DESTINOS ENTRELAZADOS.


(Tres años antes de que Peter recibiera el Brazalete de la Araña)


Un hombre anciano de facciones asiáticas se hallaba meditando en una habitación de estilo chino.
El anciano se encontraba con los ojos cerrados y con una respiración calmada y constante, mientras una pequeña criatura verde de apariencia similar a la de una tortuga, imitaba sus acciones.
Y mientras él meditaba, una extraña neblina comenzó a llenar la habitación hasta el punto en el que uno no podría ver ni su mano frente a su rostro, sin embargo, el efecto sólo duró unos instantes, ya que la neblina comenzó a retirarse lentamente hasta revelar que la habitación había sido reemplazada por un vacío de colores oscuros, donde sólo estaban el anciano, la criatura y una mujer de edad avanzada, quien usaba un vestido negro rojizo con una araña blanca en todo el torso, y quien se hallaba sentada en una especie de silla con cables a modo de telaraña en el respaldo.
De inmediato, el anciano sonrió amablemente mientras abría los ojos, luego le dirigió la mirada a la mujer frente a él y habló.-
- Madame Web, es un honor conocerla al fin.
- Lo mismo digo, Maestro Fu. - Sonrió Madame Web. - Ya era hora de conocernos.
- Supongo que el Anciano la ha enviado aquí.
- No exactamente, mi estimado maestro, he venido por cuenta propia. - Dijo Madame Web con un suspiro. - Lamentablemente, uno de los motivos de mi visita era informarle de la muerte del Anciano.
- Eso es muy triste. - Dijo el Maestro Fu. - ¿Quién es el Hechicero Supremo ahora? Porque si no hubiera uno, algún ser como Dormammu ya habría destruido nuestro mundo.
- Es un hombre impetuoso pero inteligente, Wong me dijo que su nombre es Stephen Strange.
- Parece que poco a poco se acerca la hora de que una nueva generación se haga cargo de proteger al mundo.
- Me temo que así es, al menos por seres como nosotros, pero ya somos muy viejos para esto.
- Por favor, no diga eso Madame Web, usted es apenas una jovencita, sólo tiene unos 50 años.
- Es usted un halagador, Maestro Fu, pero seamos sinceros, los dos somos ya muy viejos.
- Esta plática me hace entristecer un poco y no nos lleva a ningún lado, ¿le parece si cambiamos el tema?
- Estoy de acuerdo. - Asintió Madame Web. - La segunda razón de mi visita es informarle sobre el futuro del mundo y los Miraculous.
- Ah, así que se acerca la hora.
- Así es, los elegidos ya casi están listos para recibir sus dones. Desgraciadamente, no podemos esperar tanto. - Suspiró la anciana. - Como ya sabrá de antemano, el Broche de Moth y las Mancuernillas Goblin se han perdido.
- Supongo que cuando reaparezcan, estarán en manos equivocadas.
- No del todo, ciertamente es malo que un portador no use su poder para el bien, pero le aseguro que las Mancuernillas estarán con su legítmo dueño.
- Ciertamente es triste escuchar que Coffee ayudará a hacer el mal, el pequeño no es malo, sólo algo travieso.
- Ningún kwami es completamente malo, Maestro, excepto claro por Caedes.
- Es parte del balance del universo, mi querida Madame.
- Lo sé, lo sé... - Suspiró la clarividente. - En fin, sobre los elegidos, he tenido algunas visiones sobre ellos.
- Impresionante, eso significa que los portadores de los Aretes Ladybug y el Anillo del Gato Negro están ligados a la Telaraña de la Vida y el Destino.
- En efecto, pero hay un gran problema. En varios futuros, los portadores del Brazalete de la Araña, los Aretes y el Anillo se convierten en los héroes más grandes de la historia... pero dado la cantidad de sufrimiento por la que deben pasar, hay grandes posibilidades de que al menos uno de ellos se vuelva alguien malo, o peor aún, que todos se vuelvan villanos.
- Eso definitivamente es muy problemático. - Suspiró el Maestro Fu. - Y sobre todo, muy triste, no esperaba que los portadores tuvieran que sufrir, en especial no tanto como menciona.
- Pero si eso es cierto, entonces no debemos dejar que ellos posean los Miraculous. - Espetó Wayzz.
- No podemos interferir con el destino y lo sabes, Wayzz. - Dijo el Maestro Fu.
- Sólo podemos hacer una cosa, y eso es asegurarnos que Peter Parker, Marinette Dupain-Cheng y Adrien Agreste tengan el suficiente apoyo y sean guiados por el buen camino. Además de eso, sólo podemos esperar que ellos nunca se desvíen de la luz. - Dijo Madame Web.
- Confío en que ellos podrán apoyarse entre ellos, pero necesitarán que nosotros, el portador de la Vida y la Calma, y el nuevo Hechicero Supremo, los guiemos.
- Así será.
- Bueno, supongo que eso sería todo por ahora.
- En efecto, Maestro Fu, espero que nos volvamos a encontrar pronto, bajo circunstancias más amenas.
- Lo mismo digo, Madame Web. - Dijo el Maestro Fu mientras hacía una pequeña reverencia.
Madame Web sonrió y le respondió el gesto al Maestro Fu, desapareciendo lentamente y dejando al anciano de nuevo en su habitación. Inmediatamente, el Maestro se puso de pie y se dirigió a un tocadiscos, luego puso su mano sobre él y sonrió.
- Pronto. - Susurró el Maestro Fu.