Rick
Mis cálculos no fueron correctos o no del todo, ese día, en ese lugar me di cuenta de que estaba equivocado y que lo peor que podía hacer era irme pero entonces tuve miedo, miedo de que las cosas no resultarán, Will tenía razón, aquel trabajo había acabado con mi vida, no podía volver a lo mismo, no podía solo volver a mi departamento y seguir con mi vida.
Una par de días después de haber abandonado aquel ligar me di cuenta de que debía volver, de alguna manera debía hacerlo, aunque ahora tenía un asunto pendiente, debía estar seguro de que no recibirá una visita desagradable en algún momento en el futuro.
Después de arreglar algunos asuntos decidí que si quería limpiar mi nombre debía trabajar en eso, así pues un día muy temprano salí, decidido a ganarme mi libertad y recuperar mi vida, le llamé a Will, escuché su voz del otro lado de la línea.
-hola.- dije temeroso de su reacción.
-que quieres.- preguntó indiferente.
-quiero volver, quiero ser yo de nuevo.
-no se puede.
-ese no era el trato.
-las cosas cambian.
-debo volver y si tu no me ayudas lo haré a mi manera.
-eres un idiota.
-lo soy.
-dame un par de días, yo te llamaré.
-espero que así sea o iré a buscarte.
En mi mente lo vi diferente, tuve la fantasía de que en un tiempo no muy largo por supuesto, estaría llamando a su puerta, vería su rostro sonriente, me acercaría a ella, la abrazaría con fuerza y le diría al oído cuanto la había extrañado y cuanto había deseado volver, le juraría que no me iría más de su lado y que me había comportado como un idiota por haberme ido sin decirle una palabra, después besaría sus labios y haríamos el amor hasta cansarnos, pero las fantasías son solo eso, fantasías, y yo aprendería una vez más del modo difícil que la vida no es una fantasía y que reparar un corazón roto es un trabajo tan difícil que podría terminar por romper el mío.
Espere impaciente la llamada de Will, me levantaba muy temprano y lo primero que hacía era revisar las llamadas y mensajes, incluso por las noches tenía la esperanza de que al despertar vería lo que deseaba pero el tiempo pasaba y los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses, entonces fui a buscarla, decidido a hacer lo que tenia que hacer, volver.
Viajé durante varias horas, bebía una taza de café, cuando mi teléfono comenzó a sonar, dudé al momento de ver aquel número desconocido, me pregunté si sería Will quien podría haberse enterado de mis planes e huida o quizá solo un número equivocado, claro que el equivocado sería yo.
-a donde crees que vas?.- dijo la voz del otro lado.
-espere mucho tiempo, no podía seguir esperando.
-ya veo que no puedes seguir ordenes.
-y cuanto las tendría que esperar?.- dije exasperado.- no es por mi, es por ella.
-claro.
-déjame en paz, haré lo que tenga que hacer.
-te llamé por que aun hay una opción, un último trabajo, uno que te devolverá tu vida como era.
-mentira.
-piensa lo que quieras, pero si yo fuera tu haría lo que fuera por volver como un hombre libre, sin un pasado a cuestas.
-entonces sus palabras capturaron mi atención.- de que se trata?.- dije muy a mi pesar y sabiendo que las probabilidades serían 50/50.
-te veré en el lugar de siempre, no llegues tarde.
Ponderé mis opciones, la mente me decía que me equivocaba y que esto solo terminaría de joyero todo pero mi corazón me decía que debía intentarlo, se lo debía a ella, le debía no tener que preocuparse en el futuro, le debía tener una vida tranquila al menos una donde no tuviéramos que padecer por los fantasmas del pasado, aunque sentía que iba en caída libre y que me estrellaría contra el piso de cabeza.
Entonces me vi obligado a volver pero no al lugar que quería y no de la manera que quería, debería haberme acostumbrado ya, sin embargo el viejo dicho reza que la esperanza es lo último que muere y yo moría de ganas por estar con ella.
Miré mi reloj, marcaba las 6 cuando vi su silueta aparecer, suspiré apesadumbrado, Will me estaba usando y yo lo permitía solo por que en algún lugar ella me esperaba y me sentía con la responsabilidad de no ser una carga para ella.
-buen chico.- dijo burlándose.
-eres un desgraciado, si esto va a ser así, olvídalo, prefiero arriesgarme a…
-quieto muchacho.- suspiró.- odio reconocerlo pero te necesito, eres como un gato, con muchas vidas.
-pues hay de gatos a gatos.- dije molesto.
-lo se, ahora mismo eres al que busco, la recompensa será buena, será lo que quieres, te regresaré tu vida, tendrás algo aún mejor, pero debes cumplir primero.
-cual es el trabajo?
-Saco una carpeta.- Lee.
-leí tan rápido como pude pues no quería extender la reunión, de nuevo suspiré.- esto…
-Antes de que te quejes, piensa en lo que recibirás a cambio.
-espero que cumplas tu palabra.- resople frustrado.- cuando hay que empezar?
-La siguiente semana, pero debemos hacer algo contigo, tu imagen, debes verte de acuerdo al papel.
-bien.
Hice un gesto de desagrado cuando me vi en el espejo al día siguiente, parecía una especie de hippie surfista, me sentía ridículo, ese no era yo, me miré unos segundos antes de salir, me recordé por que lo hacía y por quien.
Salí apurado para reunirme por última vez con Will.
-bien, estas mejor ahora… te presentaré a tu compañera.
-compañera?... ni hablamos de una compañera, no la mencionaste antes.
-si bueno, lo olvide, relájate, no es nada que no hayas hecho antes… ya te acostumbraras, solo… esta vez no te enamores.
Sentí el corazón a punto de salirse de mi pecho, Will no era confiable y lo sabía, no paraba de repetirme que lo hacia por ella, solo por ella, y lo seguí repitiendo cuando una rubia muy linda apareció frente a mi y estrecho mi mano, no sabía hasta que punto todo podría irse a la mierda, al menos no en ese momento, pero deseaba no ser yo el causante de mi propia desgracia.