Rick
La situación se complicó unos kilómetros adelante, el agente que conducía decidió hacer una parada, bajó del auto alegando que debía atender el llamado de la naturaleza, le miré con desconfianza, sin embargo el otro agente parecía cómodo, demasiada comodidad para mi gusto.
Miré la montaña, mi estancia en aquel lugar fue agradable y aunque aun no volvería a casa tenía la certeza de que pronto sucedería pues según los agentes los juicios se estaban llevando a cabo con rapidez, suspiré pensando en Kate, me hubiese gustado que ella estuviera allí o que al menos supiera que todo estaba bien, salvo por este pequeño contratiempo, miré hacia adelante cuando me di cuenta de que el sujeto tardaba más de lo necesario, miré mi reloj, estábamos en medio de la nada, no recordaba haber pasado por aquí, nada de lo que había alrededor me parecía familiar.
-hey amigo, a donde vamos?.- pregunté al agente que estaba en el asiento delantero.
-te llevaremos a un nuevo lugar, es todo lo que te puedo decir.
-pensé que me llevarían a casa.
-no, aun no, aun están en proceso los juicios, quizá se te requiera en uno de ellos por eso necesitamos mantenerte a salvo, al menos un par de meses más.
-un par de meses mas.-dije resignado volviendo a mi posición en el asiento, el sujeto que había bajado aun no volvía.- que le pasa a tu compañero?
-no tengo idea, es nuevo, iré a ver que sucede.
-espera, estas seguro de eso, confías en él.
-tranquilo.
Fue lo último que dijo antes de bajar del auto, lo miré andar por la orilla del camino, sacó una linterna, siguió caminando hasta que se perdió detrás de unos arbustos, tomé mi arma con firmeza, algo ocurría y no sabía que era, un par de minutos pasaron, consideré la idea de bajar del auto, esperé solo unos segundos, luego bajé y caminé tan rápido como pude, sentí la humedad en mi ropa, había llovido más temprano, los árboles aun tenían agua escurriendo por sus ramas, me detuve más adelante, me escondí detrás de un árbol mientras esperaba estar equivocado.
Una leve llovizna comenzó a caer después de unos 30 minutos, había permanecido en el mismo sitio todo ese tiempo esperando, tratando de entender que ocurría, mis ojos se cerraban, volver a la cabaña no era una opción, sabía que si volvía alguien más llegaría buscándome.
Miré el reloj una vez más, era pasada la media noche cuando decidí moverme del lugar, debía encontrar una forma de comunicarme con Kate o en el último de los casos tal vez Sorenson me ayudaría, pero mientras eso sucedía tenía que encontrar un lugar seguro, caminé entre los arbustos, recordé los consejos de Pat, volví hasta donde el auto debía estar estacionado, si estaba equivocado el auto aun estaría allí y yo sería un idiota paranoico, pero no fue así, el auto había desaparecido, en su lugar un hombre yacía en el suelo, atado de pies y manos, con una venda cubriendo sus ojos y aparentemente inconsciente, miré alrededor, estaba solo, caminé hasta él.
-hey estás bien?.- pregunté al acercarme y darme cuenta de que era el agente con el que había estado hablando antes.
-tengo frío.
-lo sé, te ayudaré.
-espera, se ha ido?
-eso parece.
-dijo que volvería por ti… debes irte, si te encuentra todo estará perdido.
-tienen evidencia, no creo ser tan importante.
-tu tienes algo que ellos quieren.
-yo.
-si, él dijo que perdieron algo y que tu lo tienes, debes irte ahora.
-te pondré a salvo, no puedo dejarte aquí, al menos déjame ayudarte a que te encuentren con vida.
-bien.
Retiré las ataduras, coloqué sobre él una de las mantas que tenía en mi mochila y lo llevé hasta donde pudo resguardarse de la lluvia por lo menos hasta que lo encontraran.
-estarás bien?.
-claro, gracias.
-tienes a quien llamar, un teléfono.
-me ha quitado todo.
-bien, te dejaré hacer una llamada y luego me iré.
El hombre hizo una breve llamada, habló con alguien por unos segundos y luego me devolvió el teléfono.
-deshazte del teléfono, podrían localizarte si lo conservas, llámame en unos días, una semana, te diré que hacer, no hables con nadie más, busca un lugar donde puedas ocultarte.
-a donde debo llamarte?
-anota el número que te daré, no lo olvides, deshazte de ese teléfono y no dejes que te atrapen.
Anoté el número que me dio y como me lo dijo huí del lugar dejándolo allí solo, caminé hasta que el cansancio me hizo detener, la luz el sol comenzaba a verse, mis pies dolían, pensaba en Kate y esperaba que nada malo le ocurriese a ella.
Llegué a una cabaña abandonada en medio del bosque, apenas tenía unas cosas dentro parecía estar sola desde hacia un buen tiempo, había polvo por todos lados, en la pequeña cocina había algunos utensilios de cocina que podrían servirme un par de días y un viejo sillón frente a una chimenea, algunas mantas viejas y nada más, afuera un montón de leña apilada en la pared, estaba seca bien resguardada de la lluvia, al menos estaría caliente, cerré la puerta y traté de iniciar una pequeña fogata que me mantuviera caliente y seco, busqué entre los anaqueles colgantes de la pared, había un par de latas de comida que estaban en el limite de su vida útil.
Comí lo que pude y luego de sacudir el sillón me recosté en el esperando poder dormir un poco, cinco días eran muchos, considerando que no era experto en esto, pero trataría de mantenerme a salvo como fuera.
Kate
Frote mis manos esperando en la calle, el reloj marcaba las 6 a.m. habia pasado la noche, leyendo y corrigiendo parte de los reportes que los chicos habían dejado en mi escritorio, Daniel, por su parte, revisaba fotografías de sospechosos, a veces lo sorprendía mirándome y en alguna ocasión me pareció verle sonrojarse al verse atrapado, la mañana era fría , había gotas de lluvia pegadas a los autos y ventanas de los edificios, un auto se detuvo frente a mi, el cristal bajó dejándome ver a Daniel dentro.
-te llevo?.- preguntó con seriedad.
-dude por unos segundos, luego lo pensé, solo me llevaría hasta mi edificio.- bien.- dije acercándome para abrir la puerta del auto.
No mencioné palabra, me senté en silencio al igual que él, era extraño estar allí pero ahora mismo no tenía importancia, estaba cansada y quería dormir, el viaje no duró mucho, unos minutos más tarde llegamos a mi departamento, Daniel bajó del auto antes de que yo pudiese hacerlo y abrió la puerta para mi, me miró expectante, esperaba le diese mi mano sin embargo hice caso omiso y bajé sin su ayuda.
-puedo hacerlo, gracias.- dije con cortesía.
Él no dijo nada al respecto y aunque esperaba que volviera a subir al auto, no lo hizo, escuché sus pasos detrás de mi hasta la entrada, abrí con cuidado y me detuve para mirarle.
-gracias.
-no ha sido nada.
-te veré en el trabajo.
-iras esta tarde?
-si.
-bien.
Entré sin mirarle pero ya dentro di un breve vistazo hacia afuera, lo vi subiendo a su auto para luego retirarse, subí las escaleras con lentitud, esperaba poder dormir unas horas y quizá por la tarde podría averiguar lo que había pasado con Rick.
Volví a eso de las 6 al trabajo, había recibido una llamada de Will más temprano, solo para decirme que su compañero le había comentado que Rick estaba a salvo y que no me preocupara, pero eso no me hacia sentir mejor, aun tenía una sensación muy extraña, necesitaba saber por él, que estaba bien y volvería a casa a salvo.
El día terminó, Daniel de nuevo se ofreció a llevarme a casa, no pude negarme estaba cansada y quería irme a la cama, apoyé la cabeza en mi mano mientras él conducía, aunque no tardaría mucho cerré los ojos y por un momento me dormí, Daniel me hablaba de algo que no entendí, entonces tuve un sueño, vi a Rick parado a mi lado, sonreía, me miraba, pude sentir su mano cálida en mi mejilla, habría jurado que él estaba allí.
-"Rick".- salió de mi boca.
-Rick?.- dijo Daniel mirándome fijamente, era su mano la que tocaba mi mejilla y la acariciaba con suavidad.
-mi mano apartó la suya con rapidez y molestia.- qué haces?
-lo siento, estabas dormida, no me escuchaste, ya llegamos.
-bien, gracias.- abrí la puerta y salí con rapidez para llegar a la puerta del edificio.
-Beckett.-dijo detrás de mi.- espera, no quise molestarte, lamento si… no debí hacerlo.
-esta bien, gracias por traerme.
-oye… discúlpame, no volverá a suceder.
-ya te disculpaste, déjalo así.
-ese es su nombre, se llama Rick?
-ese no es asunto tuyo.
Cerré la puerta detrás de mi y subí tan rápido como pude para llegar a mi departamento, cubrí mi rostro con ambas manos, hubiese deseado que Rick estuviese allí, que fuese su mano la que me tocara pero todo había sido un sueño y una desilusión.
Me fui directo a la cama, abracé la almohada que alguna vez usó él intenté mantener la calma, todo se hacía difícil, todo me hacía pensar en él, en donde podría estar.
La siguiente vez que vi a Daniel decidí ignorarlo, incluso cuando se ofreció a llevarme de nuevo a casa, quizás esta no era la manera de tratarlo, sin embargo Daniel había seguido insinuando sus intenciones de seguir adelante y eso comenzaba a ser molesto.
Seguí ignorándole tanto como pude, hasta que una mañana no se acercó a mi escritorio como solía hacerlo todos los días, lo vi sentarse en su escritorio, fijar la mirada en el monitor, lo vi ir y venir pero en ningún momento se acercó a mi, lo que significo un alivio, no quería ser cruel con él, sin embargo no podía traicionar mis sentimientos, era Rick por quien esperaba.
Los días se habían hecho largos, casi cuatro días después de que Will me dijo que Rick había desaparecido algo inesperado sucedió.
Esa mañana me levanté temprano, por recomendación de lanie y de los chicos, dormí en casa, según ellos no podía seguir haciendo turnos dobles y cuando llegué a la estación los tres me esperaban dispuestos a hacer lo que fuera por que volviera a casa y durmiera mas de un par de horas, sonreí al verlos allí, no podía negarme, sabía que se preocupaban por mi, sin más remedio volví a casa.
La luz del sol me sorprendió en la cama, me obligó a levantarme, miré el reloj, este marcaba 5:30 a.m. y aunque era temprano había dormido alrededor de 6 horas, tomé un baño tibio, desayune ligero y salí rumbo al trabajo, lanie tenía un par de reportes para mi, salí con mis compañeros un par de horas al mediodía, siguiendo algunas pistas , al atardecer todo estaba en calma, el día habia sido productivo, cerca de las 7 volví a casa.
Atravesé la puerta, dejé mis cosas sobre el sillón, saqué una cerveza del refrigerador, observé las noticias en el televisor y luego tomé un baño tibio, estaba sentada mirando por la ventana cuando una mano golpeó el cristal de la misma, escupí la cerveza y me levanté del sillón sobresaltada, tomé mi arma y apunté con firmeza.
-quien es?.- pregunté sin obtener respuesta.- déjame verte.-dije de nuevo sin respuesta.- estoy armada, no voy a dudar en disparar si…
-Kate.-dijo la voz jadeante del otro lado.- Kate.-volvió a decir.- soy yo.- entonces su rostro por fin apareció .
Rick me miraba fijamente, su cabeza tenía un parche cubriendo una herida, su ropa sucia al igual que su cara, apenas pude reconocerlo, tenía una barba de varios días, sus zapatos y pantalones estaban llenos de lodo y no tenía dudas de que había recorrido un largo camino para llegar hasta aquí.
-Rick.- dije al mismo tiempo que abría la ventana para que entrara.-que te ha pasado, estas bien, cielos, estas herido, vamos te ayudaré.
Le ayudé a bajar, lo llevé como pude hasta el baño y con cuidado fui quitando la ropa sucia que usaba, tenía pequeñas heridas que habían sangrado y que ahora se pegaban a su ropa, sus ojos me miraban fijamente mientras yo trataba de limpiar sus heridas, de pronto su mano tomó la mía, me quedé quieta sin saber que hacer, sus labios me besaron, me acerqué a él intentando no lastimarlo, fue él quien profundizo el beso, me rodeó con sus brazos mientras el chorro de agua tibia caía sobre nosotros.
-te extrañé tanto.- dijo en voz baja cuando se separó de mi.
-yo también, no sabes cuanto.- pegué mi frente a la suya, las lágrimas salieron sin mi permiso, lo abracé con fuerza esta vez, él estaba aquí, conmigo.
