Disclaimer: Yu-Gi-Oh! no me pertenece. Sólo esta historia llena de clichés y el OC.
Respuesta a Review Anónimo:
Cuando vi el nuevo soporte de los Skull Servant, supe que de alguna forma tenía que añadirlos. Se los habría dado a Kenichi, pero ya tengo varios arquetipos en lista para él, y añadir otro más se veía ya como demasiado.
Gracias por comentar.
LIBRO III
Capítulo 37
Diosa de la Dulce Venganza
[Hada/Efecto/LUZ/Nivel 6/ATK 1800/DEF 2000]
Mientras no controles cartas y esta sea la única carta en tu mano, cuando un monstruo del adversario declara un ataque: puedes descartar esta carta; destruye todas las cartas que controle tu adversario que sea posible, y después puedes Invocar 1 monstruo de Modo Especial desde tu Deck.
La mujer me miró con sus ojos azules. Fue una mirada intensa que me hizo sentir como un niño pequeño. Es difícil describir lo que fue estar en su presencia. La rodeaba un aura de autoridad y majestad divina. Tenía sentido que fuera así, pues era una diosa: una diosa de la Luz. Podía decirlo con el simple hecho de verla, aunque no era para nada como la Luz de la Destrucción. La suya era una Luz que traía vida.
—He estado esperando conocerte desde que mi hermana me habló de ti —dijo. Por un momento su mirada me transmitió una gran tristeza. Apartó los mechones de la frente de Johan con su mano derecha, en un gesto claramente cariñoso—. Tuvo razón cuando dijo que tu existencia era una anomalía que debe ser corregida.
—¿Su hermana? —pregunté.
—Sí. Normalmente, no la habría escuchado con respecto a estas cosas. —Suspiró—. Estamos distanciadas, ¿sabes? Nos separamos antes del comienzo de todo, cuando la Oscuridad comenzó a darle forma al universo. Para ella la idea de dar vida era algo absurdo, inútil, una pérdida de tiempo. ¿Por qué esforzarte cuando al final todo debe morir? Así es cómo veía nuestro trabajo.
Una sonrisa triste se formó en sus labios, mientras sus largos dedos recorrían de nuevo el cabello de Johan.
—Nunca ha sido del tipo maternal. —Volvió a suspirar—. En fin: la Oscuridad creó la vida, o al menos lo intentó. Sus criaturas morían casi al instante de nacer. Era obvio. Lo sabes, ¿verdad? Después de todo llevas una parte de ella dentro de ti. La Oscuridad es fría, así que no puede generar el calor que la vida necesita para desarrollarse. Por eso usé mi luz para dar brillo a las estrellas.
»La Oscuridad sembró la semilla de la vida, yo le di el calor para que se desarrollara.
Eso era muy interesante, pero no le veía el caso a por que debía saberlo.
—¿Por qué me dice todo esto?
—Porque quiero que entiendas lo precioso e importante que es este mundo para mí. Quiero que comprendas por qué debes ser juzgado y condenado.
Fruncí el ceño.
—Todavía no entiendo. ¿Qué se supone que hice?
—Existir.
Negué con la cabeza. ¿Qué demonios quería decir con eso? ¡Existir no puede ser un crimen! ¿Quién era esta mujer? ¿Un Dragón Celestial? ¿La madre de ese imbécil de Spandam o algún otro de sus «amiguitos» del Gobierno Mundial?
—¡No puede juzgar y condenar a alguien solamente por existir! Existir no puede ser un crimen.
—Soy la Justicia y madre de todo lo que tiene vida en este mundo. Si estás vivo, es gracias a mí. Eso me da todo el derecho.
Apreté los puños.
—¿Qué clase de lógica retorcida es esa? ¡Aunque le hayas dado vida al mundo, no tienes el derecho de hacer eso!
—Esto es por el bien de la creación. ¿Tienes idea de lo que está sucediendo en las otras dimensiones de este universo? Hay caos y muerte por todas partes y es a causa tuya.
—Yo no…
La mirada de la mujer se desvió hacia Banshee, quien había estado callada durante toda esa conversación.
—Tú lo entiendes, ¿verdad, niña? Todo el caos que hay en tu mundo es a causa de él.
—¿A causa suya? —resopló Banshee como si encontrara eso como lo más absurdo del mundo—. Por favor. Si no fuera porque los espíritus de su baraja absorben casi toda la energía de duelo de sus adversarios cuando lucha, no sería ni capaz de mantenerse en pie todo el duelo.
Parpadee en confusión.
—¿Cómo es eso?
—Hay una razón por la cual, a pesar de lo mucho que te cansa el duelo, la mayoría del tiempo no acabas desmayado. William sabe que eres la clave para dominar esas locas invocaciones nuevas que están surgiendo en las Doce Dimensiones. Ahora puedo ver por qué.
—¿Nuevas Invocaciones? ¿Te refieres a las Sincronías, los Xyz, Péndulos y Enlaces?
—Las dos primeras —admitió Banshee—. Bueno, más o menos. La Sincronía no es realmente nueva. Hay registros antiguos de que se usaba hace miles de años, luego se perdió. Ya sabes cómo es esto: las civilizaciones se alzan, luego caen y su tecnología y su magia se pierden. De hecho, los Rituales se crearon luego de que se perdiera el acceso a las Fusiones. No fue hasta que los humanos de tu mundo descubrieron de nuevo el duelo que los monstruos recuperaron la capacidad de fusionarse. Lo que pasa en el mundo humano influye mucho en lo que ocurre en el nuestro, aunque todavía no sabemos el porqué.
—Estás divagando —dije.
Banshee me miró con mala cara.
La Diosa volvió a hablar:
—Dime, hija mía, ¿por qué viniste al mundo humano?
Banshee permaneció en silencio.
—Escapaste, ¿verdad? No eres la primera. Vine aquí a socorrer a los débiles, pobres e indefensos espíritus abandonados a su suerte por la crueldad de los humanos.
Sus ojos fríos se posaron sobre mí, lo que me provocó un escalofrío.
—Construimos un pequeño paraíso en esta isla, en el cual dimos cobijo a los desfavorecidos. Entonces, hace unos años, comenzaron a aparecer espíritus de toda clase: refugiados que huían del caos en el que se convirtió el mundo de los espíritus.
»Es normal que ocurran guerras. —Su tono, por otro lado, dejaba en claro que no era algo que le agradara mucho. No puedo culparla. A nadie le gustan las guerras—. Si hubiera sido sólo eso ya sería desafortunado, pero, era algo mucho peor.
»Fui a confirmarlo con mis propios ojos: hubo una evolución sin control en el proceso mediante el cual los espíritus de duelo se fortalecen. Como consecuencia, nuevas especies y clanes comenzaron a aparecer, atacando a los más débiles con el fin de apoderarse de todo.
»Y la causa eran esas cartas negras.
Miró a Banshee.
—Sé lo que pasó en el Inframundo y en el Necromundo: como luego de décadas de guerra consiguieron derrocar a Ha Des para restaurar la paz que su tiranía les arrebató. Sólo para que, de alguna forma, fuera resucitado y usara el poder de esas invocaciones para volver con más fuerza, sumiendo de nuevo todo en una guerra interminable.
Decidí intervenir:
—¿Hablamos de «Ha Des Rey Resurrecto»? ¿Cómo se supone que yo soy responsable de que apareciera? Banshee lo dijo: la Invocación de Sincronía es muy antigua. —Era un poco extraño saber que esto era así, pero no iba a discutir con alguien que conocía la historia de su mundo más que yo.
—Tú trajiste de nuevo el conocimiento de esas invocaciones. —Negué con la cabeza. Esa invocación aparecería con o sin mí—. Y también trajiste esas cartas negras. De no ser por eso…
—¿Ni siquiera tengo monstruos de Sincronía? ¿Por qué no va y cuestiona sobre esto a Seto Kaiba? Estoy cien por ciento seguro que tiene los Monstruos de Sincronía de los Ojos Azules. Me atrevería a decir que los ha tenido incluso desde mucho antes que fundara la Academia de Duelos.
Respiré profundamente.
—No niego que traje la Invocación Xyz a este mundo. Así como a los Péndulos y a los Enlaces. No obstante, ¡yo sólo fui el medio que usaron para traerlas a este mundo! La Oscuridad Gentil quería esas Invocaciones para usarlas en su guerra contra la Luz de la Destrucción. Culpe al remitente, no al mensajero.
—¿De verdad? Entonces voy a juzgarlos a ambos. Comenzando contigo.
Banshee dio un paso, quedando entre la Diosa y yo.
—¿Qué haces, niña? ¿Por qué proteges al humano que causó todo?
—He estado en el mundo humano un tiempo. He hablado con muchos espíritus, espíritus que han estado con él desde que era un niño. Mi… duelista dice la verdad. Sé que Ha Des se habría levantado de nuevo sin importar que él hubiera venido o no a nuestro mundo.
—No puedes estar segura de eso.
—Ha Des ni siquiera es más quien está a cargo. Sólo es una marioneta. El usurpador del Trono de la Noche Eterna es quien mueve sus hilos. Lo hemos sabido por mucho tiempo, por eso vinimos a buscar al único que podría hacerle frente: el voivoda legítimo.
—William —dije. A propósito, ¿dónde estaba William? No lo había visto desde que toda esa aventura comenzó.
—Sí —me confirmó Banshee—. No sé cómo es que recuperó su nombre, pero él…
—No lo hizo.
Banshee me miró con un gesto que dejaba ver cuán extraño le resultaba todo eso.
—William no es su verdadero nombre. Yo le di ese nombre.
—¡¿Eres idiota?! —gritó ella muy enfadada—. ¡Se supone que el voivoda de la Noche Eterna no debe tener un nombre propio!
Me quedé aturdido por un momento.
—¿Cómo…?
—Ya sabes, lo has repetido muchas veces: los nombres tienen poder. El voivoda de la Noche Eterna renuncia a su nombre cuando toma el trono, de esa forma sus enemigos no pueden usar la magia para influenciar sus pensamientos y acciones.
Una vez más, recordé otro de los diálogos de Yuuko Ichihara que tanto me impactaron: «Cuando le dices a un enemigo tu nombre, le estás dando la capacidad de controlar tu alma. Si además sabe tu fecha de nacimiento, puede encontrar el modo de apoderarse de tu pasado, así como de tu futuro».
Las palabras de la Bruja de las Dimensiones pesaban tanto en mi comprensión de temas esotéricos como ese, que a veces tenía la impresión de que no estaba recordando la serie. Más bien, era como si yo mismo hubiera conocido a Yuuko en persona.
—Lo siento…
La Diosa nos interrumpió:
—¿Lo entiendes ahora, niña? Su presencia es una amenaza.
Fruncí el ceño mientras veía en dirección a la Diosa.
—Dijo que su hermana le avisó sobre el hecho de que yo era una amenaza a su mundo. Supongo que su hermana es la Luz de la Destrucción.
—Lo es —confirmó ella.
—En ese caso, me parece muy hipócrita de su parte. Envía a su hermana a hacer el trabajo sucio. Recuerdo muy bien lo que me dijo: «Te inclinarás ante mí como mi fiel vasallo». Así que, si me lo pregunta a mí, no parece que esté muy interesada en deshacerse de la supuesta anomalía, sino usarla a su conveniencia.
La Diosa sonrió.
—Eres muy peculiar. Contestar a los dioses de esa manera.
—¿De qué otra forma debería contestar a alguien que ha decidido condenarme a muerte simplemente por existir?
Respiré profundamente.
—Creo que a estas alturas ya parezco un disco rayado —murmuré para mí. Luego, miré a la Diosa de nuevo y le dije—: Resolvamos esto de la manera tradicional.
La Diosa se rio.
—¿Un duelo? ¿Estás seguro? ¿Crees que podrás mantenerte en pie contra mí? Ya has tenido un duelo hoy con implicaciones espirituales. ¿Podrás mantenerte en pie durante un segundo duelo? ¿Contra una diosa?
De pronto sentí como si me hubieran dado un puñetazo en el estómago. Caí al suelo con la respiración agitada. Estaba tan cansado como lo estuve ese día de tres años atrás, cuando Diva se enfrentó a Yugi y Kaiba.
La imagen de Banshee comenzó a perder sustancia, volviéndose cada vez más y más transparente.
—¿Cómo se siente, querido? —me cuestionó la Diosa—. Perder la conexión con tu mazo. ¿Es doloroso? Por supuesto que sí. Es como si te quitaran el oxígeno.
—¡Esto es tortura! —le gritó Banshee.
Un escalofrío atravesó mi espalda cuando el espíritu del Necromundo intentó tocarme, sólo para que sus manos atravesaran mi espalda.
—¡¿Por qué haces esto?! —la cuestionó Banshee. Sonaba tan desesperada que me rompía el corazón. Yo realmente le importaba a pesar de todo lo que yo…
—Hago lo necesario para proteger nuestro mundo y a mi familia. El caos en las Doce Dimensiones es por su causa.
Mi respiración se volvió cada vez más pesada y mis pulmones comenzaron a doler. Aun así, traté de permanecer tranquilo. Si esto era como ahogarse en una piscina o cualquier otro cuerpo de agua, entonces lo menos que debía hacer era desesperarme. Eso sólo haría todo peor.
Abrí la boca, intentando decir algo, pero me fue imposible.
Sentí como mi corazón comenzó a acelerarse. Latía tan veloz que lo sentía como si estuviera en mi garganta. Comencé a escuchar un zumbido en mis oídos. La Oscuridad unida a mi alma se agitó. Casi al instante, fue contenida por la fuente de la Luz. La Luz que emanaba de esta diosa era diferente a la Luz de la Destrucción, era más parecida a la misma Oscuridad Gentil. Como un anticuerpo confundido, la Oscuridad comenzó a atacar al alma que debía proteger.
«Detente», dije en mi mente. Una vez detuve a Yubel con una simple palabra. Eso sucedió el día en el que me mudé a Ciudad Domino, el día en que conocí a Judai. Por mucho tiempo pensé que era la Oscuridad dentro de mí, y que Yubel se había dado cuenta de eso. Creí que ese era uno de los motivos por los que Haou mostró tanto interés en mí. ¿Y si estaba equivocado?, ¿y si fue algo más?
La imagen de mi sueño regresó a mi mente. Una llama sostenida por magia.
«¿Qué es la magia?», preguntó una voz dentro de mí.
Según Aleister Crowley, todo es magia.
«La magia está unida a la voluntad de hacer algo. En su forma más simple, la magia es manipular las probabilidades y coincidencias para que actúen a nuestro favor. En su forma más pura, permite manipular la realidad misma a través de la voluntad del taumaturgo. La magia también es tecnología…»
Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.
Los dioses no eran más que seres que habían logrado llegar al escalón más alto posible en la evolución y, por tanto, habían desarrollado tecnología que para nosotros, las llamadas razas menores del cosmos, parecía magia.
El zumbido en mis oídos se hizo más nítido, mientras los recuerdos de otra vida se despertaban poco a poco. Eran insectos.
El título original era Al-Azif, Azif era el término utilizado por los árabes para designar el ruido nocturno (producido por los insectos) que, se suponía, era el murmullo de los demonios…
Era un nombre tan lógico para ese libro: nunca paraba de zumbar, como un enjambre de insectos. Sin importar que tan profundo lo enterrara en mi armario, cuantas capas de ropa, sábanas y cobertores hubiera arrojado sobre de él, su desesperante sonido siempre me encontraba, colándose a lo más profundo de mi mente y me causaba las pesadillas más terribles. Las pesadillas no eran consecuencia de reencarnar, sino de la presencia de ese libro en mi alma.
«Hoy luces mejor que de costumbre…»
«El parásito que quiere devorar mi alma no fue tan insistente con las pesadillas la noche pasada.»
«Eso es bueno. Supongo.»
La Oscuridad dentro de mi alma se detuvo, como si de pronto algo la hubiera golpeado. El recuerdo de mis propias palabras hizo eso. Yo había hablado sobre ese parásito con alguien. ¿Quién fue? Era una niña, estoy casi seguro. También había un niño y otra persona cuya presencia era a la vez una bendición y una maldición. Su voz era hermosa, y a la vez terrible: llenándome de alegría y tristeza por igual… Pero no podía recordar sus nombres.
Negué con la cabeza. Quería entender esos recuerdos, recuperarlos. Incluso cuando sabía que, de hacerlo, rompería por completo mi conexión con este mundo.
Me di cuenta de que eso era lo que ella quería.
Esta diosa, la Luz de la Justicia, o como fuera que se llamara, estaba intentando romper esa conexión. Por eso quería que la Oscuridad, que hasta ese momento me había permitido vivir en este mundo, se volviera en mi contra.
«Basta…» Funcionó una vez con Yubel, tenía que hacerlo de nuevo. «¡Basta!»
Los insectos zumbaban en mis oídos con más insistencia, como si hubiera un enjambre dentro de mi cabeza.
Esos libros contenían magia, una tan horrible que causaba la muerte y la locura en aquellos que la descifraban. Sólo unos pocos habían podido soportarla, igual que sólo se sabía de cuatro seres humanos que hubieran conseguido llegar a los abismos superiores… Y de los cuatro, dos regresaron completamente locos.
No. Eso estaba mal. No fueron cuatro, fueron tres. El maestro de Atal, sacerdote del templo de Bubastis en Ulthar, la ciudad en la que no se puede matar a ningún gato. El rey Kuranes, quien gobierna sobre la ciudad de Celaphaïs. Y Randolph Carter, el viejo y predestinado soñador, que desafió y venció a Nyarlathotep. Solo los dos últimos habían vuelto. Pero no hubo una cuarta persona. No al menos una de la que se hablara en los Mitos.
La Oscuridad retrocedió, como si alguien estuviera jalando de su correa.
El zumbido no se detuvo. Sólo había una forma de hacer que se detuviera. La única forma en que podría obtener paz ahora que las cadenas que lo ataban se habían debilitado. Era un conocimiento que siempre viajaba conmigo, incluso cuando no recordaba la fuente.
Mordí mi dedo índice con fuerza. Le funcionaba a Naruto, ¿por qué no a mí ahora que estaba dentro de un manga de la misma editorial?
Sentí la sangre cálida deslizándose por mi dedo. Había una forma de detener el zumbido. Necesitaba usar mi sangre para…
Hubo una explosión, como si algo acabara de estrellarse a unos metros de mí. Alcé la mirada y por un momento pensé que era Judai, debido al cabello y el uniforme de Osiris. Una mirada de reojo del recién llegado fue suficiente para que supiera que de hecho era Haou. Esos ojos fríos y de un color dorado como el oro derretido sólo podían ser de él.
Aspiré profundamente, mientras cerraba los ojos. El aire llenó mis pulmones al tiempo que mi respiración se normalizaba. El zumbido se hizo más tenue, hasta desaparecer. La Oscuridad se relajó y sentí como mis recuerdos del pasado se dormían de nuevo a medida que recuperaba mi conexión con este mundo y mi mazo.
Banshee se agachó junto a mí y esta vez sentí su mano en mi espalda.
—Pensé que podría distraerte un poco más, necesitaba unos segundos, eso era todo… —suspiró la Diosa dirigiéndose a Haou.
—Si querías matarlo, podrías haberlo hecho de una forma más rápida.
Cuenta con Haou para decir cosas como esa, incluso hablando sobre sus aliados.
—Lo habría hecho, pero no puedo con una parte de ti protegiéndolo. Primero tenía que convencer a esa parte de que esto era lo mejor. Dime, querido hermano, ¿es cierto que eres responsable del desequilibrio en nuestro mundo?
—Lo soy.
Eso no pareció hacer feliz a la Diosa. Por otro lado: ¿llamó a Haou su hermano?
—Tendré que juzgarte entonces —suspiró.
Haou no se inmutó. Por el contrario, activó el disco de duelo.
La Diosa pasó su mano una última vez por el cabello de Johan, antes de ponerse de pie, dejando a mi primo en el trono. Hubo un resplandor en su brazo derecho, tan intenso que me obligó a apartar la mirada.
—Aplastaste al pobre espíritu que envié a entretenerte —dijo la Diosa—. Espero que no lo hayas matado.
Haou no dijo nada. La Diosa continuó hablando:
—¿Sabes? Cuando te sentí llegar a la isla estaba confundida. Luego fui a ver a nuestra hermana y las cosas comenzaron a clarificarse. Descubriré la verdad completa en este duelo.
Haou no perdió más el tiempo hablando con ella. Tomó el primer turno dejando un monstruo boca abajo y dos cartas más colocadas en su Zona de Cartas Mágicas y de Trampa.
—¿Estás subestimándome? —lo cuestionó la Diosa entrecerrando los ojos en clara señal de molestia—. ¡Robo! Activo «Polimerización» para Fusionar a «Hermosa Cazacabezas» con «Diosa del Tercer Ojo» para formar a «Guerrero de la Tradición».
El remolino de colores de la polimerización se formó, absorbiendo a dos mujeres y dejando salir a una tercera vestida con un quimono de color rojo y armada con un enorme cuchillo.
Mi ceño se frunció. ¿Esta diosa sabía a quién se estaba enfrentando? ¿Por qué iniciaba con una Fusión como esa? Si esto fuera un duelo durante la época del Reino de los Duelistas eso tal vez habría sido un gran comienzo, pero ahora era nada. Las otras cartas en su mano debían ser muy buenas como para que se arriesgara a comenzar con una jugada de ese nivel.
—Activo la Carta Mágica «Recuperación de Fusión». Añado a la «Diosa del Tercer Ojo» y a «Polimerización» de mi Cementerio a mi mano. Activo «Polimerización» para fusionar a «El Doble de la Reina» con la «Diosa del Tercer Ojo» para formar a «Juez Emperatriz».
Su segundo monstruo de Fusión era prácticamente su clon, sólo que pelirroja y con un tono de piel más bronceado.
El que la Diosa iniciara con esos monstruos tan simples me hizo pensar en los viejos juegos de GBA en los que esas cartas no estaban tan mal… Cuando recién elegías iniciar una nueva partida y todavía no habías desbloqueado las cartas más rotas del juego.
—¡Fase de Batalla!
¡Eso fue todo! ¿No tenía nada más en su mano?
Haou se limitó a activar una de sus cartas boca abajo. Eso no terminó bien para la Diosa. Sus monstruos fueron destruidos por el efecto de «Fuerza de Espejo».
Sin hacer nada más, la Diosa terminó su turno.
—Algo aquí está muy mal —dijo Banshee en voz baja.
—Está jugando como si fuera un niño de primaria. Ese es un combo que yo podría haber hecho con mi viejo Deck de Principiante. —Salvo que no me habría arriesgado con esas dos cartas boca abajo. Gastar cinco cartas para luego estamparse de esa forma… Ni la IA de los viejos juegos de Konami cometería un error como ese.
—No es eso. ¿No viste a sus monstruos? Están tristes, como si no quisieran luchar.
Haou robó su carta.
—Carta Mágica «Entierro Insensato». Envío a «HÉROE Elemental Shadow Mist» al Cementerio.
Muy bien, eso sí era una sorpresa. En el anime, Judai, y por extensión Haou, jamás usó a ese monstruo. Por otro lado, tampoco utilizaba a Stratos, pero el Haou de este mundo lo encontraba muy útil (por qué lo es). Haou estaba aprovechando muy bien su conocimiento sobre cartas que nunca se vieron en el anime.
—Cuando Shadow Mist es enviada al Cementerio, puedo añadir un monstruo HÉROE a mi mano. Añado a «HÉROE Elemental Sparkman».
»Desde mi mano, activo la Carta Mágica de Campo «Castillo del Rey Supremo».
¿Qué rayos? Jamás había escuchado hablar de esa carta.
La habitación comenzó a temblar. El suelo se convirtió en un puente levadizo sobre un foso de lava, mientras el enorme y siniestro castillo que recuerdo de la temporada tres de GX se alzaba a nuestras espaldas.
—Gracias al efecto de mi castillo —nunca mejor dicho—, ahora puedo Invocar por Fusión a monstruos que pidan exclusivamente «Fusión Oscura» usando cualquier otro efecto que no sea el de «Fusión Oscura».
»Activo "Polimerización" para Fusionar a Clayman en mi Campo con Sparkman en mi mano e invocar a "HÉROE Malvado Lightning Gólem".
Los dos HÉROES saltaron al remolino de la polimerización, el cual esta vez era de color negro. Una versión malvada de Trueno Gigante emergió en el Campo liberando pequeñas chispas de electricidad de color oscuro.
—HÉROES malvados —dijo la Diosa negando con la cabeza en un gesto de profunda decepción—. En el pasado, estos monstruos sólo aparecieron cuando tu Heraldo sucumbió al odio propio de los seres humanos. El que los emplees ahora, cuando no compartes cuerpo con tu Heraldo es la prueba que necesito de hasta qué punto ha avanzado tu corrupción.
»Te has rodeado tanto de ellos que aprendiste sus maneras. Ahora veo que no hay forma de salvarte, querido hermano.
Miré a Haou con sorpresa. La respuesta fue tan simple y estuvo a la vista todo este tiempo. Por eso ambos, Judai y Haou, podían existir al mismo tiempo. ¡Haou era la misma Oscuridad Gentil encarnada y no sólo una parte del poder de Judai! ¿Tanto jodimos la línea del tiempo que le dimos un cuerpo propio a la misma Oscuridad?
Por otro lado, eso explicaba por qué estaba más en contacto con sus poderes que el mismo Judai, además de la razón por la que podía manejar a la Oscuridad dentro de mí como si fuera un cachorro entrenado.
—¿La maldad de los humanos? —Banshee cuestionó a la diosa—. ¿Qué clase de fanática enferma eres? ¡Todo ser es capaz de hacer tanto el bien como el mal! Dices que eres la justicia. ¿No se supone que la justicia es imparcial y sin prejuicios?
Abrí la boca. Luego la cerré de nuevo. No era momento para debatir sobre cómo el ideal y la realidad no siempre son lo mismo.
—¿Qué me dices de Johan? —siguió Banshee—. Si todos los humanos son maldad pura como dices, entonces, él también.
La diosa miró a Banshee. Un aura de luz dorada la rodeó, dejando ver lo peligrosa que era, aunque su mazo no estuviera reflejando eso.
—¡Ellos contaminaron a mi hijo con su odio!
—No creo que Johan sea capaz de odiar a nadie —dije. Miré a Haou. Bueno, estaba un noventa por ciento seguro de que no lo odiaba, sólo no confiaba en él. Con justas razones, por supuesto—. No está en su naturaleza.
Noté un pequeño estallido de furia proveniente de Haou.
—Johan es demasiado puro para eso —la Diosa me dio la razón—. Mi Yubel también lo era… Hasta que los humanos lo contaminaron.
Esta vez fue el poder de Haou el que estalló, claramente para mostrar su descontento de que esta diosa hablará sobre su Yubel.
—¡Batalla! Ataco directo con «HÉROE Malvado Lightning Gólem».
—Desde mi mano, Efecto Rápido de mi carta, «Diosa de la Dulce Venganza». Cuando mi Adversario declara un ataque mientras no controlo cartas y esta es la única carta en mi mano, la descarto para destruir todas las cartas en control de mi adversario.
Hice una mueca. La Diosa se tragó la Mirror el turno anterior, y ahora le devolvió el favor haciendo que se tragara su handtrap.
Una versión espiritual de la Diosa apareció detrás de ella. Alzó su bastón apuntando hacia el campo de Haou.
—Activo mi Carta de Trampa «Reserva de Fusión» —anunció el Rey Supremo—. Muestro un monstruo de Fusión en mi Deck Extra, entonces, puedo añadir a mi mano uno de los materiales de Fusión listados en él. —Haou mostró a «HÉROE Malvado Malicious Fiend», añadiendo a «HÉROE Malvado Malicious Edge» a su mano, después, por el efecto de su Carta de Trampa, recuperó a «Polimerización» de su Cementerio.
El efecto de la Diosa continuó: todas las cartas en el Campo de Haou se destruyeron, y luego, por su segundo efecto, invocó a «Dragón de Material de Primera».
Un enorme dragón de color dorado con seis alas llegó rugiendo al campo, al mismo tiempo que el castillo se derrumbaba. Para mí fue emocionante verlo. Era una carta que usaba mucho en los Tag Force. De hecho, creo recordar que en mi mundo por un tiempo fue muy jugado en competitivo debido a su efecto de protección contra destrucción de cartas. Claro, esto fue antes de que el «Dragón de Polvo de Estrellas» llegará con el inicio de la Era de la Invocación por Sincronía.
Haou terminó su turno.
Muy bien, tenía que admitir que la Diosa hizo un buen trabajo remontando el duelo. Pero, el que hubiera sacrificado una mano entera para dejar un monstruo con sólo 2400 de Ataque no me parecía tan buen trato. A menos, claro, que estuviera contando con robar un monstruo fuerte en su siguiente turno, o algo para revivir a uno de sus Monstruos de Fusión.
—Un monstruo con 1600 de Ataque y esto acabó —dije.
—No va a robarlo —me aseguró Banshee con mucha convicción—. ¿Crees de verdad que habría abierto con esa mano si su mazo estuviera respondiendo a su voluntad?
Entonces, ¿el mazo de la Diosa quería que perdiera?
Lo que Banshee dijo se cumplió.
La Diosa robó su carta, pasó a la Fase de Batalla y atacó directamente a Haou con su dragón, causando 2400 de daño y dejándolo con sólo 1600 Puntos de Vida.
Su turno terminó.
Haou robó su carta. A diferencia de lo que pasaba con su oponente, su Deck le estaba respondiendo, prueba de ello fue la «Olla de la Codicia» que jugó sin siquiera molestarse en agregarla a su mano.
—Activo el efecto de «Gallis la Bestia Estelar» en mi mano: al mostrarla, puedo enviar la carta de la parte superior de mi Deck al Cementerio y, si es un monstruo, mi oponente recibe daño igual a su nivel por 200.
La carta resultó ser «HÉROE Malvado Sinister Necrom» de Nivel 5. Esto provocó una sonrisa de suficiencia en la Diosa.
—Mientras «Dragón de Material de Primera» esté boca arriba en el campo, todos los efectos que causen daño en su lugar hacen que ganemos puntos de vida.
Sus puntos se incrementaron a 5000.
—Debido a que era un monstruo, puedo invocar a Gallis de Modo Especial —continuó Haou sin molestarse por el hecho de que su oponente ahora tuviera más vida.
Una bestia similar a un grifo, equipada con una armadura negra, roja y dorada, además de dos enormes alas metálicas, saltó al campo de Haou.
Haou prosiguió con su turno:
—Si mi adversario controla un monstruo, puedo Invocar a «HÉROE Malvado Malicious Edge» ofreciendo solamente un sacrificio.
La bestia del Rey Supremo fue reemplazada por un demonio que habría hecho feliz a los diseñadores de personas de Final Fantasy: mucho negro, picos y una armadura que bien podría definirse como de sadomasoquismo.
Haou procedió a activar el efecto de «HÉROE Malvado Sinister Necrom» en su Cementerio: lo desterró para Invocar de Modo Especial a «HÉROE Malvado Infernal Gainer», un demonio con una armadura negra que parecía como hecha de huesos.
Sin embargo, ese monstruo tampoco duró mucho en el campo. Casi al instante, fue desterrado para hacer que Malicious Edge ganara un segundo Ataque en la Fase de Batalla.
Hasta ahora, el duelo había sido un tanto extraño: primero, el mazo de la Diosa no estaba respondiendo como debería, aparentemente deseando que perdiera; segundo, Haou había usado dos cartas de HÉROE Malvado (el campo y Sinister Necrom) las cuales jamás había visto ni recordaba del otro mundo. Nada de eso me preparó para lo que Haou estaba a punto de hacer:
—Activo la Carta Mágica «Monstruo Renacido» para resucitar a «HÉROE Elemental Shadow Mist».
La heroína de armadura negra emergió en el campo envuelta en un resplandor negro, y al instante comenzó a brillar indicando que su efecto se había disparado.
—Cuando la Invoco de Modo Especial, puedo añadir una Carta Mágica de Juego Rápido «Cambio» desde mi Deck a mi mano.
Miré a Haou con sorpresa. Al parecer, había aprendido bien sobre lo que le había dicho a la manera en que se jugaba al Duelo de Monstruos en mi mundo. Como consecuencia, estaba usando todos los recursos que el Arquetipo HÉROE le daba a sus jugadores, sin quedarse simplemente con uno o dos de sus sub-arquetipos, de tal forma que tenía más maneras de responder en un duelo.
—¡Fase de Batalla! Malicious Edge, destruye al Dragón.
El HÉROE demoníaco se elevó en el aire, para luego moverse a gran velocidad y partir en pedazos al poderoso dragón. Tuve que apartar la mirada, aunque eso no evitó que escuchara los gritos de angustia y dolor de la poderosa criatura.
La diosa gruñó, mientras recibía los 200 puntos de daño de diferencia entre los 2600 de ataque de Malicious Edge y los 2400 de su dragón. Quedó con 4800 LP.
Malicious Edge tenía otro ataque, y ya sin monstruos y al parecer sin otra handtrap que utilizar, la Diosa gritó de dolor cuando el HÉROE Malvado la cortó con sus garras, reduciendo su vida a 2200 puntos.
—Shadow Mist, ataca directamente —le ordenó el Rey Supremo.
La Heroína, emulando a su duelista, se fundió con las sombras. Salió por detrás de la Diosa realizando un ataque furtivo que le restó otros mil puntos de vida, dejándola en 1200.
—Esto terminó —dije. Banshee me miró de forma inquisitiva—. Esa carta que Haou añadió a su mano le permite hacer una Invocación de Fusión usando sólo un monstruo.
Como dándome la razón, Haou procedió a jugarla:
—Desde mi mano, activo la Carta Mágica de Juego Rápido, «Cambio de Máscara». Envío a Shadow Mist al Cementerio para invocar a un HÉROE Enmascarado de su mismo Atributo.
Un resplandor oscuro envolvió a Shadow Mist. Cuando se disipó, en su lugar había un hombre vestido con una armadura negra, uno que bien podría haber aparecido en una serie de HÉROES japonesa, de esas que Judai nunca se perdía. Se trataba de «HÉROE Enmascarado Dark Law».
Por el efecto de Shadow Mist, Haou todavía podía añadir a otro HÉROE a su mano. Eligió a Stratos, aunque en ese duelo ya no era de utilidad. Supongo que simplemente tomó el primero que vio en la lista de monstruos de su Deck.
—Dark Law, ataca directamente —ordenó.
El HÉROE gritó, mientras reunía poder como si fuera un personaje de Dragon Ball. Luego, se abalanzó sobre la Diosa dándole un potente puñetazo que terminó con el duelo. La Diosa gritó, mientras era arrojada hacia atrás y sus puntos de vida se reducían a 0.
Irónicamente, la Diosa que hablaba de la justicia de la Luz, fue derrotada por la Ley de la Oscuridad.
Una pequeña nota: Como se puede ver, estoy metiendo cartas que aparecieron después de que Kenichi dejara «nuestro mundo». Esto se debe a lo que dijo la Diosa en este capítulo. Como alteraron la Power Creep del Duelo, están apareciendo monstruos (y soporte) que no debería estar allí. También, algunos monstruos se hicieron más fuertes (como Shadow Mist que pasó de ser Normal como en el manga a tener su efecto de TCG). Es decir, es el universo tratando de auto regularse.
