CAPITULO 3: LA VERDAD OSCURA DETRÁS DE LA PROFECIA.

Artemisa y Phoebe se encontrarían dentro de la tienda que pertenecía a la rastreadora.

"¿Qué sucede, Lady Artemisa? Preguntaría Phoebe, mientras se frotaba sus ojos, denotando su falta de sueño.

Artemisa bajaría un poco su cabeza, avergonzada. "Siento molestarte antes de la medianoche. Pero necesito que le digas al muchacho la cantidad de flechas que debe fabricar."

"Oh, está bien, ¿Ah la misma hora de siempre?" Preguntaría un tanto intrigada.

Artemisa alzaría la mirada seriamente. "Ah la hora que veas más conveniente. Pero ten en cuenta que debería de terminar 500 flechas para antes de las 10 de la mañana."

"¡¿Solo 500?!" Preguntaría Phoebe, un tanto disgustada.

Artemisa simplemente se inclinaría de hombros con desdén, mientras se levantaba. "Ten en cuenta que no saldremos por un mes, por lo tanto no necesitaremos tantas flechas. Con ese número está bien."

"Lo que usted diga." Diría Phoebe bajando un poco la cabeza en señal de respeto.

Antes de que Artemisa abandonara la tienda, miro sobre sus hombros para ver a Phoebe. "Me gustaría decírselo por mí misma. Pero tengo asuntos ahora mismo con el Olimpo, y creo que a estas horas ya estará durmiendo."

Después de decir esas palabras, Artemisa saldría de la tienda y luego de unos pocos segundos desaparecería en un destello plateado.

Phoebe alzaría la mirada con una sonrisa un tanto misteriosa. "De hecho, es bueno que me lo haya dejado a mí, Lady Artemisa."

SALTO DE LINEA.

Eran cerca de las 6:30 de la mañana El ruido de la naturaleza y los peces chapoteando en el lago se podía escuchar en toda la zona, junto con unos pequeños ronquidos que parecía perturbar un poco la paz del lugar, pero al mismo tiempo se mezclaba a la perfección.

Bell estaría durmiendo como un bebe en su pequeño colchón inflable, con un pie y ambos brazos desparramados por todo el colchón, junto con las frazadas tiradas a un lado.

Aunque, la paz de Bell no duraría mucho tiempo…

Una piedra le golpeo el rostro a una enorme velocidad con bastante fuerza, haciendo que se levantara de un salto por el susto.

"¡No mama! ¡Todo, menos con la chancla!" Gritaría con gran miedo, mientras se cubría el rostro con las dos manos.

"¿De qué mierda estás hablando?"

"¿Eh?" Diría Bell mientras apartada lentamente sus brazos, para ver a Phoebe parada en la entrada de su tienda, arrojando y atrapando una piedra del tamaño de su palma.

"Vístete rápido. Esas flechas no se aran solas, chico de la profecía." Diría Phoebe, con claro sarcasmo en sus últimas palabras.

"¿Podrías traerme la ropa que está colgada afuera?" Preguntaría Bell con una sonrisa nerviosa, ya que no se sentía muy cómodo estando en ropa interior.

Phoebe miraría con una ceja alzada a la ropa colgada en un tendedero improvisado de ramas.

"Veo que hiciste un buen trabajo con nuestra ropa." Nuevamente, la cazadora miraría a Bell con ambas cejas alzadas. "Cambiando de tema, ¿no tienes otro par de ropa?"

Bell se froto el cabello con gran vergüenza. "Vine tan rápido aquí, que me olvide por completo de ello."

Phoebe daría una sonrisa y arrojaría su piedra con todas sus fuerzas, pasando a unos pocos centímetros de su gabardina colgada.

"Reza para que nada le suceda en poco tiempo, oh estarás en problemas." Diría Phoebe, con un brillo peligroso en sus ojos.

"Lo-Lo tendré en cuenta…" Diría Bell, mientras una pequeña cantidad de sudor aparecía en su rostro.

SALTO DE LINEA.

"¿De cuanta cantidad estamos hablando?" Preguntaría Bell, mientras observaba a la segunda tienda más grande que había en el pequeño campamento.

Phoebe dio una sonrisa un tanto peligrosa, sin que Bell se percatara. "Con unas mil flechas estaremos bien. Todas antes de las 10."

Bell pondría una mano en su mentón mientras pensaba detenidamente. "¿Tres horas y media para fabricar mil flechas? Creo que eso es físicamente imposible."

"Tendrás que arreglarte como puedas. Nosotras podíamos con esa cantidad de flechas y más en esa cantidad de tiempo." Diría Phoebe con una sonrisa orgullosa.

Bell la miraría con una sonrisa. "No dudo que no pueda con esa cantidad. Pero teniendo en cuenta que es mi primera vez, tendrías que haberme levantado más temprano."

Phoebe dejaría su sonrisa a un lado, para mirar a Bell con gran intriga. "¿Más temprano? ¿A qué hora preferirías hacerlo, y a qué hora duermes?"

Bell pondría nuevamente una mano en su mentón, mientras pensaba en silencio, para después dar una sonrisa y poner las manos en su cadera. "Creo que a las 5 de la mañana estaría bien. Y referido a la hora en que me voy a dormir, es alrededor de las 11 de la noche, ¿Por qué preguntas?" Declararía Bell, con un tanto de curiosidad en sus últimas palabras.

"¡¿Ah las 11 de la noche?!" Exclamaría Phoebe, un tanto espantada, para luego ponerse seria. "…No creo que sea capaz de dormir solo 6 horas con tanto trabajo, así que no debería preocuparme por lo que diga." Pensaría.

Finalmente, la cazadora se inclinaría de hombros. "En fin. Que tengas suerte." Phoebe le daría una palmada en la espalda, que era más un golpe que otra cosa.

Bell pestañaría dos veces con confusión, mientras se frotaba la espalda. "Oye, oye. Espera un segundo, ¿No vas a enseñarme como se hace?"

Phoebe alzaría su mano con desdén. "Aprender sobre la marcha."

Bell entrecerraría los ojos, mientras veía como la cazadora se marchaba. "¿Es enserio?"

El peliblanco tan solo negaría con la cabeza por el comportamiento de Phoebe, ¿realmente estaba tan segada con el odio hacia los hombres?

Luego de unos minutos y la preparación de un café después, Bell se metió en la tienda con un libro que le regalo Artemisa.

"No pensé que estarías aquí tan temprano. Para la próxima lo tendré en cuenta."

Bell miraría a Artemisa con algo de sorpresa, ya que se encontraba dentro de la tienda, preparando unas flechas que se veían especiales a simple vista.

"No planeaba molestarte, pero hacer tanta cantidad de flechas en tan poco tiempo es difícil, así que es normal que este en estas horas." Respondería Bell, mientras se sentaba en uno de los taburetes más lejanos de la posición de Artemisa.

Artemisa le miro por unos pocos segundos como tomaba el café, para luego seguir con sus flechas en la tabla de madera que se expandía a lo largo de toda la tienda.

Bell rápidamente aparto su café de forma disimulada y tomo unos pedernales que se encontraban junto a un montón de materiales al lado de la tabla, para comenzar a darle filo con sus dagas.

"No te vayas a cortar." Diría Artemisa con un claro tono burlón.

Bell simplemente negaría con la cabeza con una sonrisa, para luego mirarla detenidamente por segunda vez.

Artemisa se daría cuenta de esto, y soltaría su flecha la mesa fuertemente.

"¿Tengo algo en la cara?" Diría con el ceño fruncido.

Bell pondría una sonrisa nerviosa, combinada con un poco de miedo. "No es eso, es solo que…" Bell pensaría rápidamente en una excusa. "¡Recordé que el Apollo de mi dimensión te había mandado saludos!"

Artemisa cambiaría su ceño fruncido a una mirada un tanto confusa. "¿Apollo me manda saludos?"

Bell dio un pequeño suspiro interno por librarse de un problema, mientras seguía trabajando. "Siempre se han llevado bien. Pero allí, tu no estas con vida." Diría seriamente.

Artemisa bajaría su cabeza y seguirá con su trabajo, frunciendo nuevamente el ceño. "¡Hmp! No generalices, opino que Apollo es un imbécil."

"Deduzco que aquí no se llevan tan bien."

Artemisa daría una pequeña sonrisa burlona. "Si allí nos llevábamos tan bien como tú dices, eso quiere decir que Apollo es muy diferente."

Bell miraría de reojo a Artemisa con una mirada seria. "De hecho, tu eres la diferente."

Ante esa respuesta, Artemisa nuevamente alzaría la mirada un tanto confundida, pero no le respondería nada a Bell.

"Bueno, tampoco sé cómo es Apollo en esta dimensión, ni como fue el pasado que tuvieron ambos, ni lo que te hizo ser de esta manera. Pero el Apollo que yo conozco, te apreciaba mucho." Declararía Bell con bastante seriedad en sus palabras.

Artemisa bajaría la cabeza, mientras pensaba las palabras de Bell detenidamente, hasta que finalmente dio una respuesta.

"Tienes razón. Supongo que allí no pasaron ciertas cosas que aquí generaron un gran impacto." Finalmente, Artemisa miraría seriamente a Bell, pero con una seriedad que denotaba tranquilidad. "Envíale un saludo de mi parte cuando regreses."

"Lo hare." Respondería Bell, con una pequeña sonrisa, para luego dejarse llevar por la curiosidad que estaba abundando en su mente en estos momentos.

"Por cierto, ¿me podrías contar lo que paso entre tú y Apollo?"

Artemisa se quedó completamente quieta por la pregunta de Bell, mientras comenzaba a temblar levemente.

Bell estaría un poco asustado en estos momentos por hacer una pregunta que no debería de haber hecho. Pero en vez de eso se sentía un poco culpable.

Ella no estaba temblando de ira.

Ella estaba temblando de impotencia…

Bell dejo de mirar a Artemisa y rápidamente reanudo su trabajo. "No necesitas contármelo si no quieres hacerlo."

Artemisa dio un pequeño suspiro y continúo con lo suyo.

Antes de que el ambiente entre ellos dos se pusiera tenso como de costumbre, Bell recordó algo importante.

"Lady Artemisa, después hay un favor que me gustaría pedirle."

Artemisa miro a Bell con la ceja alzada. "¿De qué estamos hablando?"

Bell dejo su daga en la tabla, para luego quitarse la gabardina, junto con la camiseta.

En esos momentos, Artemisa estaba a punto de convertirlo en un Jackalope por malinterpretar las cosas. Pero se vio interrumpida cuando vio un extraño tatuaje a lo largo y ancho de la espalda del peliblanco.

"Usted es una Diosa Griega, así que puede entender griego antiguo."

"¿Para qué quieres que te lea eso?" Preguntaría Artemisa con bastante curiosidad.

"Ese es mi Estado de Aventurero. Es algo de mi mundo, y cuando llegue aquí sucedió algo con él. Necesito saber qué es exactamente lo que está pasando."

"Muy bien." Artemisa respondería rápidamente, sin pensarlo demasiado. Realmente, ella sentía bastante curiosidad por el mundo de Bell, y quizás, esta era una oportunidad de ver algo nuevo y extraño.

Artemisa se acercó lo suficiente a Bell para comenzar a leer detenidamente y en voz baja.

"Estado de Aventurero… Familia Hestia… nivel 10... ¿Hm?"

"¿Ocurre algo?" Preguntaría Bell, mientras intentaba mirar a Artemisa.

"No lo sé… no puedo entender que dice en cierto punto, es como si estuviera borroso." Diría Artemisa, mientras forzaba su vista en un intento de leer.

"¿Cuál parte?" Preguntaría Bell, ya haciéndose una idea de cuál parte era.

Artemisa se cruzaría de brazos, mientras pensaba una manera de explicarle. "¿Cómo puedo explicártelo…?" Artemisa nuevamente miraría la espalda de Bell, y asintió para sí misma al encontrar una solución. "Hay una parte que puedo leer, en donde dice Fuerza, Resistencia, Destreza, Agilidad y Magia. Pero luego hay una pequeña raya en cada uno, y luego es todo borroso. Indescifrable, diría yo. Incluso, hay una parte más abajo que está completamente borrosa y no se distingue absolutamente nada."

"Son mis estadísticas. Eso no debería verse de esa forma. Lo más probable, es que una parte de mi Estado de Aventurero se haya visto afectado por ingresar en un nuevo mundo donde no utilizan estos métodos."

Artemisa solamente asintió en comprensión, mientras continuaba leyendo.

"Habilidades…"

"¿Mis habilidades se pueden leer?" Preguntaría Bell con gran curiosidad en sus palabras, mientras nuevamente intentaba mirar a Artemisa. Esto hizo que la Diosa se molestara un poco, y le dio una fuerte patada en el tobillo, que hizo chillar a Bell por lo bajo.

"Quédate quieto. Es complicado leer si te mueves como si tuvieras hormigas en tus pantalones." Diría Artemisa con el ceño fruncido, mientras aun seguía completamente concentrada en el "tatuaje".

"Lo siento…" Diría Bell, mientras intentaba ignorar el dolor de su tobillo.

"Suerte, Resistencia Anormal, Escape, Velocidad Aumentada, Agilidad Anormal, Fuerza Anormal, Destreza Anormal, Control de Zona, Manipulación Mágica..." Artemisa dejaría de leer, para ver a Bell con duda en sus ojos. "¿Qué significa eso?"

"Son las Habilidades que gane por aumento de nivel. Ah partir del nivel 2, puedes seleccionar diferentes habilidades que se mejoraran según tus estadísticas, como la gran mayoría que tengo, oh también, para mejorar ciertos puntos que puedes ver conveniente. La única excepción a esta regla son mis últimas dos habilidades, ya que las conseguí a ambas tras subir al último nivel, el nivel 10."

Artemisa entrecerraría los ojos con clara sospecha. "Lo entiendo… pero, ¿Qué sentido tiene que tus habilidades que se fortalecen mediante tus Estadísticas aun estén activas, si tus Estadísticas no lo están?"

Bell simplemente elevaría su mirada, para después inclinarse de hombros. "Sinceramente, no tengo la menor idea. Pensé que si veía una vez más mi Estado, podría encontrar alguna explicación, pero esto solo me deja con más dudas." Bell se frotaría el cabello, mientras pensaba detenidamente. "La única explicación que puedo encontrar, es que las Estadísticas no están 'Desactivadas', sino que están 'corrompidas', por decirlo de alguna manera. De otra forma, no me explico cómo es que aun puedo usar magia, y como mi fuerza y demás atributos no pasaron a ser al de un humano normal."

Artemisa se alejaría de Bell, pestañeando dos veces con un poco de sorpresa. "Es cierto… ya me había olvidado que eras un humano, y no un Semidiós."

"No por mucho."

"¿Eh?"

"Olvídalo." Diría Bell con una sonrisa astuta, mientras se ponía su camisa negra.

"Espera un segundo, todavía no lo había leído por completo." Diría Artemisa, con el ceño levemente fruncido.

Bell la miraría con una sonrisa agradecida. "No te preocupes. Solo necesitaba que me dijeras como estaban mis Estadísticas, ya que solo esa era la anomalía. Supongo que mis demás habilidades de progreso, como Fire-Bolt, estarán funcionando a la perfección." Diría Bell, mientras encendía una pequeña chispa de fuego en su dedo.

Artemisa se sorprendería un poco por lo visto. "Nunca pensé que un Mortal pudiera usar fuego, sin ser hijo de Hades oh Hestia. Tu mundo ha de ser una locura."

"En ese lugar, todos son muy fuertes. Créeme que te sorprenderías."

Artemisa se imaginó por unos segundos como podría ser la vida allí. Con Dioses conviviendo con humanos y otras razas, derrotando monstruos en conjunto, y entre otras cosas.

Artemisa admitió para sí misma, que toda historia contada por Bell podría llegar a ser muy interesante. Incluso, no le molestaría tanto tener que hablar con un hombre, si le contara unas cosas que definitivamente encendían su interés.

"¿Hm?" Artemisa pestañeo confundida, al ver que ya había terminado la última flecha plateada.

Se había metido tanto en sus pensamientos, que ni siquiera se había dado cuenta de que había pasado mucho tiempo.

Artemisa miraría a Bell fabricando las flechas, y negaría con la cabeza al ver que había roto una gran cantidad por mal pulso.

"Es su primera vez. Tampoco puedo exigirle demasiado." Pensaría para sí misma.

"Tengo algunos asuntos que resolver. Cuando acabes, ve con mis cazadoras y ponte al día sobre las actividades." Diría Artemisa, mientras se levantaba de su asiento y ponía unas cuantas flechas plateadas en su carcaj.

Bell dejaría su daga a un lado, para observar con curiosidad a Artemisa. "Tengo una duda. Por lo que eh leído, tú te encargas de llevar la luna, pero algo me dije que has estado aquí por la noche."

Artemisa lo miraría sobre su hombro, con su típica expresión. "No has leído lo suficiente. Yo puede estar en dos partes diferentes." Diría la Diosa, para luego marcharse de la tienda.

"¿En dos lugares diferentes?" Pensaría Bell, mientras miraba el libro que tenía a su lado con confusión.

SALTO DE LINEA.

Habían pasado casi 5 horas, y Bell aún no había salido de la tienda.

Se podía escuchar como algo se estaba afilando desde adentro.

Bell se encontraría dentro de la tienda, afilando un pedernal con su daga. Aunque la situación era muy diferente a la inicial.

"Mierda…" Maldeciría Bell por lo bajo, mientras miraba como la falta de pulso había hecho que su daga se desviara nuevamente y le hiciera un pequeño corte en su mano, uno de muchos que ya tenía.

Bell incrustaría fuertemente la punta en el astil, para luego secarse el sudor de su cuerpo.

"Con esta ya están todas…"

Bell se levantaría del asiento, e intentaría enfundar su daga, pero no podría hacerlo.

El peliblanco levantaría las dos manos mientras sostenía una sonrisa desafiante en su rostro.

"Sabía que iba a ser más duro sin las Estadísticas de mi lado, pero me costó mucho más de lo que había pensado." Pensaría el peliblanco, mientras apretaba y relajaba sus dos manos llenas de magulladuras, ampollas y pequeños cortes. Además de que ambas manos estaban temblando levemente por el exceso de fuerza.

"Definitivamente, no estoy hecho para hacer flechas."

Bell saldría de la tienda, mientras se secaba el sudor de su rostro y observaba el sol, haciendo que que disgustara un poco por la vista.

"¡No me jodas, es casi mediodía! ¡Ya deben estar terminando el entrenamiento del rito con arco!"

Bell iba a correr hacia donde se encontraban las cazadoras, pero rápidamente se detuvo y miro hacia donde se encontraba su tienda, para luego mirar sus manos dañadas.

"Tsk, maldición."

SALTO DE LINEA.

Todas las cazadoras se encontrarían practicando su tiro con arco, a excepción de Artemisa que tenía algunos asuntos pendientes que resolver.

Una flecha recorrería una trayectoria de 40 metros, para clavarse a la perfección en el centro del blanco.

"Ese fue un buen tiro." Diría Phoebe, mientras le daba una sonrisa satisfecha a Lilia, que tan solo sonrió por el cumplido.

"Se nota que la Bendición de Lady Artemisa vuelve excelente cazadoras ah incluso recién llegadas." Diría Zoe con gran seriedad, mientras apuntaba a un objetivo que se encontraba a unos 75 metros. Para luego dar una sonrisa de lado cuando la flecha pego en el blanco sin problemas.

Brilia estaba a punto de arrojar una flecha, pero justo se detuvo cuando sintió la presencia de alguien detrás de ella.

"Oh, miren. Ya llego." Diría Brilia, mientras intentaba evitar el contacto visual con Bell.

"Tardaste mucho con las flechas, ¿tuviste algún problema?" Diría Phoebe, mientras ponía las manos en su cadera con una sonrisa pícara.

"Algunos." Diría Bell, mostrando sus manos vendadas a la mujer.

Phoebe y Zoe simplemente negarían con la cabeza, con diversión, mientras que Lilia y Brilia no dijeron nada, ya que Bell aún no había desprendido suficiente confianza hacia ellas, para que alguna de las dos pudiera involucrarse en sus actos.

En resumen, Lilia y Brilia le tenían miedo a Bell.

"Esta bien, esta bien. Era tu primera vez, así que no te exigiremos tanto. Pero la próxima vez apúrate, porque casi nos quedamos sin flechas y Lady Artemisa no estaba practicando con nosotras." Declararía Zoe, con una pequeña sonrisa astuta.

"Lo tendré en cuenta." Diría Bell con su típica expresión aburrida, para luego arrojar los carcajes que llevaba en su espalda al suelo.

SALTO DE LINEA.

El silencio comenzaba a abundar en el bosque, debido a que ya estaba cayendo la noche.

Unos borrones pasaron entre los arboles a una gran velocidad, sin perturbar el silencio del lugar.

Finalmente, los borrones se pararían en diferentes árboles, mostrando que se trataba de Artemisa y su caza, junto con Bell.

"Nos dividiremos en tres grupos diferentes, Phoebe y Lilia, yo y Brilia, Bell y Zoe. Si encuentran algo, regresen al campamento y esperen a que nos reunamos." Diría Artemisa seriamente.

Todos en el lugar asentirían, para que los tres grupos se dispersaran en diferentes direcciones.

Zoe y Bell se estaban dirigiendo a la profundidad del bosque, emitiendo el menor ruido posible. Oh al menos, Bell hacia el mayor esfuerzo.

"Si ayer fue un jabalí, eso significa que Lady Artemisa quiere que cacemos animales pequeños. Probablemente, quiere ver la mejoría que tuvieron las niñas en estos pocos días." Diría Zoe seriamente, mientras continuaba saltando entre los árboles.

"¿Y eso que tiene de diferente?" Preguntaría Bell con una ceja alzada.

"Los objetivos pequeños son más difíciles de localizar en la noche, además de que es más difícil darles si están en constante movimiento. No puedes comparar un objetivo tan grande como un jabalí, ah un objetivo como un conejo."

Bell asentiría repetidas veces para sí mismo. "Tienes un buen punto."

Zoe se frenaría en seco, y luego pondría su mano en señal de alto, haciendo que Bell frenara en la rama de un árbol y casi se tropezara por la sorpresa.

"¡¿Qué demonios?!" Susurraría Bell por lo bajo.

Zoe lo miraría con el ceño fruncido, para luego señalar hacia el suelo.

Bell bajo la mirada para ver a un conejo en la zona, que parecía estar buscando un lugar para protegerse de la noche.

Zoe le hizo una señal con la cabeza.

Ante esto, Bell alzaría una ceja desconcertado. "¿Quién? ¿Yo?" Susurraría.

"No veo a otro idiota por aquí cerca." Declararía Zoe con los ojos en blanco, haciendo que Bell ponga una sonrisa avergonzada.

Bell pondría un rostro serio, y estaría a punto de sacar una de sus dagas, pero Zoe le interrumpiría.

"Sin dagas. Si Lady Artemisa ordeno los grupos de esta manera, es porque somos tres experimentadas, con tres novatos. Necesito ver que tanto ha mejorado con el arco, aunque solo hayas tenido dos sesiones."

Bell tan solo asentiría en comprensión y sacaría su arco.

"Si estuviera quieto, sería mucho más fácil." Diría Bell apretando un poco los dientes, mientras observaba como el conejo saltaba en todas partes.

Zoe le miraría de forma apática. "Solo le daré esta oportunidad. No creo que pueda pegarle a algo en movimiento solo habiendo entrenado un día."

Bell seguiría apuntando al animal por un par de segundos, esperando el momento preciso.

"Solo necesito el momento en donde dejes de moverte…"

El conejo finalmente miraría el tronco de un árbol caído, que tenía un pequeño agujero. El animal no la pensó dos veces y se metió dentro.

"¡AHORA!" Pensaría Bell ensanchando los ojos a más no poder.

La flecha recorrería todo el camino, y se clavaria en el centro del orificio del tronco con éxito.

"¡Bien!" Diría Bell con una sonrisa de lado, para luego dar un pequeño salto y correr hacia el tronco.

Zoe pestañeo dos veces con clara sorpresa en sus ojos. "Aunque no fue un tiro impresionante, supongo que si fue inteligente." Mencionaría en voz alta para sí misma, para luego bajar del árbol y seguir a Bell.

Bell retiraría su flecha, junto con el animal que estaba siendo atravesado por esta. Por lo visto, había muerto en el acto.

"Con uno más bastara." Diría Zoe seriamente.

"De acuerdo. Entonces, vamos a buscarlo." Mencionaría Bell con una sonrisa, para luego posicionar una mano en el hombro de Zoe.

"Ya me había olvidado sobre su temperamento."

Bell había apartado la mano rápidamente, ya que Zoe casi se la corta con una daga.

Zoe le miraría con ojos peligrosos, mientras daba un par de pasos hacia atrás. "No te acerques. Pensé que te había quedado bien claro con todo lo que menciono Lady Artemisa el primer día."

Bell se frotaría la mejilla mientras comenzaba a caminar. "Lo siento, pero pensé que tú eras una persona más comprensiva, a diferencia de Phoebe oh Lady Artemisa."

Zoe entrecerraría los ojos con sospecha, mientras lo seguía desde atrás. "Es cierto. Puede que yo no odie tanto a los hombres como lo hacen ellas dos, pero eso no significa que no tomare precauciones contigo. Especialmente con la habilidad que demostraste en combate."

Bell miraría a Zoe un tanto impresionado. "Oh, ¿eso quiere decir que me tienes miedo?"

Zoe tan solo negaría con la cabeza con disgusto. "No te tengo miedo. Estoy segura que si haces algo, Lady Artemisa te cortara el cuello, sin importar que seas el chico de la profecía. Lo que me preocupa es que puedas hacerle algo a las niñas, oh a Phoebe cuando Lady Artemisa no este."

Estas palabras hicieron que Bell mirara a Zoe con más intriga.

"Ah lo que voy es que, no soy como Phoebe y no me dejo segar por mi ira a los hombres. Puedo reconocer a una buena persona si hace méritos que lo respalden. Pero tú no has demostrado nada. Lo único que se de ti, es que eres más fuerte que nosotras cuatro juntas."

"Entonces, si me tienes miedo." Diría Bell, mirando a la cazadora con una sonrisa divertida.

Ante las palabras de Bell, Zoe volteo su rostro hacia otro lado, no queriendo responder a la pregunta. Sus expresiones faciales eran suficientes para saber que se encontraba disgustada e incómoda.

Bell cambiaría su sonrisa divertida, ah una pequeña sonrisa mientras ponía ambas manos en su nuca.

"¿Hay algo que pueda hacer para que ya no me tengas miedo?"

Zoe volvería a mirar al frente, para luego dar un resoplido.

"Como dije antes, no tendré problemas contigo si me demuestras que eres de fiar."

"Entonces, ¿cómo hago eso?"

Zoe simplemente negaría con la cabeza, mientras miraba hacia el cielo nocturno.

"No hay forma de que puedas ganar mi confianza en un día…" Zoe fue abriendo los ojos lentamente, hasta que una sonrisa salió de su rostro y golpeo su puño. "De hecho, hay una manera."

Bell se detendría, para mirar a Zoe con genuina curiosidad. "¿Cuál?"

Si una de las cazadoras comenzaba a confiar en él desde tan temprano, eso significaba que las cosas empezarían a mejorar antes de lo pensado.

Zoe agito rápidamente sus manos como gesto de defensa. "Espera un segundo. Primero que nada, en tu mundo hay un rio llamado Rio Styx, ¿verdad?"

Bell se pondría una mano en su mentón, para luego inclinar sus hombros con confusión. "Nunca eh escuchado un rio con ese nombre."

"Ah, bueno, ¡espera un segundo!, ¿estás hablando en serio? Bueno, de hecho, eso facilita las cosas."

Ah Bell le caería una gota de sudor, por el repentino cambio de actitud de Zoe. Aunque su mirada astuta y calculadora estaba comenzando a hacer que el peliblanco sospeche, ¿ese Rio era tan solo un Rio común y corriente?

"Júrame que no aras nada relacionado con violación, agresión, maltrato, engatusamiento, enamoramiento oh cualquier cosa que nos perjudique como cazadoras. Y no hablo solo por mí, sino por todas las cazadoras de Lady Artemisa."

Bell alzaría una de sus manos con los ojos en blanco. "Lo juro."

"¡Pero no es así, idiota! ¡Tienes que jurarlo por el Styx!" Gritaría Zoe, un tanto indignada.

Bell nuevamente alzaría su mano con los ojos en blanco. "De acuerdo. Juro por el Rio Styx, que nunca are, ni pensé en hacer una transgresión en contra de Zoe, Lilia, Brilia y Phoebe."

Un rayo resonó por el cielo nocturno, haciendo que Zoe de una sonrisa satisfecha.

Rápidamente, la cazadora se cruzó de brazos y continúo mirando a Bell con una sonrisa que dictaba superioridad, esperando que otro rayo más se escuchara en el cielo.

Zoe exhalo sorprendida una gran cantidad de aire, cuando los pocos segundos pasaron y el segundo rayo no se escuchó en ningún momento.

"¿Te pasa algo?" Preguntaría Bell con una ceja alzada, confundido por la reacción de Zoe.

"¿No te moriste?" Preguntaría, aun en estado de conmoción.

Bell se miró a sí mismo, para luego comenzar a tocarse en todas partes. "Creo que no." Finalmente diría, con una cara de póker.

Finalmente, Zoe recuperaría el aire y le daría una sonrisa a Bell. "Lo juraste por el Styx, y todavía no estás muerto. Eso significa que eres un hombre de fiar, Bell Cranel."

Bell parpadearía un par de veces, con un poco de sorpresa. "¿Dijiste mi nombre?"

Rápidamente, Zoe daría un par de pasos y le daría una pequeña palmada en la espalda a Bell. Esto impresionaría al peliblanco, ¿tan rápido había ganado su confianza?, ¿Qué tenía ese rio de especial?

"¿Me podrías decir de que me perdí?"

"El Rio Styx funciona como una fuente de juramentos inquebrantables. Si rompes este juramento, oh si tienes pensado romperlo en algún momento, llevaría a tu muerte tarde o temprano. La muerte es el pago por haber roto un juramento." Explicaría Zoe con una sonrisa.

"¿Eso quiere decir que no te importaba matar al chico de la profecía?" Preguntaría Bell con una ceja alzada.

Zoe le daría un par de palmaditas en la espalda y se adelantaría con una sonrisa. "Si hubieras muerto aquí, eso significaría que en realidad no eras el chico de la profecía."

Bell miraría al lector con ambas cejas alzadas. "No puedo argumentar nada ante esa lógica."

Rápidamente, Bell siguió los pasos de Zoe, y comenzaron a charlar con bastante tranquilidad.

"Oye, me dijiste que el Rio Styx no existía. Me gustaría que me cuentes cosas sobre tu mundo, parece algo interesante."

"Está bien. Te aviso que algunas historias podrían hacerse muy largas."

"Da igual, en los horarios de casería tenemos tiempo."

Bell logro ganar la confianza de Zoe a una gran velocidad. Pero, además de eso, parecía ser que había ganado una nueva amiga.

Quizás ahora, no sería tan difícil la estadía en ese lugar.

Solo le faltan las otras cuatro mujeres. Y probablemente, dos de ellas serian increíblemente difíciles, debido a su carácter y gran sospecha/paranoia en contra de los hombres.

SALTO DE LINEA.

"Espero que esto solo dure el primer mes." Bell se diría a sí mismo, mientras se frotaba los ojos por la somnolencia que tenía.

Bell entro en la tienda para comenzar su primera tarea del día a las 5 de la mañana, y todo parecía estar muy tranquilo.

El peliblanco posiciono su libro en la gran tabla de madera, junto con su café después de darle un sorbido.

Todavía la luz del día no se asomaba por el lugar, por lo que tuvo que llevarse una pequeña vela para alumbrar el lugar.

Bell se miraría hacia atrás, tras escuchar que alguien entraba en la tienda.

"Pensé que trabajarías a partir de las 6." Diría Artemisa, mientras cerraba la tienda.

"Lamento si soy una mo… molestia." Mencionaría Bell, con un gran bostezo de por medio.

"Da igual. Solo estaré un par de minutos y me iré. Para la próxima vendré más temprano y ya." Respondería Artemisa con su típica expresión fría y cortante, mientras tomaba un asiento lo más lejos posible de Bell.

"Sé que los Dioses no necesitan dormir, ¿pero no te cansas de estar dividida en dos todo el tiempo?" Preguntaría Bell, con una pequeña sonrisa.

Artemisa lo miraría de reojo. "Veo que hiciste tus deberes. Y respondiendo a tu pregunta, si cansa, pero no tanto como crees."

Ambos continuarían haciendo lo suyo por unos pocos minutos, que comenzaron a crear una pequeña atmosfera bastante incomoda entre los dos, a diferencia de la primera vez. La tensión estaba creciendo tan rápido, que casi se podía cortar con una tijera.

"Tengo una pregunta, si no te molestaría contestarme." Bell finalmente rompería el silencio, haciendo que Artemisa le mirara.

"Está bien." Diría de forma cortante nuevamente, haciendo que Bell negara con la cabeza por la actitud de Artemisa.

"Ayer tuve una conversación con Zoe, que me hizo pensar un par de cosas." Ante la mención de Zoe, Artemisa presto principal atención, ¿su Teniente hablando casualmente con un hombre?, eso era extraño de escuchar.

"Continua."

"Veras, ella me dijo que si moría, técnicamente no sería el chico de la profecía. Pero si técnicamente llegue más temprano a esta línea, ¿eso significa que la profecía podría romperse con mi muerte, si hipotéticamente soy el chico de la profecía?"

Ante la pregunta de Bell, Artemisa alzaría su mirada, pensando detenidamente en sus palabras.

"No sé si me explico." Diría Bell, mientras se frotaba el cabello con el ceño fruncido.

Artemisa tan solo le asentiría, indicando que había entendido su pregunta. "No sé por qué estabas hablando con Zoe, pero lo cierto es que ella no tiene razón. Quizás, te lo pueda explicar de manera más sencilla usando a las 5 dimensiones." Mencionaría Artemisa, mientras clavaba cinco flechas en la tabla. "Cuando saltas de una dimensión hacia la otra con el portal dimensional, siempre acabaras en la cima de la línea de tiempo" Artemisa señalaría la parte más alta de la pluma como la cima. "No puedes saltar simplemente donde tú quieras, ya que es imposible intentar distorsionar el tiempo de las 5 dimensiones a la vez. Y si de alguna manera lo hicieras, todo lo construido hasta ahora se destruiría, porque el futuro aun no fue creado. Solo es una simple proyección en estos momentos. Como dicen los humanos, el pasado es historia, el presente es el ahora, y el futuro solo podemos proyectarlo, pero nunca armarlo."

Bell miraría bastante confundido a Artemisa. "¿Y eso que tiene que ver con mi pregunta?"

Artemisa simplemente rodaría los ojos por la impaciencia de Bell. "Ah eso voy, muchacho. Como dije antes, el futuro solamente puede ser proyectado. Pero cuando esa proyección del futuro es tan exacta, como las que hacen los Oráculos, se les llama profecía. Ahora, en la profecía se explicaba que un hombre de otra dimensión vendría a rescatar la nuestra. Eso quiere decir, que en algún momento mi padre pidió ayuda a otra Dimensión cuando la pelea ya estaba a punto de terminar. Y ahora, si tu fueras el chico de la profecía, eso indica que tu llegada temprana podría haber cambiado ciertos eventos a futuro, rompiendo realidades que ahora no serán más que proyecciones, y creando realidades que pasaran a la historia de nuestra línea de tiempo." Artemisa se aclararía la garganta, al ver la cara de "Wtf" que tenía Bell. "Ah lo que voy es que, tu llegada temprana puede haber cambiado varias cosas en el futuro, y una de ellas quizás puede ser ganar la guerra antes de que empiece, oh incluso perderla. Ya que por estar aquí, quizás puedas morir en extrañas circunstancias. Algo que no hubiera pasado si la nueva profecía no aparecía."

Artemisa miraría ah Bell, que parecía estar algo estupefacto por la explicación de la Diosa. "Ahora, ¿lo entendiste?" Preguntaría con la ceja alzada.

Bell bajaría la cabeza con una mirada seria. "Si lo entendí… pero por lo que me dijiste, ¿no sería mejor que las cosas siguieran avanzando naturalmente? Es decir, ¿no crees que sería mejor que vuelva a mi dimensión hasta que la guerra comience, y de esa forma, asegurar la victoria?"

Artemisa miraría a Bell por unos segundos, para luego mirar hacia arriba. "De hecho, yo pienso lo mismo. Pero mi padre no te dejara."

Bell alzaría la mirada con clara confusión en su rostro. "¿Por qué?"

Artemisa bajaría la mirada con una expresión totalmente seria. "Porque se aclaró en la profecía que mi padre moriría en el comienzo de la Guerra."

Un silencio bastante incomodo se alzaría en la tienda, mientras Bell estaba absorbiendo las últimas palabras de Artemisa.

"¿Qué él va a morir? Se supone que es el sostén del Olimpo. Si el cae, todo el Olimpo cae." Pensaría Bell en completo shock.

FINAL DEL CAPITULO!

Espero que lo hayas disfrutado!

Tengo que disculparme, quise traer este capítulo ayer, pero como estoy trabajando en diferentes obras, la carga horaria se me hizo más pesada.

Tengo pensado estrenar un nuevo fic para mañana de pokémon (Cynthia X Ash), esto es por si estarías interesado en leerlo, junto con otras historias que ya tengo publicadas y están en proceso.

Ahora, parando con el spam, este oficialmente será el último capítulo de "relleno", ya que a partir de ahora se moverán las cosas mucho más rápido. Lo más probable, es que en el próximo capítulo ya se introduzca el Campamento Mestizo.

Cantidad de palabras: 5953 palabras.