Aquí con otro nuevo capítulo!

Me costó un poco hacer la charla de Bell y Zeus. Pero creo que al final quedo bien, espero que les guste.

Antes de empezar, me gustaría contestar la primera review que tengo en FanFiction:

Chibi-Juubi: Sinceramente no estoy muy de acuerdo. Creo que todos estamos de acuerdo que Aiz tiene una gran parte de la culpa sobre la relación toxica que tuvo con Bell, pero Bell es casi igual de culpable por no darse cuenta de semejante obviedad. Las que si deberían pasarlo bastante mal serían sus supuestas amigas, que lo abandonaron. Es decir, está bien que no quieras ser amiga de alguien que te gusta (de hecho, quizás hasta podrías hacerte daño). Pero una cosa es despedirse de mala forma de esa persona (cosa que seria entendible), y otra completamente diferente es ser una hija de puta, como lo fueron estas chicas (en el capítulo anterior no hice mucha énfasis en eso porque no le di importancia, pero supongo que todos habrán entendido que fueron unas "malas perdedoras", por así decirlo).

Si quieres dejar una crítica constructiva, palabras de apoyo, oh lo que sea, siempre serán bien recibidas!

Disfruta!

CAPITULO 5: EL CAMPAMENTO MESTIZO.

"¿Ya estás preparado?"

"Así es."

Bell y Artemisa se encontraban afuera de la tienda del peliblanco. Eran cerca de las 8 Am y ya se iban a marchar hacia el Olimpo. Más precisamente, a las afueras del aposento de Zeus.

Artemisa tan solo asintió con su típica expresión apática. "Bien. Ya sabes como es. Agarra un mechón de mi cabello y en unos pocos segundos estaremos allí."

Bell tan solo asintió y tomó un mechón del cabello de Artemisa, sabiendo que la Diosa podría darle un fuerte escarmiento si le tocaba cualquier otra parte del cuerpo. Ya lo había vivido hace poco, después de todo.

Pasaron unos pocos segundos cuando Bell se vio obligado a cerrar fuertemente los ojos por una luz plateada increíblemente brillante que desprendió Artemisa de la nada.

El peliblanco sintió un poco extraño su cuerpo por un segundo, hasta que finalmente el brillo plateado se disipo del lugar.

"Ya llegamos." Artemisa hizo saber a Bell, con su típico tono neutro.

"¿Es necesario que hagas eso cada vez que usas ese poder?" Preguntaría Bell, mientras se tallaba los ojos, disgustado por el dolor que tenía en ellos.

Artemisa le dirigió una sonrisa burlona, mientras se inclinaba de hombros. "Lo siento, pero no puedo teletransportarme sin usar mi verdadera forma. Como eres un humano, supongo que no puedes mirarme directamente, oh quedarías ciego de por vida."

Bell ensancho un poco sus ojos ante lo escuchado. "¡Espera un segundo! ¡¿Por qué no me avisaste antes?!" Exclamaría Bell con un tono reprendido. "Es la segunda vez que voy con usted, ¿se imagina lo que hubiera pasado si habría los ojos de igual manera?" Preguntaría Bell, temblando levemente por la idea de que una luz plateada sea lo último que vea.

"No eres tan idiota como para hacer eso. Pero hubiera sido algo divertido." Respondió Artemisa con su sonrisa burlona aún vigente en su rostro.

"Lo que digas." Contesto Bell con los ojos en blanco.

Artemisa abandono su sonrisa burlona, para volver a su típica expresión apática cuando se encontraba ante la presencia de Bell.

"Creo que mi padre tiene algunas cosas que hacer, así que te esperare aquí para volver."

Bell tan solo asintió y abrió la gigantesca puerta de color azul eléctrico, para luego cerrarla con cuidado.

"Oh, ya estás aquí." Diría Zeus con una sonrisa amigable, mientras estaba sentado en su cama matrimonial. Obviamente, Hera no se encontraba con él por obvias razones.

"Así es. Supongo que tú y Hera ya se habrán enterado de la sangre que está apunto de despertar por mis venas." Contestaría Bell, mientras se detenía a admirar la enorme habitación de Zeus.

Lo curioso de ese lugar no era que las paredes y el techo estaban teñidos de un azul eléctrico, sino que tenía un armario increíblemente gigantesco, en donde Bell estaba seguro que guardaba una gran cantidad de prendas. Algo que le pareció curioso, ya que no se trataba de Afrodita precisamente. La cama matrimonial era increíblemente lujosa con un color blanco claro que parecía dejarte ciego si la mirabas por mucho tiempo. También había un gran espejo y una buena cantidad de armaduras que decoraban todo el lugar, indicando que a Zeus le gustaba luchar. Por último, poseía una gran mesa de color blanco junto con 4 sillas que parecían increíblemente cómodas a la vista. Como Bell era un humano y su estatura seguía siendo de un metro setenta y cinco, no podía ver que había arriba de la mesa, porque todo había sido creado a tamaño de Dioses, obviamente. Aunque también ya había comprobado en su charla anterior con Artemisa que los Dioses pueden optar por un tamaño normal aunque estén en su forma divina. Pero que quieran hacerlo es otra cosa completamente diferente.

"¿Te gusta mi aposento?" Preguntaría Zeus, sosteniendo su sonrisa amigable.

"Es un lugar curioso. En mi mundo utilizan todo a tamaño humano, a excepción de la sala donde se llevan las reuniones." Bell dejaría caer una mochila que llevaba en su espalda, mientras la abría cuidadosamente y retiraba una gran cantidad de libros. "Por cierto, todavía no contestaste mi pregunta." Diría Bell, alzando ligeramente su mirada.

"¿Por qué no nos contaste que tú eras hijo nuestro?" Pregunto Zeus con gran intriga.

"Porque todavía no lo soy del todo. Eso se debe a que no fui concebido por ustedes, solo me adoptaron. Y eso fue justo antes de marcharme para este lugar." Respondería Bell, mientras acumulaba unos cuatro libros en su mano derecha.

Zeus alzo su mirada de forma pensativa. "Eso quiere decir que falta mucho tiempo para que te vuelvas un Dios…" Zeus bajaría su mirada y le daría otra sonrisa. "De igual forma, eso no quita el hecho de que seas mi hijo-"

"No soy tu hijo."

Las palabras repentinas de Bell descolocaron visiblemente a Zeus.

"Bueno, puede que dentro de dos años lo sea. Pero no me llevo contigo para decirte padre, oh sentirme familiarizado contigo. Para mí, la familia es mucho más que una simple palabra." Bell termino de hablar rápidamente, haciendo que Zeus entendiera su punto. El Rey del Olimpo no había notado que Bell había bajado un poco la mirada tras esas palabras.

"Lo entiendo perfectamente. Cada uno puede tener un concepto algo diferente de lo que es una familia." Declararía Zeus mientras asentía en acuerdo con Bell.

"Si, eso es un punto que me quedo bastante claro…" Diría Bell con un tono neutro mientras le daba una mirada desaprobatoria a los cuatro libros que llevaba en la mano.

Zeus noto que la charla se había puesto un tanto incomoda, por lo que decidió cambiar de tema. "¿Ya lograste adaptarte un poco?"

"Es bastante complicado convivir con Lady Artemisa y las cazadoras, pero tengo bastante paciencia. Además, no son tan malas. Ellas se centran en lo suyo y no se meten en lo mío, por lo que mantenemos una relación distante y cortante, pero nos respetamos mutuamente."

Zeus asintió satisfecho al enterarse que su hija estaba haciendo un buen trabajo. Sinceramente, pensó que Artemisa daría muchos más problemas, pero al parecer lo respeta demasiado como para desacatar una de sus órdenes. Lo cual significaba que sus puntos de confianza con su hija habían vuelto a subir.

"¿Ya has estudiado un poco sobre la civilización moderna?" Preguntaría Zeus, mientras miraba los cuatro libros que tenía Bell con interés.

"De momento, solo me eh concentrado en la historia de los Dioses." Bell alzo su mano derecha, haciendo énfasis en los libros. "De hecho, aquí tengo cuatro libros que narran una parte de tu historia."

Ante esa declaración, Zeus se puso un poco nervioso. "¿Ya leíste las infidelidades?"

"Otro." Pensó Bell con los ojos en blanco, dando a aclarar que no había llegado hasta esa parte. "Es increíble que los dos Zeus sean tan similares a la hora de meter los cuernos. Pero si no fuera por eso, una gran cantidad de Dioses importantes nunca hubieran surgido. Como Artemisa y Apollo." Pensó con una pequeña sonrisa interna, para luego ponerse serio. "Lo bueno de esto, es que su expresión y nerviosismo ante el tema me revela que no está muy contento de haber dejado tan mal parada a Hera. Seguro que su mujer no lo perdono y se puso tan furiosa que hasta a él mismo le dio miedo imponer su autoridad. Eso me da a entender que, quizás pueda remediar toda la mierda que tiene subida a la cabeza."

Zeus se levantó de su cama y se cruzó de brazo, mirando a Bell con una sonrisa orgullosa. "¿Y bien? ¿Qué te parecieron mis logros?"

Bell lo miro con ambas cejas alzadas. "¿Tus logros? ¿Estás conforme con todo lo que has hecho?"

Zeus tan solo asintió gustoso, mientras continuaba cruzado de brazos. "Por supuesto que sí. Si no hubiera hecho nada de eso, el Olimpo nunca se hubiera formado."

Bell se froto la mejilla con su mano libre. "Supongo que algo de razón tienes…pero en fin, ¿sabes lo que opino de tu historia?"

Zeus lo miro atentamente, esperando una buena respuesta.

Bell señalo el libro que estaba encima de los otros 3. "Mierda, encima de mierda, encima de mierda, y encima de mierda." Después de esas palabras, Bell arrojo todos los libros fuertemente al suelo, dejando completamente en shock a Zeus por sus palabras.

Obviamente, Zeus seguía siendo Zeus y no le pareció para nada gracioso lo que dijo. Antes de que pudiera replicar, Bell lo interrumpió.

"¿En serio dices que TODO eso es genial, que eres genial?" Cuestionaría Bell mientras señalaba los libros. Zeus tan solo asintió con el ceño fruncido. Bell simplemente negó con la cabeza y observo el espejo que había en la habitación, y luego lo señalo. "Hay tienes un espejo. Deberías darte una miradita en el espejo, porque la mitad de tus acciones son una puta desgracia, y eso se refleja bastante bien en tu cara de imbécil."

Zeus solamente pudo ensanchar los ojos, no podía creer lo que estaba escuchando. Era la primera vez que alguien lo insultaba de tal manera.

Esta charla se volvió completamente intolerable para él.

"Bell, será mejor que te calles en este momento. Está bien que seas el futuro héroe del Olimpo, ¡pero no tolerare ningún otra ofensa!" Exclamaría Zeus con un tono muy severo, que prometía dolor.

Bell simplemente se cruzó de brazos, mientras lo miraba con ambas cejas alzadas. "¿Por qué no?"

"Porque no tolerare que insultes mis grandes logros."

"Espera espera, ¿por qué? ¡¿POR QUÉ?!" Gritaría Bell bastante enojado, ya cansado de la actitud egocéntrica y soberbia de Zeus.

Unos truenos resonarían de fondo, indicando la furia de Zeus. "¡PORQUE NO PERMITIRE QUE INSULTES MIS GRANDIOSOS LOGROS! ¿TE QUEDA CLARO?" Gritaría Zeus, mientras una gran cantidad de rayos comenzaban a salir alrededor de su cuerpo.

Bell camino rápidamente hacia el frente con gran enojo, mientras tomaba uno de los libros que había arrojado como si fuera la cosa más asquerosa del mundo. "¡Mira esto! ¿Sabes lo que es? Es la historia de un Rey que esta tan idiota por el poder que se carga a su propia familia para que no lo derroquen, ¡¿Qué es esta puta mierda?!" Bell arrojaría el libro fuertemente al suelo nuevamente, haciendo que el libro se rompa y las hojas salieran disparadas por la habitación.

"¡ESA ES LA HISTORIA DEL OLIMPO! ¡TODAS MIS DESICIONES, MIS ACCIONES Y MI REINADO HAN PERMITIDO QUE EL OLIMPO ESTE EN PIE! ¡PORQUE MI MANERA, ES LA MANERA DE LOS DIOSES!"

Bell tomaría una de las muchas hojas que habían salido volando. Y comenzaría a hablar con un claro tono sarcástico y burlón, haciendo como si estuviera leyendo el papel. "Oh si mira. Soy Zeus y mi manera, es la manera de los Dioses. Gracias a mí, el Olimpo está en pie, porque me cargue a mi propia familia por pura paranoia. Oh sí, soy genial, soy increíble, soy maravilloso." Bell haría un bollo con la hoja y se lo lanzaría fuertemente en la cara a Zeus. "¡ANDA A CAGAR!"

Después de esas últimas palabras, Bell se dio media vuelta para marcharse del lugar.

"¡YO SOY EL REY!" Gritaría Zeus con un estallido de cólera, mientras los rayos retumbaban fuertemente e invocaba su rayo maestro, apuntándolo a Bell.

Bell se dio rápidamente la media vuelta con una expresión de molestia total. Esto hizo que Zeus lo mirara un poco sorprendido. Bell avanzo a paso rápido hasta llegar donde estaba él y le posiciono un dedo en el pecho fuertemente.

"¡Me gustaría ver de qué te sirve decir '¡Yo soy el Rey!', cuando tengas una puta espada atravesada en tu pecho!" Zeus lo miro bastante sorprendido por esas palabras, haciendo que el rayo maestro desapareciera de su mano. Bell se dio media vuelta y se dirigió hasta la salida.

Zeus solo permaneció en el lugar, viendo como Bell se marchaba. Estaba genuinamente sorprendido por haber sido insultado en tantas formas diferentes.

Y lo peor de todo, es que se sentía un poco culpable. Especialmente, después de escuchar las últimas palabras de Bell. Esas palabras, le dejaron algunas cosas que pensar.

Bell posiciono una mano en la puerta, pero antes de abrirla respiro profundamente para calmarse y le dio una última mirada a Zeus.

"No fue la mejor manera de discutir este tema. Pero simplemente me da mucha rabia…" Bell bajaría su mirada con pesar, haciendo que Zeus lo mirara con algo de intriga oculta. "Es cierto. Eres increíble, porque derrotaste a Kronos, tu padre, que se comía a sus propios hijos por delirio de grandeza. Pero recuerda bien, lograste salvarte de tu horrendo destino gracias a tu madre. Lograste llevarte la victoria contra los Titanes, gracias a tu gran esfuerzo y la de tus hermanos, ¿y cómo se lo pagas a uno de ellos? ¿Dejándolo completamente aislado en el Infierno?" Bell daría una pequeña risa seca. "Es normal que le tengas miedo a tu propia familia, si los tratas como si fueran un pedazo de mierda." Bell le daría una mirada muy penetrante a Zeus, que le haría sudar un poco. "Tuviste que matar a Kronos porque despreciaba a su propia familia. Pero si lo ves ahora, ¿realmente hay tanta diferencia entre tú y Kronos? ¿Cómo crees que se sentiría Rhea al saber que su propio hijo esta tratando tan mal a su familia, después de todo lo que pasaron juntos?"

Zeus tan solo pudo abrir y cerrar la boca en múltiples ocasiones con los ojos ligeramente ensanchados. No podía encontrar ningún contraargumento para todo lo que había dicho Bell.

Finalmente, Bell volvió a mirar hacia el frente, mientras daba un gran suspiro de cansancio. "Es una pena ver como alguien desperdicia el calor de una familia que podría durar por toda la eternidad, siendo que yo ni siquiera pude sentir el abrazo de mi madre."

Después de esas palabras, Bell abrió las puertas y se fue de la habitación, dejando solo a Zeus.

Cuando las puertas se cerraron, Zeus estuvo unos pocos segundos mirando a la nada con una cara realmente conmocionada. Después cambio su expresión a una seria, mientras reflexionaba seriamente las palabras de Bell.

Pero Zeus no iba a cambiar tan rápido. De todas formas, encontró que Bell tenía razón en muchas cosas, especialmente en sus últimas palabras.

Zeus se puso una mano en el mentón mientras pensaba calculadoramente. "Él tiene razón. Eh estado tratando muy mal a mi familia, y eso mismo fue lo que le llevo a Kronos hacia el final de su reinado. Debería replantearme mas cuidadosamente mis próximas decisiones, porque podría terminar como mi padre si sigo siendo de esta manera."

Obviamente, Zeus se preocupaba más por su reinado que por su familia. De todas formas, hubo unas palabras que le sentaron algo chocantes.

"Para mí, 'familia' es mucho más que una simple palabra."

"Ni siquiera pude sentir el abrazo de mi madre."

Zeus frunció ligeramente el ceño ante esos recuerdos.

"Quizás no debería cambiar mi forma de ser solo por mi reinado. Supongo que el calor de una familia unida y sin mentiras también ayudara a mantener todo mucho más firme." Pensaría Zeus con una pequeña sonrisa.

"Si… tal vez debería ser más considerado con ellos."

SALTO DE LINEA.

Zoe terminaría de fabricar las flechas, mientras tenía una cara de palo.

"¡¿Cómo demonios es que hay tantas flechas?!" Pensaría con gran sorpresa, mientras observaba el gran montón que había en la tienda.

"No creo que haya sido una charla muy normal. Los cielos comenzaron a retumbar, ¡por los Dioses!" Exclamaría Artemisa con gran sospecha, mientras entraba a la tienda junto con Bell.

Bell simplemente se inclinó de hombros, ignorando la mirada penetrante de Artemisa olímpicamente. "Ya te dije. Fue una charla tan tranquila que Zeus casi se muere de risa, y ese es el motivo de los rayos."

"Hasta yo puedo ver que es una mentira." Pensaría Zoe con los ojos en blanco. Rápidamente retomo una expresión normal e ideo una charla para salvar a su amigo de la constante mirada penetrante de Artemisa.

"Lady Artemisa, ¿no cree que deberíamos disminuir la producción de flechas? Mire la enorme montaña que tenemos en la tienda." Diría Zoe, señalando la pequeña montaña de flechas para hacer énfasis en sus palabras.

Artemisa quito la mirada de Bell y procedió a contestarle. "También me había dado cuenta de eso. Pero pensé que las flechas sobrantes de ahora nos podrían servir para cuando salgamos de caza nuevamente. De esa forma, no nos tendremos que concentrar en la fabricación por un tiempo."

"Me parece un buen plan, Lady Artemisa." Diría Zoe, mientras alzaba su mirada y pensaba detenidamente en las palabras de Artemisa.

"Y en cuanto a ti…" Artemisa dirigió nuevamente sus ojos plateados penetrantes hacia Bell. Pero solo pudo pestañear dos veces en confusión. "¿Dónde está?"

"Se fue cuando empecé a hablar." Respondió Zoe, con un poco de gracia en su voz.

Artemisa piso fuertemente el suelo y refunfuño por lo bajo con un pequeño puchero, haciéndola ver bastante tierna a ojos de Zoe.

"Es curioso ver como Bell está comenzando a sacar lentamente los mejores lados de Lady Artemisa." Pensaría Zoe con una pequeña sonrisa.

SALTO DE LINEA.

"¿Este es el lugar? Preguntaría Bell, mientras se ajustaba un poco la mochila y veía una especie de entrada extraña, ya que no poseía puerta, además de que todo lo demás estaba rodeado con árboles, pero no tenía una protección como tal, a diferencia del campamento de Artemisa.

Artemisa tan solo asintió ante la pregunta de Bell. "No estamos en el Campamento Mestizo aun, pero este lugar demuestra el límite. Es decir, que ningún mortal oh monstruo podrá avanzar más allá." Después de esas palabras, Artemisa alzo su mano y apunto hacia Bell, haciendo que el peliblanco se rodeara de un aura plateada por unos segundos, para después desaparecer.

Bell se miró a sí mismo un tanto sorprendido, y antes de que pudiera preguntar, Artemisa le contesto. "Es una pequeña barrera divina. No te da ninguna ventaja oh poder. Pero es lo suficientemente fuerte como para disfrazarte de un Semidiós. De esa forma, podrás pasar el limite sin problemas."

Bell tan solo asintió, entendiendo la situación.

Todos atravesaron la entrada sin ningún tipo de problemas y continuaron avanzando hacia el frente. Como eran cerca de las 7 Am, el lugar estaba bastante silencioso y no se podía ver antorchas por el lugar, porque la luz del sol ya estaba haciendo presencia.

Estuvieron caminando por un corto periodo de tiempo, hasta que finalmente Bell ensancho ligeramente los ojos y se detuvo en seco.

"Wow. No me esperaba algo tan grande…"

Justo en frente de Bell, había una gran entrada hecha de mármol que tenía grabado "Campamento Mestizo" en la parte superior. En el interior, se podía ver un gran sendero que se habría en varias direcciones. En el centro se podía ver un lugar bastante abierto donde había 12 mesas gigantes en total, una hoguera enorme que estaba apagada, junto con otras mesas más pequeñas que se encontraban cerca. Un poco más atrás de todo eso, se podía ver una enorme casa de color celeste que tenía titulado "Casa grande" en la parte superior. Los otros senderos llevaban a otros lugares aún más profundos en el campamento, donde se podían visualizar varias cabañas, un extraño muro gigante, y por último, había otro sendero que se perdía entre los árboles. Obviamente, esos senderos eran mucho más largos, pero Bell no lograba distinguir más allá de las cabañas que veía un poco a lo lejos.

"No te quedes ahí mirando como un tonto, ¡vamos!" Diría Zoe con una sonrisa, haciendo que Bell reaccionara y corriera hasta estar con ellos nuevamente.

Siguieron avanzando con gran tranquilidad, mientras Bell observaba las 12 mesas con manteles blancos y flecos purpuras enormes que estaban al aire libre.

"¿Para qué quieren 12 mesas diferentes?" Preguntaría Bell con gran curiosidad.

Artemisa le miraría de reojo. "Este es el Pabellón del Comedor. Es donde se encuentran los comedores para el desayuno, almuerzo, y cena. Hay diez mesas gigantes que corresponden a los hijos de cada Dios Olímpico, aunque hay dos mesas extras. Una de ellas pertenece a Dionisio, y la otra a Hestia. Por lo general, se utiliza la mesa de Hestia para aquellos que no son hijos de los Dioses Olímpicos. La gran hoguera sirve para arrojar una parte del alimento como ofrenda al Dios que tú quieras agradecer."

"Ya veo… así que comen al aire libre." Se diría Bell para sí mismo, mientras miraba el lugar.

Artemisa retomaría su conversación. "Lo que está aquí al frente es la Casa Grande. Aquí es donde viven Quirón, Argos y el Señor D, oh también conocido como Dionisio. Él es el que está a cargo del Campamento Mestizo, junto con Quirón. Allí también se encuentra la enfermería del campamento, y en el desván vive el sujeto que te trajo aquí, el Oráculo."

Bell tan solo asintió en comprensión, mientras no paraba de ver a su alrededor. Era un lugar que incluso parecía más atrasado que su mundo en lo que a tecnologías se refiere. Eso era algo bueno, porque significaba que no le iba costar adaptarse al campamento.

Cuando finalmente entraron a la enorme cabaña, todos se dirigieron hacia la oficina del Señor D. Cuando entraron al lugar, Bell se sorprendió por unos extraños electrodomésticos y diferentes aparatos tecnológicos que no conocía en lo más mínimo.

"¿Alguna vez aprenderás a tocar la puerta, Artemisa?"

Bell volvería a la realidad y observo al hombre de mirada aburrida que se encontraba detrás de una mesa bastante elegante.

"No me vengas con tus idioteces, ya tengo suficiente con tener a un hombre bajo mi cuidado, Dios del Vino." Respondería Artemisa con un poco de veneno en sus palabras, haciendo que Dionisio negara con la cabeza por la actitud de la Diosa.

"Lo que digas, doncella." Dionisio procedió a darle una mirada con una pisca de interés a Bell. "¿Este es el sujeto?"

Bell se acercó a la mesa y alzo su mano con una sonrisa. "Yo soy el sujeto. Es un placer conocerlo, Dios de las Fiestas y el Éxtasis."

Dionisio lo miraría con ambas cejas alzadas, para después estrechar su mano con una pequeña sonrisa. "Es bueno ver que alguien se acuerda de mis otros Dominios, y no solo el vino."

"Lamento interrumpir la reunión, pero me gustaría comenzar a integrar ah Bell en el Campamento Mestizo."

Todos mirarían hacia la entada para ver a un centauro de una apariencia un tanto vieja.

"No te preocupes, Quirón. Yo me encargare de eso." Respondería Artemisa, mientras le dirigía una mirada bastante seria al centauro, haciendo que se intimide un poco.

Dionisio miraría su reloj, volviendo a su típica expresión aburrida. "Si lo vas a hacer, yo diría que no pierdas el tiempo. La Captura a la Bandera comenzara dentro de dos horas y no tiene mucho tiempo para explorar un lugar tan grande."

Artemisa tan solo se dio media vuelta y se marchó con sus cazadoras sin responderle nada al Señor D. Quirón se apartó del camino e hizo una pequeña reverencia a la Diosa.

Antes de marcharse, Bell dio un último saludo a Dionisos y Quirón, que ambos contestaron con un gesto de cabeza.

Cuando estaban a punto de salir de la enorme cabaña, Bell pudo escuchar unos murmullos provenientes desde el exterior.

"¿Hay tanta gente? Pero cuando llegamos no había nadie y apenas han pasado 5 minutos…"

"¿Qué esperabas? Nosotros llegamos a las 7 de la mañana, y ellos suelen estar levantándose a esa hora. Lo más probable es que el lugar este un poco lleno en estos momentos." Después de esas palabras, Artemisa y los demás salieron al exterior, para ver a una gran cantidad de gente (no solo Semidioses) sentados en diferentes mesas y desayunando felizmente.

Oh por lo menos, estaban hablando felizmente hasta que vieron a Artemisa.

Un silencio un tanto incomodo se abrió paso por el campamento, mientras todos los Semidioses la miraban de reojo y murmuraban cosas sobre ella.

"¿Ah que se debe el silencio tan repentino?" Pregunto Bell por lo bajo, mirando a todos un tanto sorprendido.

Ante la pregunta de Bell, Artemisa dio una pequeña sonrisa junto con sus dos cazadoras mayores. "Venimos muy poco seguido al Campamento Mestizo. Pero cada vez que nos hospedamos aquí, un hombre muere." Declararía la Diosa con satisfacción.

Bell miro a Zoe con los ojos en blanco. "¡¿Cómo es que puede sentirse tan orgullosa de decir esas palabras?!" Preguntaría por lo bajo Bell, haciendo que Zoe diera una pequeña sonrisa.

"Todos los que mueren siempre intentan pasarse de listos. Como por ejemplo, tocarnos. Por lo general, son hijos de Ares los que actúan de una forma tan estúpida." Respondería Zoe con una pequeña sonrisa igual a la de Artemisa.

"¿Solo por tocarlas? ¿No crees que eso es algo extremo?" Pregunto Bell con los ojos en blanco.

"No." Las tres cazadoras mayores le miraron directamente a los ojos, haciendo que Bell se sintiera un poco intimidado.

Bell iba a preguntarles a las menores sobre que opinaban de esto. Pero decidió no hacerlo cuando vio que estaban visiblemente asustadas. Probablemente se debía a la gran cantidad de hombres que había en el lugar. Realmente, Bell no podía parar de preguntarse qué le habían hecho a estas pobres niñas.

"En fin. Sígueme, quiero mostrarte el campamento por completo." Diría Artemisa, mientras avanzaba junto con sus cazadoras.

Bell rápidamente la siguió por detrás, mientras se ponía ligeramente nervioso por todas las miradas y murmullos que estaban siendo dirigidos hacia él.

"¿En que estarán pensando los Dioses para dejarlo con Lady Artemisa?"

"Ese es el muchacho de la profecía. Si esta con las Cazadoras, significa que debe ser realmente fuerte."

"Dicen que participara en la Captura a la Bandera. Me gustaría ver si es tan bueno como todos dicen."

Bell ignoro todos los comentarios que logro captar con sus oídos, y continúo siguiendo a Artemisa, intentando llamar la menor atención posible. Aunque eso ya era algo difícil de hacer.

El grupo se dirigió hacia el lugar donde había una gran cantidad de cabañas.

Había una gran cantidad de gente practicando con el arco, luchando con la espada, oh practicando diferentes ejercicios en el lugar.

Todos detuvieron sus ejercicios cuando vieron a Artemisa y se arrodillaron ante la Diosa para mostrarle respeto. Bell, Lilia y Brilia se impresionaron un poco por el repentino saludo de todos los que se encontraban en el sitio.

Artemisa siguió avanzando sin mostrar mucha importancia a las muestras de respeto mientras seguía avanzando.

"Aquí es donde los campistas se hospedan. Hay un total de 12 cabañas, y cada una pertenece a un Dios diferente. Como ya estarás pensando, los campistas se dividen en cabañas que los clasifican en función de sus respectivos padres divinos. Las 12 cabañas son como las grandes mesas, cada una representa a un Dios Olímpico, con excepción de Dionisio. En el caso de que seas un hijo de un Dios que no pertenezca a los Olímpicos oh a Dionisio, terminaras en la cabaña de Hestia, que se encarga de hospedar a todos los campistas que aún no se sabe cuál es su padre divino, oh si su padre divino no se encuentra en los anteriormente mencionados."

Bell observo totalmente maravillado como todas las cabañas parecían tener su propio estilo, dejando bien en claro que cabaña pertenece a cada Dios respectivo.

Los campistas reanudaron sus entrenamientos, mientras que Artemisa y sus acompañantes seguían pasando entre las cabañas.

Bell se percató al instante que las cabañas tenían tamaños muy diferentes. Un claro ejemplo eran las cabañas de Zeus, Hera, Poseidón y Hades. Eran mucho más pequeñas que todas las demás. En cambio, la cabaña de Hestia, Afrodita y Ares eran exactamente lo contrario a las anteriores mencionadas.

Bell dejo de avanzar, cuando se dio cuenta que todas frenaron y veían a una cabaña en concreto. El peliblanco siguió sus miradas, para ver a una cabaña de un tamaño promedio que estaba decorada con pieles de animales y una gran media luna en la puerta de entrada. Poseía ventanas que estaban abiertas y se podía ver que la cabaña tenía numerosos arcos y trajes de camuflaje de color blanco colgando de las paredes, junto con una mesa de un tamaño razonable.

"Esta es mi cabaña. Por lo general, casi nunca la usamos porque apenas visitamos el campamento. De seguro vamos a tener que darle una buena limpieza." Declararía Artemisa, viendo de reojo a Bell con una pequeña sonrisa burlona.

Bell se puso ambas manos en la nuca con una mirada aburrida. "Esta bien, esta bien. Cuando me termines de mostrar el campamento, limpiare la cabaña, Lady Artemisa."

Artemisa, Phoebe y Zoe asintieron satisfechas por la respuesta de Bell.

El grupo siguió avanzando hasta llegar a la costa, donde se encontraban dos construcciones muy llamativas. Ambas se encontraban un poco cerca entre sí a los costados del arroyo.

Artemisa se cruzaría de brazos, emanando un aura de tranquilidad. "Este es el lugar más tranquilo del campamento, ya que no transita mucha gente por aquí. La primera construcción es el establo. Allí es donde viven los caballos y los pegasos."

"¿Pegasos?" Preguntaría Bell con los ojos entrecerrados.

Artemisa lo miraría con una sonrisa burlona. "Tienen un nombre bastante lindo. Pero son bastante difíciles de tratar y siempre te darán ganas de clavarle una flecha en sus partes íntimas, como los hombres."

"De acuerdo." Respondería Bell con los ojos en blanco.

Artemisa abandonaría su sonrisa burlona, para mirar la otra construcción con un ceño fruncido. "La otra construcción es la Forja. Funciona con unas grandes ruedas hidráulicas giratorias con engranajes de bronce, junto con grandes chimeneas industriales. La Forja siempre está en funcionamiento, y eso se debe a los hijos de Hefesto. Si no fuera por ellos, este lugar estaría libre de hombres casi todo el tiempo."

Bell se llevaría la mano al mentón, mientras veía la enorme construcción de forma calculadora. "La Forja es bastante grande…la producción de armaduras, armas, y engranes debe ser impresionante."

Artemisa se dio media vuelta y se puso las manos en la cadera. "Por supuesto, ¿crees que dejaríamos al Ejercito del Olimpo sin armas para poder defenderse?" La Diosa preguntaría con una ceja alzada.

Bell simplemente se inclinó de hombros con una pequeña sonrisa. "Tienes mucha razón."

"Bien, volvamos a mi cabaña." Tras esas palabras, Artemisa comenzó a caminar junto con sus cazadoras, mientras que Lilia y Brilia parecían haber quedado maravilladas por los pegasos que se asomaban por el establo.

Bell se cruzó de brazos con ambas cejas alzadas. "Un momento, ¿todavía no falta el sendero que llevaba al bosque? Ya sabes, donde esta ese enorme muro extraño."

Artemisa pararía en seco. "¿Te refieres al Bosque del Campamento Mestizo?"

"Exacto." Contestaría Bell un tanto intrigado.

Artemisa le miraría sobre su hombro con una sonrisa de lado. "Ese sitio lo exploraras cuando participes en el juego de Capturar la Bandera."

FINAL DEL CAPITULO!

Lamento el retraso de un día. Últimamente estoy un poco complicado con el tiempo y creo que eso me atrasara en todas las actualizaciones por una oh dos semanas.

Al final, con el tema de toda la introducción al Campamento Mestizo y la charla con Zeus, no me dio tiempo a poner el juego de Capturar la Bandera. Quería que este capítulo avanzara más rápido, pero sé que mucha gente no tiene idea de cómo es el campamento y me vi en la obligación de escribirlo para que tenga una idea del espacio. Espero haberlo hecho bien, y que hayan entendido como está distribuido el lugar.

Si tienen alguna duda, pueden preguntarme sin miedo.

Te mando un saludo, y espero que nos veamos pronto!

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