La chica me saludo, su rostro lucia joven, sus manos suaves me dijeron que era su primera vez haciendo esto, tal y como yo me encontraba varios meses atrás, pero con algunas diferencias.
-hola.- dijo con seriedad.
-Hola.- repetí.
-compañeros.- dijo en un tono extraño.
-oye, yo solo quiero hacer mi trabajo y volver a mi vida.
-entiendo, yo también.
-bien, ya sabes de que se trata?
-Si, leí… el expediente… yo… solo quiero que quedemos claros, no quiero malentendidos.
-si, si por supuesto.-dije sorprendido por su sinceridad o lo que fuese.
-estoy en una relación, no busco una aventura o lo que sea, no quiero problemas con nadie.
-no, no claro.
-y bueno, escuché… escuché… rumores…y… no….uh…
-Rumores?.-dije deteniendo su fallido discurso.
-si…yo…
-Solo ve al grano.
-Will dijo que te enamoraste de tu compañera, que todo salió mal y que quizá no eras muy confiable.
-Oh vaya.
-no es verdad o si?
-pues.- sonreí.- la verdad es que si.
-entonces me miro de manera extraña.- claro.- sonrió está vez.- no te enamores de mi entonces.
-te aseguro que eso no sucederá.
-puedo confiar?
-Yo diría que no debes confiar en todos, solo puedo decirte que no voy a fallar y que seré tu respaldo cuando lo necesites, por lo demás, tu tendrás la última palabra.
Ella me miró indecisa, supuse que analizaba mis palabras, sonreí una última vez y caminé hacia la salida, encendí un cigarrillo mientras miraba hacia afuera, mientras pensaba en lo cerca que estaría de ella de nuevo.
-y ella es linda?, te gusta?, la quieres?
-no hay nadie más para mi, ella es con quien quiero estar, hago esto por que quiero volver con ella.
-entiendo… entonces hagámoslo con rapidez yo también quiero volver a casa.
La mañana siguiente ambos nos dirigimos al departamento que compartiríamos por algunos días, mientras trabajábamos, Sarah como se hacia llamar depositó sus cosas dentro de uno de los armarios y luego se sentó en uno de los sillones, leía algo en su portátil, alcance a ver algunas fotografías au qie no con detalle, me pare cerca de la ventana, suspiré mientras veía mi reflejo en el cristal, el cabello largo, la ropa extraña y ña barba de varios días me hacían ver diferente.
-azules.- dijo de pronto.- tus ojos son azules, ayer no pude verlos bien.
-si.- dije tímidamente.
-cuando haremos el primer acercamiento?
-mañana, hoy puedes descansar un poco, los próximos serán días agitados.
-lo sé.
La vi levantarse y depositar sus cosas en la mesa, después caminó hasta una de las habitaciones y la vi perderse detrás de la puerta, no escuche más sonidos venir de allí, supuse que dormiría un poco, entonces miré la ciudad adelante, todo se veía en calma, sin embargo sabía que era solo u a fantasía, en algún lugar de la ciudad alguien cometía un delito y quizá ella estaría allí para hacer su trabajo, suspiré un poco triste, hacia ya varias ocasiones que despertaba en mitad de la noche soñaba que la harían y que yo ko estaba allí para ayudar para protegerla, tomé la chaqueta y salí, comencé a caminar aunque no fui muy lejos, no podía arriesgarlo al menos no ahora.
Al volver Sarah estaba sentada en una silla con los codos apoyados sobre la mesa, me miró y luego miró la pantalla del teléfono.
-me han llamado.
-cuando?
-mañana temprano, debemos estar listos.
-esto será fácil, ya lo veras.
Me fui a dormir, soñé con Kate y con un futuro que se me antojaba cada vez mas cercano, para eso tendría que lidiar con algunos baches, algunos pequeños y otros un poco difíciles, solo eso.
La mañana siguiente sarah bebía una taza de café cuando salí de la habitación, sonrió levemente y luego determinar el desayuno salimos, nuestro trabajo era sencillo, a decir verdad no tenía nada que ver con lo que había hecho antes, esto sería pan comido, investigábamos a un grupo de estafadores, se hacían pasar por agentes inmobiliarios, vendían casas o departamentos que obtenían de manera fraudulenta a un precio bastante elevado o vendían el mismo lugar a dos o tres personas distintas, cuando la gente se mudaba se daba cuenta de que le habían robado, la principal razón por la que no habían podido capturarlos era sencilla, los sujetos cambiaban de vendedor cada vez y de ubicación, por esa razón era difícil identificarlos, aparecían en una ciudad y luego de haber estafado a unos cuantos desaparecían y volvían a aparecer en otra ciudad, con distinto nombre pero con la misma forma de operar.
Nuestro trabajo era hacernos pasar por una pareja recién casada en busca de un lugar donde vivir, después de un par de meses habían identificado a un par de hombres como sospechosos y creíamos saber donde encontrarlos pero debíamos estar seguros de lo que haríamos, la verdad era que a mi el trabajo me parecía de lo más sencillo y no creía tener problemas para terminar en solo unos días, semanas quizá.
Subestimaba el trabajo, al principio por lo menos, después me di cuenta de que no sería tan fácil, esa mañana Sarah y yo nos presentamos en un departamento cerca del centro, una mujer bajita de pelo oscuro nos recibió, estrecho nuestras manos y nos hizo pasar, nos mostró el departamento y luego de algunos minutos de recorrido nos invito a su oficina, un escritorio improvisado al fondo de la sala, saco algunas hojas y comenzó a escribir mientras nos preguntaba sobre nuestras intenciones y gustos, quería saber, según ella, nuestras preferencias y gustos, "encontraría el lugar perfecto" para una pareja recién casada como nosotros, miré el reloj, casi eran las 2 cuando la mujer se levantó y nos acompaño a la salida, tal vez nos veremos pronto.
Sarah tomo mi mano y caminamos hasta el auto en el que habíamos llegado.
-que te pareció?
- creo que podría ser pero es extraño, tengo entendido que no había mujeres en su organización.
-si, es extraño, quizá no sea a quien buscamos.
-iremos al otro sitio?
-debemos… acelerar las cosas es lo mejor.
-entiendo.
Un par de horas más tarde nos encontrábamos en una casa muy amplia con un jardín al frente y un patio trasero bastante generoso esta vez un hombre de abundante barba nos recibió, el hombre nos miró.
-somos los Howard.- dije al momento de entrar.
-si, lo he imaginado.
El recorrido fue extenso aunque el lugar no era tan grande, el hombre nos contaba historias, cosas que según el podríamos hacer en el futuro, pregunto si teníamos hijos y ante la negativa nos dijo que esa casa era una buena opción pues tenía un jardín de un tamaño suficiente para una mascota y que nuestros futuros hijos pudieran jugar allí, sonreí imaginando esa escena con Kate, quizá una pequeña corriendo por allí o dos, un perro, las tardes los fines de semana mirándolos jugar, las mañanas de colegio, y las noches en casa con ella, nos imaginé en la cocina, la vi sentada en el sofá embarazada, suspiré.
-veo que le ha gustado.- dijo el sujeto sacándome de mis pensamientos.- estas enamorado.
-eso creo.- sentí calor.
-que haces?.
-que hago?
-si, que haces?, en que trabajas?, con esa pinta más bien pareces vagabundo, sin ofender.
-no, no yo, tengo algunos negocios por allí, la luna de miel se extendió, solo una locura más antes de venir al mundo real.
-entiendo, supongo que te va bien.- dijo con una sonrisa.- este es el lugar con el que has soñado, aquí puedes formar un hogar, una familia.
-rei ante su afirmación.- si, claro, es perfecta, pero quisiéramos ver algo más antes de decidir.
-buena elección muchacho, tengo algunos otros lugares.- saco un par de folletos.- podríamos ver uno más antes de que acabe el día, el resto podríamos verlo mañana.
-si, claro, mañana.
Hicimos una última parada antes de volver a casa, aunque llamó mi atención ver el lugar, estaba cerca de un sitio que conocía, estaba parado sobre la acera cuando la vi pasar, pero Kate no me reconoció, caminaba con un hombre, un sujeto que supuse sería un compañero de trabajo, seguí co la mirada su andar, caminé hasta la esquina y me detuve para verlos sentados dentro de un restaurante, hablaban, reían, Kate lucia hermosa, aunque su mirada se veía triste, me pregunté si estaría saliendo con él o si solo le había invitado a salir, sentí una leve oleada de celos venir, sentí la pared en mi espalda mientras intentaba tomar el valor para entrar y decirle que había vuelto pero una mano me hizo detener.
-señor Howard, debemos irnos.- Sarah me miraba, su mano tocaba la mía.- viste un fantasma?- la escuché reír.
-algo así.
Una hora más tarde estábamos en casa, más bien el lugar donde vivíamos temporalmente, mis manos sudaban, intentaba sostenerme con fuerza mientras hacía ejercicio, las gotas de sudor escurrían por mi cara y espalda, no dejaba de pensar en Kate y el sujeto que la acompañaba, de pronto me di cuenta de que debía volver o alguien más tomaría mi lugar o el que creía que me correspondía.
