LA ARAÑA, LA VIUDA Y EL HALCÓN.


Era una noche tranquila en la ciudad de Nueva York. A pesar de ser el centro del mundo en problemas con supervillanos, ese día había sido bastante tranquilo.
No hubo incidentes que el Punisher o Daredevil tuvieran que calmar a su manera, no hubo líos que los Héroes a Sueldo fueran contratados para resolver, no hubo problemas con mutantes en los que los X-Men tuvieran que intervenir, y sobre todo, no hubo ningún plan de conquista o destrucción global que requiriera la inmediata aparición de los Héroes Más Poderosos del Planeta, los Vengadores.
Sin embargo, sí hubo uno que otro malhechor que trató de causar problemas a los ciudadanos, pero para la buena fortuna de unos y la mala suerte de otros, su Amistoso Vecino Spider-Man había logrado detenerlos.
Y ya que eran casi las 10 pm, el joven héroe que secretamente era Peter Parker estaba columpiándose hacia el hogar de su tía May, para descansar tras un arduo día como fotógrafo de un superhéroe, estudiante de primer año de preparatoria y vigilante enmascarado.
Era cierto que nadie sabía con exactitud qué pensar sobre el trepamuros, pues literalmente él había aparecido de un momento a otro y había pasado muy rápido de ser un simple delincuente que había robado un cajero automático, a ser el campeón de un grupo semiprofesional de lucha libre, a ser un criminal ligado a la muerte del asesino de Ben Parker, para finalmente convertirse en un defensor de los inocentes, pero ahora todos estaban divididos entre los que concordaban con J. Jonah Jameson en pensar que Spider-Man era una amenaza enmascarada, y los que creían que él era un héroe.
Pero sin importar nada, Peter Parker, quien era en secreto Spider-Man, sabía que él era un héroe, o que por lo menos lo intentaba con todo lo que tenía, pues quería evitar volver a fallarle a alguien que él amara.
Todo gracias a su inmadurez y su ingeniudad.
Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.
Esas habían sido las últimas palabras que había intercambiado con su tío Ben, un lema que se había quedado grabado a fuego en su mente y con el cual guiaba sus acciones.
Dentro de su mente, Peter sabía que aún le faltaba mucho para poder llamarse un verdadero héroe, pero por lo menos no se podía decir que él no lo intentaba con todo su esfuerzo.
Y mientras el joven seguía dirigiéndose a su hogar, tras un arduo día de estudios, fotografías y capturas de criminales, el vigilante enmascarado era vigilado detrás de un espectacular del Diario El Clarín por un hombre que vestía un curioso traje morado, quien cargaba un carcaj lleno de flechas y un arco, montando una especie de motoneta voladora.
- Ahí está tu objetivo, Iron Man. - Dijo el hombre del arco y las flechas. - No sé qué te preocupa, es sólo un niño.
- Un niño que, según los reportes, puede levantar un autobús, trepar por las paredes como si fuera un insecto y hacer telarañas proporcionalmente tan fuertes como las normales. Sin mencionar que está implicado en el robo a un cajero automático y el asesinato de un ladrón de pacotilla. - Dijo la voz de Iron Man por un comunicador en el oído del hombre de traje morado.
- Te preocupas por nada, Stark.
- No lo hago, Clint, ten en cuenta que cambió de ser un delincuente juvenil a ser un vigilante en el lapso de seis semanas.
- Stark, es un adolescente, ellos cambian de opinión más veces que de ropa interior.
- Entonces todo es aún peor, no podemos dejar que un adolescente esté por ahí arreglando y/o causando desastres cuando le plazca.
- Como quieras, hojalata, lo llevaré a la Mansión... o al menos al 80% de él.
- Es en serio, Ojo de Halcón, no te excedas, sólo noquéalo y tráelo.
Ojo de Halcón sólo rió entre dientes y encendió su motoneta voladora, luego voló tras Spider-Man, creyendo que podría tomarlo por sorpresa sin problema alguno.
Sin embargo, en cuanto estuvo lo suficientemente cerca, el sentido arácnido de Spider-Man se activó y lo hizo voltear la mirada ligeramente para mirar por sobre su hombro y soltó un gritito ahogado al notar al arquero siguiéndolo, por lo cual el joven trepamuros aumentó la velocidad de sus balanceos para intentar perder a su perseguidor.
Al notar eso, Ojo de Halcón suspiró pesadamente y aumentó la velocidad de su motoneta para alcanzar a su objetivo, al mismo tiempo que preparaba su arco para dispararle una flecha de captura al héroe adolescente.
Sin embargo, justo en el momento en el que disparó y se preparó para sonreír al ver al chico caer, el héroe arácnido simplemente hizo una pirueta en el aire y esquivó la flecha con una facilidad alarmante.
Inmediatamente después, Ojo de Halcón frunció el ceño y gruñó de frustración, luego tomó otras dos flechas y las disparó contra Spider-Man, obteniendo el mismo resultado.
- ¡Esto no es posible! - Dijo Ojo de Halcón. - ¡Yo jamás fallo!
- ¡Siempre hay una primera vez para todo, anciano! - Gritó Spider-Man con una carcajada.
Ante la réplica del niño, Ojo de Halcón tuvo un tic en el ojo.
- ¡Se acabó! ¡No me importa lo que diga Iron Man! ¡Ese mocoso se muere hoy mismo! - Dijo Ojo de Halcón mientras cambiaba la configuración de sus flechas de aturdir a matar.
Por otro lado, bien oculto en las sombras, Spider-Man veía a Ojo de Halcón pasar frente a él, notando la expresión de furia asesina en el rostro del Vengador, lo cual le hizo sentirse un poco preocupado, pues si bien Ojo de Halcón era de los Vengadores menos reconocidos, él estaba más que seguro que no era parte del equipo sólo porque sí.
- Bien, debo encontrar un lugar donde detransformarme y luego inventaré otra excusa para que mi tía May no me castigue por llegar tarde otra vez. - Dijo Peter para sí mismo. - Sólo que... ¿por qué demonios Ojo de Halcón intentó atraparme?
- ¿Por qué no le preguntas a Clint tú mismo luego de que Fury te interrogue? - Dijo una voz femenina con acento ruso, pocos momentos después de que el sentido arácnido de Spider-Man se activara.
En ese momento, Spider-Man saltó de las sombras hacia arriba, logrando evadir una serie de disparos contra él con relativa facilidad, luego su sentido arácnido volvió a activarse y apenas si logró esquivar una flecha explosiva de parte de Ojo de Halcón.
Ante la situación, Spider-Man se puso en posición de combate mientras encaraba a Ojo de Halcón y a una hermosa mujer de cabello rojo quien vestía un entallado traje de color negro, brazaletes de color dorado y un cinturón negro que tenía un reloj de arena rojo en la hebilla.
- Gracias por ayudarme a encontrar al insecto, Nat, pero yo lo ví primero, es mío. - Dijo Ojo de Halcón mientras preparaba varias flechas.
- No lo creo, Clint, el chico viene conmigo. - Espetó la Viuda Negra.
- Lo siento, pero el chico sólo irá a su casa, así que muévanse. - Espetó Spider-Man.
- Ni lo sueñes, niño, eres demasiado peligroso para que andes por ahí sin supervisión. - Espetaron la Viuda Negra y Ojo de Halcón al unísono.
- ¡¿Por qué todos creen que soy un niño?!
- ¡Cállate y ríndete, y puede que no te lastime! - Dijo Ojo de Halcón.
- Eso no lo creo...
Con eso dicho, Spider-Man saltó hacia atrás mientras le disparaba varias bolas de telaraña a Ojo de Halcón y la Viuda Negra, haciendo que la espía y el Vengador rodaran en el suelo para esquivar el ataque del héroe arácnido.
Mientras tanto, Spider-Man se lanzó al vacío desde la azotea del edificio y comenzó a balancearse lo más rápido que podía, en un intento de escapar de sus perseguidores.
Por otro lado, Ojo de Halcón saltó del techo donde estaban y aterrizó sobre su motoneta voladora, luego la encendió y comenzó a perseguir a Spider-Man, mientras la Viuda Negra hacía lo mismo, usando sus artilugios de S.H.I.E.L.D. y sus habilidades acrobáticas para mantenerse cerca del Vengador y el vigilante.
Mientras tanto, Spider-Man logró ganar bastante distancia entre él y sus perseguidores, lo cual hizo que el trepamuros soltara una carcajada de victoria, la cual fue rápidamente silenciada por un cosquilleo en su nuca. Reaccionando instintivamente a su Sentido Arácnido de nuevo, Spider-Man hizo un giro brusco en una esquina y esquivó una lluvia de flechas aturdidoras por parte de Ojo de Halcón, cosa que hizo que el chico tragara con dificultad.
- ¡¿No se supone que ese sujeto no tiene poderes y no debería ser tan peligroso?! - Espetó Spider-Man para sí mismo.
De repente, Spider-Man sintió otro cosquilleo en su nuca, ésta vez mucho más doloroso, el cual lo instó a mirar al frente. Sin embargo, esta vez el joven vigilante de Queens no tuvo oportunidad de esquivar a la Viuda Negra, quien se abalanzó sobre él y lo derribó, haciéndolo caer sin gracia dentro de un contenedor de basura mientras ella aterrizaba ágilmente con una pirueta en el suelo.
- Eres bueno, niño, lo admito, pero no estás a nuestra altura. - Dijo la Viuda Negra mientras apuntaba sus aguijones al contenedor. - Ríndete y ya no te lastimaré más.
Sin embargo, Spider-Man no respondió, el chico simplemente gruñó de frustración dentro del contenedor y comenzó a pensar en una forma de salir de ahí sin recibir disparos de los aguijones de la Viuda Negra.
Por otro lado, la Viuda Negra se estaba impacientando, el chico era mucho más rudo de lo que ella hubiera creído y parecía ser lo suficientemente listo como para aprovechar sus ventajas en velocidad y agilidad para escapar de peleadores bastante más experimentados como ella y Clint.
Y hablando de Clint, el arquero llegó al callejón donde estaban la Viuda y Spider-Man, luego saltó de su motoneta voladora y aterrizó con una acrobacia mientras tomaba su arco y una flecha aturdidora, la cual apuntó contra Natasha.
- ¿Qué crees que haces, Clint? - Preguntó Natasha.
- Tengo una misión, Nat, no es nada personal. - Dijo Clint.
- Esto es por lo que te hice durante el asunto de HYDRA, ¿no es así?
- Ok, lo admito, un poco, sí.
- Eres un cretino.
- Y tú una completa hipócrita.
En ese momento, Spider-Man salió del contenedor de basura con un potente salto, al mismo tiempo que disparaba varias bolas de telaraña contra sus atacantes, logrando pegarlos al suelo, sólo que esta vez, la sustancia era mucho más viscosa y pegajosa que antes.
Después de eso, el trepamuros se adhirió a una pared y se propulsó a la pared paralela, repitiendo el proceso hasta llegar a la azotea de un edificio, mientras la Viuda Negra y Ojo de Halcón forcejeaban con la telaraña que los mantenía unidos al suelo.
Usando una flecha de ácido y un cuchillo de combate, Clint Barton y Natasha Romanov lograron liberarse de las ataduras que el joven vigilante les había puesto, luego procedieron a retomar la persecución, teniendo que valerse de las poco notorias líneas de telaraña que el chico iba dejando a su paso.
Mientras tanto, Spider-Man estaba columpiándose lo más rápido que podía. Ya estaba muy nervioso, pues muy probablemente debido a su pequeño enfrentamiento con Ojo de Halcón y la Viuda Negra, su nombre ya estaba dentro de la lista de criminales tanto de S.H.I.E.L.D. como de los Vengadores, cosa con la cual, siendo el simple adolescente que era, podía asegurarse una celda dentro de cualquiera de las prisiones del mundo... o una tumba.
Dentro de su mente, todo estaba en caos, pues mientras una parte de él le decía que huyera e intentara escapar de sus perseguidores, otras dos le decían que se detuviera y se entregara para no empeorar su situación, sólo que dichas partes no coincidían en a quién debía entregarse, si a Ojo de Halcón y los Vengadores o a la Viuda Negra y S.H.I.E.L.D.
Mientras tanto, la Viuda Negra ya se había estado hartando de que el chico hubiera logrado eludirla y hacerla parecer una novata ya varias veces, y peor que eso, también había logrado escaparse de su antiguo compañero y actual Vengador, Ojo de Halcón; por lo cual, Natasha comenzó a pensar una forma de ralentizar el paso del adolescente o hacer que se distrajera lo suficiente para poder noquearlo y llevárselo, antes que Ojo de Halcón se le adelantara.
Tras unos momentos, ella logró tener una idea, aunque iba contra todo lo que creía, pero ella sabía que el chico podría manejar lo que estaba a punto de hacer. Sin pensarlo dos veces, la Viuda Negra lanzó un par de de dispositivos hacia puntos estratégicos de un anuncio y éstos detonaron, derribando el anuncio y haciéndolo caer hacia los transeúntes de la ciudad.
Poco antes de la detonación de los explosivos, Spider-Man sintió que su Sentido Arácnido se había activado, por lo que dio un giro acrobático en el aire para ver qué lo había alertado y soltó un gritito al ver estallar una valla publicitaria. Ante el hecho, Spider-Man y Ojo de Halcón abrieron los ojos de par en par y se apresuraron a intentar retener los escombros y salvar a las personas.
Ojo de Halcón disparó varias flechas de captura y creó una red la cual retuvo parte de los escombros, mientras que Spider-Man tejió otra red, la cual detuvo casi todo el resto del escombro. Sin embargo, aún había civiles en peligro, por lo que Spider-Man cayó en picada y se lanzó hacia ellos, mientras Ojo de Halcón le disparó flechas explosivas a los escombros, volviéndolos menos que grava y polvo.
Por otro lado, Spider-Man se balanceó con rapidez y logró sacar a un hombre que iba distraído con su celular del camino de una viga, luego lo soltó y saltó de regreso a donde caían los escombros. Usando sus telarañas, Spider-Man jaló a un grupo de adolescentes lejos de un montón de plástico y metal que los hubiera aplastado, y los dejó algo adoloridos por el tirón y la caída, pero a salvo. Finalmente, él corrió hacia una mujer, quien llevaba cargando a su hijo en brazos, y la tacleó fuera del peligro.
Finalmente, Spider-Man se puso de pie y miró hacia atrás, notando que todos los demás civiles habían podido ponerse a salvo, pero su alivio fue reemplazado por sorpresa, la cual rápidamente se convirtió en una ira y frustración enormes cuando la mujer lo abofeteó para luego escupirle en la cara.
- ¡Aléjate de mí y de mi hijo, amenaza enmascarada! - Espetó la mujer antes de irse caminando con un aire de indignación. - ¡Seguramente todo esto es tu culpa!
- Sí, no tiene que agradecerme por salvar su vida y la de su hijo... - Suspiró Spider-Man mientras se limpiaba la cara.
De repente, el sentido arácnido de Spider-Man se activó, pero no pudo reaccionar a tiempo antes de sentir 20,000 voltios de electricidad corriendo por su cuerpo, haciendo que todo se volviera negro para él.
Mientras algunas personas soltaban un gritito ahogado al ver al joven héroe caer al suelo inconsciente, una hermosa mujer de cabello anaranjado rojizo y con un entallado traje de color negro caminó desde los escombros hacia el adolescente.
- "Eres bueno, niño." - Dijo la Viuda Negra en ruso. - Pero yo soy mejor.
Sin embargo, antes de que siquiera pudiera inclinarse para levantar al chico, una flecha le dio en la espalda, dejándola inconsciente con 10,000 voltios de electricidad.
- Lo siento, Nat. - Dijo Ojo de Halcón mientras aterrizaba su motoneta voladora. - Pero aunque no me agrade el chico, no voy a dejar que S.H.I.E.L.D. le ponga las manos encima. Y sobre la flecha... esa me la debías por haber hecho que me encarcelaran en la Bóveda.
Con eso dicho, el Vengador Arquero levantó a Spider-Man y la Viuda Negra, los colocó sobre su motoneta y se alejó volando en dirección hacia la Mansión de los Vengadores.