Rick

-a donde me enviaras esta vez?.- pregunté con curiosidad.

-aun no lo sé, el cliente está por confirmar.

-entiendo.

-no te preocupes, lo has hecho bien hasta ahora, sobra decir que sabes lo que ocurrirá si cometes un error.

-lo sé.-dije recordando.

La mañana anterior había ido con Gina a la bodega, antes del medio día estábamos sentados bebiendo una cerveza cuando ella recibió una llamada, una que no fue buena, pues de inmediato ella enfureció, arrojó el teléfono estrellándolo en la pared, su gesto me dijo que estaba furiosa y no era para menos un par de idiotas encargados de una entrega se habían querido pasar de listos, robaron un paquete de no más de medio kilo, sin embargo ese no fue su peor error, la policía los había atrapado intentando esconderla entre sus ropas, al revisarlos se dieron cuenta de que transportaban en una camioneta poco más de 40 kilos, escondidos en un fondo falso, la mercancía valía mucho dinero y aunque los tipos tenían tiempo haciendo entregas Gina no iba perdonar su falta.

Phil me tomó del hombro, me obligó a caminar detrás de ella, me llevó a una sala donde los dos sujetos permanecían atados de pies y manos, sentados en sillas, sus rostros ya estaban hinchados después de la golpiza, dos tipos estaban detrás de ellos, sus manos tenían sangre y lucían cansados, Gina se paró frente a ellos, hizo una seña con la cabeza y ambos hombres recibieron un último golpe en la cabeza que supe sería el definitivo, dejaron de moverse y sus cuerpos se desvanecieron mientras la sangre escurría hasta el piso, intenté no hacer ningún gesto, intenté mantener la calma y solo suspiré cuando Gina dio la vuelta y me miró fijamente, creo que esa fue la primera vez que sentí angustia al ver sus ojos, no parecía haber emoción alguna, era otro día más, como cualquier otro en su vida.

-qué hacemos con ellos?.- preguntó Phil.

-sin rastro.-dijo ella.- vámonos.-dijo después de eso tomando mi mano y llevándome hacia afuera.

A diferencia de los chicos que Beckett había ido encontrando estos simplemente iban a desaparecer no quedaría nada de ellos, tragué saliva con dificultad, sabiendo lo que podría pasarme si yo cometía un error.

Esa tarde Gina y yo salimos, ella no parecía tener problema con lo ocurrido más temprano, la vi beber e inhalar algo de cocaína antes de salir del departamento en dirección a una de sus acostumbradas reuniones, una casa cerca del rio que mas bien parecía una fortaleza era el escenario de la reunión, el lugar estaba lleno cuando llegamos, Gina de inmediato pidió bebidas para ambos, besó mis labios mientras bailaba, de nuevo como ya había ocurrido en alguna ocasión, un grupo de hombres y mujeres apareció llevando bebidas y una variedad de drogas que rápido se agotaron entre los asistentes, de nuevo los vi bailar mientras eran invitados por la multitud a mezclarse entre ellos, pude sentir las manos de alguien tocándome, luego unos labios besaron mi mejilla, Gina estaba a mi lado pero alguien más me tocaba, me hizo beber de un vaso, se despojó de mi camisa mientras Gina acariciaba mi pene intentado provocar una erección, algo que no tardó en suceder, miré alrededor un tanto mareado, no podía pensar.

Gina tomó mi mano y me llevó hasta un sillón, sentí sus manos acariciándome, sus labios en mi pecho, sus piernas rodearon mi cadera mientras la penetraba, me sentí confundido, ese no era yo.

Desperté en mitad de la noche, Gina no estaba a mi lado, en su lugar una mujer me acariciaba, aun había personas alrededor, algunos bebían, pude sentir el cuerpo desnudo de la mujer a mi lado, de nuevo me hizo beber de un vaso, el sabor del alcohol quemó mi garganta, la chica besó mis labios, se sentó en mis piernas, llevo mis manos hasta su cadera, Gina apareció entonces, llevaba una cerveza en su mano, se sentó a mi lado en el sillón mientras nos observaba, sus manos acariciaron mi pecho por unos segundos, estaba ebrio, más de lo que pensaría, pero aun conservaba cierta lucidez, fue entonces cuando escuché el sonido de un teléfono, un hombre se acercó a nosotros y sin pronunciar palabra esperó a que Gina tomara el teléfono, cerré los ojos por un momento mientras escuchaba su voz, centré toda mi atención en sus palabras, haría un nuevo envío, cerca de la frontera sur, alguien debería viajar hasta la ciudad mas cercana en avión y luego esperar que otro más le recogiera para llegar hasta el destino, ella mencionó un número que supuse era la cantidad de mercancía a llevar, esperaba que me diese el trabajo a mí y también que me dijera más detalles de lo que haría.

Dos noches pasaron después de eso, en una de esas noches hubo una reunión, no fue una fiesta como tal, vi a varios hombres llegar, algunos llevaban con ellos maletines en los que supuse llevarían documentos, me senté al fondo del salón donde podía ver quienes eran los hombres, sus rostros e incluso pude escuchar algunos de sus nombres, encendí la grabadora de mi teléfono, guardé silencio y traté de no hacer ningún movimiento extraño, hablaron del que sería mi siguiente trabajo, mi nombre fue mencionado entonces, debería llevar algo muy importante pero en ningún momento mencionaron lo que debería llevar ni el día en que debería partir, tampoco el destino aunque pude suponer que esta vez saldría del país pues uno de ellos preguntó si tendrían mis documentos a tiempo.

Al terminar la reunión y retirarse los hombres, Gina se acercó a mi, me abrazó y luego dijo que saldríamos esa noche que algunos amigos le habían invitado a un pequeño concierto y que debía ir con ella.

No tuve tiempo de nada más, así como siempre lo acostumbraba, en el mismo instante que lo dijo salimos, Phil nos llevó al aeropuerto, viajaríamos hasta el lugar del concierto, dentro del pequeño avión algunos amigos de Gina nos esperaban, el alcohol comenzó a circular, una hora más tarde habíamos llegado, era un lugar que yo no conocía, miré a Gina al bajar, ella tomó mi mano y caminó hasta donde un auto ya nos esperaba, traté de enfocarme en los rostros de todos, quería saber si alguien podría ser importante.

El auto se detuvo, le di la mano a Gina para que bajara , para entonces un par de sus amigos ya iban bastante drogados y decían tantas estupideces como podían, fue entonces que me di cuenta de que uno de ellos era hijo de un importante hombre de negocios que por azahares del destino y su adicción había llegado hasta Gina en el afán de obtener mercancía gratis a cambio de algo de información y transporte.

A Gina no parecía agradarle sin embargo soportaba al sujeto por sus conexiones, el concierto al que íbamos se llevaría acabo en una mansión en los límites de la ciudad, el lugar estaba lleno, había unas 50 personas allí, la mayoría bebían y bailaban en la pista improvisada.

Una cerveza llegó a mis manos, luego otra y más tarde un par de pastillas que según Gina me harían bien, había adquirido cierta tolerancia para entonces, podía asimilar un poco más el hecho de pasar mas noches de fiesta, miré entonces a un sujeto bailando en calzoncillos en uno de los pasillos, el sujeto tenía la mirada perdida, me pregunté si yo caería en lo mismo, si un día perdería el rumbo de las cosas y me perdería a mi mismo, tuve miedo entonces de perderlo todo.

La noche terminó con la mayoría de los invitados ebrios o drogados apilados en las habitaciones, Gina y yo dormimos en una de las habitaciones, pero no fue eso lo que me desconcertó, sino el hecho de que la mañana siguiente no desperté en la habitación sino en un auto, Phil me llevaba a otro lugar, mis cosas habían desaparecido, solo iba vestido con la ropa interior, me miró y señaló la ropa en el asiento, me vestí tan rápido como pude.

-te llevaré al aeropuerto.-dijo mirándome por el espejo.-harás el viaje ahora.

-ahora?

-es lo que dije imbécil, tus cosas están dispuestas en una maleta que hemos preparado.

-bien, puedo saber a donde voy?

-iras a Panamá, allí te verás con alguien, está todo arreglado para que no tengas problemas, esta vez no llevaras nada, lo recogerás allí y el contacto te dirá cuando y a donde viajarás, entendiste?.

-si.

Me hundí en el asiento, vi la marca en mi brazo, me habían inyectado algo de lo que no me había enterado, me habían llevado a otro lugar y luego al auto, suspiré pensando que esta vez no tendría la oportunidad de avisarle a sorenson ni a Beckett del viaje.

Me sentí frustrado cuando después de un par de tragos en el avión no pude encontrar mi teléfono en mi maleta, en su lugar estaba el que Gina me había dado antes pero que al parecer había sido restaurado haciéndome perder todo lo que había guardado allí, supuse entonces que Gina lo había hecho por alguna razón, esta quizá era una prueba.

Apoyé la espalda en el respaldo haciendo la cabeza atrás, suspiré y luego miré la hora, observé las nubes a lo lejos, me pregunté si saldría bien librado de esta o si por el contrario terminaría muerto por allí sin que nadie supiese lo que había ocurrido conmigo.

Esperé pacientemente mientras el avión se acercaba a mi destino.

Una hora más tarde, por fin el avión descendía, tomé mi equipaje y caminé por el pasillo a la salida, luego un corredor más largo por donde todos los pasajeros iban caminando arrastrando sus equipajes, escuché la voz de un hombre, un policía caminaba llevando un perro, el animal olía las pertenencias de todos, suspiré pensando que había sido todo para mi sin embargo para mi sorpresa el perro siguió de largo ignorándome por completo, por lo menos Phil no había mentido y esta vez salvo por mi equipaje no llevaba nada más conmigo, mas adelante otro policía nos detuvo, revisaban nuestros documentos, saqué el pasaporte que venía en uno de los bolsillos, lo abrí para mostrárselo, en el, mi nombre era otro, una angustia más pues si el pasaporte no era auténtico mi viaje terminaría, pero una vez más estaba equivocado, el pasaporte con mis datos falsos era real y continué mi camino.

En uno de los pasillos vi a un hombre, sostenía un letrero en sus manos con mi nombre, hizo una seña con la cabeza y luego me guio hasta la salida donde un auto ya nos esperaba, dentro un par de sujetos nos miraron y sin pronunciar palabra pusieron en marcha el auto hasta un pequeño hotel en el centro de la ciudad donde me ordenaron permanecer hasta que el jefe me diera las siguientes indicaciones.

Me recosté en la cama, hacia calor, sentí la camisa pegándose a mi cuerpo debido al sudor, tome un baño frio rápido, salí al balcón y el resto de la tarde no me moví, simplemente esperé hasta que alguien apareciera y me dijera que era lo que haría.

Fue cerca de la noche que escuché la puerta, un par de hombres estaban allí, llevaban con ellos un pequeño bolso, dentro había un par de paquetes, eran pequeños, demasiado para ser droga o alguna sustancia que valiese la pena el viaje o eso pensé hasta que el hombre dijo que se trataba del pago, tendría que salir temprano antes de que amaneciera y llevar los paquetes hasta un pequeño pueblo a unos cuantos kilómetros de distancia de allí, debía entregar el pago y recibir la llave de un auto con la mercancía.

-y que es esto?.- pregunté sin esperar respuesta.

-el hombre me miro sonriendo.- diamantes.- dijo y luego salió.

De nuevo sentí el sudor recorriendo mi espalda.

Muy cerca de las 5 a.m. iba en camino, el hombre también había dejado una llave, un auto estaba estacionado afuera, conduje algunos kilómetros, el letrero con el nombre del pueblo apareció, avance un poco mas y unos minutos más tarde llegué hasta una casa donde varios hombres armados me miraron.

Cuando me detuve uno se acercó, me apuntaba con su arma, me obligó a bajar del auto y entrar a la casa, para entonces la luz del sol podía verse, otro sujeto me miró en cuanto entré.

Sostenía una taza en la mano.

-Alan.- menciono mi nombre falso, asentí.- tienes el pago?

-aquí esta.- saque los paquetes de mi bolsillo y los puse sobre la mesa.

-bien.-lo vi hacer una seña con la cabeza, otro hombre se acercó y me entregó las llaves pero antes de poder salir me detuvo, ambos revisaban los paquetes.- bien.-volvió a decir.

Caminé hasta el auto, dentro había un mapa con una ruta marcada, no miré atrás, simplemente salí de allí, había avanzado una hora cuando sentí hambre, me detuve a la orilla del camino aun quedaba un buen tramo por recorrer, en un paradero de autobuses compré un almuerzo y volví al camino.

Era mediodía cuando me detuve en una estación de servicio por gasolina, miré el mapa mientras el tanque se llenaba, faltarían unos kilómetros antes de llegar a la siguiente frontera sin embargo la entregaría la haría antes de cruzar.

Avancé una hora más, el punto señalado estaba cerca, vi a la gente caminando por la calle, al final entre árboles y maleza vi la casa donde haría la entrega, me pregunté si no había otra manera de hacer esto, pero yo solo era un mensajero y debía hacer entregas y no preguntas, de nuevo un grupo de hombres armados me miró, un largo sendero me llevó hasta la puerta principal donde me detuve y bajé levantando las manos pues los hombres me apuntaban con sus armas y lucían nerviosos.

-entrega.-me salió decir.

-espera.- dijo uno de los sujetos.

Otro mas seguía apuntando su arma a mi cabeza mientras un tercero revisaba mi ropa.

-siéntate.-dijo.-la llave?.- preguntó después.

Le entregué la llave aun sentado en el suelo, los hombres rápido abrieron el auto y un grupo de personas llegaron para bajar la mercancía, todo pasó en cuestión de minutos.

-levántate.-dijo una vez más.-camina.

Seguí un corredor hasta una oficina, una enorme oficina con un ventanal que daba una vista diferente a la que había al frente, un hermoso jardín con flores y árboles, pasto verde y unos niños jugando me hizo pensar si esta era la casa del jefe.

-Alan.- dijo mirándome.- has sido bueno, podrás descansar y comer, los chicos te llevaran a donde puedas hacerlo y vuelve para la noche, habrá una fiesta.

Fue todo lo que dijo, siguió atendiendo una llamada, fui llevado a una habitación a unos metros de la casa principal, dentro había una cama y una mesa con bebida y comida, me senté un momento, descanse asi como lo dijo el hombre y luego comí un poco, me recosté en la cama después de darme un baño rápido y al anochecer escuché el ruido y la música, parecía que los invitados ya habían llegado.

La puerta sonó entonces, salí y seguí a un sujeto, las luces en el jardín estaban encendidas, había mesas y gente alrededor, algunos ya bailaban y otros bebían, al fondo una mesa larga donde varios hombres sentados bebían y hablaban, el jefe hizo una seña.

-este es el chico.-dijo señalándome.- la mujer de nueva york lo recomendó y hasta ahora lo ha hecho bien.

Todos me miraron, haciéndome sentir nervioso, me indicaron una silla y pronto un hombre me acercó una bebida, la misma que bebí con lentitud, esta vez no estaba en casa y debía tener precaución, un país desconocido para mi no era el lugar donde queria terminar.

La fiesta se extendió hasta la madrugada, para entonces ya solo quedaban los ebrios que aun bailaban con las mujeres que habían llegado cerca de la media noche, el resto de los invitados se había retirado, yo estaba concentrado en hacer que mi bebida durara horas de ser posible, cerré los ojos fingiendo dormir.

-vete a la cama.-dijo el jefe.-harás una entrega para mi mañana.

Me sentí aliviado de no tener que quedarme más, caminé hasta la habitación y me recosté, traté de dormir un poco, lo cual no pude hacer muy bien, durante la noche pude escuchar disparos a lo lejos, pero ver la luz del día me hizo sentir aliviado, pronto podría irme.

Una mujer llamó a la puerta, llevaba en sus manos el desayuno que agradecí y luego comí con rapidez, cuando salí de la habitación las llaves de un auto ya me esperaba uno diferente al del día anterior.

-llevaras esto.-dijo un hombre detrás de mi.

El auto parecía normal, no hice mas preguntas, de nuevo me entregaron un mapa y me dijeron que debía ser precavido.

Me senté y encendí el auto, avancé por el sendero y luego hasta la carretera, me detuve un par de kilómetros después, un auto se detuvo algunos metros detrás de mi, supuse que me cuidarían por un tiempo, solo miré la ruta, compré algunas botellas de agua y salí, el viaje era largo tendría que hacer varias paradas.

La primera noche me detuve a orilla del camino, dormí un par de horas y seguí, la siguiente noche me quedé en un pequeño hotel a la orilla del camino también, para entonces el auto que me seguía ya había desaparecido, supuse que hasta allí llegarían, seguí hasta la frontera, donde crucé sin mayores problemas, según la historia yo era un estudiante en un año sabático haciendo un viaje de conocimiento personal y para pasarla bien.

Una semana después llegué a mi destino, había tenido un desperfecto con el auto y eso me había retrasado un día completo, miré la fecha, llevaba ya varios días sin comunicarme con Sorenson o Beckett, esperaba que no pensaran que algo había pasado conmigo o en el peor de los casos que había decidido seguir en esto.

Hice la entrega en una bodega a las afueras de un pueblo, descanse un par de días allí, al tercer día Gina me llamó, su llamada fue algo que no esperaba, el teléfono sonó en mitad de la noche.

-hola.-dije al ver el numero desconocido aunque intuyendo que sería importante pues no había recibido llamadas antes.

-Rick?.- dijo con voz suave.

-oh, Gina, no esperaba que llamaras.

-solo quiero saber como va todo.

-bueno, yo creo que bien, aunque este trabajo se esta extendiendo.

-lo sé, solo quería ver que tan leal me eras.

-leal?

-decidí darte en préstamo, si lo haces bien quizá cuando vuelvas podrías tener un mejor trabajo aquí, ya no harías entregas, eres el primero que llega tan lejos.

-oh vaya, que bien.

-pero ha surgido un imprevisto y necesito una aclaración.

-una aclaración?

-he ido a tu casa solo para comprobar que todo estuviese en orden.

-entiendo.

-y un imprevisto ha surgido al llegar.

-que clase de improvisto?

-bueno una mujer ha ido a buscarte.

-mujer?

-repetirás todo lo que digo?.- dijo molesta.

-no, yo, estoy sorprendido al igual que tu.

-bueno una mujer mayor que tu, estaba fuera, la vi asomarse por la ventana, cuando me acerqué aseguro que ustedes habían tenido una relación y que quería verte.-la escuché hacer una pausa.-así, que… eres un rompecorazones.

-podrías describir mejor a la mujer?

-era castaña, esbelta, alta, bien vestida… y dijo llamarse Kate.

-oh vaya… Kate.-dije después de suspirar.

-asi que es verdad?

-yo.-dude un poco, por que Beckett había ido a buscarme y por que había dicho semejante cosa.-yo, no sé que decir Gina, fue una relación un tanto breve no pensé que iría a buscarme.

-pues…- hizo una pausa aun mas larga.- quizá puedas presentármela un día de estos.

-quizá, si es que vuelve a aparecer.

La llamada terminó después de un par de preguntas más, el viaje se extendió varios días más, supuse entonces que esa había sido la razón por la que Beckett se había aventurado a hacer esa visita, aunque había sido arriesgado, ahora tendríamos que inventar otra historia en la que una expareja o exnovia tendría que hacer acto de aparición y eso no me gustaba nada, no me gustaba la idea de que ella se arriesgara de esa manera.

Cuando por fin pude volver a casa, lo hice directo al departamento de Gina, ella me esperaba, me miró con una sonrisa en los labios, me besó y luego de una larga sesión de masajes me llevó hasta una de las terrazas donde un grupo de personas nos esperaba, según ella había organizado una recepción digna de un buen elemento, según lo que me había dicho recibió buenas criticas de mi trabajo, una cerveza helada me esperaba en la mesa, la fiesta se extendió hasta después de la medianoche y a eso de las 5 a.m. Phil me llevo a mi casa.

Estaba cansado, por primera vez dormía en mi cama, por primera vez lo único que había bebido habían sido un par de cervezas, esta vez no hubo drogas, ni prostitutas, ni música ruidosa, quizá como ella lo había dicho era hora de dar un paso más.

Cerca del mediodía del día siguiente envié un mensaje a Beckett, le informé de mi regreso y de mi deseo de verla para dar un informe y quizá aclarar un par de puntos.

Ella accedió a vernos un par de días después en el bar, no puse objeciones, me dediqué limpiar el polvo en mis muebles, comprar víveres y básicamente dormir.

El fin de semana como lo habíamos estipulado, la vi en el bar, cuando llegué ella ya estaba allí, la vi desde la puerta, sentada en la mesa de siempre con el cabello recogido, miraba algo en la pared, no notó mi presencia, lo que si noté fue la presencia de alguien más, Phil me había seguido, lo vi estacionar el auto unos metros antes.

Suspiré resignado, la reunión tendría otro objetivo ahora, caminé unos pasos, Beckett sonrió cuando me vio pero no pude devolverle el gesto.

-Rick.- dijo ella tímidamente.-que bueno que has vuelto.

-lamento haberte hecho venir pero ha surgido algo.

-ella me miró contrariada pero luego entendió.- quien es?

-Phil me ha seguido, este lugar ya no es seguro.-dije acercándome a su oreja, pude notar la piel de su cuello, se erizaba al sentir mi aliento.

-bien, debería irme.

-no.-dije tomando su brazo.-Gina me dijo lo que pasó, por que lo hiciste?, no sabes que esto puede ser peligroso, que…-detuve mi discurso al ver a Phil entrar al bar.

Demonios, pensé, no tuve dudas entonces, puse mi mano en la nuca de ella y besé sus labios, no era un beso suave, era un beso desesperado, uno que no quería que pasara desapercibido, perdí de vista a Phil unos segundos hasta que de nuevo apareció en mi campo de visión, pero alguien más apareció entonces, sorenson me miró, nos miró a ambos y su mirada lo reflejaba todo, no era el único sorprendido éramos varios los que estábamos allí intentado no perder los papeles, sorenson caminó a la barra desentendiéndose de la situación, apoyé la frente en la de ella y suspiré.

-perdón.-dije en voz baja pero ella no dijo nada.

Los segundos avanzaron con Phil aun mirándonos, Kate puso su mano en mi mejilla y susurró en mi oído.

-aun nos mira?

-si.

-y ahora que?

-vámonos.

Sorenson desde la barra, echo un pequeño vistazo y luego siguió con su bebida, caminé con Beckett de mi mano, por un momento no supe a donde ir, luego la llevé hasta mi casa, Phil aun nos seguía, pude ver el auto.

Abrí la puerta, puse la mano en su cintura y la llevé adentro, miré de reojo antes de cerrar, Phil estaba allí, las cortinas permanecieron abiertas por un momento, sabia que Phil aun nos miraba, entonces de nuevo rodee la cintura de Beckett, la miré a los ojos con una enorme disculpa en los míos y volví a besarla, pero ahora de manera apasionada, quería que al menos ahora Phil se creyera la historia de la exnovia, podía sentir la rigidez en el cuerpo de ella al principio pero después de unos segundos pude sentirla relajándose poco a poco, entonces correspondió a mis besos y caricias, mi mano viajó hasta su trasero, la hice levantar la pierna para rodear mi cadera, llevé mi otra mano bajo su blusa y la acaricie con vehemencia, había dejado de fingir para sentir su cuerpo caliente, comencé a disfrutar de tenerla entre mis brazos, mi cuerpo reaccionaba irremediablemente a ella, mi erección empujaba bajo mi ropa, esta vez era diferente a las otras, deseaba hacerle el amor, deseaba dejarme llevar y cumplir mis fantasías pero entonces ella se detuvo cuando mi cadera se pegó a la suya buscando alivio.