se que es corto pero es para que sepan que sigo aquí, jejeje, nos leemos en el próximo.
Unos minutos más tarde la puerta volvió a abrirse, pude sentir una corriente de aire, escuché un par de pasos que se detuvieron frente a mí, el humo del cigarrillo me hizo tener nauseas, no sabía cuando había sido mi última comida, mi estómago estaba vacío y ligeramente adolorido, el hombre suspiró y luego quitó la bolsa que cubría mi cabeza, cerré los ojos por la cantidad de luz que de pronto vi, miré alrededor, una habitación vacía, solo yo estaba allí sentado justo en medio.
-eres Rick.- afirmó, asentí, apenas podía abrir los ojos, la luz lastimaba.- no es un error que estés aquí, Gina ordenó que te trajéramos si algo le pasaba a ella, tu novia la policía no sabe donde estás.- le miré solo unos segundos.-creíste que no lo sabíamos, no somos estúpidos, lo último que quería Gina era esto, si los planes no hubiesen cambiado ella estaría en casa y tu muerto pero alguien cometió un error, uno muy estúpido.- suspiró y luego levantó mi cabeza sujetándome del cabello. – espero que entiendas que estos son negocios.-le miré fijamente, me pregunté si este era mi fin y si algún día alguien me encontraría.
El sujeto soltó mi cabello, se apoyó en la pared esperando, sacó un cigarrillo de su bolsillo y sonrió, unos segundos después un hombre entró a la habitación, apreté los labios cuando lo vi levantar el puño, el golpe cayó directo en mi mandíbula haciendome escupir un chorro de sangre, mi cabeza se balanceo de un lado a otro, sentí el dolor recorriéndome, de nuevo lo vi levantar la mano, otro golpe y después uno más en mi estómago, se detuvo solo unos segundos, luego miró al hombre apoyado en la pared.
-no lo maltrates mucho, todavía debemos usarlo.
Escuché sus pasos alejándose por el pasillo, miré al sujeto parado frente a mi, sus manos apretadas en puños, no hubo preguntas, ni reclamos, solo golpes, perdí la noción del tiempo, estaba adolorido cuando el hombre por fin terminó pero ese no fue realmente el fin, después de que el hombre decidió sentarse, un par de hombres llegaron, sujetaron mis brazos sobre mi cabeza y colocaron una cuerda con la cual colgué del techo, la silla desapareció y parte de mi ropa también, el hombre me miró y sonrió de nuevo, sostuvo una vara muy fina y golpeó mis piernas desnudas.
-sonrió.- quizá ahora quieras decirme voluntariamente a donde la llevaron.
-no lo sé.-dije apenas.
-oh, que mal que no lo sepas… quizá tu novia lo sepa, quizá deberíamos ir por ella, que opinan?.- preguntó mirando a los hombres detrás.- apuesto a que ahora estarás lamentando haber desperdiciado ese trasero.- de nuevo golpeó mi estómago con el puño sacándome el aire.-esperare a que quieras hablar, será entretenido.
Caminó alrededor, sonrió y luego golpeo mi espalda, apenas podía sostener mi peso sobre la punta de mis pies, los golpes caían uno tras otros sobre mi cuerpo sin darme un respiro y no fue hasta que él se cansó que yo pude descansar al menos unos minutos, empecé a sentir que mis brazos y hombros no podían sostenerme más, estaba realmente agotado, adolorido, podía sentir el ardor en las heridas, tenía sed y hambre, seguía sin saber cuanto tiempo había pasado desde que me llevaron a ese lugar, no sabía absolutamente nada y ellos insistían en que yo tenía información que desconocía, no sabía a donde habían llevado a Gina, sentí la fuerza abandonando mi cuerpo, cerré los ojos unos minutos, sin embargo estaba claro que ellos no me darían un respiro, un chorro de agua helada me hizo despertar, un hombre sostenía una manguera con la cual me mojaba casi ahogándome, el otro sujeto me miró de nuevo, levantó la mano dando la orden que dejara lo que hacia, caminó hasta donde estaba y golpeó mi rostro.
-y bien muchacho… vas a hablar?
-no lo sé.-murmure sintiendo el temblor en mi cuerpo producto del baño con agua fría.
-bien muchachos, la noche va a ser algo larga.- dijo dando la vuelta mientras encendía un cigarrillo y hablaba con los otros sujetos allí.
Dejé caer mi cabeza una vez más, me resigne a la idea de que quizá no saldría vivo de ese lugar y de alguna manera me dolía no poder ver a Kate una última vez, suspiré con cansancio, esperaba que al menos algún día ella supiera lo mucho que había significado para mi el poco tiempo que estuvimos juntos y que en verdad llegué a sentir algo muy fuerte por ella.
Apreté los labios y los puños cuando una nueva ronda de golpes cayó en mi espalda, los minutos avanzaron con lentitud o eso me parecía cada vez que recibía un nuevo golpe, de nuevo el sujeto se detuvo, pude ver su rostro sudoroso, me miró enojado.
-no vas a hablar?.- preguntó.
-no lo sé.-dije de nuevo.
-parece que resistes más de lo que pensé.
Lo vi dar la vuelta, de una mesa levantó una barra de metal, apretó un botón liberando una descarga eléctrica, intentando asustarme.
-puedes hacer lo que quieras, no sé donde está, no me dirían algo como eso, solo soy un imbécil trabajando para ellos.
El hombre escupió mi rostro y apoyó la barra en mi pecho apretando el botón una vez más, mi cuerpo se retorcía con violencia con cada descarga, unos segundos más tarde lo escuché arrojar la barra al suelo y salir apurado sin decir nada más.
De nuevo relaje mi cuerpo dejando de luchar contra el dolor y el cansancio.
Un rato más tarde escuché pasos acercándose, levanté la cabeza para ver al mismo hombre acompañado de otro más.
-asi que no sabes nada.- dijo furioso, asentí en silencio.-bien, bájenlo y desháganse de él.
Caí al suelo casi de inmediato, uno de los hombres desató mis manos y otro más le ayudó a arrastrarme por el suelo, me era imposible moverme, aunque hubiese querido no habría podido resistirme o pelear para liberarme, en definitiva mi tiempo estaba contado y se acababa con rapidez, pensé en ella, si había algo que no podrían arrebatarme era precisamente eso, separar mi mente de mi cuerpo y encontrar alivio en mis pensamientos.
Me llevaron a otra sala, las luces eran tenues, apenas pude abrir los ojos para ver lo que había alrededor, era una habitación pequeña, supuse que me dispararían y luego se desharían de mi cuerpo como sabía que lo hacían con los otros, aunque había una enorme diferencia, sabían que yo era policía y debido a eso no podrían dejar un rastro, tal vez no quedaría nada de mi, nada que pudieran reconocer.
De nuevo el tiempo avanzó, unos momentos más tarde las luces se hicieron intensas, abrí los ojos intentando ver que sucedía, me sobresalte cuando el vi el cuerpo de un hombre a mi lado, estaba muerto, un agujero en el centro de su frente me lo confirmaba, del otro lado había otro cuerpo, tenía una enorme herida en la espalda como si alguien la hubiese cortado con una espada, sentí nauseas, ese sería mi destino o quizá uno aun más cruel.
Esperé temeroso, era la primera vez que sentía miedo, era la primera vez que me sentí avergonzado por sentir miedo, la primera y la última vez, cerré los ojos esperando mi fin, me pregunté si sería una bala o si me harían pedazos o quizá en el último de los casos solo quedarían cenizas de mí.
Un golpe en la cabeza me hizo perder el conocimiento, mi último pensamiento fue el rostro de Kate, después nada.
