INTERNADO DE SEÑORITAS GINTAMA
CAPÍTULO XXIII
Abrió sus ojos cuando sintió la molesta luz que le proporcionaba el astro rey atravesando su ventana. Ya tenía tiempo desde que su compañera se fue y aun así sus hábitos se resisten a enfrentar la ausencia de la china, que el tan solo hecho de que las cortinas estuvieran abiertas era prueba de su ausencia ya que ella siempre en la noche las cerraba. Realmente no podía creer que hubiera sido completamente flechada por una troglodita salvaje.
Dio vueltas en su cama y se maldijo internamente por no poder volver a dormir, así que se levantó. Era domingo, por lo que tenía el día libre, se cumplía una semana más desde que ella se fue. Soltó un sonoro suspiro cansado, ella ya había aclarado sus asuntos y sentimientos, ahora debía encontrar y confrontar a la pelirroja. Pero lamentándose en su habitación no lograría nada. Empezó a hacer la limpieza en su espacio, otro ámbito que agradecía la ausencia de la china era su dormitorio, pues este estaba más limpio y sin muebles rotos.
Dio otro suspiro cansado, no realmente porque su reciente actividad haya agotado sus energías sino porque se estaba hartando de toda esta situación pues habían estado juntas desde que se conocían, creían conocer todo el uno de la otra, pero llega un momento en el que la persona que crees conocer desaparece y se convierte en un extraño, pero ella no se daría por vencida, ya la perdió una vez y no quiere perderla para siempre, se dio cuenta de su error y gracias a su voluntad saldría adelante. Además de que la princesa prometió proporcionarle información de gran relevancia si ella cumplía primero su objetivo, pero hoy no podía hacer nada debido a que era el día que tenían la cita con sus prometidos.
Verificó la fecha en su calendario, en dos semanas sería el nacional de kendo, sobre esforzarse no era la respuesta para obtener un buen rendimiento en la competencia, pero servía para evitar pensar en su situación actual con su compañera de cuarto, con lo que debió o no haber hecho para evitar llegar en esta situación.
Una vez que estuvo satisfecha con la limpieza del lugar, comió un aperitivo para tener energías para su entrenamiento, algo ligero que se podía preparar en su habitación sin necesidad de recurrir al comedor de la escuela, regularmente este día había poca comida porque las estudiantes salían ya sea a pasear o a pasar tiempo con su familia. Después de eso tomó su boken, que utilizaba para entrenamientos en exteriores, y salió de la habitación.
La ventaja de ir a un internado es que tenía instalaciones amplias, junto con la china se había encargado de explorarlo y se encontraron con algunos lugares pocos transitados, se podían decir que eran sus escondites secretos, por lo que hoy lo utilizaría para que su entrenamiento no se viera obstaculizado.
Debido a que era secreto quedaba algo retirado de los dormitorios y salones escolares, pero no le importaba, la caminata era relajante pues podía contemplar la belleza floral de la institución, grandes árboles y variedad de flores adornaban el lugar. El punto intermedio del recorrido era un pequeño lago, donde había bancas para tomar un descanso en la sombra de los árboles que lo rodeaban.
En el lago había unos peces koi, por lo que se distrajo un rato observándolos. Además, este descanso lo tomaba para evaluar la cantidad de personas que había por la escuela. Desde su banca podía ver a las estudiantes que iban camino a la salida para disfrutar de su día libre, incluso algunas kohai se percataron de su presencia por lo que se acercaban y le ofrecían que se unieran a ellas, pero cordialmente las rechazó. Incluso una de las personas que vio caminando a la salida fue a la tragadonas, pero se le hizo raro que no fuera acompañada de la princesa, le restó importancia cuando la perdió de vista
Una vez que notó que el flujo de personas disminuyó empezó nuevamente su andar hacia su destino, todo esto era necesario para mantenerlo en secreto pues era de ella y Kagura.
Justo cuando estaba por llegar a su destino se encontró con Umiko y un par más de mujeres detrás de ella.
—Oh vaya, pero si es la amiguita de mi hermanita —dijo con sorna cuando la vio—. ¿Qué haces por aquí?
—Tal vez está perdida —respondió por ella la chica más grande de cabellos castaños que acompañaba a Umiko—, al igual que nosotros, te dije que no hay ningún lugar para descansar por aquí.
—¡Te digo que sí! —le reclamó—, entonces ¿qué haces por aquí?
—Estoy perdida, ando buscando un lugar donde entrenar —mintió mientras enseñaba su espada de madera—, ya que pronto las nacionales se acercan.
—Oh sí recuerdo haber escuchado a asesina san hablar sobre ello. ¿Podríamos pelear? Te serviría de entrenamiento y he escuchado que eres igual de buena que ella.
—¿Igual de buena que ella? Ja, soy mejor —se jactó, aunque en el club decían que ambas tenían el mismo nivel, pero bueno no se sabría con certeza debido a que no habían peleado entre ellas—. Suena interesante, así que acepto —respondió, lo haría para distraerse y para que ella no llegara a su lugar secreto.
—¡Entonces el lugar que encontré servirá para eso! —comentó emocionada, tener la promesa de una pelea siempre la ponía de buen humor.
—Genial, que bueno que te encontramos, así podremos descansar nosotras. Andaba de mal humor porque su usual compañera de pelea no está disponible.
—Araita no era necesario que lo dijeras —comentó molesta al ser expuesta.
—Oh si, hoy Nobume y la princesa salen a ver a sus prometidos —comentó mientras todas seguían a Umiko que se abría paso a través del lugar inexplorado, uno se podía dar cuenta de eso debido a que no había ningún camino en el lugar. Se daba cuenta de todos esos detalles porque iba pendiente del camino porque no quería que descubrieran su lugar secreto.
—¿Prometidos? ¿No fue eso lo que llevó a mi hermana a escapar de la escuela? —comentó con claro tono de malicia.
—¿Sí? —Se hizo la desatendida.
—Sí, algo así escuché decir al viejo en su junta con la maestra de plateados cabellos. Tú tienes la culpa de que mi hermanita este perdiendo tiempo valioso de su educación.
Sin que las demás de sus acompañantes se dieran cuenta, Okita desenfundo su espada de madera y la blandió en contra de las piernas de la pelirroja, ella al sentirlo brinco para esquivarlo.
—Oh, ¿toqué una fibra sensible? —Volteó para encararla y sacarle la lengua—, ¿o es que acaso ya quieres empezar nuestra pelea?
Okita solamente tomo su espada con firmeza, dando a entender que estaba lista para el duelo.
—Umiko san, Araita san, encontré el lu… —Una chica que se había separado del grupo regresó en ese preciso momento, pero fue interrumpida por Araita.
—Muéstranos el camino, deja que esas dos se peleen a muerte si quieren —le murmuro en el oído, mientras su interlocutora solo movía su cabeza de arriba a abajo para confirmar.
Las chicas se fueron sin interrumpir el duelo de mirada de las bestias que estaban frente a ellas.
—Parece que reaccionas muy bien a las provocaciones —dijo con sorna, mientras levantaba su guardia—, ¿qué tal si te digo que yo sé dónde está mi hermana?
Una nueva estocada fue dirigida a su persona, pero esta fue bloqueada con su antebrazo, realmente le sorprendía la velocidad de la de castaños cabellos.
—Y que está huyendo porque no quiere saber de ti, prefiere perder el año antes que volverte a ver. —Al terminar de decir eso, la espada se alejó de su brazo y ahora se dirigía firmemente a atravesar su guardia para darle en el tórax, pero con un hábil salto hacia atrás lo esquivó.
La paciencia de la castaña se estaba agotando y eso Umiko lo sabía muy bien, debía cambiar los papeles de defenderse, era su turno de atacar. Por lo que lanzó unos golpes y patadas que la castaña repelió con su boken era tanta su maestría que ni siquiera perdía su pose en guardia.
—Tienes un entrenamiento muy bueno —comentó Umiko que había tomado distancia para planear su próximo ataque.
—Toda mi vida he sido entrenada para tomar un buen puesto en la fuerza policial, no es de sorprenderse. No debes subestimar a los policías de Japón —respondió, para empezar un nuevo ataque lanzándose contra su oponente, otra estocada contra sus pies, que ella ya sabía que esquivaría con un salto así que su próximo movimiento fue atacar a la espalda ya que ella estaba distraída en sus pies. Su movimiento fue efectivo, pues la pelirroja cayó al suelo.
—Parece que también eres buena con los trucos.
—¿Te gusta mucho tu voz o por qué no te callas? —preguntó fastidiada—, ya tienes tu pelea, menos palabras y más acción.
Ese comentario solo hizo sonreír a la Yato, pues creyó que debía provocar a la castaña para poder prologar su combate, pero al parecer eso ya no sería necesario.
La pelea continuó hasta que el ocaso se empezaba a mostrar en el cielo, al parecer ambas tenían suficiente aguante como para continuar peleando sin detenerse, pero todo lo que empieza debe terminar.
—Bueno, china mayor, agradezco el combate. Pero debo descansar.
—Oh, por favor, no seas aguafiestas —respondió mientras se quitaba unas ramas que se prensaron en su cabello.
—A diferencia de ti, yo no vivo solo del combate, también debo mantener buenas calificaciones. Sino sería una vergüenza para quien me adoptó.
—Oh, ¿tú también eres una huérfana que tuvo la suerte de ser acogida por alguien con un buen puesto en el Bakufu?
—¿La tragadonas te dijo su origen? —preguntó sorprendida.
—Algo así.
—Se podría decir que en eso somos iguales, pero fuimos acogidas por diferentes personas. Si no tienes nada más que agregar, me retiro. Gracias por el combate —agradeció mientras de un movimiento blandía su boken para limpiarla de restos de pasto y tierra.
—Nos vemos luego, espero tener otro combate pronto —dijo animada—, ah, antes de que te vayas. Todo lo que dije es mentira, realmente casi no hablaba con ella.
—Lo sé, estoy al día de tu drama familiar y tu casi nula interacción con Kagura k—respondió mientras le daba la espalda pues ya caminaba para regresar sobre sus pasos.
—¡Espera! ¿y ahora cómo regreso? —preguntó, pero ya no había nadie que la escuchara.
Okita camino tranquilamente de regreso a los dormitorios, satisfecha con aún haber conservado su lugar en secreto. Antes de caminar a su habitación pasó por la cafetería, quería una comida rápida que pudiera comer en su habitación para después descansar. Se encontró con unos onigiri y tomó varios para comerlos en su soledad.
Ya en su cuarto, tomó una ducha para quitarse los restos de tierra y sudor que estaban en su cuerpo debido al combate.
Estaba tomando su ropa para empezar a vestirse, cuando un llamado a su puerta desesperado la interrumpió.
—¿Quién es? —preguntó mientras se ponía la ropa interior.
—Soy yo, abre rápido. —Reconoció la voz, pero no podía hallar causa a su desesperación.
—¿No tenías llaves desde que empezaste a dormir aquí? —preguntó molesta mientras abría.
—Sí, pero las olvidé —respondió mientras miraba a ambos lados en el pasillo antes de entrar.
—¿Qué te pasa?
—¡Sé dónde está Kagura!
N/A: Melgamonster anda onfire, esperemos que siga así hasta que termine este fic, porque realmente ya va para 5 años y ya quiero darle su bello final, hagan changuitos pa que pase pronto. Al fin avanzamos en la trama de Kagura.
¿Umiko ahora acosará a Okita?
¿Araita habrá tenido un reparador descanso?
¿Dónde ha estado Kagura todo este tiempo?
MELGAMONSTER
20220421
