UNA GRAN TRISTEZA CONLLEVA UNA GRAN OSCURIDAD.


(Evil-Nota.- Soy un tipo bastante insano, y como tal, he aquí una pequeña historia de UA que ha estado vagando en mi mente por bastante tiempo, que comenzó con la pregunta "¿Qué cambiaría con Spider-Man y Ladybug si ellos sufrieran la pérdida de sus seres queridos, en una toma mucho más fría y más oscura de sus historias?" Y bien, aquí está lo que mi diabólica mente produjo como respuesta a esa pregunta. Espero que disfruten, y sólo como un pequeño aviso, esta historia tiene un lenguaje más crudo al que uso generalmente en mis fanfictions, así como representaciones breves de muerte y depresión)


Peter Parker estaba harto.
Harto de toda la miseria y el dolor que había tenido que soportar.
Harto de ser insultado y maltratado cada día por casi toda Nueva York.
Harto de ser subestimado por todos los demás héroes.
Pero sobre todo, estaba harto del mundo, que al parecer quería hacerlo miserable.
No había logrado salvar al capitán Stacy por culpa de un supervillano.
Había perdido a sus padres cuando era un niño por razones desconocidas.
Había perdido a su tío cuando era un adolescente debido a un estúpido criminal.
Había perdido a su tía porque su némesis quería que sufriera.
Había perdido a la chica que amaba porque él era Spider-Man.
Sin embargo, no se culpaba a sí mismo ni siquiera a Leopardon por todo eso, no, él sabía que ni él ni la pequeña criatura molesta eran culpables de todo eso.
No, los verdaderos culpables eran varias otras personas.
Y ahora, mientras estaba frente a las seis tumbas que pertenecían a sus padres, a su tío Ben y a su tía May, y al capitán George Stacy y a su hija, Gwen, él apretó los puños y los dientes mientras derramaba varias lágrimas de frustración, al mismo tiempo que la lluvia lo empapaba hasta su centro, él juró que sin importar lo que hiciera, él haría pagar a los culpables.
Haría que los Vengadores pagaran por no tomarlo en serio cuando les pidió ayuda para derrotar al Doctor Octopus y al Duende Verde.
Él mostraría al mundo quién era él realmente.
Él haría comprender a todos que habían jodido a la bestia y pensado que nada sucedería en represalia.
Él haría que todos respetaran el nombre de Peter Benjamin Parker.
Él haría que todos temieran el nombre de Spider-Man.
Pero primero, él debía encontrar aliados.
Y él ya sabía dónde podía encontrar uno.


(UNA SEMANA MÁS TARDE EN PARÍS)


Marinette Dupain-Cheng se sentía como mierda.
Toda su vida se había ido directamente al infierno desde el momento en que fue elegida como portadora del Miraculous de la Creación y la Buena Suerte.
Al principio, había sido interesante y realmente divertido ser una superheroína, pero con el paso del tiempo y con Hawk Moth volviéndose cada vez más despiadado con cada batalla, ella empezó a darse cuenta de que pudo haber cometido un gran error cuando aceptó ser Ladybug.
Y ahora era demasiado tarde para lamentar esa estúpida elección.
Hawk Moth había logrado quebrar su voluntad, su espíritu, su cuerpo y su mente.
Justo cuando pensaba que todo iba a ir bien para ella, su enemigo descubrió su identidad secreta y secuestró a sus padres en un intento de cambiar sus vidas por su Miraculous.
Sin embargo, incluso si ella entregó su joya mágica, Hawk Moth y su akuma mataron a sus padres para hacerla pagar por ser un dolor en su trasero durante tanto tiempo. Y después amenazó con matarla.
Para su desgracia, Chat Noir había logrado salvarla y recuperar su Miraculous de las manos de Hawk Moth, y dije desgracia porque ella quería morir. Ella quería el frío abrazo de la muerte porque por lo menos así ella estaría con sus padres otra vez.
Y mientras se ponía de rodillas, llorando sobre la lápida que marcaba el lugar de descanso de sus padres, una persona alta de cabello castaño se acercó a ella lenta y silenciosamente, deteniéndose a pocos metros de ella.
- Llorando la pérdida de tus seres queridos, ¿eh? - Dijo la persona en tono empático. - Conozco la sensación, siento que también tuvieras que pasar por eso, jovencita.
- Cállate y déjame sola para morir aquí... - Espetó Marinette.
- Morir te ayudará a ti y a tus padres tanto como no hacer nada, Marinette. Pero puedo ayudarte a hacer lo único que puedes para asegurarte de que nadie más llegue a vivir la misma suerte que tú y yo, así como hacer que quien te haya lastimado, se arrepienta de cada segundo de su existencia.
- ¿Cómo puedes siquiera intentar hacer eso...?
- Porque soy también el portador de un Miraculous.
En ese segundo, Marinette se dio la vuelta y vio a un adolescente a su edad, sonriéndole empáticamente y ofreciéndole una mano. Y en su muñeca izquierda, ella vio una brillante pulsera metálica que tenía una especie de joya negra-azulada, que la hizo jadear.
- Sí, ese es mi Miraculous. - El adolescente sonrió. - Se le llama el Brazalete de la Araña y me otorga los poderes de la responsabilidad y el destino, y ahora mismo, estoy aquí para asegurarme de que cumplas tu destino, ya que es mi responsabilidad asegurarlo.
- ¿Qué destino?
- Detener a Hawk Moth de una vez por todas.
- No soy suficientemente fuerte...
- Es cierto, pero puedo ayudarte a ser más fuerte, lo suficientemente fuerte como para hacer que Hawk Moth pague por todo el dolor que te causó.
- Suenas como él...
- Cierto, pero a diferencia de él, quiero detener a todos los maníacos que están vagando libremente por ahí, quiero deshacerme de toda la escoria que hiere a gente inocente como mis tío Ben y mi tía May, como tus padres. Quiero que idiotas como J. Jonah Jameson se callen la puta boca sobre las estupideces que dicen de nosotros los vigilantes y mostrarles que somos mucho más de lo que ellos podrían siquiera esperar a ser. Y por último, quiero hacer que aquellos que no impiden que los criminales dañen a los demás, para siempre como deberían, paguen por su ingenuidad. Los Vengadores, por ejemplo, que en lugar de ayudarme a derrotar al Duende Verde, el Dr. Octopus y varios otros, me dejaron por mi cuenta para enfrentar a esos maníacos, y gracias a esa estúpida decisión perdí a todos los que amaba. Así que básicamente, lo que quiero es ayudarte a alcanzar todo tu potencial y ayudarte a convertirte en la heroína que se suponía que debías ser, Marinette.
- ¿Como sabes mi nombre?
- Esa es una historia para otro tiempo, ahora solo quiero saber tu respuesta. Lo que decidas hacer, estaré bien con ello.
Durante un par de segundos, Marinette se limitó a mirar el suelo. Pensando.
Ella lo había jodido todo a lo grande cuando se había puesto por última vez el disfraz de Ladybug. Y ahora, este extraño no sólo la animaba a volver a usar el traje, sino también a unirse a él para conseguir una especie de venganza contra varias personas.
Y mientras ella nunca había sido una persona violenta, ella sintió que la ira se acumulaba dentro de ella.
Rabia contra sí misma por ser débil y por no poder salvar a sus padres, rabia contra el mundo que la dejó abandonada, rabia contra quien había creado los Miraculous, pero más importante, rabia contra el imbécil que había matado a sus padres, que hizo su vida un infierno, que fue lo suficientemente estúpido como para enfurecerla.
Así, Marinette comenzó a sollozar de frustración mientras cerraba los puños.
Y tan pronto como Peter Parker lo vio, éste sonrió con satisfacción y alegría. Entonces Marinette le agarró la mano y él la ayudó a levantarse mientras se secaba las lágrimas con la manga.
- Estoy dentro - Dijo Marinette.
- Pero Marinette, esta no eres tú, esto no es lo que tus padres quisieran que hicieras. - Dijo Tikki mientras salía volando de su bolso.
- ¡Mis padres habrían querido vivir! - Siseó Marinette. - Y ahora Hawk Moth va a pagar por eso...
- Bien hecho, cabeza de red. - Gritó Leopardon mientras salía volando de la sudadera de Peter. - Te las arreglaste para fastidiar su mente y convertirla en una marioneta vacía para tu retorcido juego.
- No soy un titiritero para jugar con la vida de Marinette como Madame Web y los Vengadores hicieron conmigo, yo no soy más que un entrenador para ella. - Replicó Peter. - No le hice nada a su mente sino mostrarle lo que debe hacerse.
- Cállate, eres un malvado, Peter Parker, solo estás tratando de usar a Marinette para tu venganza... - Dijo Tikki.
- No, Tikki, Hawk Moth es el único malvado aquí. - Dijo Marinette. - Pero pronto ya no existirá más, ¿verdad, Peter?
- Eso te lo puedo asegurar. - Peter asintió con la cabeza. - Pero antes de que podamos encargarnos de él y el Duende, tenemos que ser más fuertes. Tenemos que forjar un nombre para nosotros mismos, para mostrarle al mundo que tal vez nos hayan echado al suelo, pero volvimos a levantarnos y le devolvimos el golpe dos veces más fuerte.
- Como quieras, parece que sabes lo que debemos hacer.
- Por supuesto que sí, pero tú eres una chica inteligente, lo descubrirás en la marcha también.
Con eso dicho, Peter sonrió a Marinette de una manera reconfortante mientras limpiaba las lágrimas que le quedaban con el pulgar.
- Tengo que advertirte, Marinette, este va a ser un largo y duro viaje, vamos a hacer una mierda muy jodida para lograr nuestros objetivos, varias personas que conocemos van a salir lastimadas y seguramente tendremos que matar un montón de maníacos en el camino, así que te preguntaré, ¿estás realmente segura...? - Peter trató de preguntar antes de que Marinette le tapara la boca con la mano.
- Cierra la puta boca. - Marinette espetó bruscamente. - Ya lo sabía que desde que dije que podías contar conmigo, y aunque una parte de mí está vacilando, esa parte de mí me metió en este infierno para empezar. Esa parte ingenua, infantil, vacilante y estúpida de mí era la vieja, pobre, indefensa, débil, pequeña Marinette... No volveré a ser ella nunca más.
- Me recuerdas a mí misma cuando juré que nunca más volvería a ser el nerd idiota y debilucho de Queens que solía ser. - Dijo Peter. - Bueno, vamos, tenemos un montón de planes por hacer.
- ¿Pueden al menos cuidar su lenguaje? - Tikki y Leopardon suspiraron en derrota.
- Créeme, nuestro lenguaje será lo menos importante en su mente una vez que nuestros planes comiencen.
Después de decir eso, Peter abrió la solapa de su sudadera con capucha y dejó que Leopardon volara dentro de ella mientras Marinette abrió su pequeño bolso para dejar entrar a Tikki. Entonces, una vez que los kwamis de la mariquita y la araña estaban fuera de vista, Peter y Marinette empezaron a alejarse del lugar de descanso de los Dupain-Cheng mientras sonreían maliciosamente, pensando en el futuro, más específicamente, en el deceso de Hawk Moth y el Duende Verde.