Disclaimer: Yu-Gi-Oh! no me pertenece. Sólo esta historia llena de clichés y el OC.


Libro III

Capítulo 25


Duelo Interdimensional

[Carta de Trampa]

Selecciona 1 monstruo "Mecanismo Antiguo" que controles; destiérralo. Durante la próxima Standby Phase, devuelve al Campo ese monstruo desterrado y, si lo haces, hasta el final de ese turno su ATK se convierte en el doble de su ATK original. Si 1 o más "Golem de Mecanismo Antiguo" o "Golem de Mecanismo Antiguo - Golpe Definitivo" que controlas fueran a ser destruidos en batalla o por efecto de una carta, puedes desterrar esta carta en tu Cementerio en su lugar.


El día del examen práctico de la Academia de Duelos, fue el último sábado de marzo de ese año. Ese día la Ciudad de Domino amaneció con un agradable y fresco clima primaveral, de veinte grados centígrados y cielos despejados.

—¿Ya se aseguraron que no estén olvidando nada? —nos preguntó la tía Megumi a Johan y a mí cuando nos sentamos a desayunar.

—Descuida, mamá, está todo listo —le respondió Johan sonriendo ampliamente. Incluso antes de que la familia Muto adoptara a Johan formalmente, ella ya le había pedido que la llamara «mamá».

—Revisé que todo estuviera listo tres veces anoche, y otra vez al despertarme —agregué por mi parte.

La realidad es que, resulta difícil olvidar algo como eso cuando tenías espíritus de duelo en tu mazo recordándote el asunto cada treinta minutos. Ellos mismos estaban impacientes por ir a la Academia de Duelos. En sus propias palabras: la energía de duelo en ese lugar era tan concentrada, que era lo más cercano a estar de regreso en las Doce Dimensiones.

—Muy bien, espero que se esfuercen y lo den todo —nos pidió el abuelo, no es que tuviera que hacerlo.

Con respecto al examen, ya estaba demostrando ser un poco diferente a lo que recordaba del anime (qué tampoco mostró mucho para empezar). Bueno, la parte escrita mencionada por encima en el capítulo uno y, por supuesto, la parte práctica que consistiría en un duelo contra un examinador de la Academia, seguían estando allí. Junto con un tercer examen, que habíamos presentado el miércoles anterior, uno de habilidad que consistía en cien puzles de duelo de «gana en un turno» que iban escalando en dificultad (y algunos francamente tenían respuestas tan rebuscadas, que hacían ver como bromas a algunos de los que Konami incluía en los juegos de la franquicia).

Pero ese tercer examen, desconocido para mí hasta que estuve en este mundo (aunque sí que recuerdo haber visto algo similar en el Duel Academy de GBA), no fue lo que hizo tan diferente a esa prueba de ingreso de lo que recordaba del anime. No, fue un pequeño detalle que quizá tenía más que ver con lo diferente que me pareció la Academia en el breve vistazo que tuve de ella en mi visita durante la Golden Week de tres años atrás: nada de cuotas especiales para entrar sin pasar el examen, o un trato preferencial por la escuela de la que provenías, incluso si habías estudiado en la prestigiosa escuela de duelos Joran. Todos, incluso los niños ricos y mimados como Torimaki y Mototani, debían presentar el examen.

Esto me hizo preguntarme que pasó en el futuro (además del inminente fin del mundo) para que Kaiba cambiara de parecer respecto a la forma de entrar a la Academia. Es decir, Kaiba era el tipo de persona para quien esas cosas parecían no importar. Si querías tomar un atajo, y acababas estampándote contra un muro a causa de eso, él no iba a impedírtelo. Es más, seguro hasta te empujaría contra ese muro con sus propias manos. Pero en esta línea del tiempo parecía no querer que sus futuros estudiantes tomaran atajos en sus carreras como duelistas.

Detalles como ese sólo hacían que sintiera más curiosidad porque podría esperarme en la Isla Academia. No me ayudaba en eso que tanto Káiser como Fubuki fueran muy herméticos con nosotros respecto a lo que era la vida escolar en aquel lugar. Es decir, teníamos algunas fotografías y vídeos, pero nada que fuera muy concluyente. Incluso cuando Asuka y Sho preguntaban, su respuesta era que lo mejor sería experimentar lo que era eso por sí mismos.

Volviendo al día del examen, el domo de duelos abriría sus puertas a las ocho de la mañana, y para tener derecho a presentarlo, debías registrar tu asistencia antes de las once de la mañana. Por supuesto, si estabas allí para registrarte lo más cerca posible de la hora de inicio, mejor.

Como habíamos acordado con el resto de los chicos, llegamos al domo quince minutos antes de las ocho.

Fubuki y Káiser estaban allí para desearnos buena suerte. Bueno, en realidad porque era costumbre que los estudiantes de grados superiores se ofrecieran como voluntarios para ayudar en las pruebas (eso estaba tan lleno como uno de los torneos de mi mundo durante el punto de mayor popularidad del juego). No es que fueran a batirse en duelo contra los novatos, pero sí ayudaban a que el examen se llevara con el mayor orden posible, considerando que se esperaba tener al menos cincuenta duelos simultáneos durante las seis o siete horas que duraba el examen. Lo cual explica por qué Káiser estaba en el domo durante el examen en el canon.

—No puedo creer que de verdad el señor Kaiba te permitiera hacer esto —escuché decir a Junko con clara sorpresa.

Recargada en la cerca exterior del domo (la cual separaba el edificio del estacionamiento), se encontraba Rei. Era fácil ver que Junko no terminaba de creerse que el trato entre ella y Seto Kaiba era de hecho real. Incluso cuando la más joven estuvo presente en todas nuestras sesiones de estudio de los últimos cuatro meses.

—¿Algún problema? —preguntó la niña cruzándose de brazos.

—Tienes once años.

—Y no voy a quedarme aquí jugando con los niños de primaria mientras ustedes están en la Academia.

—¡Pero tienes once! Deberías estar en la primaria.

Rei sólo resopló con molestia.

—Bueno, hay que admitir que la pequeña Rei tiene agallas —dijo Johan sonriendo—. La mayoría de las otras niñas de once años estarían aterradas de presentar este examen con sólo once años de edad.

Momoe y Junko saltaron al escuchar la voz de Johan. Se giraron y lo vieron con esos ojos convertidos en corazón que tanto me sacan de quicio (y que creo nunca dejarán de hacerlo).

—Yo admiro su entusiasmo —dijo Fubuki; a su lado, Asuka resopló mientras murmuraba algo por lo bajo. Imaginé que Fubuki debía haber comenzado la mañana haciendo una de esas cosas que tanto la molestaban.

La mirada de Fubuki se posó en mí y sonrió de esa forma que no auguraba nada bueno.

—¡Hermanito! Es bueno que estés aquí. El aguafiestas de Ryo no quiere ir conmigo a conocer a las chicas lindas que se unirán a la Academia este año. Pero tú sí, ¿verdad?

Me estremecí de sólo pensarlo. Acompañar a un pervertido mujeriego como Fubuki no es divertido. En especial cuando hace algo indebido y la culpa termina cayendo sobre ti. Creo que es por eso que Junko tenía tantos prejuicios sobre mí en aquellos días.

—Tengo que presentar el examen —le recordé.

—Oh, pero esos son quince minutos de nada —dijo agitando la mano para restar importancia a un suceso tan importante para quienes pretendíamos entrar a la mejor escuela de duelos del mundo.

—Fubuki —lo llamó Káiser con ese tono único que usaba cuando tenía que refrenar a su mejor amigo—, no se supone que los voluntarios hagan eso.

—¡No seas así! ¡Vamos, será divertido!

Ryo no se inmutó ni un poco. Al final, Fubuki soltó un suspiro derrotado.

—Eres un aguafiestas —lo acusó.

—Te inscribiste para ayudar en la organización, no para esto.

—También quería ver el duelo de mi dulce hermanita.

Fubuki terminó sobándose la mano, luego de que Asuka se la golpeara con su palma, cuando intentó pellizcarle la mejilla como si fuera un bebé.

—Vamos, es hora de entrar —dijo Káiser, y comenzó a caminar sin esperar a Fubuki.

Tras mirarnos una última vez, Fubuki siguió a Káiser refunfuñando por lo bajo.

Sho sacó su teléfono para ver la hora. Nos avisó que faltaban cinco minutos para que abrieran las puertas de la verja del domo de duelos a los postulantes. Pude ver a una gran cantidad de pequeños grupos de alumnos graduados de secundaria, como nosotros, conversando por todo el estacionamiento. Muchos de ellos claramente estaban nerviosos. Algunos pocos iban de grupo en grupo preguntando si alguien quería intercambiar cartas. Me recordó un poco la escena del ferri antes del torneo del Reino de los Duelistas, cuando Jonouchi se puso a intercambiar cartas con los otros participantes.

Creo que fue Insector Haga quien dijo algo así como que debías tener muy pocas habilidades si llegabas hasta ese punto y todavía estabas desesperado por obtener cartas fuertes.

No me gustaba estar de acuerdo con él, ya que resultó ser mucho más desagradable en persona que como un dibujo animado, pero podía ver la verdad en sus palabras.

Sho frunció el ceño con preocupación.

—Aniki está tardando —dijo.

—Vendrá —le aseguró Daichi.

—Cierto, Judai no se perderá esto por nada del mundo —estuvo de acuerdo Johan.

Dos de las chicas encargadas del registro, sentadas ya en las mesas ubicadas en las puertas del domo, terminaron de conversar con uno de los profesores, reconocible por el abrigo azul similar al uniforme de Obelisco y los lentes de sol. El registro estaba comenzando, por lo que los profesores y el personal del domo estaban orientando a los estudiantes que comenzaban a hacer cola frente a las mesas de registro.

Ya eran las ocho y no había rastros de Judai. Me pregunté si llegaría tarde como en el anime, aunque la verdad dudaba que Haou y Yubel fueran a permitírselo en esta línea del tiempo. Ni hablar de Edo y Pegasus.

—Deberíamos ir a registrarnos —sugirió Momoe, y Junko asintió dándole la razón.

El resto nos miramos un momento. Estaba claro que, a diferencia de ellas, los demás preferíamos esperar a Judai para entrar todos juntos al examen.

El nerviosismo fue palpable cuando los minutos comenzaron a acumularse y Judai no aparecía por ningún lado. Sabía que no tenía motivos para preocuparme. Después de todo lo que había pasado, Judai no estaba perdiendo su oportunidad de presentarse para el examen práctico. Además, durante años todo el grupo había estado deseando eso: asistir todos juntos a la escuela y que las cosas volvieran a ser un poco como en los viejos tiempos. Pero uno no puede evitar dudar. Más aún con la Luz rondando en alguna parte. ¿Y si había hecho algo para evitar que Judai acudiera a su examen? Creo que es lo que yo haría si estuviera en su posición.

Veinte minutos después de las ocho. Las filas disminuían muy rápido a medida que más y más aspirantes ingresaban al domo. Momoe y Junko se veían cada vez más impacientes, y la charla comenzaba a tornarse un poco más nerviosa a medida que seguían acumulándose los minutos sin rastro alguno de Judai.

A las ocho con treinta, cuando al menos tres cuartas partes de los aspirantes ya habían ingresado, una voz familiar llamó la atención de todos.

—¡Aniki! —exclamó Sho, al tiempo que Johan llamaba a Judai por su nombre.

Judai apareció, medio corriendo y abriéndose camino entre algunas de las personas que claramente estaban allí para acompañar a sus hijos al examen, seguramente quienes venían de otras ciudades (o incluso países).

—Siento haberlos hecho esperar —se disculpó Judai rascándose la nuca—. El vuelo se retrasó. Se suponía que debíamos llegar ayer…

Judai había cambiado mucho en tres años. Todo rastro de esa inocencia soñadora que tenía en sus ojos durante su infancia se había esfumado. Sus expresiones eran un poco más serias, casi como si este fuera el Judai de la cuarta temporada y no el de la primera (por suerte no parecía estar tan deprimido). Pude notar un brillo de alegría, y a la vez de decisión, en sus ojos cuando nos vio a todos (más bien a la mayoría) de sus amigos allí. Imaginé que por su mente pasaba lo mismo que yo había estado pensando en los últimos meses: ahora era cuando de verdad empezaba todo.

Casi al instante, Judai se vio rodeado por Sho y Johan, quienes lo bombardearon con un montón de preguntas sobre que había estado haciendo. Rei había abandonado su actitud de «niña ruda», convirtiéndose de pronto en una niña tímida ante la presencia de su enamorado de la infancia. Agradecí que no tuviera una reacción al estilo de Momoe y Junko (repito: jamás me acostumbraré a que sus ojos se conviertan, literalmente, en corazones).

—¿Ese es Judai? —preguntó Momoe con curiosidad.

Ella y Junko en realidad no lo conocían. Debían de haberlo visto unas cuantas veces en la escuela, sobre todo al ser amigo de Asuka, pero él y Haou se marcharon antes de que ellas pudieran conocerlos oficialmente. En especial por la forma y las circunstancias en las que abandonaron Ciudad Domino.

De igual forma, a diferencia de Edo, quien se había convertido en el centro de atención del público y la prensa desde que Pegasus lo adoptó oficialmente, los gemelos Yuki se mantuvieron fuera de todo el huracán mediático. Era sorprendente lo efectiva que era la seguridad de Ilusiones Industriales para evitar que se filtraran detalles de la vida privada de Pegasus. El mundo ni siquiera tenía idea de que Judai y Haou vivían también en la isla privada de la familia Crawford.

—¿Ya se registraron? —nos preguntó Judai.

Asuka alzó una ceja antes de responderle:

—Por supuesto que no. Quedamos de hacerlo todos juntos, ¿recuerdas?

Judai sonrió mientras se rascaba la mejilla en un gesto distraído.

—Oh, es cierto. Pero, de verdad, no tenían que esperarme.

—Sólo fueron treinta minutos —intervine—. Media hora no es nada, faltan varias horas para que cierren el registro.

Varios asintieron dándome la razón.

Miré a mí alrededor tratando de encontrar a Haou. No se veía por ninguna parte. ¿Acaso ya había ido a registrarse?

Noté un pequeño alboroto cerca de una de las puertas del estacionamiento. Un grupo de guardaespaldas, vestidos con sus impecables trajes negros y sus lentes de sol, hacían a un lado a la multitud para permitir que tres personas, un adulto y dos chicos, se abrieran paso en la dirección en que nos encontrábamos.

—¿Ese es el presidente Pegasus? —preguntó Junko con tono de incredulidad. Momoe de pronto se veía muy nerviosa.

El resto estaban más acostumbrados a la presencia del hombre, por haberlo visto casi una docena de veces en eventos familiares a los que eran invitados gracias a Judai, Johan y a mí.

—Olvidaste tú ficha de registro, pequeño Judai —dijo el hombre mientras le tendía un papel de color amarillo a su protegido. Él recibió la nota y se disculpó con su guardián por haber hecho que se tomara la molestia de ir hasta allí para dárselo.

—No hay problema —respondió Pegasus con su tono jovial característico—, pero debes tratar de evitar que la emoción te vuelva distraído.

Haou nos miró a todos con una expresión aburrida. Se detuvo en Johan un momento, y sentí como Johan se tensaba. Al final, Haou sólo asintió con dureza antes de desviar su mirada. Mientras, Edo negaba con la cabeza al tiempo veía a Judai, como diciendo «nunca aprende».

El ojo descubierto de Pegasus se posó en el resto de nosotros, mientras el Ojo Milenario brillaba un instante, como si le hubiera dado el sol directamente.

—Es agradable verlos a todos aquí. Den lo mejor y mucha suerte.

Recibió una serie de asentimientos decididos. Pegasus se veía radiante y muy orgulloso.

—Muy bien, los veré al finalizar el examen. Confió en que lo harán muy bien, así que los llevaré a una cena para celebrar. Por supuesto, todos están invitados —agregó al final tras notar que Momoe y Junko, a quienes no conocía, estaban con nosotros.

Pegasus revolvió el cabello de Judai en un gesto paternal, e hizo lo mismo con Edo, mientras asentía con la cabeza en dirección a Haou. Edo estaba tomando el examen, a pesar de ser un año menor que el resto. Pero, bueno, considerando que Rei estaba haciendo lo mismo siendo cuatro años menor que la edad promedio de los estudiantes de primer año, tampoco era tan extraño.

—Es mejor que vayan a registrarse. Mientras más pronto tengan su duelo, mejor.

Nos despedimos de Pegasus y fuimos a la mesa de registro que nos correspondía según nuestras fichas, las cuales se asignaban por orden de apellidos.

A pesar de la gran cantidad de personas que presentaban el examen, el registro fue muy rápido. Tenía que serlo, considerando que lo único que debían hacer era marcar que estabas presente. Noté que los reporteros del DuelTV ya se habían percatado de la presencia de Pegasus, y se habían acercado a él para entrevistarlo con respecto al examen. Era algo de lo que Edo se quejaba constantemente, a pesar de que en realidad tenía un talento natural para tratar con la prensa. Agradecí que en Japón había leyes de protección a menores un poco más estrictas, así que Johan y yo habíamos podido pasar lo que quedaba de nuestra infancia y el comienzo de la adolescencia sin ser molestados por la prensa, incluso cuando estábamos bajo la protección de Yugi (en especial Johan, al ser su hijo adoptivo).

Por fin ingresé al domo de duelos.

La arena del centro había sido retirada, al igual que gran parte de las gradas más bajas. En su lugar, se habían instalado cincuenta arenas de duelo más pequeñas, en las que se estaban llevando a cabo los exámenes. Aunque todas las arenas estaban ocupadas al mismo tiempo, y cada uno de los encuentros tenían un tiempo límite de cuarenta minutos, como es de esperarse, la mayoría de los duelos no se alargaban tanto. Quienes habían llegado hasta allí estaban dando lo mejor de sí.

—¡Es impresionante! —exclamó Judai a mi lado. Escuché a Johan y a Sho asentir de acuerdo.

—Hay una gran variedad de estrategias —dije más para mí mismo. Habían pasado años desde que dejé de participar en los torneos infantiles, pero hasta dónde recordaba, esos torneos eran más similares a los de mi mundo: un conjunto específico de estrategias que cambiaban cada temporada (aunque ninguna de ella llegaba al nivel competitivo que podía tener un torneo oficial de Konami).

Lo anterior no había tenido que ver con un meta en constante cambio. Como dije hace un tiempo: la lista de cartas prohibidas apenas si varía en este mundo. No, la menor variedad de estrategias en los torneos infantiles estaba más relacionada con la cuestión económica. No muchos niños tenían familias que podían permitirse comprar cartas constantemente, y mucho menos acceder a cartas de alto perfil y rareza. Y también por eso ingresar a la Academia de Duelos era una pequeña inversión, no sólo en cuestiones de colegiatura, sino en las cartas. La mayoría de quienes estaban en el domo de duelos ese día aplicando el examen, ya tenían decidida la estructura general del mazo que usarían durante toda su carrera.

—¡Es emocionante! —exclamó Johan.

—¿Qué piensas, Daichi? —pregunté al chico listo. Como es obvio, miraba los duelos frente a él con su actitud crítica y claramente haciendo cálculos mentales.

—Los examinadores no usan un único mazo. Cada uno de ellos tiene varias barajas con estrategias diferentes, y las van rotando sin un patrón definido.

—Entonces, no sabremos que enfrentaremos hasta que comience el duelo —concluyó Asuka.

—Será difícil.

Junko le dio la razón a Momoe.

—No estén nerviosas —las aconsejé—. Practicamos para esto por dos meses. Sólo den lo mejor.

—Perder el duelo no significa reprobar —aclaró una voz masculina a nuestras espaldas—. Ganarlo es un pase directo, pero incluso si pierden, sí su promedio en los otros dos exámenes es lo suficientemente alto, pueden pasar. Por supuesto, eso no significa que puedan relajarse en su duelo. Es un examen, después de todo: los examinadores estarán calificando su desempeño ganen o pierdan. Dar una mala impresión podría significar una nota negativa.

—¡Tío Kouji, me alegro de verte de nuevo! —saludé al recién llegado y caminé, casi corrí, hasta él.

—Sólo he venido a desearles suerte —dijo mientras me revolvía el cabello como cuando era un niño.

Durante los últimos tres años lo había visto mucho menos que antes. Ser un profesor en la Academia Central le dejaba incluso menos tiempo del que había tenido como profesional y estudiante universitario. Además, por cuestiones de seguridad, mi contacto con él y los abuelos era mucho menor. Sin contar las crisis psicóticas en que mis padres podían caer si algo rompía la ilusión de los falsos recuerdos que la Luz había implantado en sus mentes.

Mi tío me dedicó una última sonrisa, antes de desearnos suerte una vez más y marcharse para continuar con sus labores en el examen.

—¿Ese era el ex duelista profesional Kouji Satou? —me cuestionó Junko.

—Sí, es el tío de Kenichi —le aclaró Johan por mí.

—¿Tu tío?

No era extraño que no lo supieran. Yo no iba por allí gritando mis parentescos con duelistas famosos. Pasé mucho tiempo cuando niño tratando de no ser el centro de atención, como para buscarla ahora.

—Sí —les confirmé—. Además, es profesor en la Academia. Les sugiero que presten atención en su clase y no pierdan el tiempo. A él no le gusta que sus alumnos se tomen a broma su asignación.

Aunque lo dije con un tono casual, nunca estaba de más meter un poco de miedo. En especial porque eso era real para el Kouji Satou del canon. Por supuesto, esta versión no podía ser comparada con aquella. Me negaba a creer que mi tío pudiera caer al nivel de su contraparte del anime, incluso tras todo lo que había pasado en nuestra familia a causa de la Luz (a causa de que me negara a inclinarme ante ella). Él lucharía a nuestro lado, estaba seguro de eso. Después de lo que había pasado con mis padres, su hermano y su cuñada respectivamente, no podía ser de otra forma.

El primero del grupo en ser llamado para el examen, una hora después de que ingresamos al domo de duelos, fue Sho. Le siguió Momoe, después Asuka, Daichi, Haou, Rei (quien levantó murmullos por todo el lugar debido a que, como es obvio, nadie esperaba que una niña tan pequeña se presentara al examen). Johan fue el siguiente (al mismo tiempo Majoume fue llamado, quien no se tocó el corazón con el pobre examinador y le hizo un OTK usando una baraja de dragones que nunca le vi usar en el anime. ¿Serían los del manga? Era muy probable).

Manjoume era un asunto un tanto complicado. Luego de que nos salvara de la Luz y Diva en aquel callejón, no había vuelto a hacer intento de acercarse. Como compañeros en el equipo de Joran se había dedicado a hacer lo suyo, sin intercambiar palabras más allá de lo necesario. La verdad, no sabía qué pensar de él. Esperaba que ahora que íbamos a la Academia esa situación cambiara. Jun Manjoume sería uno de nuestros mejores aliados en la guerra.

—Aspirante Número 7345-12, Satou, Kenichi, preséntese en la Arena Número 42.

—Es mi turno. Deséenme suerte, chicos.

Con el número de arena que me tocó, esperaba tenerla. Esa era La Respuesta, después de todo.

Bajé las gradas, en dirección a la arena mencionada, tratando de despejar mi mente y concentrarme. Por lo que había visto, no entendía por qué el hecho de que Chronos usara su propia baraja al examinar a Judai había causado tanto revuelo. Entre los mazos de los examinadores me había tocado ver varios de quemar puntos, de esos que son muy molestos; otros se centraban en abrumar con monstruos fuertes gracias a «Drenaje de Habilidad»; y los mazos estándar de Agua, Fuego y Guerreros que sin duda habían sido construidos alrededor de los mazos de estructura que se lanzaron a la par de Locura de Zombi. Todos ellos con una muy buena consistencia, y los cuales estaban poniendo en aprietos a más de uno de mis compañeros aspirantes.

Decidí que la sorpresa venía del hecho de que Chronos nunca mostró todo el potencial de su arquetipo. Tuvo muy pocos duelos en pantalla como para hacer eso. Quizá en realidad había tenido cartas con soporte que en mi mundo aparecieron muchos años después del final de GX, sólo que el anime no mostró eso (asumiendo que en realidad lo que vi en mi mundo fuera una especie de «ventana» a otra realidad). Al menos sabía que en este mundo era así.

—Bienvenido al examen, joven Satou —me saludó la instructora. Era una mujer de tez clara, y cabellera castaña, la cual llevaba recogida con un moño en su nuca. Me pareció alguien familiar, como si la hubiera visto antes—. Soy la profesora Akemi Fudo…

Parpadeé sorprendido. ¿Fudo? ¿Esta mujer era la madre de Yusei? No estaba esperando que ella fuera una profesora en la Academia, considerando que en el anime era una de las integrantes del equipo científico encargado de la investigación y el desarrollo de la tecnología que dio como resultado el Reactor Momentum, muriendo durante el Incidente de Reversa Cero junto con su esposo.

Traté de despejar mi mente y escuchar su explicación. Ya tendría tiempo de dar vueltas absurdas a un detalle que sin duda era causa de todos los cambios que hicimos a la línea del tiempo.

—Este duelo, junto con tu promedio en las otras dos secciones del examen, decidirá si tienes lo necesario para entrar a la Academia de Duelos. ¿Tienes alguna duda antes de comenzar el examen? —Respondí de forma negativa, y ella continuó—: Muy bien. Toma el primer turno.

Los Puntos de Vida se establecieron en los 4000 estándares, saqué mis primeras cinco cartas, y miré a la mujer frente a mí con atención. Podía ver un poco de Yusei en ella. Mientras en lo físico y la forma del peinado Yusei era por completo el clon de su padre, sin duda los grandes y profundos ojos azules los heredó de su madre; aunque ella parecía no ser tan mesurada como él, teniendo un rostro más animado y expresivo que el de su hijo.

Me concentré en el duelo. En los últimos años, desde que Pegasus tenía acceso a más y más cartas avanzadas, el juego había tenido que comenzar a adaptarse a las Reglas Maestras. Y aunque todavía no se hacían públicas las otras Invocaciones del Extra Deck (estaba cien por ciento seguro de que al menos Kaiba tenía monstruos de Sincronía, considerando que en su duelo contra Rei utilizó a «La Piedra Blanca de la Leyenda» y a «Doncella de Azules Ojos»), ya había comenzado a preparar el camino.

Un año antes del examen, se publicó la actualización del Formato Avanzado (llamado Avacado 2.0). Sus cambios fueron: la eliminación de la opción de Invocar Normal en Posición de Defensa; la eliminación de la Draw Phase para el jugador que toma el primer turno; y la eliminación de la mecánica de enviar al Cementerio la Carta Mágica de Campo de tu adversario cuando activas la propia, por lo cual ahora cada jugador podía tener su propio Campo activado a la par de su contrincante.

Como resultado, el juego ahora era como estar en el Duel Links (cuando sólo estaba el mundo DM), con todas las reglas modernas implementadas, pero sin las invocaciones nuevas ni las restricciones o las habilidades del formato Speed Duel.

—¡Muy bien, es mi turno! —Miré las cartas en mi mano. No tenía una mano muy ofensiva, pero al menos me serviría para empezar a reunir los recursos necesarios en mi Cementerio para comenzar a desarrollar mi estrategia—. Comenzaré haciendo Invocación Normal a «Gozuki». —Mi monstruo resopló con furia al ser llamado al Campo, mientras se echaba su pesado mazo de madera sobre los hombros, listo para golpear con él a sus enemigos—. Activo su efecto para enviar un Zombi de mi Deck al Cementerio, y lo usaré para enviar a su hermano, «Mezuki».

»Ahora, pongo una carta boca abajo y con eso termino mi turno.

—Zombis, ¡eh! Tengo que decir que no era lo que esperaba. Pensé que usarías algo con contadores, al igual que el profesor Satou. Pero, continuemos. Es mi turno, ¡robo! —Puso la carta que sacó de su mazo en su mano, y seleccionó otra carta—. No voy a arriesgarme con tu carta boca abajo. Desde mi mano, activo la Carta Mágica de Juego Rápido «Tifón del Espacio Místico».

—Encadeno mi Trampa —declaré oprimiendo el botón correspondiente del disco de duelo—: «Nido de Bichoaguja», esta Trampa envía las cinco cartas de la cima de mi Deck a mi Cementerio.

Las cartas que envié fueron tres Monstruos, una Trampa y una Carta Mágica.

La profesora Akemi frunció un poco los labios. Me quedó claro que sabía muy bien cómo funcionaban las estrategias de Zombis. Tomó otra carta de su mano y continuó su turno:

—Invoco Normal a «Pez Volador Dorado». —A pesar de su nombre, su pez resultó ser uno de escamas plateadas, obteniendo su designación de «dorado» del brillo dorado que emergía de un pequeño orbe que parecía una esfera del dragón sin estrellas. Tenía los mismos puntos de ataque que «Gozuki» (1700), algo que ella resolvió al activar su siguiente carta—: Equipo a mi monstruo con «Estamos Juntos», ¿sabes cómo funciona esta carta?

—El monstruo equipado gana 800 de Ataque y Defensa por cada Monstruo boca arriba que controle.

Su pez aumentó de tamaño, y el orbe brilló con más intensidad, llegando a los 2500 de ATK.

—Paso a mi Battle Phase. ¡Ataco a tu «Gozuki» con mi «Pez Volador Dorado»!

El pez se movió por el aire, extendiendo sus aletas parecidas a alas, embistiendo a mi monstruo, el cual estalló en una lluvia de datos. Perdí 800 LP quedando en 3200.

—Efecto de «Gozuki»: cuando es enviado al Cementerio, puedo desterrar un Zombi que no sea «Gozuki» para hacer Invocación Especial de un Zombi desde mi mano. Destierro a mi «Torre de Hueso Absorbe-almas» para Invocar a «Amo de Zombis» en Posición de Ataque.

La tierra se abrió, al momento que un tipo de aspecto delgado y desgarbado emergía a mi lado del campo. Soltó una risotada que estoy seguro debió enviar algunos escalofríos a quienes la hubieran escuchado.

—Termino mi Battle Phase. Después, pongo dos cartas boca abajo y con eso termino mi turno.

—¡Es mi turno! ¡Robo! —No tenía forma de pasar a la ofensiva, en especial contra un monstruo con 2500 de ATK, así que no tuve más remedio que defenderme. Por suerte robé una buena carta para eso—. Cambio a mi «Amo de Zombis» a Posición de Defensa y coloco un monstruo. —Mi zombi se arrodilló, cubriendo su pecho con sus brazos cruzados, al tiempo que yo terminaba mi turno.

—Mi turno. ¡Robo! Invoco Normal a «Pescador sin Afeitar». —Un monstruoso pez de enormes mandíbulas y barba apareció flotando en el campo de la profesora. Su otro Pez volvió a crecer, aumentando su poder debido al efecto de la carta equipada a él. Ahora tenía 3300 ATK.

La profesora Akemi atacó a mi «Amo de Zombis» con su Pescador. Mi pobre zombi fue devorado. Luego, ordenó a su otro Pez atacar a mi monstruo boca abajo. La carta se giró, revelando a una pequeña parca ataviada con una túnica morada, la cual detuvo el ataque del pez con su guadaña.

—«Segador del Espíritu» no puede ser destruido en batalla —aclaré.

—Entonces, tendré que buscar otra forma de hacerlo: activo mi Carta Trampa «Carga de Profundidad del Pez». Sacrifico a mi «Pescador sin Afeitar» para Seleccionar a tu monstruo y destruirlo.

El monstruoso Pez de grandes mandíbulas fue absorbido por la carta trampa, para posteriormente disparar a un pez con forma de torpedo, el cual impactó a mi Segador, destruyéndolo.

—Como tu monstruo fue destruido por el efecto de mi Trampa, puedo robar una carta. Con eso termino mi turno.

Con mi Campo completamente limpio, todo dependía del siguiente robo. En mi mundo original, posiblemente allí me habría dado por vencido; pero estaba en el Yugiverso, y el «Robo del Destino» era algo real aquí.

—¡Es mi turno! ¡Robo! —La carta que saqué resultó ser una de las más rotas de todo el juego, más incluso que la «Carta de Santidad» de este mundo—. Activo la Carta Mágica Continua «Carta de Retorno Seguro». Ahora, activo el efecto de «Mezuki» en mi cementerio: lo destierro para hacer Invocación Especial de otro monstruo Zombi en mi Cementerio. Invoco Especial a «Amo de Zombis».

Mi monstruo emergió de nuevo desde la tierra, riendo de forma incluso más maniaca que antes, casi como si se estuviera burlando de la profesora Akemi.

—Como invoqué un monstruo de forma Especial desde mi Cementerio, el efecto de mi Carta Mágica se dispara, así que puedo robar tres cartas gracias a mi «Carta del Retorno Seguro».

Lo repito: la versión anime de esta carta está más allá de rota. En mi mundo original sólo robabas una carta, y eso le bastó para ser limitada y luego enviada a la banlist sin posibilidad de regreso (a menos que sea con errata de «una vez por turno» o algo peor). Por otro lado, durante años, en este mundo esta carta fue de aquellas que eran difíciles, si no es que imposibles, de obtener. E incluso su edición en la Baraja de Estructura Locura de Zombi sólo le ganó ser restringida a una copia. La principal razón era que, incluso en ese punto en el que cada vez más y más cartas que podríamos definir como «modernas» estaban llegando al jugo (aunque todavía no a gran escala), eran pocos los mazos que hacían un uso muy extensivo de cartas que permitieran revivir monstruos desde el cementerio con regularidad, al menos hasta un nivel en que la carta se convirtiera en un problema a gran escala en el equilibrio del juego.

—Después, activo el efecto de mi «Amo de Zombis»: descarto un monstruo de mi mano para hacer Invocación Especial de otro Zombi, de nivel 4 o inferior, desde mi Cementerio. —Descarté mi monstruo, y al instante mi «Amo de Zombis» extendió las manos como si fuera el emperador Palpatine. Disparó un rayo de color morado, el cual impactó la tierra, haciendo que un ataúd emergiera de allí. Un pequeño niño de ropa raída y aspecto esquelético salió del ataúd.

Zombino inclinó la cabeza con curiosidad, luego se giró levemente para verme. Le sonreí al niño, y él me devolvió la sonrisa de forma tímida.

—Una vez más, se dispara el efecto de mi Carta Mágica, por lo que robo tres cartas más.

Era momento de pasar a la ofensiva.

—Invoco Normal a «Lobo de la Plaga». —Zombino tembló un poco cuando el feroz lobo zombi emergió junto a él, gruñendo y agazapado demostrando que estaba listo para arrojarse al ataque—. Activo mi Carta Mágica de Equipo «Evolución Inestable» y la equipo a mi lobo. Cuando mis Puntos de Vida son menores a los de mi adversario, esta carta convierte el Ataque Original del monstruo equipado en 2400.

El lobo brilló en color morado, aumentando su tamaño, y gruñendo con incluso más ferocidad que antes.

—Activo el efecto de mi lobo: hasta el final de mi turno, sus puntos de ataque se convierten en el doble. —El lobo aulló, al tiempo que crecía de nuevo, siendo ahora cuatro veces más grande que su tamaño original, teniendo ahora un ataque de 4800—. ¡Fase de Batalla!

Ordené a mi lobo atacar al «Pez Volador Dorado», la profesora Akemi, sin inmutarse, oprimió un botón en su disco de duelo para activar su carta boca abajo.

—Carta Trampa «Llamada de los Condenados», resucito a «Pescador sin Afeitar». —Con el segundo pez de regreso, los puntos de ataque del Pez Volador volvieron a 3300.

La batalla se repitió. Ordené a mi lobo continuar con su ataque al Pez Volador. El enorme lobo no-muerto saltó sobre el pez derribándolo al suelo, dónde procedió a devorarlo. La profesora Akemi perdió 1500 LP llegando a 2500. Esto hizo que mi lobo se redujera de tamaño, cuando el efecto de la carta de equipo regresó su Ataque Original a los 1000 originales.

—Ataco a «Pescador sin Afeitar» con «Amo de Zombis». —El zombi disparó otro de sus rayos morados, reduciendo al pez a cenizas y causando 300 más de daño a los Puntos de Vida de la profesora.

Finalmente, ordené a Zombino atacar directamente. El niño parecía no saber muy bien que hacer, así que simplemente corrió hasta la profesora Akemi y le dio una patada en el tobillo.

La profesora entrecerró un poco los ojos, luego sacudió la cabeza y volvió a concentrarse en el duelo. Sólo le restaban 200 LP.

—Coloco una carta y con eso termino mi turno. Se dispara el efecto de mi «Lobo de la Plaga»: en la Fase Final del turno en que se activó su efecto, es destruido.

Zombino dio un respingo cuando el lobo estalló junto con mi carta de equipo.

La profesora robó otra carta mientras anunciaba que estaba comenzando su turno.

—Activo «Olla de la Codicia». Ahora, invoco a «Princesa Bellatún». Cuando la Invoco Mormal, puedo desterrarla para hacer Invocación Especial a un monstruo de Tipo Pez de Nivel 4 o menor desde mi Deck. Invoco a «Pez de 7 Colores».

No pude evitar sentir una punzada de nostalgia cuando vi al enorme pez con los colores del arcoíris emerger en el campo de la profesora. Junto con «Muka Muka», debe ser uno de los monstruos clásicos que más usaba, sobre todo en los juegos de GBA, o en el Forbidden Memories (fusionando un pez débil con un «monstruo de colores»). Era curioso que en este mundo no fuera tan común verlo como en el otro.

—Activo la Carta Mágica «Invocación Doble»: esta carta me da una Invocación Normal extra en el turno en que es activada. Como controlo un monstruo de AGUA, puedo Invocar Normal a «Ciber Tiburón» sin tributar. Battle Phase, ataco a Zombino con «Ciber Tiburón».

Zombino soltó un chillido asustado cuando el enorme tiburón se abalanzó sobre él. El monstruo de la profesora sólo era cien puntos más fuerte que él, pero debe ser aterrador ver a tal bestia de las profundidades del océano dirigirse hacia ti a toda velocidad, más aun siendo un niño pequeño. Por suerte, lo tenía cubierto.

—Activo mi Carta Trampa «Artilugio de Evacuación Compulsiva»: selecciono a «Ciber Tiburón» y lo devuelvo a su mano.

Zombino pareció muy aliviado cuando el enorme tiburón se vio atrapado en la máquina, la cual lo arrojó por los cielos deteniendo su ataque.

—Ataco a «Amo de Zombis» con mi «Pez de 7 Colores».

Como ambos monstruos tenían 1800 de ATK, se destruyeron mutuamente. Era claro que la profesora había preferido quedarse sin monstruos en su campo a dejarme usar el efecto de mi Zombi una vez más. Eso no quería decir que estaba desprotegida, como lo demostró su siguiente carta:

—Activo la Carta Mágica «Espadas de la Luz Reveladora». Creo que no tengo que explicar cómo funciona esta carta.

Las espadas de luz cayeron del cielo, enterrándose en mi lado del campo. El turno de la profesora terminó.

—Es mi turno. ¡Robo! Activo la Carta Mágica «Destrucción de la Carta»: ambos jugadores descartamos nuestra mano, y robamos la misma cantidad de cartas. —Tenía cuatro cartas, mientras la profesora Akemi tenía solamente una—. Desde mi mano, activo la Carta Mágica de Juego Rápido «Tifón del Espacio Místico».

El ciclón destruyó las espadas, dejando el camino libre para que Zombino atacara. De nuevo, el niño parecía no saber qué hacer, así que simplemente corrió hasta la profesora y le dio un pisotón. Noté que ella hacía una mueca como si de verdad hubiera sentido el golpe del niño de cinco años.

Los puntos de vida de la profesora quedaron en 0.

—Buen trabajo —me felicitó. Sacó une pequeña tableta y revisó algunas cosas en ella—. Es un muy buen promedio. Bueno, Kenichi, bienvenido a la Academia de Duelos.

Hice una pequeña reverencia de agradecimiento, y luego volví a las gradas para reunirme con mis amigos.

Cuando volví al lugar donde los chicos estaban viendo los duelos, en lo más alto de las gradas, Judai no estaba allí. Había sido llamado mientras yo estaba a la mitad de mi duelo. Los chicos, con mucha seriedad, veían en dirección a la arena en la que Judai estaba teniendo su examen. Me sorprendí un poco cuando vi como el enorme «Golem de Mecanismo Antiguo» se erguía sobre el Campo de Judai.

—¿Ese es el Profesor Chronos? —pregunté.

No tenía sentido. Judai no había llegado casi al final del examen, Chronos no debería tener motivos para examinarlo en persona.

—Sí —me confirmó Daichi—. Es raro que él se ocupe personalmente de aplicar un examen. Y no sólo eso: está usando su mazo real.

—Lo sorprendente es que Judai esté siguiéndole el paso a cada jugada —dijo Asuka con incredulidad en su voz.

—¿Quién es ese tipo? —preguntó Momoe—. Desde que el duelo de Judai comenzó han estado muy serios.

—Ese es el Jefe del Departamento Escolar, Subdirector de la Academia Central y Director del Dormitorio Obelisco —le respondí.

Momoe abrió los ojos con sorpresa.

—¿Cómo es que Judai puede mantenerse a su nivel? —preguntó Junko con incredulidad.

Puedo decir que el anime no hizo mucha justicia a Chronos, siempre reduciéndolo a un papel cómico, y con un récord de victorias nada impresionante para la reputación que tenía dentro de su mundo. Por supuesto, una cosa era el anime, otra la realidad. Chronos tenía un récord impresionante, habiendo vencido a unos cuantos duelistas profesionales (y de los importantes) en duelos de exhibición programados por la Academia de Duelos.

—Judai tampoco es un novato —respondió Johan—. Ganó algunos torneos de las ligas infantiles antes de entrar a Joran. Y no fue aceptado en el equipo de la escuela por nada.

—Aniki es un duelista muy fuerte —estuvo de acuerdo Sho.

Miré de reojo a Haou. Estaba de pie a unos metros de nosotros, con los brazos cruzados y la vista fija en el duelo de su gemelo.

Regresé mi atención al examen de Judai. El profesor Chronos se las había arreglado para invocar a su «Golem de Mecanismo Antiguo Definitivo», y ahora Judai estaba en su turno con sólo 100 puntos de vida.

Completamente acorralado, Judai hizo algo que no estaba esperando, no a esa altura de la historia al menos: primero, invocó al «Gran Topo Neo Espacial», y luego activó «Fusión Neos» para invocar por Fusión a «HÉROE Elemental Neos del Aire», enviando los materiales directamente desde su Deck. Con ese campo establecido, la derrota del profesor Chronos estaba más que anunciada. Su monstruo de fusión fue devuelto al Deck Extra por el efecto del Topo, y un ataque directo del Héroe de Judai terminó con sus últimos mil puntos de vida.

—¿Qué son esas cartas? —preguntó Daichi muy sorprendido.

—Son las cartas que inventó Judai —respondió Sho—. Hace algunos años, cuando íbamos en primaria, entramos a un concurso de diseño de cartas. Judai ganó creando al «HÉROE Elemental Neos», a los monstruos Neo Espaciales y su soporte.

—No sabía que ya le habían entregado esas cartas —dije algo conmocionado.

Recordé algo que Yugi había mencionado sobre el Proyecto Nova de Kaiba años atrás. Parecía que esta vez se las arregló para evitar la interferencia de la Luz de la Destrucción con el curso de su satélite. Además, habían mejorado la consistencia del Deck con un poco de su soporte más avanzado.

Judai regresó a dónde estábamos. Con su examen terminado, todo el grupo había tenido ya su prueba. Quedaba hora y media más para el final de los exámenes, así que nos quedamos por allí a ver el resto de los duelos.

Cuando todos estaban distraídos, llamé a Judai a un lado para conversar con él. Quería preguntarle si Chronos le había dicho algo. No podía pensar en una razón lógica para que quisiera examinarlo personalmente.

—No hay nada sospechoso —respondió Judai con una sonrisa—. No todo es una conspiración. El profesor sólo quería recordar los viejos tiempos.

Me llevé las manos a la cabeza para tratar de mitigar la migraña.

—Voy a obligar al Superior Fubuki a decirme exactamente quienes regresaron. Comienza a ser molesto tener sólo la mitad de la información.

Judai se rio levemente.

—Sí, tal vez sea lo mejor —estuvo de acuerdo conmigo.

Cuando terminó el último duelo, Ryo y Fubuki ya estaban libres de sus obligaciones, así que nos alcanzaron en las puertas del domo.

El señor Crocketts nos estaba esperando allí, junto con otros empleados de Ilusiones Industriales, para llevarnos a los coches. Pegasus tenía reservaciones en un restaurante para celebrar el final de los exámenes.

No era el único. Tantas personas venían a Ciudad Domino para la aplicación de los exámenes, que la ciudad convertía eso en una pequeña fiesta. No tan grande como la que celebraba durante la Golden Week, pero si lo suficiente para que los hoteles y restaurantes de la ciudad tuvieran un fin de semana muy atareado.

Y una vez terminado el examen, y el estrés que conllevaba, con los días contados para el momento en que, quienes aprobamos, nos embarcáramos en el muelle de ciudad Domino para ir a la Isla Academia, todos hacían planes para pasar sus dos semanas de vacaciones relajándose en la ciudad. Además, la primavera es la mejor época del año para estar en Japón.