PATRULLAJE.
Era de noche en la ciudad de París.
Tras los altercados de Riposte y la Reina del Estilo, la ciudad finalmente estaba en calma, y para suerte de todos, ahora había más héroes y éstos podían dividir mejor su tiempo para no estar abrumados con los constantes patrullajes nocturnos.
Y justo ahora vemos que Queen Bee se encontraba columpiándose sobre las calles de París con su trompo, disfrutando de la brisa nocturna en su rostro y la tranquilidad en el aire después de unos días bastante ajetreados, tanto con las akumatizadas como con sus deberes como modelo de Gabriel Agreste.
"Ojalá fueran así todas las noches de patrulla." Pensó Queen Bee mientras se detenía sobre una chimenea para admirar la ciudad. "Sólo paz y tranquilidad, así todos seríamos más felices... Aunque no sería tan divertido pues no sería necesario que los demás y yo estemos aquí."
Queen Bee suspiró felizmente de nuevo, sonriendo ante el aire de tranquilidad en la ciudad. Luego, la chica comenzó a correr por el techo y saltó de él poco antes de llegar al fin de éste, sintiendo un subidón de adrenalina mientras caía. Pocos momentos antes de llegar al suelo, Queen Bee arrojó su trompo a una farola y lo usó para columpiarse, rozando la calle y pasando junto a un par de autos.
La heroína con traje a rayas se impulsó tanto como pudo hacia arriba, retrajo su trompo y soltó un grito de euforia, sintiendo la adrenalina en sus venas y su cabello moverse con el aire, desafiando a la gravedad. Nuevamente, Queen Bee se dejó caer y volvió a arrojar su trompo justo a tiempo para evitar estrellarse contra el piso, ganando más altura y haciendo unas cuantas piruetas en el aire.
La heroína con temática de abeja repitió sus acrobacias varias veces hasta estar frente a la Torre Eiffel, luego arrojó su trompo hasta la punta y tiró de él, retrayendo la cuerda para aterrizar en la cima del monumento, recargándose en la barandilla y mirando el paisaje con una sonrisa.
- "Nueva York siempre será mi hogar, pero París también es bellísima." - Dijo Queen Bee.
- "Gracias por el cumplido a mi hogar, Queen Bee." - Dijo una voz detrás de la pelirroja.
Queen Bee soltó un jadeo de sorpresa y se giró, suspirando de alivio al notar que el tipo que la había tomado por sorpresa había sido su compañero de equipo, Chat Noir.
- Oh, hola. - Dijo Queen Bee. - ¿Terminaste el patrullaje también?
- Sí, creí que te ganaría pero supongo que me estoy oxidando un poco. - Dijo Chat Noir con una risa entre dientes.
- Nah, es sólo que a mí me gusta correr.
- Bueno, supongo que eso nos deja con algo de tiempo.
- Sí, eso supongo.
Ambos superhéroes soltaron un suspiro y contemplaron la ciudad por unos momentos, sólo escuchando la suave brisa nocturna y el leve bullicio de las actividades nocturnas de los civiles.
Tras un par de momentos de quietud, Chat Noir se acercó a Queen Bee y se recargó en la barandilla junto a ella, sorprendiéndola un poco y haciendo que ella mirara hacia otro lado para evitar que Chat Noir notara el sonrojo en sus mejillas.
- ¿Puedo hacerte una pregunta? - Preguntó Chat Noir de repente.
- Dispara. - Asintió Queen Bee.
- ¿Qué te llevó a convertirte en Queen Bee? ¿Cuál es tu historia?
Queen Bee se sintió algo sorprendida por la pregunta, pues era algo que ni siquiera ella se había preguntado del todo.
- Sinceramente no tengo historia. - Suspiró Queen Bee mientras le daba la espalda a Chat Noir. - Sólo soy una chica de Estados Unidos a la que le dieron una joya mágica y una criaturita voladora. No hago ésto por nadie más que por mí misma.
- ¿Por qué? ¿Qué es lo que buscas probar? - Inquirió Chat Noir.
- Nada, sólo creo que... que puedo hacer una diferencia.
- ¿A qué te refieres?
- Siempre he admirado a los héroes. - Dijo Queen Bee mientras miraba al cielo. - Allá en Nueva York abundan por montones, con todo tipo de habilidades, incluso conozco a un par, pero los villanos son aún más y suelen causar enormes problemas, demasiados para que un héroe pueda hacerlo solo. Mira a los Vengadores por ejemplo, ellos se formaron para combatir amenazas que cada uno de ellos individualmente no podía enfrentar. Y viendo que últimamente tanto el Duende Verde como Hawk Moth están más activos, me hace pensar que quizás están trabajando juntos, o que cada uno está formando a una especie de Maestros del Mal, y eso es algo que va a necesitar más que sólo al Astuto Chat Noir, el Asombroso Spider-Man y la Prodigiosa Ladybug para ser detenido.
Chat Noir miró atentamente a Queen Bee mientras ésta última seguía mirando al cielo, sintiéndose sorprendido ante la madurez de las palabras de Queen Bee, pues si bien no sonaba tan decidida ni tan inspirada como Spider-Man cuando le habló de sus razones para detener al Duende Verde, ella definitivamente sabía que nada de lo que hacían era un juego, aunque él mismo lo tomara como tal en muchas ocasiones, cosa que le hizo sentir una punzada de culpa ante lo infantil que llegaba a ser.
- Wow, todos tienen una razón mucho más grande y menos egoísta que yo para hacer esto. - Suspiró Chat Noir.
- ¿Egoísta? ¿De qué hablas? - Preguntó Queen Bee verdaderamente extrañada.
- Bueno... yo en realidad hago esto sólo porque mi vida como civil es sofocante a más no poder. Lo hago como escape a mi realidad, para ser quien yo quiero ser, para hacer lo que me gusta, expresarme como quiero...
- Debes estar muy presionado bajo esa máscara para buscar una salida tan suicida como ser un justiciero en mallas apretadas. - Rió Queen Bee.
- Lo estoy... bajo la máscara no tengo control absoluto de mi vida. Los únicos momentos de verdadera libertad que tengo, los obtienen mis amigos para mí.
Queen Bee se mordió el labio y sintió una punzada de culpa, sintiendo que tal vez su pequeña broma fue demasiado personal.
- Lo siento, no quería... - Intentó decir la pelirroja.
- Está bien, no te disculpes, fue sólo una broma. - Suspiró Chat Noir antes de sonreírle a Queen Bee. - No soy de cristal, ¿sabes?
- Aún así, no debí...
- ¿Intentar alegrarme el humor? Porque eso hiciste.
- Iba a decir "ser tan malditamente entrometida."
- Hey, no lo eres, sólo un poco... jocosa. Pero eso es bueno, el mundo necesita más gente como tú y yo.
- Bueno, en eso tienes razón. - Rió Queen Bee entre dientes. - Pero ya en serio, ¿por qué crees que es egoísta buscar algo de libertad? Eso es algo que todos queremos, y cuando aprovechas esa libertad ayudando a otros, no puedes llamarte egoísta.
- Bueno... ¿Qué otra cosa podía hacer, no? Digo, personas como Hawk Moth y el Duende Verde deben ser detenidos para que no lastimen a otros.
- ¿Lo ves? No eres egoísta en lo absoluto... Quizá algo taimado por matar dos pájaros de un tiro con lo de aprovechar tu libertad para ser un superhéroe.
- Siento que has pasado por tanto como el Cabeza de Red, eres muy madura y eso no es buena señal en alguien tan joven.
- Bueno, mi vida no ha sido fácil, pero tengo muchas personas que amo y que me han ayudado en los momentos difíciles.
- Lo siento si toqué un tema personal.
- Hey, tú mismo lo dijiste, no soy de cristal, no me vendré abajo por recordar el pasado.
- Bueno, mi amiga de traje de rayas, me impresionas y me agradas. - Dijo Chat Noir con una sonrisa. - El Doctor Strange hizo una buena elección contigo.
- Gracias. Espero no defraudarlos.
- No creo que eso pase, eso te lo aseguro.
Chat Noir suspiró alegremente y miró a Queen Bee, cuyos ojos verdes resplandecían bajo su máscara, reflejando las luces de la ciudad mientras la chica la observaba con una mirada complacida, lo cual le daba un aire casi angelical.
Chat Noir se quedó mirando fijamente a Queen Bee por unos segundos, completamente embelesado por la apariencia de la heroína, cosa de la cual no se percató hasta que Queen Bee giró la mirada hacia él.
- ¿Pasa algo malo? - Preguntó Queen Bee.
- Huh... ¡Oh!... N-no... nada, todo está bien... - Tartamudeó Chat Noir.
Queen Bee notó el rubor en las mejillas de Chat Noir mientras éste miraba distraída y nerviosamente hacia un lado, cosa que hizo a su corazón dar un ligero vuelco y sonreír ampliamente.
- Gracias. - Dijo Queen Bee de repente.
- Uh... ¿Por qué? - Preguntó Chat Noir extrañado.
- El cumplido. - Dijo Queen Bee mientras señalaba su rostro. - No sabía que era tan bonita como para hacer sonrojar al héroe más astuto de París.
- ¡N-no... no es eso...! ¡Digo, n-no es q-que no seas bonita...! ¡Ugh! Sólo estás molestándome, ¿no es así?
- No del todo...
Con eso dicho, y siguiendo un impulso de valentía, Queen Bee se inclinó y le dió un rápido beso en la mejilla a Chat Noir, haciendo que ambos se sonrojaran profundamente, dejando congelado al héroe por un momento mientras Queen Bee sonreía.
- ¿P-por qué fue eso...? - Preguntó Chat Noir. - Digo... n-no es que sea malo n-ni que no me gustara... es que... estoy sorprendido...
- Porque te lo debía. - Dijo Queen Bee. - Has hecho mucho por mí y quería mostrarte lo mucho que te aprecio...
En ese momento, Queen Bee le dio la espalda a Chat Noir y suspiró profundamente.
- Y también es porque me gustas... - Dijo Queen Bee de repente. - Sé que te gusta Ladybug pero... creo que si bien es una buena amiga, no te aprecia tanto como lo mereces. Sólo eso... tengo que irme.
Chat Noir intentó detener a Queen Bee para poder hablar más con ella, pero ésta fue más rápida y logró dar un salto antes de alejarse columpiándose con su trompo, dejando al héroe con temática de gato con la palabra en la boca mientras inconscientemente se llevaba una mano a la mejilla donde Queen Bee lo había besado.
Mientras veía a Queen Bee alejarse, Chat Noir pudo jurar que la escuchó soltar un grito eufórico, cosa que lo dejó pensando tanto en las palabras de la chica como en sus acciones, así como en su apariencia, cosa que le hizo recordar a una amiga suya de su vida de civil.
- ¿Acaso ella es...? - Dijo Chat Noir. - No... es imposible... ¿verdad?
Chat Noir suspiró pesadamente y se recargó de nuevo en la barandilla, mirando a la ciudad y ponderando sobre varias cosas, principalmente el beso de Queen Bee, sus palabras, los sentimientos que ambos le habían causado, y también Ladybug y los sentimientos que él mismo tenía por ella, llegando a una sola conclusión.
- Mi vida se acaba de volver aún más complicada... - Suspiró Chat Noir.
