Bueno, aquí les traigo otro capítulo.

¡ES IMPORTANTE QUE LEAN ESTO!

Cambie un poco la vestimenta de algunos Dioses, por lo que deberían leer las descripciones atentamente. El principal cambio, es que Artemisa utilizara la misma vestimenta sin importar que este en invierno oh verano, pero sus cazadoras seguirán usando las ropas habituales.

También, solo habrá 10 tronos en el Olimpo. Es decir, que no habrá Dioses que completen la docena.

Sinceramente, no tengo mucho más que decir. Solo espero que lo disfrutes!

CAPITULO 1: UNA BIENVENIDA ACEPTABLE, UN NUEVO HOSPEDAJE COMPLICADO.

Después de cruzar la puerta dimensional, Bell solo pudo ver oscuridad a su alrededor. Parecía no haber nada más que él mismo en ese lugar.

"Sin duda alguna, es un lugar muy curioso…" Pensó Bell para sí mismo.

Finalmente, Bell dejo de admirar lo que había a su alrededor, o más bien lo que no había, para dar un paso hacia adelante.

De un momento a otro, Bell se vio de nuevo en el Olimpo, exactamente en el mismo lugar que antes. Por lo que se preguntó internamente si algo había salido mal.

Rápidamente descarto esa idea de su mente cuando vio a su alrededor. Todos los Dioses Olímpicos se encontraban en sus respectivos tronos, viendo atentamente a Bell.

El peliblanco siguió mirando atentamente a los Dioses, para ver que muchos eran muy diferentes, y otros no tanto.

Zeus seguía teniendo una figura imponente y robusta. Pero su barba y cabello blanco no estaba tan desordenado como el Zeus de su dimensión, y eso mismo le daba un toque más sofisticado. Además de que llevaba un traje de color azul con rayas blancas, y debajo de ella llevaba una camisa de color blanco, junto con una corbata roja y unos zapatos de color negro. Sus ojos eran de un color azul eléctrico.

Poseidón seguía teniendo una figura algo delgada, pero musculosa. Aunque su aspecto era más el de un playero que un Dios. Ya que poseía una vestimenta bastante peculiar, con una remera de palmeras manga corta, junto con unos vaqueros de color marrón y una gorra de color amarillo con pequeños accesorios de pescador. Obviamente, su imponente tridente dorado no podía faltar. Sus ojos eran de un color celeste, combinado con verde marino. Por debajo de su gorra, se podía ver que tenía un cabello de color negro muy desordenado.

Hestia estaba detrás de todos los tronos, mientras parecía estar vigiando atentamente una gran llama que salía de una chimenea que se encontraba en el lugar. Su apariencia era muy diferente a la Hestia de su dimensión, ya que su cabello era de color café largo y lizo. Poseía unos ojos de color anaranjado y su cuerpo, no tan curvilíneo como la Diosa de su dimensión, se ocultaba detrás de una túnica de color marrón.

Hera seguía sosteniendo una apariencia muy parecida a su yo de la otra dimensión, ya que su cabello era de color café y poseía ojos del mismo color, junto con su rostro y cuerpo delgado pero proporcionado aún seguían estando allí. Pero su atuendo era algo diferente, ya que estaba utilizando una túnica de color dorado que no poseía capucha, y en su cabeza poseía una diadema de oro.

Ares llevaba unas gafas de sol y una camisa manga corta de color rojo que denotaba totalmente sus músculos, junto con unos vaqueros de color negro que se apretaban fuertemente a su cuerpo. Tenía una sonrisa un tanto engreída y orgullosa en su rostro. Tenía un corte de pelo militar y su cabello era de color negro. Bell nunca había visto muy bien al Ares de su dimensión, pero estaba seguro que eran muy diferentes. No solo por apariencia, sino por la actitud que dejaba ver a simple vista.

Hermes era muy diferente a lo que Bell recodaba. Poseía un color de cabello negro y corto, junto con un traje tan elegante como el de Zeus, con la diferencia de que su saco era de color negro junto con su vaquero del mismo color, y una corbata de color amarilla. Sus ojos eran de un color gris combinado con verdes un tanto apagados.

Sin duda alguna, el más diferente de todos era Hefesto, ya que no era una mujer. Y a diferencia de su contraparte, era bastante feo. Además de que su cabello era de un color negro largo y desordenado, junto con un atuendo de herrero un tanto estropeado que daba a denotar sus impresionantes músculos. Incluso más impresionantes que los de Ares. También poseía una barba corta de color negro un tanto desalineada, junto con unos ojos del mismo color.

Atenea y Apollo eran las figuras que más conocidas se le hacían a Bell, ya que eran exactamente igual, a diferencia del color de pelo que poseían ambos. El cabello de Apollo era completamente dorado, a diferencia de su color un tanto anaranjado que presentaba en la dimensión del peliblanco. Mientras que Atenea tenía un color de cabello completamente negro, aunque estaba un poco rizado en las puntas.

Bell miro a Afrodita… y sinceramente no sabía si se parecía oh no. Debido a que estaba cambiando su forma de una manera constante y no dejaba que Bell pudiera distinguirla. Apenas podía ver un poco la expresión de su rostro a través de la neblina extraña que había a su alrededor.

Y finalmente, Bell miro a Artemisa. Era más que obvio. Su Apariencia era completamente diferente a la de su dimensión. Pero por lo menos seguía siendo mujer. Su cabello era de un color negro un tanto rojizo que le llegaba hasta la cintura. Poseía un traje de cazadora con un color negro (consistía en una camisa, pantalones de camuflaje y botas). Llevaba unos cinturones en su cintura que sostenían una gran variedad de dagas plateadas, y en su espalda llevaba un carcaj con flechas de color plateadas y de color normal. Lo que más impacto a Bell fue el color de sus ojos, ya que poseían un color plateado bastante profundo. Su figura era delgada y elástica a simple vista, aunque su traje de cazadora permitía ver que tenía un cuerpo bastante hermoso, ya que se ajustaba un poco a su cuerpo y dejaba ver un poco las buenas proporciones que tenía. Su rostro era bastante hermoso y junto con sus ojos y expresión seria le daba un aspecto divino, literalmente. Ah diferencia de los demás Dioses, Artemisa poseía un cuerpo de unos 19 años. Aunque su gemelo, Apollo, no se quedaba muy lejos de esa edad.

Ah Bell le entro curiosidad por qué sostener un cuerpo tan joven. Pero rápidamente salió ese pensamiento de su cabeza, cuando Zeus lo llamo. Eso, y otra cosa más que lo tenía un tanto preocupado.

"Bienvenido, joven de la profecía." Exclamo Zeus con una pequeña sonrisa satisfecha en su rostro.

Bell miro seriamente a Zeus. "¿Dónde está Hades? ¿Por qué solo hay 10 tronos en vez de 12?"

Zeus se impresiono ante estas preguntas, y se notó visiblemente. Pero no tardó en responderle a Bell.

Zeus se aclaró la garganta. "En este Olimpo, solo existen 10 tronos, ya que somos los Dioses que llevan las riendas y poder de decisión en este lugar. No necesitamos que otros 2 Dioses ingresen entre los Olímpicos, con 10 es más que suficiente. Y con respecto a Hades, en resumidas palabras, él es el Rey del Inframundo y no tiene permitido visitar el Olimpo."

Bell frunció el ceño. "¿Entonces, me estás diciendo que quedo marginado en el Inframundo?" Pensó Bell para sí mismo. "Genial. Apenas voy conociendo este lugar y ya me voy encontrando cosas que no me agradan en lo más mínimo. Me gustaría cambiar esos aspectos, pero no es el momento para pensar en ello." Finalmente pensó Bell con un suspiro interno.

Zeus miro seriamente a Bell. "Por lo que puedo ver, ya conoces a los demás Dioses gracias a los signos de sus tronos. Pero por si las dudas te los presentare."

Zeus señalo al trono que estaba a su lado. "Este es Poseidón, y el que se encuentra a su izquierda es Atenea. Seguida por Artemisa y Apollo."

Bell dio una pequeña reverencia a todos los mencionados, que lo recibieron con un pequeño asentimiento gustoso, a excepción de Apollo que le dio un saludo un tanto energético, que Bell le respondió agitando su mano como gesto de saludo.

"Como lo sospeche. Apollo sigue siendo bastante parecido." Pensó Bell con un tanto de gracia.

Ahora, Zeus señalo al trono que se encontraba a su derecha. "Ella es Hera, y el que se encuentra a su derecha es Ares. Seguida de Afrodita, Hermes, Hefesto y la que se encuentra en la chimenea es Hestia."

Bell hizo otra pequeña reverencia, que casi todos los Dioses aceptaron de diferente manera. Ares se rio un poco de forma burlona, Hera respondió a su saludo con una mirada deductiva en su rostro, Atenea simplemente asintió con una sonrisa al igual que Hermes y Hefesto, aunque este último no sonrió.

"¿Por qué no funciona?" Pregunto Afrodita en voz alta mientras hacia una mueca de molestia que era apenas visible para Bell debido a su cambio constante de cuerpo.

Todos miraron a Afrodita un poco extrañados. Al ver que todos la estaban mirando, Afrodita rápidamente hablo.

"No encentro ni una apariencia que le guste. Parece que está encerrando sus preferencias en las mujeres bastante profundo en su mente. Ni siquiera yo puedo acceder a sus gustos." Declaro Afrodita mientras aun seguía cambiando constantemente de forma con una pequeña mueca de molestia.

Ante esto, Bell dio una pequeña sonrisa. "Lo siento. Pero no tengo ninguna mujer ideal en mente, ni tampoco me gusta alguien en particular." Bell se tocó la frente con su dedo índice y una sonrisa de lado. "Asique deja de intentarlo, porque no encontraras nada de eso aquí dentro."

Afrodita finalmente dio un pequeño resoplido de frustración y dejo de cambiar de forma. Gracias a eso, su verdadera forma por fin salió a la luz, y era idéntica a como la conocía Bell.

Afrodita finalmente cambio su expresión frustrada cuando vio que Bell estaba mirándola con atención. Esto hizo que diera una pequeña sonrisa seductora.

"Ah lo mejor, te gusta más lo natural." Declaro Afrodita, mientras se cruzaba de brazos a propósito, para hacer énfasis en sus pechos.

Artemisa negó con la cabeza, ya que Afrodita era su contraparte y le daba bastante asco y coraje la actitud de esa Diosa.

Los demás Dioses solo continuaron mirando, como si eso fuera algo normal.

Bell negó con la cabeza con una sonrisa. "Perdona, pero no te estaba mirando por eso. Sino lo hacía por algo que me menciono tu otro yo sobre ti"

Esto hizo que Afrodita cambiara su expresión seductora a una intrigada. "¿Ah sí? ¿Y qué dijo?" Pregunto Afrodita con una sonrisa.

Bell se puso la mano en el mentón mientras pensaba detenidamente. "¿Cómo te había llamado…?" Bell chasqueo los dedos con una sonrisa. "Ah si, dijo que eras una puta."

"¡¿PU-PUTA?!" Exclamo Afrodita, levantándose un poco de su asiento con los ojos bien abiertos.

"Hmp. Ya me agrada más el muchacho." Exclamo Artemisa con una pequeña sonrisa en su rostro, ya que la palabra parecía haber afectado bastante a Afrodita.

Afrodita se sentó nuevamente en su trono mientras estaba en shock. "Me han dicho 'puta' muchas veces y ya ni me afecta. Pero que yo misma me diga esa palabra es…" Pensó Afrodita enojada.

Un trueno resalto por el lugar, haciendo que todos se pusieran serios nuevamente y miraran atentamente a Zeus.

Zeus miro a su alrededor para hacer énfasis en sus palabras. "Por favor, no nos desviemos del tema principal." Zeus miro a Bell seriamente. "Ya tengo pensado en donde te hospedaras durante tu estadía."

"Supongo que será en el Campamento Mestizo." Declaro Poseidón mientras miraba a Zeus.

Zeus miro a Poseidón, para luego mirar a Bell nuevamente y negar con la cabeza. "No se quedara allí." Todos observaron a Zeus con clara confusión en sus rostros, a excepción de Bell que no tenía ni la menor idea de que era el Campamento Mestizo.

"En un principio, yo también pensé mandarlo al Campamento Mestizo." Declaro Zeus. "Pero finalmente cambie de opinión. Ya que en ese lugar podría aprender algunas cosas, pero quiero que Bell este bajo la enseñanza de un Dios, y sé que Dionisio no es una opción para nada confiable cuando se trata de enseñar y entrenar."

"¿Entonces, que vas a hacer? No puedes mandarlo en medio de una Ciudad. Todavía no tiene ni idea de que tan avanzado esta este mundo respecto al suyo, y sería una locura introducirlo de lleno allí. El Campamento Mestizo es la mejor opción." Declaro Atenea con una mirada neutra, para después bajar su mirada y pensar detenidamente las palabras de Zeus. "Un momento. Si quieres que Bell este bajo el cuidado de un Dios responsable, están pensando en mandarlo…"

"Exactamente." Zeus interrumpió a Atenea, antes de que pudiera terminar de hablar. Luego, el Dios del Rayo miro a Artemisa, haciendo que esta lo mirara con extrañeza. "Artemisa, quiero que Bell este con tu caza y le enseñes todo lo necesario sobre este mundo y le des un entrenamiento adecuado para un cazador."

Artemisa ensancho grande los ojos y se levantó de su asiento. "¡UN MOMENTO! ¡NO ACEPTARE A NINGUN HOMBRE DENTRO DE MI CAZA!" Después de decir esas palabras, Artemisa le dirigió una mirada de odio a Bell.

"Genial. Más cosas para descubrir." Pensó Bell para sí mismo con una expresión aburrida.

Zeus golpeo fuertemente su trono y un gran rayo retumbo en el cielo, haciendo que Artemisa se sentara rápidamente y le dio una mirada impotente a su padre.

Zeus entrecerró los ojos y miro a Artemisa. "Para empezar, no estoy diciendo que se una a tu caza. Solo quiero que lo entrenes junto a ellas para que aprenda un par de cosas sobre la caza, los monstruos, entre otras. Lo segundo, es que te quedaras en el Campamento Mestizo por un mes, porque quiero que Bell se integre junto a sus nuevos compañeros, después podrás reanudar tu cacería, pero deberás regresar con más regularidad al campamento, y recuerda que solo será por el tiempo que Bell este aquí." Zeus entrecerraría aún más sus ojos y le dirigiría una mirada un tanto tenebrosa a Artemisa. "Y por último, si yo quisiera que se una a tu caza, lo ara y punto. Más te vale que no me vuelvas a gritar de esa manera, ¿entendiste?"

Artemisa bajo la cabeza y se acurruco en su asiento con impotencia. "Si, padre."

"Bien." Dijo Zeus mientras asentía y suavizaba su mirada, para después mirar a todos. "Bueno, habiendo aclarado todo este tema y ya habiéndole dado la bienvenida a Bell, todos pueden volver a sus respectivos deberes." Declaro Zeus, para que luego un rayo iluminara todo el cielo, dando a entender que la reunión había finalizado.

Uno por uno, todos los Dioses comenzaron a desaparecer con un destello, hasta que finalmente solo quedaron Zeus, Artemisa y Hera.

Zeus y Hera bajaron de sus tronos, para después dar un par de pasos hacia Bell y lentamente ir disminuyendo su tamaño, hasta parecer un mortal común y corriente.

Zeus se dio media vuelta para mirar a Artemisa, que aún estaba en su trono. "Hija, me gustaría hablar un rato con Bell, así que espera unos segundos."

Artemisa tan solo asintió, sin dirigir una sola palabra.

Con tan sola verla de lejos, Bell sabía que estaba realmente molesta.

"Espero que tu estadía en este mundo sea tranquila. Me gustaría hablar contigo dentro de una semana, después de que te adaptes un poco en este lugar." Declaro Zeus con una sonrisa.

Bell simplemente asintió con una pequeña sonrisa.

Zeus miro a Hera con un tanto de confusión. "¿Querías algo?"

"Me gustaría hablar contigo. Pero en privado." Declaro Hera mientras miraba de reojo a Bell.

Zeus simplemente asintió, aumentando aún más su intriga.

"Bueno Bell, nos vemos dentro de una semana en el Olimpo. Y si tienes algunos problemas, no dudes en decirle a mi hija que te traiga aquí." Declaro Zeus con una pequeña sonrisa.

"De acuerdo." Declaro Bell con una sonrisa. "¿debería decirle que ahora soy su hijo?" Bell pensó para sí mismo, para después inclinarse de hombros internamente. "Nah, no lo veo necesario. Además, Hera parece que ya le comentara algo. Después de todo, me estaba mirando bastante extraño durante la reunión." Pensó Bell.

Zeus y Hera le dieron una sonrisa final, y ambos desaparecieron del lugar, dejando solo a Bell con Artemisa.

Bell se dio media vuelta, para ver como Artemisa desaparecía en un destello plateado y volvía a aparecer justo en frente de él, ambos midiendo exactamente lo mismo.

Artemisa miro seriamente a Bell. "No me gusta la idea de llevarte con mis cazadoras. Pero es una orden de mi padre y no pienso desobedecerla." Sus ojos brillaron de un color plateado un tanto amenazante. "Más te vale que sigas todo lo que diga al pie de la letra y no te acerques más de lo debido a mis cazadoras, oh me asegurare de que lo lamentes." Finalmente declaro, con una voz bastante cortante y fría.

Bell se llevó ambas manos a su nuca con una expresión un tanto aburrida. "Lo que usted diga, Lady Artemisa."

"Genial, tiene pinta que este 'hospedaje' será el infierno." Pensó Bell.

Artemisa simplemente se dio media vuelta. "Bueno, mientras lo entiendas no hay ningún problema." Artemisa miraría sobre su hombro a Bell con una sonrisa un tanto peligrosa. "Aunque no puedo asegurar que mis cazadoras no te quieran utilizar como tiro al blanco la primera vez que te vean."

Bell miro hacia otro sitio un tanto despreocupado. "No te hagas problemas. Tengo buenos reflejos, Lady Artemisa."

Artemisa dio un pequeño "hmp" para retener la risa, para después mirar hacia el frente. "Eso ya lo veremos." Artemisa señala su cabello. "Agarra la punta de mi cabello. Nos iremos al campamento en donde están mis cazadoras."

Bell simplemente asintió para sí mismo y agarro un mechón del cabello de Artemisa, para luego desaparecer del lugar.

SALTO DE LINEA.

Bell y Artemisa aparecerían en medio de un bosque, en donde se podía escuchar el ruido del agua fluyendo cerca del lugar, los ruidos de las aves y demás cosas de fondo.

Bell miro a Artemisa con una leve expresión de confusión al ver que había pasado de ser una joven de 19 años a una niña de 12.

Artemisa se dio vuelta rápidamente y jalo su cabello para que Bell lo soltara, después miro al peliblanco un tanto confundida.

"¿Tengo algo en la cara?" Pregunto la Diosa un tanto irritada e intrigada por la mirada de Bell.

Bell negó rápidamente con la cabeza. "No es eso. Es que, de la nada cambiaste tu edad, y… me resulta bastante raro verte como una niña."

Artemisa dio un pequeño resoplido y un pequeño destello plateado la cubrió por completo, para después volver a su forma inicial.

"¿Así está mejor?" Pregunta Artemisa con una ceja alzada.

"Si. No es que no te tome en serio. Pero definitivamente se me aria muy raro seguir las ordenes de una niña de 12 años." Declaro Bell mientras se frotaba el cabello con una sonrisa nerviosa.

Artemisa simplemente asintió con una expresión seria. "Está bien, creo que será mejor para los dos si te sientes mas cómodo así. Sígueme."

Bell simplemente asintió y comenzó a caminar detrás de Artemisa ah una pequeña distancia, para no molestar a la Diosa, ya que parecía demasiado sensible.

"Oye, tengo una última pregunta." Comento Bell mientras seguían caminando.

"La ultima." Exclamo Artemisa mientras lo miraba de reojo.

"¿Por qué sostienes una edad de 12 años con tus cazadoras?" Pregunto Bell con leve intriga en su voz.

Artemisa miro nuevamente hacia adelante con una pequeña sonrisa. "Siempre mantengo una edad promedio acorde a la que presentan mis cazadoras, y hace poco ingresaron dos niñas de 9 años ah mi caza. Digamos que mantenerme en esa edad hace que me sienta más cómoda con mis compañeras."

"Entiendo." Declaro Bell con el ceño fruncido. "¿9 años? ¿Por qué ingresarían a una edad tan temprana?" Pensó Bell.

Artemisa lo miro de reojo nuevamente, para luego mirar hacia el frente seriamente. "Sé lo que estás pensando. Todas las que están allí llegaron por un motivo en común, y ese motivo es el hombre. Por esa razón es que los odiamos tanto." Artemisa miraría sobre su hombro. "Por esa razón, te odiamos tanto." Exclamo Artemisa con el ceño fruncido mientras miraba a Bell.

Bell se pondría las manos en el bolsillo mientras miraba toda la naturaleza que cernía a su alrededor. "Aunque sea injusto meter a todos los hombres en una misma bolsa, entiendo tu punto de vista." Bell aria una pequeña mueca de fastidio al recordar algo. "Después de todo, hubo un corto periodo de tiempo que odie a todas las mujeres por igual, con expresión a las que le tenía respeto."

Ante esto, Artemisa lo miraría con cierta intriga.

Artemisa y Bell pararían su andar, al ver una pequeña construcción rodeada con troncos, actuando como una muralla.

"Wow, ¿este es el Campamento Mestizo?" Declaro Bell mientras miraba la pequeña construcción con algo de asombro.

Artemisa negaría con la cabeza. "No. El Campamento Mestizo queda a algunos kilómetros de distancia. Este es el lugar donde te hospedaras por un mes." Declaro Artemisa con una expresión seria.

Bell cambio su expresión asombrada a una confundida. "¿entonces, que es esto?"

Bell entrecerraría los ojos cuando sentiría dos presencias hostigadoras cerca de la muralla.

Rápidamente dio un pequeño salto hacia un costado para esquivar dos flechas que se enterraron profundamente en la tierra.

"¿Eso responde a tu pregunta?" Pregunto Artemisa con una sonrisa burlona.

Bell no respondería, ya que dio un rápido salto y se subió a la rama de un árbol, asombrando a todos por la agilidad del muchacho, aunque nadie lo demostró.

"¿Lady Artemisa, quién es ese 'muchacho'?" La mujer pelirroja pregunto con claro veneno en la última palabra.

"¿Primero disparan y después preguntan?" Pregunto Bell con un tono un tanto molesto, para luego tener que saltar a la rama de un árbol cercano y esquivar otras dos flechas.

"Chicas, bajen el arco." Declaro Artemisa con una pequeña sonrisa.

Ambas mujeres rápidamente le hicieron caso y bajaron sus arcos. Pero no le quitaban la mirada de encima a Bell.

El peliblanco se bajó del árbol y miro a Artemisa con una ceja levantada.

Artemisa se inclinó de hombros, aun sosteniendo una pequeña sonrisa. "¿No te había dicho que ellas te tratarían como si fueras un blanco?"

"Si, y fue mucho más literal de lo que pensé." Declaro Bell con una mirada en blanco.

Bell se posicionaría detrás de Artemisa, para ver cómo se asomaban cuatro figuras desde adentro de la muralla.

El peliblanco observo con intriga a dos pequeñas niñas que sostenían un arco hacia donde estaba él con una expresión muy seria. Pero esa atmosfera se rompía totalmente, ya que las dos niñas estaban escondidas detrás de las mayores y estaban temblando un poco.

Bell las observo con un poco de lastima por un segundo. "¿Qué demonios les habrán hecho para tener tanto miedo?" Se preguntó Bell internamente con un tanto de preocupación.

Las dos mujeres mayores que habían intentado matar a Bell se acercarían un poco a Artemisa y la mirarían muy extrañadas.

"Lady Artemisa, ¿por qué trajo un hombre a nuestro campamento?" Pregunto la mujer de cabello negro largo.

"Él vivirá por un corto periodo con nosotras." Declaro Artemisa con una mirada un tanto irritada.

Las cuatro mujeres comenzaron a reprocharle a Artemisa.

"¡SILENCIO!"

El grito de Artemisa hizo que todas se callaran y miraran con gran sorpresa a Artemisa.

"Yo tampoco estoy de acuerdo con esto. Pero es una orden directa de Zeus, y no pienso defraudarlo." Declaro Artemisa con un rostro serio.

Las cuatro mujeres bajaron la cabeza, mientras parecían estar pensando lo mencionado por Artemisa.

"Zeus me acomendo al muchacho para que lo entrene en el ámbito de la caza y enseñarle las cosas básicas sobre este mundo." Dijo Artemisa.

Todas la miraron un tanto sorprendidas por lo mencionado.

"Un momento… ¿eso quiere decir que el muchacho no es de este mundo?" Pregunto la mujer de cabello negro.

Artemisa daría una pequeña sonrisa. "Veo que lo entendiste rápido. Como siempre, Zoe."

Las cuatro mujeres mirarían a Bell un tanto sorprendidas, para luego dirigirle la mirada nuevamente a Artemisa.

"¿Cómo es eso posible?" Pregunto Zoe.

"Es mucha explicación. Me gustaría gastar el tiempo restante del día de hoy para explicarle las reglas que deberá respetar el muchacho. Los horarios, sus quehaceres y demás cosas." Explico Artemisa con una sonrisa.

Esto hizo que las dos mujeres mayores miraran a Bell con una sonrisa peligrosa.

"Genial. Me trataran como una mula de carga." Pensó Bell con los ojos en blanco.

Artemisa puso ambas manos en su cadera y amplio un poco más su sonrisa. "¿Lo ven? Al final, no es tan malo tener a un muchacho con nosotras."

SALTO DE LINEA.

Bell se adentró a la pequeña muralla, para ver que dentro había 6 tiendas de campaña de color plateado. En el centro había una pequeña fogata con troncos que funcionaban como asientos. 4 de las 6 tiendas eran bastante pequeñas, mientras que las otras dos eran considerablemente grandes.

"Ya veo… así que, aquí es donde se hospedan." Declaro Bell, mientras seguía a Artemisa y las demás chicas.

Artemisa tan solo asintió. "Tenemos una cabaña en el Campamento Mestizo. Pero solo regresamos allí cada cierto tiempo, porque podríamos matar a algún listillo, y eso nos traería algunos problemas con Dionisio."

"¿Eso ya paso antes?" Pregunto Bell con los ojos en blanco.

"Muchas veces." Contesto Zoe con una pequeña sonrisa.

Finalmente, todas las mujeres se sentaron alrededor de la fogata, exactamente en la posición opuesta a la de Bell.

Artemisa se aclaró la garganta para comenzar a hablar.

"Escúchame bien, si sigues todas las reglas prometo que no te pasara nada. Puede que odiemos a los hombres, pero si no haces nada estúpido, entonces nosotras no tendremos que reprenderte." Declaro Artemisa con una mirada seria.

Bell simplemente asintió y siguió escuchando atentamente.

Artemisa alzo su puño, para luego alzar su dedo pulgar. "Regla número uno: no tienes permitido entrar en ninguna tienda que pertenezca a alguna de nosotras. Sin importar la situación." Artemisa alzaría su dedo índice. "Regla numero dos: Te encargaras de toda la ropa sucia y creación de flechas a partir de mañana sin escusas." Artemisa alzaría su dedo medio. "Regla número tres: obedece las reglas de las cazadoras y nunca, pero NUNCA, intentes algo estúpido." Artemisa se levantaría de su asiento, mientras le daba una mirada un tanto venenosa a Bell. "Puede que seas el chico de la profecía. Pero aquí estas en mi territorio, y si te pasas de listo no dudare en matarte." Artemisa suavizo un poco su expresión y se dirigió hacia la segunda tienda de campaña más grande. "buscare una tienda de campaña para ti, así podrás hospedarte por aquí. Aunque vivirás fuera de nuestro campamento, a las orillas del lago."

Bell simplemente asintió de acuerdo. Sinceramente, no estaba en contra de ninguna regla impuesta por Artemisa.

"De hecho, la creación de flechas requiere bastante fuerza, dependiendo de la cantidad. Realmente podría verlo como un pequeño entrenamiento." Pensó Bell para sí mismo, con una pequeña sonrisa.

Una de las niñas miro a Zoe con algo de intriga. "¿Muchacho de la profecía?"

Zoe acaricio levemente su cabeza con dulzura. "Seguro es algo que Lady Artemisa con responderá más tarde."

La niña solo dio una pequeña sonrisa.

Todos mirarían como Artemisa salía de su tienda con un equipaje, para luego mirar a Bell con un pequeño aire de superioridad.

"Por cierto, todas ellas son mi caza. Phoebe, Zoe, Lilia y Brilia. Como ya sabrás, yo soy la líder y fundadora."

Zoe alzo la mano con una pequeña sonrisa. "Yo soy la teniente." Exclamo la pelinegra.

Phoebe le dio una mirada sospechosa, indicando que nunca confiaría en él, aparentemente. "Yo soy rastreadora, cazadora y enfermera." Dijo la pelirroja.

Zoe le daría un pequeño codazo a la niña que estaba a su lado, haciendo que se pusiera un poco nerviosa. "Mi nombre es Lilia. Soy una cazadora, aunque aún no tengo suficiente experiencia."

"Yo soy Brilia. Estoy en la misma situación que Lilia." Declaro la niña con un tanto de nerviosismo, ya que no se sentía cómoda con la presencia de Bell.

Bell simplemente asintió a las niñas con una sonrisa amigable, para después hacer una pequeña reverencia con su cabeza a las dos mujeres mayores.

Zoe lo miro de pies a cabeza con un rostro pensativo. "Escucha. No creo que esa sea una vestimenta apropiada para pasar desapercibido, y eso es algo muy vital si tienes que ir a cazar con nosotras."

Phoebe dio un pequeño bufido de gracia. "Desafortunadamente, no tenemos ropa para hombres. Pero estoy segura que nuestras camisas blancas, chaquetas de plata, pantalones de camuflaje plateados y botas de color negro te quedarían muy bien."

"Chicas, no iremos de caza por un buen tiempo." Declaro Artemisa con el ceño fruncido, indicando las molestias que le causaban decir esas palabras.

Ante esto, Zoe y Phoebe ensancharon los ojos con sorpresa.

"¡¿Estás diciendo que nos quedaremos cerca del Campamento Mestizo por más de 4 días?!" Protestaron ambas mujeres, en especial Phoebe.

Artemisa bajo la cabeza con una mueca de molestia, ya que ella tampoco quería dejar la caza por mucho tiempo.

"Cuando regrese del lago les comentare todo lo sucedido. De momento nos quedaremos aquí y entrenaremos lo más posible para no perder nuestro ritmo. Y de paso, enseñarles a las nuevas cazadoras." Artemisa le dirigió una sonrisa a las dos niñas, que estas se la respondieron casi al instante.

Al final, Zoe simplemente se inclinó de hombros, aceptando los hechos. Ah diferencia de Phoebe, que parecía muy disgustada con la idea.

"Bueno. Si Lady Artemisa lo dice, no tengo ni una objeción." Finalmente dijo Phoebe, mientras daba un suspiro de cansancio.

"¡Vamos! Quizás sea un poco divertido romper la rutina de todos los días." Exclamo Zoe con una sonrisa nerviosa, en un intento de animar a su amiga.

"Vamos, muchacho. Te enseñare como armar una tienda de campaña." Artemisa hizo un gesto con su cabeza, indicando a Bell que la siguiera.

Bell simplemente se levantó de su asiento con un pequeño salto y siguió rápidamente a Artemisa.

SALTO DE LINEA.

"Bien." Artemisa asintió para sí misma, cuando vio que la tienda de campaña había sido armada sin ningún error.

Bell saldría de adentro de su tienda sin su gabardina y le daría una sonrisa a Artemisa.

"¿Ya acomodaste todo lo que te di dentro de la tienda?" Pregunto Artemisa cruzada de brazos.

Bell simplemente asintió. "En un principio me pareció un tanto insultante que me enviaran fuera de su campamento." Bell se daría media vuelta para ver la enorme cantidad de agua que se alzaba detrás de él e inhalaría fuertemente, para después exhalar con gracia. "Pero sin duda alguna, este lugar combina muy bien con mis gustos."

Artemisa se acercaría un poco a Bell, y le daría una mirada muy seria. "Muchacho, hay una regla que todavía no te eh mencionado. Aunque esta regla es impuesta sobre la caza en general."

Bell se dio media vuelta para mirar a Artemisa. "¿Y esa regla seria…?"

"Nadie tiene permitido salir sin mi consentimiento. Separarnos podría conllevar a nuestra muerte y eso es algo que no deseo." Artemisa se daría media vuelta mientras ponía una expresión un tanto triste. "Veras, en este mundo los monstruos corren con total libertad y siempre están cazando ah todos los Semidioses, legados, etc. Yo eh perdido a muchas de mis cazadoras por culpa de esas 'cosas'." Artemisa cerraría sus ojos con algo de pesar, para luego abrirlos con el ceño fruncido y mirar a Bell de reojo. "Jura que no te separaras de la caza nunca. Ah menos que sea una misión directa de Zeus oh de mi parte."

Bell miro seriamente a Artemisa e hizo una pequeña reverencia. "Lo juro, Lady Artemisa."

Artemisa se dio media vuelta y le dirigió una sonrisa. "Bien. Ahora, es momento de comenzar el entrenamiento, y en la noche comenzare con tu educación sobre este mundo."

¡FINAL DEL CAPITULO!

Lo más probable es que en el próximo capítulo también avance lento. Pero prometo que en el capítul ya será todo mucho más rápido. Estos capítulos han sido muy lentos, porque me veo en la obligación de introducir lo mejor posible a Bell en este nuevo mundo, junto con los nuevos secundarios y demás que aparecen.

Por la misma razón que mencione anteriormente, quise que las cazadoras de Artemisa sean muchas menos y solo introduje a las que considero importantes, más otras dos inventadas por mí, que serían las niñas. Obviamente, a la larga irán entrando cada vez más mujeres a la caza, como Bianca, entre otras.

Para los que quieran saber, Lilia y Brilia no son gemelas. Pero son extremadamente parecidas a pesar de que sean hijas de diferentes padres (Si, ambas son hijas de Diosas mujeres, aunque todavía no revelare quienes son). Ambas tienen un cabello largo de color negro un tanto rizado y desordenado, (no voy a decir el color de ojos, porque ya descubrirían quienes serían sus madres), llevan el vestido habitual de las cazadoras en verano. Y finalmente, ¡ambas parecen un par de ángeles!

Espero que les haya gustado el capítulo. Y si tienen alguna sugerencia, no duden en enviarla.

Cantidad de palabras: 5605 palabras.