Kate
Comenzó siendo un mes, los días pasaban tan lento que parecía todo ser un sueño, mis compañeros y yo fuimos asignados a nuevos casos, Rick se había ido sin dejar rastro y Will se negó a darme alguna de pista de donde podría estar, colocaba un punto a cada día en el calendario que colgaba de la pared, una semana luego un mes y luego otro, esta vez era diferente, Will también se había ido, una nueva asignación, dijo y luego no volvimos a verlo.
Un mes más paso, con la muerte de nuestro principal sospechoso, el caso parecía haber llegado a su fin, alguien en algún lugar lo había archivado y olvidado en algún cajón, tuve que hacerme a la idea de que se había terminado y que la vida continuaba así como el trabajo, otro mes más había pasado sin darme cuenta, la rutina volvía a ser la misma de antes con la diferencia de que esta vez estaba sola.
Por las mañanas me levantaba temprano, corría un par de vueltas y luego iba al trabajo, mis amigos me saludaban y cuando era necesario bajaba a la morgue y bebía un taza de café con lanie, hablábamos del caso en turno pero nunca tocábamos el tema de Rick por que como se había hecho costumbre otro mes más había pasado y él no se había comunicado.
-saldrás esta noche?.- pregunto uno de esos días.
-no.
-no puedes seguir esperando, cuanto ha pasado?, 6 meses?, ni siquiera sabes donde está, simplemente desapareció.
-alguna razón debió tener para eso.- dije tratando de convencerme.
-tal vez…
-tal vez deberíamos cambiar el tema y seguir trabajando.- caminé hacia la salida.- te veré más tarde, espero ese informe.
Subí las escaleras peldaño a peldaño mientras pensaba en las palabras de lanie, tal vez tenía razón, tal vez debería no esperar más, tal vez Rick simplemente había tomado una decisión que no me incluía pero que se hacia difícil de entender.
Una semana más tarde comencé a entender que Rick no volvería, la razón, un mensaje que no se dirigía a mi pero cuyos alcances me afectaban, fue una mera casualidad, el capitán nos llamó a una reunión extraordinaria, quizá no lo habría sospechado ni imaginado, me había imaginado a Rick descansando en alguna playa o en alguna montaña, alejado de todo, pero no de esa manera, habíamos sido informados de un nuevo caso de asesinato, uno que era sospechosamente parecido a otro en el que ya había trabajado un par de años antes, antes de Rick, esta vez una joven mujer había sido encontrada flotando en el río, las evidencias preliminares nos decían que se trataba de una especie de secuestro aunque en el caso anterior no habíamos encontrado pruebas de que así había sido, por tal motivo el caso se había archivado como era costumbre y nosotros lo habíamos ignorado todo ese tiempo y no por que no fuese importante, sino por que la llegada de nueva información era nula y casos más importantes habían aparecido, de cualquier manera, no había más que enfocarnos en lo que debíamos trabajar, fue ahí cuando al mirar algunas fotografías en la carpeta de investigación noté algo que quizá nadie más vio, un hombre con características físicas muy parecidas a las de Rick llamó mi atención, el hombre tenía una barba que cubría la mayor parte de su rostro, anteojos oscuros y larga melena casi rubia, su piel lucia bronceada y en su mano, entre sus dedos, un cigarrillo humeante, pero claro que esa era mi percepción.
Creí que nos asignarían el caso pero para mi sorpresa no sería así, fuimos requeridos para una noche de vigilancia y nada más, apoyaríamos a la CIA en este caso que se consideraba de alto perfil y nosotros solo seríamos espectadores, después de esa noche no tendríamos más participación, miré la fotografía una vez más y traté de convencerme de que ese hombre no era Rick y que mis deseos de verle eran los que me hacían ver cosas que no eran.
La noche de vigilancia llegó, mis compañeros y yo nos turnamos y la mañana siguiente volvimos a casa sin más novedades, no hubo más y al volver a nuestra rutina diaria de pronto me di cuenta de que un mes más había pasado.
Quizá mis especulaciones eran erróneas, quizás ese no era Rick y yo comenzaba a fantasear con algo que no era verdad pero que deseaba con vehemencia, no podía ignorar mis sentimientos, me había enamorado de Rick y nuestro romance parecía ser solo un suspiro, un breve parpadeo en el que no pierdes mucho aunque lo arriesgas todo.
El viento helado me sorprendió una mañana, como todos los días salí a hacer mi recorrido matutino, mis manos frías y mi cara me indicaron que el invierno se acercaba, los adornos navideños que colgaban de las paredes en los edificios, eran una señal inequívoca de que pronto se cumpliría un año desde que él se había ido, suspiré audiblemente, por el cansancio y por las ganas de llorar que intentaba apaciguar, Rick era ahora un desconocido y yo tenía que seguir adelante.
Al comienzo de la primavera, no sólo el clima cálido se anunció, también la llegada de un nuevo miembro a nuestro equipo, alguien que trabajaría temporalmente en un caso que había sido reabierto, la reunión en la oficina del capitán aquella tarde, casi noche, fue bastante sorpresiva, un sujeto alto, bien vestido y con la confianza suficiente apareció, sus ojos me miraron fijamente, creí sonrojarme por un segundo ante la mirada de aquel hombre, la cual intente ignorar.
La mañana siguiente, al llegar pude ver al hombre parado frente a la pizarra, observaba los datos, me miró en cuanto me escuchó y sonrió.
-hola, soy tom.
-lo se, lo mencionaste ayer.
-es verdad… bueno, que hay que hacer para tener un buen café aquí.-dijo sonriente.
Caminó hacia el pasillo y luego se dirigió a la sala de descanso, lo miré avanzar sin detenerse, sin decir nada más, era un sujeto extraño pero agradable.
Trabajamos juntos un par de semanas, tom era un buen elemento, era un hombre respetuoso, dedicado y bastante interesado en hacer bien su trabajo, habíamos salido en alguna ocasión con el resto del equipo a beber una cerveza y aunque en algún momento tuve la sensación de que había insinuado algo más, después de un par de días no había vuelto a suceder.
Aun no me sentía preparada a pesar de que Rick no daba señales de vida, yo no me sentía lista para avanzar, seguía teniendo esa pequeña esperanza de que él volvería.
No fue sino hasta un mes después y casi un año y medio desde la partida de Rick que tom se acercó, recuerdo leer un informe, la mayoría de las luces de los escritorios estaban apagadas, era tarde, tom apareció por el pasillo.
-aun aquí?
-solo quería terminar el papeleo.
-te invito una cerveza, deja eso.
-no gracias.
-necesitas descansar, anda solo por esta vez, somos amigos.
-Suspiré y luego ponderé mis opciones.- bien solo esta vez.
-si.- dijo triunfante.
Una cerveza se convirtió en un par más y una hamburguesa, se sentía bien estar así, con él, era la primera vez en mucho tiempo que salía y me olvidaba de todos y de todo sin embargo en un punto la situación cambió, sentí un leve escalofrío cuando la mano de tom rozó la mía accidentalmente y mis ojos le miraron, tom no dijo nada, se limitó a sonreír y luego de un segundo volvió a lo suyo, entonces le miré bien, su semblante era distinto, su manera de actuar, me pareció alguien confiable, pero no fue eso lo que más llamo mi atención sino el hecho de que nunca tuvo una segunda intención, y volví a suspirar, sería este el momento de avanzar, seria él quien supliría la ausencia de Rick, no lo sabía pero lo quería averiguar.