Disclaimer: Yu-Gi-Oh! no me pertenece. Sólo esta historia llena de clichés y el OC.
Respuesta al Reviews anónimos:
Malon630
Muchas gracias por comentar. Y Sí, de hecho el bebé es de tipo Zombi. Y eso reduce en mucho las opciones de que podrá ser.
La actitud de Haou mejorará con el tiempo... tal vez. Está muy acostumbrado a ser un tirano, aunque Judai podría conseguir "evangelizarlo", como buen prota shonen XD.
Roxas Strife
Por ahora los dioses de Lovecraft no están relacionados. Eventualmente podrían asomar sus tentáculos por allí. Sobre si pueden o no ser enemigos para Kenichi... Tengo una idea respecto a él, que en realidad vengo pensando mucho antes de siquiera empezara está historia, y que tiene que ver con eso.
Gracias por comentar.
Libro III
Capítulo 29
Caballero Dracónico
[Dragón/Efecto/FUEGO/Nivel 7/ATK 2800/DEF 2300]
Cuando se activa el efecto de un monstruo de tu adversario que selecciona como objetivo y destruye una o más cartas que controles, puedes mandar al Cementerio la(s) carta(s) objetivo(s) para Invocar esta carta de Modo Especial desde tu mano.
Pasé toda la tarde revisando mis notas sobre cartas y haciendo una lista de espíritus sospechosos. Todavía estaba en eso cuando Johan regresó al dormitorio un poco antes de la cena.
—¿Estás bien? —me preguntó con tono preocupado.
Asentí con la cabeza, mientras cerraba la laptop. Me masajeé las sienes para tratar de disipar un dolor de cabeza que amenazaba con formarse, esto por estar pensando tanto en mis problemas con los espíritus y la Energía de Duelo.
—Todos se preocuparon cuando no regresaste.
Oh, cierto, les había dicho que no iba a tardar y al final terminé tan envuelto en mi búsqueda de respuestas que perdí la noción del tiempo.
—Lo siento.
Johan frunció un poco el ceño.
Consideré si debía o no decirle lo que había hablado con William y Haou. Al final me decidí por hacerlo a medias:
—Estoy cien por ciento seguro de que lo que he escuchado tiene que ser un Espíritu de Duelo.
Como esperaba, eso llamó más la atención de Johan.
—¿Qué clase de espíritu?
Al tener contacto con Espíritus de Duelo de lo más diversos nos dimos cuenta de que había mucha diferencia entre unos y otros. Zombino y Zombina eran en esencia fantasmas. Kuriboh Alado parecía ser más un pequeño Ángel (algo literal, considerando que el tipo Hada originalmente es el tipo Ángel), debido a lo cual tenía una especie de aura de tranquilidad a su alrededor. Y el Dragón de la Luz y la Oscuridad… ¿Cómo definirlo? Cuanto más pensaba en mi encuentro con él, más estaba seguro de que era la definición pura de cómo debe sentirse algo divino (aunque entonces no estaba seguro de si era por el dragón en sí o por la pluma de Ma'at dentro de él).
—Uno capaz de robar mi energía de duelo.
La preocupación en el rostro de Johan se intensificó. De inmediato comenzó a hacerme toda clase de preguntas para entender como había llegado a ese razonamiento. Tuve que decirle lo que Haou había insinuado, aunque guardé para mí mismo la sospecha de que tal vez él era más que consciente de la presencia de dicho espíritu, o que incluso era posible que lo hubiera identificado.
—¿Confías en él?
No podía culpar a Johan por dudar respecto a Haou, yo también lo hacía.
—William lo hace. —Fui consciente de que mi voz había sonado un poco amarga. No terminaba de gustarme que Señor de los Vampiros, mi propio compañero espiritual, confiara más en Haou que en mí.
Johan quería hacer más preguntas, pero se estaba haciendo tarde y teníamos que ir a cenar. Considerando que ese espíritu estaba consumiendo mi energía, lo menos que podía hacer era mantenerme bien alimentado para compensar eso. Con suerte eso haría que William no tuviera que robar energía de otros duelistas.
Durante la cena me enteré de que tanto Judai como Johan habían puesto al tanto a los demás sobre el Pozo de Descarte. Asuka de inmediato me cuestionó sobre cómo me había enterado de eso. Le expliqué que se le había escapado a Fubuki durante las vacaciones, mientras intentaba sacarle información sobre la Academia. Eso pareció satisfacerla de momento.
—¿Cómo pueden ser tan crueles? —dijo Rei con voz afectada—. Alguien que trata así a sus cartas no debería llamarse duelista.
—Bueno, es sólo cartón. —Por supuesto: cuenta con Junko para hacer un comentario como ese ante las personas equivocadas.
—¿Tirarías a ese pozo al pobre Mokey Mokey?
—¡Oye, deja de meterte con los pequeños! —me reclamó Momoe.
—Ese es mi punto —le respondí—. Hay gente que ve a los monstruos vainilla débiles como algo para el descarte. Créeme, he rescatado a muchos. —Johan asintió con la cabeza para darme la razón—. ¿De dónde crees que saqué todas esas Hadas para tu mazo?
Momoe pareció un poco avergonzada.
—¿Cómo se supone que vamos a sacar a esas cartas de allí? —nos cuestionó Sho—. Ni siquiera sabemos dónde está el pozo.
—Mi hermano sabía de su existencia, supongo que él sabe dónde está.
Judai abrió la boca, así que me apresuré a indicarle con la cabeza que no dijera nada. Soltó el aire con un gesto malhumorado. Si por él fuera, les contaría toda la verdad en ese mismo momento.
—En todo caso, si se trata de un viejo pozo no podemos simplemente ir allí por nuestra cuenta.
Rei no pareció conforme con las palabras de Daichi.
—Tiene razón —asentí—. Puede ser peligroso. No podemos llegar, arrojar una cuerda a un viejo pozo y bajar a ver que encontramos. —Aunque Judai y Manjoume habían hecho eso mismo en el anime—. Además, por lo que dijo el superior Fubuki, está en alguna parte en lo profundo del bosque.
—Necesitamos pedir ayuda a un profesor —concluyó Asuka.
—¡Oh! ¿Para qué? —Era la profesora Midori.
Estaba de pie junto a la mesa mirándonos con una ceja alzada.
—Nos enteramos de que hay un viejo pozo dónde los estudiantes van a deshacerse de las cartas que no quieren —respondió Rei con voz amarga—. Así que queremos ir a rescatarlas de ese lugar.
La profesora frunció el ceño.
—¿Dónde escucharon eso?
—De mi hermano —se apresuró a responderle Asuka.
La profesora pareció confundida.
—Es verdad. —El profesor Daitokuji se acercó a nosotros, traía a Faraón el gato en sus brazos—. Escuché sobre eso hace un tiempo, cuando recién entré a trabajar aquí. Durante algunos años fue solamente un secreto a voces que se transmitía entre estudiantes, hasta que el profesor Kabayama se enteró, lo que hizo que el director Samejima cerrara los caminos que iban hacia ese lugar.
—¿Sabe dónde está el pozo, profesor? —le preguntó Johan.
Daitokuji asintió lentamente con la cabeza.
—Un momento —nos pidió la profesora Midori—. Antes de que hagan más planes, dejen que nosotros discutamos esto. Si es un viejo pozo puede ser peligroso ir allí.
—Pero… esas pobres cartas —dijo Rei.
—Lo entiendo, pero no puedo permitir que se expongan al peligro. ¿Qué clase de profesora sería si hiciera eso? Voy a hablarlo con mis otros colegas y veremos qué podemos hacer. Mientras tanto, les pido por favor que no vayan a buscar ese lugar por su cuenta.
No nos quedó más remedio que aceptar sus términos. No íbamos a discutir con una de nuestras profesoras.
—¿Creen que consiga el permiso? —suspiró Sho una vez que los profesores se marcharon.
—Eso espero, o al menos que envíen a alguien a ocuparse de eso.
—Si la Academia no lo hace, creo que siempre podría pedírselo a mi padre.
Edo se había mantenido muy callado durante todo el intercambio, así que fue un poco sorprendente escucharlo hablar al respecto. Podía notar por su expresión que estaba especialmente molesto por enterarse de la existencia del Pozo de Descarte. Puedo entenderlo: estaba siguiendo los pasos de su difunto padre para convertirse en un diseñador de cartas, debía resultar muy chocante para él enterarse de que había gente que despreciaba así el esfuerzo que ponían quienes habían creado esas cartas. Además, si alguien podía estar de acuerdo en rescatar esas cartas de allí sin duda sería Pegasus.
Después de la cena, Judai nos acompañó a mí y a Johan a nuestro dormitorio. Haou no se había presentado a la cena y tampoco estaba allí. Era normal, por lo general no entraba hasta después del toque de queda.
Puse a Judai al tanto de lo que Haou había insinuado sobre el espíritu.
—¿Crees que pueda ser una carta que alguien abandonó? —preguntó de pronto.
No había pensado en eso. Supuse que era un asunto similar al de Zombino y Zombina: un espíritu que todavía no estaba vinculado a ninguna carta.
—Tal vez esté en el pozo —sugirió Johan.
Fruncí el ceño.
—¿No es demasiado lejos? Siempre se escucha en los dormitorios.
—Esta isla no es precisamente un lugar normal —me recordó Judai—. Por lo que recuerdo, ese pozo parecía la entrada a algo más grande. Y luego están las ruinas cerca del volcán, sin contar con los pasadizos debajo de lo que antes era el dormitorio abandonado y el laboratorio subterráneo. Oh, y por supuesto: las catacumbas debajo de la Academia.
—¿Dices que puede haber pasajes ocultos por toda la isla? —preguntó Johan con cierto deje de emoción. Pasar demasiado tiempo escuchando las viejas aventuras del abuelo le había causado un pequeño complejo de explorador.
—En esta Isla lo normal es la verdadera rareza —dije. Si se consideraba que en el canon había: duelistas Asesinos, cultos de adoradores a la Luz, profesores dementes que no dudaban en intentar matar a sus alumnos… La Isla Academia era como un imán para toda clase de rarezas. Algo que Kagemaru y Saio habían dicho abiertamente durante la cuarta temporada.
—Bueno, lo averiguaremos cuando vayamos allí —me aseguró Judai.
—¿Crees que la profesora Midori consiga que nos den permiso de explorar el pozo?
—Si no es ella, será el profesor Daitokuji.
Estudié a Judai por un momento. Él de verdad confiaba en que Daitokuji no había cambiado a pesar del efecto mariposa que había sufrido la línea del tiempo. Pero la realidad era que no sabíamos si era o no un agente doble, como lo había sido en el canon. Debido a eso, por el bien de Judai, sólo esperaba que no terminara lastimado a causa de su fe ciega en el hombre. El mismo que en otra vida se convirtió en una especie de segundo padre para él.
En todo caso, el permiso para explorar el pozo todavía tardaría varias semanas en ser aprobado.
- GX -
Una vez que nos acostumbramos a la rutina diaria de la Academia, las semanas comenzaron a deslizarse con mayor velocidad.
Dejé de tener duelos por las mañanas, pero eso no detuvo a William de seguir alimentándose con la Energía de Duelo de otros. Si quería mantener mi promedio, era necesario tener duelos de práctica, cosa que él aprovechaba para hacer eso. Estaba claro que si de verdad quería que se detuviera lo que tenía que hacer era resolver el asunto del espíritu cuanto antes. Lo cual resultó más difícil de lo que pensaba: ya que no tenía más pistas. Ni siquiera Yubel parecía haber encontrado algo. Por supuesto, era complicado saber si el espíritu estaba siendo honesto o no. Judai le había pedido que me ayudara, sin embargo, Yubel podría estar de acuerdo con Haou respecto a que debía hacer eso por mí mismo. Por otro lado, entre más pasaban los días, más convencido estaba de que cualquiera que fuera ese espíritu no tenía nada que ver con el Pozo de Descarte.
Volviendo con los asuntos escolares, las clases, aunque difíciles, se hicieron un poco más llevaderas una vez que establecimos un ritmo y un horario que nos funcionaba a todos para mantener nuestra racha de duelos equilibrada con las tareas. En cierto sentido eso parecía un buen aprendizaje para lo que sería llevar una carrera de duelista profesional. Había escuchado las historias de horror de Jonouchi sobre cómo era ese mundo (muy similar a la vida de los músicos famosos): entrevistas aquí y allá, firmas de autógrafos; volar de una ciudad a otra, o incluso entre países, para asistir a los torneos prestigiosos y a los duelos de la liga a la que pertenecían; y eso únicamente era la punta del iceberg de los compromisos que tenía. Por lo que él había dicho, era una suerte cuando podía dormir más de cuatro horas en un una noche, al punto que afirmaba extrañar los días de su juventud en que podía quedarse en cama hasta el mediodía.
Claro, eso no significaba que Jonouchi cambiaría su carrera por otra: simplemente amaba demasiado llevar sonrisas a sus admiradores. El tipo era realmente bueno con los niños. Imaginó que se debe a su infancia problemática.
Considerando lo anterior, creo que hice bien en enfocarme en una carrera de diseño que en seguir la de duelista profesional (Judai al final terminó de aceptar que tal vez no seriamos duelistas profesionales juntos, y a veces pensaba que incluso él estaba dudando de que ese fuera su camino: ser el Heraldo de la Oscuridad no era algo fácil). No es que las agencias de talentos me dejaran las cosas fáciles. Ser pariente de Yugi Muto implicaba que algunos de ellos no se rendirían en su empeño por ficharme para ser su próxima estrella, al igual que a Johan, pero él al menos era mejor lidiando con cosas de relaciones públicas.
Por supuesto, la Academia tenía reglas muy específicas sobre cómo y cuándo un agente podía hablar con un alumno, cosa que por lo general estaba destinada a los alumnos de tercer año. Aunque eso no evitaba que los cazatalentos no estuvieran listos para abordar a alumnos más jóvenes de otras maneras. Esos tipos eran buenos consiguiendo direcciones de correo electrónico y otros medios para bombardearte con ofertas de «trabajo», así que decidí configurar mi cuenta para que dichos correos fueran directo a la carpeta de spam.
Respecto a cualquier aventura, o más bien «episodio de relleno», tengo que decir que las primeras tres semanas no sucedió mucho. Ningún rumor de algún duelista gigante haciendo duelos de apuesta por la noche (en realidad Kohara no tenía motivos para tomar ese papel considerando que los Obelisco tenían mejores cosas que hacer que meterse con los de primer año); nada sobre algún estudiante desaparecido que se hubiera ido al bosque a entrenar debido a lo malo de sus robos; y, por fortuna, ningún profesor había contado historias de horror sobre dormitorios abandonados y estudiantes desaparecidos. Por extensión, no hubo ningún duelo entre Judai y Sho contra alguna pareja de duelistas profesionales jugándose la expulsión.
De hecho, el dormitorio abandonado no tenía nada de abandonado. Aunque tampoco era de libre tránsito para los estudiantes, ya que en realidad no estaba dentro de los terrenos de la escuela, sino del complejo de investigación que Corporación Kaiba tenía en la isla.
Por otro lado, el nuevo sistema de dormitorios redujo considerablemente el acoso escolar. En el momento en que los alumnos más snobs finalmente entendieron que no lograrían nada si no era por su propio esfuerzo, las cosas comenzaron a ser un poco más relajadas, creándose pequeños grupos de estudio similares al nuestro. No podía haber gente creyéndose «superior» cuando todos estábamos en el dormitorio Osiris. Como bien dejó claro Judai a Manjoume el primer día: era absurdo insultar al dormitorio rojo cuando tú mismo formabas parte de él, o habías comenzado allí.
Hablando de Manjoume, Judai estaba haciendo un gran esfuerzo por hacer que se integrara a nuestro grupo, pero por algún motivo parecía reacio a hacerlo. Después de la cena de bienvenida, Jun no volvió a sentarse con nosotros en ninguna comida. Siempre hacía lo posible para no ser asignado con ninguno de nosotros en las tareas en equipo o en los duelos de práctica. Cuando no podía evitarlo, se limitaba a centrarse en el trabajo escolar, sin intercambiar palabras más allá de lo justo. Tampoco parecía estar muy interesado en entablar amistad con otros estudiantes. Al igual que en sus días en Joran, parecía preferir la soledad. No es que eso fuera a detener a Judai en sus intentos de hacer que se integrara.
No se podía decir lo mismo de los Ojamas, quienes disfrutaban de pasar el tiempo jugando con Kuriboh Alado, Zombino, Zombina y Rubí. Incluso un par de veces se las arreglaron para que el Dragón Armado LV3 apareciera y poder montarlo como si fuera un caballo. Por supuesto, me resultó curioso que Manjoume tuviera dicho monstruo, cuando en la línea del tiempo original lo obtuvo en la Academia Norte. Al final supuse que hizo lo que alguien como él haría: desembolsar el dinero necesario para hacerse con las cartas adecuadas para reconstruir su mazo de la línea del tiempo original.
Judai no estaba muy conforme con la actitud reservada de Manjoume y debo admitir que incluso yo estaba un poco preocupado. No era como si fuera el mismo snob engreído que había sido al comienzo de la serie. Este Jun Manjoume era un viajero del tiempo al igual que Fubuki, alguien que había pasado por la misma guerra, alguien que decidió volver para arreglar las cosas, de hecho, ya nos había salvado una vez a Judai, Rei y a mí. Ese día me pareció que su amistad con Judai estaba intacta, como si estuvieran en sus días de la Academia en la línea del tiempo original. Pero ahora se comportaba como si eso no hubiera pasado. Incluso era fácil decir que tendía a evitarnos a todos, casi como si no quisiera involucrarse en los sucesos que tarde o temprano estallarían alrededor de nosotros.
Conforme las semanas pasaron, Judai se notaba cada vez más deprimido debido a esa actitud por parte de él. Johan, Sho y yo tratamos de animarlo, sin mucho éxito. Edo fue honesto con él al decirle que, si Manjoume no deseaba entablar una amistad con nosotros, entonces debíamos respetar su deseo.
—Era lo mismo en Joran —le recordó Asuka—: se limitaba a cumplir con sus obligaciones en el equipo y luego se iba por su cuenta.
—No dejes que eso te deprima —agregó Daichi—. Algunas personas simplemente no están hechas para socializar.
Tuve la impresión de que se refería tanto a Haou como a Manjoume.
Esto no evitó que Judai continuara intentándolo. Jun no sólo se negaba a sentarse con nosotros en las comidas, sino que además había rechazado todos los esfuerzos de Judai por tener un duelo con él. Era algo raro, considerando que el primer día podría haber jurado que se había estado divirtiendo en ese duelo inconcluso con Judai. Sólo otro detalle que agregar a su extraño comportamiento.
—Debe tener sus motivos —dije mientras terminaba de depurar un programa que debíamos entregar para la clase de informática. Era viernes por la tarde, y al día siguiente debíamos tomar el ferri de regreso a Ciudad Domino para las vacaciones de la Golden Week.
Judai estaba molesto porque Jun había rechazado su solicitud para un duelo de práctica por tercera vez en dos días.
—No lo entiendo —suspiró. De reojo vi cómo se dejaba caer en la cama de Johan con los brazos extendidos—. No es como si fuéramos desconocidos: ¡él recuerda!
—Tal vez solamente decidió tener una vida normal.
Judai se levantó de golpe y me miró con extrañeza.
—Sólo piénsalo, a diferencia de la última vez, tiene a su madre, sus hermanos están bajo control y no tiene que luchar por ser libre de la presión de su familia.
—Pero eso no explica por qué nos evita. ¡Somos sus amigos!
¿Todavía podía considerarse así si Manjoume había decidido romper todos esos lazos? Además, a juzgar el hecho de que únicamente él y Fubuki recordaban la línea del tiempo original (considerando sólo a la generación de Judai), en realidad ninguno de los chicos era su amigo. Y tampoco yo podría considerarlo como tal, tomando en cuenta que no tenía ninguna conexión con él más allá de que era un personaje de un anime que veía en mi otra vida. No dije eso en voz alta. Judai no iba a aceptar ese razonamiento.
Judai volvió a tomar su PDA. Era fácil decir que iba a intentar de nuevo que Jun aceptara su desafío.
—¿Cuánto más piensas insistir con eso? —la fría voz de Haou llenó la habitación.
—Hasta que acepte. Lo que sea que esté causando que haga esto se resolverá con un duelo.
Sentí un escalofrío cuando Haou entró en la habitación y sacó una de las sillas para sentarse, antes de poner un pesado libro sobre su escritorio.
—Te lo advertí una vez: si Jun Manjoume resulta ser un problema tendremos que ocuparnos de él.
Judai se apresuró a negar con la cabeza.
—¡No es nuestro enemigo! —medio gritó—. Él y su dragón nos ayudaron contra ese tipo Diva. No habría hecho eso si no fuera nuestro aliado.
Haou no pareció muy convencido por ese argumento.
El PDA de Judai sonó de nuevo. Hizo un sonido de fastidio al ver el cuarto rechazo en dos días.
El programa por fin terminó de depurarse. Hice una copia de seguridad y luego se lo envié a nuestro profesor de TI.
—Hecho —dije mientras cerraba mi laptop. Ahora podía concentrarme en empacar.
Judai me miró un momento y luego una sonrisa que no me gustó nada se dibujó en su cara.
—¡Eso es! Manjoume no aceptará un duelo contra mí, pero tal vez si tú lo desafías será diferente.
Parpadeé confundido. ¿Qué clase de plan era ese?
—¿Por qué aceptaría un duelo contra mí?
—Manjoume no puede resistirse a un desafío.
—Ha rechazado todos los que le has hecho las últimas tres semanas.
—Pero es solamente porque está evitándome. No tiene motivos para evitarte a ti también.
No entendía cómo funcionaba la lógica de Judai. Manjoume sabía perfectamente lo cerca que estábamos. Era absurdo pensar que no olería a cien metros que todo era parte de una trampa de Judai para obligarlo a…
Abrí los ojos con horror cuando vi que Judai tenía mi PDA en sus manos y estaba enviando un mensaje: claramente el desafío a Manjoume.
—¡Ya está! —dijo mientras me lo devolvía.
—Judai, en serio, no puedes creer que…
Mi PDA sonó indicando que tenía un mensaje nuevo.
Mi ceño se frunció cuando vi la respuesta de Manjoume.
—¿Entonces? —preguntó Judai apenas conteniendo su expectación.
—Quince años viviendo aquí y todavía no entiendo cómo funciona este mundo de locura —me quejé en voz alta—. ¿Cómo carajo picó un anzuelo tan obvio?
Judai saltó emocionado.
—¡Vamos! No puedes llegar tarde a un desafío que tú mismo enviaste o te restaran puntos de tu promedio mensual.
No me contuve y lo fulminé con la mirada, mientras él simplemente sonreía como si no se diera cuenta. Por suerte había aprendido que la mejor forma de castigar a Judai era con la comida.
—Me debes un sándwich con huevo de oro por esto.
Judai se puso rígido.
—¿No prefieres tres de atún?
—Huevo de oro.
El entusiasmo de Judai se desinfló.
Tomé mi disco de duelo y mi mazo y salí de la habitación con dirección a las arenas de práctica. Judai me alcanzó luego de unos minutos. Durante todo el trayecto trató de negociar un precio más razonable que el delicioso huevo de oro. En realidad no me gustaba mucho ese sándwich, dado que era de huevo estrellado, por más que fuera el legendario huevo de oro, pero Judai lo amaba así que era la venganza perfecta por arrastrarme a esto.
Como casi todos los estudiantes estaban empacando o pasando el tiempo libre antes de abordar el barco al día siguiente, el lugar estaba prácticamente vacío. Sólo había un par de estudiantes terminando un duelo cuando llegamos. De hecho, Johan y los demás estaban pasando la tarde en la playa, y de no ser por la idea de Judai de meterme en eso habría ido a reunirme con ellos tras terminar mi última tarea antes de las vacaciones.
Por supuesto, Manjoume no parecía muy conforme con ver aparecer a Judai junto conmigo.
—¿Qué tal dos de atún, uno de pavo y otro de queso fundido? —Judai seguía tratando de negociar mi precio.
—Huevo de oro o nada —le respondí haciendo que gimiera con frustración.
Mi mirada se centró en Manjoume. No había jugado contra él desde que dejé el equipo de duelos de Joran, eso había sido hacía dos años.
—¿Por qué está él aquí? —me espetó viendo a Judai.
—¿Por qué caíste en una trampa tan obvia? —repliqué por mi parte.
Manjoume entrecerró los ojos mirando a Judai, quien se limitó a rascarse la mejilla fingiendo no haber escuchado.
—Judai tomó mi PDA y envió la solicitud de duelo —le expliqué—. De verdad, no pensé que fueras a aceptar. Es decir, luego de lo insistente que estaba siendo Judai pensé que sería obvio que haría algo así.
Jun gruñó.
—No tuve elección. Gracias a este inútil casi sobrepaso mi límite de duelos rechazados.
—¿Hay un límite? —preguntó Judai con clara confusión.
—Por supuesto que no lo sabrías. ¡No has rechazado un solo duelo en tu vida!
—No había escuchado de eso —agregué por mi parte mientras revisaba mi PDA—. Oh, es cierto. Únicamente puedo rechazar tres más este mes.
—¿Rechazas duelos? —me preguntó Judai.
—Unos pocos —respondí encogiéndome de hombros. Si se interponían en mi horario no tenía más opción que hacer eso. Hacía otras cosas además de estudiar, como practicar mi escritura creativa.
—Cómo sea, acabemos con esto —dijo Jun mientras activaba su disco de duelo—. Tengo mejores cosas que hacer que perder el tiempo con ustedes.
—Podría decir lo mismo. Oye, Manjoume, ya que Judai nos arrastró a esto, nos debe un sándwich de huevo de oro a cada uno.
Escuché a Judai atragantarse con horror al multiplicarse su deuda.
—Es Señor Manjoume para ti… Pero acepto ese pago como compensación.
—Les ofrezco cuatro de atún, dos de queso y tres de camarones a cada uno. ¡Lo que sea menos los de huevo de oro!
—Dos de huevo de oro a cada uno —Manjoume aumentó más la deuda cruzándose de brazos.
Decidí cortar la negociación activando mi propio disco de duelo, ya que teníamos el tiempo límite para empezar encima (incluso cuando ahora éramos los únicos en la sala de prácticas). Los puntos de vida se establecieron en los 4000 estándar y el duelo comenzó.
Manjoume tomó el primer turno:
—Invoco Normal a «Dragón Armado LV3». Activo la Carta Mágica «¡Nivel Arriba!». Envío a mi Dragón al Cementerio para hacer Invocación Especial a «Dragón Armado LV5» desde mi Deck.
El inmenso dragón resopló con molestia, demostrando que su actitud era similar a la de su duelista. En cierta forma, me recordó un poco al Charizard de Ash, aunque dudaba que este fuera a desobedecer órdenes.
—Coloco dos cartas y con eso termino mi turno.
Ese fue un buen comienzo: un monstruo con 2400 de ataque y dos cartas tapadas.
—¡Es mi turno! ¡Robo! —No tenía forma de deshacerme de las cartas boca abajo de Manjoume, así que esperaba que fueran faroles—. Invoco Normal a «Torre de Hueso Absorbe-almas».
La arena tembló cuando la inmensa estructura de huesos emergió del suelo, llenando además el campo con el hedor a miasma del inframundo. Manjoume chasqueó la lengua con molestia, pero no comentó nada. Creo que había visto suficientes de mis duelos como para saber que no habría invocado un monstruo con 400 de ataque sin una razón.
—Activo la Carta Mágica «Invocación Doble».
Una segunda Torre se alzó al lado de la primera. El hedor en el campo se hizo más espeso. Debido a su efecto, ahora Manjoume no podría atacar a ninguno de esos monstruos, ya que les impedía ser objetivo de ataque mientras hubiera otro monstruo Zombi en mi campo. Clásica estrategia de bloqueo. Pero aun debía deshacerme de su Dragón Armado, ya que con sólo 400 de ataque mis torres eran blancos fáciles de su efecto de destrucción.
—Coloco una carta. Y ahora activo la Carta Mágica «Arrastrado a la Tumba»: ambos jugadores mostramos nuestra mano y elegimos una carta de la mano de nuestro adversario, ambas cartas se descartan y luego ambos robamos una carta.
Por supuesto, tanto Manjoume como yo solamente teníamos una carta en la mano. La suya resultó ser «Polímero Infernal», mientras que la mía era «Desesperación de la Oscuridad». Robé «Libro de la Vida».
—Desde mi campo, activo la Carta Mágica «Entierro Insensato» para enviar a «Mezuki» desde mi Deck al Cementerio. Efecto de «Mezuki»: puedo desterrarlo para invocar especialmente un monstruo Zombi desde mi Cementerio. ¡Revive «Desesperación de la Oscuridad»!
La tierra frente a las torres se abrió cuando la inmensa criatura, cuyo aspecto verdadero estaba oculto por la oscuridad, emergió en mi lado del campo.
—Se dispara el efecto de mis Torres: cuando invoco a un Zombi de Modo Especial mi adversario envía las dos cartas de la parte superior de su Deck al Cementerio.
Dos Torres igual a cuatro cartas al Cementerio.
El trío de Ojamas apareció junto a Manjoume haciendo muecas exageradas, lo cual dejó claro que cartas habían sido enviadas a su Cementerio.
Manjoume no pareció inmutarse al hacer su acción.
—¡Fase de Batalla!
Mi enorme zombi aplastó al dragón de Manjoume con sus garras, causando 400 puntos de daño en el proceso. Ahora Jun tenía 3600 LP.
—¡Ataco directo con mi Torre!
—¡Activo mi Carta Trampa «Llamada de los Condenados»!
Hice una mueca cuando el «Dragón Armado LV5» regresó al campo y luego cancelé mi ataque.
—Termino mi turno.
Manjoume no perdió tiempo y robó su carta.
—Activo la Carta Mágica «Ojamandala»: pago 1000 puntos de vida para invocar al trío de molestias desde mi Cementerio.
Los hermanos Ojama emergieron en el campo haciendo poses que pretendían ser geniales… hasta que vieron a mi enorme Zombi y corrieron a esconderse detrás de Jun, lo cual hizo que su vena se marcara en su frente.
—Sacrifico a «Ojama Verde» y a «Ojama Negro» para Invocar a «Dragón del Fin de la Luz».
Los dos pequeños monstruos gritaron de horror antes de convertirse en dos esferas de energía que volvieron al Cementerio. Un intenso resplandor de color blanco llenó el campo. Cuando se disipó, en su lugar había un majestuoso dragón de cuerpo serpentino y escamas blancas. Tenía cuatro alas emplumadas y una especie de armadura dorada con incrustaciones de piedras preciosas de color verde.
Pude escuchar la exclamación emocionada de Judai a mis espaldas al ver al dragón.
—¿Monstruo de efecto? —pregunté sorprendido.
Jun me miró con la ceja alzada.
—Pensé que era un monstruo de Sincronía… —Sacudí la cabeza—. No importa.
—¡Batalla! —declaró Manjoume desestimando mi comentario—. Ataco a «Desesperación de la Oscuridad» con mi «Dragón del Fin de la Luz».
—¡Tiene menos ataque! —medio gritó Judai sorprendido. Era cierto: el dragón de Manjoume tenía 2600 puntos de ataque, doscientos menos que mi monstruo. Por supuesto, su efecto compensaba eso con creces.
—Cuando mi dragón batalla sus puntos de ataque y defensa se reducen en 500…
—¡Eso solamente lo hace peor!
—¿Quieres dejar de interrumpirme, inútil?
Judai se calló.
—Sí, mi dragón se hace más débil, pero el monstruo contra el que combate también. —Me miró con una sonrisa satisfecha—. Tu enorme zombi pierde 1500 puntos de ataque y defensa hasta el final del turno.
El dragón de Jun quedó en 2100 de ataque y mi monstruo en 1300.
El majestuoso dragón blanco extendió sus alas y disparó una esfera de luz blanca desde sus fauces, la cual redujo a mi Zombi a cenizas.
Recibí 800 puntos de daño quedando con 3200 LP.
Manjoume terminó su turno.
—Es mi turno, ¡robo! Activo la Carta Mágica «Libro de la Vida»: selecciono a un monstruo Zombi en mi Cementerio y un monstruo en el de mi adversario, entonces destierro a tu monstruo para Invocar de Modo Especial a mi Zombi. Selecciono a «Desesperación de la Oscuridad» y a «Dragón Armado LV10».
Mi zombi regresó al campo claramente deseoso de vengarse del dragón de Jun. Manjoume envió las cuatro cartas superiores de su Deck al Cementerio por el efecto de mis Torres.
—Invoco Normal a «Paladín del Dragón Maldito». ¡Fase de Batalla!
Repetí lo que ya había hecho antes: ordené a mi Desesperación destruir al Dragón Armado de Jun, causándole otros 400 de daño. Luego, ordené a mi Paladín destruir a «Ojama Amarillo», quien intentó huir, pero fue fácilmente alcanzado y devorado por mi dragón.
Me disculpé mentalmente con él. Al menos era un duelo amistoso y el ser devorado no significaba que muriera o algo así.
Amarillo había estado en defensa, por lo que Jun no recibió daño. Todavía tenía 2200 LP.
Jun activó su carta boca abajo:
—Carta Trampa «Ojamable»: cuando un Ojama boca arriba en mi campo es destruido y enviado al Cementerio puedo devolverlo a mi Deck, entonces robo dos cartas y, después, descarto una.
Tras las acciones de Jun, pasé a mi Main Phase 2.
—Cambio mis Torres a posición de defensa. Termino mi turno.
—¡Es mi turno! ¡Robo! Activo «Olla de la Avaricia». —Jun devolvió cinco monstruos de su Cementerio a su Deck y luego robó dos cartas—. Activo «Olla de la Codicia».
—¿Es en serio? —pregunté con voz exasperada. Al parecer Judai no era el único que tenía suerte sacando cartas de robo en el momento justo.
—Desde mi mano, activo la Carta Mágica «Destello de Dragón Armado» con la cual Invoco de Modo Especial a mi «Dragón Armado LV3» desde mi Cementerio en posición de defensa. También, activo la Carta Mágica «Tácticas Dragónicas»: sacrifico dos Dragones para Invocar un Dragón de Nivel 8.
El majestuoso dragón blanco y el dragón armado de Jun se convirtieron en dos esferas de luz. Un resplandor de color negro llenó el campo. Un nuevo dragón emergió de él. A diferencia del anterior, este era más robusto, con un aspecto demoniaco y un aura un tanto turbia. Al igual que su «hermano», también era un monstruo de efecto y no de Sincronía.
—Activo el efecto de mi «Dragón del Final Oscuro». Una vez por turno selecciono un monstruo de mi adversario, mi dragón pierde 500 de ataque y defensa y envío el monstruo seleccionado al Cementerio.
Hasta allí llegó la estrategia de bloqueo con mis Torres.
—Además, no eres el único que puede resucitar a sus monstruos. Activo el efecto de «Samsara, Dragón de la Reencarnación» en mi Cementerio: lo destierro para invocar de modo especial a un Dragón desde mi Cementerio. ¡Renace «Dragón del Fin de la Luz»!
Hice una mueca de fastidio. Que los dos dragones estuvieran en el campo era un problema. Pero, bueno, al menos no era su «Dragón de la Luz y la Oscuridad»…
Por supuesto, Jun no había terminado.
—Invoco Normal a «Dragón Armado Blindado».
Un dragón ataviado con una armadura roja apareció en el campo. Era muy similar a los dragones armados de LV que usaba Manjoume, así que resultaba más que adecuado para su Deck. Tenía 1900 puntos de ataque.
—¡Fase de Batalla!
Una nueva repetición de su turno anterior: su dragón de luz atacó a mi Desesperación con el mismo resultado, 800 puntos de daño para mí, dejándome con 2400 LP.
Su siguiente ataque fue con su dragón de oscuridad contra mi paladín. Su monstruo tenía 2100 de ataque tras haber usado su efecto, por lo que perdí otros 200 puntos dejándonos a ambos empatados con 2200 LP.
Finalmente, su «Dragón Armado Blindado» atacó a mi Torre restante, superando fácilmente sus 1500 puntos de defensa.
—Efecto de «Dragón Armado Blindado»: cuando destruye aún monstruo adversario en batalla puedo invocar un Dragón de VIENTO de nivel 5 o menor desde mi mano o Deck. Además, desde mi mano, Carta Mágica de Juego Rápido: «Carga de Dragón». Puedo activarla cuando un dragón destruye a un monstruo: robo una carta.
Manjoume invoco a «Lindwurm de la Lanza», un monstruo con 1800 de ataque, con el efecto de su «Dragón Armado Blindado». No era suficiente para ganar el duelo… o eso pensé.
—Segundo efecto de «Carga de Dragón»: si la carta que robé es un monstruo de Tipo Dragón puedo invocarlo de inmediato al campo. Sacrifico a mi «Dragón Armado Blindado» y a «Lindwurm de la Lanza» para invocar a mi «Caballero Dracónico».
El nuevo monstruo de Jun era muy parecido a su «Dragón Armado Blindado», solamente que del doble de tamaño y con una armadura resplandeciente de color plateada, además de que llevaba una espada. Tenía 2800 puntos de ataque.
—«Caballero Dracónico», termina con este duelo. ¡Ataca sus puntos de vida directamente!
Hice una mueca cuando la espada del dragón me «cortó» enviando mis puntos de vida a 0.
—Buen duelo —dije. Jun chasqueó la lengua y luego dio media vuelta para alejarse.
—¡Espera! ¡Manjoume! —lo llamó Judai.
Me pareció que Jun vaciló un poco, pero eso duró menos de un segundo, y luego pretendió seguir caminando. Judai lo alcanzó sujetándolo por su hombro derecho.
—Por favor… Solamente quiero hablar.
—Tengo mejores cosas que hacer…
—¿Por qué estás evitándonos? —preguntó Judai yendo directo al grano—. Tú recuerdas lo que pasó… esa guerra de la que habló Fubuki.
Manjoume estaba temblando.
—No es de tu incumbencia —le espetó con furia.
—¡Claro que sí! ¡Somos amigos!
Esto sólo hizo que Manjoume se sacudiera del agarre de Judai.
—¿De verdad piensas eso? —espetó con voz amarga—. Ellos no son mis amigos.
Parecía que quería agregar algo, luego sacudió la cabeza y se giró para marcharse.
En ese momento llegué a una conclusión: era posible que Jun se sintiera muy culpable por el resultado de su guerra contra la Luz. Imaginé que, a causa de eso, no podía enfrentar el ver los rostros de las versiones jóvenes y despreocupadas de las personas a quienes había perdido.
Podía decir que Judai estaba en shock ante las palabras de Manjoume, ya que no hizo nada cuando este se alejó de allí lo más aprisa que pudo, aunque tratando de que no se notara que de hecho estaba huyendo.
—¿Por qué él? —preguntó Judai con voz afectada.
—Dale tiempo —fue todo lo que pude decir—. Creo que todavía no procesa todo lo que significa el haber vuelto.
Era algo muy común en esta clase de historias: Jun debía estar lidiando con la culpa de no haber podido hacer nada por ellos, además de lo doloroso que debía ser ver sus rostros en personas que en esencia no conocía. Incluso si eran las mismas almas, ninguno de ellos había vivido la línea del tiempo anterior, salvo Fubuki y Judai (en parte), y por tanto no eran las personas a quienes Manjoume había aprendido a querer y respetar.
Sentí horrible cuando vi la desesperación en los ojos de Judai.
—Bueno, al menos esto no fue del todo una pérdida de tiempo. Tienes una excusa para volver a hablar con él una vez que se calme. Le debes dos sándwiches de huevo de oro.
A diferencia de antes, esta vez Judai no pareció querer discutir el pago, ya que una sonrisa volvió a aparecer en sus labios.
