Rick

Salí del trabajo, caminaba por el sendero cuando vi a dos hombres parados a la orilla, observaban algo, lo señalaban con el dedo, seguí caminando fingiendo no poner atención a lo que hacían, eran jóvenes, no recordaba haberlos visto antes, sus rostros no me eran conocidos, después de haber estado aquí por dos meses podría reconocer a los residentes, era un pueblo pequeño y estaba seguro de que a estos dos no los había visto antes.

Pasé de largo mirando al frente aunque aun escuchando con atención por si me seguían, solo escuché mis pasos por un minuto, luego pude escuchar a lo lejos el ruido de la hojarasca siendo removido, caminaban con lentitud, decidí mantener mi ritmo, faltaban unos 50 metros para llegar al puente justo a la entrada del pueblo, los hombres apuraron su caminar, sujete con fuerza el mango de mi hacha, me pregunté si tendría que defenderme, faltaba ya muy poco, podía escuchar el sonido de algunos autos y pude ver las luces en la calle, el sol comenzaba a desaparecer.

-hey Don.-escuche la voz de un hombre.

-le miré con una sonrisa.- hey Pat.-salude.

-vendrás al bar?

-si, claro.

Caminé hasta donde me esperaba, miré hacia atrás disimuladamente antes de cruzar la calle, los hombres se habían ido, supuse que habrían dado la vuelta en el sendero y decidieron retirarse al verme acompañado.

-viste a esos sujetos?.- pregunté despistadamente.

-si, no los había visto, pero es temporada de campistas, vienen a pasar el rato en la montaña, a cazar o pescar y luego se van.

-vaya, no lo sabía.

-el próximo fin de semana hay un torneo de pesca, pescas?

-no, no soy muy bueno en esos asuntos.

-que haces aquí, eres un citadino, esa chica debió doler mucho.- sonrió antes de que la puerta del bar se abriese y nos dejara entrar.

-si.- dije simplemente.

Algo había de razón en eso, Kate había dolido más de lo que pudiese admitir y la sensación de vacío persistía aún, pero que podía hacer, parecía que mi regreso se prolongaría o al menos eso pensé, dos días después vi a los mismos sujetos caminando por una de las calles cercanas al bar, llevaban equipo de pesca, me pregunté si no estaría exagerando, si quizá solo eran un par de sujetos más andando por el pueblo, había visto a más personas llegar para el supuesto torneo de pesca del siguiente fin de semana y me parecía un tanto exagerado de mi parte sospechar de todos los desconocidos que de pronto aparecían, aunque quizá no estaba de más tomar mis precauciones, decidí entonces asistir al torneo, como espectador, podría aprender un poco y con esa excusa podría tomar fotografías de todos los que pudieran representar una amenaza.

El torneo se inauguró el viernes por la tarde, hubo una gran bienvenida a todos los participantes, muchos venían de otros lugares, algunos de mis vecinos también participaban, se dio una breve reseña de lo que ocurriría los siguientes días, al final la música comenzó a sonar y varios se levantaron a bailar mientras el resto bebíamos alguna cerveza u otra bebida.

Volví a casa cuando mi reloj marcaba las 10, la calle estaba oscura, caminé siempre atento a cualquier sonido, encendí la luz que daba a la calle pero no la de la sala, me senté en mi sillón y miré hacia afuera al menos dos horas antes de irme a la cama, quizá no sabía pescar o cazar, pero si sabía como defenderme si por alguna extraña razón alguien me encontraba allí.

La mañana siguiente Pat apareció temprano, llevaba con él equipo de pesca, me miró sonriente.

-no iras a trabajar?

-estas loco, es el evento del año, nadie trabaja este fin de semana, creí que ya lo sabías.

-entiendo.

-deja eso allí.- dijo señalando mis herramientas de trabajo.- te enseñaré a pescar, será divertido, podremos ver a las hermanas Williams.

-yo…

-lo sé, lo sé, aun no lo superas, pero no estas ciego, mirar un poco no te hará daño.

-su comentario me hizo reír.-bien, andando.

Pat se había convertido en mi amigo, jugábamos en el equipo de béisbol, sin duda si extrañaría a alguien ese sería Pat, aun cuando había sido bastante distante con él, él no habia desistido y ahora se había vuelto mas que un compañero de trabajo o de equipo, era menor que yo un par de años quizá tres pero había nacido y crecido aquí, conocía cada lugar, cada persona, su padre le había enseñado todo lo que él sabía y él no había desaprovechado ninguna de sus enseñanzas, si querías saber algo seguro Pat conocía la respuesta.

El torneo de pesca iniciaría en una hora, la mayoría de los participantes preparaban su equipos, los jueces también habían llegado y solo esperaban el momento indicado para iniciar, miré alrededor, todos eran desconocidos para mí, unos minutos más vi a los sujetos llegar en una camioneta, empecé a tomar fotografías del lugar, Pat me miró sonriente.

-esto es nuevo, nunca lo había hecho.

-entiendo, lo mejor vendrá en unos minutos, podrás tomar más fotografías entonces.

-bien, eso suena bien.

Así como lo dijo unos minutos más tarde el evento comenzó, se hicieron las presentaciones, el juez principal deseó la mejor de las suertes a los participantes y luego todos tomaron posiciones, algunos a orillas del río, otros subieron a sus botes, el sonido de una sirena se escuchó brevemente y todos pusieron manos a la obra, el área estaba delimitada, se marcaba el área donde estarían los participantes y el resto era para los aficionados que se habían reunido solo para pasar el rato, de nuevo tomé todas las fotografías que pude, mientras Pat me explicaba en que consistía todo.

El día fue tranquilo, al medio día subimos la colina hasta el área de comida donde Pat compró un par de salchichas y cervezas, había sido divertido después de todo, la mayor parte de la gente del pueblo se había reunido, esto era una gran fiesta al parecer y me gustaba, por primera vez me sentí cómodo en este lugar, claro que la comodidad no siempre significa calma y los próximos días tendrían de todo menos calma.

Kate

Daniel me miró sonriente, imaginé que se creía todo un galán y que nadie le había rechazado nunca o esa era la impresión que yo percibía de él y aunque al principio me causaba cierta gracia ahora me era indiferente, pero Daniel seguía allí.

-café.- dijo sosteniendo la taza en la mano.

-no gracias, he bebido ya una taza.

-entiendo.

-ya revisaste estos documentos?

-si claro… nada nuevo…-aclaro su garganta.- me gustaría saber si te gustaría venir a tomar una cerveza después del trabajo.- dijo algo nervioso.

-claro, al bar de siempre, dile a los chicos que allí nos vemos.

-eh, no, no, ellos no vienen… seriamos solo tu y yo.

-una cita?

-pues… uh… si

-no tengo citas, lo sabes, te lo he dicho ya, ya tengo…

-tienes una relación, lo sé, pero él no está aquí, cuanto más se prolongará ese viaje, empiezo a creer que es un invento tuyo.

-lo que tu creas no me interesa, no tengo citas, si los chicos vienen estaré dispuesta, si no olvídalo, hay trabajo que hacer.

Miré fijamente el monitor de la computadora, agregué un par de notas al archivo que redactaba ignorándole completamente, Daniel no era tan malo, insistente tal vez, sin embargo me molestaba que no entendiese mi situación, habría preferido tener que hablar de ese asunto solo una vez y no tener que pensar más en eso, pero él, él simplemente se esmeraba en hacerlo cada vez más difícil, no se daba por vencido y en otro momento lo hubiese agradecido y valorado pero ahora, justo en este momento, aun conservaba la esperanza de que Rick volvería en algún momento a pesar de haber cambiado ya dos hojas al calendario.

Lo vi alejarse con la cabeza baja, me sentí culpable por un momento, incluso tuve el impulso de levantarme de la silla y decirle que quizá una cerveza podríamos compartir, pero me detuve antes de hacerlo, no sería justo para él, decidí entonces tomar mis cosas y salir, irme a casa, solo para no sentir que algo no estaba bien.

Pasé la noche pensando en Rick, incluso tuve un sueño, uno muy agradable, le veía llegar con una sonrisa, me pareció sentir sus brazos rodeándome, sus labios besándome, casi pude sentir su piel caliente junto a la mía, desperté en mitad de la noche sintiendo el sudor en mi espalda y mi frente, hubiese preferido que fuera real y que Rick realmente estuviera aquí a mi lado en mi cama.

La mañana siguiente fue difícil de nuevo, Daniel de nuevo se presentó en mi escritorio llevando una taza de café, mis compañeros lo observaban, les parecía gracioso que no se cansara y siguiera insistiendo, no podía culparlo después de todo no tenia nada que perder.

Un par de días después, celebramos nuestro primer triunfo, por fin se anunciaron las primeras sentencias, los argos eran menores pero eran el primer paso en nuestra larga lucha, aun faltaban los que realmente importaban pero para mi eso significaba solo una cosa, Rick estaba mas cerca de volver.

Miré la hoja en el calendario, pronto tendría que arrancar una más, en ese momento me di cuenta de que estaban por cumplirse 3 meses desde su partida, apoyé la cabeza en ambas manos, me pregunté si era bueno extrañarlo de esa manera, si acaso no era solo un capricho, suspiré mientras imaginaba que estaría haciendo, si aun pensaba en mí o quizá como lo había dicho Will, habría considerado ya pasar página y no volver.

La mano de Daniel golpeó mi escritorio haciendome volver a la realidad.

-hey Beckett… tenemos algo, vienes?

Me levanté de inmediato y caminé detrás de él, Esposito y Ryan ya nos esperaban en el pasillo, subimos al elevador, Javier puso su mano en mi hombro, pensé en la expresión de mi rostro, hacia dos días que no dormía muy bien, estaba cansada.

-deberías tomar un descanso.-dijo en voz baja.

-tal vez.- respondí disimulando una sonrisa.

En el auto me informaron de lo que ocurría, esta vez no íbamos a alguna bodega olvidada en el limite de la ciudad, esta ves iríamos al departamento de Gina, mientras Kevin conducía tuve pequeños recuerdos, Rick había estado muchas veces allí, yo le había acompañado solo una vez, el lugar era un edificio normal, había personas viviendo allí en distintos pisos pero nosotros nos dirigíamos al último, donde todo había ocurrido.

Desde que capturaron a Gina se habia ordenado el cierre del lugar y solo algunos residentes aun permanecían en el edificio, sentí un escalofrío recorriendo mi espalda cuando subimos al elevador, casi pude sentir los labios de Rick en mi cuello aquella primera vez, sus manos en mi ci tura y la tibieza de su aliento al susurrar en mi oído, Daniel me miró intrigado, supuse que quizá me había sonrojado al pensar o mas bien recordar aquella primera vez con Rick y como todo habia comenzado.

El departamento estaba intacto, aun habia algunos artículos personales de ella, nos dirigimos a las habitaciones en busca de algo más que solo unos vestigios de evidencia, fui directo a la oficina donde Gina se había reunido con aquellos hombres, busqué entre los cajones del escritorio y los estantes en la pared, mientras los demás buscaban en las otras habitaciones, miré alrededor buscando el lugar exacto donde Gina podría haber ocultado algo importante, entonces lo vi, había un pequeño cuadro colgando en una de las paredes, era pequeño sin embargo al intentar quitarlo vi que estaba fijado a la pared y detrás de el habia una pequeña caja fuerte, era bastante pequeña, no habría pensado que algo así estaba allí, tenia un tablero con números, tendríamos que buscar la ayuda de un profesional para abrirla, me pregunte que contendría y si lo que estaba allí nos serviría de algo, salí al pasillo mientras llamaba a la central para pedir que alguien fuese enviado, mis compañeros también habían encontrado algunas cosas que quizá podrían servir.

-algo?.- preguntó Esposito.

-si, hay que esperar a que envíen a alguien.

-bien.

Una hora más tarde un hombre llegó, llevaba una caja de herramientas, comenzó a trabajar mientras el resto de nosotros revisábamos los documentos que encontramos esparcidos por el lugar, miré hacia el enorme ventanal, la vista era increíble, un lugar como ese debía costar mucho dinero pero para Gina quizás eso no significaba nada, no hasta entonces pues ahora estaba a punto de ser condenada por un delito o delitos graves.

El hombre entonces nos avisó que habia terminado, la puerta de la caja estaba abierta, dentro habia un sobre con algunos documentos y un disco, algo que no pensaría que usara pero que nos daría una enorme sorpresa.

La evidencia fue recolectada para su posterior análisis, recogimos nuestras cosas y salimos para volver a la oficina, la tarde comenzaba a caer.

-te acompaño.-dijo Daniel, cuando vio que me dirigía a la salida dispuesta a ir a casa.

-gracias, pero tengo algunas cosas que hacer, adiós.

Caminé hasta el elevador, bajé la vista al suelo mientras esperaba que la puerta se abriera, cuando lo hizo, Daniel se paró a mi lado, crucé los brazos sobre mi pecho y apoyé la espalda en la pared ignorando su presencia, al salir caminé lentamente hacia la calle, me dirigí al restaurante de la esquina con la intención de comprar la cena, los pasos de alguien detrás de mi me hicieron voltear, Daniel estaba allí.

-lo siento.-dijo visiblemente apenado.- parece que vamos al mismo lugar.

Le miré solo unos segundos más y seguí mi camino, me pregunté hasta cuando estaríamos así, él no se cansaba de insistir y yo estaba harta de la situación, al llegar ordené mi cena, podía sentir su mirada sobre mi, decidí seguir ignorándolo y luego de recibir mi orden salí en busca de un taxi que me llevase a casa, estaba parada en la calle cuando Daniel salió y se acercó.

-a casa?.- preguntó.

-si.

-se que te molestará que te lo diga, pero eres muy linda, me gustas mucho.

-aja.-dije mirando los autos pasar.

-por que no me das una oportunidad?, tal vez podría demostrarte que no sería tan malo.

Ignore su comentario y subí al primer auto que se detuvo, una vez dentro di un último vistazo hacia afuera, allí estaba él, mirándome como si todo fuese tan terrible, como si su corazón se rompiera lentamente.