SAPOTIS.


De noche en la ciudad de París, casi todo estaba en calma, excepto por el hogar de la familia Césaire, donde había algo de ajetreo causado por dos pequeñas gemelas, las cuales eran perseguidas a modo de juego por su hermana mayor, mientras cierta chica de cabello negro azulado estaba hablando con la madre de las pequeñas y la adolescente que las perseguía, por el teléfono.

- Sí, sí, señora Césaire, ya están listas para dormir... bueno, ya casi. - Dijo Marinette mientras veía con una expresión de diversión la escena en la sala. - Sí, sí, todo bien, disfrute la película.

Con eso dicho, Marinette colgó el teléfono y miró a su mejor amiga Alya, quien había logrado acorralar a sus hermanas menores Ella y Etta en el sillón.

- Muy bien, hora de dormir, pequeños monstruos. - Dijo Alya mientras cargaba a sus hermanas. - Ya fueron suficientes travesuras por hoy.

Las chiquillas simplemente rieron entre dientes y miraron a su hermana mayor mientras ésta las cargaba hacia su habitación.

- ¡No fuimos nosotras, fueron los Sapotis! - Rieron las niñas.

Alya no pudo reír ante las palabras de sus hermanitas mientras las arropaba a ambas.

- A dormir, pequeñas Sapotis. - Dijo Alya. - Deben descansar si quieren estar listas para mañana.

- ¡Pero no es justo! ¡No queremos dormir! - Espetó una de las gemelas. - ¡Queremos estar despiertas contigo!

- ¡Sí, queremos ver la película! ¡No queremos dormir temprano! - Espetó la otra gemela.

- ¿Y qué tipo de zombis serán mañana en el parque de diversiones si se desvelan? - Preguntó Alya. - Muéstrales, Marinette.

En ese momento, la chica de cabello negro azulado bostezó por lo alto, luego se talló los ojos y se recargó en el marco de la puerta, fingiendo mucha fatiga.

- ¿Qué prefieren? Una aburrida pijamada con las niñas grandes ¡o el súper divertido parque de diversiones!

- ¡El parque de atracciones! - Gritaron las gemelas.

Tras decir eso, Ella y Etta se recostaron en sus camas y se cubrieron con sus mantas.

- Eso pensé. - Rió Alya entre dientes. - Buenas noches, Sapotis.

Alya sonrió y se inclinó un poco para tomar el sombrero en la cabeza de su hermana, pero Etta puso sus manos en él, deteniendo a Alya.

- ¿Podemos dormir con esto, por favor? - Rogó Etta.

- Está bien, pero ya duérmanse. - Dijo Alya.

Con eso dicho, la adolescente caminó hacia la puerta, apagó la luz de la habitación y salió de ella.

Momentos más tarde, Alya estaba poniendo una jarra con jugo de naranja y dos vasos en la mesita de la sala mientras Marinette tomaba un par de platos y dos cubiertos.

- Ya tienes bien dominada la técnica para lidiar con tus hermanitas, pero ¿qué son los Sapi... sapo...? - Dijo Marinette.

- ¿Los Sapotis? - Preguntó Alya. - Son pequeños monstruos de una leyenda criolla que siempre hacen bromas y muchas travesuras.

Mientras Marinette sacaba un par de rebanadas de melón del refrigerador, Alya se acercó a ella y dejó una bandeja en la encimera mientras sacaba su celular.

- Ya que estamos solas, te voy a contar. - Dijo Alya, tomando a Marinette por sorpresa. - Parece que Ladybug ha existido desde los faraones, pero la Ladybug que conocemos no tiene cinco mil años, así que descargué una aplicación que analizó algunas grabaciones que tengo de su voz, y con base en las audiofrecuencias, ¡es una chica de nuestra edad!

En ese momento, Marinette tragó con dificultad e hizo una mueca, justo antes de notar que algo había desaparecido.

- Hum, Alya, ¿y el jugo? - Preguntó Marinette mientras señalaba hacia la mesita de la sala.

Alya se dio la vuelta y puso las manos en su cadera al notar que la jarra de jugo estaba vacía y volcada sobre la mesa, cosa que la hizo negar con la cabeza y suspirar en exasperación.

- ¡No fuimos nosotras, fueron los Sapotis! - Dijeron las gemelas al unísono mientras reían.

Alya limpió los labios de sus hermanas y éstas volvieron a recostarse en sus camas, mientras Alya reía por lo bajo y volvía a cerrar la puerta de la habitación de las gemelas.

De vuelta en la sala, Marinette se hallaba poniendo el plato con las rebanadas de melón en la mesita mientras Alya se acercaba a ella con un paso tranquilo.

- ¿De qué estábamos hablando? - Preguntó Alya.

Marinette soltó un gritito ahogado, luego masculló un par de tartamudeos y corrió hacia la televisión para tomar tres DVDs que estaban junto a su base, para mostrárselos a Alya.

- Íbamos a ver una película. - Dijo Marinette.

Marinette sonrió nerviosamente, luego miró a las tres cajas de DVDs en sus manos, notando que tenía una película de Ladybug al frente, a plena vista de Alya, cosa que la hizo soltar otro gritito ahogado y cambiar la película de Ladybug atrás de las otras dos, sonriendo de forma inocente ante su amiga.

- ¡Ah, sí, Ladybug! - Dijo Alya mientras tomaba su celular. - Es una chica de secundaria y para descubrir quién es, sólo tenemos que encontrar a una chica de nuestra edad que siempre llegue tarde...

- ¿No crees que hay una buena razón para mantener su identidad en secreto? - Preguntó Marinette.

En ese momento, ambas chicas notaron algo inusual junto a ellas, acompañado de varias risillas, cosa que las hizo mirar a la mesa y ver que alguien se había comido las rebanadas de melón que habían preparado. Tales hechos no hicieron sino enfadar a Alya, quien frunció el ceño e hizo un mohín.

Segundos después, la chica bloguera abrió de golpe la puerta de la habitación de sus hermanas menores con una cara de enfado.

- ¿Saben qué? Se acabó. Se los advierto, si vuelven a levantarse, nadie irá al parque de diversiones mañana. - Advirtió Alya en un tono de molestia.

Ella y Etta simplemente rieron entre dientes y respondieron:

- ¡No fuimos nosotras, fueron los Sapotis!

- ¡Es su última advertencia! - Dijo Alya mientras señalaba a las gemelas con un dedo acusador. - ¡Es en serio!

Ella y Etta asintieron y cerraron los ojos, luego Alya cerró la puerta por tercera vez en la noche y volvió a la cocina, donde Marinette se encontraba lavando los vasos y platos sucios. Después la creadora del Ladyblog se recargó sobre la encimera y miró a Marinette.

- ¿Qué decías de su identidad secreta? - Preguntó Alya.

- Ladybug necesita proteger a su familia y amigos, si no, los villanos podrían usarlos para llegar a ella. - Dijo Marinette mientras se daba la vuelta para mirar a su mejor amiga.

En ese momento, ambas chicas escucharon un par de pitidos provenientes de la televisión, acompañados de un par de risillas, cosa que hizo que Alya fulminara con la mirada a dos pequeñas que seguían sin dormirse, mientras caminaba hacia la sala.

Después, Alya se puso frente a Ella y Etta mientras gruñía de frustración, cosa que hizo que las gemelas rieran a carcajadas.

- ¡No fuimos nosotras, fueron...! - Intentaron decir las gemelas.

- ¡Se acabó! - Espetó Alya mientras cargaba a sus hermanitas.

- ¡Por favor, Alya, no lo haremos otra vez! - Suplicaron las niñas.

- ¿Sí? ¡Pues ya es muy tarde! - Declaró la joven de lentes mientras les quitaba los gorros a sus hermanas. - ¡Iremos al parque de diversiones otro día que se comporten! ¡Ahora, a dormir!

Tras decir eso, Alya volvió a cerrar la puerta, esperando que esa fuera de verdad la última vez que tendría que hacerlo esa noche, mientras Ella y Etta hacían mohines y lagrimeaban un poco.

Entre tanto, en una habitación secreta, la ventana circular de la guarida de Hawk Moth se abrió, revelando al villano de traje morado y máscara plateada, quien estaba parado en el centro de la habitación y sonreía con malicia.

- No quiero escuchar ni pío de tí, lávate las manos, limpia tu habitación. ¡Los niños deberían hacer lo que quieran... y cuando quieran hacerlo! - Dijo Hawk Moth.

Tal como ya era costumbre, una de las múltiples mariposas que revoloteaban alrededor de Hawk Moth se posó sobre su mano y el villano la cubrió con su otra mano, impregnándola de energía oscura y convirtiéndola en un akuma.

- ¡Vuela, mi pequeño akuma, y haz tu trabajo! - Ordenó Hawk Moth al akuma.

El akuma salió por la ventana y voló rápidamente al apartamento de los Césaire, donde Marinette y Alya se encontraban sentadas viendo la televisión y aún inmersas en su plática sobre Ladybug.

- Bueno, si yo supiera quién es Ladybug en realidad, lo mantendría en secreto. Es más, le ayudaría. - Dijo Alya. - Por ejemplo, si tú fueras Ladybug, te protegería. Si tuvieras que transformarte en la escuela para derrotar a "los malos," ¿me entiendes?

- ¿Ah, sí? Pues si yo fuera Ladybug, no te lo diría para protegerte de "los malos," ¿entiendes? - Dijo Marinette con un tono de burla.

- ¿En serio? Si yo fuera Ladybug, claro que te lo diría, porque yo a mi mejor amiga le digo todo.

- Tienes razón, Alya, a las mejores amigas siempre se les dice todo. Así que ya suéltalo, ¿de verdad eres Ladybug? - Preguntó Marinette en un tono de broma.

- ¿Ah, tú crees que te lo iba a decir? No-oh. - Replicó Alya con una sonrisa.

En ese momento, ambas chicas comenzaron a reír, mientras que en la habitación de las gemelas, Ella y Etta estaban peleando por uno de los sombreros que Alya les había quitado, sin notar que el akuma que Hawk Moth había enviado, estaba entrando por la ventana.

- ¡Es mío! - Dijo Etta.

- ¡No, es mío! - Replicó Ella.

- ¡No, éste es mío!

En ese instante, el akuma se fusionó con el sombrero que Etta y Ella estaban sosteniendo, haciendo que se tornara de un color negro mientras una figura luminosa aparecía frente a los ensombrecidos ojos de las gemelas Césaire.

- Sapotis, yo soy Hawk Moth. Su hermana mayor siempre les dice qué hacer, bueno, las dejaré ser tan traviesas como quieran. - Dijo la voz de Hawk Moth en la mente de las niñas.

- ¡¿Podemos hacer lo que queramos?! ¡¿No dormir en toda la noche y ver películas?! ¡¿Y comer mucho postre?! ¡¿Y tomar jugo?! ¡¿Y además ir al parque de diversiones?! - Preguntaron las gemelas al unísono.

- ¡Sí, sí, pero cálmense! - Dijo Hawk Moth. - Desde ahora, nadie podrá castigarlas nunca más, porque siempre será culpa de un Sapotis. Lo único que deben hacer es tomar los Miraculous de Ladybug, Chat Noir y Spider-Man, y dárselos a su buen amigo, Hawk Moth, ¿entendido?

- Entendido... - Asintieron las gemelas con una sonrisa maliciosa.

En ese momento, las niñas fueron envueltas por un aura oscura, la cual las transformó lentamente.

Mientras tanto, de regreso en la sala, Marinette y Alya se encontraban viendo la televisión, cuando de repente escucharon algo de ajetreo viniendo de la habitación de las gemelas, cosa que hizo que Alya gruñera de enojo.

- ¡Basta! - Dijo Alya mientras se levantaba del sofá. - ¡Ya me cansé de estas niñas!

Alya caminó enfurecidamente al cuarto de sus hermanas menores y dijo:

- ¡No intenten culpar a los...!

Sin embargo, las palabras se atoraron en la garganta de la chica morena, quien quedó atónita al ver a dos pequeños monstruos de color rojo con ojos amarillos, los cuales usaban una especie de faldita y un gorro con hélice de color morado, causando estragos en el cuarto de sus hermanas.

- ¿Sapotis...? - Murmuró una incrédula Alya.

Los monstruos sonrieron de forma siniestra y saltaron hacia Alya, derribándola y saliendo de la habitación, donde rápidamente se pararon sobre la mesita de café en la sala para comer las galletas en el plato sobre ésta, haciendo que Marinette soltara un gritito ahogado y se pusiera de pie sobre el sillón, sintiéndose temerosa y confundida.

- Quizás fuiste demasiado estricta... - Dijo Marinette.

De repente, los Sapotis se duplicaron en número y se esparcieron para seguir causando destrozos en el apartamento de los Césaire, asustando a Marinette y Alya.

- Normalmente cuando eso pasa, ¡no se convierten en monstruos! - Dijo Alya.

Tras decir eso, Alya vio a uno de los Sapotis fastidiando a los peces con un popote, por lo que trató de aprovechar su distracción para atraparlo. Sin embargo, el pequeño monstruo la vio y la esquivó, haciendo que Alya cayera de bruces al suelo.

Mientras tanto, el Sapotis que había esquivado a Alya aterrizó sobre la puerta del refrigerador, la cual abrió, revelando a otros cuatro Sapotis.

- ¡Se multiplican después de comer! - Dijo Marinette.

- ¡Ventana! - Gritó un Sapotis.

Los Sapotis sonrieron con malicia mientras Alya los veía con preocupación de que pudieran causar estragos en la ciudad.

- ¡Marinette, la ventana! - Gritó Alya.

Marinette soltó un jadeo, luego intentó atrapar a uno de los Sapotis y cerrar la ventana sin éxito, sólo logrando caer al suelo y servirle de trampolín a los Sapotis.

Todos los pequeños monstruos saltaron por la ventana y comenzaron a dispersarse por las calles de París.

De vuelta en el apartamento, Alya estaba usando una olla como casco mientras intentaba atacar a uno de los Sapotis con un libro, pero éstos la evadieron, lo que hizo que Alya pensara que sus esfuerzos eran inútiles, por lo que pensó en un nuevo plan de acción.

- ¡Marinette, tú encárgate de éstos dos! ¡Yo voy por los demás! - Dijo Alya mientras salía corriendo del apartamento.

Marinette trató de atrapar a los dos Sapotis que se quedaron en el apartamento, pero éstos pronto se le escaparon y saltaron por el balcón, haciendo que la chica de coletas frunciera el ceño en señal de decisión y su kwami saliera de su cabello.

- ¡Hay que hacer algo! - Dijo Marinette con decisión. - ¡Tikki, motas!

Por otro lado, al llegar a nivel de calle, Alya soltó un gritito ahogado al ver a los múltiples Sapotis causando daño a diestra y siniestra.

Tras ver esto y notar que no habría forma de salvar a sus hermanitas de forma convencional, la chica corrió a un callejón cercano mientras una criaturita similar a un zorro salía de su cabello.

- ¡Esto está mal! - Dijo Alya. - ¡Tengo que salvar a mis hermanas!

- Lo sé, ahora puedes ayudar, Alya. - Dijo Trixx.

- Sí... es hora de probar mis nuevos poderes... - Dijo Alya mientras sacaba su Miraculous de debajo de la blusa de su pijama. - ¡Trixx, transfórmame!

Mientras tanto, no muy lejos de ahí, Mary Jane Watson estaba hablando animadamente con su amiga Angelica Jones, la X-Woman conocida como Firestar.

- ¿Así que Bobby y tú ya son novios? - Preguntó Mary Jane. - ¡Genial! Siempre supe que estarían juntos, hacen una bonita pareja.

- Sí, aunque Bobby es bastante más cohibido y tímido que Peter, al menos él y Gwen siempre hablaban con confianza. - Rió Angelica.

- Y pensar que Bobby es mucho más parlanchín y extrovertido que Peter.

- Los callados siempre son los que más nos sorprenden, casi siempre es así. - Dijo Angelica. - ¿Y qué hay de tí, MJ? Por ahí escuché que has coqueteado con Adrien Agreste, ¿cuándo lo reclamarás?

- Adrien es agradable y guapo, aunque la competencia por él es bastante reñida.

- ¿Quién eres y qué hiciste con MJ Watson? La verdadera no diría algo así.

- Dije competencia porque me estoy tomando esto a reto, Angie, no porque me haya rendido. - Rió MJ.

- Excelente, esa es la Mary Jane que conozco.

- Aunque nah, no creo que llegue a mucho, sinceramente tengo los ojos en alguien más.

- Ohh, cuenta.

- No, creerás que soy una niña tonta. - Dijo MJ con un sonrojo.

- Vamos, dímelo. Te prometo que no me reiré.

- Ok... Es... Chat Noir...

Angelica no pudo evitar tener que ahogar una risita, cosa que hizo que la otra pelirroja se sonrojara y la mirara con furia.

- ¡Dijiste que no te reirías! - Espetó MJ.

- ¡Lo siento! - Rió Angelica. - No es por burla, es que... no me esperaba que fueras del tipo que se enamora de superhéroes.

- Es por lo que ha pasado, lo he conocido de frente y pues... la verdad es que es una gran persona, es fuerte, valiente... y he de admitirlo, más guapo que Adrien Agreste.

- Bueno, si hay alguien en este mundo que puede lograr enamorar a un superhéroe sin ser una superheroína, eres tú... Bueno, tú, la señorita Potts y la enfermera que ha salido con Thor.

- Ojalá, siento que Ladybug no lo aprecia como debería.

- Pues ya tienes una entrada, MJ, sólo necesitas aprovecharla y mostrarle que hay alguien que lo quiere de verdad.

- Eso haré. - Dijo MJ decididamente.

- Esa es mi amiga, bueno, tengo que dejarte, no creo que a Wolverine le haga mucha gracia que llegue tarde a su clase.

- Nos vemos, cuídate y saluda a Bobby de mi parte.

- Lo haré, tú saluda a Harry y Pete de la mía.

La videollamada terminó y la pelirroja de Montoursville sonrió mientras cerraba su laptop, luego se vio al espejo mientras su kwami salía del pequeño cajón que MJ le había acomodado como habitación.

- A mi parecer, su conversación salió bien, su Majestad. - Dijo Pollen educadamente. - Y perdone mi impertinencia, pero mi habitación no bloquea muy bien el ruido.

- Descuida, pequeña, que no me enojaré porque me espíes, después de todo, tienes que estar junto a mí, así que no tienes muchas opciones más que escuchar mis conversaciones y ver mis acciones. - Dijo MJ mientras le ofrecía un caramelo de miel a su kwami.

- - Es usted muy amable, su Majestad. - Sonrió la kwami mientras tomaba el caramelo.

- Ya te lo dije, Pollen, puedes llamarme MJ, Roja o Mary Jane, no necesitas ser tan formal, después de todo, somos amigas, ¿no?

- Por supuesto que sí, su... quiero decir, MJ.

MJ rió entre dientes mientras Pollen comía el caramelo en sus patitas, sin embargo, un par de gritos detuvieron de golpe el tierno momento entre la chica y su kwami, por lo que la pelirroja rápidamente se asomó por la ventana y vio cómo un montón de criaturas rojas se iban duplicando y esparciendo el caos por todos lados, cosa que hizo que MJ mirara a su kwami con decisión.

- Creo que tendremos que terminar nuestra charla más tarde, Pollen. - Dijo MJ decididamente. - Tengo que ayudar.

- Por supuesto, su Majestad, la seguiré a donde vaya. - Asintió Pollen firmemente.

- ¡Pollen, a zumbar!

Por otro lado, en un apartamento perteneciente a Tony Stark, Peter Parker se encontraba echado en su cama mientras jugaba Guerra de Mechas III contra Harry, logrando dominar la pelea a pesar de la férrea lucha que daba el heredero Osborn.

- ¡Ésta no me ganas, Peter! - Dijo Harry.

- ¡Ni lo sueñes, Osborn! - Replicó Peter.

- Peter, no quiero alarmarte, pero según el noticiero de Nadja Chamack, quien aparentemente no duerme nunca y es una madre terrible porque deja a su hija sola durante mucho tiempo, hay una especie de monstruos auto-duplicadores en miniatura, causando estragos a diestra y siniestra por toda París. - Dijo KAREN de repente.

- ¡Por ahora estoy ocupado!

- ¿Qué? - Dijo Harry.

- KAREN me dijo algo...

- ¿Pasa algo ma...?

De repente, la luz en el apartamento se fue, cosa que hizo que Peter gruñera de frustración.

- ¡Demonios! - Gritó Peter mientras se quitaba los audífonos. - ¿Qué está pasando?

- Es lo que trataba de decirte, la ciudad necesita a Spider-Man. - Dijo KAREN.

- Hay un akuma suelto, ve por él, niño. - Espetó Leopardon mientras salía de su cajón.

- *Suspira* ¿Por qué no puedo tener momentos de tranquilidad con mis amigos? ¡Aún cuando fui convertido en una araña mutante gigante hace dos días!

- Te quejas luego, ¡ve a salvar la ciudad, torpe! - Espetó el kwami.

- No le hables así a mi padre, rata voladora. - Espetó KAREN a Leopardon.

- No me digas así, KAREN, es raro... - Suspiró Peter mientras cerraba su laptop. - Hora de ser héroe, supongo. ¡Leopardon, telarañas!

Entre tanto, en otro lugar de la ciudad, Harry Osborn intentó comunicarse con su mejor amigo, pero al parecer la llamada no salía y el videojuego que estaban jugando mostraba que Peter había perdido la conexión.

- ¡Maldición! - Dijo Harry. - Algo malo debe estar ocurriendo, mejor me pongo la armadura...

Con eso dicho, el chico arrojó el control de videojuego a su cama y se apresuró a tomar su mochila, echarse las correas sobre los hombros, activar su armadura y salir volando por la ventana, encontrándose de inmediato con algunas alertas sobre los Sapotis en el HUD de su casco.

Finalmente, dentro de la mansión de los Agreste, Adrien se encontraba viendo las noticias, logrando ver justo el momento preciso en el que los Sapotis habían invadido la televisora y habían reemplazado a Nadja Chamack mientras ella hablaba de la invasión de criaturas, cosa que hizo que el joven rubio se pusiera de pie.

- Creo que habrá que intervenir, Plaga. - Dijo Adrien antes de notar la ausencia de su kwami. - ¿Plaga?

En esos momentos, la criaturita similar a un gato negro estaba volando a toda velocidad de un lado a otro de la habitación, guardando todos sus trozos de camembert en un gabinete.

- ¡Esos ladrones de comida son muy peligrosos! ¡¿Qué estás esperando?! - Dijo el kwami antes de cerrar el gabinete.

- ¡Plaga, las garras!

Varios minutos después, la ciudad estaba en caos.

Sin importar nada, la cantidad de Sapotis no hacía sino incrementar con cada segundo y cada uno causaba un alboroto distinto.

Así pues, mientras un Sapotis estaba jugando con los cables de un semáforo, cuando Ladybug descendió de cabeza con su yoyo y Chat Noir usó su bastón para subir al nivel del Sapotis.

- Está prohibido... - Dijo Ladybug.

- ... jugar con las luces del tráfico. - Dijo Chat Noir antes de derribar al Sapotis.

Tras ser derribado del semáforo, el Sapotis se enredó en los cables del mismo y Ladybug bajó a nivel de suelo para arrebatarle el sombrerito y romperlo, haciendo que el pequeño monstruo desapareciera.

- ¿Cómo supiste que debías romper el sombrero? - Preguntó Chat Noir.

- Yo... hum... err... prueba y error. - Dijo Laydbug.

- Pero no salió el akuma.

- No, porque ese monstruo era un clon. - Dijo una voz conocida.

En ese momento, Spider-Man y American Son hicieron acto de presencia, aterrizando junto a sus compañeros de equipo.

- Acorde a lo que ví, los monstruos se multiplican cada vez que comen, lo cual dificultará que podamos detenerlos. - Dijo American Son.

- Sí, eso hace que sea más difícil adivinar cuál es el original que fue akumatizado. - Dijo Spider-Man.

- Pues no tenemos tiempo que perder, debemos salvar la ciudad. - Dijo Ladybug.

Los héroes asintieron y se lanzaron al combate, destruyendo los sombreritos de varias decenas de Sapotis, esperando que alguno de ellos fuera el original.

Mientras tanto, en la guarida de Hawk Moth, el villano vio a través de los ojos de uno de los Sapotis cómo intentaban derrotar a Spider-Man, Ladybug, Chat Noir y American Son, pero éstos lograban defenderse con uñas y dientes.

- ¡Consigan esos Miraculous o no habrá más travesuras! - Espetó Hawk Moth.

- ¡Miraculous! - Gritaron los Sapotis al unísono.

Casi de inmediato, todos los Sapotis de la zona dejaron sus destrozos y travesuras para cargar contra los héroes, quienes lentamente iban siendo acorralados por la masiva cantidad de Sapotis a su alrededor.

- ¡Son demasiados! - Dijo American Son.

- ¡Tenemos que resistir! - Dijo Spider-Man.

Los cuatro héroes asintieron y trataron de alejar lo más posible a los Sapotis de ellos, pero justo antes que lo hicieran, se escucharon dos gritos de batalla y los cuatro alzaron la vista para ver cómo dos chicas pelirrojas con trajes de superhéroe se abalanzaban contra los Sapotis, la primera luciendo un traje que le daba apariencia de zorro y la segunda con un traje de temática de abeja.

La chica con el traje de zorro arrojó lo que parecía ser una especie de flauta contra los Sapotis, mientras que la chica abeja usaba algo que lucía como un trompo para romper los sombreritos de los pequeños monstruos del mismo modo que lo había hecho Ladybug.

Tras el ataque inicial de las recién llegadas, American Son salió de su estupor al ser atacado en la cara por un Sapotis que le arrojó una piedra, la cual respondió con una lluvia de micro-misiles que impactaron certeramente en los sombreritos de los Sapotis restantes.

Después de que los Sapotis desaparecieran, Chat Noir le sonrió con un dejo de fastidio a American Son.

- Debiste comenzar con eso... - Dijo Chat Noir.

- Seh, pero sólo lo guardo para emergencias, no es fácil recargarlo y debo usarlo sabiamente en medio de la batalla, velo como el Amuleto Encantado de Ladybug, tu Gataclismo o la Mordedura de Spider-Man. - Replicó American Son mientras liberaba los casquillos vacíos de sus micro-misiles.

- Como sea, gracias por su oportuna intervención, chicas nuevas. - Dijo Spider-Man.

- No hay problema, trepamuros. - Dijo la chica del traje de abeja.

- ¿Y de dónde salieron ustedes? - Preguntó Ladybug.

- Pues yo soy ciudadana local, hace unos días recibí mis poderes y decidí que los usaría para el bien, como ustedes. - Dijo la chica del traje de zorro. - Yo soy... hum... err... ¡Rena Rouge! Sí, pueden llamarme Rena Rouge.

- Y a mí pueden llamarme Queen Bee, plebeyos. - Dijo la chica del traje amarillo mientras posaba, antes de soltar una carcajada. - Ok, mal chiste, no soy tan pretenciosa.

- Pues qué bien que aparecieron porque necesitamos toda la ayuda posible para terminar con todo esto. - Sonrió Spider-Man.

- Esperen, ¿ustedes dos están usando Miraculous? - Preguntó Ladybug.

- Sí. - Respondieron Rena Rouge y Queen Bee al unísono.

- Espero que eso no signifique que los robaron...

- Dudo mucho que ellas hubieran robado algo e ido con los únicos que reconocerían joyas mágicas con sólo verlas. - Dijo Spider-Man. - Así que vayamos a salvar la ciudad, luego terminamos de averiguar de dónde sacaron los Miraculous.

El equipo de héroes asintió y todos saltaron en direcciones diferentes, tratando de no alejarse mucho los unos de los otros, atacando a los Sapotis a diestra y siniestra.

Entre tanto en el cuartel secreto de Hawk Moth, el villano de traje morado estaba viendo por su ventana cómo habían aparecido dos nuevas heroínas.

- ¿Nuevas heroínas? ¿De dónde salen tantos Miraculous? - Dijo Hawk Moth. - No importa, eso sólo terminará favoreciéndome a futuro, ¡Sapotis, atáquenlos! ¡No importa si ahora son seis, no tienen oportunidad contra ustedes! ¡Consigan todos los Miraculous o no habrá más travesuras!

Nuevamente, los Sapotis se dirigieron contra los héroes, pero ésta vez, todos los pequeños monstruos de la ciudad se dirigieron contra ellos.

Tras varios minutos de lucha, los Sapotis no dejaban de venir y aunque los seis héores adolescentes podían mantenerlos a raya, el círculo de Sapotis que los rodeaba se iba cerrando cada vez más.

- ¡Esto no se ve nada bien! - Dijo Chat Noir. - ¡Siguen siendo demasiados!

- ¡No podremos seguir así, tenemos que terminar esto ya! - Dijo Ladybug antes de lanzar su yoyo hacia arriba. - ¡Amuleto Encantado!

En ese momento, una pequeña horda de mariquitas emergió de la nada y materializó una tetera de estilo antiguo de color rojo con puntos negros, la cual confundió un poco a Ladybug.

- ¿Una tetera? - Se preguntó Ladybug.

- Genial, nos vencerán pero al menos podremos disfrutar un buen té. - Dijo Queen Bee de Forma sarcástica.

- Me quitaste las palabras de la boca, Queen Bee. - Rió Chat Noir.

Ladybug se detuvo un momento mientras buscaba una forma de utilizar su Amuleto Encantado para salvar a las hermanitas de Alya, pero tras varios segundos, no pudo ver ninguna forma de usar la tetera.

- ¡No sé cómo aprovechar mi Amuleto Encantado! - Dijo Ladybug.

- ¡Un segundo, creo que sé lo que significa! - Dijo Spider-Man mientras envolvía a varios Sapotis en una bola gigante de telaraña. - ¡Vi una tetera igual en el Sanctum Sanctorum del Doctor Strange!

- ¿De qué estás hablando? - Preguntó Rena Rouge.

- ¡Ya sé! - Dijo Ladybug. - ¡El Maestro Fu tiene una igual también!

- ¡Debe ser una pista para que vayan a contactarlos! - Dijo Queen Bee.

- ¡Vayan! ¡Nosotros entretendremos a los Sapotis! - Espetó American Son.

Spider-Man y Ladybug se separaron del grupo y se columpiaron lejos de la batalla, mientras Chat Noir, American Son, Rena Rouge y Queen Bee se quedaron peleando contra los Sapotis.

Tras un par de minutos, el adolescente de Queens llegó a su habitación y tomó la credencial de los Vengadores de su escritorio, encendió el comunicador y dijo:

- Identificación de Vengador. Código: Trepamuros.

- Palabra clave incorrecta. Acceso denegado. - Dijo la voz de J.A.R.V.I.S. por la credencial.

- Lanzarredes.

- Acceso denegado.

- Cabeza de red.

- Acceso denegado.

- Ugh, voy a matarlo por esto, señor Stark... - Gruñó Spider-Man. - Mallitas.

- Firma de voz aceptada. ¿En qué puedo ayudarte, Spider-Man?

- Contacta al Doctor Strange.

La credencial emitió un pitido, luego la cara del Doctor Strange apareció en la pequeña pantalla de ésta.

- Spider-Man, es bastante tarde para tí... - Trató de decir el Doctor Strange.

- Lo sé, lo sé, pero estoy en un apuro. - Dijo Spider-Man. - Hay un akuma, creímos que el Amuleto Encantado es una señal para contactarlo a usted y al Maestro Fu, hay dos heroínas nuevas y...

- Ya veo, así que ya las conociste.

- ¿Usted sabía de ellas?

- Claro que sí, yo mismo les entregué los Miraculous del Zorro y la Abeja.

- Oh, genial, pero suena a que hay algo no me dice.

- A estas alturas te enterarás por Ladybug, así que simplemente te lo diré. - Suspiró Strange. - Yo robé los Miraculous de la casa del Maestro Fu, pero antes que me juzgues, ten en cuenta que yo sé mucho de los eventos que ocurrirán a futuro, y si me arriesgué a robar esos Miraculous y entregárselos a dos chicas, fue porque ellas deben tenerlos para que los eventos no se salgan de control y tengamos mayores oportunidades de éxito, además de que Wang Fu y Cassandra Webb se negaban a que ustedes tuvieran más apoyo por mantener a salvo a los Miraculous.

- Pero... no sé si sea una buena idea el enemistarnos con el Maestro Fu y Ladybug.

- Tomé en cuenta eso también, Spider-Man, créeme, este pequeño enfrentamiento entre nosotros dos, y Ladybug y el Maestro Fu es necesario para crear un buen lazo con ellos.

- Eso suena muy contradictorio...

- Lo sé, pero debes confiar en mí.

- Bien, pero sólo porque no estoy en posición para juzgar a otros por robar.

- Eso es suficiente, ahora, sobre las heroínas, debes impedir a toda costa que Ladybug tome sus Miraculous, como ya te dije, ellas son necesarias para que todo ocurra como debe ocurrir.

- Bien, Doc, haré lo que pueda. - Dijo Spider-Man. - ¿Algo más que deba saber?

- Por el momento es todo. - Dijo Strange. - Pero no lo olvides, puedes confiar plenamente tanto en Rena Rouge como en Queen Bee, y debes hacer todo lo posible para que Ladybug también confíe en ellas.

- Pone demasiada confianza en mí, Doc. No... no sé si pueda...

- Si tengo confianza en tí es porque sé quién eres, Peter, he visto en quién te convertirás y varios de tus logros.

- Espero no defraudarlo.

- No lo harás, y sobre los Sapotis, necesitan encontrar la forma de restringirlos y demostrarles que no todo es lo que parece.

- Genial, más acertijos... - Suspiró Spider-Man. - Supongo que pedirle que sea directo es inútil.

- Síp.

- Bueno, tendré que descifrar lo que quiere decir, tengo que volver a la pelea.

- Confía en tí y tus compañeros, Spider-Man, les desearía suerte pero no la necesitan.

Spider-Man metió la identificación de Vengador en el cajón de su escritorio y salió de su cuarto por la ventana, regresando a la contienda.

Por otro lado, Ladybug se detransformó en un edificio cercano y se dirigió al escondite del Maestro Fu, tocando la puerta y esperando una confirmación para que pudiera entrar.

- Pase. - Dijo la voz del Maestro Fu en un tono solemne.

Marinette entró a la vivienda del anciano hombre y sonrió, pro al notar la expresión sombría del Maestro Fu, la sonrisa de Marinette desapareció.

- ¿Pasó algo malo? - Preguntó Marinette.

- Me temo que así es, Marinette. - Dijo Fu. - Hay un problema grave.

- ¿Qué ocurrió?

- El Doctor Strange robó dos Miraculous.

Ante esa revelación, Marinette soltó un grito ahogado.

- Así que por eso hay dos nuevas heroínas... - Dijo Marinette.

- Esto es un problema grave, Marinette, debes recuperar esos Miraculous a como dé lugar. Tener tantos Miraculous en circulación es demasiado peligroso, quizás puedas pedirles que ayuden por ahora, pero en cuanto acabe, debes recuperar esos Miraculous. - Dijo el Maestro Fu.

- Entiendo, Maestro, lo haré.

- Y sobre todo, ten en cuenta que probablemente, Spider-Man intente evitarlo, pues él y el Doctor Strange están en contacto constante.

- Descuide, Maestro Fu, en cuanto le explique lo que me dijo, dudo que Spider-Man se ponga del lado del Doctor Strange.

- Desearía ser tan optimista como tú, ambos comparten el mismo tipo de relación que tú y yo, él lo ve como mentor.

- Aunque así sea, no dejaré que los Miraculous estén en peligro.

- Gracias, Marinette. Ahora, ve a salvar a París, esos pequeños monstruos son un gran problema.

- Lo haré, y en cuanto terminemos con este akuma, traeré los Miraculous robados. - Dijo Marinette mientras se dirigía a la ventana. - Tikki, ¡motas!

Ladybug abrió la ventana y saltó por ella, columpiándose de regreso a la pelea.

Mientras tanto, Chat Noir, American Son, Rena Rouge y Queen Bee estaban recorriendo la ciudad, eliminando a todos los Sapotis que podían, pero para su desgracia, por cada uno que destruían, dos más aparecían.

- ¡Estas cosas son tan molestas como HYDRA! - Dijo Queen Bee.

- ¡Claro, corta una cabeza y dos más la reemplazan! - Dijo Chat Noir. - ¡En definitiva nos vamos a entender muy bien, Queen Bee!

- ¡Concéntrense en la pelea o nos van a derrotar! - Espetó American Son.

En ese momento, un puñado de Sapotis saltaron desde los edificios cercanos y se apilaron sobre los cuatro héroes juveniles, logrando derribarlos y retenerlos contra el piso.

- ¡Eso es, Sapotis! - Dijo Hawk Moth en la mente de los pequeños monstruos. - ¡Ahora sólo tienen que quitarles los Miraculous a las nuevas heroínas y a Chat Noir, y destruir la armadura de American Son! ¡Sin ellos, Spider-Man y Ladybug no tendrán oportunidad de vencerlos!

Los Sapotis sonrieron maliciosamente y sostuvieron con firmeza a los héroes y trataron de romper el blindaje del traje de American Son, mientras unos cuantos más acercaban sus malévolas garras a los Miraculous de Queen Bee, Rena Rouge y Chat Noir.

Pero para fortuna de los héroes, American Son pudo crear un pulso eléctrico para liberarse de los Sapotis que intentaban inutilizar su traje, mientras Spider-Man y Ladybug aterrizaban cerca para liberar a Queen Bee, Chat Noir y Rena Rouge.

Una vez que estuvieron libres, los héroes se pusieron de pie y se vieron rodeados de nuevo.

- ¡Son demasiados! - Espetó Spider-Man. - ¡Debemos retirarnos!

Los jóvenes héroes asintieron y saltaron lejos de la batalla, llegando a los techos de los edificios cercanos y esquivando a los Sapotis en su camino.

Tras varios minutos, los héroes llegaron a la Torre Eiffel, al lugar donde los héroes solían reunirse, desde donde los chicos miraron el caos desatado por los Sapotis.

- Esto está muy mal... - Dijo American Son.

- Sí, no importa si nosotros seis trabajamos juntos, no podremos destruirlos a todos ni desakumatizarlos. - Dijo Chat Noir.

- Tenemos que intentarlo, no podemos simplemente dejar que los Sapotis destruyan toda la ciudad. - Dijo Rena Rouge.

- ¿Qué les dijeron los ancianos? - Preguntó American Son.

- ¡Oye! - Espetó Ladybug.

- Lo digo de forma respetuosa.

- Bien, pues el Maestro Fu me dijo algo bastante malo sobre ustedes dos.

Con eso dicho, Ladybug miró a Rena Rouge y Queen Bee de mala manera, haciendo que éstas la miraran con confusión.

- El Maestro me dijo que robaron sus Miraculous. - Dijo Ladybug.

- ¡¿Qué?! ¡No! - Dijeron ambas heroínas aludidas.

- Mi kwami me dijo que el Doctor Strange me había elegido para ser la portadora del poder de la Sujeción. - Espetó Queen Bee.

- Lo mismo conmigo, no soy una ladrona. - Dijo Rena Rouge.

- Yo les creo, Strange me dijo que les dio los Miraculous porque el Maestro y Madame Web no querían que tuviéramos apoyo. - Dijo Spider-Man.

- Y Strange robó los Miraculous, poniendo a estás chicas y a los propios Miraculous en peligro. - Dijo Ladybug.

- Strange sabe lo que hace, él usó el Ojo de Agamotto para ver el futuro y tomó la mejor decisión para nosotros seis.

- Esto no está bien, tener tantos Miraculous por ahí es peligroso.

- Es más peligroso que el Duende o Hawk Moth consigan nuestros Miraculous por no tener el apoyo suficiente.

- Tenemos a los Vengadores.

- Están demasiado lejos como para darnos apoyo en cuanto lo necesitemos.

Ladybug gruñó y Spider-Man correspondió con una mirada de pocos amigos, hasta que Chat Noir los separó a ambos.

- Basta. - Espetó el héroe gato. - No debemos pelear entre nosotros.

- Pero no lo entiendes, Chat Noir, es peligroso que muchos Miraculous estén en circulación.

- Sí lo entiendo, Mi Lady, pero no es tiempo de discutir entre nosotros.

- Además, si ustedes tres tienen sus Miraculous todo el tiempo, ¿por qué sería tan malo que ellas dos se los quedaran? - Preguntó American Son. - Digo, no es como si el mundo no estuviera repleto de superhéroes, además, según lo que hemos visto, ellas dos son realmente confiables y saben manejar sus habilidades, sin mencionar que hasta un novato como yo tuvo la oportunidad de quedarse con sus poderes.

- Ladybug, no quiero causar problemas, si de verdad crees que es mala idea, te regresaré mi Miraculous. - Dijo Rena Rouge antes de hacer el intento de quitarse su Miraculous.

- Rena, no. - Espetó Queen Bee mientras detenía a Rena Rouge. - Mira, Ladybug, no sé quién es el Maestro Fu o el Doctor Strange, pero sí sé que Strange confió en nosotras y nuestros kwamis también, sin contar al gatito, el cabeza de red y el hombre de lata, así que te lo pido como amiga, no sigas insistiendo, con el Duende Verde suelto en la ciudad, acompañado por el tal Doctor Octopus, créeme que van a necesitar toda la ayuda que puedan obtener.

Ladybug se sintió entre la espada y la pared. No sólo todo el recién formado equipo de héroes parecía estar en su contra, excepto por la aún dubitativa Rena Rouge, sino que también estaban logrando convencerla, pero le había hecho una promesa al Maestro Fu y debía cumplirla.

- No puedo permitirlo. - Dijo Ladybug.

- Y yo no puedo permitir que te lleves los Miraculous, Strange me dijo que es necesario que ellas dos los tengan para que el futuro no corra riesgos. - Espetó Spider-Man.

- ¿Cómo puedes estar tan seguro de que Strange no se equivoca? ¿Qué tal si lo que dijo no ocurre?

- El Doc sabe más sobre el tiempo que cualquiera, si dice que algo ocurrirá, es casi 100% seguro que así será.

Ladybug suspiró de frustración y asintió en señal de aceptación.

- Está bien, no me gusta admitirlo, pero creo que el Doctor Strange tiene la razón, aunque aún queda el saber qué rayos vamos a hacer para detener a los Sapotis, no tenemos mucho tiempo antes de que nos encuentren y se vuelvan completamente indetenibles. - Dijo Ladybug.

- Pues Strange me dijo un acertijo y por lo que dijo Queen Bee, creo que tiene que ver con sus habilidades y las de Rena Rouge. - Dijo Spider-Man antes de mirar a Queen Bee. - Dijiste que tu poder era la Sujeción, ¿verdad?

- Sí, eso me dijo mi kwami. - Respondió Queen Bee.

- ¿Y cuál es el tuyo, Rena?

- La Ilusión. - Respondió Rena Rouge.

Spider-Man soltó un leve gruñido mientras llevaba una mano a su barbilla, pensando un momento hasta que chasqueó los dedos.

- Lo tengo, Ladybug, ¿puedes usar tu Amuleto Encantado de nuevo? - Preguntó Spider-Man.

- ¿Para qué? - Preguntó Ladybug.

- Strange dijo y cito: "Deben encontrar la forma de restringirlos y mostrarles que no todo es lo que parece." Por lo que en definitiva, nuestras nuevas amigas son la clave para derrotar a los Sapotis.

- Espero que no te equivoques.

- También yo.

Con eso dicho, Ladybug tomó su yoyo y lo arrojó hacia arriba.

- ¡Amuleto Encantado! - Gritó Ladybug.

En ese momento, una pequeña horda de mariquitas salió del yoyo de la heroína, creando un monociclo color rojo con puntos negros.

- ¿Un monociclo? - Se preguntó Ladybug.

- Bueno, que no se diga que no estamos dispuestos a hacer payasadas para salvar la ciudad. - Dijo Queen Bee.

- No, creo que esto es parte de un rompecabezas. - Dijo American Son.

Ladybug miró a todos lados y puso su atención en un camión de basura abandonado a las faldas de la torre más emblemática de Francia, los lanzarredes de Spider-Man, la armadura de American Son, la flauta de Rena Rouge y el trompo de Queen Bee.

Rápidamente, Ladybug hizo un ademán para que los demás la siguieran y se lanzó de la Torre Eiffel al suelo, deteniendo su caída con su yoyo, luego ella corrió hacia el camión de basura y sonrió al notar varios conos de tráfico, algunos rastrillos para hojas y un par de botes de basura en la parte trasera.

- Tengo una idea, pero necesito un transporte y un callejón. - Dijo Ladybug.

- Tienes un transporte. - Dijo American Son antes de levantar el vuelo por unos centímetros.

- Excelente, ustedes cuatro tomen todo esto y manténganse lejos de la vista de los Sapotis.

Con eso dicho, Ladybug señaló los botes de basura, los rastrillos y tomó un cono de tráfico mientras le daba el monociclo a Spider-Man, tras lo cual ambos asintieron.

- Tengan cuidado. - Dijo Spider-Man.

- Ustedes también. - Replicó Ladybug.

- Habrá que mantenernos en contacto. - Dijo Rena Rouge.

Todos asintieron y fueron sacando pequeños auriculares de sus armas para ponérselos en los oídos.

Tras esto, los héroes asintieron, Ladybug subió a la espalda de American Son y éste se fue volando, mientras Chat Noir, Rena Rouge, Queen Bee y Spider-Man tomaron los objetos que Ladybug había señalado y se dispusieron a buscar un callejón.

Mientras tanto, Ladybug se las ingenió para ponerse de cuclillas sobre la espalda de American Son y tomó el cono de tráfico para usarlo como megáfono improvisado, con el cual gritó:

- ¡Atención a todos los Sapotis! ¡Vengan pronto a la gran apertura de Sapotilandia! - Gritó Ladybug. - ¡Donde hay todo tipo de atracciones, videojuegos y películas! ¡Además de poder hacer travesuras sin fin, todos los postres que puedan comer y fuentes con todo el jugo que puedan beber!

- Ah, así que planeas usar su mentalidad de niño para hacerlos caer en una trampa, eres muy lista. - Dijo American Son con una risita.

- ¿Y apenas te das cuenta? - Preguntó Ladybug de forma irónica.

En ese momento, todos los Sapotis cercanos que escucharon la falsa noticia de Ladybug sonrieron ampliamente, creyéndose el cuento que Ladybug se había inventado de improvisto y empezaron a seguir a los dos héroes, mientras que dentro de la guarida de Hawk Moth, éste se sintió desesperado, pues más y más Sapotis se iban creyendo la mentira de Ladybug.

- ¡No! - Gritó Hawk Moth. - ¡No los sigan! ¡Es una trampa!

Mientras Ladybug y American Son sobrevolaban la ciudad, atrayendo a los Sapotis a la trampa, en la azotea de un edificio junto a un callejón algo estrecho, Spider-Man, Queen Bee, Chat Noir y Rena Rouge estaban tratando de poner en marcha el plan improvisado de Ladybug, sólo que no podían quitarle la rueda al monociclo del método tradicional, cosa que estaba impacientando a Spider-Man.

- Argh, olvídenlo, denme esa cosa. - Dijo Spider-Man antes de tomar el monociclo.

Sin mayor problema, Spider-Man rompió el marco del uniciclo y la barra que mantenía la rueda en su lugar, luego le dio la rueda a Chat Noir y éste le introdujo su vara, girándola un poco y sonriendo mientras Queen Bee rompía la punta de los rastrillos que habían tomado. Tras terminar de romper los rastrillos, Spider-Man y Queen Bee tomaron las puntas y las pegaron a la rueda con telaraña, mientras Chat Noir hablaba con Rena Rouge.

- Muy bien, Rena Rouge, es hora de probar tu nuevo poder.

- Nunca antes lo he probado, espero no arruinarlo. - Admitió Rena Rouge. - Ésto es nuevo para mí.

- Ten confianza en tí misma, Rena. - Dijo Queen Bee mientras ayudaba a Spider-Man a fijar las puntas de los rastrillos a la rueda del monociclo. - Nosotros creemos en tí.

- Sólo tienes que visualizar en tu mente la ilusión que quieres crear. - Dijo Chat Noir antes de notar algo por el rabillo de su ojo. - Y no es por apresurarte, pero el cabeza de lata y Mi Lady vienen en camino.

Rena Rouge asintió, tomó su flauta, la giró en su mano y se la llevó a los labios pocos instantes después, haciendo una curiosa melodía con ella. En el otro extremo de la flauta se formó una pequeña bola de luz, tras lo cual, Rena Rouge sonrió y tomó la flauta para arrojar la bola de luz en el extremo de su flauta.

- ¡Espejismo! - Gritó Rena Rouge mientras la bolita de luz salía disparada de su flauta.

La bolita de luz llegó al suelo y estalló en un destello de luz cegadora, el cual materializó la imagen de un espectacular parque de diversiones, logrando hacer que los poquísimos Sapotis que tuvieron dudas del aviso de Ladybug y aquellos que se lo habían creído sin dudarlo, quedaran perplejos y maravillados al ver la ilusión del parque de diversiones, cosa que hizo que todos ellos corrieran tras Ladybug, buscando llegar al falso lugar.

- ¡Vamos! ¡Síganme y los llevaré justo a la entrada! - Dijo Ladybug mientras sonreía ampliamente.

En ese momento, Hawk Moth se sintió frustrado y desesperado, pues a pesar de hablar con los Sapotis y tratar de hacerlos entrar en razón, la ilusión que los amigos de Ladybug habían creado le había hecho imposible el pelear controlar a los pequeños akumatizados.

- ¡Es una trampa! ¡No sigan a Ladybug! ¡Quítenle su Miraculous! - Rugió un desesperado Hawk Moth.

Los Sapotis hicieron caso omiso de lo que ordenaba el villano, corriendo tras Ladybug y American Son, quienes se metieron por el callejón y subieron hasta la azotea donde estaban Queen Bee y Rena Rouge, mientras Chat Noir daba un salto dentro del callejón, logrando atorar su vara con la rueda en el medio del callejón y salir de éste de regreso a la azotea usando el impulso del giro de la rueda. Casi de inmediato, los Sapotis entraron al callejón en fila, mientras Spider-Man se colocaba en un punto estratégico de la azotea para disparar bolas de telaraña al improvisado aparato, manteniéndolo en un giro constante, el cual fue atrapando y lanzando los gorritos de los Sapotis a medida que iban pasando debajo de la rueda, directo a los héroes, quienes los fueron atrapando con los botes de basura.

Una vez que todos los Sapotis perdieron sus gorritos, Ladybug y Queen Bee arrojaron sus armas a los extremos de la calle donde habían engañado a los Sapotis, creando un par de barreras con las cuerdas de sus armas, mientras Spider-Man sellaba el callejón donde les quitaron los gorritos con su telaraña, y mientras Rena Rouge deshacía su ilusión.

Los Sapotis soltaron un gritito ahogado al ver cómo Sapotilandia desaparecía frente a sus ojos y era reemplazada por un edificio común y corriente, mientras eran acorralados por los héroes.

- ¡American Son, Chat Noir, su turno! - Dijo Ladybug.

- Con gusto, Mi Lady. - Dijo Chat Noir. - ¡Gataclismo!

Chat Noir usó su poder especial contra uno de los botes de basura lleno de gorritos, destruyéndolos con facilidad, mientras que American Son hizo lo mismo con el otro bote con sus rayos repulsores.

Los Sapotis fueron desapareciendo rápidamente hasta que sólo quedaron dos, mientras un akuma salía de las cenizas de uno de los botes de basura destruidos, cosa que hizo que Ladybug retrajera su yoyo.

- No más maldades para tí, pequeño akuma. - Dijo Ladybug mientras arrojaba su yoyo al akuma. - ¡Es hora de terminar con la maldad!

El yoyo regresó a la mano de su dueña y ésta lo atrapó.

- Te tengo. - Dijo Ladybug antes de liberar el akuma. - Adiós, mariposita.

En ese momento, Ella y Etta volvieron a la normalidad, sintiéndose algo confundidas por lo que había pasado, pero no teniendo ningún recuerdo de lo que habían hecho como los Sapotis.

Por otro lado, Spider-Man recuperó el aparato improvisado con el que le habían quitado los gorritos a los Sapotis, y se lo entregó a Ladybug mientras el nuevo equipo de héroes se reunía frente a las niñas que habían sido akumatizadas.

Ladybug tomó la rueda y le regresó su vara a Chat Noir, luego la chica del traje moteado arrojó la rueda hacia arriba.

- ¡Ladybug Milagrosa! - Gritó Ladybug mientras la rueda estallaba en la habitual horda de mariquitas que reparaban todo el daño causado por los akumas.

Inmediatamente después, Rena Rouge trató de acercarse a las gemelas pero un pitido la hizo mirar su Miraculous y ver cómo una parte de la cola de zorro se tornaba negra.

- Creo que es mejor que te vayas. - Dijo American Son. - Descuida, nos encargaremos de llevar a las pequeñas sanas y salvas a sus hogares.

- Gracias... - Suspiró Rena Rouge.

- Será mejor que nos vayamos, no nos queda mucho tiempo. - Dijo Chat Noir.

- Yo acompaño al cabeza de lata a llevar a las niñas a su casa, yo sí tengo tiempo de transformación. - Dijo Queen Bee.

- Pero... sus Miraculous. - Dijo Ladybug.

- Ladybug, ya pasamos por esto, por favor... - Dijo Spider-Man con una mirada suplicante.

Ladybug suspiró y miró a Spider-Man, antes de escuchar los pitidos que indicaban que casi se le acababa el tiempo.

- Al maestro no le gustará esto... - Soltó Ladybug. - Espero que sepas lo que haces, hay muchísimo en riesgo con esto.

- Eso lo sé, y no es la primera vez que me arriesgo por alguno de ustedes ni será la última, y si pudiera, volvería a arriesgarme por cualquiera de ustedes.

- ¿Eso qué quiere decir?

- El señor Stark se enojó conmigo por lo de American Son y el Nuevo Duende, pero hasta ahora, American Son ha probado ser un miembro valioso de este equipo.

- Lo siento... - Dijo American Son. - Parece que aún no hago sino causar problemas...

- No es tu culpa, y como dije, lo volvería a hacer.

- Y como dije, espero que sepas lo que haces... - Espetó Ladybug.

Con eso dicho, Ladybug arrojó su yoyo y se alejó de la escena con un amargo sabor de boca, mientras Spider-Man suspiraba y hacía lo mismo con una línea de telaraña.

Rena Rouge y Queen Bee se sintieron culpables por lo que pasaba, y por un momento, Rena Rouge pensó en ir tras Ladybug para entregarle su Miraculous, pero debido a que eso podría hacer que descubriera la identidad de Ladybug y expondría su propia identidad secreta, ella decidió que lo mejor sería retirarse lo más pronto posible. Así pues, Rena Rouge se alejó de un salto, mientras Chat Noir la imitaba pero en dirección opuesta.

Mientras tanto, American Son se giró hacia Ella y Etta con un suspiro y dijo:

- Bueno, niñas, ¿alguna quiere decirme dónde viven?

- Señor robot, usted me da un poco de miedo, pero se ve genial. - Dijo Ella.

- Gracias, pequeña.

Con eso dicho, Ella y Etta saltaron a los brazos de los héroes juveniles y rieron un poco mientras American Son y Queen Bee llevaban a las niñas a su casa.

Minutos más tarde, Ladybug llegó cerca de la guarida del Maestro Fu, detransformándose con prontitud para alimentar a Tikki y dirigirse al hogar del maestro.

Dentro de éste, Marinette entró con una expresión de culpa, lo cual hizo que el Maestro Fu la mirara con molestia.

- Te convencieron, ¿no es así? - Preguntó el Maestro Fu.

- Es sólo que... tienen razón... - Dijo Marinette. - El Doctor Strange es el Hechicero Supremo y el Ojo de Agamotto le ayuda a ver el futuro.

- Le ayuda a ver el posible futuro, pero nada está completamente seguro.

- Lo sé, pero también necesitamos toda la ayuda posible.

- Y por eso es que te prestaría los otros Miraculous, pero ahora no lo haré, no puedo permitir que estén con alguien que cree que hacer lo mismo que Hawk Moth y el Duende Verde es bueno.

- Pero...

- Marinette, creo que debes irte.

Con eso dicho, el Maestro guardó de nuevo la Caja de los Miraculous mientras Marinette salía de su hogar, sintiéndose mal por lo que había pasado. Mientras la chica de coletas caminaba hacia la salida del edificio, Tikki salió de una de sus coletas y dijo:

- ¿Estás bien? - Preguntó la kwami.

- No, el Maestro Fu se enojó más de lo que creía. - Replicó Marinette. - No lo sé, Tikki, no sé qué está bien o mal en esta situación, ambos tienen buenos puntos.

- Tampoco yo, pero creo que esta vez tenemos que confiar en el Doctor Strange, los Guardianes tienen un puesto de importancia en cuanto a los Miraculous, pero el Hechicero Supremo tiene un mayor rango.

- Sólo espero que ésto no nos cause problemas a futuro...

Marinette suspiró y se escondió, luego se transformó y se dirigió al hogar de su amiga Alya, donde ésta última pudo ver a American Son y Queen Bee salir por la ventana tras dejar a sus hermanitas en la sala.

- ¡Alya! - Dijeron Ella y Etta.

- Aww, pequeñas Sapotis, ya están bien. - Dijo Alya con una sonrisa mientras corría a abrazar a las gemelas.

- ¡Alya, volé con American Son! - Dijo Ella.

- ¡Y Queen Bee es genial! - Dijo Etta.

- ¿Ah, sí? - Preguntó Alya. - ¿Y qué opinan de la otra nueva heroína?

- ¿Quién? - Preguntaron las gemelas al unísono.

- La historia de mi vida... - Murmuró una dolida Alya.

- ¿Qué?

- Nada, olvídenlo. - Dijo la reportera antes de llevar a sus hermanas a su cuarto. - Bueno, creo que ya tuvieron suficientes travesuras por hoy, pequeñas monstruos, así que ahora sí, les pido que vayan a dormir.

En ese momento, las gemelas rieron y dijeron:

- ¡No fuimos nosotras, fueron los Sapotis!

Alya gruñó de frustración, pero luego suspiró y miró a sus hermanas menores mientras reía levemente.

- Ok, yo les dí el pie para eso. - Rió Alya mientras negaba con la cabeza. - Pero ya, en serio, duérmanse.

La joven reportera recostó a sus hermanas en sus respectivas camas, las arropó y les dio un beso en la frente, sonriendo al verlas bostezar y caer finalmente rendidas a los brazos de Morfeo.

Tras eso, Alya volvió a la sala de estar y se sentó en uno de los sillones, sintiéndose rendida por todo lo que había vivido esa noche, pensando profundamente en sus nuevos poderes, la discusión de Spider-Man con Ladybug, el tal Doctor Strange y el Maestro Fu, y todo eso la llevó a preguntarse cómo es que alguien como ella era lo suficientemente importante para el futuro como para llevar a un superhéroe a robar su Miraculous y causar tanto alboroto.

Al ver a su consternada dueña, Trixx salió del cabello de Alya y la miró con preocupación.

- ¿Estás bien, Alya? - Preguntó Trixx.

- No, yo... no sé qué pensar... - Suspiró Alya. - Siempre quise ser una superheroína desde que leí esos cómics de Majestia y el Capitán América, pero... nunca creí que tener superpoderes fuera tan... problemático...

- Al menos tienes amigos en los que apoyarte, Alya, y sin dudas probaste que eres digna de poseer mi Miraculous.

- Yo no estaría tan segura...

- Ten confianza en tí misma, Alya, el Doctor Strange no se equivocó al elegirte. Eres lista, valiente, pero sobre todo, confiable.

Alya suspiró y se recostó en el sillón con la mirada hacia el techo, siendo asediada por sus pensamientos.

Pero para fortuna de su agobiada mente, algo le llamó la atención lo suficiente como para frenar sus pensamientos de golpe.

- ¿Dónde rayos está Marinette? - Se preguntó Alya en voz alta.

En ese momento, alguien llamó a la puerta con cuidado, cosa que hizo que el kwami zorro se escondiera en el cabello de Alya y que la reportera fuera a abrir la puerta, sonriendo al encontrarse frente a su mejor amiga.

- Ah, Marinette, justo estaba preguntándome dónde te habías metido. - Dijo Alya.

- Lo siento, traté de ir por tus hermanas pero me perdí a unas cuadras. - Jadeó Marinette.

- Descuida, como siempre, Ladybug y sus amigos lograron salvarlas, están dormidas así que hay que tratar de no hacer ruido.

Marinette asintió y entró al apartamento de puntillas para evitar hacer ruido.

En otro lado de la ciudad, Queen Bee llegó a la ventana de su habitación, entró a su habitación y deshizo su transformación, dejándose caer de espaldas en la cama, mientras Pollen caía junto a ella, sintiéndose algo cansada.

- Eso fue toda una aventura... - Dijo Mary Jane.

- Y que lo diga, su Majestad... digo, Mary Jane... - Dijo Pollen.

- Creo que soy demasiado dura contigo, pequeña, no me gusta pero si lo prefieres, puedes llamarme su Majestad.

Con eso dicho, MJ se giró un poco y abrió su mesa de noche, tomando un caramelo de miel para dárselo a su kwami, quien lo tomó y comenzó a comerlo con tranquilidad, mientras su dueña volvía a mirar el techo de su habitación con una sola pregunta en la mente.

- ¿De verdad soy tan importante como para que el tal Doctor Strange se robara mi Miraculous para dármelo? - Se preguntó MJ en voz alta.

- No se subestime, su Majestad, todos los portadores de Miraculous han sido de suma importancia para la vida en la Tierra. - Dijo Pollen.

- Eso es lo que crees, pero sinceramente, yo no sé si de verdad soy tan importante como dijo el Doctor Strange. Aunque sin lugar a dudas, voy a intentar demostrar que tiene razón. Si no, toda la confianza que puso en mí sería para nada.

- ¡Ese es el espíritu, su Majestad!

Mary Jane rió entre dientes y le acarició la cabeza a su kwami con un dedo, para caer rendida ante el sueño no mucho después.

Por otro lado, Spider-Man entró a su habitación y suspiró pesadamente mientras se detransformaba.

En ese momento, tanto el chico como el kwami suspiraron y cayeron sobre la silla frente al escritorio, dando un giro para acabar de frente a la ventana.

- Eso fue nuevo. - Dijo Peter.

- Te sorprendería saber cuántas veces he visto este escenario. - Soltó Leopardon.

- No, no creo, contigo cualquier cosa es posible, por lo que sinceramente, ya nada que tú hayas vivido me sorprende.

- Lo que digas, niño, apuesto a que no es cierto. - Dijo Leopardon.

- Como sea... ¿Tú crees que el Doctor Strange haya tomado la mejor decisión? Porque la última vez que yo tomé una decisión tan drástica... Bueno, tú sabes lo que pasó.

- Hmm, es difícil saberlo, pero Strange no es como Stark, él no tomaría riesgos sin saber que puede superar las expectativas que le ofrecen. Así que yo diría que lo más probable es que sí.

- Quisiera una respuesta que no pareciera que intentas distraerme de que básicamente evadiste mi pregunta.

- Y yo quisiera decirte a ciencia cierta lo que quieres saber pero... incluso el Ojo de Agamotto es incapaz de mostrarnos lo que ocurrirá con certeza, y es uno de los objetos más poderosos del universo.

- Supongo que habrá que averiguarlo a la mala, tal como siempre. - Suspiró Peter mientras se echaba sobre la cama. - Buenas noches, Leo.

- Descansa, torpe.

- Deja de llamarlo así. - Espetó KAREN.

- Oblígame, computadora parlante.

- ¡Ya duérmanse! La última vez que se pelearon, la Tía May me castigó sin videojuegos por dos semanas... - Espetó Peter mientras se ponía boca abajo sobre la almohada.

Mientras Peter empezaba a dormir, Leopardon se metió a su pequeño cajón para dormir un poco, mientras KAREN apagaba las luces y los dispositivos de su creador.


Bueno, ha vuelto a pasar un enorme rato desde que nos vimos por última vez y las razones de eso son muy variadas.

Para empezar, está lo del coronavirus, con lo cual mi mente se ha enfocado a tomar todas las medidas necesarias para mantenerme sano y estar preparado para cualquier eventualidad, por lo cual también insto a cualquier lector a hacer lo mismo, eso sí, sin dejarse llevar por el pánico. Esto es un problema serio, pero siguiendo las normas de higiene y obedeciendo los aislamientos en los países, se podrá controlar sin mayor problema.

Por otro lado, está el ámbito laboral, en el cual mi nuevo puesto me ha dejado agotado últimamente y pues eso también me lleva al último punto, que sería mi tiempo de relajación post-trabajo, con lo cual me distraigo ya sea con videojuegos, videos de YouTube o algunos fanfics que no había podido leer.

Pero en todo este tiempo, he estado pensando en cómo mejorar la trama del Universo Marvelous, además de el orden que quiero seguir y ciertas cosas que cambiarán para mejor, sin reescribir nada como ya era costumbre conmigo. En fin, el caso es que soy un subgerente muy flojo que se pone a hacer todo menos escribir.

Y ya para acabar esto e irme a dormir que son las 4:10 am, sólo diré que por el momento, Miraculous Spider-Man estará en un pequeño hiatus, pues la trama principal se retomará después de varios episodios de "Miraculous Ladybug" que serán adaptados aquí, además de uno que otro Relato Mágico y la posible publicación próxima del capítulo 5 de El Extraño Final del Mundo.

Dicho eso, sólo me queda despedirme y desear que todos ustedes se mantengan aislados y sanos, así que éste soy yo diciendo adiós.