Rick
Sospeché inmediatamente de ese tal Daniel, me parecía raro que apareciera de esa manera, pero Kate habia insistido en que solo era un compañero del trabajo y que quizá no deberíamos ponerle tanta atención, sin embargo después del incidente la habia notado bastante más distraída, pensaba en algo que no me decía y respondía con monosílabos a las preguntas que le hice.
Mi mano acarició distraídamente la suya sobre la mesa, sus ojos miraron los míos solo unos segundos, luego miró el plato aun en la mesa.
-que sucede Kate?.- ella me miró de nuevo.
-suspiro.- parece que esto nunca terminará.
-lo sé, todo esta mal, desde hace mucho.
-dime que hiciste, todo este tiempo, a donde te llevaron.
-sonrei.- viví en una cabaña, trabajé en un aserradero y me uní a un equipo de béisbol, cortaba leña y bebía cerveza un par de veces a la semana en el bar del pueblo y claro solo pensaba en ti.
-en mi?.
-todo el tiempo.
- hiciste amigos?
-uno.
-solo uno?
-si, no pensé que pudiera tener esa oportunidad, no sabía cuanto estaría allí y ellos fueron muy firmes, no querían que tuviera mucho contacto con mis vecinos.
-vaya, debiste sentirte solo.
-mucho… y… ese Daniel, hace cuanto que apareció.
-Rick no quiero una escena de celos.
-no son celos, lamento si lo creíste así, pero no podemos ser tan confiados.
-entiendo… Daniel apareció un tiempo después de que te fuiste, se supone que sería apoyo en la investigación, luego de lo que pasó Will fue sancionado, trabajó un tiempo con nosotros pero luego volvió a su oficina y Daniel le suplió.
-y él… se interesó, en ti.
-si, algo así.
-Kate, no puedo negar que… me molesta la situación, no puedo negar que siento celos pero ahora eso no tiene importancia, sabes que te amo y me importa más tu seguridad.
-entiendo.
-mañana podríamos seguir con la investigación.
-si, claro.
Levanté los platos sin hacer mas comentarios, era verdad lo que le había dicho, estaba celoso, me molestaba saber que otro hombre se interesaba en ella pero justo ahora debía hacer a un lado la parte irracional en mi cerebro y pensar en lo que deberíamos hacer en adelante.
Escuché sus pasos alejándose de mi, imaginé que se dirigía a la habitación, el día habia sido largo y ella por supuesto estaría cansada, sentí el agua fría en mis manos, suspiré mientras pensaba que tal vez no debería venido pero entonces todo se complicaba, quería que ella estuviese a salvo y también quería estar con ella.
Seque mis manos y apagué la luz, caminé lentamente, imaginé que quizá ella estaría en el baño pues no la vi al entrar, no estaba equivocado, escuché el agua cayendo, me quedé un momento parado junto a la cama, me pregunté si ella aceptaría que durmiéramos juntos, que compartiéramos la cama, yo realmente lo deseaba.
De pronto sentí sus manos rodeando mi cintura y sus labios besando mi espalda.
-te extrañé mucho… solo pensaba en ti, cuando vi en las noticias que habían encontrado un cuerpo y todo apuntaba a que eras tú, no podía soportar la idea de que no volvería a verte, pasé la mayor parte de la noche llorando, sintiéndome miserable.- pude sentir sus lagrimas en mi espalda.
-Kate…
-no quería admitirlo pero ahora estoy mas que segura, te amo Richard Castle, estoy enamorada de ti, irremediablemente enamorada.
Me di la vuelta para besarla mientras secaba sus lágrimas con mis dedos, su cabeza se apoyó en mi pecho unos segundos después, mis brazos la rodearon con suavidad, besé la cima de su cabeza mientras sus brazos me rodeaban, claro que ambos estábamos enamorados, ambos teníamos sentimientos profundos y sentíamos la necesidad de estar juntos tanto como fuese posible, toda la vida de ser necesario.
Kate me miró una vez más, sus ojos lucían enrojecidos, solo entonces pude imaginarme lo que pudo haber sufrido aquel día, pero yo no era aquel y ahora estaba aquí, justo en el lugar donde quería estar.
Besé sus labios de nuevo, eran suaves, cálidos, sus dedos acariciaban mi espalda, todo se hacía intenso, sus manos se metieron bajo mi ropa, me tocaba con necesidad, la misma que yo sentía, la misma que nos obligaba a querer disfrutar del momento.
Pronto mis manos se deshicieron de su ropa, habían pasado poco mas de 3 meses desde aquella última vez y aunque me sentía desesperado por sentirme parte de ella, decidí que tomaría el tiempo necesario para hacer el amor con la mujer que amaba.
Kate se separo un poco de mi, su mano tomó la mía, me llevó bajo el chorro de agua tibia, sonrió, no perdí el tiempo, la tomé por la cintura, sus piernas rodearon mi cadera y mis labios succionaron uno de sus pezones mientras sentía como sus manos se aferraban a mi espalda y su boca susurraba en mi oído palabras de amor en silencio.
Sus piernas me apretaban con fuerza, mi cadera había cobrado vida y se movía con cierto ritmo mientras Kate me besaba, sus dedos se clavaron en mi espalda cuando lo que supuse era un orgasmo le había recorrido, la sostuve con fuerza sin dejar de besar sus labios.
Sus piernas bajaron con lentitud, sus ojos permanecían cerrados, de nuevo sonrió y un ligero color rojizo cubrió sus mejillas, volví a besar sus labios ansioso por reanudar las acciones pero Kate tenía otros planes, el suave aroma del shampoo lo inundó todo, sus manos recorrían mi cuerpo, no perdí la oportunidad de corresponder a sus caricias, habia soñado varias noches con esto y no pensaba desperdiciar la oportunidad, al terminar, la cubrí con una toalla, seque su cuerpo con detalle, para después llevarla a la cama, la vi recostarse sobre las sábanas, la observé sin perder detalle, ella sonreía, extendió su mano para tomar la mía y reunirme a su lado, no lo pensé, me incliné para besarla, para recorrer su cuerpo con mis manos, con mis labios, sin embargo esta vez no paso mucho antes de que ella tomara el control, sin saber como, luego de unos segundos era ella quien se movía sobre mi, descendió lentamente hasta tomar mi erección en su boca, su lengua hacia maravillas y yo no pude más que dejarme llevar por sus caricia, levanté la cabeza cuando inició el recorrido de nuevo hacia arriba mientras hacia un camino de besos sobre mi abdomen y pecho, se inclinó para besar mis labios, la penetre, esta vez con ansiedad, su cadera llevaba el ritmo, unos minutos después ambos terminábamos, exhaustos y satisfechos, pude sentir su cuerpo desnudo junto al mío, dormí un par de horas sintiendo su piel caliente, sin embargo desperté en mitad de la noche deseando probar de nuevo sus labios, quería sentir sus piernas rodeándome y sus labios susurrando en mi oído lo mucho que habia deseado hacer el amor conmigo una y otra vez.
