Miré mis manos una vez más, temblaban, un escalofrío me recorría la espalda mientras el sudor bajaba lentamente ha mi mejilla y luego de balancearse un segundo en mi barbilla caía irremediablemente.
-Se que tienes algo que decirme, por que lo haces tan difícil?... ahora puedes confiar, no somos el enemigo.- dijo condescendiente, mientras mordía la manzana en su mano y yo me moría de hambre.- te diré la verdad, no fui yo quien te pidió, sabía que no hablarías pero Will insistió, dijo que tu y tu novia sabían algo más, por ridículo que parezca hubiese preferido interrogarlo a ella pero no soy yo quien decide, verdad?.
Suspiré cansado, mis ojos se cerrarían en cualquier momento, había perdido la cuenta del tiempo, la luz del sol había aparecido y desparecido por lo menos un par de veces, lo que me decía que tenia dos días encerrado aquí, divagando, intentando complacerla sin éxito, empecé a cuestionarme mi necesidad de guardar silencio, era necesario ahora, el silencio.
Apoye la cabeza en ambas manos y luego suspiré, sin saber que lo que yo creería sería la gran noticia pronto dejaría de ser un secreto, sin embargo no lo sabría sino hasta un tiempo después, después de que todo esto pasara.
Fui yo quien los guió a él, esperaba que se hiciera justicia, esperaba que la vida fuese más fácil y que volviese a ser la misma, pronto me daría cuenta de que no sería así de fácil y mis expectativas fueron bajando de nivel conforme el tiempo pasaba, las noches eran frías y los días largos, a veces permanencia encerrado durante días sin contacto alguno con otro ser viviente me preguntaba ppr que me habían encerrado, que era lo que había hecho, sin embargo no obtenía una respuesta, me trataban como un criminal y en cierto punto eso era, un vulgar criminal, recordé aquel tiempo, era solo un muchacho, un chico asustado sin saber que hacer, estaba solo, estaba enojado, en última instancia me sentía desolado, mi vida había cambiado de la noche a la mañana me vi solo, luchando por mi supervivencia, todo dejó de tener sentido y ese mismo sentimiento se apoderaba de mi una vez más, mi seguridad había pasado a un segundo o quizá tercer plano, ahora solo era el tipo al que le exprimirían toda la información posible y luego sería desechado.
Fue entonces cuando hablé, me había rendido, la noche anterior había pasado largas horas meditando sobre mi futuro, mi destino estaba en sus manos y de mi dependía que dejara de ser así, pensé en Kate y en lo que estaría haciendo pensé en si aún estaría esperando o si por el contrario avanzaba con su vida y su trabajo, me parecía que el tiempo era demasiado, la mañana siguiente me senté en la silla dispuesto a decir todo lo que había estado ocultando.
Aquella mujer me miró con curiosidad, acercó la taza de café y espero a que terminara de beber.
-Thomas Turner.- dije al terminar.
-que has dicho?.- preguntó la mujer.
-el senador Thomas Turner, ese es su hombre.
-estas seguro?
-tanto como que Will es un idiota y lo sabes.
-en eso estamos de acuerdo.- sonrió.
-hay una carpeta en una caja de seguridad, yo tengo una copia, la detective Beckett tiene otra copia, hay documentos que lo vinculan, fotografías, audios, todo, Gina la mantenía bajo llave, ella nunca me dijo de quien se trataba, solo me decía que estaba bien cuidada y que siempre estaría protegida, dijo también que él tenía acceso a una oficina privada en la aduana y que nadie sabía de eso así era como todo tenía libre tránsito.
-tengo que confirmarlo.
-has lo que tengas que hacer.
Will y la mujer salieron apurados, un hombre llegó un par de horas más tarde, parecía que mi suerte cambiaba, comida y una mochila con ropa limpia, zapatos y algunos artículos de aseo fueron lo mejor que me pudo haber sucedido.
Will volvió cuando la noche había caído, parecía feliz, relajado, camino hasta donde descansaba y luego se detuvo.
-te iras de aquí en unos días.
-me dejaran ir a casa?
-no, de nuevo serás reubicado.
-por qué?... hice mi trabajo, hice lo que me pidieron.
-lo siento pero no es asunto mío.
-,de quien entonces?
-de los jefes.
-pero…
-agradece que te irás.- lo vi caminar un par de metros antes de mirarme una última vez.- por tu bien y el de Kate, aléjate.
Will desapareció por la puerta y no lo vi más, un par de días después la mujer que me había interrogado por días, apareció, llevaba en su mano una pequeña caja, dentro una serie de documentos.
-te has ganado una nueva vida.- Le miré sin comprender al principio, luego vi el contenido de la caja, supe que mi vida como la había conocido hasta ahora llegaba a su fin y lo único que pude hacer fue suspirar.
Salí de ese lugar sintiendo la necesidad de correr hacia Kate, me moría por buscarla, decirle que no me importaba nada y que correría cualquier riesgo, pero me detuve antes de hacer una estupidez, quizá Will tenia razón y por el bien de ambos lo mejor era alejarme, al menos por un tiempo, con suerte el tiempo no borraría lo que había entre nosotros, un día volvería y reclamaría lo que sabía que era mío.