Escuché los disparos una vez más, estábamos ocultos tras una pared a unos metros de donde estaba la habitación que no pudimos revisar anteriormente, cerré los ojos un momento, en mi mente se dibujaba el rostro de Rick, me pregunté si él estaría allí y en que condiciones, me repetía una y otra vez que estaba vivo, que estaría vivo cuando le encontráramos pero los disparos no cesaban, de un lado o del otro alguien detonaba un arma que hacía que las acciones continuaran.
Miré mi reloj una última vez, juraría que se habían detenido por completo sin embargo la luz del sol comenzaba a desaparecer, el tono rojizo que acompañaba la caída del sol cada tarde comenzaba a hacerse presente, el tiempo corría más rápido de lo que pensé, apenas había notado el avance del mismo.
Javier me miró entonces, nos estábamos quedando sin municiones y nuestra última esperanza era que por fin alguien llegara, miré a Will, su rostro lucia contrariado supuse entonces que lo último que esperó que sucediera ese día era precisamente estar en un tiroteo, en un lugar desconocido, pero debíamos ser sinceros, todo esto era su culpa, su ego lo había dominado, los celos le habían hecho cometer un error y creo que al menos por un buen tiempo nadie me haría cambiar de opinión, todos estaríamos a salvo de no ser por que él decidió jugar al policía rudo y arriesgarnos de esta manera.
El sonido de un quejido me hizo levantar la vista del suelo, Will estaba herido, de su hombro emanaba el liquido rojizo ya conocido por todos, me di la vuelta, revisé de nuevo cuantas balas había aun en mi cargador, apenas las suficientes, apunté hacia donde creí que era el punto adecuado y esperé solo unos segundos, una cabeza se asomó, el cañón de un arma, tomé aire y disparé, una mancha de sangre cayó al piso y luego el sujeto al que había apuntado, de nuevo miré alrededor, otro más permanecía detrás de la pared muy cerca de la esquina del edificio, podía ver su sombra proyectada en el suelo pero no podía verle a él, de nuevo miré hacia donde mis compañeros intentaban tapar la herida de Will que sangraba más de lo que pensé.
Evalué nuestras opciones, de que manera saldríamos de allí ilesos, parecía que de ninguna manera, luego vi la luz azul y rojo característica de las patrullas, se reflejaba en el cristal de una ventana, por un momento suspiré aliviada pero nuestro momento complicado aun no terminaba, que estuviesen allí era bueno, que aun nos dispararan no lo era tanto.
Escuché el sonido de un motor encendiéndose, pasos apresurados por el pasillo, salí entonces de mi escondite, corrí por el mismo pasillo , llegue a la esquina donde por fin vi a un par de agentes correr y seguir su camino de frente, un par más dio la vuelta en la misma esquina, rápido me identifiqué y les indiqué el lugar donde mis compañeros y Will aun estaban refugiados, pedí la asistencia médica para Will pero también lo hice para Rick aunque no sabía aun si le encontraría, caminé decidida hasta la puerta que estuvimos a punto de atravesar, era el momento y algo me decía que Rick estaba allí.
Sostuve la perilla de la misma e intenté girarla sin éxito, lo hice un par de veces más sin lograr abrirla, vi entonces pasar a un par de paramédicos, llevaban una camilla que supuse era para Will, luego sentí la mano de alguien tocando mi espalda, al voltear Javier y Kevin me miraban atentos, me aparté solo un poco dándoles a entender que la puerta estaba cerrada.
Javier guardó su arma y con una fuerte patada hizo que el cerrojo de la puerta se abriera un poco, lo hizo de nuevo logrando esta vez por fin abrirla, tuvimos que cubrirnos la nariz cuando el intenso olor a putrefacción salió de la habitación, las náuseas hicieron detenerme por unos segundos, lo mismo que a mis compañeros quienes avanzaron delante de mi.
Alrededor había una serie de cuerpos inertes, eran visibles las huellas de tortura que algunos tenían, otros habían sido ejecutados con solo una bala en la cabeza, conté de inicio unos 10 cuerpos algunos recientes otros no tanto, la habitación estaba ligeramente iluminada, apenas nos permitía ver lo que habia allí dentro, seguí caminando con cuidado mientras seguía cubriendo mi nariz y conteniendo las náuseas, aunque no era la primera vez que veía un cuerpo, si era la primera vez que temía que alguno de ellos fuese de alguien a quien yo conocía y a quien ahora estaba convencida de amar.
Kevin se separó solo un poco, se inclinó y movió a un sujeto que tenía una enorme herida en la espalda, fue entonces cuando lo escuché emitir un leve sonido, luego me miró.
-por aquí.-dijo haciendonos voltear.
-es Rick?.- pregunté saltando por encima de un cuerpo.
-creo que si.- dijo inclinándose aun más.
No dije nada más, avancé hasta él, miré al sujeto que él habia señalado, su espalda tenía raspones, signo de que había sido arrastrado por el suelo, sus piernas tenían marcas de golpes, varios de ellos recientes, aun enrojecidos y sangrantes, parecía inerte, contuve el aire en mis pulmones, me incliné para poner mi mano en su hombro y darle la vuelta, en la cara tenía salpicaduras de sangre y en las muñecas tenía marcas de ataduras, las lágrimas cayeron por mis mejillas ante la visión de lo que creí era un cuerpo muerto.
-Rick, estoy aquí, Rick, despierta por favor.- dije entre lágrimas, puse mi oreja sobre su pecho intentando escuchar algo, el leve sonido de un latido me hizo levantar la cabeza.- está vivo, está vivo.-dije intentando levantarlo al mismo tiempo que Javier corría hacia la puerta en busca de ayuda.- estoy aquí, estoy aquí.- repetí.-no me dejes Rick, te amo.- bese sus labios cuando su mano apretó ligeramente la mía y sus ojos me miraron, volví a besar sus labios, lo sostuve en mis brazos hasta que escuché el sonido de la camilla acercándose.
No solté su mano en ningún momento, no me separé de él, todo había dejado de ser importante, no me di cuenta de cuando salimos de la habitación o cuando subimos a la ambulancia para ir al hospital, solo quería saber que él estaría bien.
El sonido del teléfono me hizo volver a la realidad, estaba sentada en una banca en la sala de espera, no sabia cuanto tiempo habia estado allí, solo recordaba haber visto a un grupo de personas atendiendo a Rick, llevándolo por un largo pasillo por donde se perdieron y no me dejaron seguir, mis manos tenían sangre, mi ropa también, pero eso no era importante, no ahora que parecía que la vida nos estaba dando una segunda oportunidad, miré la pantalla cuando el teléfono volvió a sonar.
-si diga?... oh eres tu… si claro, aun estoy esperando pero parece que él saldrá bien… no, no lo se aún, quizá más tarde, yo te llamo.
Will había llamado pidiendo saber el estado de Rick, no había tenido la intención de preguntar como se encontraba, no lo necesitaba, en el fondo me había sentido bien al saber que había resultado herido, pensé por un momento que ese era el castigo por lo que habia hecho, que quizá lo merecía, cierto o no, era una idea que ahora estaba instalada en mi cabeza.
Las manecillas del reloj avanzaron, la luz del día se había extinguido por completo en su lugar la luz de la luna se colaba por las ventanas, una joven mujer vestida de blanco llamó mi atención, se paró frente a mi.
-detective Beckett?.- preguntó.
-si.-dije poniéndome de pie.
-el oficial castle ha preguntado por usted, entiendo que no tiene familia, usted se hará responsable?
-si, claro por ahora.
-sígame.
La mujer caminó por el pasillo, mis manos temblaban, la última vez que vi a Rick la mayor parte de su cuerpo estaba cubierta en sangre, tenía quemaduras, raspones y marcas de ataduras, uno de sus parpados estaba inflamado y el labio superior roto, me pregunté si vería lo mismo al entrar, inhale profundo y atravesé la puerta de la habitación, había camillas a ambos lados de la habitación, algunas ocupadas, otras no, llegamos al fondo del pasillo, la última cama a la izquierda era la de Rick, una sabana blanca cubría la mitad de su cuerpo, una aguja clavada en su brazo, bajé la vista unos segundos, solo para tomar aire y poder mirarle sin sentir que todo era mi culpa.
-Kate.- dijo con la voz apagada.- Kate.- y su mano le levantó intentando alcanzarme.
-Rick… yo…
-estas aquí.- y trató de sonreír levemente.
-no podría dejarte solo.
-creo que necesito un baño tibio, uno muy largo.- dijo sonriendo aun.
-eso creo.- volví a mirar el suelo.- Rick yo…
-yo también.-se apresuró a decir.
-tu también?.- pregunté.-aun no he dicho…
-yo también te amo Kate.- mordí mi labio, sentí el calor en mis mejillas.-te ves hermosa cuando sonríes, cuando te sonrojas.-dijo en voz baja, tomando mi mano.
No hablamos de nada más por los siguientes dos minutos, Rick acariciaba mi mano con su pulgar, su cabello y algunas partes de su torso aun tenían sangre seca pero Rick sonreía y me miraba fijamente.
-iré a casa mañana.-dijo de pronto.
-mañana?
-si, el médico dijo que aunque me golpearon fuerte, no tengo que quedarme aquí, y… pensé, que talvez… no sé… tú…
-claro, por supuesto, puedes venir a casa conmigo.
-no quisiera ser una molestia.-dijo corrigiéndose.
-nada me haría mas feliz que tenerte en casa.- me incliné entonces hasta tocar sus labios con los míos, le besé con cuidado, con suavidad, no quería provocarle más dolor del que estaba segura ya sentía.
Nuestras frentes se juntaron cuando el beso se interrumpió, Rick tenía los ojos cerrados, respiraba con cierta dificultad, pero se veía mucho mejor de lo que creí.
-debería dejarte descansar.-dije sin querer separarme de él realmente.
-lo sé.
-vendré temprano, lo prometo.
-estaré esperando.
Besé una última vez sus labios antes de salir, aun en contra de mis deseos me fui a casa, necesitaba descansar, necesitaba reponer fuerzas, el siguiente también seria un día largo y cansado, sería el primero de muchos otros, este solo sería el principio de todo.
