LA VERDAD DUELE.
(Evil-Note.- Hehehe, me encanta tomar a personajes bondadosos que no lastimarían a una mosca sin una razón y convertirlos en asesinos retorcidos, como Spider-Man y Ladybug. Como pueden adivinar, esto es una continuación del Archivo Secreto "Una gran tristeza conlleva gran oscuridad", esta historia tiene lugar aproximadamente un año después de que Peter Parker convence a Marinette Dupain-Cheng de vengarse de Hawk Moth. Espero que les guste este AU incluso más que antes)
La vida había cambiado drásticamente para la mayoría de las personas en Nueva York y París.
La antes elogiada Ladybug y el antes controvertido Spider-Man ahora eran un equipo, pero a diferencia de los héroes que habían llegado a conocer, Spider-Man y Ladybug eran completamente diferentes a la clase de gente que eran antes.
Por ejemplo, Spider-Man ya no dejaba notas para la policía, donde se etiquetaba a sí mismo como "el amigable vecino Spider-Man", y el interminable buen humor de Ladybug resultó haber desaparecido para siempre.
Pero el cambio más radical que sufrieron fue que comenzaron a actuar de una manera que recordaba al controversialmente útil Punisher, ya que cada vez más criminales eran encontrados muertos, estrangulados, colgados, golpeados hasta la médula, con la cabeza torcida o simplemente lanzados desde la parte superior de los edificios.
Sí, Spider-Man y Ladybug ya no eran los superhéroes despreocupados que tenían la regla de no matar a nadie, sin importar cuán retorcido fuera el delincuente. Ahora eran un par de brutales asesinos que no mostraban ningún remordimiento por sus acciones, pero que aún tenían un código moral de mantener a salvo a los inocentes.
Y como tales, ahora estaban en las listas de los más buscados de todos los cuerpos de policía, milicias, agencias y grupos de superhéroes del mundo, incluido un pequeño grupo que se había formado poco después del primer asesinato de Ladybug.
Dicho grupo se formó específicamente para poner fin al reinado de terror de Spider-Man y Ladybug, por cualquier medio que fuera necesario, incluso si los miembros de dicho grupo eran sólo un grupo de adolescentes, que resultaban ser viejos conocidos del dúo asesino.
Los miembros de dicho grupo no eran otros que Alya Césaire, la mejor amiga de Marinette, quien ahora se llamaba Rena Rouge; Adrien Agreste, conocido como Chat Noir, el antiguo compañero de Ladybug en la lucha contra el crimen; y Harry Osborn, el mejor amigo de Peter Parker, quien estaba usando una armadura de batalla que su padre había diseñado y que él había apodado "American Son".
Lamentablemente, como sólo eran niños y no podían concentrarse en entrenar tanto como lo hicieron Spider-Man y Ladybug, los antihéroes en trajes anteriormente rojos ganaron casi todos los encuentros.
Tampoco ayudó que dos meses después de su primer ataque, Ladybug y Spider-Man obtuvieron una suerte de mejora para sus poderes, en la forma de dos criaturas simbióticas que encontraron en un laboratorio clandestino ligado a OsCorp. Dichos simbiontes no sólo cambiaron sus trajes, sino que también los hicieron más fuertes, más rápidos, más inteligentes y mucho más violentos y despiadados.
Tanto que la primera víctima de Ladybug fue su antigua compañera de clase y ex-rival, Chloé Bourgeois, a quien mató frente a todos en el Colegio François Dupont después de que la chica rubia hiciera llorar a su asustadiza excompañera de clase, Mylène Haprèle.
De todos modos, ahora las cosas habían resultado para peor, ya que no solo Chat Noir todavía pensaba que aún había bondad en Ladybug y se negaba a lastimarla de alguna manera, creyendo que todo era culpa de Spider-Man, sino que también estaban ahora fuertemente envueltos en telarañas negras, junto a sus compañeros de equipo, todos ellos sin poderes y acostados en el piso de la habitación principal de la Mansión Agreste, con Ladybug mirándolos con una expresión aburrida y molesta.
- ¡Por favor, Ladybug! - Chat Noir suplicó mientras luchaba con la telaraña que lo estaba reteniendo. - ¡Ésta no eres tú! ¡Son el traje y Spider-Man! ¡Ellos te hicieron volverte malvada! ¡Pero aún puedes volver a ser quien realmente eres, todavía hay bondad en tí!
- ¡Ja! ¿Volver a ser la puñetera debilucha que conocías? De ninguna jodida manera, Gatito. - Ladybug rió maliciosamente. - Y aunque tienes razón sobre el traje y Spidey, déjame decirte, no estaría aquí si no quisiera, me encanta la nueva yo, ¡y no voy a volver a ser la debilucha que jodió toda su vida sólo porque tenía demasiado miedo de hacer lo que debería haber hecho desde el principio!
- Palabras más ciertas nunca fueron dichas, mi Bello Bicho. - Spider-Man rió entre dientes mientras entraba en la habitación, arrastrando a dos hombres envueltos en capullos de telaraña detrás de él. - ¿Podrías darme una mano aquí?
- Me dejaste aquí esperando diez minutos, hazlo tú mismo.
- Muy amable de tu parte, Ladybug... Estoy feliz de tenerte como mi protegida y mi chica...
- Deberías y lo estás, no lo niegues. - La chica pelinegra rió entre dientes mientras le guiñaba un ojo.
- Eso es cierto... De todos modos, espero que no les importe mi tardanza, es sólo que nuestros últimos invitados fueron un poco difíciles de tratar.
- ¡Una vez que salga de esta telaraña, ¡te arrepentirás de haber nacido, Spider-Man! - Dijo Harry mientras intentaba romper la telaraña.
- Sí, sí, lo sé, pero estoy bastante seguro de que cambiarás de opinión una vez que te muestre lo que te iba a mostrar.
Dicho esto, Spider-Man disparó dos líneas de telaraña al techo y colgó los capullos delante de los héroes, dejándolos ver las maltratadas figuras de Gabriel Agreste y Norman Osborn.
- Te dije que era Agreste, Spidey. - Ladybug rió entre dientes.
- Shush, cariño, deja que esto entre en sus mentes... - Dijo Spider-Man con una expresión severa.
- ¡VOY MATARTE POR ESTO, SPIDER-MAN! - Rugieron Harry y Adrien mientras luchaban con más fuerza con sus ataduras.
- Y pensar que estaba enamorada de ese rubio con complejo de papi... - Ladybug suspiró.
- Oye, todos hacemos malas elecciones a veces. - Spider-Man se encogió de hombros.
- Sí, ¡como pensar que ustedes dos eran héroes! - Dijo Alya bruscamente.
- Cierto, no somos héroes, no somos idiotas engañados que piensan que la escoria merece ser tratada como personas. Como sea, ¿podrías quedarte callada mientras le muestro a Adrien y a Harry algo importante? No me gustaría tener que usar mi telaraña para eso.
- Sea lo que sea, apuesto a que es una mentira, un truco o una completa mierda...
- Ladybug, por favor mantenla en silencio mientras despierto a nuestros invitados de honor. - Dijo Spider-Man mientras ponía cada una de sus manos sobre Norman y Gabriel. - ¡Mordedura!
Al mismo tiempo que la boca de Alya era cubierta con un poco de cinta, una poderosa descarga de energía atravesó los cuerpos de Gabriel y Norman, haciendo que abrieran los ojos y gritaran en agonía, cosa que enojó más a American Son y Chat Noir.
- Perdón por esto, Rena, pero Spidey tiene razón, esto es importante y debes callarte, es un asunto familiar, después de todo. - Dijo Ladybug mientras Rena Rouge intentaba incendiarla espontáneamente con una mirada furiosa.
- Gracias, Lovely-bug, ahora, Normie, Gabe, qué amable de su parte que se nos unan para esta pequeña reunión. - Dijo Spider-Man. - Perdón por atarlos y por el rudo despertar, pero no quiero que escapen y si no me equivoco, sus trajes sólo se lavan en seco.
- ¿Qué quieres de nosotros, criminal? - Preguntó Norman.
- ¿Yo? Bueno, yo quiero venganza, pero eso es tan importante como lo que quiere Rena Rouge, que por cierto y sin ánimo de ofender, es totalmente irrelevante. - Dijo Spider-Man despreocupadamente. - Lo que realmente importa es lo que quieren mi Prodigiosa Lovely-Bug, el Astuto Chat Noir y el Heróico American Son.
- ¿Por qué? - Espetó Gabriel.
- Fácil, quieren venganza y la verdad.
- No podría haberlo dicho mejor... - Siseó Ladybug.
- ¿Pero por qué nosotros? ¿Qué tenemos que ver con todo esto? - Preguntó Gabriel.
- ¡¿Es en serio?! ¿Realmente van a jugar la carta de la inocencia?
- ¿De qué diablos estás hablando? - Preguntó Norman.
- Se acabó, voy a matarlos...
- No tan rápido. - Spider-Man espetó mientras disparaba una telaraña a su pie. - Adrien y Harry necesitan saber la verdad antes de sus inevitables muertes.
- ¡Me prometiste que podía matar a Agreste!
- Y lo harás, pero primero, la revelación.
- Lo que sea que ustedes dos estén planeando, nunca va a funcionar, ¡sabemos que mentirán! - Dijo Adrien bruscamente.
- ¿Estás realmente seguro de que somos los mentirosos aquí? - Preguntó Spider-Man. - Nosotros somos los que admitimos ser asesinos, los que siempre hablamos con la verdad, los que nunca esconden nada...
- Si eso fuera cierto, ¡sus identidades serían conocidas por todos! - Espetó Harry. - Si eso fuera cierto, hubieran mostrado sus rostros reales para que todos puedan saber quién mierda son los psicópatas detrás de sus máscaras.
- Lo descubrirán pronto, después de todo, mi tiempo se está acabando. - Dijo Spider-Man mientras mostraba su Miraculous a los héroes, dejándoles ver que dos de las patas de la araña parpadeaban y desaparecían.
- Pero Spidey... - Dijo Ladybug.
- Tendremos que desenmascararnos una vez que esto termine, Lovely-Bug, es lo mejor. Pero primero, vamos a desenmascarar a estos dos asesinos mentirosos.
Dicho esto, Spider-Man afiló las puntas de sus dedos y cortó los capullos, dejando que los dos hombres cayeran al suelo. Después de eso, Spider-Man amarró sus piernas y brazos con su telaraña, y luego empujó a ambos frente a sus respectivos hijos con una patada.
- ¡No te preocupes, papá! - Espetaron American Son y Chat Noir. - ¡Los sacaremos de esto! ¡Los salvaremos!
- Oh, créeme, te arrepentirás de tus palabras en unos cincuenta segundos. - Spider-Man rió entre dientes. - Ahora, te estarás preguntando "¿Qué demonios están haciendo esos dos desgraciados con mi papá?" Bueno, es gracioso, puesto que debido a que sus queridos padres jodieron nuestras vidas, mataron a los padres de Ladybug y a mi tía y tío.
- ¡¿Que quieres decir con eso?! - Preguntó Harry.
- Me refiero a esto, mi querido y viejo amigo...
Dicho esto, el último par de patas de la araña del Miraculous de Spider-Man desapareció, luego su traje negro brilló con una luz intensa y después de que la luz se apagó, Harry soltó un fuerte grito ahogado mientras lágrimas se formaban en sus ojos debido a una completa conmoción y horror.
Justo donde había estado Spider-Man, Harry encontró a su sonriente mejor amigo quien había estado desaparecido durante un año entero. Y no podía creerlo, Peter Parker, el nerd que era amable, amigable y que nunca haría daño a una mosca, era el despiadado hijo de puta que había hecho que él, Adrien y Alya pasaran por un infierno.
Peter Parker era Spider-Man.
- Esto no puede ser... - Dijo Harry mientras derramaba una lágrima.
- ¿Qué no puede ser? - Preguntó Peter. - Que sólo porque era un jodido debilucho, no podría convertirme en alguien que hace lo que debe hacerse para asegurarme de que los hijos de perra como tu padre ya no puedan lastimar a nadie más.
- ¡Yo confié en ti! ¡Creí que eras mi amigo!
- Y todavía lo soy, es por eso que aún no he matado a tu padre, porque mereces saber el tipo de bastardo que es. Mira las muñecas de su camisa.
- ¿Por qué habría de?
- Porque si no lo haces, tendré que obligarte a mirarlas.
- Hazlo, entonces... ya me has traicionado... ya no puedes hacerme más daño...
- Tu amigo es un marica llorón... - Espetó Ladybug.
- Ladybug, eso no fue amable. - Espetó Peter. - Ahora, Harry, ¡cierra la boca sobre asuntos que no puedes entender y solo fija tu puta mirada en las estúpidas joyas en las muñecas de tu padre!
- Lenguaje, Spidey...
- ¡Marinette!
- ¡¿Marinette?! - Preguntó Adrien en estado de shock.
- El gato salió de la bolsa, supongo. - Suspiró Ladybug mientras se detransformaba, sorprendiendo a Alya y Adrien mostrándoles que ella era su vieja amiga.
- Eso está hecho, así que es hora de quitarle también las máscaras a estos pendejos. - Dijo Spider-Man mientras se agachaba para agarrar las muñecas de Norman. - Ahora, Harry, ¿qué ves aquí?
- ¡Sólo un bastardo mentiroso que traicionó mi amistad y corrompió la memoria de Gwen al convertirse en un criminal! - Espetó Harry.
- Ok, estoy empezando a cansarme de tu acto de imbécil chillón, así que o paras con esa mierda o tendré que hacerte daño. Ahora, ¿qué ves en las muñecas de tu padre?
- Nada.
- Las muñecas de sus mangas, Harry, hay algo que tienes que ver.
- Sus mancuernillas, pero ¿qué hay con ellas, traidor?
- Ah, una pregunta excelente, verás, ellas son un Miraculous, como el anillo de Adrien, el collar de Alya, los aretes de Marinette, mi brazalete y el broche de Gabe.
- ¡Estás mintiendo! - Dijo Adrien bruscamente. - ¡Mi padre no tiene un Miraculous!
- ¡Tampoco el mío! - Dijo Harry enojado.
- ¿Eso creen? - Rió Marinette entre dientes. - Tikki, Leopardon, vayan por ellos.
Dos borrones oscuros salieron volando de las chaquetas de Marinette y Peter, directamente hacia las ropas de Norman y Gabriel, luego se escucharon algunos ruidos y, momentos después, dos pequeñas criaturas de colores oscuros, una que parecía una mariquita morada con motas azul oscuro y la otra similar a una araña negra con un brillante adorno azul oscuro en su cabeza y dos marcas similares a telarañas de color blanco en sus piernas, salieron volando de los sacos de los hombres de negocios, cada uno con una criatura de tamaño similar a ellos, pero éstas últimas eran una que parecía una polilla de color púrpura claro y la otra parecía un pequeño duende con piel verde y un sombrero morado.
Y tan pronto como los cuatro seres estuvieron a la vista, Peter y Marinette sonrieron al ver el shock en las caras de Adrien y Harry.
- Hola, Coffee, Nooroo... - Peter sonrió.
- Estábamos ansiosos por conocerlos. - Marinette rió entre dientes.
- ¡Adrien, tienes que confiar en mí! - Espetó Gabriel en desesperación. - ¡Esto es todo un truco! ¡Nunca había...!
- ¡Cállate, maldito bastardo! - Ordenó Marinette mientras rompía una de las costillas de Gabriel con una patada. - ¡Demuestra que tienes bolas y dile a tu hijo, también conocido como Chat Noir, que mataste a mis padres justo en frente de mí solo para quebrar mi espíritu por tratar de detener los planes egoístas que tenías!
- Tú también, Osborn... - Siseó Peter. - Dile a Harry que mataste a mi tía y a Gwen porque sabías que eso me lastimaría como ninguna otra cosa. Dile que el traje que está usando fue creado para convencerlo de unirse a tus planes. ¡Dile el tipo de psicópata que realmente eres!
- ¡Yo nunca hice nada! - Replicó Norman.
- Leopardon, Tikki, llévense a Nooroo y Coffee de aquí, lidiaremos con ellos más tarde.
- Bien, pero me deben una tonelada de chocolate. - Espetó la criatua similar a una araña.
- En serio no puedo creer que nunca intentaste nada contra Hawk Moth, Nooroo... - Dijo la criatura similar a una mariquita mientras ella y Leopardon se alejaban.
- Ahora, Osborn, Agreste, ¡revélense! - Demandó Marinette.
- ¡Soy inocente! - Espetó Gabriel.
- Soy un respetable hombre de negocios... - Dijo Norman.
- ¡Y una mierda! ¡Eres un asesino y un criminal! - Gritó Peter. - ¡Mataste a Gwen, mataste a mi tía May, mataste al Capitán Stacy, creaste a villanos como el Doctor Octopus y Electro, causaste la Nación Duende, jugaste con la vida de tu propio hijo, incluso mataste a tu esposa!
- ¡BIEN! - Norman gritó de repente. - ¡YO HICE TODAS ESAS COSAS! ¡Maté a tu querida y vieja tía, y a tu linda y pequeña novia! ¡Causé estragos en toda Nueva York sin una sola duda! ¡Construí un imperio criminal! ¡Intenté matar al puto Tony Stark! ¡Intenté deshacerme de los Vengadores! ¡Pero siempre te metiste en mi maldito camino! ¡TÚ! ¡Nada más que un mocoso! ¡¿Cómo puedes estar vivo después de todo este tiempo?!
- Eso es simple. - Peter sonrió. - Soy mucho más de lo que nunca serás, Osborn. Más inteligente, más rápido, más ágil, más fuerte y mucho más atractivo.
Peter sonrió y pisoteó duramente la espalda de Norman, luego se volvió hacia Harry y Adrien, quienes estaban derramando lágrimas de dolor y sorpresa. Una mirada que él conocía muy bien, lo había visto varias veces antes, en sí mismo, en Marinette y en varios niños cuyos padres fueron asesinados por la basura que él y Ladybug asesinaban a diario.
Por otro lado, Marinette solo parecía impaciente y Alya estaba completamente conmocionada, Peter sólo podía adivinar que todo lo que había pasado era demasiado para que ella lo procesara.
- Ustedes tomen unos minutos mientras yo arreglo todo lo demás. - Dijo Peter mientras se daba la vuelta. - Telarañas.
Casi de inmediato, Peter fue envuelto por una luz cegadora que le devolvió su traje negro, luego el asesino con temática de araña le sonrió a Norman y disparó un par de líneas de telaraña a uno de los guanteletes de la armadura de Harry y al anillo de Adrien, luego dejó caer ambos frente a sus respectivos dueños. Después de eso, Spider-Man cortó las restricciones de Harry y Adrien y les sonrió.
- Ustedes dos son libres de irse ahora, sin embargo, estoy 99% seguro de que no van a salir de este lugar hasta que arreglen un par de cosas con sus viejos, así que solo puedo decir que pueden hacer lo que quieran ahora. - Spider-Man se encogió de hombros.
Casi de inmediato, Harry agarró el guantelete y se lo puso, luego apuntó el bláster repulsor en su palma hacia Spider-Man mientras lloraba lágrimas de frustración. Pero en lugar de reaccionar, Spider-Man simplemente sonrió y se cruzó de brazos.
- ¿Realmente vas a dispararme? - Spider-Man rió entre dientes. - Vamos, Harry, ambos sabemos que no lo harás. Después de todo, no fui yo el que jugó con tu vida, el que te usó como si fueras una especie de marioneta... el que convirtió tu vida, mi vida y las vidas de al menos la mitad de Nueva York en un infierno. Y, sobre todo, no soy quien mató a nuestra amiga Gwen.
- Yo... - Harry tartamudeó mientras apretaba los dientes. - No...
Dicho eso, Harry cambió su objetivo hacia su propio padre, quien inmediatamente lo miró con rabia.
- ¿Qué mierda crees que estás haciendo, Harold? - Gruñó Norman.
- Cállate, padre... - Ladró Harry mientras cargaba una ráfaga repulsora. - Pero si quieres saber... estoy haciendo lo que siempre has querido que haga... ser un hombre y hacer lo que sea necesario para lograr mis objetivos.
- Harry, ¡te prohíbo que...!
- ¡CIERRA EL HOCICO! - Gritó Harry mientras pateaba a su padre en la cara. - No puedes prohibirme nada, nunca más... No soy un niño... Ya no soy tu marioneta y ya no hay hilos atándome...
- Harry, no te atrevas...
Antes de que Norman pudiera terminar su frase, Harry disparó una ráfaga repulsora a la espalda de su padre, luego rugió enojado y se lanzó sobre él para darle una patada en la cara, después de eso hizo que su padre rodara sobre su espalda y comenzó un golpearlo con tanta fuerza como pudo con el guantelete de su traje, desfigurando fácilmente su cara.
Después de que la cara de Norman quedó completamente irreconocible y que Harry ya no pudo sentir su respiración, el chico disparó una ráfaga poderosa que hizo pedazos la cabeza de su padre, salpicando pedazos de su cráneo y restos calcinados de masa cerebral, sangre, piel y cabello por todo el lugar, luego se alejó unos pasos del cadáver de su padre, cayó de rodillas y miró hacia el suelo mientras Spider-Man se acercaba a él y se arrodillaba para abrazar a su viejo amigo.
- Lamento todo lo que tuve que hacerte pasar... - Dijo Peter.
- No... era necesario... - Harry sollozó.
- Realmente lo fue... - Siseó Adrien mientras se ponía su anillo, haciendo que Plaga reapareciera. - Dime, padre... ¿qué más me has ocultado?
- Eso es fácil, Ricitos de Oro. - Dijo Marinette mientras alimentaba a su kwami. - Trató de obligar a tu madre a dejar de usar su Miraculous, lo que eventualmente lo llevó a su prematura muerte, mató al dueño real del Miraculous de Moth y lo usó para causar estragos como Hawk Moth, lo que incluye el usar a casi todos en París como marionetas, incluso a nuestros amigos y familiares, y lo más importante, matar a mis padres.
Adrien gruñó y luego miró a su padre, mostrando un profundo odio cuando las palabras de Marinette se hundieron en su mente. Después de eso, el héroe rubio apretó los puños y gruñó:
- Las garras...
Adrien se vio envuelto por un destello de luz cegadora, después de lo cual se paró frente a su padre con su traje de Chat Noir, girando su vara con una mano y una mirada asesina que hizo que Gabriel se encogiera de miedo.
- Por favor, Adrien! ¡Tienes que entender! ¡Y-yo solo hice esas cosas porque ...! - tartamudeó Gabriel.
- ¡CÁLLATE! - Rugió Chat Noir. - No me importan tus razones, padre... No solo trataste activamente de matarme sino que también arruinaste la vida de Marinette, pusiste en riesgo a todo París, me mentiste y controlaste hasta la más mínima parte de mi vida hasta el momento, menospreciaste a los demás y, lo peor de todo, destruiste a nuestra familia...
- Solo quería lo mejor para...
- ¡DIJE QUE CERRARAS LA PUTA BOCA! - Rugió Chat Noir aún más enojado mientras golpeaba la cara de su padre con su vara. - Como estaba diciendo, no eres más que un cobarde, un criminal y un imbécil... Como tal, deberías ser exterminado para que ya no puedas lastimar a nadie, nunca más...
En ese segundo, Gabriel comenzó a forcejear con sus ataduras, intentando romperlas sin fruto alguno mientras Spider-Man y Ladybug se reían de sus patéticos intentos de salvar su miserable vida.
- Pero no te mataré. - Adrien declaró mientras suspiraba.
- ¿T-tú no...? - tartamudeó Gabriel.
- No.
- ¡Gracias! ¡Yo... te juro que te compensaré de alguna manera! ¡A todos ustedes...!
- Detente. Cuando dije que no iba a matarte, fue porque a diferencia de ti, yo no mato a mi familia. - Espetó Chat Noir. - Entonces, sí, yo no voy a matarte... Ella sí.
Dicho esto, Chat Noir hizo un gesto a Marinette y se alejó mientras la exdiseñadora se tronaba los nudillos y sonreía maliciosamente al aterrado hombre de negocios, dando pasos lentos y cortos para acercarse a él.
Gabriel gritó aterrorizado al ver el ardiente odio infernal que la mirada de Marinette ponía sobre él, luego trató de rodar por el suelo para alejarse lo más posible de la chica asesina, solo para que ésta última se abalanzara sobre él y quebrara otra de sus costillas con una poderosa patada.
- La venganza está tan subestimada... SE. SIENTE. ¡INCREÍBLE! - Gritó Marinette en éxtasis mientras puntuaba las últimas tres palabras con una patada en las costillas de Gabriel. - Una vez dijiste que era débil, y aunque tenías razón, ya no soy la chica a la que te enfrentaste...
- P-por favor... - Murmuró Gabriel mientras sangraba internamente.
- ¿Ya suplicas por tu patética vida? Eso es triste, ni siquiera me has dado la oportunidad de quebrarte.
Dicho esto, Marinette levantó a Gabriel sin esfuerzo y lo estrelló contra una mesa, rompiendo el objeto por la mitad, así como un par de huesos de Gabriel.
Entonces la asesina lo agarró del cabello y lo arrojó contra una columna, dislocándole los hombros y haciéndolo gritar en agonía.
- Es increíble, ¿no? - Spider-Man se rió entre dientes. - Los simbiontes aún funcionan, incluso si estamos detransformados. Apuesto a que en el estado actual de Marinette, ella podría fácilmente patearle el culo al Capitán América.
- ¡Diablos, sí, podría! - Dijo bruscamente Marinette mientras caminaba hacia Gabriel. - Ahora, estúpido gusano, ¿quién es el niño débil? ¿Te arrepientes de haberme cruzado alguna vez? Apuesto a que sí, es una pena que no puedas hacer nada al respecto.
- ¡P-por favor! ¡Te lo ruego!... ¡Déjame vivir! - Espetó Gabriel en desesperación.
- Después de todo lo que has hecho, ¿aún te atreves a suplicar misericordia cuando no mostraste a nadie tal cosa? - Soltó Alya de repente mientras Adrien la liberaba. - Chat Noir tiene razón... No puedo creer lo que voy a decir, pero... Mátalo, Marinette.
- Ok, eso me sorprende, ¿por qué me apoyas ahora? - Preguntó Marinette.
- Tu yo actual no es culpa de nadie, sino suya, él te convirtió en esto, mató a tu familia, me usó a mí y a la mitad de París como marionetas, destruyó varias partes de la ciudad... Ya es hora de que el karma lo alcance.
- Lo mismo aplica para mi padre, este es el resultado de sus acciones. - Dijo Harry mientras caminaba hacia su armadura. - Deshazte de ese hijo de puta.
Marinette sonrió aún más, luego se volvió hacia la masa sangrienta y vapuleada que era Gabriel Agreste y lo levantó nuevamente, sólo que esta vez, ella golpeó su espalda contra su rodilla, doblando su columna vertebral en un ángulo antinatural que hizo que sus piernas quedaran completamente inútiles. Después de dejar que Gabriel cayera al suelo, Marinette se transformó en Ladybug y se puso en cuclillas para mirarlo con una sonrisa trastornada.
- Ahora entiendes el ENORME error que cometiste cuando tocaste a mi familia. - Ladybug sonrió. - De todos modos, tu sufrimiento terminará pronto, pero primero, quiero jugar contigo un poco más.
Dicho eso, Ladybug tomó su yoyo y lo envolvió alrededor del cuello de Gabriel para colgarlo del techo otra vez, luego mientras se retorcía como un pez que había sido sacado del agua, Ladybug comenzó a usarlo como saco de boxeo, disfrutando de la sensación de las costillas que le quedaban partiéndose por la mitad y de lo fácil que podía convertir su carne en una pulpa sanguinolenta.
Después de 20 segundos insoportables, Ladybug soltó a Gabriel y miró su obra, sonriendo maliciosamente mientras lo escuchaba llorar y suplicar.
- ¿Qué fue eso? - Preguntó Ladybug mientras se inclinaba para escuchar los ruegos de Gabriel.
- S-sólo... m-mátame... p-por favor... - Dijo Gabriel mientras trataba de respirar.
- Haz lo que él dice, Mari. - Dijo Spider-Man. - No porque te lo ruegue, sino porque lo has hecho, estás a mano.
- ¡No! ¡Merece ser torturado hasta la muerte!
- Por favor, Marinette... Dijiste que lo querías muerto y pagar por lo que hizo. Le quitaste a su hijo, eso es lo único que realmente le importaba. - Dijo Alya.
- En realidad no, Alya... - Suspiró Adrien.
- ¡¿Lo ves?! No voy a matarlo todavía, tiene que sufrir aún más...
- ¡Marinette! - Espetó Spider-Man. - Hemos pasado por esto antes, si nos dejamos cegar por la ira, no seremos diferentes de ellos.
Marinette dejó escapar un rugido frustrado, lo que hizo que mirara a Spider-Man, quien la fulminaba con la mirada. Luego suspiró y miró a Gabriel, quien respiraba pesadamente. Entonces ella suspiró y se arrodilló junto a él, agarró su cabeza y la retorció por completo, pero como no estaba satisfecha con su venganza, tiró de la cabeza de Gabriel y la arrancó de cuajo.
Mientras la sangre de Gabriel Agreste creaba un charco en el piso, Marinette dejó escapar un suspiro de alivio y sonrió.
- Ya está hecho... - Susurró Marinette.
- Realmente no. - Dijo Peter mientras se quitaba la máscara.
- En efecto... - Dijo Harry mientras llamaba el resto de su armadura con su mano.
- Hay toneladas de otros criminales como estos dos. Deben ser detenidos. - Dijo Chat Noir mientras caminaba hacia Spider-Man. - Por favor... guíanos a través del camino que tú y Ladybug tomaron...
- ¿Qué quieres decir con eso, Ricitos de Oro? - Preguntó Ladybug.
- Lo que quiere decir es que en nuestros esfuerzos por ser héroes, nunca nos dimos cuenta de que dos psicópatas estaban justo frente a nosotros. - Dijo Alya mientras tomaba su Miraculous. - Ustedes dos no fueron engañados como nosotros, queremos aprender el verdadero camino hacia la justicia.
- Los Vengadores, los X-Men, los 4 Fantásticos... no son una solución, son apenas son un bálsamo calmante. - Dijo Harry mientras su máscara bajaba sobre su cara. - Ustedes dos son como un medicamento con un sabor horrible. Es difícil de tragar, pero cura la enfermedad.
- La verdadera forma de detener psicópatas como mi padre y Norman Osborn es simplemente deshacerse de ellos, porque no cambiarán, siempre serán la escoria que siempre han sido. - Dijo Chat Noir.
- Todos se dan cuenta de que una vez que tomen este camino, nunca lo dejarán, ¿verdad? - Dijo Spider-Man. - Esto no es un juego, esto no es un paseo por el parque. Aunque Ladybug y yo tuvimos una larga racha de victorias, también tuvimos una serie de derrotas, y no solo eso, estuvimos muy cerca de la muerte en varias ocasiones.
- Nos damos cuenta de eso, y correremos el riesgo. - Alya espetó mientras apretaba los puños. - ¡Trixx, orejas!
En ese segundo, Alya se vio envuelta por una luz cegadora que convirtió su ropa en su atuendo de Rena Rouge. Luego ella, Chat Noir y American Son se arrodillaron frente a Spider-Man y Ladybug con los ojos cerrados y la cabeza gacha.
- Por favor, muéstrennos el verdadero camino hacia la justicia y la paz. - Dijo el trío.
- Levántense y paren esa mierda de caballero... - Espetó Spider-Man.
- La primera regla es: No son subordinados, ninguno de nosotros lo es, somos iguales. - Dijo Ladybug.
- Segunda regla: Si lastiman a un inocente a propósito sin tener una buena razón para hacerlo, como salvar la vida de alguien, considérense muertos porque Ladybug y yo los mataremos.
- Tercera regla: Los delincuentes no merecen piedad, pase lo que pase. Si descubrimos, y descubriremos, que dejaron que un criminal viviera, también podrían matarse porque lo que le hice a Gabriel Agreste parecerán caricias en comparación con lo que le haré a ese traidor.
- Cuarta regla: Si algún "héroe" intenta impedir que maten alguna escoria, él o ella será un traidor a la justicia, por lo que merece el mismo trato que los criminales a los que están ayudando.
- Quinta regla: Si nos traicionan, están muertos, incluso si morimos antes.
- Sexta regla: Si no pueden vencer a alguien, pidan apoyo, no sean tan estúpidos como para tratar de impresionarnos. No sirven si están muertos.
- Séptima y última regla: Todo lo que decimos es una orden, por ejemplo, si les decimos que se retiren, o lo hacen o los golpearemos hasta que lo hagan. Sin embargo, esta regla se detendrá una vez que se complete su entrenamiento. - Dijo Ladybug. - Y como regla de extra para nuestro querido Chaton; Spidey es mi novio, así que no me coquetees a partir de ahora, Chat Noir.
- Lo entiendo. - Chat Noir suspiró.
- Bien entonces, Rena, ¿todavía tienes tu viejo Ladyblog? - Preguntó Spider-Man.
- Sí, pero está lleno de insultos contra ustedes dos. - Admitió Rena Rouge.
- Lo supuse, bueno, ¿quieres usarlo para algo útil?
- ¿Qué tienes en mente? - Preguntó American Son.
- Un anuncio y algunas revelaciones, pero no se preocupen, nadie fuera de estos muros conocerá nuestras identidades... además de los que ya las conocen...
- Entonces... ¿qué vamos a hacer después de eso? - Preguntó Chat Noir.
- Bueno, Kingpin sigue haciendo cosas malas en muchos barrios de Nueva York, el Doctor Octopus sigue libre y hay varias cosas sucediendo en algunas ciudades aquí y allá. - Dijo Ladybug. - Entonces, ¿quién quiere enseñarle a los malos una verdadera lección?
