Rick

Dos días después del torneo de pesca la mayoría de los participantes se había ido aunque aun quedaban algunos que disfrutaban de pasar las noches en el bosque y de intentar pescar algo más que un resfriado, estaba en casa sentado en mi sillón revisando las fotografías que había tomado aquel día, mientras Pat no paraba de hablar de los records de pesca en años anteriores, yo disimuladamente fotografiaba a todo el que podía, en busca de algo o alguien que me resultara sospechoso, parecía que me había equivocado luego de revisar casi la totalidad de las fotografías todo se veía normal o eso pensé hasta que llegué al último bloque de fotografías, donde los sujetos que había encontrado en el sendero aparecían, los miré con detenimiento, amplié la fotografía solo para mirar con mas detalle, el rostro de uno de los sujetos me resultó un tanto familiar, lo había visto antes pero no sabía en donde, supuse que quizá solo eran alucinaciones mías pero conforme pasaba el tiempo y lo miraba con detenimiento me di cuenta de que no era así, yo había visto antes ese rostro y ahora estaba allí o había estado pues el torneo de pesca había terminado y salvo algunos pocos, no quedaba nadie más.

Caminé en círculos después de mucho meditarlo, quizá la vuelta a casa sería más rápido de lo que había pensado, sólo quizá pues una semana pasó desde entonces y los sujetos habían desaparecido por completo, eso me hizo estar más atento a quienes estaban alrededor en la calle, en el trabajo, en el bar y en cualquier otro lugar donde no se pudiesen evitar las aglomeraciones.

Un domingo muy temprano, salí a correr, el clima era perfecto, por la tarde iría al juego de béisbol en el cual comenzaba a hacerme bueno y más tarde iría al bar a festejar el triunfo o la derrota.

Atravesé parte del bosque, subí y bajé una colina, había trazado dos rutas probables para mi huida de ser necesario aunque nada había pasado, las recorría en busca de algo que no estuviese bien, recuerdo pasar a un lado del arroyo cuando de reojo vi a alguien apoyado en un árbol, me detuve de inmediato, miré hacia donde le había visto pero no había nadie allí, caminé lentamente hasta el sitio y miré alrededor, removí las hojas secas, bajo una de ellas había una colilla de cigarro aun tibia, escuché con atención, definitivamente eso no había sido mi imaginación, alguien me observaba.

Volví a casa tan rápido como pude, saqué el sobre y puse la estampilla, miré hacia afuera por la ventana, algo estaba a punto de ocurrir y debía estar preparado, salí de nuevo hacia la oficina postal, según lo que me habían dicho debía enviar un sobre como señal de auxilio y obtendría una respuesta en un plazo no mayor a 24 horas y a menos que fuese necesario debía abandonar mi escondite dejando todo.

Caminé rumbo al juego, al menos me despediría de Pat al terminar y así no sentiría que le estaba abandonando, mientras caminaba por la calle pensaba en lo que le diría, quizá que algún familiar necesitaba mi ayuda, eso siempre funciona, pensé.

Al llegar lo primero que vi fue el rostro sonriente de mi amigo, rápido me acercó una bebida y palmeo mi espalda hablando de un sinnúmero de cosas, intenté encontrar el momento exacto pero él simplemente estaba emocionado por algo más, el juego comenzó, miré alrededor en busca de algo o alguien que no perteneciera al lugar pero no encontré nada, en la última entrada el juego estaba empatado, mis manos sudaban mientras esperaba el lanzamiento, fallé la primera vez, la segunda no, la bola voló por el aire hasta el fondo del campo, corrí con rapidez y me arroje a la almohadilla al final de mi carrera, ganamos por solo uno.

Recogía mis cosas cuando Pat se acercó.

-hey Don, vamos al bar, celebraremos el triunfo.

-debo ir a casa.

-por qué?...- me miró intrigado.- siempre vamos al bar.- dijo con cierta duda.

-esta vez no, ha surgido algo y quizá vuelva a la ciudad.

-te irás?. – preguntó con tristeza.

-debo hacerlo.

-y cuando vuelves?

-aun no lo sé.

-vaya, yo no sé que decir, me gustaría que volvieras.

-yo también, pero es un asunto de familia, lo entiendes?

-claro la familia, es la familia.-asintió con la cabeza.

-bien debo irme.

-adiós

-adiós.-dije tomando mis cosas y caminando hacia la salida.

-hey Don, al menos envíame una postal.-le escuché decir antes de salir por completo.

-claro.-respondí de inmediato.

Caminé apurado por la calle, la luz del día comenzaba a desparecer, esperaba tener una respuesta y que mi salida fuese rápido pero las cosas no siempre funcionan como esperamos y eso es algo en lo que ya tenía experiencia.

Al llegar a casa puse mis pertenencias en una mochila y busqué entre la correspondencia alguna respuesta, sin embargo no había respuesta aún, mis manos sudaban, estaba preocupado, bastante preocupado, esperaba que todo se resolviera y que fuese el momento de volver a casa, me senté en mi sillón, el reloj marcaba las 8, supuse que aun era pronto para obtener una respuesta, me quedé en la oscuridad tratando de tener calma y esperando pacientemente.

Después de la cuarta vez mi teléfono sonó, pero no era una llamada, era un breve mensaje, un auto me recogería en una hora y me llevaría a otro lugar, suspiré con resignación debía esperar otra hora más y con suerte nada pasaría, miré los segundos avanzar con lentitud, cada sonido por mínimo que fuera me ponía en alerta, sostuve mi arma en la mano listo para lo que pudiese ocurrir.

Una hora después, como lo habían prometido un auto se estacionó frente a mi puerta, sujete con fuerza mi mochila y mi arma en la espalda, abrí la puerta con lentitud y observé sus rostros, a uno ya lo conocía, me había dejado en la cabaña 3 meses atrás.

-andando.-dijo el hombre con firmeza mientras el otro miraba alrededor.

-andando.- repetí mientras caminaba al auto y subía al asiento trasero.

Kate

Miré mi reflejo en la ventana, habían pasado dos días desde que Daniel me había pedido una oportunidad, una tercera hoja en mi calendario había sido arrancada, pensaba en todo y en nada a la vez, me pregunté si estaba tratando el tema como debía o si por el contrario me estaba equivocando una vez mas.

Ryan fue el encargado de sacarme de mis pensamientos, caminé rápido hasta el cuando me dijo que era urgente, me mostró las imágenes en la pantalla, un hombre cuyo nombre no fue mencionado había sido encontrado muerto a las afueras de un poblado rural, aunque no se mencionaban datos sobre él, se decía que el FBI lo había identificado como uno de sus agentes encubiertos.

Mi corazón se paralizó de inmediato, esperaba, deseaba, rogaba que ese no fuese Rick, Javier me sostuvo cuando por un momento de inestabilidad casi caigo.

-Beckett estás bien?.- preguntó preocupado.

-ese podría ser Rick.-dije después de unos segundos.

-no lo creo.-dijeron al mismo tiempo.- no es él.

-pero… y si…

-el va a volver, ya lo verás ese no es Rick.

-qué pasa?.- dijo Daniel detrás de nosotros, quien se había acercado a nosotros en un instante.

-nada.

-ella está bien?, necesita un médico?.- preguntó con preocupación

-no.- dije tajante.- ha sido solo un momento.

Daniel nos miró con curiosidad, no podía decirle lo que ocurría, no podíamos hablar del tema por la seguridad de todos.

Me senté en mi escritorio unos segundos para luego levantarme y caminar hacia los sanitarios bajo la mirada de Daniel y mis compañeros, sentía un enorme vacío en el estómago, no podía dejar de pensar que ese podría ser Rick y que quizá la próxima vez lo que vería sería una lápida con su nombre, las náuseas me invadieron, me sentí débil por unos segundos, apoyé mi mano en el lavabo y traté de obtener la mayor cantidad de aire posible, llené mis pulmones en un intento de calmarme, todo era confuso de pronto, confuso y aterrador.

Me fui a casa después de un par de horas, me daba vueltas en la cabeza la idea de que Rick estuviese muerto y eso me desconectaba del trabajo por completo, mis compañeros me miraron con seriedad y preocupación cuando me vieron levantarme de mi silla y despedirme, simplemente no podía pensar, no podía estar allí.

En cuanto llegué a casa tomé el teléfono y le llamé a Will, necesitaba saber, necesitaba tener la esperanza de que ese definitivamente no era Rick.

-diga?

-sabes que soy yo.-dije un tanto molesta.

-lo sé, pero esperaba que no fuese así.

-solo dímelo, es él?

-aun no lo sé, no nos han confirmado.

-me lo dirás?, por favor, no te lo pediría, pero…

-entiendo, pero tendrás que esperar, sabes que ya no tengo el mismo acceso.

-lo sé.

-te llamaré.

-estaré esperando.

La llamada terminó, me senté en el sillón, suspiré cubriendo mi rostro, las próximas horas serian las mas largas de mi vida y tendría que ser paciente, muy paciente.

La mañana siguiente me sorprendió aun sentada en mi sillón, con la mirada fija en la pared, la puerta se escuchó entonces y la voz de lanie del otro lado avisando que entraría.

-kate.-dijo en voz baja cuando se acercó a mi.

-esta vivo, verdad?.- dije cuando encontré mi voz y pude hablar.

-claro que si cariño, debes tener esperanza… has estado aquí toda la noche.- afirmo tomando mi mano para llevarme a la cama.- necesitas descansar.

Sentí su mano sobre mi mejilla, me recosté mientras ella me cubría con la manta.

-debes dormir al menos un par de horas, te prepararé el desayuno, no te preocupes Kate, ya verás que todo va bien.- sentí su mano acariciando mi cabello y luego salió de la habitación.

No podía dormir, abracé mi almohada buscando un poco de paz, suspiré una vez más recordando mi última noche con Rick, el tiempo había borrado su aroma pero no mi memoria, él seguía muy presente y seguiría allí por mucho tiempo.

Desperté cuando la mano de lanie tocó mi hombro, la luz del sol me indicó que era por lo menos mediodía, mi almohada se sentía húmeda y mi espalda dolía producto de la tensión.

-kate, vamos, debes comer algo.

-que hora es?

-poco más de la una.

-debería ir a trabajar.

-los chicos te cubrirán, anda.

-ha llamado Will?

-no, aun no, pero no desesperes, seguro pronto tienes noticias.

Caminé hasta la mesa, probé el café aunque mi estómago se negaba a recibir alimento, lanie me observaba esperando que comiera lo suficiente y lo hice en contra de mis deseos.

Un baño tibio me hizo terminar de despertar, cambié la ropa que aún tenía del día anterior, encontré a lanie sentada en mi sillón.

-por que no vas a casa, estaré bien, no haré nada estúpido, lo prometo.- dije levantando mi mano derecha.

-vendré mas tarde, debo ir al trabajo por unos reportes.

-esta bien.

Las horas de espera solo aumentaban mi angustia, trataba de tener calma, pese a los regaños de lanie decidí ir al trabajo, la noche casi había caído cuando atravesé la puerta principal, me senté en mi escritorio, observé algunos reportes que supuse mis compañeros habían dejado para revisarlos mas tarde, la estación estaba casi vacía, la mayoría de los oficiales había terminado su turno ya y solo quedaban algunos que cubrían el turno nocturno, tomé el primer reporte, lo leí con detenimiento, miré el reloj y me enfoqué en mi trabajo un par de horas, la siguiente vez que miré mi reloj también vi una mano acercarme un vaso con lo que creí era café, el dueño de esa mano me miró sonriente.

-supe que no te sentías bien.- dijo Daniel mirándome fijamente.

-si, claro.

-es el que te gusta, espero te haga sentir mejor, solo un poco.

Sonreí por cortesía, tomé el vaso y di un par de sorbos, Daniel caminó de vuelta a su escritorio en silencio, lo vi sentarse y observar el monitor con atención.

Un par de horas más tarde recibí la llamada que estaba esperando, contesté de inmediato esperando que fuese Will quien me llamaba.

-hola?.- dije con cautela.

-Kate.-dijo del otro lado la voz.- no es él.

-suspire profundamente.- cielos, gracias… sabes quien era.

-era un antiguo informante, nadie que tu conozcas.

-bien, gracias, lamento haberte molestado, te debo una.- dije a punto de terminar la llamada.

-espera.- dijo Will haciendo una breve pausa.- Kate, hay algo más.

-dime.

-Rick si tuvo que ser trasladado, pero aun no sabemos nada de él.

-como que no saben nada de él?

-uno de nuestros hombres fue hallado atado a la orilla de un camino, cerca del lugar donde Rick permanecía oculto, no sabemos aun que pasó.

-hace cuanto?

-dos días.

-dos días.- dije alarmada.- cómo…- intente preguntar.

-no lo sé Kate, conseguí la información extraoficialmente, esto está siendo difícil también para mi, si escucho o sé de algo más te llamaré pero no te prometo nada.

-bien.

La llamada terminó dejándome más dudas de las que ya tenía, al menos ahora tenía la certeza de que aquel hombre no era Rick, pero y si ese no era Rick entonces donde estaba, por que había sido trasladado, a donde lo llevaban y quién; demasiadas preguntas se acumularon, cuando volvería a verlo era algo que no sabía y ahora la angustia era otra, la incertidumbre y sobre todo la ignorancia se hacían aun mas insoportables, más de lo que pensé.