INTERNADO DE SEÑORITAS GINTAMA


CAPÍTULO XXII


A Nobume le extrañó que la sádica hablara por voluntad propia sobre su situación con Soyo, por lo que después de ello estuvo atenta a su actuar. Durante las clases se comportó de manera normal, lo extraño empezó cuando al salir del salón no se dirigió al club de kendo como de costumbre, así que la empezó a seguir, una vez que reconoció el camino entendió a donde se dirigía, pues tantas veces que lo recorrió podría andar con los ojos cerrados para llegar al mismo destino.

Va al club de té —pensó—, no tiene caso que la siga.

Regresó sobre sus pasos para ir a su destino original. Iba caminando sobre el jardín que estaba antes del salón de club de kendo, cuando sintió una presencia que la seguía.

—Tu sed de sangre no es muy buena aliada cuando quieres pasar desapercibida —exclamó con sorna mientras desenfundaba su boken y volteaba a ver a su acosadora.

—Me atrapaste —respondió mientras alzaba sus manos como si se estuviera rindiendo, pero Nobume sabía que no era así, así que se lanzó en su dirección, pero su oponente fue más rápida y pudo esquivarlo—. Me encanta tu rápida disponibilidad para empezar un combate conmigo.

—Luchar contigo es un buen entrenamiento, debo aprovecharlo ya que las nacionales están cerca y debo estar en forma.

—Eres muy devota a tu club, ¿por qué tanto empeño?

—Ayuda a formarte un camino y a hacerte respetar cuando llegas a puestos por nepotismo y creen que no tienes las mismas capacidades que los demás.

—Pensé que estar al lado de la princesita te haría ganarte el respeto.

—Soy solo una simple huérfana que fui acogida por alguien con un buen puesto en el Bakufu, no debo depender tanto de los demás.

—Intento entender, pero no lo logro —dijo mientras se lanzaba hacia su contrincante, sus puños fueron frenados por la espada de madera.

—No pierdas la cabeza intentando, no es algo que te concierne. —Ahora fue su turno de atacar.

Aunque la mente empezó a divagar hacia el actuar de los demás, ellos tenían algo que ella no tenía, la capacidad de elegir y actuar como les plazca, pero esos celos iban principalmente dirigidos hacia las hermanas pelirrojas. Umiko se metió en su relación por diversión y Kagura escapó por no estar conforme, su padre vino y no les reclamó nada.

—Es malo distraerse en una pelea —dijo con sorna Umiko.

—Lo sé, pero noto que no estas yendo con todo tu poder —respondió—, eso me da la oportunidad de pensar.

—¿Puedes soportar todo mi poder? —preguntó sorprendida, mientras incrementaba un poco la velocidad de sus golpes.

—No lo sabrás hasta que lo intentes.

—Bien dicho. —Ahora también incrementó su fuerza

La pelea se intensificó, los golpes se podían escuchar a los alrededores, inclusive algunas aves huían espantadas del lugar. Una espada de madera y puños chocaban.

—Eres muy buena luchadora, eso hace que me pregunte, ¿estás en algún club? —preguntó interesada, realmente la única que podía seguirle el ritmo era Okita.

—No, mi destreza marcial viene de familia. Desde pequeñas nos dedicamos a entrenar.

—Eso explica porque Kagura también es tan fuerte —respondió recordando a su compañera, y es que en más de una ocasión vio a la castaña y pelirroja luchando entre ellas.

—Sí, nuestra familia se esfuerza por producir peleadores de calidad.

—¿Con qué fin? —preguntó sorprendida, ya que ella debía ser fuerte para proteger a la princesa, esa fue su misión desde que fue acogida.

—Ego tal vez, realmente padre no nos ha hablado mucho al respecto sobre eso.

—Entonces, ¿no tienes un deber con el cual cumplir? ¿un honor que proteger?

—No —dijo sonriente, aunque estuvieran hablando su pelea continuaba.

—Vaya realmente te envidio.

—¿Envidia? ¿Por qué? —No entendía a su contrincante.

—Tienes libertad, la libertad de utilizar tu fuerza para lo que quieras, puedes amar a quien quieras, hacer lo que desees.

—Tú también podrías lograrlo, solo debes tomar lo que quieres.

—No es tan fácil.

—Nunca entenderé el sentido del deber que tienen ustedes los samuráis, inclusive mi hermana comprende la libertad, ahorita quien sabe dónde está, pero se fue porque ella así lo quiso. Debes tomar las cosas que quieres sino vendrá alguien más a tomarlo —comentó con sorna—, como pasó con cierta princesita.

—¡Cállate! —gritó y la fuerza contenida en sus golpes explotó, si Umiko no se hubiera quitado le hubiera costado unos huesos rotos pues el árbol que recibió el impacto no le había ido muy bien.

—Nobume senpai —escuchó a la distancia.

—Uy parece que nuestro tiempo juntas se acabó —se acercó a ella—, pero piénsalo asesina san, si hay algo que realmente deseas debes tomarlo. —Tomó su rostro para darle un beso en los labios, pero la azabache se quitó y lo recibió en la mejilla—. Parece que ya vas trabajando en tu respuesta. —Se despidió con una sonrisa mientras saltaba sobre un árbol para no ser vista por las personas que buscaban a su contrincante.

—¿Nobume senpai? —la sacó de su ensoñación la kohai que la estaba buscando.

—¿Qué pasó?

—Okita senpai me mandó a buscarla, no es bueno que se salte los entrenamientos porque las nacionales están cerca.

—Lamento por preocuparte y por hacer que esa descuidada te mande a hacer su trabajo. Pero estaba entrenando por mi cuenta. —Para darle más veracidad a sus palabras señaló el árbol. que momentos atrás recibió su impacto, con su boken mientras la enfundaba.

—Oh —exclamó sorprendida al ver el impacto—. Aun así, su presencia es importante para nosotros —dijo con una sonrisa.

—Si, vamos para allá.

Llegó el domingo, otra semana pasaba y con esto se cumplía el mes desde que Kagura huyó, suspiró cansada, pues tenía que ir a otra cita con su prometido y el de Soyo, desde que las comprometieron habían tenido citas dobles, pero no se sentía lista para esta.

—Soyo sama —fue a verla a su habitación para irse juntas—. Soyo sama —la volvió a llamar mientras tocaba la puerta.

—¿Nobume san? —Abrió la puerta lentamente, esta dejaba ver una pequeña joven con pocas energías.

—¿Estás enferma Soyo sama? —preguntó preocupada.

—Sí, un poco. ¿qué pasó?

—Hoy es nuestra cita mensual con nuestros prometidos —explicó porque se encontraba ahí.

—Oh cierto, tendrá que disculparme, pero no me encuentro en condiciones para ir.

—Entiendo, yo pasaré sus disculpas. Que se recupere pronto.

—Será que de regreso puedas pasar por un chocolate caliente de la cafetería que me gusta, por favor —pidió suplicante.

—Intentaré hacerlo. Que descanse. —Hizo una reverencia antes de marcharse.

Como Soyo no iría no veía necesidad de solicitar transporte solo para ella, así que caminó hacia el lugar. Solían planear la próxima cita en la anterior así que sabía a dónde dirigirse.

Caminó con tranquilidad, aún había tiempo. Llegó al lugar y se sorprendió de que fuera la primera en llegar, regularmente ellos estaban puntuales.

—¡Nobume! —gritó un hombre al entrar al establecimiento y verla.

—Natsume san —respondió algo sorprendida por su forma de dirigirse a ella—. ¿Y Kaede san? —preguntó por el otro.

—¡Teníamos un trato! —gritó mientras tomaba asiento delante de ella—. Ambos nos comprometeríamos para evitar sospechas de nuestra orientación.

—Sí, eso fue lo que acordamos hace diez meses.

—¿Entonces por qué tu amada princesita canceló el compromiso con Kaede? —preguntó molesto.

—¿Lo canceló? —preguntó sorprendida.

—No te hagas la sorprendida, tú y ella son muy unidas. Ustedes, malditas lesbianas…

—¡Cállate! —gritó mientras utilizaba uno de los palillos de madera para amenazarlo, no eran tan efectivas como las espadas reales, pero eso serviría por el momento—. No te atrevas a ofenderla, vas a explicar la situación adecuadamente.

—Entiendo —dio un sonoro suspiro y se tranquilizó, Nobume alejó su arma improvisada de su rostro—. Ayer ella llamó al padre de Kaede para cancelar su compromiso, diciendo que no podía mantener oculto al amor de su vida, utilizando un esposo de mentiras para eso.

—Vaya, no tenía ni idea sobre eso —confesó—, realmente ahorita ella y yo estamos peleadas.

—Pues ni parece, Kaede esta devastado, no sabe qué hacer, su familia está presionándolo. Perder a la hermana del shogun como prometida por alguien más es una deshonra. Por eso quería pedirte que hablaras con ella. —Para completar su suplica hizo una dogeza con su frente tocando la mesa.

Nobume escuchó con atención lo que decía su prometido, realmente no tenía ninguna clase de sentimientos por él, solamente se comprometió porque Soyo le recomendó que era lo conveniente para ocultar su relación de los duros comentarios del país, pero escuchar que Soyo ya no quería mantenerse oculta llenó su corazón de alegría y recordó las palabras de su padre "Ser esposa de la hermana del shogun es mejor que cualquier estúpido prometido con un gran tote".

—Lo siento, pero si la princesa ha tomado su decisión no soy nadie para intentar cambiarla, es más si ella dijo eso no veo razón para seguir jugando con esta farsa. Así que también prescindiré de nuestro compromiso.

—¡¿Qué?! ¡Nobume san! ¡No puedes hacerme esto! Sabes lo que mi familia dirá de mí.

—Pues si no puedes con el compromiso de tu familia deberías tomar a Kaede san y huir, su felicidad es más importante que la presión social. Parece que Soyo sama lo comprendió antes que nosotros —dijo con una sonrisa.

—Para ustedes es fácil decirlo, la hermana del shogun y la hija del director de la policía…

—Al contrario, es más difícil, por nuestras posiciones sociales estaremos al ojo de más personas, pero esperemos poder luchar por un país libre y estaré deseosa de estar a lado de Soyo sama cuando eso pase—dijo con una sonrisa—. Muchas gracias por todo este tiempo juntos.

Salió corriendo del lugar, se sentía liberada, una carga que no sabía que pesaba demasiado hasta que se libró de ella. Umiko tenía razón, para ser libre solo se debe tomar lo que uno desea.

Corrió lo más rápido que pudo y se dirigió a la escuela, de ahí a los dormitorios y de ahí a su vieja habitación.

—¿Nobume san? —la nombró sorprendida.

—¿Por qué no me dijiste que cancelaste el compromiso?

—Creí que, si te decía no me creerías, así que pensé que era lo mejor que te enteraras por ello.

—Entiendo —tocó su rostro como si tuviera bastante tiempo sin hacerlo—, yo también cancelé el mío.

—Nobume san, yo lo siento —de sus ojos empezaron a brotar lágrimas.

—No, por favor no digas nada, déjame disfrutar esto —dijo mientras limpiaba el agua salina de sus mejillas, para después besarla.


N/A:Holaaa, tiempo sin vernos en este fic. Realmente no tengo excusas para tardarme casi tres años en actualizar, pero hey la esperanza es lo ultimo que se pierde, espero pronto terminar esta historia y lograr lo mismo con las otras.

Realmente me inspiré porque mi waifu (RasenRouge) también actualizó recientemente su fic, así que yo no podía quedarme atras, hay que revivir el fandom de Gintama (?):v

Muchas gracias por su ardua espera :3


¿Nobume ya perdonó a Soyo?

¿Umiko respetará esta vez la relación de las dos?

¿Qué dirán Shochan e Isaburo de que rompieron su compromiso?

¿Veremos pronto a Kagura?


MELGAMONSTER

20220414