Aquí con otro capítulo!
Antes de comenzar, quería avisarte que cambie ligeramente la historia de Artemisa. Ella en ningún momento se enamoró de Orión, y las bajas en su caza serán muchas más.
Habiendo aclarado esto, comencemos!
CAPITULO 4: PASADOS DOLOROSOS.
"¿Ahora entiendes porque la situación es tan delicada? Mi padre se cree un ser muy superior ante todos los demás, pero eso no hace que sea un idiota. Sabe bien que hay seres mucho más fuertes que él, y en cualquier momento pueden decidir derrocarlo. Creo que no es necesario explicarte que pasaría si Zeus muere, siendo que es el pilar fundamental del Olimpo, ¿verdad? Aunque haya algunos Dioses que no lo respeten, oh no estén de acuerdo con él en muchas cosas, todos tienen bien en claro que su caída significa la caída de todo."
Artemisa estuvo mirando muy seriamente a Bell tras cada palabra que recitaba. Aunque el peliblanco haya llegado hace tan poco tiempo, ella estaba segura que nunca había visto a Bell tan pensativo y tan serio al mismo tiempo.
Finalmente, Artemisa se sorprendió un poco cuando Bell volvió a su típica expresión neutra e inclino los hombros.
"Bueno, solo tengo que salvarlo antes de que se muera."
"Es un idiota." Artemisa pondría los ojos en blanco por la actitud sumamente despreocupada de Bell. "Mi padre tiene plena confianza en ti. Espero que no lo decepciones." Artemisa volvería a su expresión seria.
Bell cerraría de forma repentina su libro, haciendo que Artemisa lo mirara con algo de curiosidad.
"Él ya me ha decepcionado."
Artemisa se volvió a ver sorprendida por la voz cortante de Bell, además de que le dio una mirada que decía "¿Realmente merece que lo salve?"
"Ya has leído alguna de las cosas que cometió en el pasado, ¿verdad?" Preguntaría Artemisa, mientras observaba el libro que estaba debajo de la mano del peliblanco.
Bell simplemente negaría con la cabeza disgustado. "Me da igual lo que haya hecho en el pasado. Lo que me molesta es que después de tanto tiempo, no cambio su carácter y mentalidad en lo más mínimo. Es que… ¡Demonios, estos libros representan sus actos heroicos, desvergonzados, racionales, irracionales, listos y paranoicos como si todos fueran correctos eh increíbles, cuando más de la mitad son pura y completa mierda! ¡Y lo peor de todo es que aún me falta mucho por leer!" Bell daría un gran suspiro de cansancio, haciendo que se relaje visiblemente, para luego clavarle una mirada a Artemisa que la puso un poco tensa, solo un poco. "Lo que más me molesta de esto, es que trate así a su propia familia. Yo nunca eh tenido una, por lo que me da mucho coraje ver como un Dios trata para la mierda a una gran parte de su misma sangre. En especial a Hades. Obviamente, entiendo que algunos se lo merecían, pero otros muchos no."
Artemisa bajaría la mirada, ya que por primera vez en su larga inmortalidad, sintió algo que no va con ella, algo que nunca antes había llegado a sentir y que nunca pensó sentir en toda su existencia. La Diosa de la Luna, Artemisa, estaba avergonzada.
Aunque era cierto que los actos desvergonzados y paranoicos de Zeus eran los peores con gran diferencia, solo lo eran porque ningún otro Dios se atrevía a andar en contra de su voluntad, ah excepción de Poseidón de vez en cuando. Básicamente, esto hacia que el Rey del Olimpo tuviera mucho libre albedrío e hiciera lo que quisiera, un comportamiento indigno de un Dios. Pero tampoco es que nadie pueda reprocharle sobre sus actitudes, ya que casi todos los Dioses, por no decir todos, tienen varias manchas negras en su historial, y Artemisa sabía bien que ella no era la excepción. Quizás nunca se comportaron tan mal como Zeus, solo porque no tenían el suficiente poder para hacerlo, pero aun así eran Dioses y pudieron hacer muchas de las suyas solo por capricho oh diversión.
Aunque sea Bell el que se lo estuviera diciendo, un simple mortal a sus ojos, un hombre de los que tanto odia, ella sabía muy bien que él tenía razón, y no podía hacer nada al respecto. Solo escucharlo.
"No es necesario que bajes la cabeza." Diría Bell con una pequeña sonrisa, mientras seguía con lo suyo.
Artemisa alzo su cabeza y lo miro con los ojos ligeramente abiertos.
Bell continuaría trabajando, mientras su sonrisa cambiaba a una un tanto triste. "Eh leído algunas cosas que has hecho, solo porque te han tocado, oh han insinuado a tus espaldas. Convertirlos en Jackalope para cazarlos por diversión y demás cosas. Pero, como dije antes, te entiendo. Por lo poco que se, has sufrido por culpa de los hombres y entiendo que le tengas tanto rencor guardado. Después de todo, yo también odie a las mujeres por un tiempo." Bell dejaría de trabajar y miraría a Artemisa con una gran sonrisa entre dientes. "Pero te recomiendo que paces página. Yo lo eh hecho, y créeme que se siente mucho mejor."
Bell nuevamente volvería a su trabajo, sin darse cuenta que Artemisa aun seguía viéndolo fijamente, con una mirada calculadora y extremadamente curiosa, como la de un gato. La Diosa estuvo unos cuantos segundos sosteniendo su mirada, hasta que finalmente tiro la bomba.
"¿Por qué odiabas a las mujeres?"
Bell se quejaría y agitaría rápidamente su mano por un corte que se había hecho con su daga. No esperaba que Artemisa fuera tan directa, ni mucho menos que le preguntara algo de su pasado.
Bell se llevó el dedo pulgar a su boca para chuparse la sangre, mientras optaba por un rostro pensativo. Aunque Artemisa pudo captar rápidamente como se estaba sintiendo el peliblanco al recordar dichos eventos. Sus ojos demostraban una herida que estaba calada profundamente en su corazón, y que quizás, nunca podría ser sanada.
"No necesitas contármelo si no quieres hacerlo." Diría Artemisa rápidamente, volviendo a su creación de flechas divinas/mágicas.
Bell se quitaría el dedo pulgar de la boca y miraría hacia el techo con una pequeña sonrisa triste. "Fue después de mi última y más grande batalla que eh tenido."
Artemisa dejaría de hacer sus flechas para mirarlo con gran atención.
"Me declare a una chica en la que estaba perdidamente enamorado, y ella acepto. Ah causa de eso, una gran cantidad de mis amistades femeninas de dieron la espalda, porque pensaban que yo estaba dispuesto a tener un tipo de harem oh algo así. Obviamente, yo no accedí a su propuesta y se enojaron mucho, se enojaron tanto que ni siquiera podía entrar a un Bar si es que alguna de ellas estaba allí, porque era horrible la experiencia que me hacían pasar. De todas formas, seguía teniendo a mis amigos y a la novia que había deseado por más de 5 años, asique seguía siendo muy feliz, pero solo porque la felicidad superaba con creces a la tristeza, ya que a nadie le hace gracia perder una gran cantidad de amigas solo por una circunstancia tan absurda. El tiempo pasó rápidamente, y la relación con mi enamorada no había mejorado ni empeorado, solo se encontraba en un punto muerto, es más, ni siquiera nos habíamos dado un beso. Después de un año de relación..." Bell bajaría su cabeza y apretaría sus labios, mientras su cuerpo comenzaba a temblar levemente de ira. "Ella me corto, así, sin más. Todo porque hace unos tres días había empezado una relación con otro hombre. Yo le pregunte qué es lo que había hecho mal, y ella simplemente me dijo que había iniciado nuestra relación en su momento, porque no sabía que otra forma podía agradecerme por haber matado al monstruo que se llevó a su madre. Entonces, a partir de ese momento me di cuenta que nunca me amo, y… al día siguiente, me entere que todas las chicas de la Familia Loki sabían que ella estaba conmigo solo por lastima y nunca me contaron la verdad…" Bell volvería a alzar su mirada con una sonrisa, era tan asquerosamente falsa que Artemisa casi vomita en el lugar. "Obviamente, no pude soportar que me vieran la cara de esa manera, y corte mi amistad con todas. En esos momentos, casi todas las mujeres que había conocido me habían traicionado de una manera u otra, siendo intencional o no. A partir de ese momento, sentí que no podía confiar en ninguna otra mujer. Las odiaba con todo mí ser. Con la intención de alejarme de los malos recuerdos, le pedí a Zeus que me llevara al Olimpo, ya que él antes me había ofrecido un lugar. Y así pasó el tiempo, me aleje de casi todos y muy pocas veces hablaba con otros, seguí con mi gran odio por las mujeres por un par de meses. Hasta que conocí a Hera, Afrodita y Atenea." Bell daría una sonrisa nostálgica, al recordar a esas Diosas mujeres que le ayudaron a superar un gran obstáculo. Artemisa daría una pequeña sonrisa al ver que la sonrisa podrida de Bell se había desvanecido por una mucho más alegre y vistosa. "Ellas tres me ayudaron a ver que, en pequeña parte, yo había tenido la culpa por estar tanto tiempo con mi novia sin que me diera cuenta que mi presencia le molestaba. Además de que también me ayudaron a superar toda mi depresión junto con Zeus y Apollo. Sinceramente, estoy muy agradecido con todos ellos."
Artemisa alzaría su mirada con una expresión genuinamente sorprendida. "De Hera, Atenea y Apollo podría esperármelo, ¡¿pero de mi padre y Afrodita?! ¿Y qué es eso de la Familia Loki? Sin duda alguna, ese mundo ha de ser muy diferente e interesante…"
"Eso es todo." Diría Bell con una pequeña sonrisa, para luego continuar con la fabricación de flechas.
Artemisa continúo mirándolo por otros varios segundos. Aunque no lo admitiera nunca, estaba bastante impresionada de que Bell haya superado todo en tan poco tiempo. Especialmente, recordando como actuaron la mayoría de personas tras sufrir algo parecido. Algunos se suicidaban, otros estaban con depresión durante una gran parte de su vida, y otros nunca más volvían a confiar en el género opuesto. Realmente, ella estaba muy agradecida de que no haya sentido el amor antes. Después de todo, todas las relaciones que ha conocido de cerca siempre terminaban en desgracias, en lo general para las mujeres. Este era el primer caso que podía ver de un hombre siendo dejado por una mujer. Eso hizo que Artemisa se replanteará por unos segundos si las mujeres realmente son tan buenas y puras como ella cree. No obstante, descarto ese pensamiento de inmediato, ya que tenía otra cosa más en mente que la estaba carcomiendo en esos momentos.
"¿Cómo pudiste olvidar el amor? Nunca lo experimente, pero las pocas veces que eh preguntado, todos me dicen que es imposible olvidar un amor verdadero, y que ese dolor estará contigo por toda tu vida."
Bell la miraría con una sonrisa, haciendo que Artemisa lo vea aún más extraño. Después de todo, esperaba que pusiera una expresión triste nuevamente.
"No puedes olvidarlo simplemente porque quieres hacerlo. Es un sentimiento muy complicado, y quizás nunca mas vaya a cambiar y seguiré estando enamorado de la misma mujer. Por lo tanto, la única opción que queda es superarlo."
Artemisa pestañearía dos veces con gran curiosidad. "¿Superarlo?"
Bell tan solo asentiría con una sonrisa. "Si hay algo de lo que me considero afortunado en esta situación, es que eh estado enamorado por 7 años, por lo que este sentimiento no es nuevo para mí y puedo controlarlo, aunque no desaparecerlo. Obviamente, que me haya dejado fue un golpe muy bajo. Pero con la experiencia debida y la ayuda de algunas personas, aras que el dolor sea más soportable y lentamente comiences a acostumbrarte a él, hasta que finalmente aprendes a convivir con eso y logras superarlo. Obviamente, eso no significa que alguna vez la perdone, oh perdonar a aquellas que me traicionaron. Puede que una mitad de la culpa haya sido mía, pero soy un humano, por lo que seguiré odiándolas sin importar que se disculpen. Pero quizás de preguntes, ¿por qué? Porque simplemente no quiero, no me apetece y punto. Sonara algo rencoroso, pero como dije antes, yo soy humano, y de esa forma nos comportamos. Si alguna vez me hiciste demasiado daño, no vengas con el rabo entre las patas para pedirme perdón. Espero haberme explicado." Finalizaría Bell con una sonrisa, para luego volver a su trabajo. Pensando que la charla se había terminado de forma definitiva.
Artemisa se dio media vuelta y tomo una de sus flechas, pero no hizo nada con ella. Estaba mucho más concentrada en todo lo que le había contado Bell. De alguna forma, el muchacho le había contado una de sus experiencias más dolorosas sin pelos en la lengua y le había comentado como se sentía al respecto. No hace falta decir que Artemisa había escuchado historias mucho más trágicas, como el asesinato de toda una familia, entre otros. Pero lo que le llamaba la atención de la historia del peliblanco, era que tenía cierta similitud con la de ella. Aunque ambas eran muy diferentes, y la de Artemisa era mucho más dolorosa. Pero lo que le daba ese punto de similitud no era la historia, sino su comportamiento.
Artemisa dejo la flecha plateada en la mesa cuidadosamente y miro al techo con pesar en su mirada.
"Todo comenzó cuando admití al primer hombre en mi caza…"
Bell se daría media vuelta muy sorprendido, para después dar una sonrisa divertida.
"Veo que cuando no puedes moverte, te vuelves muy habladora."
"Artemisa simplemente le daría una rápida mirada de disgusto. "Me da igual contártelo, ya que lo leerás en algún momento de todas formas." Artemisa suavizaría su mirada, mientras miraba al techo nuevamente. "Además, me veo en la necesidad de contarte mi historia de odio, ya que me contaste la tuya."
Bell simplemente se pondría serio y pondría una mano en su mejilla como punto de apoyo y se relajó en la silla, escuchando atentamente a Artemisa.
La diosa tomo ese gesto como un indicativo para que continuara, haciendo que se recostara en la silla, mientras miraba atentamente sus flechas plateadas con el ceño fruncido. Bell pudo ver de inmediato que sus hermosos ojos plateados denotaban más tristeza que odio.
"El primer y único hombre que ingreso en mi caza se llamaba Orión, era un gigante. Le ofrecí unirse, debido a que quede totalmente impresionada con su habilidad utilizando el arco, y de caza en general. Él acepto y pronto todas mis cazadoras se presentaron. En esos momentos, apenas había empezado mi vida como una Diosa y tenía un total de 12 cazadoras. Todo fue relativamente normal por un tiempo, hasta que note como Orión intentaba ligar conmigo, pero como soy la Diosa de la Castidad y Diosa de las Doncellas, sus elogios y acercamientos nunca lograron nada." Artemisa apretó fuertemente sus puños y sus ojos se pusieron vidriosos, haciendo que Bell se preocupe visiblemente. "Después de unos pocos días, Orión simplemente mato a casi todas mis cazadoras, quedando Phoebe y Zoe con vida. Parecía estar en un estado de cólera total, por lo que me vi forzada a matarlo, aunque no voy a negar que lo disfrute demasiado cuando lo hice. Si todo hubiera terminado allí, quizás solo hubiera odiado a los hombres por un tiempo y luego de unos pocos milenios reconsideraría la idea de integrar nuevamente a los hombres en mi caza. Pero a los pocos días me entere que todo había sido obra de mi hermano gemelo, Apollo. De alguna forma se había enterado que Orión estaba interesado en mí, y como tenía miedo de que yo comenzara a sentir cosas por él, y de esa forma, olvidara mi promesa de castidad, hizo que Orión entrara en una sed de locura insaciable gracias a una pócima. Después de enterarme de todo esto, simplemente no le dirigí nunca más la palabra a Apollo. De esa forma, pase a rechazar la compañía amorosa de los hombres, ah rechazar cualquier tipo de acercamiento con los hombres. Así es como odio a cada uno de los hombres. Ese es el porque te odio a ti, un hombre."
Bell puso ambas manos en sus mejillas, mientras fruncía el ceño. "Por eso es que Lady Artemisa y Apollo se llevan tan mal en este mundo. Aunque haya sido para defenderla, fue una completa estupidez lo que hizo."
Artemisa miraría profundamente a Bell con sus hermosos ojos plateados, haciendo que el peliblanco se pusiera un poco nervioso. Sentía que la mirada de la Diosa parecía estar intentando estudiar su alma.
"Creo que nuestras historias se asemejan." Finalmente diría la Diosa, con su típica expresión seria de pocos amigos.
Bell pestañearía dos veces sorprendido tras haber recibido una revelación, para luego reírse por lo bajo.
Como era de esperarse, Artemisa no se lo tomo muy bien.
"¿Qué es tan gracioso?"
Bell simplemente negaría con la cabeza y dejaría de reír, pero aun sostenía una sonrisa divertida en su rostro. "Nada, es solo que me pareció muy curioso. Me dices que nuestras historias se parecen, pero la tuya es mucho más trágica. De hecho, gracias a eso me di cuenta de que debo haber parecido un imbécil, contando mi historia como si fuera la más dolorosa e insuperable."
Artemisa suavizaría su mirada, empatizando un poco con Bell. "Ninguna mala experiencia debe ser menospreciada. Puede que algunas causen mas efecto que otras, pero siempre desembocan en el mismo sentimiento, dolor."
Bell simplemente asentiría, indicando que estaba totalmente de acuerdo con Artemisa.
"Por cierto, ¿por qué dijiste que nuestras historias se parecían?" Preguntaría Bell con gran curiosidad. Es que no podía encontrar el parecido en ningún lugar.
Artemisa seguiría con su típica expresión apática.
"¿Recuerdas lo que dije cuando mate a Orión, que lo había disfrutado demasiado?" Bell simplemente asintió. "Bueno… ahora, sabiendo la verdad, sigo pensando que disfrutaría matándolo otra vez si alguna vez me lo vuelvo a cruzar."
Ante esta respuesta, Bell ensancharía ligeramente los ojos de impresión.
Artemisa nuevamente clavaria sus ojos plateados en los de Bell, haciendo que otra vez se pusiera un tanto incómodo.
"Nuestras historias se parecen, porque yo sé también se quién es el verdadero culpable de todo esto. Pero aun así, no puedo perdonar ah Orión por lo que hizo. Me da igual que no haya tenido intenciones de hacerlo, estoy segura que de alguna forma podría haber sido más astuto y darse cuenta de la pócima." Después de esas palabras, Artemisa se levantaría de su asiento y pondría las pocas flechas que había fabricado en su carcaj, para luego dirigirse hacia la salida de la tienda.
Bell se apoyaría en su silla con una sonrisa divertida. "Quizás seamos polos completamente opuestos. Pero nuestras emociones y sentimientos son más similares de lo que pensaba."
Artemisa pararía en la salida de la tienda, para darle una última mirada seria Bell. "Tu dijiste que lo hacías antes por ser un humano. Yo no soy humana."
Bell asentiría varias veces para sí mismo, para luego mirar a Artemisa con una sonrisa de lado. "Quizás los humanos y los Dioses no son tan diferentes como crees."
Ante esta última declaración, Artemisa daría una pequeña sonrisa y bajaría su cabeza. Bell casi salta de la silla al ver que la Diosa le había dedicado una sonrisa. Aunque haya sido una sonrisa apenas perceptible, Bell nunca se esperaba que ella sonriera en su presencia, además de sus típicas sonrisas burlonas y las dedicadas únicamente a sus cazadoras.
También se veía muy hermosa y tierna sonriendo de esa manera, pero fue una idea que Bell descarto casi al instante en que la pensó.
SALTO DE LINEA.
En la noche de ese mismo día, un gran grupo de centauros estarían terminando su entrenamiento diaria, trotando por a orillas del lago. En los interiores del bosque, se podía ver que había una gran cantidad de luz cortesía de antorchas y demás tipos de iluminación artificial, indicando que en ese lugar había un gran campamento que abarcaba una buena zona del lugar.
Artemisa estaba viendo el gran grupo de centauros sentada en una roca, un poco alejada de ellos. Un centauro la vio, y rápidamente se separó del grupo para dirigirse en donde se encontraba la Diosa de la Caza.
"¿Ah que se debe su presencia, Lady Artemisa?" El centauro bajo la cabeza en señal de respeto.
Artemisa tan solo acepto el gesto con su mirada, para proceder a explicar el porqué de su presencia. "Hola, Quirón. Estoy aquí debido a la profecía."
El mencionado Quirón alzo su cabeza levemente sorprendido. "¿Ya lo encontraron?"
"Todavía no estamos seguros. Pero tiene exactamente todos los requisitos para ser el muchacho de la profecía, así que sería extraño que no lo fuera." Respondió Artemisa con su típica expresión apática.
"Supongo que si viene a visitarme, es para avisarme que él visitara el campamento pronto, ¿verdad?"
Artemisa asentiría, mientras se levantaba de su asiento. "Así es, tengo pensado enviarlo junto a mis cazadoras para que participen en un Juego de Captura a la Bandera dentro de una semana."
Quirón ensancharía un poco los ojos ante lo mencionado. "¿Tus cazadoras también vendrán? Pensé que enviarías solamente al muchacho."
Artemisa lo miraría seriamente, haciendo que Quirón bajara la cabeza en señal de respeto. "Tengo a dos cazadoras nuevas, y me gustaría ver que tanto mejoraron y si ya se pueden desenvolver de buena forma durante el combate. Me da igual contra que Semidioses vayan, solo asegúrate de conseguirlos." Artemisa entrecerraría sus ojos con sospecha. "Además, ¿tienes algún problema que mis cazadoras vayan al Campamento Mestizo? Si te preocupas por los problemas, no abra ninguno si es que los niños se comportan como es debido." Tras esas palabras, Artemisa se dio media vuelta y después de unos pocos segundos desapareció en un destello plateado, haciendo que Quirón diera un suspiro de cansancio y relajara su postura una vez que se fue.
"Sin duda alguna, la cosa se pondrá muy movida dentro de una semana. Solo espero que sea una buena movida…" Pensaría Quirón mirando a la nada con una expresión un tanto divertida en su rostro. "Dionisio querrá desaparecer cuando vea llegar a Lady Artemisa junto con sus cazadoras."
SALTO DE LINEA.
"¿Está segura de esto, Lady Artemisa?" Preguntaría Phoebe con gran preocupación en sus palabras, mientras tomaba una pequeña pieza de carne para darle un gran mordisco.
Artemisa tan solo asentiría seriamente.
"No sé porque te preocupas tanto. Estoy segura que Bell ara un buen trabajo." Zoe intentaría relajar a su amiga, pero solo hizo que la mirara con gran sospecha, al igual que Artemisa.
"¿Desde cuándo te llevas bien con él? Es más, ¿en qué momento comenzaste a llamarlo por su nombre?" Preguntaría Phoebe con una ceja alzada, mientras Artemisa miraba a su cazadora esperando una respuesta.
Zoe simplemente se inclinaría de hombros mientras le daba un gran mordisco a su comida. "Solo me demostró que es alguien de confianza. Está bien que sea un hombre, pero creo que deberíamos de darle una oportunidad. De esa forma, nuestra estadía seria menos agobiante, pensando todo el tiempo en que él podría hacernos algo, y además de eso, hacemos que su estadía cerca de nosotras no sea un completo dolor de cabeza. Tengan en cuenta que de momento lo estamos aislando completamente de nosotras respecto a acercamientos amistosos, y eso puede repercutir en su salud mental a largo plazo si no tiene a nadie con quien hablar."
Phoebe se levantaría de su asiento y prácticamente le gritaría a Zoe. "¡¿Ya te olvidaste como termino la última vez que confiamos en un hombre?!" Phoebe gritaría con gran veneno en sus palabras.
Artemisa tan solo miraría la interacción de las dos, sin decir ni una palabra.
"¿En serio crees que me puedo olvidar de algo como eso?" Zoe se levantaría de su asiento y tomaría fuertemente de la remera a Phoebe, haciendo que la susodicha apretara los dientes con enojo.
"Están haciendo que las niñas se preocupen." Ante lo mencionado por Artemisa, ambas mujeres miraron hacia afuera de la tienda, para ver que Lilia y Brilia las estaban observando con preocupación desde la fogata.
Zoe soltaría a Phoebe de mala gana, y ambas se sentarían nuevamente compartiendo miradas bastante incomodas.
Artemisa miro a sus dos cazadoras y dio un pequeño suspiro, haciendo que ambas mujeres la miraran con confusión.
En un caso normal, Artemisa pensaría exactamente lo mismo que Phoebe. Nunca le daría ni un voto de confianza a ningún hombre, sin importar lo bueno que pareciera ser. Ni siquiera dejaría a su propio padre cuidar de sus cazadoras ni por 15 minutos (Aunque bueno, quizás Zeus no es el mejor de los ejemplos…).
Pero había algo en Bell, que le daba una pequeña pizca de confianza. Algo que no podía entender exactamente que era, pero la aliviaba cuando pensaba en eso…
"Yo también odie a las mujeres, y por eso te entiendo."
"Simplemente, no las perdonare porque no quiero, no me apetece hacerlo y punto."
"Quizás los humanos y los Dioses no son tan diferentes como tú crees."
Exactamente, esas frases, en especial la última, eran las que había inspirado a Artemisa en darle el beneficio de la duda a Bell.
Ellos eran muy parecidos. De una forma extraña y un tanto retorcida, pero lo eran.
Artemisa miraría seriamente a Phoebe, haciendo que esta se pusiera un poco nerviosa. "escúchame bien, Phoebe. Yo tampoco estoy segura de esto, pero Zoe tiene razón. Sé que Lilia y Brilia aún no se podrían desenvolver en un combate, y por esa misma razón quiero que el muchacho las ayude. No quiero que intervengan, a menos que sea necesario."
Zoe se cruzaría de brazos con una sonrisa, contenta al ver que Artemisa le daba el beneficio de la duda a Bell. "De todas formas, ¿Cómo piensas comprobarlo? Es obvio que si le dices a Bell sobre proteger a las niñas, él lo hará y punto."
Artemisa sonreiría ávidamente. "En ningún momento dije que él debía cuidarlas. Le acomendare la misión de capturar la bandera enemiga y que si lo hace se ganara mi confianza, y tendrá que ir con Lilia y Brilia. En ningún momento le diré que debe protegerlas, y si es como yo y Phoebe creemos, simplemente las sacrificara para llevarse la bandera, sin importar que ellas puedan correr peligro."
"Me gusta el plan." Diría Zoe con una sonrisa.
"No lo sé…" Phoebe se vería muy dubitativa, haciendo que Artemisa la mirara con una pequeña sonrisa.
"Como dije antes. Ustedes no deben centrarse en ganar, solo asegúrense que nada les suceda a las niñas si el muchacho es un completo idiota."
Las palabras de Artemisa harían que Phoebe se relajara visiblemente y daría una sonrisa tranquila.
Artemisa le daría una sonrisa a sus dos cazadoras, mientras se levantaba de su asiento. "Bien, vayamos a cenar junto con Las niñas."
SALTO DE LINEA.
Bell dejaría su plato y libro fuera de la tienda, mientras daba un gran bostezo.
Bell se tallaría sus ojos con clara somnolencia, mientras veía la palma de su otra mano.
"Fire-Bolt." Pensara el peliblanco, para que una pequeña llama en forma de orbe apareciera en su mano.
Bell miro la pequeña bola de fuego por unos pocos segundos seriamente, para después sonreír. "Nunca eh practicado mis últimas dos habilidades adquiridas por subir al nivel 10, ya que nunca volví a entrar en un combate después de eso. Pero ahora, viendo que mis estadísticas están mal, sería una buena idea aprender a usar Manipulación Mágica y Control de Zona."
Bell cerraría sus ojos, mientras se concentraba lo más posible. Todo a su alrededor se volvió negro, y los pocos sonidos que producía la naturaleza se habían esfumado.
"Primero, me gustaría practicar con Manipulación Mágica."
Después de ese pensamiento, Bell estuvo unos pocos segundos más con sus ojos cerrados, hasta que los abrió de forma repentina y cerro fuertemente su mano en donde estaba la pequeña bola de fuego, haciendo que un pequeño sarpullido de llamas se extendiera por su mano.
El fuego se extendió alrededor del brazo de Bell y se adherido a él, como si se tratara de una segunda piel.
Bell miraría su brazo en llamas con una sonrisa al ver que había funcionado.
"La Manipulación Mágica es bastante sencilla de entender. Solo debo usar mi ataque mágico Fire-Bolt, pero no lanzarlo. Aunque, como todo esto es nuevo, no sé exactamente como podría sacarle un buen provecho. Quizás debería practicar un tiempo en las noches."
Bell se pondría serio nuevamente y agitaría fuertemente su brazo, haciendo que las llamas fueran disparadas hacia el lago, creando un sonido sofocante.
Justo antes de que el fuego fuera consumido por el agua, se detuvieron en seco.
"Control de Zona. Me permite controlar mi propio poder mágico dentro de un radio predeterminado. Y no solo puedo controlarlo." Bell miraría hacia otra dirección, extendiendo una de sus manos. "Sino también crearlo, ¡Fire-Bolt!" Pensaría el peliblanco, haciendo que una bola de fuego apareciera a unos pocos centímetros de su cara.
Bell dio un pequeño suspiro al ver el resultado. "Quería crearlo mucho más lejos… tiene pinta que esta habilidad será más difícil de dominar que la anterior."
Bell se quedó un tiempo practicando sus ataques con Fire-Bolt, pero en muy poco tiempo cayo totalmente agotado. Pero no por agotamiento físico, sino por agotamiento metal.
"¡Mierda! Me había olvidado que mis reservas mágicas serán casi nulas por culpa de mis estadísticas corrompidas." Pensaría Bell con una mueca de molestia, mientras se tomaba fuertemente su rostro por el fuerte mareo. "Supongo que deberé usar mis reservas con gran precaución. No me gustaría terminar desmayado en medio de un combate." Finalmente pensaría Bell seriamente.
Bell apenas había podido estar 40 minutos practicando con sus nuevas habilidades, por lo que tenía muy poco tiempo para mejorar diariamente con ellas.
El verdadero problema de esto era que eso suponía otra carga horaria, y haría que el horario de siesta que tenía Bell se vería reducido nuevamente.
Eso podría significar problemas en un futuro.
TIME SKIP
Bell miro hacia el techo de su tienda con una sonrisa, mientras permanecía acostado.
Habían pasado otros 4 días mas, en donde la rutina se sostuvo sin muchos cambios. Bell casi no hablaba con nadie por obvias razones. Artemisa parecía haberse aprendido los horarios que tenía el peliblanco para crear las flechas, por lo que no se volvieron a cruzar en la tienda en estos días. Con la única que hablaba de forma regular, era con Zoe. La cazadora se había visto muy interesada con las historias que le contaba Bell sobre su mundo, como fue su vida, los monstruos que había derrotado, entre otros. De todas formas, aun no le pregunto nada realmente personal al peliblanco, pero daba la impresión que no faltaba mucho para eso.
En cuanto a Lilia y Brilia, bueno… ellas le seguían teniendo miedo y preferían acercarse lo menos posible a Bell. Por otro lado, Phoebe y Artemisa ni siquiera le preguntaban cómo había estado su día (la última vez que hablo Artemisa con él fuera de la rutina, fue para avisarle sobre su plan en el Campamento Mestizo), además de que en diferentes ocasiones se burlaban de él, aunque esto no le afectaba, debido a que ya conocía muchos amigos que se comportaban de esa forma con él (Sin contar el hecho de que no le decían ni "hola").
Pero este cuarto día rompía completamente la rutina acostumbrada hasta el momento. Hoy Bell no se encargaría de las flechas, debido a que tenía un compromiso muy importante.
Bell frunciría el ceño visiblemente disgustado al recordar que ya había pasado una semana.
"Bien. Es hora de visitar a mi padre no oficial."
FINAL DEL CAPITULO!
Si hay alguien que también sigue mi historia de Pokémon, solo quería decirles que apenas eh empezado el capítulo y quizás no pueda subirlo mañana, pero si dentro de dos días. Aun así, are todo lo posible para publicar la próxima parte mañana.
Hablando nuevamente de esta historia, me gustaría abarcar la charla de Bell y Zeus en el próximo capítulo, junto con el primer contacto con el Campamento Mestizo, aunque no sé si llegare para la parte de captura a la bandera (intentare acortarlo lo mejor posible para integrar esa parte).
Espero que les haya gustado, y nos vemos en el próximo capítulo!
Un saludo!
Cantidad de palabras: 5406 palabras.
