Hola chicas, espero se encuentren de maravilla. Por motivos de redacción decidí cambiar un poco los capítulos, gracias a una buena amiga Doristarazona, un fuerte aplauso para ella ya que sin su buen trabajo este fic no estaría bien redactado. También quiero agradecerles, a cada una de esas personas que me han apoyado dándome consejos y sugerencias, créanme que cada consejo me ayuda mucho para seguir mejorando poco a poco , también quiero aclarar que este fic nació gracias a una canción de Arashi llamada Wish ya que la canción en cierta manera es como si describiera la relación de Draco y Hermione es por eso que mientras escribía escuchaba esa canción se me vino a la mente la historia y me anime a plasmarla . Bueno si mas que comentar les dejo el capitulo 3

Capítulo 3 La venganza y el inicio de una nueva vida

5 AÑOS ANTES

Draco POV

Me encontraba caminando por los pasillos con mis amigos. Si había algo que caracterizaba a los Slytherin era nuestro porte y elegancia en el momento de caminar. Nuestras familias siempre nos habían inculcado que nosotros éramos superiores a los demás, sobre todo a los Gryffindor, que era donde se encontraba la mayoría de los impuros. Mientras caminábamos vimos que Potter junto a la comadreja y la sangre sucia caminaban hacia nuestra dirección. Sonreí a mis amigos, ellos parecieron entender lo que planeaba hacer ya que ellos comenzaron a reír por lo bajo, nos hicimos a un lado para dejar que pasara el trío Gryffindor, pero cuando Granger pasó a mi lado, le metí el pie lo que ocasionó que cayera al suelo con todos sus amados libros. Todos comenzamos a reír mientras la Leona me miraba con odio.

-Granger deberías fijarte por donde caminas -comenté inocentemente, lo que provocó que me fulminara aún más con la mirada. Crucé mis brazos sonriendo-. No todo es tan malo sangre sucia, después de todo el suelo es un lugar más adecuado para ti.

-¡Maldito idiota! ¡Me metiste el pie! -vi cómo se levantaba sacudiendo un poco su túnica, mientras me miraba con el ceño fruncido-. ¿No tienes a nadie mejor que molestar que a nosotros? ¿Tan patética es tu vida que buscas molestar a otros?

Sus palabras me fueron molestando, ¿cómo se atrevía a hablarme de esa manera? Ella no era nadie importante, solo era una maldita sangre sucia. Y sólo era tomada en cuenta por ser la amiga del niño que vivió. Estoy seguro de que sin Potter ella no sería nadie importante. Di unos pasos para quedar frente a ella mantenía los brazos cruzados.

-A diferencia de ti sangre sucia mi vida es perfecta. Tengo todo lo que puedo pedir además que mi familia es una de las más importantes del mundo mágico, a diferencia de ti que tienes que esforzarte el doble para poder sobre salir -mirándola de arriba abajo con asco-. ¿Pero sabes qué es lo realmente triste? Que si no fuera por Potter no serías más que otra sangre sucia en Hogwarts. Eres realmente patética.

Noté como Potter y la comadreja mantenían el ceño fruncido, apretaban sus puños con rabia. Si había algo que caracterizaba a los Gryffindor era su lealtad a sus compañeros. Sabía que en cualquier momento alguno de ellos me golpearía, pero no me importaba me encantaba molestarlos.

-Eres un maldito bastardo, no tienes ningún derecho a tratar a Hermione de esa manera -Weasley me sujetó con sus manos de mi túnica-. Te obligaré a que te disculpes con ella.

Si había algo que siempre me había desagradado era que me dieran órdenes. Me quité las manos de la comadreja de mi ropa. ¡Diablos! Ahora tendría que quemarla.

-Escúchame comadreja, a mí, ni tú ni nadie va a venir a darme órdenes, ¿entendiste? Y jamás en esta vida le pediré disculpas a alguien como Granger. La próxima vez que te atrevas a tocarme considera que es lo último que harás en tu asquerosa vida.

-No vale la pena, Ron. Lo único que lograremos es que le bajen puntos a nuestra casa- Potter se puso en medio de nosotros intentando convencer a Weasley, para luego voltear a verme-. La próxima vez que te atrevas a faltarle al respeto de esa manera a nuestra amiga te las verás conmigo.

-No me das miedo Potter. Y sobre faltarle al respeto a la sangre sucia, ella nos falta el mismo con su maldita presencia. Ella no es digna de estar aquí y debería saberlo -sin poder evitarlo me le quedé viendo a la chica quien mantenía la mirada en mí, pero había algo raro. Sus ojos estaban cristalinos como si estuviera aguantando las ganas de llorar.

La comadreja estaba a punto de contestarme cuando apareció su hermana menor, quien al ver el estado de Granger corrió a abrazarla. Dirigí una mirada a mis compañeros, y comenzamos a caminar alejándonos de aquel pasillo. Me sentía un poco culpable por ser el causante de las lágrimas de la castaña, jamás había tolerado que una mujer llorara. Sacudí mi cabeza no debía pensar de esa manera esa sangre sucia se lo merecía.

Hermione POV

Estaba cansada de las malditas humillaciones del estúpido de Malfoy. Ya había sido suficiente estaba decidida a vengarme de él a como diera lugar. Me limpié las lágrimas, no lloraría por alguien como ese bastardo. Esta sería la última vez que los insultos de ese niño malcriado me afectaban de esa manera. Estaba tan concentrada en mis propios pensamientos que no escuché que Harry me llamaba, hasta que sentí su mano en mi hombro.

-¿Hermione, estás bien? -me preguntó Harry con preocupación-. No dejes que las palabras de un tipo como Malfoy te afecten. Tú eres mil veces mejor que él -sentí como mi amigo me abrazaba a lo cual asentí con la cabeza.

-Lo sé Harry. Te prometo que esta es la última vez que lloraré por algo que ese imbécil me diga. He decidido vengarme de él, acompáñenme a nuestra sala común para que les cuente cual es mi plan, necesitaré toda su ayuda.

Caminamos a nuestra torre. Había decidido darle su merecido a ese bastardo purista de sangre, lo humillaría y le daría donde más le duele, en su orgullo. Al llegar a la sala común, cada uno se sentó en el suelo esperando que les contara mi plan de venganza.

-¿Saben cuál sería la peor humillación para ese idiota? -les pregunté esperando su respuesta, pero ellos negaron con su cabeza a lo cual yo sonreí-. Enamorarse de una sangre sucia y que ella lo rechace. Haré que Draco Malfoy se enamoré de mí, para luego decirle enfrente de todos que jamás sentí nada por él, que fue una simple venganza. Su gran orgullo quedará hecho pedazos, y lo peor será la humillación pública a la que lo someteré.

Harry, Ronald y Ginny me miraban sorprendidos. Ninguno había dicho nada, la primera en hablar fue mi mejor amiga, que se levantó para abrazarme diciéndome que me ayudaría en todo lo que necesitara, que ya era hora que le dieran su merecido al mal nacido de Malfoy. Con Harry y Ron fue más difícil, pero al final aceptaron ayudarme. Después de todo, ellos también querían vengarse de todas las que ese estúpido nos había hecho. Y que mejor que darle en su estúpido orgullo.

Al principio las cosas no estuvieron nada fáciles. Draco no era un chico fácil de enamorar poco a poco, mi plan comenzaba a dar frutos. Una noche me lo topé en la torre de Astronomía, se encontraba sentado en una de las escaleras, tenía su rostro escondido entre sus manos al principio se comportó con la hostilidad que lo caracterizaba y que tanto odiaba.

-Malfoy ¿te encuentras bien? -le pregunté sentándome a un lado de él, mientras él mantenía su rostro escondido entre sus manos.

Quitó sus manos del rostro para voltear a verme con el ceño fruncido. Estaba furioso, se levantó manteniendo su vista en mí. ¿Por qué este chico tenía que ser alguien tan complicado?

-Escúchame Granger, no necesito de tu estúpida lastima. Así que lárgate de aquí, vete con Potter o la comadreja y a mi déjame en paz -me gritó apretando sus puños, se dio la vuelta para irse de aquel lugar, pero sin saber la razón, me levanté y lo tomé del brazo evitando que lo hiciera.

-No es lastima Malfoy, deberías ser un poco más amable con las personas que nos preocupamos por ti -me regañé mentalmente, ¿cómo pude decirle aquello? Soy una idiota.

-Sí, claro sangre sucia. No seas hipócrita, tal vez eso te funcione con Potter y con Weasley, porque son unos idiotas. Pero conmigo no. ¿Quién te va a creer que te preocupas por mí? Ni siquiera nos toleramos -se soltó de mi agarre mirándome con esos ojos grises tan penetrantes que lograban intimidarme.

-Pues lo quieras creer o no, me preocupo por ti. Pero eso me gano por preocuparme por una maldita serpiente sin sentimientos como tú -exclamé fingiendo tristeza, si quería ganarme a Malfoy tenía que actuar como si de verdad me preocupara.

Por unos minutos nos quedamos en silencio. Supuse que estaba pensando en mis palabras, pues no había hecho ninguno de sus estúpidos comentarios sarcásticos. Al ver que no respondía me dispuse a irme de la torre, ya buscaría otro momento de poder llevar a cabo mi plan contra él. Caminé unos pasos cuando escuché que me llamaba me detuve, pero no me giré para verlo.

-Granger, espera un momento. ¿Es verdad lo que me dijiste hace unos minutos? ¿De verdad te importa lo que me pase? -me preguntó dudando de mis palabras.

-Por algo te pregunté, si no me importara hubiera seguido de largo -le contesté simplemente sin voltearme-. Pero olvídalo, ya me dejaste en claro que no necesitas de nadie. Eres Draco sin sentimientos Malfoy. No te preocupes no volverá a pasar.

Cuando estaba a punto de reanudar mi camino sentí que me tomó de la mano. Sonreí levemente, mis planes comenzaban a dar frutos. Estuvimos hablando un buen rato. Por primera vez no hubo insultos de parte suya. Después de aquel día nos solíamos encontrar frecuentemente en el mismo lugar para platicar. Poco a poco la confianza fue creciendo entre nosotros, me contaba sobre su familia, el odio que su padre sentía hacia los muggles. Algo que me dejó sorprendida, es que el me confesó que jamás le importó la sangre, que esas eran ideas de su padre. Cuando me platicaba sobre su madre se le iluminaban los ojos, es como si fuera otro Draco. Su madre, a pesar de aparentar ser una mujer fría, era cariñosa con él. Según lo que me contaba, su familia tenía una imagen que cuidar, ellos no podían permitirse dar muestras de afecto en público por que sería considerado debilidad. El 12 de mayo Draco me citó cerca del lago, porque él tenía algo interesante que decirme. Llegué cinco minutos antes. Si había algo que realmente odiara eso era la impuntualidad. El llegó a los diez minutos, aunque se notaba un poco nervioso. Nos quedamos unos momentos en silencio, era un poco incómodo. Hasta que él se decidió a hablar.

-Hermione, estos meses que nos hemos conocido más, me he dado cuenta de que no me eres indiferente -su voz se escuchaba nerviosa le costaba trabajo hablar-. No soy alguien romántico, pero quiero preguntarte algo ¿quieres ser mi novia? -en estos momentos el rostro de Draco se asemejaba mucho al color de cabello de Ron a causa del sonrojo.

-¿Quieres que seamos novios? ¿Es que ya no te importa que sea una sangre sucia? -pregunté mirándolo a los ojos esperando su respuesta.

-Eso dejó de tener importancia en el momento en que empezaste a gustarme. No me importa si eres sangre pura o no, me importa lo que siento cuando estás conmigo -al escuchar sus palabras me sorprendí. Jamás me imaginé que alguien como Draco Malfoy pudiera decir aquellas palabras. Tomó mis manos entre las suyas apretándolas un poco, esperando mi respuesta a su pregunta-. Bien, ¿quieres ser mi novia?

-Sí Draco, quiero ser tu novia -sentí como me envolvía entre sus brazos sonriendo complacida, había logrado lo que me propuse, enamorarlo. Esperaría un poco más para poder culminar mi plan, pero en ese momento sentía algo raro. Me sentía nerviosa al sentir sus brazos en mi cuerpo, una sensación de calidez que no sabía cómo explicar. Tal vez fuera el sentir su cuerpo contra el mío, no debía ser nada importante.

Malfoy se fue acercando a mí mientras yo mantenía mi mirada en el suelo. Me sentía nerviosa al tenerlo tan cerca, con una de sus manos tomó mi barbilla para que nuestras miradas se encontraran por primera vez, no pude evitar perderme en sus hermosos ojos grises. Por primera vez no reflejaban sarcasmo ni burla, al contrario, podía notar la calidez de su mirada, un sentimiento extraño que no sabía como explicar fue brotando de mi pecho.

-¿Sabes? Es la primera vez que me declaro a una chica. Como te podrás dar cuenta, no soy para nada romántico, no soy el tipo de chico que suele leer poesía barata o dar flores que al poco tiempo se marchitarán -él mantenía su frente pegada a la mía, mantenía los ojos cerrados como intentando trasmitir lo que en ese momento sentía-. A pesar de no ser alguien que sepa expresar sus sentimientos con palabras, lo intentaré hacer con hechos.

No sabía por qué, pero mi corazón latía de una manera tan apresurada como si en cualquier comento fuera a salirse de mi pecho. Me regañé mentalmente, no debía sentir eso que estaba sintiendo, todo era una venganza. No había sentimientos de mi parte hacia él, sin embargo, cada una de sus palabras me hacían feliz. Sentí como sus labios rozaban con los míos, eran cálidos, dulces, el beso fue un pequeño roce, él intentaba trasmitir lo que en ese momento estaba sintiendo, paso mi mano por su rostro sintiendo la suavidad de su piel, y sin saber la razón le dije aquellas palabras.

-Te quiero Draco -una parte de mí me repetía que la única razón por haberle dicho eso era para poder llevar a cabo mi plan de venganza. Él sonrió complacido, y me besó sosteniendo mi rostro con sus manos.

Luego de unos minutos él se despidió, tenía clases y la profesora Minerva no era tan amable con él cómo lo era Severus, ambos nos dirigimos al castillo tomados de la mano. Él se fue por la izquierda y yo por la derecha, al llegar a la sala de descanso me esperaba Harry, Ginny y Ron, quien se mantenía mirándome.

-Y bien, ¿qué paso con Malfoy? -preguntó Ginny mirándome con curiosidad mientras tomaba asiento a un lado de Harry.

-Todo salió de acuerdo con el plan. Él me pidió hace unos minutos ser su novia y le dije que sí -cerré los ojos suspirando aún apoyada en la puerta.

-Hermione se lo difícil que debe ser para ti fingir ser novia de ese bastardo, pero no te preocupes no será por mucho. Dentro de poco se llevará su merecido -por un momento las palabras de Ron me tomaron por sorpresa, no había suspirado porque me desagradara la idea de ser la novia de Draco, sino por lo que había sentido cuando me besó. Pero no podía decirle eso a mis amigos.

-Ron tiene razón, no será por mucho tiempo, tranquila Hermy -el niño que vivió se levantó de su asiento para poner su mano en mi hombro, intentando mostrar apoyo en esos momentos.

Me disculpé con ellos diciendo que tenía mucho que estudiar, no quería escuchar más lo que me decían. No es como si me sintiera culpable, después de todo Malfoy se lo merecía. Pero me preguntaba si al hacerle eso no era yo una mucho peor persona que él. Fueron pasando los meses y sin darme cuenta había llegado el ultimo día de clase me dirigía a mi torre cuando sentí que alguien me tomaba de la cintura.

-¿Adónde vas con tanta prisa cosa? -diablos, odiaba que me dijera de esa manera, pero el muy estúpido disfrutaba hacerme enojar. Según él me veía mucho más hermosa, así que me separé dándole un golpe en el brazo, lo cual él se rio.

-Idiota, ¿cuántas veces te he dicho que odio que me llames así? -le reclamé manteniendo mis brazos cruzados, a lo cual el muy bobo lo único que hizo fue besarme en la mano sacándome sonrisa.

-No seas amargada Granger. Sabes el por qué te digo de esa manera. Eres la cosa más hermosa que he visto -comentó pasando su mano en su cabello mientras me volvía a abrazar.

Estos últimos meses en los que Draco y yo hemos salido han sido los mejores. Pude conocer otro lado de Malfoy que me gusta mucho. Compartimos muchas cosas en común, por ejemplo, ambos disfrutamos de la lectura, además de ser los mejores estudiantes de nuestras respectivas casas, amamos los chocolates y muchas cosas más. Debo admitir que caí en mi propia trampa, me enamoré, la que se enamoró como una tonta fui yo. Me angustia que él pueda enterarse de la verdad. Por eso he decidido decirle toda la verdad mañana, y me encargaré de demostrarle que lo quiero.

-Hermione, ¿estás bien? Te quedaste pensativa -el pasó su mano por mi cabello preocupado-. Sabes que puedes contarme lo que sea, intentaré ayudarte -escuchar esas palabras me reconfortaron. Sabía que sería duro hablarle con la verdad, pero sé que él lo iba a entender.

-Estoy bien no te preocupes. Pero dime, ¿qué es lo que haces cerca de la torre de los Gryffindor? Pensé que las serpientes tenían miedo a los leones -comenté con burla a lo cual el bufó molesto.

-No digas esas tonterías, no les tengo miedo, simplemente no me agradan. Y vine a buscarte porque en la tarde quiero darte algo. Te veré en el pasillo que da a la torre de astronomía a las 4pm. Mañana no tendremos mucho tiempo de vernos, yo regresaré a la mansión, y tú con tus padres. Es por eso por lo que quiero aprovechar para entregártelo hoy.

-¿Y se puede saber qué es eso tan importante que quieres darme? -pregunté pasando mi mano en su cabello. Sabía que así podría convencerlo de que me dijera lo que me daría -vamos dime qué es.

-No lo intentes Granger no seas impaciente -me dio un corto beso y salió corriendo, sabía que si se quedaba terminaría convenciéndolo, reía y seguí mi camino.

El día pasó muy rápido, eran las 3:40 de la tarde. Me encaminé a la torre de astronomía, al llegar me quedé unos minutos sentada cuando escuché las voces de Harry, Ginny y Ron. Me levanté al verlos a unos pasos de mí.

-¿Qué hacen caminando por la torre de astronomía? -pregunté con curiosidad, era raro que ellos estuvieran por aquí los tres me miraban con interés.

-Quisimos tomar un atajo hasta nuestra torre. Ya sabes, queremos terminar de hacer nuestras maletas. Tengo el presentimiento que mañana no tendremos el tiempo suficiente -me contestó Harry- ¿Y tú que haces aquí sola Hermy?

-Estaba esperando a Malfoy, quedamos en vernos aquí a las 4 pm -noté como mis amigos se tensaron al escuchar que esperaba a Draco. Desde hacía unas semanas me habían propuesto terminar con el plan, decirle a Malfoy que solo fue una venganza. Siempre les decía que no era el momento.

-Sobre eso Hermione no crees que ya es hora de que le digas la verdad al bastardo ese -me preguntó la pelirroja mientras yo me ponía nerviosa al escucharla.

-Sobre eso quería hablar con ustedes, verán yo quería hablar de la venganza. Ya no quiero seguir con eso -las miradas de mis amigos cambiaron en unos segundos. La de Harry era de sorpresa al igual que la de Ginny, pero la que me preocupaba era la de Ron, estaba llena de enojo e ira, apretaba sus puños con furia.

-¿Qué demonios te pasa Hermione? No me digas que te has enamorado de ese imbécil? Esto desde un principio era una venganza. ¿Es que ya te olvidaste lo que ese maldito bastardo te ha hecho? Realmente no te entiendo -las palabras de Ron parecían estacas que se iban atravesando en mi corazón. Él tenía razón, Draco fue un idiota, pero también sabía que él había cambiado. Estaba a punto de responderle cuando escuché los aplausos atrás de nosotros. Por Merlín, que no fuera él. Lentamente me fui volteando hasta que lo vi. Sentí mi corazón romperse en ese momento.

Draco POV

Caminaba a toda prisa había quedado de ver a Hermione a las 4pm, y se me había hecho tarde gracias al idiota de Nott, quien me había distraído. Sabía que mi novia odiaba la impuntualidad. Al llegar a un pasillo que daba a la torre escuché las voces de Potter, la comadreja y su hermana. Me preguntaba de que planes hablaban cuando escuché algo que me partió el corazón por completo. Weasley había dicho que Hermione me había enamorado por una venganza. No eso no podía ser, ella no era capaz de hacer algo como eso, sin poder evitarlo, mis ojos se empezaron a humedecer. No iba a llorar, un Malfoy no cae tan bajo, estaba furioso, dolido. Le había enseñado una parte oculta de mí, pero a ella no le importaba. Intenté calmarme un poco pero no podía. Salí del pasillo para encararlos, sobre todo a esa maldita sangre sucia y sus idiotas amigos.

-Así que todo fue planeado Granger -le dije aplaudiendo con sarcasmo-. Debo felicitarlos por su maravilloso plan. ¿Quién lo podría esperar de la Buena Hermione Granger?

-Draco no es lo que estás pensando -la chica intentó acercarse a mí, pero la separé empujándola, no quería que me tocara con sus asquerosas manos.

-¿Qué me dirás sangre sucia? ¿Qué escuché mal? -intentaba controlar mi ira, sabía que si la tenía cerca haría algo de lo que me arrepentiría-. No eres más que una embustera y asquerosa sangre sucia que no vale nada. Y tú Potter, no eres más que un asqueroso huérfano a quien a nadie le importas, ni siquiera tu familia te quiere, te ven como un estorbo para ellos. Y ustedes dos comadrejas, son unos malditos pobretones que jamás podrán sobresalir en nada, siempre vivirán en la miseria dando lástima a todos.

No les daría el gusto de que me vieran débil, así que me dirigí a buscar a Snape. Después de todo el día de hoy, había tenido una fuerte discusión con mi padre acerca de salir con la sangre sucia. Me había dicho que jamás permitiría esa relación, que tenía que casarme con alguien de sangre pura. Por supuesto que yo no haría algo como eso. Le dejé en claro que estaría con Granger, y él me había golpeado y desheredado. Ahora en el único que podía confiar era en mi padrino. Sentí que alguien me tomaba de brazo, al girarme pude ver a Granger quien mantenía los ojos llorosos.

-Draco creo que merezco que por lo menos me escuches, ¿no crees? -no pude evitar apretar los puños con ira. ¿Quién se creía para pedir algo como eso? Ella no valía la pena, me solté de ella con brusquedad empujándola al piso.

-No me vuelvas a tocar asquerosa sangre sucia, ¿me entendiste? No quiero saber nada de ti. No eres más que una impura, no vales nada. La única razón por la que te toman en cuenta es por ser amiga del estúpido de Potter -me di la vuelta para irme necesitaba a hablar con mi padrino. Al llegar a su oficina toqué la puerta esperando a que abriera.

-Adelante -contestó seriamente manteniendo su vista en unas hojas. Me dispuse a entrar. Al verme se sorprendió dejando lo que estaba haciendo a un lado-. ¿Qué necesitas Draco? Supe lo que pasó hace un rato con tu padre. Toma asiento y cuéntame lo que te pasa.

Suspiré y me senté delante de Severus. Comencé a relatarle lo que había pasado con mi padre y también lo que paso con Potter y Granger. Él se mantenía serio analizando la situación, al terminar de hablar se hizo un silencio incómodo entre nosotros. Hasta que lo escuché bufar poniéndose de pie.

-Jamás lo pensé de alguien como Granger. Siempre ha sido la niña buena, pero mira que hacerte algo como eso. Siempre fue la niña buena, la que cumple las reglas. Lo confirmo de nuevo, no se puede juzgar a una persona por como se ve. Bien, según entiendo no quieres estar más en Hogwarts, pero tampoco puedes volver a la mansión.

Severus se quedó pensando por unos minutos, hasta que vi como sonreía. Algo que no me agradó, sabía que lo que me diría no era nada agradable. Pero que más podía hacer solo lo tenía a él en estos momentos.

-Tengo la solución perfecta para ti Draco. ¿Por qué no te mudas al mundo muggle? Será un nuevo comienzo para ti, podrías aprender cosas nuevas, pero sobre todo no tendrías la presión de tu padre, ni volverías a ver Granger. Es la solución perfecta.

-¿Pero qué diablos estás diciendo? ¿Convivir entre apestosos muggles? No, jamás, me niego a caer tan bajo como eso -me puse de pie exaltado, ¿cómo podía proponerme algo como eso? A mí, a Draco Malfoy, un sangre pura-. Además, ¿cómo podré vivir? No tengo dinero.

-Bueno, lo de la sangre no te importó mucho cuando iniciaste un amorío con la amiga de Potter. Y sobre el dinero no te preocupes, mensualmente te daré lo suficiente para vivir mientras solucionamos en problema.

Diablos, ¿en qué me había metido? No podía hacer nada, dentro de poco estaría rodeado de esos asquerosos seres sin magia. Severus tomó sus cosas para salir de su oficina por la chimenea, y yo fui con él, no pasó ni cinco minutos y llegamos a un pequeño departamento. Esto no se comparaba para nada con mi mansión, pero sabía que no tenía caso quejarme, de todos modos, Snape no me escucharía.

-¿Qué te parece? Aquí es donde vivirás. Y no te quejes, es mejor que vivir en la calle -habló con tono serio. Mientras me entregaba las llaves del pequeño departamento -estaré viniendo a verte una vez por semana, para muchos a un eres un niño.

-Como quieras, ahora si me disculpas me daré un baño -me mostró donde estaba el baño y los cuartos. Al mismo tiempo que me dejaba dinero para luego marcharse. Al parecer tenía algo importante que hacer.

Era difícil acostumbrarme a esta nueva vida. Todo era tan complicado sin magia, pero lo que me tenia mal la mayor parte del día era no saber nada de esa traidora de Granger. Aun me dolía su engaño. Se que fui un bastardo, pero jamás hubiera hecho algo tan bajo como enamorarla. Al día siguiente estaba caminando por uno de esos centros comerciales que tanto le gustaba a los muggles. Al llegar a un restaurante de comida rápida me senté en una mesa alejado de las demás personas. Estaba sumido en mis propios problemas, cuando me di cuenta de que un tipo de aspecto oriental me miraba mucho. Me estaba comenzando a poner nervioso. Cuando notó que lo veía me sonrió, me pregunto qué mirará tanto el hombre. Se puso de pie para caminar a mi mesa donde se sentó a un manteniendo esa sonrisa.

-Hola, buenos días muchacho. ¿Cómo estás? -me preguntó extendiendo su mano en forma de saludo. Estaba confundido, a pesar de no ser británico, su inglés era muy bueno. Luego de unos minutos tomé su mano saludándolo.

-Hola, estoy bien, gracias -le dije sin mucho interés, para luego soltarle la mano-. ¿Qué es lo que me mira tanto? -pregunté mirándolo con seriedad, a lo cual él mantenía una sonrisa, que hombre tan raro.

-Deja que me presente. Mi nombre es Hiroshi Yamada. Soy un cazatalentos de la agencia japonesa Johnnys Jimusho. Y me preguntaba si eres algún niño modelo, o si tienes alguna agencia que te represente.

Este tipo estaba loco, ni siquiera sabía de lo que estaba hablando me dispuse a levantarme para irme. No tenía el tiempo para escuchar a un tipo como él. Al ver lo que pretendía el hombre me pidió que lo escuchara, y que si no me interesaba lo que me diría podía irme. Luego de unos minutos de pensarlo suspiré y volví a sentarme.

-Bien, como te decía, tienes las características que nuestra agencia busca en un chico. A pesar de todavía ser muy joven, eres un chico apuesto, tienes los ojos de un tono gris que a muchas chicas derretirían, tienes la altura necesaria, pero sobre todo tienes ese porte de príncipe que a las mujeres suele gustarle. ¿No te has fijado como te miran las chicas? -me dijo aquel hombre con una sonrisa mientras tomaba su café, no pude evitar sentirme orgulloso. No es por presumir, pero siempre he sido un niño que atrae la atención de las chicas sin proponérmelo-. ¿Una pregunta sabes cantar? ¿Podrías cantarme algo ahora?

En definitiva, este hombre empezaba a ponerme nervioso. ¿Cómo podía pedirme que cantara en este lugar enfrente de esos muggles? No, en definitiva, no lo haría, me levanté para irme.

-No haré algo como eso, váyase al demonio -comencé a caminar cuando escuché algo que llamó mi atención.

-Sabes, si aceptas firmar un contrato con nosotros, tendrás todo el dinero que te puedes imaginar, además de vivir rodeado de lujos -al escuchar esas palabras, comencé a pensar mejor las cosas. Después de todo no podía vivir eternamente de mi padrino. Regresé a donde estaba el hombre para volver a contarme.

-Está bien, supongamos que acepto. ¿Qué es lo que tengo que hacer? -pregunté con un poco de desconfianza, a lo cual él sonrió dejando a un lado la dona que había comenzado a comer.

-Bueno, estoy de vacaciones en Londres. Y tú llamaste mi atención, pero mañana regreso a Japón. ¿Por qué no vienes y alguno de tus padres para firmar el contrato? -al escuchar que mencionaba a mis padres me puse nervioso, ellos jamás harían algo así.

-Mis padres me abandonaron, el que se hace cargo de mi es mi padrino. ¿Él puede firmar o no? -pregunté un poco nervioso jugando con mis dedos mirando al piso.

-Sí, él puede firmar. Hagamos algo, habla con tu padrino y mañana los espero en este lugar y les explico mejor, ¿te parece? Así podemos hacer una videoconferencia con el CEO de la agencia, te espero mañana a las 6pm, ¿de acuerdo? -el hombre se levantó para irse, pagando la cuenta de lo que había comido. Al llegar a mi departamento le mandé una carta a Severus explicándole que necesitaba verlo a las 5 pm. Le conté sobre el cazatalento, estaba nervioso. ¿Qué tal si tenía algo importante que hacer? Al otro día a las 5 en punto lo vi salir de la chimenea, nos encaminamos a aquella cafetería al llegar el hombre nos esperaba.

-Pensé que no vendrías muchacho. Por cierto, nunca me dijiste tu nombre -haciendo un gesto para que nos sentáramos, pidió 3 cafés americanos mientras sacaba un aparato extraño, según me dijo Severus era una computadora portátil, el hombre volteó a vernos sonriendo.

-Mi nombre es Draco Malfoy y él es mi padrino Severus Snape -contesté con toda la cortesía que mis padres me habían enseñado.

-Un gusto Draco. Como te platiqué ayer, estamos interesados que firmes un contrato exclusivo con nosotros, pero aun por ser menor de edad alguien tiene que hacerse responsable de ti, para que en el momento que empieces a tener ganancias esa persona controle tus ingresos.

-Yo soy el tutor legal de Draco. Me podría explicar cómo se maneja lo de la dichosa agencia -preguntó Snape con un tono serio mientras la mesera nos traía los cafés.

-Nuestra agencia se compromete en cubrir sus gastos básicos, mientras él es entrenado para poder debutar. Por lo general el proceso dura unos 5 años en los cuales nuestros talentos hacen pequeñas apariciones en televisión, programas de variedad y conciertos de nuestros artistas debutados, todo para que ganen experiencia. Durante ese tiempo él no verá la ganancia si no hasta el momento de su debut. Por lo general nuestros artistas debutan como actores o cantantes en grupos. Nuestra agencia cuenta con los contactos de las mejores universidades de Japón, al igual de institutos, para que nuestros chicos sigan sus estudios de una manera correcta -estaba impresionado por las palabras de aquel hombre, no tendría que preocuparme más por el dinero, además de que estaría lo suficiente ocupado para dejar de pensar en Granger-. Lo único que pedimos es que nuestros artistas tengan un buen comportamiento. No toleramos los escándalos, si alguno provoca una controversia automáticamente será dado de baja de nuestra agencia, y sacado del grupo en que se encuentre. Nuestros jóvenes son vistos como ejemplos para los chicos, es por eso por lo que cuidamos la imagen. En el caso de Draco le ofrecemos casa, comida y todo lo necesario para poder vivir en Japón, así como también afiliarlo a alguno de los institutos, y al mismo tiempo pagarle un tutor para que domine el idioma japonés.

Mi padrino se me quedo viendo unos minutos preguntándome con la mirada si estaba dispuesto a aceptar, a lo cual asentí. El hombre prendió aquel aparato, luego de unos minutos un hombre bastante mayor pareció en aquella pantalla. Hiroshi hizo una leve reverencia.

-Señor, este es el chico de que le hablé. Su nombre es Draco Malfoy. ¿Qué le parece? -viró un poco la computadora para que el hombre mayor pueda verme.

-Un gusto, me llamo Draco -contesté con timidez. Ese hombre era realmente imponente, me ponía un poco nervioso.

-Él es nuestro CEO y fundador Johnny Kitagawa, presidente de la agencia -exclamó el cazatalento con respeto.

-Es un chico apuesto. No está nada mal. Dime, ¿ya firmó el contrato para empezar a trabajar? -tenía la voz tan potente que aspiraba respeto, era un hombre muy elegante como de unos 60 años. Luego de una breve plática con Severus se dispuso a firmar el contrato.

Mi padrino se despidió de mí dado que al siguiente día tomaríamos un vuelo a Japón, le prometí que le escribiría seguido. Al principio fue complicado. No hablaba japonés, y me costaba comunicarme con los otros chicos. El único que sabía hablar inglés era un joven llamado Sho Sakurai, ya que su madre era una famosa maestra de inglés en la universidad y su padre tenía un puesto muy importante en el gobierno. Me había contado que sus padres no están de acuerdo con que él fuera un idol e incluso los amigos cercanos de su familia lo veían mal. Su historia era un poco parecida a la mía, le conté el por qué viajé a Japón e incluso le hablé sobre el engaño de Hermione. Se había vuelto mi único amigo por hablar el mismo idioma que yo. Mi japonés fue mejorando a tan solo un año. Podía mantener una plática en japonés, así paso dos años donde la herida por el engaño poco a poco cicatrizaba. Aun me preguntaba que había pasado con Granger. El 8 de agosto nos anunciaron que nuestro debut estaba cerca pero que sería en Hawaii. Me alegró saber que Sho debutaría junto conmigo. El nombre el grupo sería Arashi, y estaría conformado por Sho Sakurai, Ohno Satoshi, Jun Matsumoto, Ninomiya Kazunari, Aiba Masaki y yo. Fueron pasando los días hasta que llegó el tan esperado 16 de septiembre. Estábamos muy nerviosos, sentía tanta adrenalina que luego sentí como Sho me daba unas palmadas en la espalda para tranquilizarme. Habían muchas chicas que esperaban vernos, y como no, nuestra agencia había tirado la casa por la ventana para nuestro debut. Fuimos presentados a la prensa, quienes al principio no podían creer que un grupo tan joven debutaran, pero nos encargamos de cerrarles la boca, y aunque al principio estaba nervioso sobre el escenario, mostré una faceta diferente de mí la cual me gustaba. Luego de nuestra presentación me sentí feliz. Después de dos años por primera vez sonreí y no de una manera sarcástica si no de una manera genuina.

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Hola chicas, bueno espero les guste el capítulo de hoy el cual explica la razón del cambio de Draco, y el por qué se mudó al mundo muggle. El capítulo 3 no era este, pero me sentí con la necesidad de cambiarlo para explicar mejor las cosas bueno espero poder leerlas el lunes sin mas que decirles pero tengan una buena semana