Feliz año nuevo a todos! Espero que empiecen este año con el pie derecho y logren cumplir todo lo que se prometieron para este año!
Además de esto, ya se cumple un año desde que comencé a escribir historias. Es impresionante como pasa el tiempo sin que te des cuenta, especialmente este año debido a lo monótono que fueron varios meses por culpa del Covid. Solo espero que este 2021 sea mucho mejor que el año pasado.
Les deseo lo mejor a todos!
FINAL DE ARCO: CAPÍTULO 9: ¡PASANDO PÁGINA! ¡BELL VS ARTEMISA!
Artemisa y Bell aparecerían cerca de la tienda de este último con un destello plateado.
"¡Oye, ya estamos aquí! ¡Por favor, suéltame!" Exclamaría Bell mientras intentaba zafarse del agarre que aun tenia Artemisa sobre su cabeza.
Artemisa lo fulmino con la mirada, haciendo que Bell parara su berrinche y comenzara a sudar frio. "Dije que parare cuando quiera. Tengo que asegurarme de darte un buen escarmiento para que no vuelvas a mentirme." La cara de Artemisa daba realmente miedo en estos momentos, pero Bell ya había conseguido conocerla un poco mejor para saber lo que estaba pensando realmente.
"¿Por qué tus ojos están diciendo que te estas divirtiendo?" Preguntaría Bell con los ojos en blanco. Artemisa se sorprendería un poco de su declaración, porque había logrado ver a través de ella muy fácilmente. Bell comenzó a patalear nuevamente. "¡Además, ya deben ser pasada la medianoche, quiero irme a dormir!"
"¿Pasada la medianoche?" Se preguntaría Artemisa en voz alta, soltando a Bell. Artemisa alzaría su mirada con un destello expectante en sus ojos. "Ya estamos a primero de Junio… faltan 19 días para el solsticio de verano. Creo que no lo sabes, pero el solsticio de verano es una fecha muy impor-" Cuando Artemisa bajo la mirada para ver el rostro de Bell se quedó petrificada. Había visto muchas miradas frías y vacías a lo largo de su vida, pero nunca se lo esperaría de alguien tan alegre como Bell.
"¿Primero de Junio?" Preguntaría Bell con una voz que estaba totalmente carente de emociones. Con un tono tan seco y ronco que le dio ganas de vomitar del asco a Artemisa por escucharlo hablar de esa manera.
Artemisa siempre fue alguien muy valiente, pero en esta ocasión no encontró el valor para contestarle con palabras. Tan solo pudo asentir con cautela.
"Ah, entiendo…" Bell se daría media vuelta y comenzaría a marchar hacia su tienda. Se detuvo en seco cuando abrió un poco el cierre. "Nos vemos más tarde… supongo." Declararía el peliblanco antes de meterse en su tienda a dormir.
"Esa despedida fue súper lamentable." Pensaría Artemisa con algo de… ¿preocupación?
Exactamente, ella estaba preocupada por Bell.
SALTO DE LINEA.
Ya eran las 6 de las mañana. Artemisa y Zoe se encontraban levantadas, apoyadas contra la tienda de construcción de flechas. Phoebe no estaba, probablemente aún se estaba levantando. Las dos niñas menores estaban jugando muy felizmente con su arco, teniendo una competencia entre las dos.
"Es bueno que puedan divertirse con las pocas herramientas de entretenimiento que disponemos en este lugar." Declararía Zoe, feliz por las niñas. "¡Pero no estoy diciendo que sea imposible divertirse en su cercanía, Lady Artemisa!" Agregaría rápidamente con un poco de nerviosismo.
Artemisa negaría con la cabeza, algo divertida por la actitud de Zoe. "Descuida, sé que no quisiste decirme eso." Artemisa se cruzaría de brazos mientras miraba a las niñas con una sonrisa maternal en su rostro. "Realmente, me alegro por ellas."
"¡Perdiste!" Lilia señalo descaradamente a Brilia con una sonrisa burlona en su rostro. "Solo tres blancos, jejejeje. Sera muy fácil de superar." Agregaría con un claro tono burlón.
Brilia señalo a Lilia de forma aún más descarada. "¡Hiciste trampa!"
"¿Cómo puedo hacer trampa, si tú fuiste la que tiro esa flecha, con tu arco?" La pregunta de Lilia hizo que Brilia se sonrojara de vergüenza.
"¡Pero no se vale! ¡Mi arco está muy desgastado y es realmente difícil hacer un tiro preciso!" Se excusó Brilia con un puchero.
"¡Yo no cambie mi arco, al igual que tú! ¡Ahora mismo vas a ver que soy mucho mejor y solo quieres meter puras escusas!" Le grito Lilia discriminadamente, haciendo que Brilia se ofendiera bastante.
"Ay si, ay sí. ¡Seguro que tú debes ser muy buena!"
"¡¿Quieres probarlo?!" Preguntaría Lilia, inflando su pecho de orgullo.
"¡Ah ver!" Exclamaría Brilia mientras cambiaban posiciones para que la otra tirara.
Brilia extendió su mano para darle una flecha, haciendo que Lilia agitara sus manos en defensa. "¡No! Espérate, espérate. Primero los preparativos." Declararía la niña, comenzando a estirar sus piernas de una forma exagerada y ridícula, para que luego apuntara con una flecha imaginaria hacia el blanco con uno de sus ojos cerrados y una mirada bastante estúpida en su rostro. "¡Fium!" Exclamaría la niña, mientras soltaba la flecha imaginaria haciendo una pose ridícula.
"¿Ya terminaste?" Preguntaría Brilia con los ojos en blanco.
"¡Ya está!" Diría Lilia mientras estiraba su mano para recibir la flecha por parte de Brilia. "¡Mira!"
"¿A quién?" Brilia se daría media vuelta, haciendo que Lilia casi se tropezara cuando intento tomar la flecha de su mano.
"Que mires como pego al blanco…" Diría Lilia con un tono un poco irritado por su casi caída.
"Ah." Diría Brilia mientras extendía su mano para entregarla la flecha. "¡Pero te voy a demostrar que perdí nada más por culpa de mi arco!" Lilia casi se tropieza de nuevo al intentar agarrar la flecha. Ella contesto con un simple "Si, claro." mientras su mirada parecía torcerse a una enojada. Brilia extendiera su mano nuevamente para darle la flecha. "¡Porque el arco ya estaba destrozado!" Ah este punto, Lilia casi se tropieza por tercera vez y ya estaba comenzando a perder su paciencia, simplemente le contesto con un "Aja…". Brilia volvió a extender su mano nuevamente para extenderle la flecha, pero esta vez Lilia ni si quiera intento tomarla. "¡Veras como incluso lograras menos blancos que yo!" Lilia sufrió un tic nervioso en su ojo mientras intentaba mantener la compostura. Brilia volvió a extenderla la flecha para que la tomara, y esta vez, Lilia simplemente se cruzó de brazos con un resoplido, casi al límite de su paciencia. "¡Y are que veas-"
"¡AHHHHHHH, YA PARALE, PARALE, PARALE, QUE ME DESESPEEEEEEEERAS!"
"Es que no me tienes paciencia…" Diría Brilia mientras tapaba sus oídos, dándole un toque bastante gracioso al asunto.
"¡NO! ¡¿Y ME VAS A DAR LA FECHA, SI O NO?!" Gritaría Lilia mientras extendía su mano.
Brilia se froto su camiseta bastante apenada. "Para que veas que soy cuate…"
Lilia cerró sus ojos y asintió seriamente. "Genial. Entonces, adelante." Lilia haría un gesto con su mano para hacer énfasis en sus palabras.
"Ni modo que te la pase por atrás." Diría Brilia con una mirada un tanto tonta en su rostro.
Finalmente, Lilia se rompió.
"¡QUE SI ME VAS A DAR LA FLECHAAAAAA PARA QUE YO TIREEEEEEE!" Gritaría Lilia mientras zamarreaba a Brilia de un lado a otro, la otra niña estaba tapándose los oídos para que no le rompiera los tímpanos.
Zoe y Artemisa se estarían riendo por lo bajo mientras veían como actuaban las dos niñas.
"¡Gracias!" Exclamaría Lilia mientras le arrebataba la flecha de una forma violenta.
Lilia apuntaría hacia el blanco con una pose ridícula, haciendo que tarde más de lo normal en apuntar. Brilia tan solo la estaría mirando con los ojos en blanco por la actitud de su amiga/hermana.
Phoebe saldría de su tienda con mucha tranquilidad, mientras se estiraba con un bostezo. Dio un gran salto de forma repentina y cayó fuertemente contra el suelo, esquivando una flecha que iba en su dirección. Aunque la flecha pego en el blanco, por lo menos.
Phoebe se levantó rápidamente del suelo con una mirada amenazante. Era bastante claro a quien estaba fulminando con la mirada. La Cazadora se acercó lenta y temerariamente hacia donde estaba Lilia con una mirada oscura en su rostro.
"Fue sin querer queriendo…" Intentaría defenderse Lilia con bastante pena en sus palabras.
"Pues yo le voy a dar a tu arco, ¡queriendo con querer!" Phoebe le dio un fuerte golpe al arco que lo partió en varios pedazos, haciendo que los ojos de Lilia se cristalizaran por las ganas de llorar. "Si pude romperlo con ese golpe, eso significa que el arco ya estaba en muy mal estado. ¡No seas haragana y ve a hacerte otro!" Exclamaría Phoebe severamente, haciendo que Lilia hiciera una pose de soldado y digiera "¡Si señor!", marchándose del lugar.
"¡Y va lo mismo para ti, mocosa!" Phoebe se dio media vuelta para ver a Brilia, recibiendo un corte de una flecha que le rozo el hombro. Su mirada se ensombreció por completo y comenzó a caminar hacia Brilia sin decir nada, sin demostrar nada. Eso indicaba que realmente estaba enojada.
"¿Deberíamos detenerla?" Pregunto Zoe con un aire divertido a su alrededor.
"¿Por qué? Si esta es la parte más divertida." Respondería Artemisa con gracia en sus palabras.
Phoebe finalmente dejo de caminar y se quedó frente a frente con Brilia. Phoebe alzo su mirada y unas llamas imaginarias la rodearon, dándole un aspecto aún más terrorífico, si es que su cara completamente fruncida y la vena palpitante en su cien no eran suficiente.
"¿Crees que es gracioso tirar flechas siendo yo el objetivo?" Preguntaría Phoebe con un aura amenazante mientras se palmeaba repetidamente su zona dañada. Estaba sonriendo, pero era una sonrisa espeluznantemente forzada.
"¡N-n-n-no-no! ¡Fue un accidente!" Respondería Brilia mientras sus piernas temblaban como si fueran a colapsar en cualquier segundo.
"¿Un accidente, eh?" Respondería con un tono gracioso, que realmente no tenía nada de gracioso. "¿Sabes por qué paso esto? Porque no cambias tu arco cuando deberías. Pero está bien, ahora lo aras, a menos que quieras verme con esta cara cada vez que hagas la misma estupidez." Exclamaría Phoebe con un aura y sonrisa espeluznante en su rostro.
"¡I-i-i-ir-ir-iré-iré a cambiarlo ahora mismo!" Respondería Brilia y se iría corriendo a toda velocidad.
Cuando ambas se marcharon, Phoebe dio un gran suspiro de cansancio. "Estas mocosas…" Diría la Cazadora mientras miraba su herida abierta en su hombro. "Iré a saturarlo, vengo enseguida." Phoebe haría una pequeña reverencia a Artemisa que acepto con un asentimiento, haciendo que Phoebe volviera a su tienda.
"Oye, ¿no te parece raro que Bell ya no haya llegado?" Pregunto Zoe con bastante intriga al darse cuenta que el muchacho peliblanco aún no se había presentado, siendo que siempre llega antes de las 6.
Artemisa perdería su aura divertida de inmediato, haciendo que Zoe se alterara un poco. "Anoche, cuando nos despedimos… él parecía estar…" Artemisa bajaría su mirada con un destello de preocupación. "Triste."
Zoe pestañeo con gran sorpresa. "¡¿Triste?! ¡¿Bell?!" Zoe se llevó rápidamente la mano a su mentón con una mirada muy pensativa en su rostro. "Me pregunto qué le habrá pasado… no es un tipo que lo puedas ver triste por cualquier cosa. Oh por lo menos, eso demostró en las semanas que estuvo con nosotras."
Artemisa asintió de acuerdo. "Pienso lo mismo. Él siempre trae un aura animada a su alrededor…" Zoe miro con algo de intriga a Artemisa.
"Nadie diría que quería hacerlo desaparecer hace más de una semana…" Pensaría Zoe con algo de gracia al ver como Artemisa y Bell parecían haberse vuelto buenos amigos.
Era bueno saber que su jefa finalmente aceptaba la presencia y compañía de Bell entre ellas.
SALTO DE LINEA.
"¿Hace cuánto que estoy despierto?" Pensaría Bell mientras permanecía acostado, viendo a la nada. Carecía completamente de expresiones, parecía una página en blanco.
Una pequeña imagen de Aiz aparecería en su mente por un corto segundo.
"Ella no me deja dormir." Pensaría Bell, aun sin expresión.
"¿Ya ha pasado un año? Ha sido demasiado tiempo… y aun así, las cicatrices nunca desaparecen. De hecho, en estas fechas, siento que han empezado a quemarme."
Bell apretaría fuertemente sus dos puños, mientras los recuerdos que había pasado junto con Aiz pasaban por su mente. Ante todo, su expresión aun seguía en blanco. "Lo eh intentado por mucho tiempo, por ti…" Bell ensancharía sus ojos, demostrando una frialdad y dolor impresionante. "Y todo ha sido en vano."
"Tus mentiras aún siguen grabadas en cada fibra de mi cuerpo, Como si todo hubiera pasado ayer." Bell se tomaría fuertemente el pecho con una mano, hasta el punto de que parecía desgarrar su piel. "Siento un dolor despierto en mi interior, y eso es producto de toda la culpa que se me ha empezado a acumular en mis cicatrices internas." Un gran nudo se le haría en la garganta, haciendo que su voz sonara quebrada. "Tú debes seguir igual, por mucho tiempo eh intentado romper las cadenas que existían entre nosotros. Pero ahora puedo entender que eran irrompibles." Bell dejaría de tomarse su pecho y posicionaría su mano en su cabello, agarrándose la cabeza con un agarre suave. "Sáquenme de mi mente, así poder respirar. Todo se vuelve tan claro cuando ella no está en mi cabeza." El agarre en su cabello comenzaría a hacerse más fuerte. "Sáquenla, sáquenla…" Bell se tomaría el cabello con su otra mano en un agarre totalmente insano, parecía que se iba a arrancar la cabeza. "¡Sáquenla, solo sáquenla de mi cabeza, por favor!" Esas últimas palabras habían sonado con un tono completamente suplicante y desesperado, algo que era muy impropio de él.
Aiz lo estaba destrozando mentalmente de nuevo. De hecho, ella nunca desapareció de su mente, solo la oculto en un rincón, en un intento de hacer desaparecer su gran desesperación y depresión. Pero, ahora pasaba un año desde que rompieron, y la lluvia de tristeza que sufrió en ese momento cuando vio a Aiz con otro hombre volvieron a él, azotándolo numerosas veces. La única mujer que amo, la única mujer que estuvo en su corazón por un largo periodo de su corta vida.
Si sigue así, nunca la superara.
Bell alzaría su mirada vacía y cerraría fuertemente sus ojos con dolor.
"… No puedo seguir aquí, tengo que trabajar."
SALTO DE LINEA.
Artemisa y Zoe giraron rápidamente su mirada cuando escucharon que Bell se aproximaba.
Zoe quería recibirlo con una sonrisa e intentar hacer que su tristeza aparente del otro día desapareciera. Pero ambas mujeres se quedaron un poco horrorizadas cuando Bell pasó en frente de ellas con una mirada horrorosa. Phoebe, que apenas había salido de la tienda, logro verlo, y hasta ella se preocupó un poco por él.
Bell finalmente entro en la tienda para fabricar flechas sin decir una palabra. Parecía haber estado en su propio mundo de sufrimiento todo el tiempo, y por esa razón ni siquiera se había percatado de ellas.
"Esa mirada… tan fría y maltratada." Diría Zoe con un tono preocupante mientras fruncía más y más el ceño. "Sé por lo que está pasando."
"¿No será…?" Preguntaría Phoebe mientras se unía a las dos mujeres.
Zoe asintió. "Así es, yo pase exactamente lo mismo que él cuándo me di cuenta que Hércules solo me utilizo para llegar a sus fines. Bell y yo somos muy amigos, así que me conto sobre una novia que tuvo hace un tiempo, y realmente lo contó con tanto dolor que era imposible no darse cuenta que aun las cicatrices de su relación con esa mujer le dolían bastante…" La mirada seria de Zoe cambiaria a una muy preocupada. "Pero nunca pensé que llegaría a tal punto…"
"¿Puedes ayudarlo?" Pregunto Artemisa de forma cautelosa.
Zoe negó con la cabeza seriamente. "No lo creo. Ah diferencia de Bell, yo estuve muy poco tiempo con Hércules y realmente no me afecto a tan largo plazo. Pero Bell… Bell solamente se enamoró de una mujer toda su vida, y estuvo más de 7 años junto a ella para conseguir su amor. Y cuando finalmente lo hace, todo era una farsa. No voy a poder ayudarlo, porque no estoy a la magnitud de la situación." Zoe le dirigió una sonrisa a Artemisa. "Aunque estoy segura que usted podría hacerlo."
Artemisa pestañeo confundida. "¿Yo? Pero nunca me eh enamorado, ¿cómo es que puedo empatizar con alguien, siendo que yo nunca eh sufrido lo mismo?"
Zoe le posiciono una mano en el hombro a Artemisa, haciendo que se sorprenda aún más. "¿Ya olvidaste que tú fuiste la que me ayudo a superar el pasado? ¡Estoy segura que también podrás hacerle frente a esto!"
Artemisa bajo la cabeza seriamente, pensando en las palabras de Zoe. "… Supongo que puedo intentarlo." Declararía Artemisa mientras alzaba su mirada, decidida.
SALTO DE LINEA.
Artemisa entraría en la tienda, solo para ver que Bell todavía no había empezado a trabajar. Él estaba parado en medio del lugar, mientras estaba mirando a la nada, probablemente pensando en Aiz.
"Siento no haberlas saludado." Diría Bell, despertando de su sueño. "Estaba pensando en algunas cosas…"
"Nos dimos cuenta…" Artemisa se acercaría lentamente hasta al frente de él, pero Bell seguía mirando hacia otro lugar. "¿Estas bien?" Obviamente sabía su respuesta, pero quería escucharlo de su propia boca.
Bell siguió sin mirarla, y una pregunta que lo habría sorprendido antes, no lo hizo ahora por obvios motivos. "¿Bien?... Sí, estoy bien."
Artemisa ensancharía ligeramente sus ojos con rabia. "¿Cómo puedes responderme positivamente? ¿Acaso te viste a un espejo? ¡Es obvio que no estás bien!" Bell ni siquiera reaccionaria a sus palabras, haciendo que Artemisa se molestara aún más por ser ignorada.
"¡Mírame cuando te hablo!" Artemisa tomo las mejillas de Bell con sus manos y lo obligo a mirarla. Aunque la mirada de Bell estaba bastante apagada, no fue suficiente para parar a Artemisa. "¿Te das cuenta de que cada vez que piensas en ella cambias radicalmente? ¡Esto no es bueno para ti!" Recriminaría Artemisa, tratando de imponer sus palabras, pero no resulto.
Artemisa desenrudeció su mirada y ajusto aún más su agarre en la cara de Bell. Ahora, el peliblanco parecía prestarle un poco de atención debido a la mirada triste y preocupada que tenía la Diosa en su rostro. "Tu vida no puede seguir de esta manera. Ella es una tragedia andante para todo tu ser. Tienes que pasar página, por favor." Bell ensancho ligeramente sus ojos cuando escucho las últimas dos palabras de Artemisa. Nunca pensó que podría decir esas palabras con tanta verdad detrás de ellas. "Estas atrapado dentro de tu mente, solo necesitas que yo te aleje de allí. Estas encerrado en ti mismo, pero yo te liberare." Bell ensancharía aún más sus ojos cuando vio como una gran sonrisa sincera, simpática y protectora apareció en el rostro de Artemisa. "Déjamelo todo a mí, tu solo tienes que hacer una cosa… "Artemisa daría un pequeño suspiro relajante, que sacudiría el cuerpo de Bell "Llorar." Los ojos de Bell estaban ensanchados en completo shock mientras comenzaban a formarse las lágrimas. "Llora, llora todo lo que quieras. Llora para ahogar tus penas. Llora para sobrepasar tu pasado… yo escuchare tus lágrimas. Cada vez que llores, siempre estaré cerca para sacarte todo el peso de tus hombros."
Las manos de Artemisa se empaparon en las lágrimas de Bell. Nunca había llorado, solo cuando su abuelo se había ido. Pero en ese momento, esas lágrimas eran de dolor y frustración, y ahora… se sienten extremadamente reconfortantes. No entendía como llorar podía hacerte sentir tan genial, tan… liberado.
Artemisa tan solo continuo observándolo en silencio como lloraba con todo su ser. Su sonrisa aún vigente en su hermoso rostro.
Finalmente, el largo llanto se vio interrumpió por Bell. "¿Puedo… puedo abrazarte?" Preguntaría entre sollozos mientras tomaba las dos manos de la Diosa.
Artemisa tan solo ensancho ligeramente sus ojos por la propuesta.
Nunca aceptaría una propuesta de esa magnitud viniendo de un hombre.
"…"
"Solo por esta vez..."
Pero Bell no era cualquier hombre. Era alguien especial, y ella lo sabía muy bien.
Bell rápidamente corrió al cuerpo de Artemisa y la abrazo fuertemente mientras continuaba sollozando. Parece ser que abrazarla calmo bastante sus lágrimas.
Artemisa rápidamente correspondió el abrazo mientras cerraba sus ojos para sentir el tacto de Bell. Aunque nunca lo aceptaría, ella muy internamente sabía que estaba disfrutando este abrazo, debido a la gran calidez, sinceridad y confianza que desprendía. Probablemente, esas emociones se transmitieron en gran cantidad por la situación actual.
Otros varios y largos minutos pasaron, ninguno de los dos vacilo o intento separarse del otro en ningún momento. Finalmente, Bell rompió el agradable y confortante silencio que había entre los dos.
"Lady Artemisa…"
"¿Hm?"
"Gracias. Muchas, muchas gracias." Bell se aferró un poco más al abrazo, que fue contestado por Artemisa prácticamente al instante.
La Diosa ni siquiera dijo una palabra en ese momento. Con el abrazo era más que suficiente.
SALTO DE LINEA.
Artemisa salió de la tienda bastante seria, haciendo que las dos Cazadoras la miraran con gran intriga.
"¿Lady Artemisa?" Pregunto Zoe con gran preocupación en sus palabras.
Artemisa la miro seriamente por un segundo, para luego esbozar una pequeña sonrisa. "Descuida, él está bien ahora." Zoe daría un suspiro de alivio ante la respuesta. Ver que Bell había salido de su depresión de una forma definitiva había hecho que incluso Phoebe se sintiera un poco satisfecha, aunque nunca lo reconocería. Por lo menos, por ahora.
Zoe rápidamente se dirigió a la tienda y la abrió un poco, solo para sorprenderse por lo que vio. Ella recordaba que Bell siempre tenía una sonrisa, oh una cara de póker en una situación normal. Pero ahora, su sonrisa era incluso más radiante que antes.
Bell se miraría las manos mientras permanecía sentado. Un aura cálida irradiaba alrededor de él. "No sé por qué, pero me siento incluso mejor que en mis tiempos cuando apenas comencé mi aventura. Siento que mi mente está completamente despejada y no tengo ningún tipo de preocupaciones." Bell juntaría sus manos como si estuviera rezando y cerraría sus ojos mientras daba un gran suspiro relajante. "Me siento asombroso, y estoy seguro que es gracias a ella." Bell abriría nuevamente sus ojos, denotando una gran cantidad de paz mental, completa armonía y una realización absoluta en su mirada.
"Zoe, deja que haga su trabajo por hoy." Diría Artemisa con una pequeña sonrisa al sentir como Bell le había hecho una oración sin darse cuenta. "Aún no se lo dije, pero mañana será un día muy duro para él."
Zoe observo con bastante intriga a Artemisa, ya que no sabía a lo que se estaba refiriendo.
SALTO DE LINEA.
"¡Alto!" Dictaría Artemisa, haciendo que todos se detuvieran y la miraran con gran intriga.
Todos se juntaron alrededor de Artemisa para escuchar atentamente lo que tenía que decir. Bell llego junto con Zoe mientras daba un gran bostezo.
"¿Hoy dormiste bien?" Pregunto Zoe en voz baja.
Bell la miro como si tuviera dos cabezas. "El único día que dormí mal fue ayer. Estoy un poco cansado, eso es todo." Zoe tan solo asentiría, sin estar convencida del todo.
"Hoy pararemos nuestra practica de tiro al arco para hacer algo especial." Declararía Artemisa, dejando levemente impresionados a todos.
"¿Romperemos la rutina diaria? ¿Es algo que te encomendó Zeus?" Preguntaría Phoebe con gran intriga.
Artemisa negó con la cabeza seriamente. "No. Esto es algo que yo quiero hacer, y esta es la hora perfecta para llevarlo a cabo, ya que no es muy tarde ni muy temprano." Artemisa miraría a Bell con un aura misteriosa a su alrededor, haciendo que el peliblanco le prestara especial atención. "Muchacho, no cabe duda que eres el elegido. Las mismas Hermanas del Destino nos lo confirmaron. Pero, ellas también dijeron que tu llegada temprana afectaría numerosas cosas, mayormente para bien." Artemisa bajaría la cabeza con gran seriedad. "Pero, hay algo que realmente me molesta… sobre ti."
"¿Yo?" preguntaría Bell mientras se señalaba.
"¿Acaso Bell hizo algo estúpido?" Preguntarían las dos pequeñas al mismo tiempo, haciendo que Phoebe las fulminara con la mirada.
"¿Puedo saber de dónde aprendieron esa palabra, jovencitas?"
"Si… realmente me lo pregunto." Diría Zoe con un claro tono sarcástico, haciendo que Phoebe se sonrojara de vergüenza.
Artemisa se aclararía la garganta, haciendo que todos se pusieran serios nuevamente. "No es nada referido a su actitud. Más bien, es sobre su fuerza." Todos mirarían a Artemisa muy sorprendidos por sus palabras. "No me mal intérpretes, muchacho. Sé que eres muy fuerte, pero nunca te eh visto utilizar toda tu fuerza. Y también sé que en tu mundo eres mucho más fuerte, y eso es precisamente lo que me preocupa."
Bell pestañeo confundido. "¿Por qué?"
Artemisa se cruzaría de brazos mientras miraba hacia el bosque. "Porque podrías haber aprendido técnicas mucho más difíciles y extenuantes allí que aquí, ya que en este lugar te ves mucho más limitado. Tengo miedo de que tu llamada temprana pueda afectarnos en la batalla más importante, si es que hay alguna hasta que ocurra."
Bell bajaría la cabeza mientras se posicionaba una mano en el mentón. "Es cierto… nunca lo había pensado antes. Entonces, ¿crees que será mejor que vuelva?"
Artemisa tan solo asentiría. "Así es." Zoe y las dos niñas parecían estar bastante desaminadas con el tema de conversación. "Pero, también me gustaría probar algo…" Todos la mirarían con gran interés. Artemisa alzaría su mirada con un destello desafiante en sus ojos. "Supongo que si puedes derrotarme sin que acceda a mi Forma Divina, podría pensármelo dos veces."
"¿Un enfrentamiento…" Se preguntaría Zoe en voz alta. "Contra Lady Artemisa?" Completaría Phoebe con gran sorpresa.
"Lucharemos en serio. Piensa que tu vida realmente dependiera de ello, de tu resultado." Agregaría Artemisa, haciendo que Bell la mirara con más seriedad de lo normal. "Solo seremos él y yo. Las demás, encárguense de asegurar que ninguno de nosotros dos se sobreexceda demasiado y no mate al otro." Las cuatro mujeres se sorprendieron ante las últimas palabras de Artemisa.
"¿No cree que puede ser algo arriesgado, Lady Artemisa?" preguntaría Zoe con bastante preocupación.
"Lo es. Pero también es la mejor manera de comprobar si el muchacho realmente está preparado para lo que viene." Zoe tan solo bajaría su cabeza y apretaría los dientes levemente. Sabía que Artemisa tenía razón, pero también sabía que Artemisa era espantosamente fuerte. Y más aún si utilizaba sus flechas plateadas. Si ese fuera el caso, podría llegar a matarlo por accidente.
SALTO DE LINEA.
Bell daría un gran suspiro, tratando de calmar sus nervios en vano.
"¿Irás con todo?" Pregunto Zoe mirando su espalda muy seriamente.
"Ir con todo…" Bell extendería su mano, para ver como temblaba con la anticipación. "Si sigues escalando a una gran velocidad, llegara el momento que llegues a la cima y no puedas escalar más. Cada escalón representa un enemigo más fuerte. Pero, ¿qué haces cuando simplemente ya no hay más enemigos? Cuando me sucedido eso después de matarlo, sentí que el significado de 'ir con todo' se volvió bastante abstracto, sin ningún tipo de significado. '¿Por qué debería ir con todo, si el enemigo es mucho más débil que yo?' En ese momento, descubrí que la emoción de una verdadera batalla que te lleva al límite era mucho más grande de lo que podría imaginar. Esa emoción… había desaparecido totalmente." Bell cerraría fuertemente los ojos. "Esa emoción de una verdadera batalla, sin saber realmente como terminara el resultado. El miedo, la esperanza, los nervios, la felicidad, la desesperación… la realización." Bell abriría sus ojos de forma repentina con una gran sonrisa, que daba un poco de miedo. "Pero ahora, todo es diferente. En este lugar, eh vuelto a empezar y hay muchas personas más fuertes que yo." Bell cerraría fuertemente su puño que estaba temblando. "Iré con todo, porque de lo contrario, sé que no podría ganarle." Bell ensancharía aún más sus ojos, dejando una expresión un tanto tétrica en su rostro. "Y aun así, aun si voy con todas mis fuerzas… ¡No estoy seguro si podre ganarle!"
Todas, incluso las pequeñas, tendrían una mirada completamente seria por el discurso de Bell. Ellas no compartían las mismas emociones en el combate que él, oh simplemente no les gustaba sentirse de esa manera en una batalla. Pero, sabían muy bien que a muchas personas les gustaba esa sensación. De hecho, una de esas personas se encontraba entre ellas. Por ese mismo motivo, aprendieron a respetar a cualquier persona que disfrute el combate, sino le estarían insultando a ella.
"Estén todas atentas." Diría Zoe mientras miraba con gran seriedad a Bell. "Probablemente alguno de los dos termine en los aposentos de Apollo." Las tres mujeres asintieron al instante con gran seriedad. Aunque no les gustaba mucho la idea de la pelea, no podían esperar a ver la demostración de poder de ambos.
"¡Ya es hora!" Diría Bell mientras comenzaba a internarse en el bosque, junto con las otras cuatro mujeres.
SALTO DE LINEA.
Bell se ajustaría su gabardina negra mientras continua internándose en el bosque, siendo seguido por las cuatro Cazadoras a su espalda.
"¿Lucharas con la gabardina?" Artemisa saldría entre los árboles, mientras poseía el mismo traje negro y plateado de combate que siempre.
"No me molestara." Serían las simples palabras de Bell, mientras la miraba fijamente.
Artemisa tan solo asintió, para luego mirar a sus 4 Cazadoras. "Ya saben lo que deben hacer." Esas palabras fueron más que necesarias para que todas dieran varios pasos hacia atrás, observando el combate desde una zona segura sin perder un detalle.
Artemisa tan solo se cruzó de brazos de forma provocativa. "Solo tendrás una ventaja, no volare. Pero eso no significa que no vaya a usar mis piernas para dar un buen salto." Aclararía Artemisa sin quitarle la mirada de encima ni por un milisegundo.
"Como quieras." Bell desenfundo una de sus dagas y comenzó a correr hacia Artemisa con cautela.
Artemisa continúo cruzada de brazos, esperando hasta el último segundo para actuar. La carrera de Bell incremento desmesuradamente en el último segundo, alcanzando a Artemisa casi al instante.
Una fuerte ventisca se levantó en el lugar. Bell estaba con los ojos ligeramente ensanchados mientras su brazo estaba extendido hacia donde estaba Artemisa. La Diosa lo estaba mirando muy fijamente mientras sostenía el brazo de Bell, parando el ataque en seco justo arriba de su cabeza. Ella alzo un poco su mirada para ver el rostro un poco conmocionado de Bell por su rápido y preciso bloqueo. Tuvo que resistirse para no sonreírle burlonamente a la cara.
Antes de que Bell pudiera reaccionar y alejarse de ella, Artemisa le robo la daga en un rápido movimiento y empujo a Bell a unos pocos metros de ella. Bell tan solo la miro con gran sorpresa mientras ella parecía estar jugando con su daga, en un claro intento de provocarlo.
Bell rápidamente desenfundaría su otra daga y arremetería en contra de Artemisa, haciendo que la Diosa se pusiera un poco seria. Rápidamente dejo de jugar con la daga de Bell y dio un gran giro sobre si misma de forma horizontal con la daga extendida, bloqueando de forma estrepitosa el ataque de Bell y mandándolo un poco lejos. Bell aterrizo sin ningún problema e intento atacarla de nuevo, y esta vez, Artemisa no lo bloqueo, simplemente lo esquivo flexionando su espalda hacia el suelo con una demostración de flexibilidad impresionante. La Diosa no perdió el tiempo y rápidamente se recompuso antes de que Bell pudiera reaccionar, clavándole la daga hasta el mango entre su hombro y torso. Bell salió despedido no solo por el corte, sino por la gran fuerza que había puesto detrás.
Artemisa lo observo desde arriba con una expresión abusiva en su rostro, indicando su decepción. "Después de lo que demostraste los primeros días, pensé que serias capas de más."
Bell se paró lentamente del suelo mientras sujetaba la daga que estaba clavada entre su hombro y torso con una mirada ensombrecida en su rostro. Bell alzo la mirada de forma repentina, sus ojos brillaron con anticipación, haciendo que Artemisa se sorprendiera y se pusiera alerta nuevamente. Bell saco la daga que se había "clavado" en su cuerpo mientras corría rápidamente hacia Artemisa, solo para darse cuenta que había sido engañada, ya que la daga había pasado entre su axila. La Diosa no perdió el tiempo y desenfundo dos de sus tres dagas mientras se preparaba para recibir el ataque de Bell. El peliblanco dio un gran salto en el aire y descendió a una velocidad monstruosa, chocando fuertemente sus dagas contra las de Artemisa. Esta vez, ambos se vieron sorprendidos por la gran capacidad de reacción de ambos, ya que se habían movido exageradamente rápido. El impacto fue tan grande que una pequeña ventisca se creó entre ellos, Artemisa se hundió un poco en el suelo, mientras que Bell salió despedido hacia el aire. El peliblanco dio varias volteretas en el aire para reincorporarse y caer de espaldas, dándole un punto débil a Artemisa. Sabiendo esto, no perdió el tiempo y se dio la media vuelta rápidamente con sus dagas cruzadas en X para bloquear el ataque prominente en el torso que ya había llegado por parte de Artemisa.
Pero eso no termino ahí…
Bell ensancho sus ojos con gran asombro y Pareto los dientes al notar como estaba siendo arrastrado sin parar por la fuerza del choque, sin poder hacer nada para evitarlo. Artemisa seguía empujando sus dos dagas en contra de las de Bell, esperando que su defensa se rompiera en algún momento. Después de estar unos pocos segundos de esa manera, Bell miro hacia atrás de reojo para ver que había un árbol justo detrás de él.
"¡Es mi oportunidad!" Pensó ensanchando aún más sus ojos.
Bell choco fuertemente en contra del árbol, escupiendo un poco de saliva y partiéndolo en el proceso. La oportunidad de Artemisa para atacar se volvió en su contra cuando Bell se paró sobre el tronco que aún estaba en descenso, utilizándolo como apoyo para pegar un gran salto y salir del rango de Artemisa. Bell extendió sus dos manos amenazadoramente y comenzó a descender con las intenciones de cortar a Artemisa.
Al ver esto, Artemisa sonrió un poco. "Bien pensado. Pero no puedes cortarme…" Artemisa posiciono una de sus dagas por encima de su cabeza, y otra por arriba de su cintura. "¡Si no puedes tocarme!" Artemisa comenzó a girar a una gran velocidad sobre sí misma, cubriendo todos sus puntos débiles.
"Nada que no estuviera previsto." Bell comenzó a caer en picada mientras giraba sobre sí mismo a la misma velocidad que Artemisa.
Artemisa ensancho ligeramente sus ojos en shock cuando dejo de girar abruptamente. Las dagas de Bell habían logrado colisionar en contra de las de Artemisa de forma horizontal, parando su bloqueo en seco. Bell no perdió el tiempo y maniobro su cuerpo aun estando de cabeza con gran habilidad, dándole una fuerte patada en el pecho a Artemisa que la mando a volar en contra de un árbol, derribándolo en el proceso.
Todas las cazadoras solo pudieron observar la demostración de habilidades con los ojos bien abiertos. No solo por la fuerza implementada en los choques, sino que también por la gran rapidez y las estrategias improvisadas utilizadas en el medio del combate.
Bell finalmente cayo de pie, mientras miraba como Artemisa se revelaba entre los escombros del árbol con su típica expresión apática, poniéndose rápidamente en posición de ataque, haciendo que Bell se crispara un poco por su mirada compenetrada.
De la nada, Artemisa dio un gran salto y comenzó a acercarse a una velocidad impresionante hacia donde estaba Bell mientras giraba sobre sí misma, haciendo que sus dos dagas cubrieran todo su cuerpo hablando de forma vertical.
Los ojos de Bell brillarían peligrosamente. "Aun así, no me daría el tiempo para atacarla por los lados."
Bell recibió el ataque de Artemisa con sus dos dagas, bloqueándolo de forma fructífera y haciendo que ambos se alejaran un poco del otro por la magnitud del choque. En menos de un segundo ya estaban sobre el otro, chocando fuertemente sus dagas, librando chispazos y pequeñas ráfagas por todo el bosque. Daban vueltas por el suelo, medialunas, oh pequeños saltos hacia atrás para esquivar los cortes que eran imposibles bloquear. En uno de los tantos choques, Artemisa utilizo toda su fuerza y mando a volar a Bell por los aires, aunque sin hacerle ningún daño ya que se defendió a la perfección con sus dagas. Sin perder el tiempo, Artemisa dio un gran salto y ya estaba encima de Bell nuevamente. Las cazadoras solo podían ver con la boca abierta como continuaron chocando sus dagas en el aire a una velocidad más rápida que la anterior, haciendo que sus manos se vieran bastante borrosas, junto con los movimientos del resto de su cuerpo.
"¡Mierda!" Pensó Bell cuando le dio un segundo más de tiempo a Artemisa para cargar su golpe. Logro bloquearlo, pero fue mandado bruscamente al suelo por la fuerza del impacto.
De una forma milagrosa (a los ojos de las Cazadoras), Bell logro caer de pie, para luego dar un par de volteretas hacia atrás, esquivando tres flechas que caían desde el cielo. Artemisa aterrizo rápidamente sobre las 3 flechas, tomándolas a todas y poniéndolas nuevamente en su carcaj con un rápido movimiento. Prácticamente al instante, ya estaba chocando dagas con Bell nuevamente. Bell dio un salto para esquivar un tacleo por parte de Artemisa que lo desoriento un poco, haciendo que solamente pudiera bloquear y no contraatacar. Las chispas y ventiscas que salían producto de los impactos eran increíbles. Únicamente se podía escuchar el ruido del metal chocando frenéticamente.
"¡Mierda!" Pensaría Bell mientras recibía un pequeño corte que atravesó su gabardina y le perforo un poco la piel de su hombro. "¡Ella está yendo cada vez más rápido!" otro corte se extendió por toda su mejilla.
Los ojos de Bell estaban estudiando todos los movimientos de Artemisa de forma minuciosa con gran avidez, pero había un problema.
"¡Es demasiado rápida!" Pensaría mientras sus ojos se movían de un lado a otro tratando de seguir la figura borrosa de Artemisa. "¡Mis ojos pueden seguirla, pero mi cuerpo-" Bell ensancho los ojos de impresión cuando dos cortes descendentes se dirigían hacia su rostro. Los esquivaría por un milímetro gracias a un salto hacia atrás. Las dagas de Artemisa se clavaron fuertemente contra el suelo, generando un pequeño cráter en el lugar. Bell ni siquiera pudo pensar que tenía una oportunidad, ya que Artemisa se aferró a sus dagas con fuerza y realizo un tacle horizontal con todo su cuerpo, haciendo que Bell diera un giro de 290 grados en el aire. Solo pudo ensanchar los ojos con horror cuando vio como Artemisa ya se había levantado del suelo y sus dagas estaban a unos pocos centímetros de sus dos hombros.
Un fuerte ruido metálico se escuchó, una de las dagas de Bell salieron volando, mientras que él fue despedido hacia atrás, rodando en el piso numerosas veces, hasta que finalmente choco contra un árbol.
Artemisa se recompuso por completo con los ojos ligeramente ensanchados. "¿Pudo defenderse en esa situación, en tan poco tiempo?" Pensó la Diosa mientras recordaba como Bell logro poner sus dos dagas en la trayectoria del ataque de ella. Un ataque logro resistirlo a duras penas, mientras que en el otro la daga de Bell salió volando y no le quedo de otra más que parar el resto del ataque con su mano.
Bell se levantó del suelo mientras miraba a Artemisa con una serenidad impresionante, algo poco común en un combate. "Casi pierdo en ese instante…" Pensó Bell mientras veía como la palma de su mano izquierda tenía un gran y profundo corte a lo largo de toda la mano, incluso llegaba hasta el brazo. Una pequeña sonrisa aparecería en el rostro de Bell mientras apretaba fuertemente su puño sangrante. "Ella tiene un poco más cuando se trata de fuerza bruta. Pero ella no sabe que puedo utilizar un potenciador para derrotarla en ese ámbito."
Bell se levantaría del suelo y aferraría su mano derecha fuertemente para asegurarse de que su daga no saliera volando por lo que iba a hacer. Comenzó a correr con una gran velocidad hacia Artemisa.
Un destello apareció en los ojos de la Diosa cuando vio que el ataque de Bell era algo extraño, así que se preparó mentalmente para cualquier imprevisto.
Bell tomo la daga con ambas manos mientras esta se comenzaba a rodear completamente con llamas. Finalmente, Bell llego en donde Artemisa e intento darle un golpe ascendente.
"Un golpe ascendente? Así que quiere romper mi defensa…" Pensaría Artemisa mientras entrecerraba sus ojos de forma calculadora.
Artemisa rápidamente bloqueo el ataque de Bell con sus dagas, y rápidamente hubo un estallido de llamas que rompió su defensa por completo, extendiendo sus brazos lo más alto posible forzosamente, mientras que sus dagas salieron volando por los aires al no poder resistir el impacto.
"¡Ahora!" Bell ensancharía sus ojos a más no poder al ver todo el torso de Artemisa expuesto.
Una sonrisa misteriosa aparecería en el rostro de Artemisa, y después de un segundo… simplemente, no sabía lo que había pasado. Solo pudo ver como ella hizo unos rápidos movimientos con sus brazos hacia su espalda, buscando algo.
Bell tenía los ojos como platos en completo shock al sentir como 4 flechas eran clavadas a lo largo de todo su cuerpo, cortesía de Artemisa. Fue tan rápido, solo tuvo que usar sus manos. Dos de las flechas estaban clavadas en sus hombros, y las otras dos por debajo de sus costillas.
Bell salió fuertemente despedido hacia atrás por el ataque tan repentino y nuevamente rodo por los suelos mientras su expresión era una de clara dolor. Aunque solo fueran unas pequeñas puntas lo que estaban adentro de su cuerpo, la perforación seguía doliendo bastante, especialmente en esas zonas, ya que dificulta el movimiento de los brazos, y produce un inmenso dolor por debajo de las costillas.
Artemisa no tuvo piedad y fue rápidamente hacia donde Bell para acabarlo mientras estuviera tirado en el piso y algo confundido. Bell observo con algo de horror como Artemisa se cernía encima de él para clavarle la daga en su estómago. Artemisa se sorprendió levemente cuando el peliblanco pudo responder aun tirado en el suelo y bloquear el ataque. Bell apretó fuertemente los dientes cuando sentía que la Diosa estaba comenzando a ganar su duelo de fuerza, acercándose lentamente a su estómago con cada empuje.
Artemisa ensancho sus ojos con gran sorpresa cuando vio como una sonrisa se comenzó a dibujar en el rostro de Bell.
La daga de Bell estallaría en llamas, haciendo que Artemisa se sobresaltara por lo sucedido y apretara fuertemente los dientes. Su daga se rompería en dos y la daga de Bell saldría volando por no resistir el impacto. Al ver esto intentaría dar un salto hacia atrás, pero una bola de fuego se generó de la nada por detrás de sus dos rodillas e impacto fuertemente en ambas, obligándola a arrodillarse. Bell se levantó de forma repentina y se posiciono a su costado, se pudo escuchar como apretó su puño con gran fuerza antes de estamparlo en la mejilla de Artemisa. Un gran estruendo se escuchó, sumado a una gran cantidad de ventiscas que se elevaron alrededor de ellos. El rostro de Artemisa estaría ensombrecido y torcido por culpa del enorme impacto.
"Con esto debió bastar…" Pensaría Bell con una pequeña sonrisa en su rostro.
Su expresión triunfante cambio a una de completo asombro cuando Artemisa comenzó a girar su rostro a pesar de que aun seguía ejerciendo presión con su puño. La Diosa estaciono su mirada en los ojos de Bell, fulminándolo completamente con la mirada. Bell apretó fuertemente los dientes ante esto y no perdió el tiempo. Todo su brazo se rodeó de llamas y las uso como propulsores, enterrando a Artemisa en el suelo, generando una enorme explosión en el proceso que lleno todo de polvo y tierra, junto con un cráter que se había producido en el lugar.
"Wow…" Diría Zoe mientras veía la enorme cortina de polvo.
"¿Estarán bien? preguntaría Phoebe con algo de preocupación.
"Ese golpe seguro afecto a Lady Artemisa…" Diría Zoe con el ceño fruncido. "Sera mejor que vayamos a ver si esta- ¡Cuidado!" Zoe tomaría rápidamente a las dos niñas y saltaría, mientras que Phoebe saltaría hacia donde Zoe para esquivar a Bell que había sido despedido a una enorme velocidad, destrozando algunos árboles en el proceso.
"Eso significa…" Diría Phoebe mientras observaba con gran atención como la cortina de polvo finalmente se estaba disipando, revelando la figura de Artemisa.
La Diosa se estaría limpiando la sangre dorada que salía de su nariz y boca. No solo eso, tenía magullones a lo largo de todo su cuerpo que parecían ser un poco delicados.
Artemisa solo se quedó parada allí, esperando que Bell apareciera entre los escombros que habían generado los arboles caídos. Bell no decepciono a la Diosa y apareció entre ellos con una fuerte patada, rápidamente se levantó del suelo y la miro muy seriamente por unos pocos segundos, al igual que ella. Era como si se estuvieran estudiando mutuamente. Como si se estuvieran hablando telepáticamente gracias a sus miradas.
Finalmente ambos dieron una gran sonrisa desafiante y emocionada dirigida exclusivamente al otro.
Zoe y Phoebe eran las dos cazadoras que más tiempo estuvieron con Artemisa. Por esa misma razón, ellas la conocían muy bien. Demasiado bien.
Ambas sufrieron una gran descarga en todo su cuerpo al ver la sonrisa de Artemisa.
"Phoebe… ¿Cuándo fue la última vez que Lady Artemisa sonrió de esa manera?" preguntaría Zoe con los ojos como platos.
"Hace milenios, Zoe. Hace milenios…" Contestaría Phoebe con la misma expresión que Zoe.
Las dos niñas tan solo miraron entre las dos mayores con gran extrañeza.
"¡AAAHHHHHHHHHHH!" Gritaron ambos contrincantes mientras iban con el brazo extendido para darle un fuerte golpe al otro. Aun seguía esa enorme sonrisa brillante en el rostro de ambos.
Bell esquivaría su golpe con un poco de dificultad e intentaría conectar el suyo, haciendo que Artemisa se ponga de cuclillas y demostrara su gran control en su cuerpo nuevamente. El peliblanco no termino allí, y se abalanzo sobre ella para intentar prenderla fuego con su brazo en llamas, pero falló estrepitosamente cuando Artemisa rodo sobre sí misma y se paró con sus manos, para darle una fuerte patada de caballo que lo mando a volar, deshaciendo el fuego en sus manos durante el recorrido. Bell finalmente aterrizo de pie, dándole la espalda nuevamente a Artemisa. Rápidamente se dio media vuelta, pero sus reflejos no eran tan rápidos como antes. Artemisa hundió toda su mano en el estómago de Bell producto de su puñetazo, haciendo que el peliblanco vomitara una gran cantidad de sangre y se lo escupiera toda en la cara de Artemisa. La Diosa cerró sus ojos por esto, y cuando finalmente dejo de vomitar, abrió sus ojos con una clara cara de asco, viendo como Bell estaba con la cabeza gacha y temblando por el dolor. Cuando intento alejarse, su expresión cambio a una confundida cuando sintió como algo la estaba deteniendo. Bell alzo su mirada con una gran sonrisa burlona mientras le sostenía su brazo con una mano, para luego cargar todo su otro brazo con una gran cantidad de llamas usándolas como propulsor. La cara de Artemisa se transformó en una de completa sorpresa cuando vio como el ataque se le acercaba rápidamente, y un segundo después, la golpeaba fuertemente en el estómago. Un gran estruendo se escuchó, junto con una gran cantidad de llamas que fueron disparadas y cubrieron al cuerpo de Artemisa por completo. Un segundo después, Artemisa salió volando, rompiendo algunos árboles en el proceso. Finalmente aterrizo en la cima de uno, parándose con algo de dificultad mientras tocia icor (la sangre de los dioses).
"… No puedo creer que un hombre haya hecho que esa sonrisa de Lady Artemisa volviera." Diría Phoebe con un poco de frustración en sus palabras, mientras observaba como Artemisa miraba a Bell con una gran sonrisa en su rostro, esperando que hiciera su próximo movimiento.
"Ellos no son enemigos, Bell nunca le ha hecho algo malo, ha cumplido sus expectativas y se ha ganado su confianza, junto con su amistad. Ellos solo están peleando para probarse el uno al otro, para ver si pueden sacar lo mejor del otro. Es normal que Lady Artemisa este tan emocionada en estos momentos." Zoe bajaría su mirada con una sonrisa. "Aunque tienes razón. Nunca me hubiera esperado que ella se sintiera realmente contenta a causa de un hombre. Por lo menos, nunca hasta que conocí a Bell." Concluiría Zoe mientras veía como Bell se estaba preparando para saltar, aparentemente.
Phoebe daría un pequeño resoplido mientras miraba a Bell con mala cara. "Si hubiera sido otro, realmente estaría enojada…"
Zoe miraría a Phoebe con gran intriga ante esas palabras, ya que sonaba como si finalmente lo hubiera aceptado. Antes de que pudiera preguntarle, fue interrumpida por el gran salto que pego Bell.
"¡En el aire no podrás moverte!" Pensaría Artemisa con gran entusiasmo mientras se abalanzaba en contra de Bell con un salto bastante potente, rompiendo por completo las ramas en las que se sostenía.
Los dos acortaron la gran distancia que había entre ellos en tan solo un segundo. Los dos se encontraban mirándose atentamente mientras todo a su alrededor parecía ir más lento.
"¡Eres mío!" Pensaría Artemisa con antelación, comenzando a extender su puño hacia él con una gran sonrisa dentuda en su rostro que daba un poco de miedo. Si no fueras Bell obviamente, ya que él tenía exactamente la misma.
"A veces, no es bueno dejarse llevar por las emociones…" Pensaría Bell mientras sus ojos se entrecerraban con astucia y brillaban de un fuerte rojo.
Los ojos de Artemisa comenzarían a ensancharse en shock cuando Bell utilizo el propio cuerpo de la Diosa para hacer una medialuna sobre ella y esquivarla con una maniobra, agilidad, reflejos y habilidad excelentes. Antes de despegarse de su cuerpo, Bell se impulsó con más fuerza de la necesaria, elevándose por el aire y haciendo que Artemisa prácticamente se tragara el suelo.
Bell aterrizaría sin ningún problema encima de un árbol y se daría rápidamente la media vuelta, solo para ver que Artemisa ya se había lanzado con un salto hacia su dirección. Una extraña sonrisa aparecería en el rostro de Bell.
"Creo que te las devolveré…"
Bell se arrancó las cuatro flechas y las prendió fuego para luego arrojárselas a Artemisa cuando estaba a unos pocos metros de él. Artemisa ensancho sus ojos en shock cuando sintió como las flechas se clavaban en sus hombros y piernas. Finalmente, La Diosa paso al lado de Bell como si fuera un trapo y se estrelló contra las ramas, para finalmente rodar por el piso.
La sonrisa de Bell se borraría por una expresión de dolor cuando se tomó fuertemente el estómago por el anterior golpe, además de que veía todo borroso.
"Mierda, creo que debería haber dormido un poco más…" Pensaría Bell mientras comenzaba a darse la vuelta lentamente, solo para cubrirse con sus dos manos cuando una flecha de punta plateada se dirigía hacia él. Bell ensancho los ojos con horror cuando vio como la flecha atravesó sus dos manos sin ningún tipo de problema y perforo bastante profundamente justo debajo de su cuello, haciendo que diera un gran grito de dolor y se callera del árbol.
Al ver esto, las cuatro Cazadoras rápidamente corrieron hacia él. Zoe lo tomo en brazos antes de que tocara el suelo y lo miro con gran preocupación. Rápidamente retiro la flecha plateada para ver el daño. Quizás no había tanto daño, lo realmente preocupante era lo que le había hecho el daño.
El rostro de Bell se puso completamente pálido mientras respiraba completamente agitado.
"Fecha de punta plateada… creo que Lady Artemisa fue demasiado lejos." Diría Phoebe con algo de preocupación mientras miraba como el rostro de Bell se ponía cada vez más pálido por cada segundo.
"Fecha de punta plateada oh no. Si no puede vencerme sin que entre en mi modo Divino, ¿Qué sentido tiene?" preguntaría Artemisa mientras aparecía entre los arboles con varios daños en su cuerpo. "Si lo puedo derrotar de esta manera, eso significa que yo sería más que suficiente. Entonces, ¿por qué la profecía anuncia que una gran cantidad de Dioses Olímpicos caerán en la Guerra? No demostraste ninguna habilidad especial, como el poder divino que embullo en mis flechas plateadas. Entonces, ¿Qué te hace pensar que le podrás ganar a la nueva amenaza, si ni siquiera me puedes ganar a mi sin usar todo mi poder?" Artemisa daría su punto, haciendo que todas las Cazadoras, incluida Artemisa, miraran a Bell esperando una respuesta.
Zoe y las niñas tan solo mirarían muy preocupadas como Bell respiraba con gran dificultad. Finalmente, se pararía con mucha dificultad, mientras Zoe permanecía detrás de él para asegurarse de que nada malo le pasara.
Bell alzaría su mirada al cielo mientras cerraba profundamente sus ojos. "Esta pelea aún no ha terminado."
Artemisa lo miraría con mucha atención tras sus palabras. Cuando estaba a punto de contradecirle, él volvió a hablar nuevamente.
"Es exactamente igual que aquella vez. Completamente acorralado, sin esperanza alguna de ganar… pero…" Bell apretaría fuertemente sus puños. "La emoción de ese combate es irremplazable." La imagen del Dragón Negro de un Ojo se presentó en su mente por un pequeño segundo, haciendo que abriera sus ojos con un destello imponente que alerto a Artemisa. "Es irremplazable, ¡al igual que este!"
El sonido de unas campanas comenzó a escucharse en todo el lugar, mientras todo comenzaba a temblar de una gran manera. Bell comenzó a rodearse con un aura completamente blanca que impregnaba todo su cuerpo. Unos árboles comenzaron a derrumbarse por el fuerte temblor. La presión que ejercía en el ambiente y alrededor de él, era extraordinario. Sumado al sonido de las campanas, le daba un toque aún más imponente, ya que parecía la campanada que anunciaba la muerte.
Zoe.
Phoebe.
Brilia.
Lilia.
Incluso Artemisa.
Todas estaban en completo shock por lo que estaban presenciando. No podían decir ni siquiera una palabra. Su mente estaba completamente en blanco. Lo único que podía era observar con la boca abierta lo que estaba en frente suyo.
Un árbol que estaba un poco cercano a Lilia comenzó a caerse sin que nadie se diera cuenta por lo que estaba sucediendo en estos momentos. Justo antes de que el árbol pudiera aplastarla, una gran llamarada con la magnitud del fuego de un cohete cuando despega cubrió al árbol por completo y lo rostizo sin que quedara indicios de él. Todas observaron aún más estupefactas como Bell tenía dos dedos extendidos hacia esa dirección mientras respiraba muy agitadamente.
Finalmente, cerraría sus ojos con gran dolor mientras se tomaba la herida causada por la flecha plateada. El dolor y la fiebre eran tan insoportables que término por desmallarse. Y con su desmayo, todo se tranquilizó de repente. El aura blanca que rodeaba a Bell y el sonido de las campanadas desapareció, junto con los temblores.
Todas se quedaron mirándose entre sí sin decir ni una palabra por unos pocos segundos. Pero no tenían tiempo para intentar asimilar lo que habían visto.
"… Voy a llevarlo con Apollo, antes de que muera por culpa de mi flecha plateada."
SALTO DE LINEA.
Artemisa rápidamente se presentó afuera de los aposentos dorados de Apollo, con Bell cargando en su espalda. Golpeó la puerta con exasperación, esperando una respuesta rápida.
Casi al instante, Apollo abrió su puerta en su forma divina (en lo único que cambiaba era en el color de su cabello. Era increíblemente dorado, como si fuera el mismo sol). Su mirada un tanto aburrida cambio rápidamente a una de gran sorpresa exagerada.
"¡¿Hermanita?!" Una gran sonrisa apareció en el rostro de Apollo. "¿Qué te trae por aquí? ¿Quieres jugar un rato? Podríamos ir al mundo humano para participar en alguna fiesta..."
"¡Necesito tu ayuda!" Apollo se exalto un poco por el grito de Artemisa, para después ponerse serio al ver que Bell se encontraba en su espalda. Rápidamente se transformó en su forma mortal.
"¿Qué le paso? Esta mucho más pálido de lo que recordaba…" Diría Apollo seriamente mientras lo estudia minuciosamente con su mirada.
"Fue una de mis flechas plateadas. ¿Puedes fabricarle una cura?" preguntaría/ordenaría Artemisa mientras miraba a Apollo con bastante apuro, indicando que no quería perder más tiempo.
La mirada de Apollo se endurecería aún más. "¿Una de tus flechas especiales?" Apollo daría un gran suspiro de decepción. "¿Por qué le hiciste esto? Sabes que, da igual. Primero necesito una de tus flechas plateadas para curarlo, después lo discutimos." Artemisa le recriminaría al instante, sabiendo que Apollo tenía una idea equivocada en su cabeza. Pero debido a la situación, no lo hizo y entro rápidamente en los aposentos de Apollo para ponerlo en una de las varias camillas que había en el lugar.
Artemisa le daría una de sus flechas plateadas de inmediato. Apollo la partió a la mitad al instante. Busco un pequeño frasco y estrujo la flecha como si estuviera escurriendo un trapo, haciendo que una gran cantidad de líquido plateado con gran brillo callera al frasco. Las manos de Apollo se iluminaron de sobre medida al igual que sus ojos, haciendo que un líquido dorado se mezclara con el plateado dentro del frasco, creando una mezcla entre ambos colores. Apollo hizo desaparecer los pequeños restos que quedaron de la flecha ya inservible, para luego dar un pequeño suspiro de cansancio.
"Aquí tienes." Diría Apollo mientras le extendía el pequeño frasco a Artemisa. La Diosa se lo arrebato al instante y levanto delicadamente la cabeza de Bell mientras le daba de tomar cuidadosamente. Apollo tan solo se sentó en una de las sillas que había cerca de la cama mientras mirada con una ceja alzada, interesado por la interacción tan preocupada de Artemisa por Bell.
Una vez que tomo del frasco, Artemisa volvió a apoyarlo delicadamente en la almohada, viendo con gran alivio como su rostro lentamente recuperaba su color y la respiración frenética se volvía más regular.
"También tengo que curar sus heridas. Al igual que las tuyas, si quieres." Diría Apollo con gran interés. Más que preocupado, estaba esperando una respuesta ante todo el asunto.
Artemisa lo miraría de reojo, fulminándolo con la mirada.
"¡Oye, oye, oye! ¡Te ayude un poco!, ¿no crees que me merezco por lo menos una explicación?" Diría Apollo mientras agitaba sus manos en defensa. "¿Aunque sea una chiquita, eh?" Apollo separaría un centímetro ambas manos para hacer énfasis en sus palabras.
Artemisa daría un gran suspiro de cansancio. "Está bien. Pero, no quiero que nuestro padre sepa sobre esto. Si se entera que lo dañe demasiado, quizás piensa algo equivocado." Apollo tan solo asintió, prestando especial atención, como si fuera un niño pequeño. "Tuvimos un enfrentamiento amistoso. Como puedes ver, él me daño bastante, pero al final pude ganar gracias a mis flechas plateadas."
"¿No crees que fue demasiado infantil usar un arma que pueda acabar con el mismo Caos?" preguntaría Apollo, utilizando la silla en la que estaba sentado para tapar un flechazo de Artemisa.
"¡No es necesario que me lo digas, ya lo sé muy bien!" Gritaría Artemisa con un gran sonrojo de vergüenza en su rostro. Ella bajaría la mirada con un destello de culpa en sus ojos. "Me deje llevar… estaba realmente emocionada." Artemisa miraría a Apollo, que tenía los ojos bien abiertos por lo escuchado. "¡¿Qué?! ¡¿Acaso está mal que me emocione por un combate?! ¡¿Acaso está mal pasarla estupendamente bien con un amigo?! ¡¿Acaso está mal sentirme realmente bien?!" Gritaría Artemisa ligeramente apenada.
Apollo aún tenía sus ojos ensanchados. Lentamente, su expresión se transformó en una tonta sonrisa mientras unas lágrimas comenzaban a salir de sus ojos. "¡He-Hermanita!"
"¡¿Qué?! ¡Deja de mirarme así, das asco!" diría Artemisa mientras le dirigía una mirada asqueada a Apollo.
Apollo realmente estaba contento por su hermana. Es la primera vez en mucho tiempo que ella reconocía a alguien como su amigo. Para un hermano sobreprotector como él, eso significaba mucho, mucho más de lo que parecía. Especialmente, si ese amigo la hacía sentir realmente viva.
"¡Cállense, hacen mucho ruido!" Artemisa y Apollo mirarían a Bell con los ojos en blanco al escuchar como los callaba, aun estando dormido.
"Sera mejor que no hablemos mucho, por ahora." diría Apollo en silencio mientras se acercaba a Bell y comenzaba a revisar sus heridas.
TIME SKIP: ALGUNAS HORAS MAS TARDE…
Bell finalmente sentía que estaba saliendo de la inconciencia. Aun no podía abrir los ojos, pero escuchaba los murmullos de dos personas de fondo.
"Artemisa, esto no está bien." Una voz que probablemente era de Apollo, aunque sonaba seria, algo raro viniendo de él.
"¿Qué sucede?" El claro tono preocupado de Artemisa fue bastante fácil de distinguir para Bell.
"Es cierto que esta batalla ha hecho que se sobre-exigiera de más. Pero puedo ver fácilmente que ah descanso pesimamente, sumado con algunas contracturas en sus manos. Estoy seguro que ha descansado de manera muy inapropiada y le están haciendo hacer trabajos más duros de lo que debería. Artemisa, ¿qué es lo que le obligaste a hacer exactamente?" preguntaría Apollo con un claro tono desaprobatorio al final.
"… Es cierto que le obligue a hacer un par de cosas, pero no es para tanto. Sé que se estaba levantando algo temprano y acostándose un poco tarde, eso se debía a su rutina de entrenamiento y la fabricación de flechas." Respondería Artemisa con un tono un poco cauteloso.
"¿Flechas?" Se escuchó como Apollo chasqueo los dedos. "Ese debe ser el problema. ¿Crees que es normal que se levante tan temprano tan solo para hacer un par de flechas?"
"Pero… bueno, en realidad tiene mucho sentido…" Contestaría Artemisa con bastante duda en sus palabras. "No son muchas, así que no entiendo porque tarda tanto…"
"¿Tú le dijiste la cantidad que debía fabricar por día?"
"… No." El tono de Artemisa se escuchaba bastante decepcionado.
"Entonces ya sabes lo que está pasando." Declararía Apollo con un tono serio en sus palabras.
Los dos dejarían de hablar al ver como Bell se levantaría de la cama mientras se sostenía la cabeza con un poco de dolor y cansancio.
"¡Muchacho! ¡¿Ya estás bien?!" preguntaría Artemisa, acercando rápidamente su silla a la cama de Bell mientras lo miraba con gran intensidad, esperando una respuesta.
"…si. Ya casi no me duele, pero me siento extremadamente cansado…" Contestaría Bell mientras se frotaba el cabello con una sonrisa cansada y un poco estúpida en su rostro, haciendo que Artemisa le dirigiera una sonrisa.
"¿Cuántas horas duermes por día?" Pregunto Apollo seriamente, haciendo que Bell lo mirara con algo de sorpresa. Por lo visto, la actitud de Apollo podía cambiar drásticamente cuando se trataba de sus pacientes. Oh por lo menos, si los pacientes le caían bien.
Bell pondría una mano en su mentón mientras tarareaba para sí mismo. "Creo que entre una horas por día."
Apollo y Artemisa se dirigieron una mirada preocupada entre ellos.
"Artemisa, vuelve con tu Caza y asegúrate de castigar a quien se lo merezca. Es algo inadaptable, no solo porque no siguió las órdenes de un Dios, sino que también perjudico la salud de su propio compañero." diría Apollo con algo de preocupación, haciendo que Artemisa bajara la cabeza y asintiera con un poco de pesar.
"Por lo visto, estos dos pueden llevarse bien si lo intentan…" Pensaría Bell con los ojos en blanco, para luego pestañear con preocupación. "Espera un segundo, ¿va a castigar a Phoebe?"
Artemisa le dirigió una mirada llena de culpa en su rostro. "Espérame aquí. Prometo que volveré pronto." Artemisa extendería su mano para apoyarla de forma reconfortarte encima de la mano de Bell, pero se detuvo a mitad de camino por las dudas que surgieron en su mente.
Bell tomo la mano de Artemisa, haciendo que la Diosa se sorprendiera. "No tienes la culpa de nada, así que no pongas esa cara. Ve, y no te preocupes." diría Bell con una enorme sonrisa dentuda, haciendo que Artemisa lo mirara con mucha atención. "Solo... no seas muy dura con ella. Yo no lo seria." diría Bell con un tono ligeramente preocupado en sus palabras.
Artemisa lo miro por unos pocos segundos con un destello muy agradecido en sus ojos. No le dijo una palabra, porque el pequeño apretón reconfortante que sintió Bell en su mano fue más que suficiente para saber que la Diosa estaba muy agradecida con él.
Apollo tan solo observo con una ceja alzada toda la interacción, hasta que finalmente la Diosa desapareció con un destello plateado. Viendo su oportunidad, Apollo se acercó rápidamente con su silla como si fuera un perro y lo miro muy seriamente.
"Escúchame, Bell. Tienes que comenzar a dormir 8 horas diarias. Debes estar descansado en todo momento, porque no sabes en que momento las cosas podrían complicarse. Estoy seguro que si hoy hubieras estado descansado, hubieras podido ganarle a mi hermanita, lo sé por los daños que tenía. Ahora ya sabes, nada de dormir cuatro horas diarias oh tu salud física y mental se ira por el garete." diría Apollo con un claro tono imponente, haciendo que Bell aceptara sin rechistar. "Por cierto…" Un destello apareció en sus ojos. "¿Desde cuándo tú y mi hermanita son tan amigos?" Apollo comenzó a mover sus piernas como si fuera un niño emocionado, rompiendo completamente la atmosfera seria que él mismo había creado.
"No lo sé." Contesto Bell con los ojos en blanco. "Simplemente sucedió. Cuando apenas llegue me quería muerto, y ahora somos muy buenos amigos. Creo que se debe a por como actué en varias ocasiones." Contestaría con una gran sonrisa nerviosa por la intensa mirada que estaba recibiendo por parte de Apollo.
"Lo entiendo." diría Apollo con una sonrisa un tanto idiota en su rostro. "Es genial saber que mi hermanita tiene un buen amigo, a parte de sus Cazadoras. Además, me quedo completamente tranquilo al saber que eres tu ese hombre." Contestaría Apollo con satisfacción.
Bell lo miro con una ceja alzada. "¿Yo soy el hombre? ¿Te refieres a la historia de Orión?" Apollo ensancharía los ojos al escuchar ese nombre. Todo el ambiente se pondría bastante pesado.
"Así es." Contestaría Apollo con un tono fulminante. "Ese hombre quería hacer que mi hermana rompiera sus Juramentos."
"Así que, ¿me estás diciendo que no quieres que tu hermana descubra el amor por culpa de los estúpidos juramentos?" preguntaría Bell con un claro tono decepcionado. Él pensaba que Apollo era diferente.
Apollo lo miro con sus ojos levemente ensanchado mientras se frotaba el cabello. "Bueno… el problema es que Orión nunca estuvo enamorado de Artemisa."
"¡¿Qué?!" Pregunto Bell en shock.
Apollo asintió con una sonrisa inocente en su rostro. "Tal y como escuchaste. Le pregunte personalmente a Afrodita si ese hombre estaba enamorado de mi hermana. Pero ella dijo que no, y tampoco tenía alguna habilidad para poder hacer que Afrodita no pudiera ver sus verdaderos sentimientos. Por lo tanto, él solo estaba mintiendo." Declararía Apollo, como si fuera lo más natural del mundo. Apollo se llevó la mano al mentón mientras miraba hacia el cielo. "Además, es cierto que le di esa pócima para volverlo un poco loco, pero solo un poco. No entiendo como una pócima tan débil hizo que Orión matara a casi toda la Caza de Artemisa." Apollo se froto el cabello con una mirada inocente en su rostro. "Lo único que puedo pensar es que quizás me confundí de pócima…" Apollo miraría a Bell, asustándose un poco por la mirada que sostenía en su rostro.
"… ¿Artemisa sabe sobre esto?"
Apollo negaría rápidamente mientras bajaba sus hombros completamente abatido. "Cada vez que intento hablar de esto con ella, simplemente me grita un montón de groserías y nunca llegamos a nada." Apollo alzaría su mirada con un toque de seriedad. "Ella piensa que lo hice a propósito, ¡pero no todo fue a propósito! Si ese hombre realmente la hubiera amado desde un principio, hubiera hecho todo lo posible para que Artemisa también se enamorara de él, para que sintiera el gusto del amor." Apollo apretaría fuertemente su puño mientras lo alzaba con fuerza. "¡Después de eso, la ayudaría a que Zeus no se enterara de que rompió sus Juramentos hasta el fin de los tiempos!" Apollo comenzaría a sudar frio mientras miraba la puerta gigante con miedo. "Pero no se lo digas a mi padre, oh me mataría." Le susurraría.
"Esto es muy extraño…" Pensaría Bell en voz alta, haciendo que Apollo lo mirara con confusión. Bell rápidamente le dirigió una sonrisa. "Olvídalo."
SALTO DE LINEA.
"Deberías estar avergonzada. Por tu culpa, su salud está más expuesta de lo normal."
Phoebe bajaría su cabeza, aceptando el regaño de Artemisa. "Realmente lo siento, Lady Artemisa. No pensé que podría ser tan malo…"
"¿Sabes lo que hubiera pasado si no me enteraba? ¡Tuvimos suerte de descubrirlo hoy!" Regañaría nuevamente Artemisa, con una voz bastante áspera.
"Pensaba que él se acostado temprano todos los días. Pero eso no es excusa por haber continuado con mi rabieta sin decir nada… especialmente después de todo lo que hizo." Declararía Phoebe mientras cerraba fuertemente sus ojos. Artemisa se percató que realmente lo estaba diciendo en serio. Esta realmente triste de haber perjudicado a Bell de esa manera.
"Muy bien." diría Artemisa mientras asentía con un tono mucho más tranquilo, pero aun severo. "Ya decidí tu castigo. Ese castigo no será impuesto por mí, sino por el muchacho." Phoebe miro a Artemisa con ganas de protestar, pero al final nada salió de su boca tras ver su mirada.
"… Supongo que realmente lo merezco. Si no hubiera sido por mi culpa, le hubiera ganado a Lady Artemisa y ahora estaría aquí con nosotras. "Pensaría Phoebe, resentida con sus acciones. Ella dio un gran suspiro interno. "En un principio se sintió bien, ya que era un hombre. Pero mediante fue conviviendo con nosotras, demostró ser alguien especial. Y aun así, en ningún momento dije algo… realmente me merezco esto."
SALTO DE LINEA.
Todas las Cazadoras aparecieron en los aposentos de Apollo. Todas sintieron un gran alivio al ver que Bell ya no se encontraba acostado.
"¿Y Apollo?" Pregunto Artemisa mientras mirada de un lado a otro, esperando que se hubiera ido 3000 metros bajo tierra.
"Tenía que hacer algunas cosas." Declaro Bell con una sonrisa, para después ver a Phoebe con una mirada seria. En todo momento, la pelirroja mantenía su mirada gacha.
"Ahora que estas mejor, me gustaría preguntarte…" diría Zoe con un tono bastante tranquilo. "¡¿QUÉ DEMONIOS FUE LO DE HACE POCO?!" Gritaría con un tono exasperado.
"¡Es cierto! ¡Fue increíble! ¡Hiciste booof, y luego boom!" Declararía Lilia, haciendo unas señales absurdas con sus manos.
"¡Y luego zaas, para después kaboom!" Agregaría Brilia, con exactamente los mismo movimientos que Lilia.
"¿Saben hablar inglés?" Pregunto Zoe con los ojos en blanco.
La risa de Bell haría que todas lo miraran con atención. "Esa es una habilidad que gane poco después de empezar mi aventura. Se llama 'Argonauta'. Es una habilidad que te permite cargar una gran cantidad de poder, aunque su punto débil es que tarda 4 minutos en cargarse, y si es interrumpida por un golpe oh lo que sea, se cancela."
"Eso quiere decir que si te hubiera golpeado allí, ¿hubieras perdido esa técnica?" preguntaría Artemisa con intriga. La mirada de Bell le hizo saber al instante que no era así.
Bell daría una pequeña sonrisa de lado. "Digamos que… así la utilizaba en un principio. Cuando tuve mi batalla contra el Dragón Negro de un Ojo, no podía cargar el ataque, porque siempre recibía un golpe oh me desconcentraba por algo externo. Entonces, cuando estuve a punto de morir, simplemente me reúse a caer allí, volviendo a utilizar la habilidad en el último segundo, pero algo fue diferente…" Bell se miraría los puños y los apretaría fuertemente. "No tuve que esperar los 4 minutos." Todos se miraron sorprendidas. "En esos momentos solo quería ser más fuerte para enfrentarlo, era lo único que deseaba. Entonces, la habilidad no se concentró en un golpe oh un movimiento, se concentró en mis Estadísticas." Bell les daría una sonrisa misteriosa. "La habilidad se encargaba de potenciar constantemente mis Estadísticas, haciendo que mi poder universal casi se duplicara. De esa forma, es como pude vencerlo." Todas lo estarían mirando, como si estuvieran en un cine, haciendo que Bell se frotara el cabello nervioso. "Aunque no todo es color de rosas. Al estar rompiendo la regla de la habilidad debido al uso inmediato, su energía se agota tan solo en los primeros dos minutos." Bell bajaría su mirada con algo de tristeza, haciendo que todas lo miraran con especial atención. "Además… siempre que la usaba, pensaba en lo que sería ser un héroe… ese sentimiento activaba la habilidad. Pero hace mucho tiempo que abandone ese sueño."
"¿Eso quiere decir que nuestra batalla genero un gran sentimiento para ti?" Pregunto Artemisa con un poco de alegría en sus palabras, al darse cuenta que Bell si había disfrutado mucho el combate contra ella y no lo había imaginado.
Bell asintió con una sonrisa en su rostro. "Esa emoción… hace mucho tiempo que no sentía algo parecido, y fue increíble." diría Bell mientras apretaba fuertemente su puño.
"… Un momento." Todos observaron a Zoe con expectación. "Tus Estadísticas no funcionan, ¿verdad?" Bell tan solo asentiría con una sonrisa divertida al saber a dónde iba esto. "Entonces, ¿cómo es que puede seguir funcionando de esa manera?"
"Porque mis Estadísticas volvieron cuando la utilice." Todas miraron a Bell con gran sorpresa. "No sé por qué, pero esa habilidad puede hacer volver mis Estadísticas en ese corto tiempo que está activa."
Artemisa se tomaría el mentón de forma pensativa. "Por eso es que todo a nuestro alrededor se volvió loco… no solo volvieron tus Estadísticas por ese momento efímero, sino que también se potenciaron ridículamente por obra de esa habilidad tuya…" Bell asentiría con leve sorpresa al ver lo rápido que pudo comprenderlo.
Artemisa estuvo un par de segundos en su pose pensativa, algo que extraño un poco a todos. "Bien." diría Artemisa mientras asentida para sí misma. "Debido a lo que demostraste, no veo la necesidad de devolverte a tu Dimensión." Aclararía Artemisa con una sonrisa.
"¡Bien!" Gritarían las dos niñas, prácticamente lazándose y tirando a Bell de la cama, mientras que Zoe aplaudía, completamente gustosa por lo escuchado.
"Lo único que falta por decidir, es el castigo de Phoebe." Bell dejaría de reírse junto con las niñas y miraría a Artemisa con un poco de sorpresa.
Phoebe dio un par de pasos hacia donde estaba Bell, todo el tiempo manteniendo su mirada gacha por la pena y culpa que sentía.
"Decidí que tú mismo serias el que la castigara." Aclararía Artemisa con un tono serio.
Bell se levantaría del suelo mientras la miraba fijamente, con una expresión totalmente en blanco.
Phoebe alzo un poco la mirada para poder verlo. "No debí haberlo hecho, no debí haberte juzgado antes de conocerte, no debí quedarme callada una vez que supe como eras. No creo que sirva de nada lo que voy a decir, pero…" Phoebe haría una reverencia, haciendo que todas las mujeres se quedaran impactadas. "¡Realmente lo siento!" Phoebe cerró fuertemente sus ojos, esperando el veredicto de Bell.
"¡AUCH!" Phoebe grito fuertemente, para luego comenzar a frotarse su hombro con algo de molestia mientras miraba a Bell.
Bell le esbozo una gran sonrisa mientras aun seguía con su puño extendido. "Ese es el castigo, espero que hayas aprendido la lección."
Phoebe ensancho sus ojos en shock tras escucharlo. Solo pudo quedarse allí parada, mirándolo por varios segundos.
Hasta que…
"Hm, hm, hm." Phoebe se llevó una mano para tapar su riza desbordante.
"¡Ja ja ja ja!" Phoebe se empezó a reír con gran alegría, siendo acompañado por Bell casi al instante. Las demás mujeres solo podían ver divertidas por su interacción tan amistosa.
"Realmente, tú no eres como cualquier otro." diría Phoebe, mientras se limpiaba las lágrimas para secar sus lágrimas.
SALTO DE LINEA.
Bell comenzó a abrir sus ojos para recibir el nuevo día. Lo primero que vio, fue un largo cabello negro con reflejos rojizos.
"¿Qué haces en mi tienda?" Pregunto Bell con los ojos en blanco al ver como Artemisa lo estaba mirando desde la entrada.
"¿Cómo se siente dormir perfectamente por tres días consecutivos?" preguntaría Artemisa con un aire divertido en sus palabras.
Bell se levantaría de un salto, sin importar que Artemisa lo viera en boxers. "Se siente genial, no puedo negarlo. Aunque no estoy de acuerdo que Phoebe haga mi trabajo…" diría Bell con un pequeño resoplido al final.
"Ella se ofreció. Creo que quería pagártelo de alguna manera." Aclaro Artemisa sin prestarle atención al cuerpo tonificado y detallado de Bell.
"Todavía no contestaste mi pregunta." diría Bell mientras se ponía su gabardina.
"Hoy comenzaras a aprender sobre el mundo moderno."
"¿Aaaaaah si?" preguntaría Bell realmente curioso. "Pero tú me dijiste que no eras la indicada para enseñarme sobre la tecnología, aparatos modernos, y esas cosas raras." diría Bell mientras movía sus manos de una forma graciosa para hacer énfasis en sus palabras.
"Conozco a alguien."
MIENTRAS TANTO, EN OTRO LUGAR NO MUY LEJOS DE ALLÍ.
El Empire State se veía igual de impresionante que siempre. Pero en estos momentos, únicamente seria impresionante lo que estaba por pasar en la cima del rascacielos. Concretamente, con dos hombres que estaban reunidos, apoyados en las rejas.
"Hermano, ha pasado mucho tiempo…" Hablaría Poseidón, refiriéndose al hecho de que ellos no se veían "fuera del trabajo" hace mucho tiempo.
Zeus tan solo lo miraría seriamente por unos pocos segundos, para luego mirar hacia el cielo. "Dime, ¿Qué ves ahí?"
Poseidón miraría hacia el cielo por unos pocos segundos. "Nubes de tormenta." Contestaría con mucha simplicidad.
"Sin rayos…" Zeus miraría a Poseidón, fulminándolo con la mirada. "Robados…" Zeus se apartaría de Poseidón, siendo seguido de inmediato por este.
"¿Qué? ¿Crees que yo los robe?" Poseidón preguntaría con un tono levemente ofendido. "La omnipotencia te ha cegado, hermano. Tenemos prohibido robar nuestros poderes."
Zeus se detendría y lo miraría muy fijamente. "Pero nuestros hijos no."
Poseidón le dirigiría una mirada indignada. "¿Acusas a mi hijo?" diría con un tono un poco áspero. "No lo veo desde que era un bebé. No me conoce ni sabe quién soy, por tu culpa." Atacaría con aun más severidad.
"Si tu hijo es el ladrón… lo enviare a los abismos más profundos del Tártaro." Declararía Zeus alterado.
Poseidón lo tomaría fuertemente de la ropa con sus dos manos, sosteniendo una mirada que expresaba odio. "¡Tú le tocas un cabello, y te arrepentirás por el resto de tu vida!" Zeus rompería el agarre de una forma un tanto violenta.
"Tendrá que devolver el rayo. En 14 días, para la medianoche, en el solsticio de Verano." Zeus se volvió a apartar de Poseidón, y le dirigió una última mirada fulminante. "¡Oh entonces abra guerra!"
FINAL DEL CAPITULO!
Espero que les haya gustado! Y si, se me hizo un poco más largo de lo normal.
Espero que todos hayan pasado un año nuevo genial con su familia!
Aunque lo de Aiz parece un relleno innecesario, realmente lo considero algo importante. No solo porque Artemisa lo salvo de sí mismo, sino que también ahora el corazón de Bell se curara y en poco tiempo podrá enamorarse de una nueva mujer. No creo que haga falta mencionar quien será.
Decidí cambiar algunas cosas respecto a las acciones de Apollo en contra de Orión. Así es, tengo algo planeado para ese Gigante más adelante. Además de eso, también quiero que Artemisa y Apollo se vuelvan a amigar en un futuro. Por último, solo espero que les haya gustado la primera pelea "seria" de esta historia.
Nos veremos pronto, así que cuídate!
Un saludo!
Cantidad de palabras: 13305 palabras.
