Primero, creí que tal vez debería buscar otro tipo de mazo. Pero no se siente bien. Necesito ser un Héroe, y solamente puedo serlo con las cartas Héroe. Entonces, hace un par de días, mientras me estaba quedando dormido, los escuché. Me llamaban desde algún lugar del espacio. Desde entonces sus voces se han hecho más nítidas. Son ellos, lo sé: los Neo-Espaciales. Ellos necesitan mi ayuda, antes de que la Luz consiga de destruir el Neo-Espacio donde habitan.

Pues una mano sobre el hombro de Judai.

—Los encontrarás.

—No he escuchado que se hayan editado o anunciado cartas como esas —dijo Haou.

—Dentro de unos meses, espero, la Corporación Kaiba anunciará un concurso de diseño de cartas. Ese será el momento en que Judai debe presentar a los monstruos Neo-Espaciales.

La mirada de Judai se iluminó ante esa perspectiva.

—¡Bien, entonces me pondré a trabajar cuanto antes!

Yubel resopló.

—No es necesario quebrarse la cabeza. Kenichi sabe todo sobre estos monstruos, sólo tiene que darnos los detalles…

—¡No! —gritó Judai—. No funciona así. Debo hacerlo yo mismo. De otra forma, no ganaré la fuerza que necesito.

—Ese es el espíritu —estuve de acuerdo con él—. Además, no sabemos que pueda pasar si alteramos detalles importantes de la historia como este. O si rompo el equilibrio de este mundo introduciendo cartas que conocí en mi propio mundo. Podría, por ejemplo, meter las cartas Fantastruco al concurso, pero, ¿qué haría con «Alucard Fantastruco»? Por más que ame a esa carta, no tiene cabida en este mundo… tal vez en el futuro sí; sin embargo, ahora mismo el juego no está preparado para que exista una carta como esa.

—¿Es tan buena? —me preguntó Judai.

—No se trata de si es buena o no, sino que, debido a sus mecánicas, no puede existir en el Duelo de Monstruos como es ahora. Tal vez las otras cartas del arquetipo podrían funcionar, pero no se sentiría bien tener el mazo sin Alucard. Además, eso rompería la conexión con Castlevania.

—¿Castlevania? —me cuestionó Judai con tono reflexivo—. Usas mucho esa palabra cuando hablas de tu mazo zombi. ¿Es algún arquetipo del futuro o de tu mundo?

—No exactamente —le respondí—. El término Mazo Castlevania no es oficial. Es como algunos llamamos a los mazos de zombis, en especial los que giran alrededor del arquetipo Vampiro. Por lo general, los que llamamos así a estos mazos éramos los que seguíamos a Konami desde mucho antes de Yu-Gi-Oh!.

—Entonces, es algo ajeno al duelo —comprendió Judai.

Le di la razón con un asentimiento de cabeza. Luego expliqué:

Castlevania fue, o es, una serie de videojuegos que comenzó en 1986 con Akumajo Dracula, renombrado Castlevania en occidente.

»Su historia es más o menos así: cada cien años, Drácula, el Rey de las Tinieblas, resucita y libera a sus huestes de demonios contra el mundo. Es entonces que el heredero de la familia Belmont, un clan de habilidosos cazadores de vampiros, debe tomar el legendario látigo Vampire Killer, el asesino de vampiros, y adentrarse en el castillo de Drácula para enfrentarse a él en una batalla que decidirá el destino del mundo.

»El asunto es que, muchos de los monstruos de tipo Zombi, y en especial los del arquetipo Vampiro, son muy similares a los enemigos de la saga, si es que no son tomados directamente de los sprites de algunos de los juegos. Mezuki, por ejemplo, aunque es una criatura de la mitología, el hecho es que su sprite en Castlevania: Symphony of the Night ataca con una animación sospechosamente idéntica a la forma en la que está ilustrada su carta.

»Y "Alucard Fantastruco" es idéntico al diseño de Alucard, el hijo de Drácula, en los juegos de Kid Dracula de NES y GameBoy.

—Muy interesante, pero no viene al caso con lo que discutimos —me interrumpió Yubel.

—Sí, lo siento, es que soy fan.

Judai se rió.

—Tal vez, si de verdad logras convertirte en programador de videojuegos, puedas recrearlos en este mundo también.

Mi rostro debió iluminarse ante esa perspectiva.

—Tendré que conseguir una gabardina, un látigo y un sombrero. Si voy a ser como Koji Igarachi, tengo que hacerlo bien.

Lo cierto es que, para la exasperación de Yubel, esa noche ya no discutimos mucho sobre nuestros planes respecto a la Luz. Judai y yo pasamos el resto del tiempo, hasta que mi madre fue a buscarme, de broma en broma.

Haou, por su parte, no parecía querer interrumpir. Se quedó al margen luciendo aburrido, aunque puedo jurar que, de vez en vez, alguna sonrisa lo traicionaba. Claro, la ocultaba tan rápido que no puedo estar seguro del todo.

- GX -

El segundo día de clases fue menos molesto para mí. Si bien el material seguía siendo aburrido, por fin quedó claro que no renunciaría a mi amistad con Judai y los niños que antes me veían como un gran espectáculo, ahora decidieron darme el mismo tratamiento que a él. Lo mismo pasó con Sho. Lo triste fue que, al parecer, de todas formas, los otros chicos ya pasaban de él, así que no hubo mucho cambio con que ahora pasará a formar parte de nuestro grupo.

En primera instancia pensé que, cuando la ley de hielo que había hacia Judai se extendiera a él, se echaría atrás, pero eso fue subestimado por el hecho de que era más joven que en el anime. Un par de semanas en compañía de Judai sin los prejuicios en medio y ya había decidido que era su «Aniki». Sin embargo, eso pasó más adelante.

Volviendo a ese segundo día, al final de la clase, la profesora Midori nos pidió a los tres que nos quedáramos. Esto hizo que se desataran los cuchicheos chismosos de nuestros compañeros, los cuales rápidamente deseché como lo que eran: trastadas de niños. Aunque noté que a Judai y a Sho les costaba más trabajo ignorarlos, lógico considerando que eran niños sin experiencia en estas cosas.

—Me enteré de lo que sucedió ayer después de clases —dijo tras hacernos salir hacia el pasillo para que el equipo de limpieza no pudiera escuchar nuestra conversación.

Ya había imaginado que esto podría pasar. Lo más probable es que Koyo habló con ella al respecto el día anterior. Además, no se me ocurre otro motivo por el cual un duelista pro como él podría estar allí si no fuera para ver a su hermana.

—Sho, debo pedirte disculpas. Estuve investigando y al parecer el asunto del acoso lleva un rato. No es algo que tolere en mis clases, ya sea de forma interna o de los estudiantes de otros grupos hacia mis alumnos y viceversa.

El niño asintió de forma tímida, y con obvia vergüenza.

—¿Qué hay con el acoso a Judai? —me atreví a preguntar.

La profesora Midori soltó un suspiro abatido.

—Tienes razón. No lo he manejado como se debe. Te debo una disculpa, Judai.

—No importa, profesora, no me afecta, de verdad.

—Judai, deja de mentir —decidí cortar sus excusas de inmediato.

Su sonrisa se apagó. Quizá si las cosas no hubieran mejorado con Yubel después del drama de la tarde anterior, ahora mismo estaría siendo objetivo de uno de sus peores ataques por provocar eso.

—Tengo entendido que esto se debe a Yubel. —Me tensé cuando la profesora dijo eso, al igual que Judai. Yubel misma apareció detrás de él y fulminó a la profesora con la mirada—. Es natural que los niños tengan celos de una carta tan rara como esa. —Dejé escapar la respiración que contuve en espera a que haría Yubel—. Pero no es excusa para que te traten de esa forma. Si bien no puedo hacer que dejen de estar celosos, creo que al menos debería de hacer todo lo posible para que esa actitud se detenga, al menos en la escuela.

La profesora se permitió darle una mirada de aliento a Judai.

—Volviendo a lo que sucedió ayer, Judai, Kenichi, si bien me alegra que defiendan a sus compañeros, creo que podrían haberlo manejado de otra forma. La próxima vez avísenme, ¿quieren? Eso va también para ti, Sho.

Los tres estuvimos de acuerdo y la profesora nos despidió, no sin antes reiterar que podíamos acudir a ella para cualquier tema similar.

Al día siguiente, la profesora Midori dio una larga charla sobre el acoso escolar. Judai se encogió en su asiento cuando casi todas las miradas se volvieron a él. Sho no parecía mucho mejor. Por fortuna, la profesora Midori fue tajante al respecto y el asunto pareció ser dejado de lado, al menos de momento.

El resto de la semana se desarrolló en una rutina agradable en lo que respectaba a la escuela. Descubrí que, como lo pensé antes, Sho estaba teniendo problemas en la escuela… al igual que Judai. Lo último fue predecible: Judai y el estudio académico son como agua y aceite. Aun así, me tomé la libertad de autonombrarme en el tutor de ambos. No iba a dejar que Judai se convirtiera en el rezagado escolar del anime, y que eso despertara el rencor de mi tío Kouji hacia él.

Aparte de eso, conseguí que mi madre me diera el correo electrónico de Yugi. Le escribí un mensaje en clave que esperaba podría descifrar. Traducido, le avisé sobre nuestras sospechas de que la Luz podría estar actuando en la Liga Pro de ciudad Domino.

Para mi sorpresa, respondió que ese fin de semana estaría en la ciudad. Decidió pedir permiso a mis padres para visitarla tienda de juegos del abuelo el sábado. Judai y Haou estaban invitados, por supuesto. Por un momento pensé en preguntar si Sho podía ir, sin embargo, dado que iríamos a Kaibalandia con él al día siguiente, no pensé que fuera necesario. Eso, y el hecho de que todavía era muy joven para verse arrastrado a la batalla contra la Luz.

Haou, por supuesto, estuvo de acuerdo con lo último. De hecho, todavía tenía que demostrarle que Sho tenía el potencial que recordaba del anime.

El sábado, Yugi pasó a recogernos a las once de la mañana. El viaje hasta la tienda de cartas del abuelo duró veinte minutos. La tienda de Juegos Tortuga se veía exactamente como su representación del anime.

—Ya estamos aquí —anunció Yugi abriendo la puerta de la tienda.

—Bienvenidos —nos saludó una mujer detrás del mostrador. Tenía el cabello rojo de un tono oscuro, casi llegando al castaño oscuro. No fue difícil saber que era la señora Muto, la madre de Yugi. Esto me hizo sentir incómodo. Es decir, yo era el nieto de su esposo y una mujer con la que tuvo una relación antes de casarse con ella. Además, según lo que dijo Yugi, de no ser por ese detalle, esta mujer habría sido mi madre en este mundo.

La señora Muto abandonó su lugar en el mostrador para acercarse a nosotros. Sentí las manos de Yugi sobre mis hombros, en una clara señal para indicarle a su madre cuál de los tres niños era su sobrino.

—Así que tú eres el pequeño Kenichi —dijo ella con un tono amable, mientras me sonreía y se agachaba un poco para darme la mano.

—Mucho gusto —respondí con voz tímida.

Ella se me quedó viendo un momento, lo cual aumentó mi nerviosismo.

—Heredaste los ojos Muto —dijo con una sonrisa triste—. De hecho, te pareces un poco a él.

No esperaba eso. Por otro lado, ahora que lo pensaba, fue un poco tonto no hacer la conexión familiar, tomando en cuenta que heredé los ojos de gran tamaño y pupilas color morado que eran tan característicos de los Muto como el mismo cabello. Por suerte esa cabellera tricolor tan peculiar eludió a mi generación.

—Y por lo que escuché, también heredaste la pasión Muto por los juegos —siguió ella en un tono más alegre.

—Un poco —murmuré avergonzado.

Ella rio levemente. Su atención se centró en los otros niños.

—Bienvenidos también, soy Megumi Muto*. Es un placer conocerlos.

—Soy Judai Yuki, y él es mi hermano gemelo, Haou.

—Mucho gusto —dijo Haou en voz baja.

Noté que la mirada de Haou se desvió a un punto concreto detrás del mostrador. Allí había una carta enmarcada, de la cual emanaba una energía de duelo brutal, aunque parecía estar en un estado «adormilado». Sin duda era la copia del «Dragón Blanco de Ojos Azules» que pertenecía al abuelo.

Escuchamos pasos provenientes de una escalera, y luego la puerta que iba a la trastienda se abrió. El anciano Sugoroku Muto se apresuró hacia nosotros.

—Hola, abuelo —saludó Yugi.

—¿Está aquí? —preguntó algo ansioso. Luego su mirada se posó en mí—. Te pareces mucho a él —dijo con voz un poco quebrada.

El verlo trajo a mi mente la imagen de un anciano, que sin duda era alguien de mi vida pasada. A diferencia de los recuerdos de mis padres, hermanos y amigos, no estaba seguro de si él había sido mi abuelo, un tío o algún otro familiar. La imagen desapareció en un instante dejándome un sabor agridulce, entre la añoranza, la tristeza y la frustración por ser incapaz de poner nombre o parentesco a su rostro.

—Mucho gusto, señor —dije en voz baja.

—Oh, por favor, llámame abuelo.

—Claro, abuelo —respondí. El anciano me dedicó una mirada algo llorosa.

—Veo que trajiste a unos amigos.

Luego de las presentaciones de Judai y Haou, pasamos a la sala de estar de la familia Muto.

—Entonces, ¿los tres son duelistas? —nos cuestionó el abuelo. Tras un asentimiento triple, procedió a sacar su mazo—. Puedo ser algo anciano, pero creo que todavía puedo ser un desafío. Además, ¿qué mejor forma de conocernos que con un duelo?

—¡Ese es el espíritu, abuelito! —dijo Judai, lo cual le ganó una carcajada del anciano.

Era fácil ver que este hombre, junto con Atem, fueron quienes enseñaron todo lo que sabía a Yugi. Ninguno de los tres fuimos capaces de ganarle una sola partida. Ni siquiera Haou, a pesar de que noté usó todos sus recursos —al menos sin recurrir al poder la Oscuridad Gentil—. El abuelo se las arregló para juntar a Exodia en cada uno de los duelos.

Más tarde, Haou aclaró que la conexión entre el abuelo y Exodia era algo nato. El espíritu de El Prohibido reconocía a Sugoroku Muto como su maestro y amigo. Siendo ese el caso, a menos que fuera en un Juego de lo Oscuro, era casi imposible vencerlo. Incluso dejó implícito que él no podría sin sus Héroes Malvados respaldándolo.

—Entonces, ¿dos barajas? —me preguntó—. Es inusual que un duelista tenga más de un mazo. Por lo general, se elige un tema y se modifica a su alrededor según la situación.

—Los guerreros fueron un obsequio. Simplemente no me siento bien dejándolos de lado. —Sentí una punzada de culpa, recordando que durante dos años estuvieron juntando polvo en mi armario, ante mi negativa de aceptar que de hecho soy un duelista—. Pero los zombis son mi tipo de mazo. Si ambos fueran compatibles, tal vez los mezclaría, pero…

Me quedé callado un momento. No fue necesario que explicara mucho más. El abuelo me sonrió y luego dijo:

—Sí, puedo ver eso. Y es bueno que no quieras dejar tus otras cartas a un lado. Las cartas tienen corazón, debes respetarlas. Muchos las dejan de lado por capricho o deslumbrados por cartas que consideran más poderosas, y con las que piensan ganarán más fácil. ¡Qué tontería! Si no respetan a sus cartas y generan un vínculo con ellas, no sirve de nada tener una baraja llena de cartas raras. Nunca responderán a su llamado, porque carecerán de corazón.

—Recuerden, niños, no hay cartas malas. Una carta sólo será mala si quien la juega no es capaz de respetarla y confiar en ella.

Toda esa conversación me recordó a las lecciones de Zangetsu a Ichigo en Bleach: «Cuando dos que no confían en el otro pelean juntos, la fuerza que cada uno de ellos tiene disminuye a la mitad».

El anciano se puso de pie.

—Bueno, si me disculpan, debo revisar algo en la tienda. Creo que tienen un asunto con Yugi, ¿verdad? Alcáncenme cuando terminen. Me gustaría otra ronda de duelos antes de que se vayan.

Y con eso nos dejó solos.

De inmediato la conocida sensación de que el tiempo se detenía inundó la habitación.

—Muy bien, háblenme de sus sospechas respecto a la Luz en la liga pro —comenzó Yugi en tono serio.

Miré a Haou pidiendo permiso para explicarle. Él asintió levemente.

—Antes de eso, tengo que contar cómo es que llegamos a esa conclusión. ¿Qué sabe sobre la teoría de cuerdas y la posibilidad de un multiverso?

Yugi me miró con curiosidad. Pasó luego a esbozar una definición de la teoría de cuerdas que bien pudo haber escuchado en sus clases de física de la secundaria.

Pasé la siguiente hora contando los detalles ocultos de mi reencarnación.

—Al parecer el ritual nos dio mucho más de lo que esperábamos —dijo cuando terminé de hablar—. Esto podría ser una gran ventaja para nosotros. No conozco del todo los detalles sobre lo que sucedió durante los días de Judai en la Academia, únicamente los hechos generales. Durante la guerra, no teníamos tiempo para sentarnos a hablar sobre esas cosas.

—¿Judai no formó parte del ritual? —le preguntó Yubel.

—No, me temo que habíamos perdido a Judai mucho antes de eso.

El espíritu apretó los labios, mientras que Judai se permitió sonreírle con tranquilidad.

—Estoy aquí —dijo—. No pienso ir a ninguna parte.

—¿Tienes alguna idea de porque conservó esos recuerdos y si son confiables? —inquirió Haou a Yugi.

—Veo dos posibilidades: los dioses de este mundo le permitieron conservarlos, o la parte de la Oscuridad Gentil en su alma intuyó lo importantes que eran y los protegió. No así con muchos de sus otros recuerdos.

—Es doloroso —le interrumpí. Mi voz sonó amarga y desesperada—. Recordar montones de cartas y no poder dar un nombre a las personas que amo. Pero, he estado pensando, tal vez esto sea como una especie de misión, como la del Faraón sin Nombre. Tal vez, si pudiera terminarla de forma correcta, volvería a estar en paz.

—Es poco probable… —comenzó Yugi.

—Es mi esperanza —repliqué—. No es que no aprecie a la familia, a los vínculos que creé aquí. Es sólo que… yo estaba en paz. No había más pena, dolor o sufrimiento. Ser arrancado de eso y devuelto a la vida mortal es…

«Un infierno», terminé para mí mismo. O al menos eso fue en mis primeros años.

De nuevo pensé en Buffy, pidiendo una razón para seguir viviendo y, ante la imposibilidad de sus amigos y familia para dársela, comenzar a bailar hasta la muerte a causa del hechizo del demonio musical.

Yugi suavizó su mirada un segundo, para luego volver a nuestro negocio de inmediato.

—Investigaré la pista respecto a DD y el señor Phoenix. Por fortuna para nosotros, Pegasus está al tanto de todo lo que ocurre, así que no tomará mucho tiempo acceder a los detalles de la investigación, si es que el señor Phoenix fue asesinado. También tengo algunos contactos en las ligas de Japón. Por suerte son discretos, podremos mantener a DD vigilado por cualquier cosa.

—¿Qué hay del adivino? —me preguntó Haou.

—No sé mucho respecto a Takuma Saio antes de los hechos de la Academia. No sé en qué ciudad vive, o siquiera que edad tiene. Creo que tenía diecisiete o dieciocho, tal vez veinte, durante la invasión a la Academia de Duelos. Eso significa que actualmente debe tener más o menos nuestra edad, o quizá esté por los diez años. Edo es un año menor que nosotros, eso sí puedo asegurarlo.

—Edo Phoenix fue un aliado valioso —dijo Yugi—. Y también Takuma. Cayeron luchando contra la Luz.

Hice una mueca de dolor. ¿Cuántos de nuestros potenciales amigos y aliados no sobrevivirían si no teníamos éxito? Ninguno, me respondí. La Luz lo destruiría todo.

—Muy bien —remarcó Yugi—, investigar a DD parece ahora nuestra mejor opción. Y ver si de hecho el padre de Edo, si es que está muerto como pensamos, dejó alguna carta que pueda ser útil.

—¿Los Héroes Malvados? —le pregunté.

—Si los creó para este plano o no es irrelevante —aseguró Haou—. Puedo llamarlos desde las Doce Dimensiones de ser necesario.

—Sin embargo, eso consume mucha Energía de Duelo —le recordó Yugi—. Por suerte, en el peor de los casos, estoy seguro de que Pegasus podrá arreglar algo.

—Deberíamos tratar de establecer contactos entre nuestros posibles aliados —sugerí—. Incluso si muchos son solamente niños, no significa que no podamos darles herramientas para que estén listos para lo que viene. Es decir, son algunos de los mejores duelistas de la historia.

—Es un gran riesgo —me dijo Yugi—. Aunque se puede arreglar algo.

—Al menos tenemos a Sho —agregó Judai.

—Eso si logra encontrar una columna vertebral —le recordó Yubel.

—Lo que necesita es darse cuenta de que puede lograr algo fuera de la sombra de su hermano —repliqué por mi parte.

—Supongo que no hay nada más que discutir al respecto —nos cortó Yugi sin poder reprimir una sonrisa divertida. Quizá le recordábamos las propias discusiones que tenían sus amigos.

Haou asintió y el tiempo comenzó a moverse de nuevo.

—Me llamó la atención algo —dije—. El «Dragón Blanco de Ojos Azules» del abuelo: no está partido a la mitad.

Judai emitió un jadeo, como si acabara de darle un puñetazo que le sacó todo el aire. No tuve que verlo para saber la expresión de horror en su rostro. ¿Quién podría hacerle eso a una carta tan importante y valiosa como esa? Y no sólo por su rareza, sino por el hecho de que se había convertido en una de las cartas legendarias, esas que todo duelista con un poco de orgullo deseaba enfrentar al menos una vez en la vida.

Yugi sonrió y me miró con un brillo que no pude identificar en sus ojos.

—Tratamos de preservar la línea del tiempo en lo importante, a fin de asegurar el éxito de Atem; pero, créeme, el Kaiba actual no tendría el corazón para volver a destruir el tesoro del abuelo.

Eso me sonó muy lógico. Por más que Kaiba pretendiera ser el frío e indiferente presidente de una gran compañía, lo cierto es que maduró mucho respecto al criminal y matón como el que se presentó al comienzo del manga. Si algo demostró el final de Ciudad Batallas, y su aceptación en el anime de que Yugi era un gran duelista, es que superó en gran medida todo el daño que le hizo Gozaburo y pudo encontrar su camino haciendo las paces con ese pasado.

Como prometimos, pasamos por la tienda para otra ronda de duelos con el abuelo. Claramente eso animó mucho al anciano.

—Si pueden, visítenme a menudo —nos dijo cuándo fue hora de que Yugi nos llevara a casa—. Desde que Yugi se fue a la universidad, las cosas han estado aburridas por aquí.

Yugi negó con la cabeza, pero sin perder la sonrisa de la cara.

Y fue cuando tuve una idea.

—Dime, abuelo, ¿cómo te sentirías de tomar otro aprendiz?

El anciano me miró con curiosidad.

—Verás, está este chico en la escuela que sé que tiene un gran potencial, pero el problema es que ha tenido que vivir a la sombra de su hermano y acechado por los abusivos de los grados mayores.

—Ya veo tu punto. Claro, puedes traerlo. No soy tan joven como solía ser, pero creo que puedo enseñarle un par de cosas.

—¡Gracias! Estoy seguro de que Sho lo apreciará.

—Con que esté dispuesto a trabajar duro me basta.

—Sé que puede hacerlo —aseguré—. Es un gran duelista, no tengo dudas de ello.

Salimos de la tienda y abordamos el coche de Yugi para volver a casa. Decidí que, al día siguiente, después de la visita a Kaibalandia, traería a Sho para presentarlo al abuelo.

Con ese último pensamiento en mente, nada más llegué a casa, llamé a Sho por teléfono y le pedí que llevara sus cartas al día siguiente, para jugar un rato e intercambiar después de la visita al parque. En cuento aceptó, llamé al abuelo para avisarle de mis planes.


* Dado que el nombre de la madre de Yugi nunca se ha revelado, me tomé la libertad de escribir el primer nombre japonés en el que pude pensar.