Aquí con otro capítulo!

Antes de comenzar, tengo que informarles de un gran error que cometí en el capítulo anterior: Este tema tiene que ver con las cabañas. Me equivoque a la hora de clasificarlas, ya que Hestia no es la Diosa que resguardaba a los campistas no reclamados, sino que era la Cabaña de Hermes. No sé por qué me sonaba tanto en la cabeza que era la Cabaña de Hestia, pero bueno, tampoco es que haga muchos cambios realmente. Digamos que ahora, la cantidad de cabañas serán 11 y no 12, ya que la Cabaña de Hestia no existe en estos momentos.

Espero que sepan disculparme, y si encuentran algún otro error no duden en comunicarme, ya que intentare remediarlo lo más rápido posible!

CAPITULO 6: ¿SEMIDIÓS DE DOS DIOSES?

Artemisa paso un dedo en la mesa y sonrió satisfecha. "Buen trabajo. Todo quedo impecable."

"Menos mal que el lugar no es muy grande." Diría Bell mientras estaba sentado en la ventana y veía a todas las personas del exterior.

"Lady Artemisa, creo que ya deberíamos ir." Phoebe se levantaría de la mesa, al igual que las demás mujeres.

Artemisa asintió seriamente. "Les deseo suerte." Artemisa les dirigió una mirada amable a las dos niñas menores. "Especialmente a ustedes dos, ya que es su primera vez."

Ambas niñas asentirían un poco nerviosas mientras que Phoebe y Zoe se miraban entre sí con algo de preocupación. Si, estuvieron de acuerdo con la idea de Artemisa, pero aun así era normal preocuparse, porque aunque tuvieran la Bendición de Artemisa, aún seguían siendo unas niñas de 9 años sin experiencia.

Bell tan solo observo hacia sus compañeras seriamente. Había estado esperando una oportunidad para caerles bien a todas las cazadoras, incluida Artemisa, y esta podría ser su única oportunidad. Aunque Zoe era bastante buena con él, las demás aún seguían siendo bastante hostigadoras y/o reacias a tenerlo cerca. Aunque Bell era alguien muy paciente, esto terminaría resultando bastante molesto para cualquiera.

"Antes de comenzar la Captura a la Bandera, me gustaría presentarles el equipo aliado que jugara con nosotros. Obviamente, elegí el bando que tenía más mujeres para que se sintieran más cómodas." Explico Artemisa.

Phoebe desenfundo una de sus dagas mientras le daba una mirada peligrosa. "Déjame adivinar, el equipo enemigo son los hijos de Ares, ¿no?"

Zoe daría un bufido divertido. "Ja, ¿Quiénes otros podrían ser?"

Bell observo a Zoe con curiosidad. La cazadora capto su mirada al instante y procedió a explicarle.

"Nosotras tenemos una reputación muy buena aquí."

"Más bien, muy mala." Interrumpiría Phoebe con una mirada burlona en su rostro.

Zoe tan solo asintió a su amiga. "Bueno, eso es algo relativo. Para nosotras es buena, porque nadie se atreve a pasarse de listos con nosotras. Para el campamento será mala, ya que nos ven como gente muy peligrosa. Esa reputación hace que nadie quiera enfrentarse a nosotras, a excepción de los hijos de Ares. Eso es porque en la cabeza solo tienen músculos y no piensan en otra cosa que no sea luchar."

"Además, son los que tienen el espíritu más asqueroso, y por lo general, si matamos a algún hombre, casi siempre resulta ser hijo de Ares." Agregaría Phoebe con gracia en sus palabras.

"Ya veo…" Diría Bell. "Ahora entiendo porque todos estaban cagados de miedo cuando nos vieron." Pensaría Bell con los ojos en blanco.

"Basta de charla, oh llegaremos tarde." Reprendió Artemisa con un tono severo, haciendo que todos se pusieran rápidamente junto a ella.

SALTO DE LINEA.

Artemisa llevo a todos a la zona más alta del bosque. Después de atravesar unos cuantos árboles, se toparon con varios campistas preparándose para el combate, aparentemente. La mayoría se estaban colocando los cascos oh probando sus espadas. Los campistas eran alrededor de treinta, y una gran cantidad de ellos eran mujeres. En cuanto vieron a Artemisa, todos hicieron una reverencia a la Diosa, mostrando respeto. Artemisa tan solo asintió satisfecha, haciendo que todos volvieran a sus cosas.

Artemisa miraría a todas sus cazadoras seriamente. "Bueno, aquí es donde las dejo." Artemisa le dirigió una última mirada a Bell. "Estaré presenciando el combate, recuerda nuestro trato."

Bell tan solo asintió seriamente. "Lo sé, tengo que capturar la bandera enemiga."

Artemisa tan solo asintió seriamente y se marchó del lugar.

Phoebe chocaría fuertemente sus puños con una sonrisa peligrosa en su rostro. "Bien, ellos deben ser el doble que nosotros, así que tendré muchas maneras de divertirme."

"Me imagino que podrá quitarse demasiado estrés, señorita Phoebe."

"Así es, Quirón." Contestaría Phoebe satisfecha mientras miraba al centauro recién llegado.

Quirón observo a Bell, haciendo que el peliblanco alzara una ceja. "Tengo un mensaje de la Capitana enemiga, ella dijo que no le importa quien seas, se asegurara de arrastrarte por el suelo y clavarte tu bandera en el culo."

"Parece ser una buena persona." Contestaría Bell con los ojos en blanco.

Quirón se reiría abiertamente por la respuesta de Bell. "Aunque sus palabras son bastante ásperas, ella es una buena chica, confía en mí."

Bell tan solo asintió.

"Bueno, los dejo solos. Tengo muchas ganas de ver este combate."

Quirón desapareció entre los árboles, haciendo que Bell alzara una ceja. "¿Habrá mucha gente viéndonos?"

"No lo creo, solo los del alto mando vendrán a ver este combate para informar a los Dioses Olímpicos de tu resultado en la batalla. Los demás están recibiendo un riguroso entrenamiento a estas horas."

Bell se daría media vuelta para ver quien le había hablado.

"Mi nombre es Annabeth Chase, soy la Capitana de la Cabaña número 6. Es un placer conocerte." La mujer extendió la mano con una sonrisa.

"Bell Cranel, también es un placer." Bell no tardo y estrecho la mano con la mujer, ah lo que acepto gustosamente. "Por cierto, ¿dijiste Cabaña numero 6? Entonces, ustedes son los hijos de Atenea."

Annabeth asintió. "Así es. No somos muchos, pero somos los más inteligentes en el campo de batalla."

"Es un honor estar bajo la mirada de Atenea." Respondió Bell con una sonrisa.

Annabeth ensancho un poco su sonrisa tras escuchar eso. "Me alegro oír eso." La mujer d separo sus manos y lo miro de pies a cabeza, haciendo que Bell alzara una ceja. "¿Eres como las cazadoras? Es decir, ¿no utilizaras armadura para moverte más rápido?"

Bell tan solo asintió con una expresión aburrida. "Así es. Antes eh usado armaduras ligeras, pero desde que mi cuerpo adquirió tanta resistencia no necesite usar otra." Bell se llevó una mano al mentón. "Bueno… ahora que mis estadísticas se esfumaron, no creo que mi piel sea tan resistente como antes… aunque, de todas formas aún sigo teniendo mi habilidad que potencia ese estado…" Finalmente se inclinaría de hombros. "Bah, da igual."

Annabeth lo miraría con una gota de sudor. "¿De qué diablos está hablando?" Pensaría la capitana, para después negar con la cabeza. "Haz lo que quieras, pero más te vale que no me eches la culpa si pareces un erizo por la cantidad de flechas que estarán en tu cuerpo una vez que termine el juego."

Bell le dirigió una sonrisa amable por su preocupación. "No te preocupes. Puedo esquivarlas, oh destruirlas."

"¿Destruirlas?" No solo Annabeth pensó esto, sino que Phoebe, Lilia, y Brilia también le dirigieron una mirada curiosa.

"Así que tiene pensado usar ese poder de fuego que me menciono en sus historias. Esto puede ponerse muy interesante." Pensaría Zoe con gran entusiasmo.

SALTO DE LINEA.

"¿Todos decidimos ver el combate en el mismo lugar?" Preguntaría Quirón, un poco impresionado al ver a Artemisa y el Señor D en el mismo lugar.

"Yo vine aquí, porque en este lugar los arboles no tapan tanto la vista." Contestaría Artemisa mientras ponía sus manos en su cadera.

Dionisio observaría el arroyo, y la enorme subida que había a un par de metros. "Es cierto, gracias al arroyo es todo un poco más visible. Pero yo elegí este lugar principalmente porque la bandera roja esta al pie de la bajada." Contestaría Dionisio con su típica expresión aburrida mientras observaba el risco y la bandera, junto con la mujer rubia que se encontraba cerca de la bandera. Ella tenía un cabello rubio algo largo con un rostro algo bello, pero su cuerpo rustico y fornido arruinaba su belleza. Aun así, seguía siendo una mujer guapa, aunque no se acercaba a Annabeth. Y ni hablar de compararla con Artemisa.

"¿Quieres ver en acción a Bell? Yo pensé exactamente lo mismo. Si lo veríamos, seria en el lugar donde se encontrara la bandera enemiga."

Artemisa observo la parte superior del risco, y como la mujer rubia estaba dando órdenes a una gran cantidad de arqueros que se escondían entre los pocos árboles y rocas que había en ese lugar. "Es cierto. Este es el punto perfecto para ver que tan bien actúa, y para ver que le importa más. Llevarse mi respeto, oh ayudar a Brilia y Lilia cuando se encuentren en peligro." Artemisa bajaría su mirada mientras se cruzaba de brazos. "Solo espero que Zoe y Phoebe estén atentas. No me perdonaría si algo les pasara por intentar darle un voto de confianza a un hombre."

Dionisio observo con una ceja alzada la mirada misteriosa y pensativa de Artemisa, pero decidió no decir nada y le dirigió una mirada a Quirón.

El centauro asintió seriamente y soplo fuertemente un cuerno que tenía en sus manos, dando la alarma que indicaba el inicio del juego.

SALTO DE LINEA.

"Ya sé que no les gusta la idea, pero Lady Artemisa nos ordenó dejarlas bajo el cuidado de Bell para capturar la bandera enemiga. Nosotras nos encargaremos de las emboscadas que se aproximen hacia nuestra bandera. El sigilo es nuestro punto fuerte, ya saben." Zoe intentaría explicar una vez más con una sonrisa nerviosa, pero las niñas no parecían estar dispuestas a escuchar.

"¡Pero, pero! ¿Y si no lo logramos? ¡Él nos echara la culpa y me pegara como mi padre!" Gritaría Lilia mientras se cubría la cabeza con miedo.

"¡Tiene razón!" Exclamaría Brilia. "¡Cada vez que algo no resultaba como mi padre quería, él siempre me golpeaba!"

Phoebe daría un paso al frente con una mirada muy seria. "¡Escuchen, cazadoras!" Las dos niñas alzaron su mirada con un poco de sorpresa. "¡Así es, ustedes son cazadoras! Eso es en lo que se convirtieron cuando decidieron seguir a Lady Artemisa. No puedo tolerar que le teman a un hombre, ¡pero tolero aún menos que tengan miedo de recibir un golpe!" Tanto Zoe como Bell, que también estaba presenciando la conversación, se quedaron impresionados por sus palabras. "Cuando decidieron convertirse en cazadoras, no solo decidieron salir de las garras de sus respectivos padres, sino que también decidieron enfrentarse a monstruos, y en algunas ocasiones, a Semidioses. Por lo tanto, no pueden esperar salir ilesas en todos los combates que realizaran en sus vidas. Van a recibir golpes, mordeduras, quemaduras, cortes, y cosas aún peores." Phoebe les daría una cálida sonrisa y apoyaría sus manos en la cabeza de las niñas. "Pero a diferencia de antes, ustedes no se quedaran sin hacer nada, ¡porque le devolverán el dolor recibido 3 veces más fuerte! ¿Entendieron?"

"S-sí, pero…" Contestaron las dos niñas al mismo tiempo.

Phoebe le dirigió una mirada asesina a Bell. "Y si les hace algo, no duden en decírmelo para clavarle sus partes contra un árbol."

Bell puso los ojos en blanco ante semejante declaración, aunque se sintió feliz al ver que las dos niñas ya estaban un poco más seguras.

"¡BUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUB!"

"Es el cuerno…" Diría Zoe seriamente.

"Nos vemos luego." Diría Phoebe, para que después ambas desaparecieran entre los árboles.

"¡Los dos exploradores deben comenzar por el Norte y Sur! ¡Todos los demás, cubran los flancos y ocúltense entre los árboles para derribar al enemigo que se acerque! ¡Una vez que sus bajas nos permitan tener una ventaja numérica, iremos a buscar la bandera!" Bell y las niñas observaron como Annabeth estaba dando órdenes a sus hombres, que se dispersaron rápidamente para cubrir posiciones. La mujer se dio cuenta que la estaban observando y se acercó a Bell con una sonrisa. "Ustedes pueden hacer lo que quieran. No sé cómo serás tú, pero a las cazadoras les gusta el combate sigiloso y sanguinario. Pero no son del tipo que se queda a defender." Annabeth se cruzó de brazos con una sonrisa amable dirigida hacia las niñas. "Aunque si quieren, pueden quedarse con nosotros. Con suerte, nuestros exploradores no serán encontrados y alguno de ellos lograra localizar la bandera. Y si alguno no regresa, la habremos encontrado de todos modos." Diría Annabeth, haciendo que los tres alzaran una ceja. La capitana se rio un poco por sus expresiones confundidas. "Si es que alguno de ellos no regresa, quiere decir que los enemigos están resguardando oh reagrupándose por esa zona. Lo que significa que su base estará por esa zona, ya que es imposible moverse del Norte al Sur de nuestra bandera tan rápido. De otra manera, quizás podría encontrarse en el Este oh Oeste, pero ya tendríamos una orientación, y no nos complicaríamos mucho gracias a nuestra superioridad numérica." Annabeth le dirigió una sonrisa desafiante a Bell. "De hecho, este es un juego que venimos esperando hace mucho. Los hijos de Ares siempre dicen que su padre es mucho mejor en la guerra que mi madre. Creo que es hora de demostrarles que la fuerza y la cantidad no es lo único que decide una batalla."

Bell asintió con una sonrisa. "Lo sé muy bien. Ares controla la guerra mediante la brutalidad, violencia, y los horrores en las batallas. Mientras que Atenea controla la guerra mediante la sabiduría, estrategia, y la justicia. Por esa razón, ellos tienen una gran rivalidad entre sí, al igual que sus hijos, debido a que siguen el mismo razonamiento que sus respectivos padres."

Annabeth asintió satisfecha por el conocimiento de Bell. "Veo que eres alguien poco ignorante. Cuando termine esta batalla, me gustaría saber de qué País vienes, aunque puedo ver que tienes rasgos Asiáticos."

"¿País? Espera un momento, ¿los campistas saben que vengo de otra dimensión?" Se preguntó Bell internamente con algo de preocupación.

"¿Entonces qué harás?"

La pregunta de Annabeth devolvió a Bell a la realidad. "Lady Artemisa me encomendó la misión de capturar la bandera enemiga junto con ellas dos, así que eso es lo que pienso hacer." Aclaro Bell posando las manos en la cabeza de las niñas, haciendo que ambas miraran al suelo con un poco de miedo por el contacto.

Annabeth asintió. "Hagan lo que quieran. Si realmente eres tan fuerte como todos dicen, entonces no tendrás problemas."

"¿Cómo todos dicen? Me pregunto qué clase de rumores se habrán formado…" Pensaría Bell antes de comenzar.

SALTO DE LINEA.

Bell y las niñas se encontraban caminando entre los arboles con gran tranquilidad. Lilia y Brilia estaban un poco alejadas de Bell mientras observaban a su alrededor bastante nerviosas por lo que pudiera ocurrir.

Bell observo de reojo a sus dos compañeras con el ceño fruncido. "No sé en qué está pensando Artemisa, pero no es buena idea mandarlas a un combate cuando ni siquiera han luchado contra monstruos débiles. Es cierto que tienen experiencia en combate, pero es un gran cambio pasar de practicar con una daga de madera ah practicar con espadas reales."

Bell se detuvo de inmediato cuando vio a un hombre tendido a los pies de un árbol, con grandes heridas alrededor de todo su cuerpo. Aunque no parecían ser realmente profundas.

"Plumas azules… es el explorador que Annabeth mando al norte." Bell se acercó rápidamente al hombre mientras que Lilia y Brilia miraban a un par de metros con una pisca de preocupación.

Bell se arrodillo en frente del hombre con una mirada un poco preocupada. "¿Estas bien?"

El hombre sonrió levemente. "Si, no son heridas muy graves. Pero son tantas que joden como el infierno." El hombre miro hacia el lado donde se encontraba un desnivel a unos metros. "Todos se encontraban en esa dirección. Ten cuidado, porque cuando intente pasar me sorprendieron una gran cantidad de arqueros. Pero una cosa es segura, pasando ese acantilado, debería estar la bandera."

"La bandera, ¿eh?" Dijo Bell con una sonrisa de lado mientras miraba el camino que debía seguir. Miro hacia un lado un tanto sorprendido por lo que capto su rabillo del ojo. A varios metros de él, se encontraba Artemisa, Quirón, y Dionisio. Los dos Dioses ya se habían percatado de su presencia y lo estaban mirando fijamente, mientras que el centauro estaba mirando atentamente el acantilado.

Bell sonrió desafiante al ver que Artemisa lo estaba mirando fijamente, ya que iba a presenciar su victoria desde el inicio.

Bell se paró rápidamente y miro a las dos niñas con una gran sonrisa. "Chicas, la bandera está ahí delante."

Las dos niñas se miraron entre sí, para luego mirar a Bell y asentir un tanto nerviosas.

Bell comenzó a correr rápidamente hacia la bandera mientras dejaba un poco atrás a las niñas para asegurarse de que no les pasara nada en el acantilado. Artemisa entrecerró los ojos por esto, pensando incorrectamente.

Bell rápidamente capto un sonido extraño y se frenó de golpe, para luego captar con su ojo como algunas figuras pasaban de él e iban directamente hacia las dos niñas. Por lo visto, las chicas no se habían dado cuenta de ello.

Bell observo el acantilado, para luego observarlas a ellas. Si paraba para ayudarlas, podría significar que el grupo de Annabeth llegara primero y le quitara su oportunidad. Bell no necesito pensar mucho más lo que debía hacer. Solo contesto con un gran suspiro de cansancio.

Brilia y Lilia dejarían de correr abruptamente cuando un espadazo se dirigió hacia Lilia. Brilia dio un salto hacia atrás, separándose un poco de Lilia, mientras que la otra movió su pequeño cuerpo ligeramente hacia un costado, esquivando por los pelos el ataque.

El hombre robusto se posiciono en frente de la mujer con una sonrisa un tanto engreída en su rostro, mientras que una gran cantidad de hombres miraban el espectáculo desde atrás con la misma sonrisa. "Lo siento niña, pero nosotros no hacemos diferencia entre niños, mujeres, viejos, y hombres."

Aunque Lilia logro esquivar el ataque, se quedó congelada por completo. Un gran miedo la invadió por su estómago, hasta que estallo por todo su cuerpo.

"No puedo moverme…" Pensaría Lilia mientras miraba con horror como el hombre comenzaba a alzar su espada.

Los hombres seguirían mirando con una sonrisa, pero su expresión cambio de repente cuando sintieron una gran ventisca pasar al lado de ellos.

"¡Ahora, quédate en el suelo y no te levantes!" Gritaría el hombre mientras comenzaba a correr rápidamente hacia la niña.

Todo se puso en cámara lenta, y gracias a eso, se pudo ver como la expresión contenta del hombre comenzaba cambiar lentamente a una de sorpresa, cortesía de Bell que había aparecido de la nada y estaba sujetando fuertemente su espada sin ningún tipo de armadura. La gran fuerza que implemento Bell choco contra la suya, haciendo que el hombre se tambaleara hacia atrás. Bell afirmo su agarre en la espada y comenzó a girar a una gran velocidad, haciendo que el hombre comenzara a moverse como un maniquí. Bell flexiono la espada hacia atrás, haciendo que el hombre le mostrara su espalda. Bell observo esto con una expresión calculadora todo el tiempo, le agarro fuertemente la nuca con una mano, y soltó la espada. Luego procedió a enterrar fuertemente el rostro del hombre al suelo, haciendo que su casco se haga pedazos, mientras le aplicaba una llave con su mano libre a uno de sus brazos, haciendo que el hombre no tuviera ninguna posibilidad de recuperarse a la mitad del vuelo.

"¡¿Qué demonios?!" Gritaría fuertemente una mujer mientras arremetía hacia Bell, intentando tomarlo del cuello.

La mujer pestañeo en shock cuando Bell aparentemente dejo una imagen residual según su punto de vista. La Mujer no se rindió allí y busco rápidamente a Bell que se encontraba parado a un metro de ella, con la misma expresión calculadora que al principio. La mujer arremetería con su espada en un intento de cortarlo, pero Bell haría su cuerpo a un lado sin ningún tipo de dificultad. El peliblanco esquivaría rápidamente otro corte dirigido hacia el haciendo pasos de medialuna para ponerse en su espalda y darle un gran codazo que le destrozo el casco, el sujeto continuo tambaleándose hasta que cayó encima de la mujer anteriormente mencionada. Otro hombre comenzaría a arremeter en contra de Bell con diversas estocadas que el peliblanco esquivaba sin dificultad. De hecho, su expresión parecía estar algo aburrida por momentos.

Lilia y Brilia se juntaron mientras observaban como Bell las defendía con los ojos bien abiertos. Los movimientos que hacía, hacían parecer que estaba bailando con los enemigos de la belleza que desprendían sus pasos. Era algo increíble para sus ojos. Aunque era mucho más increíble para ellas ver como un HOMBRE las estaba defendiendo.

Bell continúo esquivando al hombre que tenía en frente, hasta que vio a dos mujeres que le estaban apuntando con arcos. El peliblanco esquivo otro corte del hombre y apunto con su palma abierta hacia las dos mujeres. En menos de un segundo, dos bolas de fuego salieron de su mano al mismo tiempo e impactaron fuertemente contra los arcos, destrozándolos en el acto y dejando a ambas mujeres con los ojos bien abiertos en shock. Bell esquivo otra estocada más, posicionándolo detrás de él y dándole una fuerte palmada en la cabeza que lo mando a dormir, ya que no llevaba casco. Rápidamente se dio la media vuelta, sus ojos captaron como una mano estaba a centímetros de su cabeza. De todas formas, la vista y reflejos de Bell fueron mucho más rápido, haciendo que tomara fuertemente la mano de su agresor y lo jalara por encima de su hombro, haciendo que se estrelle fuertemente contra el suelo, creando un pequeño cráter. Por lo visto, Bell no tuvo que rematarlo, ya que había quedado inconsciente por el impacto.

Otras dos mujeres aparecerían entre los árboles, muy cerca de la posición en la que se encontraban Lilia y Brilia. Bell no perdió el tiempo y dio un par de pasos hacia atrás hasta posicionarse de espalda a ellas de una forma muy protectora, sosteniendo una mirada totalmente seria. Ambas niñas alzaron su mirada para mirarle el rostro y tomaron fuertemente su camiseta con sus pequeñas manos, indicando que se sentían muy seguras con él cerca.

Las dos mujeres atacaron una detrás de la otra. Pero no sirvió de nada. Bell desvió la espada dela primera mujer a mano limpia y le dio un fuerte codazo en la espalda que le abollo la armadura por completo. La segunda mujer intento cortarle es estómago, pero Bell desvió nuevamente su espada a mano limpia hacia arriba, para luego alzar el codo de la mujer y darle un fuerte puñetazo en las costillas laterales con su mano libre, haciendo que la mujer cayera al suelo con un sonido sordo.

"¿Están bien?" Preguntaría Bell con un tono protector mientras giraba su cabeza para verlas.

Ambas niñas aferraron aún más el agarre que tenían en la camiseta de Bell. "Si…" Contestaron al unísono, mientras miraban a Bell con un brillo en sus ojos que indicaba admiración.

Bell se dio media vuelta y se arrodillo para acariciar el hombro de ambas niñas con una dulce sonrisa en su rostro. "Escuchen, lo que hay más adelante es algo muy peligroso. No me gustaría que les pasara algo, así que esperen aquí hasta que capture la bandera."

Ambas niñas abrazarían fuertemente a Bell. "Pero, ¿y si vienen más malos? Dirían ambas al mismo tiempo, con los ojos vidriosos.

Bell tan solo negaría con la cabeza divertido y apartaría a las niñas de él. "Tranquilas, estoy seguro de que no queda nadie en la zona que no haya sido derrotado."

"¿Cómo lo sabes?" Reprocharían las dos niñas al mismo tiempo, haciendo que Bell se riera internamente por la sincronización y la expresión tiernamente asustada que llevaban en sus rostros.

Bell posiciono sus manos encima de la cabeza de las niñas con una sonrisa tranquila, haciendo que las dos niñas lo miraran atentamente. "¿Confían en mí?"

Ambas niñas se quedaron calladas por unos pocos segundos, hasta que finalmente posicionaron sus respectivas manos encima de la mano de Bell. "Si." Contestaron al mismo tiempo mientras cerraban sus ojos para sentir la calidez y tranquilidad que desprendía la mano de Bell.

Bell se levantó y les dirigió una última sonrisa. "Entonces, quédense aquí. Nada les pasara, lo prometo."

Las dos niñas se miraron entre sí con un pequeño índice de preocupación que se disipo enseguida. Le dirigieron una pequeña sonrisa agradecida a Bell y asintieron, haciendo que Bell se diera media vuelta, satisfecho por la respuesta.

"¿Ya te vas? Todavía falta la mejor parte…" Diría Dionisio con una ceja alzada mientras observaba como Artemisa se marchaba hacia su Cabaña.

La Diosa se detuvo y miro sobre su hombro para observar al Dios. Dionisio se sorprendió un poco al ver como una sonrisa se dibujaba en el rostro de Artemisa.

"Ya eh visto lo que quería ver."

SALTO DE LINEA.

Bell miraba su mano mientras seguía avanzando a paso lento.

"Su condición física, reflejos, rapidez, absolutamente todo, es mucho peor que las cazadoras. Aun así, pudieron dañarme un poco, aunque fue por mi exceso de confianza." Pensaría Bell mientras observaba como tenía un corte en sus cuatro dedos, y un corte justo debajo de su dedo pulgar. Aunque el daño era muy superficial. Bell apretó un poco su puño dañado seriamente. "Fue cuando agarre la espada. De todas formas, esto me ayuda a saber que si me confió contra contrincantes más fuertes, podría pasarla realmente mal."

Bell detuvo su andar cuando las vistas se aclararon aún más, gracias a la falta de árboles en el lugar. Bajo rápidamente su mirada y pudo ver a varios metros como se encontraba la bandera enemiga en el lugar, junto con una mujer de cabello rubio.

"¡Por fin nos vemos, chico de la profecía!" Gritaría la mujer, haciendo que Bell la mirara seriamente.

Bell señalo con su pulgar detrás de él. "Perdí mucho tiempo estando allí atrás, así que no pienso perder más tiempo con charlas." Bell entrecerró los ojos amenazadoramente. "Oh me entregas la bandera, oh tendré que obligarte a entregármela."

La mujer comenzó a reírse muy fuertemente, haciendo que Bell alzara una ceja. El peliblanco no sabía que le parecía tan gracioso, porque él no estaba bromeando.

La mujer dejo de reírse y le dirigió una sonrisa desafiante a Bell. "Si la quieres." La rubia desenfundo su espada. "Entonces ven por ella."

"Que así sea." Diría Bell con una pequeña sonrisa mientras estiraba sus dedos.

Bell dejo de estirar sus dedos y su expresión calculadora volvió a su rostro. Se puso en posición para comenzar una maratón, y comenzó a correr a una velocidad promedio. Los ojos de Bell observaron hacia las rocas y los pocos árboles que había antes de llegar al acantilado. Y ese era el motivo por el que no iba a su verdadera velocidad.

No quería que lo molestaran una vez que esté a punto de hacerse con la bandera.

La rubia dio una sonrisa un tanto traicionera. "En ningún momento dije que solo seriamos tu y yo…" Pensaría.

Una gran cantidad de arqueros se revelarían de sus escondites, para asomarse mientras apuntaban a Bell. El peliblanco ensancho ligeramente sus ojos, dándoles un brillo un tanto intrigante.

"Lamento decepcionarte, pero mis sentidos no disminuyeron como mis estadísticas."

Todo a su alrededor comenzó a ir como si estuviera un poco más lento de lo normal mientras veía a todos los enemigos asomarse de su escondite y comenzar a apuntarle. Uno de los hombres que estaba más próximo a él, comenzó a cargar la flecha. El tipo no pudo terminar, ya que Bell apunto en un segundo hacia donde estaba él y una bola de fuego lo impacto casi de inmediato.

La rubia dio un paso hacia atrás y apretó fuertemente los dientes. "¡¿Cómo demonios lo vio tan rápido?! ¡Apenas se había asomado! Y no solo eso, ¿también es hijo de Hestia y por ese motivo puede usar fuego?" Pensaría en shock.

La rubia apretó fuertemente sus puños y alzo su espada. "¡No se lo tomen a la ligera, ataquen todos!"

Bell incremento aún más su velocidad mientras aún más arqueros salían de diferentes escondites.

"Esto se pondrá un poco difícil…" Pensaría Bell mientras miraba de reojo a la gran cantidad de arqueros que comenzaban a asomarse. Bell pegaría un salto y comenzaría a girar en varias direcciones mientras les pegaba a todos los arqueros que se encontraban en el lugar. Numerosas bolas de fuego salieron de lugar, haciendo que la parte de ese bosque pareciera una zona para tirar fuegos artificiales.

"No me va a dar el tiempo. Ah menos que use la nueva técnica…" Pensó Bell mientras aterrizaba de rodillas y miraba a todos los objetivos repartidos que aún estaban activos.

Bell rápidamente se pondría de pie y daría un gran alto, evadiendo las primeras flechas que se clavaron profundamente en el suelo. Dio una voltereta en el aire, quedando de cabeza mientras observaba a los objetivos que intentaban ocultarse en su escondite para recargar. Bell no perdió el tiempo y arrojo tres bolas de fuego en direcciones totalmente diferentes, moviendo su cuerpo en el aire de una forma que ni siquiera los mejores acróbatas podrían imitar. Aterrizo en el suelo de una forma un tanto forzosa, ya que apoyo su mano en el suelo para impulsarse y dar otro gran salto. Sin siquiera girar su rostro, Bell apunto hacia el penúltimo arquero y le dio de lleno con una bola de fuego. El arquero restante tiro su flecha hacia Bell, y era técnicamente imposible que la esquivara, ya que aún estaba en el aire.

La rubia ensancho los ojos con un poco de horror, al ver la dirección que tomaba la flecha. "¡Mierda, va directo a su nuca! ¡Eso va a matarlo!"

Se podía ver como la flecha avanzaba en cara lenta, hasta estar a unos pocos centímetros de la nuca de Bell. Justo antes de que impactara, unas llamas comenzaran a materializarse en la nuca de Bell y se dispararon fuertemente en contra de la flecha, rostizándola por completo.

La mujer observo en shock como Bell había eliminado la flecha. Su expresión cambio lentamente a una de horror cuando vio a Bell. "¡No se detiene, sus huesos!"

Bell cayó de cabeza en el borde del acantilado y comenzó a rodar con una enorme velocidad mientras descendía el acantilado. Quirón y Dionisio pusieron una leve expresión de dolor cuando vieron como Bell rodaba sobre rocas, ramas y otras cosas dolorosas.

La rubia solo continúo observando con una mezcla de shock y horror como Bell siguió rodando por el suelo hasta llegar justo en frente de ella. La mujer pudo ver por un segundo la expresión facial de Bell, y parecía extrañamente tranquilo. Luego de eso, la chica lo perdió de vista. Solo pudo escuchar un extraño ruido de frenada detrás de ella, como si un coche hubiera frenado en la tierra.

La rubia miro hacia atrás de ella en completo shock al ver que Bell estaba arrodillado a unos pocos centímetros detrás de ella. El peliblanco no perdió el tiempo y desenfundo una de sus dagas, para luego ponérsela a la mujer rápidamente en el cuello.

"¿Rendición?" Preguntaría Bell con una mirada completamente seria.

La mujer solo pudo observarlo en completo shock por unos segundos.

Justo en ese momento el grupo de Annabeth llego al acantilado para ver toda la escena con ligera sorpresa.

Dionisio y Quirón tenían los ojos ensanchados al ver que Bell se encontraba como si nada después de semejante caída.

Otros hijos de Ares aparecieron entre los árboles y observaron todo sin decir una palabra. Bell los fulmino con la mirada, haciendo que todos arrojaran su arma al suelo y dieron un par de pasos hacia atrás.

La rubia finalmente comenzó a alzar ambos brazos con leves temblores mientras aun seguía en completo shock por lo presenciado. Al ver esto, Bell abandono su expresión seria y le dirigió una sonrisa amable mientras bajaba su daga.

"Al final, tuve que obligarte." Diría Bell con un tono ligeramente burlón mientras se daba media vuelta y enfundaba su daga, dirigiéndose a la bandera.

Antes las palabras de Bell, la mujer finalmente despertó de su transe y apretó ligeramente los dientes, para luego cruzarse de brazos y dirigirle una sonrisa desafiante. "¿Un Semidiós puede ser tan fuerte? Simplemente, no puedo imaginármelo. Se nota que es el Elegido."

Bell siguió avanzando tranquilamente, hasta que finalmente estaba en frente de la bandera. Miro a todos los hijos de Ares que se encontraban allí, como si estuviera esperando que alguien hiciera algo. Todos los que se encontraban allí tan solo miraron hacia otro lado. El peliblanco sonrió satisfecho por lo visto y agarro la bandera con una mano, para luego alzarla lo más alto posible.

Una gran cantidad de vítores, silbidos, y aplausos comenzaron a escucharse por parte de sus aliados. Phoebe, Zoe, Lilia y Brilia justo se unieron junto a Annabeth y también comenzaron a aplaudir alegremente, a excepción de Phoebe que solo se cruzó de brazos seriamente.

Bell continúo agitando la bandera con una gran sonrisa. Dionisio y Quirón estaban aplaudiendo tranquilamente con una sonrisa complacida en sus rostros.

"Sin duda alguna, demostró ser alguien increíble. Tal y como esperábamos." Diría Quirón. Su expresión contenta cambio a una de confusión. "Aunque no puedo entender como es hijo de Lady Hestia, ya que ella es una Doncella, y como tal, no puede tener hijos, al igual que Lady Artemisa." Quirón se inclinó de hombros. "Supongo que da igual, ya que ahora mismo se revelara quien es su padre."

"¿Qué?" Pregunto Dionisio dirigiéndole una mirada incrédula.

Quirón le dirigió una mirada extrañada. "¿Por qué pregunta? Usted lo sabe muy bien, Señor D. Es una tradición que los Dioses reclamen a sus hijos tras su primera victoria en Captura la Bandera."

Dionisio miro muy seriamente a Bell. "Mierda…espero que ellos dos hayan hablado para no generar contro…" Los ojos de Dionisio se pusieron en blanco por lo que estaba viendo.

Quirón casi se tropieza con algo invisible mientras que todos los campistas sin excepción crearon un silencio incomodo eh increíble en el lugar. Solo veían a Bell con los ojos bien abiertos.

"¿Qué está pasando?" Preguntaron Lilia y Brilia mientras observaban con gran curiosidad y confusión a Zoe y Phoebe.

"Nunca lo hubiera imaginado…" Dirían ambas mujeres al unísono.

Bell dejo de agitar la bandera cuando noto que todos lo estaban observando de manera extraña. "¿Hmm?" Pensó para sí mismo, al sentir algo extraño arriba de su cabeza. Bell levanto la mirada para ver como un pequeño rayo y una pequeña corona que simbolizaba el matrimonio estaba encima de su cabeza.

Quirón rápidamente se arrodillo con gran respeto. "Todos saluden a Bell Cranel, Hijo de Zeus y Hera."

Todos se arrodillaron al igual que Quirón, haciendo que Bell los mirara a todos con impresión.

Dionisio es el único que se quedó en pie, mientras observaba todo esto con una pequeña sonrisa. "¿Cómo pude esperar que se dirigieran una sola palabra si Hera odia a Zeus con tanto fervor? De seguro hoy las cosas estarán muy movidas en el Olimpo con los gritos de ambos."

Artemisa observo por la ventana de su cabaña seriamente al sentir una pequeña pisca del poder de Zeus y Hera.

"Nunca imagine que podría ser mi hermano, pero ni siquiera en mis sueños podría haber visto que también seria hijo de Hera. " Artemisa daría un gran suspiro de cansancio, para luego apoyar su mentón en el borde de la ventana con una expresión tiernamente abatida. "Ahora, ¿Qué clase de historia creara mi padre para que los campistas no se enteren de la verdad? No va a colar decir que es un Semidiós de dos Dioses…"

FINAL DEL CAPITULO!

Espero que les haya gustado, y lamento mucho la demora, pero estas semanas eh estado muy cargado. Probablemente las cosas no vayan a cambiar hasta fines de Diciembre, por lo que las actualizaciones no serán tan constantes como antes hasta que tenga menos trabajo.

Espero que les haya gustado el capítulo, y espero que nos veamos lo mas pronto posible!

Un saludo!

Cantidad de palabras: 6078 palabras.