Hola a todos, creo que me tardé un poco más de la cuenta en actualizar esta vez, y bueno, es que mi trabajo me está haciendo las cosas muy difíciles. Antes de entrar en el capítulo y de contestar reviews sin embargo, tengo que hacer ciertas aclaraciones.
Como bien saben, estamos entrando en terreno peligroso, y no me refiero al final de la primera de las sagas de esta historia, sino a la batalla entre Caballeros Dorados. Es tema de debate, y lo será eternamente al parecer, el qué Caballero Dorado es el más fuerte. Entran muchos factores a considerar, su alcance de cosmos, las estrategias, sus convicciones, por ello los eventos que ocurrirán en el transcurso de este, y siguientes capítulos, podrían ofender susceptibilidades de algunos. Así que no está de más hacer algunas aclaraciones.
Existe un documento de carácter oficial, llamado el Taizen, en el Taizen, Kurumada ordenó a los Caballeros Dorados de mayor a menor según su potencial de cosmos, y este fue el resultado de mayor a menor: Dohko (24 puntos), Aioros (22 puntos), Saga (19 puntos), Shaka (19 puntos), Milo (19 puntos), Mu (18 puntos), Afrodita (18 puntos), Shura (17 puntos), Aldebarán (16 puntos), Máscara Mortal (16 puntos), Camus (16 puntos), y Aioria (12 puntos). ¿Qué son estos puntos? Son las potencias máximas de puño, patada, arma, cosmos y determinación, que Kurumada enumeró del 1 al 5, y puntuó en cada Caballero Dorado, para delimitar su poder. El único que tiene puntaje perfecto es Shion con 25. Así que este, es el puntaje oficial según Kurumada, de la escala de poder de los Caballeros Dorados. Por allí anda circulando en internet una versión "actualizada" de este puntaje según Next Dimensión. En mi opinión, no he encontrado la fuente fiable de esto, y al mismo tiempo, no habla de la actualidad de los Caballeros Dorados, sino de sus puntos de poder que tendrían en el pasado, esto es muy confuso de explicar, pero no representa la realidad del momento de la muerte de los Caballeros Dorados, que el Taizen sí especifica.
Habiendo dicho esto, aunque la fuente es oficial, no deja de ser ridícula. Aioria con 12 puntos ha enfrentado a Cronos, Shura con 17 puntos asesinó a un titán, además de que los Caballeros de Bronce también están puntuados, y según la escala de Kurumada, todos, absolutamente todos, son más poderosos que Aioria, lo cual, repito, es ridículo. ¿Entonces quién es el Caballero Dorado más poderoso? Si tomamos en cuenta el Taizen, el top 5 es bastante comprensible, más no los últimos puestos. Realmente, el Caballero Dorado más poderoso, es el que en ese momento tenga el protagonismo, pueden decir que Saga, pueden decir que Shaka, todos fueron derrotados por bronces. Yo me voy con las palabras de Kanon: "De no ser por la barrera de Hades, Radamanthys no hubiera podido ridiculizar a Milo, Mu y Aioria", así que, en teoría, cualquier Caballero Dorado tiene el poder de un Juez del Inframundo, y esa, es la idea con la que quiero que se queden de aquí en adelante. No hay un Caballero Dorado más fuerte, la fuerza de los mismos, es meramente situacional. Habiendo hecho esta aclaración, a contestar reviews:
reyna lisset: ¿Baile de viernes de actualización? Esa es nueva, jajaja, hoy es jueves, así que no podrás realizar ese baile, que mal. Poner a Siegfried en una batalla es demasiado complicado con eso de que solo tiene un punto débil, por ello no pude darle un mejor sentido a su combate con Sigmund, pero me alegra que te haya agradado el resultado. Sobre Hilda y si aún hay esperanza, supongo a que te refieres a que esté con Sigmund. Bueno, la verdad eso nunca fue el plan, pero ya me conoces, tiendo a cambiar de opinión sobre la marcha, así que puede que sea posible, ya veremos qué pasa. La pelea de Hagen y Frodi sigue, pero no la volveré a tocar de momento. Los Dioses Guerreros Dorados ya eligieron sus lealtades, lo siento. Pandora vivió 3 años en el Santuario, en algún momento hablaron, no le des vueltas, jajaja. Y ya sabes que mi cliché favorito es el de las 12 Casas, por supuesto que tenía que usarlo, ya sé que es cliché, demándenme. Que fe me tienes con mis actualizaciones, ya no dejaré historias abandonadas, bueno ni yo me la creo, tu lee mientras sigo constate -_-.
TsukihimePrincess: Ok… "por amor a quien quieras Saori recupera su divinidad". Ok, mal chiste. Eso tendrás que esperar para saberlo, no seas impaciente, jajaja. Entiendo lo que mencionas, pero pese a que Guerras del Ragnarok pertenece a la trilogía de Guerras junto con Guerras de Troya y Guerras Doradas, es una historia aparte. No sé si voy a realizar alguna especie de conexión, hasta ahora lo único que más o menos apunta a eso es Pandora, de momento quédate con las palabras de Loki en Guerras Doradas: "Será una realidad fuertemente influenciada por esta (la de Guerras Doradas)."
dafguerrero: Que no te duela, yo entiendo que todos tenemos vida. A ver, pocos dioses Nórdicos exigían sacrificios, se me ocurren Tyr y Freyja, pero nadie más. Sobre golpear a las mujeres, los nórdicos tenían un sistema de igualdad muy sofisticado, que se resume básicamente en: "si me golpeas, seas hombre o mujer, te parto toda la cara", así que sí, a los Nórdicos no les interesaba ser delicados con las mujeres. Los Dioses Guerreros Dorados de Saori tienen mucho en contra, los Nuevos Zafiros de Odín son solo una de sus muchas preocupaciones. Las lealtades de los Dioses Guerreros Dorados, está tallada en piedra en estos momentos, lo irás comprendiendo conforme avance la historia. Sigmund como guerrero de la Osa Menor, la respuesta sencilla es un mago lo hizo, la compleja, oye que no le puedo dar a Sigmund a Fafnir, tengo limites sobre las cosas que puedo o no puedo hacer, jajaja, dejémoslo en que Siegfried es más fuerte. Y sobre Tholl, no le des vueltas al asunto, Tholl no es Thor, de hecho, estoy aprovechando el error de traducción para nombrarlos como individuos diferentes.
Postdata: Ya me resigné a que no voy a poder resumir esto en dos capítulos, que sean los que tengan que ser para terminar la temporada, ya después me organizo.
EDITADO: 14/09/2022.
Saint Seiya: Guerras del Ragnarok.
Saga de Midgard.
Capítulo 11: Alma Dorada.
Hlingard. Santuario de Hlingard. Entrada a las 12 Moradas de los Dioses. 31 de Agosto de 4E 08.
-¡Saoriiiii…! -gritaba Milo intentando sentir el cosmos de la Asynjur a la cual había jurado lealtad, pero por más que elevaba su cosmos, este no podía sentirla. Sus compañeros intentaban lo mismo, obteniendo a su vez el mismo resultado. Veían a la diosa a la distancia, posada sobre la espada de Odín que formaba parte de la inmensa estatua del dios que se alzaba por encima de las 12 Moradas de los Dioses, pero, pese a verla, su cosmos parecía no existir más.
-Tienen que mantener la compostura, Milo -intentó calmarlos Hilda, quien entonces sintió en su cosmos la distracción en el de Hagen, quien al no sentir el cosmos de Saori, flaqueó en su combate contra Frodi, y fue atravesado por su espada, Siegschwert, quedando mortalmente herido y poniendo fin a la batalla entre él y Frodi, acto que también sintieron los Dioses Guerreros Dorados-. Deben reponerse… -exclamó Hilda, desviando su atención a los Dioses Guerreros Dorados-. Hemos perdido mucho en estas batallas, y lo seguiremos perdiendo, pero desde el momento en que aceptaron los Ropajes Sagrados Dorados, renunciaron a sus propias vidas por servidumbre a la Asynjur Hlin, por amor a Saori, quien, si bien su cosmos no podemos sentir, está allí arriba, y es alcanzable. Así que, por favor, regresen en sí, porque el tiempo se nos agota -les explicó Hilda, apuntando al Reloj de Bor.
-El Reloj de Bor solamente nos impedirá desplazarnos por las 12 Moradas a la velocidad de la luz, todos pertenecemos a Midgard -aclaró Dohko, intentando calmar también a Hilda, quien poseía más conocimiento que Dohko sobre lo que estaba pasando, quien evidentemente desconocía una verdad muy importante.
-Si las flamas de las 12 Moradas de los Dioses se apagan, no habrá una diosa a la cual proteger -le explicó Hilda, lo que no comprendía Dohko-. Sobre la frente de Saori, esa es la runa Sowellu. De alguna forma Derbal logró controlarla. Sowellu es la runa del poder y la integridad, simboliza la voluntad de ganar y la conclusión favorable de los esfuerzos. Se podría decir que es la runa de la recompensa, pero esconde un secreto perturbador, y es que, si se marca de forma invertida, el poder de Sowellu ya no es la recompensa, es la condena. Los Godis malignos por miles de años han usado el poder de las runas de formas perversas. En este caso, Sowellu al usarse de forma invertida es conocida también como el "Sello de la Muerte", y declara que, al morir, el alma de quien tenga esta runa en la frente será enviada al Helheim. Saori no está muerta, pero esa runa la declara como propiedad de la Diosa Hela, eso significa que al término de las 12 horas del Reloj de Bor, cualquier alma dentro de los límites del Santuario que no pertenezca a Midgard, será enviada a su mundo de procedencia. Y si eso pasa mientras Saori tenga esa marca en su frente… -se preocupó Hilda, y los Dioses Guerreros Dorados lo comprendieron.
-Saori se va al Helheim -respondió Milo, e Hilda asintió-. Esto… parece algo demasiado elaborado para haberse hecho al azar. Derbal tenía todo esto perfectamente planeado, desde la aparición de los Salones de Yggdrasil, la llegada del Reloj de Bor, y sea lo que sea que ha hecho con esos Nuevos Zafiros de Odín que le han dado el conocimiento de las runas. Esto no es algo que alguien hace sobre la marcha, debió planearlo durante años -aseguró Milo.
-Lo que básicamente significa que, incluso puede que tenga un plan para dar la ventaja a los Dioses Guerreros Dorados a los que enfrentaremos -se preocupó Mu, mirando al Reloj de Bor, y a las 12 Moradas de los Dioses-. No solo ellos cuentan con el entrenamiento correcto, sino que tienen la ventaja de que Derbal seguramente ha planeado algo -aseguró Mu.
-Puedo asegurarles que no hay mejor entrenamiento en el control del cosmos que el que les he brindado -aclaró Shaka, intentando tranquilizar a los presentes-. Lastimosamente, no puedo decir lo mismo de la proeza militar -les aseguró.
-De eso nos preocupamos nosotros -se tronó los nudillos Aioria, mirando a las 12 Moradas con determinación-. Sin importar qué ni como, llegaremos ante Saori y la salvaremos -les aseguró en su determinación.
-Pues más nos vale movernos que el tiempo apremia -se quejó Aldebarán, levantando a Hilda, lo que apenó a la Sacerdotisa de Odín, y le hizo ganarse una mirada de desprecio por parte de Shaina-. No es lo que parece -se defendió Aldebarán.
-Ve a hacer lo que tengas que hacer, grandote -le respondió Shaina, dirigiéndose entonces a Huskarl Harald-. Puedo sentir el cosmos de uno de los Dioses Guerreros de la Osa Menor, los que continúan con vida están conscientes, uno se mueve en dirección a las Ruinas de la Sala de Guerra, los otros le siguen, pero están muy débiles -concluyó.
-Nos encargaremos -respondió Harald-. Su deber es proteger a la Asynjur Hlin. Desearía decir que puedo acompañarles y ayudarles, pero no poseemos el nivel de cosmos necesario. Al menos permítanos asegurarnos de que nuestros camaradas se encuentran a salvo, y que los 3 Dioses Guerreros de la Osa Menor que sobrevivieron no serán una molestia -le extendió su mano Harald a Milo, quien la tomó y apretó con fuerza.
-Contamos contigo -finalizó Milo, y junto a los Dioses Guerreros Dorados comenzó a recorrer el puente congelado que llevaba a la primera de las 12 Moradas de los Dioses-. Si la mitad de los Dioses Guerreros Dorados está con nosotros, eso significa que corremos con ventaja de 6 horas al menos -les aseguró Milo-. Aplastaremos a cada guardián, y llegaremos todos ante Derbal, no debe de costarnos mucho tiempo -aclaró.
-Desearía decir que es así de sencillo, que atacáramos todos juntos, y acabáramos con cada guardián. Pero no es así de simple -lo interrumpió Dohko, y Milo lo miró con cautela-. Cada Dios Guerrero Dorado tiene la capacidad defensiva de mantener a un ejército controlado, eso lo deberían saber bien. Si Mu fuera defensor de alguna de las Moradas, su Muro de Cristal imposibilitaría el paso. Lo mismo aplica con cada uno de nosotros, poseemos el poder de mantener a grupos amplios bajo control, eso incluye a otros Dioses Guerreros Dorados. Debería ser tan simple como derrotarlos en grupo y seguir adelante, pero allí es donde radica la importancia del Reloj de Bor. Si somos descuidados, el tiempo se nos vendrá encima. Debemos inutilizar a cada guardián y dejar al resto pasar -le explicó Dohko, y Milo lo pensó con detenimiento.
-No tiene sentido, deberíamos de aprovechar la ventaja numérica -se quejó Aioria, que era exactamente lo que pensaba Milo, pero algo le preocupaba sobre aquello-. ¿Acaso no es proeza militar el aprovechar los números? -le preguntó.
-Eso lo descubriremos en breve. Atentos, que ya estamos llegando a la primera morada -exclamó Dohko, mientras el grupo llegaba al final del puente, y se dirigía a la primera de las 12 Moradas de los Dioses, un templo de piedra y cristal, con un par de estatuas de Carneros Alados, que presumía un jardín de árboles frutales, que crecían incluso sobre la nieve misma.
Primera Morada, Aries.
-En guardia todos -exclamó Milo, abriendo las puertas dobles de madera y entrando al interior de la primera de las moradas. Fueron recibidos por una alfombra roja clara, que recorría desde la entrada, hasta la estatua de oro que se encontraba en la parte inferior del templo, que presumía a un dios con una espada de oro, con una especie de aro de oro de fondo, que parecía una corona de sol hueco. El dios poseía un par de lunares sobre sus cejas, orejas puntiagudas, y llevaba un plato en su mano izquierda, en el cual ardía un gentil fuego. Al lado del dios, se encontraba un jabalí dorado, y la quilla de un barco se asomaba también a sus pies.
-Podemos estar tranquilos -exclamó Mu, mirando a la estatua fijamente-. Esta Morada no cuenta con un guardián. Los Carneros Alados en la entrada, el friso con el emblema de Aries, y el Dios del Resplandor y la Fertilidad, Frey. Esta es la Morada de Aries, de la cual yo soy el guardián -declaró Mu, haciendo una reverencia en dirección a Frey, y tras hacerla, la llama dorada en su plato centelló con fuerza, y las puertas detrás de la Morada, que daban paso a la senda en dirección a la siguiente Morada, se abrieron en ese momento.
-De modo que ya llevamos una hora de ventaja… conveniente -exclamó Milo, observando los alrededores. Las Moradas de los Dioses parecían un amplio terreno diseñado específicamente para la batalla. Además de la alfombra, y de la estatua dorada con el dios al que se rendía tributo en aquella Morada, solo había tapices que representaban al dios y sus pertenencias.
-El jabalí Gullinbursti -señaló al tapiz del jabalí Mu-. El jabalí de piel de oro que Frey montaba por los 9 Mundos. El barco Skídbladnir, capaz de viajar por cielo, mar y tierra, y poder doblarse hasta llegar al tamaño de una servilleta que el dios guardaba en su bolsillo. Las espadas Laevateinn y Siegschwert, espadas que pertenecieron a Frey. La historia del dios Frey se cuenta en sus tapices -les explicó Mu, quien se impresionó por un vitral en la cima, bellamente visible detrás de la Estatua de Frey. El vitral mostraba al dios Frey alimentando a Aries, el Carnero Alado, con una manzana-. Podría quedarme aquí por horas, descubriendo la historia de Frey -señaló Mu, pero miró a su grupo con determinación-. Pero será una vez que hayamos salvado a Saori -aclaró, y el grupo salió de la Morada de Aries tras de Mu.
Palacio de Hlingard. Ruinas de la Sala del Consejo de Guerra.
-¡Allí vienen! -señaló Huskarl Harald, a momento de que Frodi de Gullinbursti salía de las cuevas de raíces que daban al Salón de Beta. Se mostraba herido, con sangre cayéndole de los labios, pero con la sangre de Hagen cayendo aún de Siegschwert- ¡Atrápenlo! ¡No debemos permitirle el paso! -ordenó Harald, y los Guerreros Vikingos comenzaron a lanzar sus cadenas en dirección a Frodi, quien se vio rodeado por las mismas, que los Guerreros Vikingos comenzaron a estirar- Te tenemos, Dios Guerrero… ahora coopera con nosotros, o la vas a pasar muy mal -declaró Harald, mientras Frodi elevaba su cosmos, y rompía las cadenas.
-¡Atrás! -gritó Shaina, colocándose frente a Harald con Seiya y Björn a su lado- No vamos a permitirte el paso. ¡A mí Dronning! -llamó Shaina a la inmensa cobra, y con sus uñas afiladas asemejando las fauces abiertas de la misma, se lanzó en contra de Frodi, quien de un movimiento de Siegschwert liberó cientos de hileras de cosmos, que no solo arrasaron con ella, sino que hicieron lo mismo con todos los Guerreros Vikingos, doblegándolos, y lanzándolos por todas las ruinas de la sala del consejo de guerra. Únicamente Seiya quedó en pie tras haber evadido de una forma magistral los ataques de Frodi, a quien le pateó el rostro con fuerza, derribándolo al suelo.
-¿Sigues vivo, gordinflón? -preguntó Seiya, mientras Björn se ponía de pie igualmente, y Shaina le seguía. Los Guerreros Vikingos de la brújula: Harald, Canuto, Olaf y Erico, se pusieron de pie, al igual que su hermano Nicolás. Incluso Jarl Svend logró levantarse, aunque él no vistiera Ropaje Sagrado alguno.
-¿Lograste evadir la velocidad de la luz vistiendo un Ropaje de Guerrero Vikingo de Bronce? -exclamó Frodi con sorpresa, pero se repuso rápidamente- Los hombres de Brávellir son impresionantes, no por nada lograron mantener la ciudad segura de mi asedio. No conformes con esto, dirigiste la marcha a mi ciudad, y te hiciste a los interiores del Santuario, Harald -exclamó Frodi, mirando a Harald fijamente.
-¿Qué te digo? Siempre es divertido hacerte enojar, Frodi -se burló Harald, quien entonces recibió el ataque de Frodi, forzándolo a defenderse con su hacha de batalla, mientras el par de cosmos se incineraba, rompiendo la piedra a sus pies. Más Frodi pronto se vio rodeado de los pocos Guerreros Vikingos que continuaban en pie, todos elevando sus respectivos cosmos a su alrededor.
-¡Arriba, capitán! -escuchó Frodi, y saltó en ese momento, y tanto Harald como los Guerreros Vikingos restantes, se vieron sorprendidos cuando un muro de fuego se alzó alrededor de ellos, lanzándolos por las ruinas de la sala del trono, y dejándolos tendidos y adoloridos por el suelo- No habré logrado preparar el Salón de Muspelheim para mi batalla con Mime, pero mis trampas… ya las había colocado en la Sala del Consejo de Guerra -explicó Surt, quien llegaba adolorido ante Frodi, que cayó a su lado evadiendo la trampa gracias a su aviso.
-Normalmente estas artimañas me parecerían de mal gusto, Surt. Pero no me siento con ánimos de perder el tiempo mientras los Dioses Guerreros Dorados suben por las 12 Moradas de los Dioses -aseguró Frodi, pateando a Harald en el suelo, y asegurándose de que estaba inconsciente, igual que el resto de los Guerreros Vikingos-. Debería asesinar a Jarl Svend ahora que puedo. No me tomaría mucho tiempo… -se dijo a sí mismo Frodi.
-Pero eso sería de cobardes, y no es el estilo de Huskarl Frodi -comentó un tercer Dios Guerrero de la Osa Menor, Hércules, quien llegaba cargando el cuerpo inconsciente de Syd, y lo colocaba en el suelo-. Mi Huskarl, tenemos que hablar -le pidió Hércules.
-Así como no tengo tiempo de dedicarme a asesinar a los 30 Guerreros Vikingos y a su Jarl, Hércules, no tengo tiempo para charlar -le aseguró Frodi, dirigiéndose a la salida en dirección a las 12 Moradas de los Dioses, más antes de hacerlo, una barrera de amatista se alzó, bloqueando la salida-. Esto es… -se preocupó Frodi.
-El Escudo Amatista… -declaró Alberich, saliendo por la entrada a la cueva de raíces que llevaba al Salón de Svartálfaheim-. Así que… derrotaste a Hagen… tengo que decir que me siento consternado. Los Dioses Guerreros de la Osa Mayor deberían ser superiores a ustedes -preparó su cosmos Alberich, que sorprendía a los Dioses Guerreros de la Osa Menor presentes-. Tengo que admitir también… que no me fui a imaginar que quedarían 3 de ustedes… aún si he reunido todo el cosmos que he podido, no sé si combatir a los 3 sea… -se dijo a sí mismo Alberich, pero logró encontrar la determinación necesaria-. No… ya tomé mi decisión, no debo flaquear en ella… -agregó preparando su espada, misma que incineró en ese momento-. ¡Espada Llameante! -declaró Alberich, atacando a Frodi, cuando su ataque fue interceptado por una segunda espada de fuego.
-Muspelbrand… -miró Surt a la espada de Alberich, que parecía reaccionar a la que portaba Surt-. Laevateinn contra Muspelbrand, este será un enfrentamiento glorioso. ¡Vorágine de llamas del Ciervo! -se defendió Surt, manteniendo a Alberich al margen- Tonto… ni reuniendo todo tu cosmos podrías derrotarnos a los 3 al mismo tiempo -exclamó Surt.
-Da la casualidad de que no está solo -un tremendo temblor estremeció la Sala del Consejo de Guerra, mientras Tholl salía de las cuevas de raíces que llevaban a Alfheim-. Yo aún sigo en pie, y sigo muy molesto. ¿Quién de ustedes va a probar mi ira? -miró Tholl en dirección a Hércules, quien se encontraba dudoso.
-Detente… no deseo combatirte -aclaraba Hércules, pero preparaba su cosmos de todas formas-. Huskarl Frodi, debe escucharme. Tengo razones para dudar que Lyfia sea… -declaró Hércules, pero en respuesta, tan solo encontró a Siegschwert cerca de su cuello-. Huskarl Frodi… -se estremeció Hércules.
-Dime si estás seguro de lo que dices, Hércules, o seré yo y no Tholl quien te atraviese el cuello -amenazó Frodi, y Hércules lo dudó-. Si la duda aún aqueja tu mente, entonces déjame pensar por ti. Elegiste un bando, ya es muy tarde para retractarse. Será lo que los dioses quieran que sea. Ahora defiende tu puesto, que tal parece que nuestro rol en esta guerra ya está establecido de todas formas -agregó Frodi, virándose, y elevando el cosmos a la entrada de las cuevas de raíces que llevaban a Niflheim.
-Mejor no lo pudiste haber puesto, Huskarl Frodi -exclamó Siegfried, saliendo de las cuevas, con su cosmos listo-. Será lo que los dioses quieran, tu rol en esta guerra, al igual que el mío, ha llegado a su fin. No te queda otra alternativa que enfrentarme ahora, de esa forma al menos nuestras conciencias estarán tranquilas al saber que sea cual sea nuestra resolución, pusimos de nuestra parte al enfrentar y mantener ocupados a nuestros semejantes.
Ante aquella resolución, Hércules lo comprendió. No sabía si estaba en lo correcto o no. Y dadas las circunstancias, poco se podía hacer al respecto de todas formas. Las verdaderas batallas que definirían todo, se librarían en las 12 Moradas de los Dioses, y los Dioses Guerreros que en esos momentos quedaban en pie, no podrían quejarse de la resolución final, si se entregaban a la batalla, defendiendo sus respetivas posturas. Así fue como 3 Dioses Guerreros por bando quedaron, y el estallido de cosmos fue tan descomunal, que la explosión sacudió toda Hlingard.
Segunda Morada, Tauro.
-Esos fueron los Dioses Guerreros de la Osa Mayor -exclamó Aioria, a su llegada a las puertas de la Segunda Morada, que presumía la estatua de cristal de un inmenso Toro, así como el símbolo de Tauro en el friso-. Sea lo que sea lo que ocurra en esa batalla, es indistinto. No creo que nadie pueda sacar ventaja sobre el resto -dedujo Aioria.
-Esperemos que al menos nosotros no tengamos ese problema -declaró Shaka, acercándose a las puertas de la Segunda Morada, y tocándolas con cautela-. No siento la presencia de ningún guardián en esta Morada tampoco -declaró Shaka.
-Eso es porque lo estás viendo… o lo harías si tuvieras los ojos abiertos -declaró Aldebarán, pateando las enormes puertas y revelando los interiores de la Morada de Tauro, donde depositó a Hilda con cuidado. La alfombra que los recibió en esta ocasión era de un verde fuerte, y la estatua de oro en la parte inferior del templo era la de un dios fornido, con una amplia barba, de mirada fiera, y con un casco con cornamenta, muy diferente a los cascos alados que llevaban los guerreros normalmente. Alrededor de su cuerpo poseía una capa, y donde debiera estar su mano derecha solo había un muñón. En su mano izquierda llevaba una poderosa espada amarrada a una cadena, y a sus pies, se encontraba un cachorro de lobo-. Tyr, el Dios de la Guerra y el Honor. En algún tiempo, muy lejano ya, fue el dios más grande de todos, gobernando aún por sobre de Odín -les explicó, lo que sorprendió a los presentes.
-Un momento… ¿intentas decir que Tyr fue superior a Odín alguna vez? -preguntó Milo, sorprendido, y mirando al dios manco con detenimiento- Dios de la Guerra y el Honor… ¿cómo podría serlo con solo una mano? -se preguntó Milo.
-Tyr fue por mucho tiempo el dios más grande de todos -insistió Aldebarán-. Cuenta la leyenda que, cuando los vástagos de Loki: Jormundgadr, Fenrir y Hela, nacieron, los dioses se unieron en consejo para definir qué había que hacer con ellos -comenzó a explicarles Aldebarán, y aunque el tiempo apremiara, algo en sus cosmos les pedía escuchar lo que Aldebarán tenía que decir-. Los dioses ya conocían que los hijos de Loki traerían la muerte de los dioses mismos, así lo había profetizado Odín. Pero el mismo Odín también dijo que no había forma de escapar al destino de los dioses, solo podían retrasar lo inevitable. Es así como a la serpiente de Jormundgandr se le suelta en el océano, donde crece hasta morderse su propia cola, rodeando a todo Midgard con su tamaño descomunal. A Hela, mitad cadáver, mitad una niña hermosa, Odín le asigna el rol de velar por los muertos en Hel. Fenrir sin embargo, al ser un cachorro, el dios Tyr se encariña con él, y lo lleva consigo a Asgard -declaró Aldebarán, y la razón por la que la estatua de Tyr poseía a un cachorro de lobo, fue comprensible para los presentes-. Por años, Tyr y Fenrir forjaron un lazo de confianza. Pero Fenrir creció tanto, que los dioses comenzaron a temerle. Por ello crearon unas cadenas para mantenerlo quieto -prosiguió Aldebarán, mirando fijamente a la forma de Fenrir como un cachorro.
-Leding, Droma y Gleipnir -recordó Mu, y Aldebarán lo miró con una sonrisa, apenando a Mu-. Lo lamento… no pretendía interrumpir. Es solo que esta historia tiene relación con los Enanos, y no lo pude evitar -se disculpó.
-Descuida, simplemente me alegra saber que, pese a que es una de las pocas historias que conozco, te alegras de escucharla, Mu -declaró Aldebarán, y entonces continuó-. Leding fue la primera de las cadenas, creada por los dioses. Se la colocaron a Fenrir sin problemas, mintiéndole mientras le decían que era para probar su fuerza. Fenrir la rompió sin ningún problema tras una gentil sacudida. Imaginen la fuerza, no eran cadenas normales, fueron creadas por los dioses -les recordó-. Droma fue la segunda cadena que intentaron usar, de eslabones gruesos, que ni los dioses mismos pudieron romper. Nuevamente, alegando que únicamente querían probar su fuerza, Fenrir dejó que le colocaran la cadena, la cual rompió nuevamente. Fue entonces que los dioses supieron que necesitarían de unas cadenas especiales para detener a Fenrir -comentó Aldebarán, y Shaka entonces materializó sus cadenas.
-Gleipnir -les mostró Shaka, y sus cadenas doradas comenzaron a estirarse por los alrededores. Parecían palpitar, y eran sumamente delgadas, pero era más que evidente que poseían una fuerza muy especial-. Aunque estas son menos efectivas que las originales, se podría decir que tienen esta forma para que nuestra mente mortal pueda asimilarlas -declaró.
-Así es -prosiguió Aldebarán-. Gleipnir fue forjada por los Enanos a petición de los dioses. Ellos comprendieron que ninguna cadena, ni siquiera creada por los dioses, podría someter a semejante bestia. Así que hicieron una cadena irrompible, utilizando los materiales más insólitos: el sonido de las pisadas de un gato, la barba de una mujer, las raíces de una montaña, los tendones de un oso, el soplo de unos peces, y la saliva de un pájaro -ante la lista de materiales, el grupo lo miró con extrañeza, solamente Mu comprendía la importancia de semejantes materiales-. La cadena era tan delgada, que los dioses inicialmente dudaron, pero cuando la presentaron ante Fenrir, el Lobo de la Calamidad se negó a dejar que le pusieran esa cadena, Fenrir le temía. Hasta ese momento, Fenrir había pensado que los dioses simplemente jugaban con él, pero cuando vio a Gleipnir, se sintió defraudado, y se negó a que se la colocaran. Entonces Tyr, el Dios de la Guerra y el Honor, en ese entonces superior a Odín, ofreció colocar su mano derecha en las fauces de Fenrir, y que, si no lo liberaban tras haber probado la fuerza de Gleipnir, tendría permitido cortarle la mano. Como Tyr era el dios en quien más confiaba Fenrir, y le tenía una inmensa confianza, él lo permitió. Le colocaron a Gleipnir, amarraron el extremo del otro lado a la Isla de Lyngvi… -prosiguió Aldebarán, cuando Milo se sorprendió.
-¿En mi isla? -se estremeció Milo, y Aldebarán lo miró con curiosidad- No importa, continua. Aparentemente Tyr no nos dejará salir de la Morada de Tauro hasta que lo hagas -dedujo Milo la razón por la que nadie parecía querer salir del recinto, y solo entonces los presentes sintieron el Galdr de Tyr, emanando de la estatua en el centro.
-Ya lo había sentido, pero me costaba creerlo -aseguró Shaka, y el grupo le dirigió la mirada-. En la Morada de Aries, Frey abrió por sí mismo las puertas cuando Mu presentó sus respetos, lo mismo está ocurriendo aquí en la Morada de Tauro. Tal parece, que los dioses mismos nos están poniendo a prueba, o intentan darnos un mensaje. Por ello las puertas permanecen cerradas, y por ello sentimos esta extraña sensación de querer quedarnos. Que sentimiento más peculiar -aseguró Shaka.
-Mayor razón para apresurarnos con el relato -aclaró Dohko-. Seguramente los Aesir están observándonos y juzgando si somos dignos de proteger a la Asynjur Hlin. Irrespetarlos sería pedir a gritos que nos detuvieran. Qué momento eligieron para hacerla de maestros. Apresura, Aldebarán -le pidió Dohko.
-Umm… yo se los estaba contando de buena fe… -se fastidió Aldebarán, ganándose la sonrisa incomoda de Dohko-. Pero comprendo la prisa… con la mano derecha de Tyr en su hocico, Fenrir forcejeó, la Isla de Lyngvi se sacudió, la tierra tembló, pero Fenrir no logró romper sus ataduras. Al ver a los dioses celebrando, Fenrir pidió que lo soltaran, entonces Tyr lo miró, cerró los ojos, y Fenrir comprendió que había sido traicionado. Fenrir mordió, y le arrancó la mano derecha a Tyr -prosiguió Aldebarán, apuntando al muñón en el brazo derecho de Tyr-. Desde ese día, Fenrir ha estado atado a Gleipnir, su cuerpo dormido convertido en el monte Galdhopiggen, la montaña más alta de Midgard. Se dice que incluso en estos días, Tyr baja de Asgard y lo visita, trayendo consigo filetes de su alimento predilecto. No se sabe con certeza si Fenrir aún confía en Tyr o no, pero algo es seguro, y eso es que Fenrir confiaba en los dioses, y que, si los dioses hubiesen confiado en él, tal vez el Ragnarok hubiese podido evitarse. Esto lo sabía Odín, y aun así lo permitió. Es posible que… Odín mismo sepa que los dioses deben morir también, y por ello no haya hecho nada para evitarlo -aseguró Aldebarán.
-De modo que Odín, quien todo lo sabe, pudo haber detenido los sucesos que llevarían al fin de todos los dioses, y aun así no lo hizo -dedujo Aioria, confundido-. Pero, ¿por qué? Si Odín es todo poderoso y sabio, ¿por qué permitir que Fenrir perdiera la confianza en los dioses? Básicamente permitió la creación de quien será su asesino -prosiguió Aioria.
-Eso… no lo sé… -miró Aldebarán a la estatua de Tyr, como buscando en él la respuesta-. Podría ser… que, así como Tyr permitió que Fenrir le arrancara la mano derecha, lo que en consecuencia hizo que Odín se convirtiera en el dios supremo de todos los dioses, Tyr supiera que era su destino hacerlo. No se me ocurre otra razón… que ellos sabiendo que algo peor pasaría si se levantaban contra su destino divino -concluyó Aldebarán, y en ese momento, las puertas de la Morada de Tauro se abrieron.
-Inquietante… -exclamó Shaka, sorprendido-. En la Morada de Aries, aprendimos de la bondad de los dioses al Frey haber otorgado sus regalos a los humanos por generaciones. Y en la Morada de Tauro, aprendemos que los dioses poseían el poder de detener el destino mismo, el Ragnarok, y aún con este conocimiento, se negaron voluntariamente a detenerlo -se frotó la barbilla Shaka, extrañamente interesado en todo lo que ocurría-. Presiento que todos los dioses van a ponernos pruebas muy difíciles. Tyr no hubiese abierto sus puertas sin que hubiésemos aprendido lo que debíamos aprender. Que curiosos son nuestros dioses -finalizó.
-Habrá que agilizar el aprendizaje entonces -apuntó Milo en dirección al Reloj de Bor, que había perdido la flama de Aries-. Seguimos con ventaja, pero por lo visto, esta no va a durarnos mucho si cada Morada tiene una prueba de los dioses. Parece que a ellos les importa poco si Hlin se va a Helheim, siempre y cuando aprendamos lo que tenemos que aprender -aseguró Milo, ganándose un puñetazo en la nuca por parte de Dohko-. Óyeme viejo, que llegaste tarde a la asignación de puesto y soy tu Huskarl -se quejó Milo.
-Y yo soy lo suficientemente viejo para exigirte respeto -le apuntó Dohko-. Si no es a mí, que sea a los dioses -aclaró, mirando al Reloj de Bor-. Comprendo las preocupaciones, Milo, pero entiende que los dioses ponen pruebas a los mortales. En este caso, si no somos capaces de pasar sus pruebas, Saori está perdida. Así que, recomiendo que atendamos a estas pruebas, y demos todo de nosotros por terminarlas a tiempo. Andando, que presiento que no todas las Moradas están así de vacías -insistió Dohko, y el grupo continuó con el ascenso.
Templo de Hlin.
-Todo parece indicar que por fin tengo la atención de algunos dioses -apreció Derbal, mientras miraba desde la cima a las Moradas de Aries y de Tauro, y veía a los Dioses Guerreros Dorados en dirección a la siguiente Morada de los Dioses-. El Vanir Frey, Dios del Resplandor y la Fertilidad. El Aesir Tyr, Dios de la Guerra y el Honor -declaró mientras continuaba caminando por el Templo de Hlin, con Lyfia sentada en su trono y observándolo en todo momento con sus ojos de heterocroma, por fin legítimos por la orden que Derbal había colocado en su ojo izquierdo cuando la convirtió en una diosa.
-Estamos aún en los meses cálidos -mencionó Lyfia, aunque en los alrededores de Hlingard siempre nevara-. Quien gobierna en la Tercera Morada de los Dioses en estos momentos es Vali -le comentó ella con tranquilidad-. El Dios de la Oscuridad de seguro hubiera sido más conveniente.
-Querida Lyfia, sin importar la estación, el Dios Guerrero de Géminis es sonreído por uno de los Dioses Gemelos desde su nacimiento -le explicó Derbal, lo que confundía a Lyfia-. Eso significa que, Saga siempre será arropado por el Galdr de Vali, el Dios de la Luz -le explicó.
-Pero… ¿dónde deja eso a Vidar? -preguntó Lyfia con curiosidad genuina- Pensaba que Saga, al vestir a la bestia Géminis, poseería el dominio de ambas fuerzas, la luz y la oscuridad -aclaró Lyfia con seguridad.
-Si eso fuera cierto, Saga sería aún más peligroso de lo que ya es -agregó Derbal, mirando directamente a la Morada de Géminis-. Vali protege el cosmos de Saga. El Dios Guerrero de la Oscuridad, sin embargo, es otro. Y es demasiado peligroso para que viva en Midgard -le explicó, y Lyfia se sorprendió, ya que Derbal, pese a decir que no le temía a los dioses, parecía sentir miedo cuando se hablaba del Dios Guerrero de la Oscuridad-. Jamás olvides, Lyfia, que le tomó 6 meses a Vali encontrar la bondad en el corazón de los hombres… -comenzó, pero Lyfia no comprendía el porqué de aquellas palabras-. A Vidar le tomó solo un día encontrar la maldad. Eso simplemente significa, que el ser humano, por naturaleza, es capaz de una inmensa maldad. En Saga no existe esa maldad, pero al ser tan bondadoso, es fácilmente manipulable. Él cree genuinamente en su misión, no flaqueará ante nadie. Ahora disfruta -prosiguió Derbal, mientras miraba al grupo llegar ante la Tercera Morada-. La primera de las grandes batallas, está por comenzar -sonrió Derbal, sentándose en su trono, y esperando.
Tercera Morada, Géminis.
-La Morada de los Dioses gemelos, Vali y Vidar -exclamó Mu, observando las estatuas de los dioses a las afueras de la Tercera Morada, ambos jóvenes, uno tallado en mármol blanco y hermoso, el otro de obsidiana. Vali poseía zafiros por ojos, los de Vidar eran rubíes. Ejemplificaban perfectamente el bien y el mal-. Ninguno de nosotros representa a los gemelos, es natural entonces que encontremos resistencia -exclamó Mu, y el grupo alzó la guardia.
-Bien, una vez veamos al guardián, uno de nosotros se queda a enfrentarlo, el resto sigue adelante -ordenó Milo, siguiendo las sugerencias de Dohko, quien asintió en ese momento, mientras el grupo de Dioses Guerreros Dorados se adentraba en la Morada de Géminis, y era recibido por una alfombra amarilla, y la estatua de los Dioses Gemelos, pero nada más.
La Estatua de Vali y Vidar presumía a ambos gemelos, desnudos salvo por una franela dorada alrededor de sus partes, uno viendo a la derecha, el otro a la izquierda, dándose la espalda unos a otros, pero con sus manos entrelazadas. Las estatuas eran de oro, por lo que era difícil saber qué hermano era cual, solo podía saberse por los ojos, los de Vali con incrustaciones de zafiro, los de Vidar adornados por rubíes. Otras diferencias entre ellos, era que Vali poseía un arco dorado colgándole de uno de sus hombros, el izquierdo, mientras que Vidar poseía un zapato grueso en el pie derecho.
-No siento la presencia de nadie en esta Morada, pero tampoco siento el Galdr de Vali o de Vidar deteniéndonos -aseguró Shaka, mientras el grupo se mantenía a la defensiva-. La Morada tampoco dice mucho, el arco y la flecha, representan a los rayos del sol que Vali controla, el zapato, es el de tiras de cuero que Vidar confecciona eternamente, ya que, con este, se dice romperá la mandíbula de Fenrir en el Ragnarok -declaró Shaka.
-Además de eso -prosiguió Hilda, aún en brazos de Aldebarán-. Aunque los conozcamos como los Dioses Gemelos, ambos son hijos de Odín con diferentes Jotunn, son llamados gemelos solo por ser engendrados por el mismo padre y nacer el mismo día, nada más. Se podría decir que son más hermanastros que gemelos -les explicó Hilda.
-No creo que ese sea el aprendizaje que requerimos, las puertas de la Morada están abiertas -apuntó Aioria, y el grupo intercambió miradas-. ¿Creen que el guardián de esta Morada haya desertado? Sería probable si tomamos en cuenta nuestros números -agregó Aioria.
-Ningún Dios Guerrero Dorado que se respete, abandonaría su puesto -aseguró Dohko, con cautela en todo momento-. Lo único que se me ocurre, es que Saga no se encuentre cuidando de esta Morada, ya que fue declarado como Sumo Sacerdote del Santuario -les explicó, y Aioria recordó que tanto Saga como su hermano Aioros se encontraban compitiendo por el puesto de Sumo Sacerdote-. Si ese es el caso, a Saga lo encontraremos en el Templo del Sumo Sacerdote, que se encuentra pasando la Doceava Morada, antes de llegar al Templo de Hlin -les explicó.
-¿Quiere decir que podemos pasar? ¿No van a ponernos a prueba los hermanos como lo hizo Tyr? -preguntó Aldebarán, y el grupo esperó, pero nadie sintió nada- Si ese es el caso, entonces continuemos -agregó Aldebarán, se adelantó, y cruzó la puerta. Nada lo detuvo.
-Vayamos entonces -prosiguió Milo, y el grupo pretendió seguir con la marcha, aunque antes de salir, Shaka detuvo a Mu, quien no compendió la razón, pero cuando observó a Shaka, y este le asintió, Mu se quedó allí esperando, mientras Shaka se reunía con el resto, y desaparecía en la distancia. Tras unos instantes, Mu sintió una tremenda fuerza de cosmos, y tras haberla sentido, las puertas de la Morada de Géminis se habían cerrado.
-Así que, ese Dios Guerrero descubrió mi ilusión -comentó Saga, apareciendo de la nada a la entrada de la Morada de Géminis-. Fue muy astuto al pedirte quedarte atrás, básicamente me forzó a tomar una decisión. O los dejaba pasar y te enfrentaba con todas mis fuerzas, o sacrificaba una buena porción de mi cosmos para dejarlos atrapados en el Laberinto de Géminis -le explicó Saga, colocándose su casco dorado-. Lo que no me explico, es el por qué, siendo el del segundo cosmos más alto en su grupo, prefirió dejarte aquí a enfrentarme a mí, Dios Guerrero de Polúx, Saga de Géminis. Supongo que debió ser porque el Viejo Maestro, el del cosmos más alto, se está reservando para Aioros. Podría ser también, que él no poseyera la fuerza física para hacerme frente, aun cuando su cosmos es comparable al mío. Hasta allí logro entenderlo perfectamente, pero había otro individuo con un cosmos mayor al tuyo, ese, al que eligieron como Huskarl -aclaró Saga.
-De modo que, Saga de Géminis, intentas decirme que 3 de los Dioses Guerreros que me acompañan, son superiores a mí -respondió Mu, mirando a Saga fijamente, quien asintió a sus palabras-. Intentas decirme también, que los has atrapado a todos en una dimensión a la que llamas el Laberinto de Géminis -y Saga volvió a asentir-. Me cuesta creer que puedas hacer ese tipo de conclusiones, sin conocer absolutamente nada de nosotros. Ni siquiera conoces mi nombre, pero he de cambiar eso presentándome ante ti -aseguró Mu, moviendo su capa, que ondeó con su cosmos-. Dios Guerrero de Hamal, Mu de Aries -terminó, mientras el Carnero Dorado se posaba a sus espaldas orgulloso.
-No necesito conocerlos, Dios Guerrero de Aries -le aseguró Saga, elevando su cosmos, y sobresaltando a Mu por su alcance-. Aún con parte de mi cosmos manteniendo encerrados a tus compañeros en mi dimensión portátil, poseo un cosmos muy superior al tuyo, producto de años de entrenamiento, producto de mi conocimiento pleno del mismo. Puedo sentir el alcance de sus cosmos, aún sin tener que sentirlos incinerarse, y por ello puedo decir, sin temor a equivocarme, que puedo enumerar a los 12 Dioses Guerreros conforme a su poder. Del más fuerte al más débil, este es el orden según lo que veo en el cosmos: Libra, Sagitario, Géminis… -se presentó Saga ante Mu, y su cosmos aplastante dejaba poco lugar a dudas-. Virgo, Escorpio, Aries -lo miró Saga directamente, conociendo perfectamente la extensión de su cosmos-. Piscis, Capricornio, Tauro, Cáncer, Acuario, Leo -finalizó-. Ese es el orden de poder de los Dioses Guerreros Dorados. Si lo analizamos correctamente, se podría decir que quienes defendemos el Santuario estamos en desventaja -frotó entonces su Rubí de Thor Saga, y Mu, tras notarlo, se dio cuenta de que su Ropaje Sagrado no contaba con uno. De hecho, Mu recordaba haber visto esa pieza en el Ropaje Sagrado de Milo solamente-. Pero puedo asegurarte, Dios Guerrero de Aries, que pese a lo que sé de la diferencia de poderes que existe entre nuestros respectivos grupos, no seremos derrotados, aún si Aioros y yo debemos de eliminarlos a todos por nuestros propios medios -le apuntó Saga con determinación.
-No puedes simplemente establecer nuestra escala de poder tan fácilmente -exclamó Mu, elevando su cosmos cuanto le era posible, pero este no llegaba a intimidar a Saga en absoluto-. Y aún si fuese cierto… es el cómo usamos nuestras habilidades lo que realmente importa -insistió Mu, y en respuesta, el cosmos de Saga atacó a Mu, sin que Saga siquiera hiciera un movimiento, lo que terminó por estirar todo el cuerpo de Mu, y comenzó a lanzarlo hacia atrás.
-Tal vez tengas razón -aseguró Saga, mientras continuaba lanzando su cosmos en dirección a Mu con muy poco esfuerzo, mientras Mu intentaba aferrarse al suelo-. Ya que mi cosmos me dice que el tuyo, es apenas un poco inferior al mío… y aun así te estoy doblegando, mientras mantengo a tus compañeros atrapados en mi dimensión portátil -se burló Saga, mientras Mu daba un paso al frente pese al aplastante cosmos de Saga, acto que sorprendió al de Géminis-. Reitero mi escala anterior, no estamos tan lejos del mismo nivel, pero para fortuna mía, mi dominio del cosmos sigue siendo superior -alzó sus manos Saga, cruzándolas sobre su cabeza, reuniendo una gran fuerza de cosmos entre ellas, misma que soltó en dirección a Mu-. ¡La Otra Dimensión! -exclamó, distorsionando las dimensiones alrededor de Mu, quien se vio rodeado de redes de cosmos, violetas e inmensas, que abrieron un portal en dirección a Yggdrasil, y por vez primera Mu pudo ver al Árbol del Mundo, veía al disco formado en su tronco que era Midgard, veía los 4 Mundos de la Luz entre las ramas, y los 4 Mundos de Oscuridad entre las raíces, mientras el mismo Yggdrasil parecía absorberlo, y lanzarlo por fuera de los 9 Mundos, desprendiéndolo de su realidad actual, y enviándolo a la nada- Un Dios Guerrero Dorado menos del cual preocuparme -agregó Saga, orgulloso de su poder-. Ahora solo debo mantener mi cosmos encerrando a los demás hasta que la última flama del Reloj de Bor se extinga. Así terminaré con esta guerra yo mismo -comentó, esperando pacientemente, cuando una luz dorada comenzó a golpearle el rostro-. Imposible… -se dijo Saga, mientras Mu se materializaba en medio de la Morada, sumamente herido, pero vivo.
-Creo comprender ahora, el por qué Shaka me pidió específicamente a mí quedarme atrás -enunció Mu, poniéndose de pie y abriendo su capa, que soltó varios destellos dorados, mismos que impresionaron a Saga, mientras los reunía alrededor de su mano derecha, que alzó en dirección al techo, antes de lanzar un ataque de cosmos en dirección a Saga-. ¡Revolución de Polvo Estelar! -atacó Mu, lanzando flechas tornasoladas en dirección a Saga, quien con su cosmos desviaba las mismas, las hacía evadir su cuerpo, mientras él se acercaba con seguridad en dirección a Mu- Tienes un poder sorprendente… controlas las dimensiones, y puedes empujarme a ellas, pero yo igual tengo el poder de moverme entre los límites de las dimensiones, no podrás arrojarme a ellas -continuaba Mu, lanzando más y más de sus flechas, mismas que continuaban sin impactar a Saga, que ya estaba muy cerca de donde se encontraba Mu, y de un movimiento de su mano envuelta en un puño, rompió el ataque de Mu, e inmediatamente después intentó golpearlo con su puño, que Mu evadió, tanto el puño, como la explosión de cosmos resultante que se alzó, y cuando esta se disipó, Mu fue capaz de ver un guantelete sobre la protección de la mano derecha de Saga, que era de un tamaño superior al de su puño izquierdo-. Járngreipr -dedujo Mu.
-El guante de Thor forma parte de mi Ropaje Sagrado -le enunció Saga, y Mu nuevamente lanzó las flechas tornasoladas en su dirección, pero con su guante, Saga logró repelerlas-. Aunque no es Thor quien creó mi ropaje. Fueron los dioses Vali y Vidar, siendo Vali quien respalda mi cosmos con su Galdr, y por ello me ha dado acceso a su técnica más grande -prosiguió Saga, elevado su cosmos alrededor de su puño derecho, en el cual se materializó una flecha de oro, que Saga alzó al aire, y esta creció con energías desbordantes mientras sostenía la flecha, como si de un relámpago se tratase, acomodaba sus piernas en pose de lanzamiento, y estiraba su cuerpo para lanzar la misma con todas sus fuerzas-. ¡La Quimera de Vali! -lanzó el ataque Saga, y su flecha, transformada en una inmensa serpiente de luz y viento, se dirigió a Mu, quien movió sus manos rápidamente, pero fue impactado por la misma, siendo lanzado por la Morada de Géminis hasta estrellarse con el pedestal sobre el cual se encontraba postrada la estatua de los Dioses Vali y Vidar- Eso tendrá que ser suficiente -exclamó nuevamente Saga con tranquilidad, cuando notó a Mu incorporarse, con el rostro mugriento, pero aún con fuerza-. ¿Cómo has logrado…? La Quimera de Vali siempre da en el blanco, no será mi técnica más poderosa, pero al menos es la más infalible. No importa donde se esconda mi oponente, la Quimera de Vali lo perseguirá -prosiguió Saga, dando un paso adelante, y sintiendo el crujir de una especie de cristal, que, al alzar el pie, Saga logró ver desvanecerse.
-No mentías cuando decías que poseías un cosmos superior al mío, pero te estoy demostrando, que lo importante no es el cosmos, sino cómo lo usas -declaró Mu, usando su cosmos para elevar varios fragmentos de la barrera tornasolada que se había roto, y dirigirlos en dirección a Saga-. Tu Quimera de Vali dio en el blanco, pero su efecto fue mitigado por mi Muro de Cristal, un muro que soporta y regresa el ataque que recibe, con el doble de la intensidad con que lo lanzan. Sin embargo, el poder de tu ataque fue tan grande que mi Muro de Cristal estalló en pedazos. Rompiste mi muro, pero aun así tu ataque no llevaba la intensidad suficiente para hacerme un daño tan severo -le aseguró Mu, limpiándose un hilo de sangre de su labio-. Aun así, comprendo que eres un oponente muy peligroso, y debo dar todo de mí de un inicio -alzó su mano Mu, lanzando sus trozos de muro tornasolados en dirección a Saga, quien cubrió su cuerpo y fue bombardeado por los trozos, algunos de los cuales le abrieron heridas en su frente y cerca de sus ojos, pero la mayoría siendo resistidos por su Ropaje Sagrado. Tras ver aquello, Mu incineró su cosmos con flamas escarlata alrededor de su puño derecho, y se lanzó en dirección a Saga a toda velocidad-. ¡Forja de Nidavellir! -exclamó, con flechas de fuego siguiéndolo en su ataque, e impactando el cuerpo de Saga, quien aún se cubría con sus brazos, y cuando Mu estuvo lo suficientemente cerca, abrió sus brazos, liberando una fuerza de cosmos que forzó a Mu a retroceder, y tras hacerlo, nuevamente se vio atrapado en una dimensión extraña, mientras Saga, en una pose casi divina, con sus piernas unidas, y ambos brazos extendidos con las palmas abiertas, flotaba en medio de la dimensión que él mismo había convocado- De modo que a esto se refería Shaka con estar preparado para evitar una confrontación de 1,000 días -exclamó Mu, preparando su cosmos, aunque en el rostro de Saga, solo permanecía la seguridad en sí mismo.
-Es imposible que entre nosotros exista una Batalla de los 1,000 días -le aseguró Saga, mientras Mu se mantenía a la espera de lo que pudiese ocurrir-. Para que se pudiese desatar una Batalla de los 1,000 días, los cosmos de los combatientes tendrían que ser exactamente iguales. Nuestros cosmos no son iguales, aun utilizando una fracción de mi cosmos para mantener a tus amigos aprisionados en mi dimensión portátil, es evidente que soy superior a ti -le aseguró Saga, quien continuaba flotando en su dimensión, como un dios que observaba a un mísero mortal frente a sus ojos.
-Síguete diciendo eso a ti mismo hasta que termines por creerlo, Saga -amenazó Mu, con sus brazos cruzados frente a su pecho, en preparación a su próximo ataque-. El cosmos, no puede medirse como tú pretendes hacerlo, es infinito, es inalcanzable, nosotros quienes controlamos el Séptimo Sentido lo sabemos. Manipulamos el cosmos definitivo, ese que solo se logra mediante el entendimiento íntegro y entero de nuestro cuerpo, y la fuerza de uno mismo, a la vez que se ha entrenado en el manejo del cosmos -extendió su cosmos Mu, que se acrecentó hasta niveles que sorprendieron a Saga-. Logré alcanzar este nivel gracias a las enseñanzas de Shaka, y sometí mi cuerpo a la implacable ira de los elementos por 1,000 días con el único objetivo de sentar a Saori en el trono de Hlingard. Saga, cuando comenzamos este viaje solo éramos un herrero, un grajero, un ex-convicto, un estudioso de los dioses, un ermitaño, y un mercenario. Tras nuestro entrenamiento, y tras admitir a Saori como nuestra diosa verdadera, somos mucho más -aseguró Mu, mientras las estrellas de su constelación se hacían presentes en la dimensión en la que Saga era dios.
-¿Admitir a Saori como la diosa verdadera has dicho? -preguntó Saga en curiosidad- De modo que, a ustedes no les importa si Saori es o no es la verdadera Asynjur Hlin, eligieron a Saori sin importar que lo fuera o no. ¿Eso es lo que quieres decir? -enfureció Saga, mientras su cosmos se tornaba más violento que antes.
-Nosotros creemos que Saori es la verdadera Asynjur Hlin -le respondió Mu con determinación-. Pero aún si no lo fuera, aún si es inexperta, aún si no sabe de guerra o de política, aún si no puede comprobar su propia divinidad… -recordó Mu a Saori casi caer por los cañones de las Grutas de Brezal de Gnita, sus peleas con Milo, sus llantos constantes, y sus inseguridades, pero al final recordó algo, que fue lo que terminó por convencer a Mu, y por convencer a todos los demás, y eso fue el momento en que sus cosmos flaqueaban ante el entrenamiento de Shaka, y el cómo Saori los arropó con su cosmos-. Puede que Saori interrumpiera nuestro entrenamiento de 1,000 días y nos aligerara la carga… tal vez inclusive solo sobrevivimos gracias a ella, y por ello no deberíamos estar listos… eso es algo que yo no sé, yo solo sé que hay una sola regla en las creencias de nuestro pueblo y sobre nuestros dioses, y esa es, que dioses y mortales trabajan en conjunto, uno es venerado, el otro lo venera, pero eso es solo porque se han ganado nuestra veneración. Mi diosa estuvo conmigo durante esos 1,000 días Saga. ¿Dónde está tu diosa en estos momentos? -le preguntó Mu, y Saga dudó en esos momentos, pero volvió a posarse firme.
-Un discurso conmovedor, pero no deja de ser más que solo palabras -le espetó Saga-. Los Dioses Guerreros Dorados no tienen el derecho a venerar a una simple mortal como si fuera una diosa. Si no hay prueba de su divinidad, el seguir a Saori tan ciegamente solo tiene una definición, y esa es blasfemia -le comentó Saga.
-Bien, Saga, esa es la definición que mejor describe lo que tú y los demás Dioses Guerreros, tanto Dorados como de la Osa Menor, han estado haciendo -dedujo Mu, lo que molestó a Saga sobremanera-. Y cuando te des cuenta… solo digamos, que no me gustaría ser tú -le exclamó con molestia.
-Me he equivocado, Mu, eres incluso más inferior a mí de lo que había pensado -le aseguró Saga, pero Mu se mantuvo firme-. Sin embargo, no pienso darte más consideraciones. Te he dicho claramente que una Batalla de los 1,000 días no puede estallar entre nosotros, de hecho, no pasará entre ninguno de los enfrentamientos que pudieran suscitarse. Ya que, aunque el dominio en el cosmos de ustedes, es por poco superior al nuestro, nosotros contamos con la protección de un dios además de Hlin -el Rubí de Thor en el peto de Saga comenzó a brillar entonces, y frente a los ojos de Mu ocurrió algo incomprensible, mientras un grupo de alas, comenzaba a revestir a Saga, produciendo un cambio en su Ropaje Sagrado. El cambio no fue total, su Ropaje Sagrado solamente trajo consigo unas alas demoniacas, y otras angelicales, que se hacían presente incinerando el cosmos de Saga, hasta que este brillaba con la fuerza de un Galdr, uno que pertenecía a un dios distinto de Hlin-. Thor, su Galdr fue dividido entre los 12 Rubíes de Thor, lo que significa que Thor presta su Galdr a quienes son fieles a Hlin, y nos otorga una fuerza de cosmos que rosa en lo divino. Es por esto, Mu, que te dije que no había forma posible de desatar una Batalla de los 1,000 días, ya que nosotros contamos con la bendición de Thor -insistía Saga, cuyo cosmos de tornó más aplastante-. Y con este cosmos, te demostraré quien está en lo correcto -amenazó Saga.
-Es impresionante… -aceptó Mu, pero se negó a dejar de elevar su cosmos-. Pero si fueras de verdad bendecido por Thor, no solo un par de alas hubiesen respaldado tu Galdr, sino que todo tu Ropaje Sagrado hubiese cambiado… esto no cambia nada… -declaró Mu, enfureciendo a Saga-. ¡Mientras yo crea en Saori! ¡No podrás derrotarme! ¡Extinción de la Luz Estelar! -desató su ataque Mu, y en respuesta, Saga lanzó el suyo.
-¡Colapso de Yggdrasil! -declaró, liberando a 8 de los 9 Mundos del Árbol del Mundo que se representaba en su cosmos, lanzándolos en dirección a Mu, quien desapareció en la explosión resultante de cosmos, desintegrado frente a los ojos de Saga- Iluso… su ataque ni siquiera me tocó -declaró Saga, apaciguando su cosmos, regresando a la Morada de Géminis, mientras sus alas se disipaban tras el tremendo esfuerzo. Más antes de poder concentrarse en el resto de los Dioses Guerreros, una hoja de espada al rojo vivo salió por su pecho, sobresaltando a Saga.
-Eso es… porque no te estaba apuntando a ti… Saga… -declaró Mu, quien por alguna extraña razón se encontraba a espaldas de Saga, con su espada, Angurvadel, una espada que Saga recordaba bien, traspasándole la espada-. Ese ataque… tal vez nada hubiera quedado de mí si me hubiese impactado. Por esta razón, igual que cuando me vi forzado a utilizar mi propio ataque, la Extinción de la Luz Estelar, para regresar de la dimensión a la que me habías lanzado a esta. Me vi forzado a volverme a impactar a mí mismo, para escapar de todo su poder -le explicó Mu, y Saga logró ver nuevamente, como cuando Mu regresó de la Otra Dimensión, a los destellos de luz dorada que aún le rodeaban el cuerpo, fusionándose con él, como si se hubiese dividido en millones de millones de fragmentos de luz.
-Así que… he subestimado al representante del Dios del Resplandor y la Fertilidad en Midgard… e incluso lograste asestarme con Angurvadel… -recordó Saga la espada, y al anterior Sumo Sacerdote entregando el puesto a Derbal hace ya varios años, y que, tras haber realizado la entrega, la hoja de Angurvadel, normalmente de un color entre azul y blanco, se iluminó de rojo como el acero hirviente-. Recuerdo… que esta espada, al momento de la coronación de Derbal como Sumo Sacerdote, cambió sus colores -exclamó Saga, mientras Mu lo pateaba fuera de su espada, y lo dejaba tendido en el suelo. Tras aquella acción, los Dioses Guerreros Dorados atrapados en su dimensión portátil, aparecieron en medio del recinto, y se viraron para ver a Mu, victorioso sobre Saga-. Cuando Shion se dio cuenta del brillo de esa espada, se exilió a sí mismo, diciendo que no podía permanecer en un Santuario guiado por la sombra de la guerra.
-Es curioso que lo menciones, Saga… porque Angurvadel fue entregada por Frey al Dios Guerrero de Aries, para alertar a la Asyjur Hlin de una evidente guerra de proporciones catastróficas -le explicó, mirando a la hoja de Angurvadel-. Jamás he visto a esta hoja cambiar a su color original. ¿Qué te dice eso, Saga? Te diré lo que me dice a mí. Me dice que desde el día en que Derbal asumió el puesto de Sumo Sacerdote, el Santuario entró bajo el dominio de la guerra -aclaró Mu, y Saga lo miró perplejo desde el suelo-. El Maestro me dijo, que solo vio esta hoja encenderse así en un par de ocasiones más antes de que lo hiciera durante la ceremonia de ascensión de Derbal. La primera, fue cuando él era el Dios Guerrero de Aries, la segunda, cuando Derbal se levantó en armas contra el Alto Jarl de Brávellir, e inició la guerra que coronaría a Jarl Wotan como el Alto Jarl… entonces, es natural pensar que Derbal no sirve a la Paz, sino a la guerra -concluyó Mu.
-Pero eso significaría entonces… que… Lyfia no es… -la revelación conmocionó a Saga, quien, tras descubrir la verdad, perdió toda la voluntad de seguir peleando, y quedó arrodillado en el centro de la Morada de Géminis, con los ojos en lágrimas, y su mente perdida.
-¿Está muerto? -preguntó Aioria, mientras Mu miraba a los ojos vacíos de Saga, que habían perdido toda luz. Mu dedujo que no era así, alzó su espada para ejecutar a Saga, pero en lugar de hacerlo, desistió, y bajó la misma- Mu… Saga podría convertirse en una amenaza. Nos mantuvo a todos encerrados en esa dimensión portátil -aseguró Aioria.
-No voy a matar a alguien que defendió sus ideales con semejante valor… como para herirme a este nivel… Aioria… -comentó Mu, y en ese momento, tras toser con fuerza, sangre comenzó a salirle de la boca, sobresaltando a los Dioses Guerreros, y a Hilda, quien bajó de brazos de Aldebarán para atender a Mu-. No pierdan el tiempo… -le pidió Mu a Hilda-. Saori… es lo más importante… yo… no moriré aquí… solo váyanse… -finalizó Mu, y cayó en el suelo, con los ojos desorbitados, y perdiendo mucha sangre. Los Dioses Guerreros Dorados que le acompañaban intentaron ayudarlo, pero Hilda los detuvo.
-Un Dios Guerrero Dorado, debe ser capaz de abandonar a su hermano en armas, por un bien mayor -declaró Hilda apuntando al Reloj de Bor, que gracias a Saga había perdido 2 de sus flamas-. Si íbamos con buen tiempo, este se ha perdido ya. Tenemos que confiar en Mu -declaró Hilda, mirando a Milo fijamente, quien como Huskarl tenía la última palabra.
-Coloquen su espada en su mano… -declaró, lo que sorprendió al grupo-. Si no sobrevive, al menos las Valkirias lo llevarán ante Odín -finalizó, y quien comprendió mejor sus palabras fue Dohko, tomando la espada de Mu del suelo, donde había caído cuando se desmayó, y se la posó en la mano-. ¡Nos vamos! -ordenó, y el grupo abandonó la Morada de Géminis, dejando a Mu convulsionándose en el suelo de la misma.
Palacio de Hlingard. Ruinas de la Sala del Consejo de Guerra.
-¡Estallido de Jabalí! -enunciaba Frodi con fuerza, y con su cosmos atacando a Alberich, quien, tras casi 4 horas de intensa batalla, no pudo más y cayó junto a Tholl, también derrotado tras aparentemente haberse noqueado junto a Hércules. El único que continuaba de pie frente a Frodi era Siegfried, quien contaba con pocas heridas, si no es que ninguna, casi en las mismas condiciones de Frodi, quien estaba más concentrado en la caída del Escudo de Amatista, y por consiguiente, en seguir su camino en dirección a las 12 Moradas de los Dioses- Esta barrera ya me ha quitado mucho tiempo. Quítate de mi camino, solo tengo un único objetivo -insistió Frodi, elevando su cosmos nuevamente.
-Puedo verlo claramente… no te interesa Hlin, simplemente deseas llegar ante Lyfia -declaró Siegfried, incinerando la ira de Frodi-. Sé lo que es entregarse al deseo inconmensurable prohibido, de darle la espalda a tu deber y luchar por una mujer. Pero lo he superado, soy ahora capaz de renunciar genuinamente a este sentimiento en el nombre de mi diosa, Hlin. Yo creo en Hlin, Frodi, y creo que vive en Saori. ¿Tú crees que Hlin vive en Lyfia? ¿Es así? -preguntó, aunque para Siegfried la respuesta era más que evidente.
-¡Lyfia es lo único que me importa! ¡Sea o no sea la Asynjur Hlin! -le espetó Frodi con ira, lo que sorprendió a Siegfried- No te lo volveré a insistir, esta es la última advertencia. Tholl y Alberich vencieron a sus rivales, pero no pudieron conmigo. Es evidente que tú tampoco podrás. ¡Ahora fuera de mi vista! -le amenazó.
-De modo que, lo tuyo no es en honor a Hlin… -dedujo Siegfried, mirando a Frodi con incredulidad, quien simplemente se mordió los labios con desprecio ante las acusaciones, mismas que no podía negar-. Te creía más honorable que esto, Huskarl Frodi. No creí que te entregarías a los deseos personales por sobre tu diosa. Mi hermano, jamás seguiría a alguien con motivaciones tan simples -recordó Siegfried, e incineró su cosmos en contra de Frodi-. Derrotar a Alberich fue ruin, lo atacaste a traición cuando él logró derrotar a Surt. Lo de Tholl, fue sorpresivo verlo caer bajo tu puño. Pero conmigo no tendrás esa suerte, ya que soy invulnerable ante cualquier cosa que hagas. Seas más fuerte que yo o no, eso no cambia el hecho de que yo no puedo ser dañado -le aseguró, colocándose entre Frodi y la salida.
-Todos tienen una debilidad -amenazó Frodi, preparando su espada-. Lo único que me importa es llegar ante Lyfia, y nada ni nadie podrá evitarlo. ¡Estallido de Jabalí! -se lanzó en contra de Siegfried, y la batalla arreció por las ruinas del lugar.
Cuarta Morada, Cáncer.
-Se siente un ambiente pesado a sangre y muerte -exclamó Dohko, y para convertir la ya de por sí escalofriante situación en algo más aterrador todavía, el sol había terminado de pintar el cielo detrás del Reloj de Bor de anaranjado, a medida que se ocultaba, dando inicio al dominio de la noche-. Malos presagios parecen avecinarse sobre la Cuarta Morada -aseguró.
-Esta morada parece poseer un guardián, puedo sentir una fuerza de cosmos maligna -comentó Aldebarán mientras los primeros presagios de la batalla que habría de librarse, se presentaron en la forma de árboles marchitos, que rodeaban bellas estatuas de una diosa de orejas puntiagudas, sumamente hermosa, además de las esculturas de varias Valkirias que parecían resguardar una especie de cementerio en las cercanías, ya que varios Menhires como tumbas adornaban los alrededores-. Las estatuas son bellas, pero parece que un aire de muerte se alza a nuestro alrededor -aseguró Aldebarán.
-Eso es porque la protectora de la Cuarta Morada, no puede ser otra que la diosa Vanir, Freyja -les explicó Hilda, mientras el grupo se posaba frente a la entrada de la Cuarta Morada, y observaba el Friso con el símbolo de Cáncer-. Inicialmente, Freyja creó el Ropaje Sagrado de Cáncer con la idea de que fuera una Valkiria, muy similar a la Valkiria Virgo que fue creada por Frigg. Pero Loki, quien disfrutaba de atormentar a Freyja, se le adelantó y reconstruyó el Ropaje Sagrado de Cáncer como un cangrejo, él pensó que sería divertido, y cuando Freyja lo descubrió, supo que era muy tarde para repararlo antes del cumpleaños de Hlin. Es por esta razón que el dominio de Galdr de la Estrella de Altarf, fluctúa entre Freyja y Loki, dependiendo de la naturaleza del corazón de su portador. Toda la morada estará confeccionada en honor a Freyja, la Diosa de la Pureza y la Muerte. Pero también Loki ha prestado su fuego, para con este acrecentar el poder del Cangrejo de la Muerte -les explicó, mirando a la entrada con preocupación.
-Si Freyja tenía la intención de que el Ropaje Sagrado de Cáncer representara a una Valkiria, entonces es natural que el Dios Guerrero de la Valkiria Virgo le haga frente -aseguró Shaka, adelantándose por sobre los demás, quienes lo miraron curiosos-. Mi cuerpo no ha logrado recuperarse porque he destinado mi cosmos a su entrenamiento. No creo poder serles de mayor utilidad que esta, así que, les pido que se adelanten, mientras yo enfrento al Dios Guerrero que protege esta Morada -les pidió, y el grupo asintió, a momento de que Shaka abría las puertas dobles, custodiadas por los inmensos gatos de piedra que representaban a Bygul y Trjegul, bestias que pertenecían a los Ropajes Sagrados de Syd y de Bud, y que eran el par de gatos gigantes que tiraban del carruaje de la diosa Freyja.
Una vez dentro de la Cuarta Morada, fueron recibidos por una alfombra de plata, ya que a cada dios se le identificaba con un color del cual era guardián, siendo el caso de Freyja el color de plata. En la parte inferior, como ya era costumbre, se encontraba la Estatua de Freyja, bella y de facciones finas, con sus orejas puntiagudas, lo que la definía como una diosa Vanir más que pertenecer a los Aesir, llevaba en su cuello un hermoso collar de oro con incrustaciones de ámbar, le acompañaba un jabalí similar al de su hermano mellizo el dios Frey, pero este de menor tamaño, y en su mano derecha llevaba un escudo, pero no llevaba espada. Ante la visión del escudo, los Dioses Guerreros se dieron cuenta de que era la opuesta de su hermano Frey.
-Supongo que los condenados a muerte desean un tour -se burló el Dios Guerrero de Cáncer, quien llegaba ante los Dioses Guerreros Dorados de Saori-. No tendría por qué complacerlos, pero tristemente estoy forzado a rendirle culto a esta diosa. Su nombre es Freyja, el jabalí de oro a sus pies es Hildisvíni, un cerdo de batalla. Carga un escudo sin nombre, realmente no tiene importancia, ya que su única finalidad es la de declarar que los Einherjer que llegasen a su palacio, el Fólkvangr, serían unos cobardes que no harían más que defenderse. Pero mi leyenda favorita, es la de Brisingamen, el collar de oro que lleva alrededor de su garganta con incrustaciones de ámbar, el cual, para obtenerlo, requirió que la diosa se acostara con 4 Enanos solamente para hacerse con él -se burló el Dios Guerrero de Cáncer.
-Si esa es la forma en que te diriges a una diosa, a quienes muchos consideran aún más grande que Frigg a quien yo represento, y pese a que Frigg es la mismísima esposa de Odín, no puedo hacer más que sentir pena por ti -declaró Shaka, y Máscara Mortal le sonrió con malicia, aunque se retrajo al notar que no lo podía ver-. Yo les diré quién es Freyja, y el poder de los atributos que se le confieren. Freyja es la Diosa de la Pureza y la Muerte, es la hermana melliza de Frey, ambos dioses Vanir, hijos de Njörd y de su hermana Nerthus, la diosa Vanir de la Tierra Fértil y los Lagos -les explicó, notando en su cosmos algo de conmoción por la revelación de parte de sus compañeros-. Entre los Vanir, no está prohibido lo que los Aesir ven con repudio. Era perfectamente normal para los Vanir el matrimonio incestuoso -aclaró, y dirigió su rostro en dirección a la estatua dorada, como si en verdad pudiera verla con los ojos cerrados-. Freyja cabalga sobre Hildisvíni cuando elije acompañar a sus Valkirias a los campos de batalla, en cualquier otra ocasión, viaja sobre su carruaje tirado por Bygul y Trjegul. Ya en los campos de batalla, selecciona a la mitad de los caídos para llevarlos a su palacio, el Fólkvangr. Quienes llegan a su palacio, no serán los fieros guerreros Einherjer que lucharán en el Ragnarok. En el Fólkvangr, estarán los valientes Einherjer que se encargarán de proteger a las familias, a sus hermanos, a los débiles. Es por eso que Freyja es la guardiana de los guardianes, y lo representa con el escudo de la luna. Cuando un aliado muere, o está en peligro de muerte como Mu, se suele colocar una espada o cualquier arma en su mano, para que las Valkirias de Freyja sepan que ese guerrero pertenece a Odín, pero, también se puede colocar un escudo sobre su cuerpo, y se hace así a quienes han sido grandes guardianes de sus hermanos, familia y amigos, y de esta forma se les encomienda a Freyja -terminó, interrumpido por la risa de Máscara Mortal.
-Esa, es una forma muy poética de dirigirse a Freyja -aseguró Máscara Mortal, quien aún repudiaba a la diosa-. Me muero por escuchar la explicación del por qué la diosa Freyja, fue tan avara como para entregar su cuerpo a 4 Enanos, por un mísero collar de oro y ámbar. Admítelo, no es más que una… -intentó decir.
-No voy a permitirte terminar esa frase, y seguir irrespetando a Freyja -enunció Shaka, entreabriendo los ojos, liberando algo de su cosmos, que conmocionó a Máscara Mortal-. Pero para borrar esa mala imagen de la mente de mis compañeros, te lo diré. Brisingamen, era el sol -le explicó Shaka, sorprendiendo a Máscara Mortal-. Todos conocemos a la Diosa Sól, desde el origen de Midgard, la colocaron sobre un carruaje, y la hicieron recorrer el mundo perseguida por el lobo de fuego, Skoll. En un principio, el collar Brisingamen no poseía ámbar, sino rubíes como incrustaciones. La negociación de Freyja por el collar Brisingamen, no era porque los enanos Dvalinn, Alfrik, Berling y Grer, hubieran construido un collar tan hermoso. Todo lo que hacen los Enanos, tiene un fin. Brisingamen, fue la prisión de Sól, sellada en los rubíes del collar. Freyja, en lugar de provocar una guerra entre los Enanos y los Aesir, negoció. Ofreció oro y plata, los Enanos exigieron su cuerpo. Si vas a decirme, que el yacer con 4 Enanos por evitar una masacre, y regresar a Sól a los cielos, es un acto de vergüenza para la diosa Freyja, entonces no comprendiste el sacrificio y el dolor que ella sufrió por devolver el sol a los hombres -enunció Shaka con molestia, y en ese instante, las puertas de la Cuarta Morada se abrieron por sí mismas, dando paso a la senda que dirigía a la Quinta Morada-. Brisingamen ahora lleva ámbar en lugar de rubíes, porque el ámbar, es lo que quedó tras liberar a Sól de su prisión -finalizó.
-Tsk, y yo que pretendía hacerme de palabras para mantenerlos aquí encerrados, no me queda más que enfrentarlos -se preparó Máscara Mortal, quien estaba en una horrible desventaja, y el sudor en su rostro lo delataba-. Adelante, vengan por el Dios Guerrero de Altarf, Máscara Mortal de… quiero decir… -recordó las palabras de Saori-. Mephisto de Cáncer… -sentenció, elevando su cosmos.
-No solo conozco de Freyja, Mephisto de Cáncer, sé de tus habilidades -le aclaró Shaka, posándose frente a él-. Deja a mis camaradas pasar, y te enfrentarás únicamente a mí. Dios Guerrero de Espiga, Shaka de la Valkiria Virgo -negoció Shaka.
-¿Estás seguro? -preguntó Milo- Podemos con él, y créeme que ganas no nos faltan después de la forma en que habló de Freyja -le comentó Milo, y Shaka posó su mano sobre la hombrera de Milo, y asintiendo, le pidió a Milo seguir-. Tómalo o déjalo, Mephisto de Cáncer. Te dejamos con Shaka, y a cambio no te pulverizamos todos juntos -sentenció.
-Me molesta mucho tu actitud, imbécil -le apuntó Mephisto-. Obviamente, este trato los beneficia más a ustedes, ya que poseo en mi dedo la forma de cortarles el paso por las 12 Moradas de los Dioses -le aseguró.
-Curioso… porque en mi uña creo tener más poder que tú en todo tu cuerpo -se preparó Milo, forzando a Shaka a interceder nuevamente-. Es una lástima que no tendré la oportunidad de demostrarlo. Apártate, cangrejo -amenazó Milo, y Mephisto, aunque con odio evidente en su mirada, se hizo a un lado-. Vamos -ordenó al resto de sus compañeros, y una vez que salieron por las puertas de la Cuarta Morada, Mephisto observó a Shaka con molestia.
-Te he cumplido el capricho, ten la decencia al menos de cumplir el mío, al menos que seas ciego claro está -declaró Mephisto, y la curiosidad embargó a Shaka, desconociendo las razones para semejante solicitud-. No me esforcé tanto en adornar mi Morada, para no ver la mirada de miedo en los ojos de quienes la visitan. Tus compañeros se encontraban muy sobresaltados. ¿Eres ciego que te niegas a ver los adornos en mi Morada? -se burló.
-Puedo ver, simplemente he renunciado voluntariamente a hacerlo -aclaró Shaka, virando a los alrededores-. Poseo una idea de todo lo que existe a mi alrededor. Esta Morada apesta a putrefacción, y sentí el estremecimiento en los corazones de mis compañeros. Algo seguramente macabro ha ocurrido aquí -dedujo Shaka.
-De modo que no ves por voluntad propia, eso es una decepción -agregó Mephisto, con su sonrisa macabra en todo momento marcada, lo viera Shaka o no-. Tal vez el miedo te inunde una vez que te lo explique. Las paredes, el suelo, el techo, todos los alrededores de la Morada de Cáncer, están adornadas con mi peculiar estilo. Mi Kenning, es Máscara Mortal, porque arranco el rostro de mis víctimas, y con estos adorno mi Morada, son la prueba de mi fuerza -prosiguió Mephisto, y Shaka mostró cierta inquietud.
-Solamente he escuchado rumores de lo que me susurran los dioses -agregó Shaka, con una tranquilidad tan inquietante que molestaba demasiado a Mephisto-. Ellos me han dicho que existe una razón para este sacrificio. Un número -aseguró Shaka.
-Eres demasiado aburrido -se fastidió Mephisto, pero asintió de todas formas-. 420 -declaró, y Shaka asintió con tristeza-. En estos momentos, 419 rostros adornan la Morada de Cáncer. Pero cuando termine contigo, serán 420, y cuando eso pase, el secreto del Ropaje Sagrado de Cáncer será mío -aseguró Mephisto.
-¿Ir tan lejos… solo por conocer un secreto? -le preguntó Shaka, y Mephisto comenzó a impacientarse- Puedo sentir una inmensa maldad en tu ser. Has hecho mucho daño, pero los dioses aún tienen confianza en ti. La dualidad que aqueja a tu cosmos, eres un ser capaz de una inmensa maldad. Pero también, podrías ser un ser de inmensa bondad. Me da curiosidad el llegar a presenciar, como alguien que ha asesinado a 419 personas, puede redimirse -aseguro Shaka, lo que sorprendía a Mephisto, que por fin tuvo suficiente.
-¡420! -declaró, alzó su dedo, y apuntó en dirección a Shaka- ¡Ondas Infernales de Niflheim! -atacó, liberando ondas de humo y niebla, que presumían los rostros de los condenados, los Draugr, las bestias del Niflheim, que se lanzaron en dirección a Shaka, rodeándolo, abriendo un portal a sus pies del cual salieron las manos blancas de los Draugr con sus dedos ensangrentados desprovistos de uñas, quienes comenzaron a tirar de Shaka a los interiores del portal, mientras la risa malévola de Mephisto resonaba por todo el lugar, y desaparecía, junto al cuerpo de Shaka, dejando la Morada de Cáncer sumida en una terrible oscuridad.
Senda a la Quinta Morada de los Dioses.
-¿Sintieron eso? -exclamó Milo en señal de sorpresa, deteniendo al grupo, que se dio la vuelta para observar la Morada de Cáncer- El cosmos de Shaka, desapareció por completo en un instante. Pero lo más extraño de todo, es que no se sintió el inicio de una batalla -agregó Milo.
-No me creeré por un solo segundo que un ser tan vil como Mephisto, pueda siquiera equipararse con Shaka. Seguramente estamos equivocados y Shaka está bien -agregó Aioria, intentando tranquilizar a sus compañeros.
-Shaka estará bien, él eligió sabiamente a su oponente, sabiendo que ninguno de nosotros tendría oportunidad contra él -dedujo Dohko, lo que fue una inmensa sorpresa para los demás-. No se confundan, no hablo de la fuerza de cosmos de ese sujeto. Simplemente he visto de primera mano el poder de los Dioses Guerreros de Cáncer, no olviden que pertenecí a la anterior Orden Dorada -espetó mientras miraba de regreso a la Morada de Cáncer-. Solo puedo decirles que se requieren de métodos diferentes de la habilidad de batalla para vencer a un Dios Guerrero de Cáncer -les aseguró.
-Quiere decir entonces que, si cualquiera de nosotros se hubiera quedado a enfrentar a ese sujeto, ¿hubiéramos sido derrotados? -exclamó Aldebarán con incredulidad, mientras Dohko le sonreía con calma.
-No te lo tomes a mal, grandulón. Pero incluso yo que soy el más poderoso entre los presentes, más incluso que Shaka, la tendría difícil -le explicó, lo que no comprendían los presentes-. Por eso les dije que no contaran con que pasaríamos por las 12 Moradas de los Dioses tan sencillamente. Si Saga nos retuvo a todos en una dimensión portátil, lo que el Dios Guerrero de Cáncer puede hacer es aún peor. Si no se tiene la fortaleza mental suficiente, no importa la extensión del cosmos… lo que ese sujeto ha visto, doblegaría cualquier mente… creo yo que por eso Shaka insistió en enfrentarlo -les aseguró.
-El Dios Guerrero más peligroso no es siempre el más fuerte -aclaró Hilda, aún en brazos de Aldebarán-. Freyja, la Diosa de la Pureza y la Muerte, gobierna en Asgard. En teoría, el dominio de la muerte de Freyja es sobre la muerte en recompensa. Cáncer, puede ser un Dios Guerrero que recompense la muerte, lo que sin lugar a dudas sería el orgullo de Freyja. Sin embargo, este Dios Guerrero de Cáncer no respeta a Freyja, la ridiculiza, pero su Ropaje Sagrado no lo abandona. Eso es porque su Ropaje Sagrado fue construido también con la influencia de Loki, y Loki, es el padre de una Diosa de la Muerte también, una diosa que no recompensa en muerte, sino que castiga. El Ropaje Sagrado de Cáncer… no solo posee el poder de Freyja… sino que posee el fuego de Loki y el dominio de la muerte de la Diosa Hela… eso lo convierte, en el Dios Guerrero más peligroso de todos -aseguró Hilda, y el grupo comenzó a temer por la vida de Shaka.
Niflheim.
-¡Bienvenido seas, Shaka de Virgo, a Niflheim! -exclamó Mephisto, materializándose sobre un suelo de piedra gris, mientras miraba a una inmensa formación de Draugrs, uno sobre de otro, que se habían reunido con la finalidad de llegar a Midgard, desde el cual jalaron de Shaka, hundiéndolo bajo la tierra, a través de los mundos, llevándolo a un mundo de niebla venenosa, que salía expulsada de las fauces abiertas de serpientes que formaban las paredes de las montañas grisáceas de la tierra de la niebla.
El suelo de Niflheim estaba completamente muerto, no crecían plantas, solo había roca grisácea, aunque eso no fuera algo que Shaka pudiera apreciar, o al menos algo que no pudiera apreciar al principio, ya que por la inmensa cantidad de Draugrs que le rasgaban el Ropaje Sagrado, e intentaban arrancarle el rostro, Shaka se vio forzado a abrir sus ojos, liberando todo su cosmos sellado, mismo que utilizó para fulminar a los millones de cadáveres que se habían apilado uno tras otro para jalarlo desde Midgard.
-Jamás pensé que llegaría a usar el cosmos sellado en mis ojos para liberarlo en contra de unos Draugrs -declaró Shaka, aterrizando frente a Mephisto, quien se mostró sumamente impresionado por el alcance de cosmos de Shaka, que era por mucho muy superior al suyo-. Debo reconocerlo, Dios Guerrero de Cáncer, tus habilidades son de temer. Hice bien en elegirte como oponente -prosiguió Shaka, mirando a los alrededores-. El Nástrond -dedujo Shaka, mientras miraba una playa de aguas verdes, cuya espuma de mar era de un color rojo sangre.
-Así es, es el Nástrond -declaró Mephisto-. La playa de cadáveres entre el Niflheim y el Helheim, donde se castiga a quienes han roto sus juramentos, y a los asesinos desalmados. Por allí puedes encontrar el Naglfar -apuntó Mephisto a un inmenso barco que se construía en aquellas playas, sus obreros eran Draugrs, su material de construcción, sus uñas que se arrancaban de los dedos, mismas que volvían a crecer, y se volvían a arrancar, mientras daban forma a la inmensa nave que parecía no tener fin-. ¿Estás aterrado ya, Dios Guerrero de la Valkiria? Este, es el inmenso poder que poseo, el de poder viajar por el inframundo a voluntad. Así que, si tu alma ya se encuentra lo suficientemente quebrantada, es hora de que mueras -prosiguió Mephisto, formando flamas azules a su alrededor-. ¡Flamas Demoniacas de Loki! -declaró, lanzando una inmensa lluvia de fuego que se estrelló en dirección a Shaka, quien, de un movimiento de su mano, se rodeó a sí mismo de una esfera de cosmos dorado que resistió los envistes.
-¡Hugr! -enunció Shaka, resistiendo el ataque de Mephisto, pero su escudo de poco en poco comenzó a ceder, mientras la fuerza del ataque de Mephisto crecía, así como la malicia en su carcajada mientras que presionaba el ataque con mayor fuerza- Lo comprendo… estos ataques, son alimentados por la fuerza de las almas en pena. No solo el traerme al Niflheim es una prueba para la mente no entrenada para comprender las desdichas de la tierra de los muertos y la niebla, sino que, al estar aquí, conjurando el cosmos de Loki que le transmite su fuerza mediante estas flamas se vuelve más fuerte. Es una combinación monstruosa, mientras esté en la tierra de los muertos, el poder del Dios Guerrero de Cáncer crece a extensiones inimaginables -dedujo Shaka, saltando en el momento en que su escudo cedió, pero aterrizado con tranquilidad pese al inmenso cosmos que en esos momentos rodeaba a Mephisto.
-No puedo creer que hayas resistido mi ataque -sentenció Mephisto, impresionado, mientras Shaka cerraba sus ojos y comenzaba a concentrar su energía de cosmos-. Si fuera en Midgard lo comprendería, pero aquí en Niflheim debiera ser imposible resistir mi cosmos. Pero eso no importa, solo debo llevarte a la capital de la muerte misma, Helheim, y sigas con vida o no, habré cumplido el requisito de darle las 420 vidas a mi Ropaje Sagrado, liberando el secreto del mismo -prosiguió Mephisto, apuntando en dirección a Shaka, esta vez con un cosmos oscuro y violeta rodeándole-. ¡Si el Niflheim no fue suficiente para ti! ¡Prepárate a bajar aún más en el abismo de la muerte! ¡Ondas Infernales de Hel! -declaró Mephisto, y las ondas oscuras y violetas se desprendieron de su dedo, rodeando a Shaka y llevándolo aún más profundo entre los Mundos Oscuros, oprimiendo el cosmos de Shaka, quien tuvo que volver a abrir sus ojos para resistir el inmenso poder de Hela.
-La influencia de los Mundos Oscuros, es demasiada incluso para mí… si no concentro mi cosmos adecuadamente, no importará si es mayor que el de Mephisto, me atrapará en los dominios de Hela -aseguró Shaka, mientras detrás de Mephisto se abrían las fauces de un inmenso perro de roca, y el castillo de las tinieblas de Hela se hacía presente-. No me queda otra alternativa, que llevarte yo mismo a la dimensión en la cual no puedas atraparme. ¡El Tesoro de Friggerock! -exclamó Shaka, y tras haberlo hecho, Helheim desapareció.
-¿Qué ha sido eso? -se preguntó Mephisto, encontrándose a sí mismo atrapado dentro de una dimensión diferente a la que él dominaba. El suelo, las paredes y el techo, formaban tapices en honor a la Asynjur Frigg. 6 en total, uno por cara del lugar en que había sido encerrado. Los tapices contaban la historia de la diosa, en un fondo marrón por tapiz, mientras hebras de oro formaban las imágenes en los mismos.
En el primero de los tapices, que estaba bordado en una de las caras del cubo en que se encontraba, se veía a la diosa junto a Odín, compartiendo un trono de roca y hielo. En el segundo, justo al lado del primero, se le veía participado en una cacería, seguida de varios lobos y guerreros Einherjer. El tercer tapiz, frente al cual Shaka se posaba, la mostraba en compañía de 3 Valkirias, una de las cuales le recordaba a Mephisto sobre Saori. El cuarto tapiz, la mostraba sosteniendo una hermosa hierba, y con está ayudando a una nodriza en un parto. El tapiz en el suelo la representaba viajando por el mundo en su carruaje dorado tirado por Bygul y Trjegul. El último de los tapices estaba en el techo, donde con la ayuda de una rueca, Frigg tejía las nubes.
-Estos son los tapices de mi respeto a la Diosa Frigg, Mephisto -enunció Shaka, mientras ondulaciones como de gotas cayendo sobre el agua, rodeaban los alrededores-. En vista de que tu poder era inmenso en los mundos que gobierna Hela, no tuve otra opción que traerte aquí, donde tu cosmos no es respaldado por la Diosa del Inframundo y la Muerte. Pienso que estos tapices no deberían ser vistos por nadie maligno, lo que me deja extrañamente insatisfecho. En mis mejores condiciones tanto físicas como de cosmos, jamás hubieras sido capaz de enviarme por los Mundos Oscuros. Lo que me deja un sentimiento de vacío… forzarme a traerte a este lugar… indudablemente fue impresionante, haya estado debilitado o no -le aseguró con tranquilidad Shaka, mientras Mephisto sentía su aplastante cosmos.
-¿De dónde viene esta fuerza? No la presumías en los Mundos Oscuros -se estremeció Mephisto, mientras observaba a Shaka con detenimiento- No sé lo que has hecho, pero mis Ondas Infernales de Hela te golpearon, estamos ahora en Helheim, por ello la victima 420 entró en los dominios de Hela, ella debe de recompensarme con el arma del Ropaje Sagrado de Cáncer, Mistilteinn -declaró Mephisto, intentando conjurar su espada, que apareció en sus manos, solo para desvanecerse inmediatamente-. ¿Por qué? He sacrificado 420 almas -aseguró Mephisto.
-De modo que era Mistelteinn… -agregó Shaka con tranquilidad-. La espada legendaria capaz de herir a los dioses, que solo podrá alcanzar su máximo potencial tras haber sacrificado a 420 almas en su nombre -dedujo Shaka, sobresaltando a Mephisto-. De modo que una espada tan poderosa es parte del Ropaje Sagrado de Cáncer. ¿Es esa la razón de tus matanzas? ¿Hacerte con esa espada? ¿Con qué motivo? -le preguntó Shaka.
-Eso no te incumbe… -le apuntó Mephisto, pero Shaka estaba tan tranquilo, que Mephisto dudaba de su propia fuerza-. Mistelteinn… es solo una herramienta que requiero para mis propios deseos. Si poseo una espada capaz de herir a los dioses, no importa que sean todo poderosos, podré hacerme a la fuerza de ser necesario de un recinto en el Asgard. No importa el dios que sea, no podrá reclamar mi alma, de esa forma aseguraré mi vida eterna -aclaró.
-¿Vida eterna? -le preguntó Shaka, curioso- No puedes obtener algo que ni los dioses pueden tener. Lo más cercano a la vida eterna, es la espera en el Asgard de la llegada del Ragnarok. Y cuando este llegue, tanto dioses como Einherjer morirán. No puedes alcanzar la vida eterna, pero al vestir un Ropaje Sagrado Dorado… en muerte deberías convertirte en Einherjer. ¿Por qué no has seguido esa senda? Creas o no en Lyfia como la Asynjur Hlin, esperaría de todos los Dioses Guerreros Dorados el que fueran honorables -le aseguró.
-¡Yo fui honorable! -declaró Mephisto, sorprendiendo a Shaka- No lo entenderías… Odín jamás me aceptaría en su reino, mi condena siempre será a Niflheim o a Helheim, Asgard no existe para mí. Por eso deseo llegar a ser inmortal. Si la muerte no me alcanza, jamás tendré que ser castigado por los crímenes que he cometido -le mencionó, y Shaka comenzó a comprender un poco mejor a Mephisto.
-Cargas un tremendo pecado, ¿no es así? -le preguntó Shaka, mientras elevaba su cosmos, y se preparaba para castigar a Mephisto- Sea cual sea tu crimen, hay una diosa que podría perdonarte, nosotros la llamamos Hlin, pero su verdadero nombre, es Saori -le explicó Shaka, mientras Mephisto lo miraba con odio-. Si entregaras tu vida al servicio de Saori, la hija de Odín, y la dedicaras a enmendar tus pecados, seguramente Odín te aceptaría en su reino. Eso sería lo más cercano a la vida eterna a lo que podrías aspirar -declaró Shaka, observando a Mephisto, esperando su respuesta.
-Yo ya no tengo perdón alguno -le respondió Mephisto, tocando su Rubí de Thor, y acrecentando la fuerza de su cosmos, mientras las patas inmensas del Cangrejo de la Muerte se conectaban a la fuerza al Gadr de Thor-. No me queda más opción que seguir el camino que yo mismo me he trazado. ¡Y me armaré con todas las armas que sean necesarias! ¡Flamas Demoniacas de Loki! -prosiguió Mephisto, atacando a Shaka, quien, de un movimiento de su mano, azotó directamente a la mente de Mephisto, interrumpiendo su ataque- ¿Qué ha sido eso? Gaght… -se estremeció Mephisto, mientras miraba a Shaka fijamente.
-Tu Ropaje Sagrado… se ha transformado… pero… es una transformación incompleta… -observó Shaka fijamente, mientras Mephisto intentaba hablar, pero le era imposible-. Dentro del Tesoro de Friggerock, la Rueca de Frigg, se ha tejido una técnica ofensiva y defensiva perfecta. Sin importar la grandeza de tu cosmos, desde el momento en que entraste a esta dimensión, tu destino fue sellado. Dentro de esta dimensión, tus sentidos me son manipulables, y puedo destruirlos de uno a uno. He destruido tu sentido del gusto, para que no puedas hablar y escuches atentamente lo que voy a decirte -continuó Shaka, pese a que Mephisto continuaba elevando su cosmos, deseoso de vencer a Shaka-. Puedes ser perdonado… -insistió, haciendo a Mephisto dudar-. Dices que no tienes salvación, pero ella puede salvarte. No es tarde para recapacitar, Saori se niega a creer que no existe la bondad en los Dioses Guerreros Dorados, aunque te advierto, Mephisto de Cáncer, que mi piedad solo existe en el nombre de Hlin, ya que si por mí fuera… sería despiadado, y te destruiría por siquiera pensar en levantarte en contra ella. En realidad, no consideraría darte piedad alguna, si tú no la hubieras mostrado ante ella -declaró Shaka, y Mephisto recordó a Saori, y el momento en que intercedió por ella-. Eres un ser repulsivo, yo mejor que nadie puedo verlo, podría destruir el resto de tus sentidos, entregarte a la muerte que tanto deseas evadir, pero por Hlin, estoy dispuesto a darte una única oportunidad, y te advierto, que aún con ese Ropaje Sagrado que ronda lo divino, no podrás derrotarme. Así que apelaré a la amenaza, cambia tu ideología, o perece bajo mi mano -prosiguió Shaka, elevando su cosmos, inmenso, aún superior al de Mephisto con su Ropaje Sagrado alterado por la fuerza del Galdr de Thor, y tras meditar al respecto, Mephisto incineró su cosmos.
-¡Niego tu petición! -declaró, sorprendiendo a Shaka, quien notó no solo que Mephisto lograba volver a hablar por el alcance de la fuerza de su cosmos, sino que los tapices a su alrededor se oscurecían- La amenaza, el miedo, el poder… no serán cuestiones que me fuercen a cambiar mi ideología… encontraré la verdad bajo mis propios medios… -le aseguró, destruyendo los tapices a su alrededor con la fuerza del Galdr de Thor- ¡Si hay una forma de salvar mi alma! ¡La conseguiré! ¡Pero no será bajo tus amenazas! -le apuntó, con las flamas azules posadas alrededor de las patas del Cangrejo de la Muerte que presumían su Galdr.
-Así es como debe hablar un Dios Guerrero Dorado -sonrió Shaka, sorprendiendo a Mephisto, mientras elevaba su cosmos alrededor de sus manos-. ¡No completaré el Tesoro de Friggerock contigo, Mephisto! ¡Es un castigo muy benevolente! ¡Destruiré tu cuerpo en lugar de tus sentidos! ¡Y que los dioses te perdonen, ya que mi perdón, lo has perdido! ¡Invocación del Demonio! -atacó Shaka con espíritus malignos en forma de niebla volando en dirección a Mephisto.
-¡No moriré! ¡No moriré! ¡No moriré! ¡Flamas Azules Demoniacas de Loki! -estalló el cosmos de Mephisto, y la inmensa explosión dorada se materializó en Midgard.
Senda a la Quinta Morada de los Dioses.
-¡Shaka! -exclamó Milo con sorpresa, mientras la Morada de Cáncer estallaba en pedazos, con una columna de luz dorada que se dirigía al cielo, rodeada de flamas azules que intentaban apresarla, aunque la luz resultó ser más fuerte que las llamas, y se disiparon, mientras la Morada de Freyja se venía abajo- Increíble… ¿cómo pudo ese sujeto forzar a Shaka a este nivel? -se preguntó Milo.
-No considero que sea el momento oportuno, Huskarl Milo -apuntó Dohko al Reloj de Bor, que perdía la cuarta flama en su totalidad-. Seguimos atrasados, además, la noche ha caído ya -le mencionó mientras el sol terminaba de ocultarse, y las estrellas comenzaban a surgir.
-Eso es… -se sobresaltó Aldebarán, que observó de reojo una especie de destello de luz blanca elevarse al cielo, y aunque en un principio le pareció solo su imaginación, más y más destellos, miles de hecho, comenzaron a pintar el firmamento con tiras continuas como estrellas fugases que salían del suelo en dirección a la cima del Reloj de Bor, que al estar más alto inclusive que la última de las 12 Moradas de los Dioses, parecía envolver a todo el santuario en una cúpula de estrellas fugases.
-Esas no son estrellas -concluyó Aioria tras verles más la forma de una flama blanca que de estrella-. ¿Acaso será un Galdr? -se preguntó Aioria, mientras veía a la Ciudad de Hlingard, que, aunque mayormente se encontraba recubierta por la nieve, presumía algunos árboles, mismos que comenzaron a marchitarse.
-Desde el momento en que se encendió el Reloj de Bor, estas flamas han salido de la tierra a encuentro del ser de caos en su interior -declaró Hilda, sintiendo una inmensa tristeza-. Bor es el Dios Primordial de la Tierra y el Tiempo, la tierra misma es su Galdr. Todo lo que vemos a nuestro alrededor, toda la vida de la tierra, que está en las plantas, en el suelo, en el mar, incluso en las rocas, todo, vuelve a Bor para poder mantener este reloj encendido -les explicó, lo que los perturbó en ese momento-. Cada vez que el Reloj de Bor es encendido, la tierra muere… ese es el peligro de encender este reloj, por ello no debe de encenderse sin reservas. La tierra se recuperará, pero se avecinan tiempos muy difíciles para sea cual sea el bando que gane esta guerra -les aseguró, mientras más y más flamas se dirigían al Reloj de Bor.
-Vamos… -interrumpió Milo-. Ningún sacrificio es en vano en el nombre de Saori -les recordó, el grupo asintió, y continuó con su ascenso, la Quinta Morada, la Morada de Leo, se alzaba orgullosa a espera de su juicio.
Cuarta Morada, Cáncer.
-Así es… Milo… -declaró Shaka, con sangre cayéndole del brazo derecho, mientras cerraba su cosmos en sus ojos y se recargaba sobre el pedestal en el que se encontraba la Estatua de Freyja, que fue lo único que sobrevivió a la explosión-. Ningún sacrificio… sin importar qué tan ridículo… será suficiente si es por el bien de Saori… -cayó entonces Shaka, respirando pesadamente, mientras miraba fijamente al cuerpo de Mephisto antes de cerrar sus ojos por completo, que temblaba débilmente, mientras el Galdr de Thor lo abandonaba-. No desperdicies mi sacrificio… Mephisto… -terminó de decir Shaka, cerrando sus ojos, con su cosmos, totalmente apagado.
Glosario:
1 – ARTEFACTOS:
Brisingamen: Nombre con que se conoce al collar de oro y ámbar de Freyja, fue confeccionado por los enanos Dvalinn, Alfrik, Berling y Grer. Freyja ofreció oro y plata por el collar, pero los Enanos se negaron, y le insistieron en que solo obtendría el collar a cambio de que yaciera una noche con cada uno de ellas. Freyja regresó a Asgard, vistiendo el collar, y con un silencio sepulcral, no deseando que nadie supiera el cómo obtuvo aquel collar.
Droma: Nombre con que se conocen a las segundas cadenas creadas por los Aesir, con las cuales intentaron encadenar al lobo gigante Fenril. Pese a ser creadas por los dioses, no resultaron ser lo suficientemente fuertes para mantener preso a Fenril.
Leding: Nombre con que se conocen a las primeras cadenas creadas por los Aesir, con las cuales intentaron encadenar al lobo gigante Fenril. Pese a ser creadas por los dioses, no resultaron ser lo suficientemente fuertes para mantener preso a Fenril.
Mistilteinn: Espada legendaria que perteneció a un Draugr de nombre Thráinn, quien en vida fue un rey hechicero. Al ser una espada de muérdago, podía herirse con ella a los dioses. Para desencadenar el verdadero poder de la espada, se requirió del asesinato de 420 víctimas de la misma.
Skídbladnir: Barco volador legendario que pertenecía al dios Frey, que tenía la peculiaridad de poderse doblar hasta poseer el tamaño de un pliegue que cabía perfectamente en un bolsillo.
2 – CRIATURAS:
Alfrik: Enano que confeccionó el collar Brisingamen con la ayuda de sus hermanos Dvalin, Berling y Grer. Se acostó con Freyja como pago por el collar.
Berling: Enano que confeccionó el collar Brisingamen con la ayuda de sus hermanos Dvalin, Alfrik y Grer. Se acostó con Freyja como pago por el collar.
Grer: Enano que confeccionó el collar Brisingamen con la ayuda de sus hermanos Dvalin, Alfrik y Berling. Se acostó con Freyja como pago por el collar.
Hildisvíni: El jabalí de la batalla que pertenecía a la diosa Freyja, y con quien en ocasiones viajaba cuando lo prefería por sobre los gatos gigantes Bygul y Trjegul.
Skoll: Lobo gigante de fuego que fue asignado a perseguir a la diosa Sól por el mundo, trayendo consigo el paso de los días. Cuando la alcance, la devorará y anunciará de esta forma la llegada del Ragnarok, se dice que cuando ocurre un eclipse solar, es porque Skoll está cerca de comerse a Sól.
3 – DEFINICIONES:
Friggerock: Pocas constelaciones existían para los nórdicos, pero una de ellas era la constelación de la Rueca, llamada Friggerock, que los griegos conocían como la Constelación de Orión. Representaba a la Rueca que la diosa Frigg utilizaba para tejer las nubes.
Menhir: Consiste en una piedra por lo general alargada, en bruto o mínimamente tallada, colocada de modo vertical y con su parte inferior enterrada en el suelo para evitar que caiga. Para los pueblos nórdicos, el Menhir era más similar a una piedra que tallaban con dibujos o runas, que tenía el objetivo de conservar alguna historia. En ocasiones, estos monumentos contaban la historia de los dioses, en otras, la historia de un guerrero caído en alguna de las batallas. Solía haber ocasiones, si el tiempo lo permitía, en que los caídos que habían perdido a un buen amigo o a un familiar, regresaban al lugar donde había muerto, para construir un monumento a las hazañas del guerrero caído con tal de preservar su historia.
Naglfar: Nave hecha enteramente por las uñas de los muertos, que siguen creciendo aun cuando el cuerpo se ha podrido. Los Draugr y los muertos que no fueron virtuosos en vida, los ancianos, y los que murieron de enfermedad, están condenados a construir con sus propias uñas esta inmensa nave, en la que las fuerzas del caos se dirigirán a enfrentar a los dioses durante el Ragnarok.
4 – DIOSES:
Nerthus: Diosa de la Tierra Fértil y los Lagos, y quien es hermana del dios Vanir Njörd, quien era su hermano. Tuvo con Njörd a Frey y a Freyja. Cuando Njörd se fue a vivir con los Aesir como parte del intercambio de prisioneros, Nerthus se quedó con los Vanir después de dar a luz a los dioses mellizos.
5 – LUGARES:
Nástrond: Una inmensa playa entre el Niflheim y el Helheim, sobre ella cae una lluvia de veneno continua. Los condenados que han roto sus juramentos, y los asesinos desalmados, vagan por sus orillas.
Nidavellir: Algunos teorizan que es otro de los mundos de Yggdrasil, algo así como un décimo mundo, otros teorizan que es otro de los nombres con que se conoce a Svartálfaheim. Pero se está de acuerdo, y es que Nidavellir es el hogar de los Enanos.
