Sumando otro capítulo más a la lista!
Como esta vez tengo algunas reseñas que contestar, hare un pequeño apartado para ellas:
Akakiru: Sé que a muchos no les gusta las películas, pero yo soy una de esas pocas personas que le gusto tanto la película como los libros. Tengo pensado meter un poco de ambas cosas, hasta la Maldición del Titán (por obvias razones), ¡espero que no me odies por eso! Por adelantado te digo que no mezclare mucho las acciones de Bell con las dos películas y los dos primeros libros, ya que él tomara un camino paralelo por un buen tiempo hasta que se una a los acontecimientos centrales. Y después de la Maldición del Titán, tengo pensado cambiar muchísimas cosas para que no sea todo tan igual, haciendo que la lectura sea tediosa. Como dijeron las Tres Hermanas del Destino hace unos capítulos, la aparición temprana de Bell cambiara ciertas cosas, y se notara aún más a futuro. Un saludo, y lo digo nuevamente, ¡No me mates por incluir las películas,
Funny-Little-Cute- White Fox: La verdad es que no. Oh por lo menos, no que se me haya ocurrido hasta ahora. Si a ti ya algunas personas más les gustaría que Bell tuviera una pequeña reunión con los amigos que aún tiene en su Dimensión, entonces encontrare una forma para hacer que pase, contextualizado, obviamente. Un saludo y gracias por tu interés!
¡Disfruta!
INICIO DE ARCO:
CAPITULO 10: ¡LA PETICIÓN!
"¿Qué sucede, Luke? Hoy estás haciendo todo mal". Se burlaría Annabeth, viendo como Luke estaba a varios metros debajo de ella.
"Hoy me levanté con el pie izquierdo". Contestaría Luke, sufriendo un pequeño resbalón con su pie derecho, quedando únicamente parado con su pie izquierdo. "Literalmente". Annabeth tan solo negó con la cabeza por la actitud de su amigo de la infancia.
Clarisse miro hacia arriba mientras apretaba fuertemente los dientes. "¡¿Cómo demonios puede ser tan rápido?!" Bell tan solo miro hacia abajo con una pequeña sonrisa burlona, haciendo que la hija de Ares se enojara aún más.
"Fue buena idea hacer esta pequeña competencia de capitanes en el Muro de Escalada para hacer que todo el Campamento vea el potencial de Bell." Declararía Quirón con una sonrisa satisfecha en su rostro, mientras tenía la punta de la espada clavada en el suelo.
"Cuando supe que Bell vendría este día, no podía desperdiciar la oportunidad." Contestaría Dionisio, mientras miraba con su típica expresión aburrida como Bell iba a la cabeza. "Aunque le haya dado una lección a los hijos de Ares, aún hay algunos campistas que son un tanto orgullosos y arrogantes. Viendo esto, simplemente no dudarían de la superioridad de Bell." Quirón tan solo asentiría maravillado por la conclusión de Dionisio.
"Es bueno saber que no le afecta el público." Diría el centauro mientras miraba la gran cantidad de campistas que había a sus espaldas.
Una gran cantidad de lava (que únicamente quemaba la ropa, para el que no se acuerde) comenzó a caer en el sector derecho de la pared, haciendo que Clarisse y Annabeth fruncieran ligeramente el ceño. "No tengo ganas de quedarme desnuda en frente de tantas personas."
"Lo mismo digo." Annabeth estaría de acuerdo con la otra mujer, haciendo que ambas den un gran salto lateral. La clara diferencia fue que Annabeth tuvo un pequeño tropezón que la mando un par de metros abajo, mientras que Clarisse pudo sostenerse sin problemas.
"¿Ahora quien tiene problemas?" Preguntaría Luke de forma burlona, mientras veía con un pequeño aire de superioridad a Annabeth.
La hija de Atenea simplemente se ruborizo de vergüenza y miro hacia otro lado.
"Nunca fui buena en esto…" Pensó una castaña con un cabello levemente rizado en las puntas, con un hermoso rostro y cuerpo, dando a denotar que era hija de Afrodita.
Bell tan solo incrementaría un poco más su sonrisa divertida al escuchar como Clarisse gruñía a varios metros abajo de él. Ya estaba a punto de llegar a la cima, por lo que la victoria ya estaba en sus manos. "Después de la batalla que tuve contra Artemisa, es muy difícil pensar que esto es divertido." Pensaría Bell mientras miraba de reojo la figura de Artemisa y sus Cazadoras, que estaban cada una encima de un árbol para evitar estar cerca de los campistas. "Pero por alguna razón, ver molesta a Clarisse me divierte un poco." Agregaría al final, riéndose por lo bajo debido a sus pensamientos.
Bell posiciono una mano encima del muro, mientras veía con satisfacción que aún faltaba bastante para que las paredes chocaran y llenaran completamente de lava el muro.
"¡Aggggg, ahhhh!"
Bell bajo su mirada, para ver como la mujer castaña se golpeaba fuertemente la espalda en contra del muro por un resbalón, quedando únicamente agarrada gracias a que su camiseta amarilla quedo atascada en una de las rocas sobresalientes.
El peliblanco miro hacia arriba una vez más, viendo que la cima estaba en sus manos, literalmente. Finalmente dio una pequeña sonrisa y suspiro.
Bell se soltó y comenzó a deslizarse por la pared como si estuviera esquiando, haciendo que Luke, Annabeth y Clarisse lo miraran con algo de sorpresa.
"Eres un tonto, Cranel." Clarisse se diría a si misma con una sonrisa un tanto arrogante en su rostro mientras comenzaba a saborear la victoria, ya que estaba a tan solo 7 metros de la cima.
Luke y Annabeth tan solo miraban con mucha atención lo que Bell haría a continuación.
Después de bajar varios metros, Bell paso justo al lado de la chica, tomándola fuertemente de su cinturón para luego arrojarla bruscamente en contra de la pared, haciendo que la mujer pudiera volver a agarrarse de la misma prácticamente al instante, aunque se había hecho un poco de daño en la nariz por el movimiento tan repentino.
Algunos campistas se miraron entre sí, como diciendo "¿Eso es todo?", mientras que la gran mayoría admiro la picardía de Bell por salvar a un compañero, siendo que en esos momentos eran rivales. De hecho, se pudo escuchar que las hijas de Afrodita suspiraron con pasión, probablemente porque salvo a su capitana.
Aunque, arrogantes oh no, todos los campistas que no participaron en Captura a la Bandera tenían un pensamiento lógico en ese momento.
"Es imposible que logre remontar."
Bell ensancho ligeramente sus ojos de una forma un tanto tétrica. Sus dos manos se movieron de una forma borrosa, y en menos de un segundo, sus dedos estaban completamente clavados en la dura piedra.
Todos los campistas se quedaron en silencio, completamente sorprendidos por lo que acababa de hacer Bell. Incluso los capitanes que estaban compitiendo contra él se tomaron el tiempo de mirarlo con sorpresa.
Bell ni siquiera le tomo importancia a las miradas, y reafirmo la posición que tenía en sus pies, haciendo que un diminuto cráter se generara en su punto de apoyo, para que después de un segundo saliera corriendo a una gran velocidad, sin importar el hecho de que eso desafiaba a la gravedad, debido a que el muro tenía una posición completamente vertical. Esto hizo que todos se quedaran sin aliento, más que nada Clarisse, cuando vio como Bell paso a su lado tan rápido que su figura era un tanto borrosa para sus ojos.
Bell llego a la cima dando un pequeño salto, demostrando una velocidad increíble a los ojos de los campistas.
Todos siguieron admirándolo en silencio. Bell tan solo los miro con una ceja alzada.
"¿Se supone que tenía que llegar aquí, verdad? ¿Oh acaso me confundí?" Preguntaría Bell con los ojos en blanco mientras ponía sus manos en los bolsillos despreocupadamente.
"¡WOAAAAHHHHHHHHH!"
Todos los vítores y los chillidos de las hijas de Afrodita hicieron que Bell se sobresaltara bastante. Obviamente, no se esperaba que algo tan común pudiera impresionarlos de tal manera.
Todos los campistas se acercaron rápidamente, siendo encabezados por los hijos de Atenea que ya le tenían bastante estima por lo demostrado anteriormente. Los capitanes se bajaron del muro mientras comenzaban a aplaudirle con una sonrisa en su rostro mientras asentían gustosos por lo demostrado por Bell, a excepción de Clarisse, que tan solo lo estaba mirando con los brazos cruzados.
"¡¿Hacer eso está permitido?!" Zoe prácticamente gritaría desde su árbol para que Dionisio la escuchara. El bullicio era sorprendente.
"¡No hay una regla que lo impida! ¡Pero para hacerlo, deberías tener una fuerza y velocidad sobrehumanas para conseguirlo! ¡Son varios metros para arriba, ¿sabes?!" Respondería Dionisio mientras aplaudía a un ritmo menor con una sonrisa satisfecha en su rostro, al igual que Quirón.
"Solo espero que no tome mucho tiempo reparar el muro." Agregaría Quirón con gracia, al ver como todos los pasos de Bell quedaron perfectamente marcados en el muro.
Bell se bajó de un salto, siendo rodeado y bombardeado al instante con preguntas y halagos.
"Mierda, nunca fui bueno en estas cosas…" Pensaría Bell mientras comenzaba a ponerse cada vez más nervioso por la extrema atención.
De la nada, Artemisa caería en frente de él con una expresión de pocos amigos en su rostro, haciendo que todos dieran un paso atrás y comenzaran a dispersarse. Las primeras en irse fueron las hijas de Afrodita por obvias razones. La mujer que salvo lo vio por un segundo más con un destello en sus ojos, para luego irse junto con las hijas de Afrodita.
"Gracias." Diría Bell con una pequeña sonrisa cansada mientras daba un suspiro.
"No hay problema." Contestaría Artemisa con una pequeña sonrisa en su rostro, siendo rodeada por sus Cazadoras. "Ahora iremos a cenar. Después, sabes lo que tienes que hacer." Declararía seriamente, haciendo que Bell asintiera. "Pero antes de todo…" Artemisa agarraría el brazo de Bell, sacando su mano del bolsillo. "Vamos a vendarte los dedos." Agregaría Artemisa, mientras veía como los dedos de Bell tenían algunos rasguños.
"Pensé que había pasado desapercibido…" Susurraría Bell por lo bajo mientras miraba hacia otro lado.
SALTO DE LINEA.
Bell asomaría su cabeza dentro de una tienda discretamente. "¿Puedo pasar?"
Luke y otras dos personas más dieron vuelta su cabeza, pausando el juego de consola que estaban jugando en ese momento.
"Por supuesto. Todos son bienvenidos aquí." Respondería Luke mientras se paraba con una sonrisa amable en su rostro, al igual que los otros dos hombres, aunque estos últimos estaban viéndolo completamente maravillados.
Bell dio un par de pasos dentro de la tienda, mientras observaba todo lo que había con gran asombro. Se encontraban consolas, computadoras, cables en varios lugares, y un motor eléctrico. Sin contar las muchas pertenencias extrañas que poseía en una repisa.
"Wow, este lugar es sorprendente." Pensaría Bell en voz alta, aun mirando todos los aparatos tecnológicos con mucho interés.
"Si… todos vienen aquí por lo menos una vez. Todos terminan haciéndolo para lograr distraerse de… la Edad Media, por decirlo de alguna manera." Contestaría Luke al asombro de Bell, con una pequeña sonrisa de lado al ver su expresión. "Por cierto, ellos son Connor y Travis Stoll. Como puedes suponer, son hijos de la misma madre e hijos de Hermes."
"¡Oye, estuviste realmente increíble en la mañana!" Travis se acercaría repentinamente a Bell, extendiendo su mano como gesto de saludo.
"Oh, gracias." Bell contesto al halago, estrechando su mano con Travis. "Un placer, mi nombre es-"
"Bell Cranel." Interrumpiría Connor, acercándose a él mientras le extendía la mano. "No hay nadie en el Campamento que no sepa tu nombre. Especialmente ahora, con lo que demostraste hace unas horas."
"Es un placer." Bell estrecharía la mano de Connor, con una sonrisa un poco nerviosa por todos los cumplidos repentinos.
"Bueno…" Todos mirarían a Luke cuando se aclaró la garganta. "Por lo que sé, querías discutir algo conmigo en privado, ¿no es así?"
Bell tan solo asintió, haciendo que los dos hermanos se miraran con un poco de extrañeza.
"En ese caso, nosotros nos marchamos. Cuando termines, llámanos así reanudamos la partida, Luke." Diría Travis mientras se dirigía a la salida de la Tienda.
"Fue bueno conocerte, Bell." Agregaría Connor mientras alzaba su mano como gesto de despedida, siguiendo a su hermano.
Una vez que abandonaron la tienda, Bell miro a Luke con ambas cejas alzadas. "Veo que Lady Artemisa ya te aviso de nuestro encuentro."
Luke tan solo asintió. "Así es. Todavía me parece muy loco la existencia de múltiples Dimensiones."
"Me parece increíble que Lady Artemisa te haya contado toda la verdad, siendo que eres un hombre. Nunca pensé que tendría tanta confianza con un hombre, aparte de mí." Declararía Bell genuinamente asombrado.
Luke se inclinaría de hombros con una sonrisa. "Bueno… ella me obligo a jurar por el Styx que no le contaría esto a nadie, y que nunca podré usar esta información en tu contra."
"Ya lo suponía." Contestaría Bell con los ojos en blanco.
"Pero…" Luke saco una pequeña botella de su mano. Tenía un líquido extraño dentro. "Digamos que tampoco lo acepte gratis." Diría Luke mientras arrojaba la botella y la volvía a atrapar. "Le pedí a cambio un botella de curación por si su flecha alguna vez atraviesa mi cuerpo."
Bell alzo una ceja ante esto. "¿Y ella acepto?"
Luke guardo la pequeña botella nuevamente. "En un principio no. Pero al final le dije que solo la quería para estudiarla, y que si alguna vez me quisiera pasar de listo con ella oh sus cazadoras, no necesita usar esa flecha para matarme."
Bell lo miraría con gran impresión. "Un momento… ¿entonces estas interesado en alguna de las Cazadoras?"
Luke tan solo negaría con la cabeza.
"Entonces, ¿para que la quieres?" Preguntaría Bell con una ceja alzada.
"Como dije antes, solo quiero estudiarla." Luke se inclinaría de hombros con una sonrisa en su rostro. "Solo es mera curiosidad. No es que en algún momento tenga que usarla. Oh si, una nunca sabe." Respondería Luke con un tono divertido al final mientras se dirigía a la computadora, haciendo que Bell se inclinara de hombros despreocupadamente y lo siguiera.
Luke se sentó en la silla y rápidamente hizo un par de clicks, haciendo que Bell lo mirara con gran atención. "Creo que lo mejor sería empezar por las ciudades. Dentro de poco tendrás que comenzar a movilizarte por ellas y estaría bueno que entiendas para que sirve cada lugar comercial y como diferenciarlos. Los semáforos, las calles, los autos, y un poco de lo que estás viendo ahora." Declararía Luke, mientras señalaba al monitor por sus últimas palabras.
Bell tan solo asintió mientras tomaba un asiento a su lado y tomaba especial atención.
SALTO DE LINEA.
"Por último, recuerda mirar bien las calles por si no viene un auto en el caso de que no haya semáforos, oh no estés en una esquina. Recuérdalo bien." Menciono Luke mientras le dirigía una mirada contemplativa.
"De acuerdo." Asentiría Bell mientras lo miraba seriamente.
Luke tan solo asintió satisfecho. "Bien, eso es todo por hoy. Mañana te explicare un poco más a cerca de la tecnología y como nos manejamos a través de ella." Luke daría un pequeño suspiro de cansancio al ver la hora por la computadora. "Eso tomara mucho más tiempo, así que no creo que pueda explicártelo tan solo en una tarde."
Bell tan solo asintió en comprensión, levantándose de la silla junto con Luke.
"Nos vemos mañana entonces, ah la misma hora." Aclararía Luke mientras extendía su mano con una sonrisa.
"De acuerdo. Muchas gracias por tu ayuda." Bell estrecharía su mano, contestando su amabilidad con una sonrisa.
SALTO DE LINEA.
"¿Ya está todo listo, muchacho?" Preguntaría Artemisa, mientras lo observaba con su típica expresión, con una mano en su cintura.
"Si, Luke dijo que volviera mañana." Respondería Bell mientras se unía a su lado.
"Por supuesto. Es imposible que puedas aprender todo lo necesario en tan solo un día." Contestaría Artemisa, mientras comenzaba a caminar junto con sus cazadoras y Bell, pasando por las Cabañas.
"Por cierto, me estaba preguntando… ¿Cómo es que conociste a Luke?" Preguntaría Bell con genuina interés en sus palabras.
"No es que lo conociera. Es el único que tiene un lugar 'moderno' en el Campamento, y eso hace que todos los campistas hablen de ello. Aunque nuestras visitas al Campamento son escasas, es imposible que no hayamos escuchado ese comentario aunque sea una vez." Artemisa daría su punto, haciendo que Bell asintiera en comprensión.
Justo cuando estaban llegando a la salida, Zoe y Phoebe le dirigieron una mirada amenazante a las tres mujeres que pasaron al lado suyo, siendo contestadas con una mirada disgustada de ellas. Pero una de las mujeres se detuvo en seco, mirando atentamente a Bell.
"Hijas de Afrodita…" Diría Zoe con un poco de veneno en sus palabras.
"Tontas como su madre. Creen y sostienen la existencia del amor, siendo que todas ellas se revuelcan como cerdas con todo hombre medianamente atractivo que se cruzan. Especialmente su madre, ella es la reina de las cerdas." Escupiría Phoebe con gran odio en sus palabras.
"Estoy completamente de acuerdo." Artemisa asentiría, indicando que pensaba igual que sus cazadoras. Aunque a diferencia de ellas, ella podía soportar un poco las existencias de las hijas de Afrodita. Pero era otra cosa completamente diferente cuando se hablaba de la misma Afrodita. En numerosas ocasiones, estuvo a punto de atravesarle la cabeza con una de sus flechas, y de alguna forma milagrosa, logró contenerse cada vez.
"¡Oye!" Todos se dieron media vuelta cuando atravesaron la puerta, con curiosidad. En menos de un segundo, el rostro de Zoe, Phoebe y Artemisa se crispo visiblemente cuando vieron cómo se acercaba una de las tres chicas que habían visto hace un segundo. "Solo quería agradecerte, por salvarme en el Muro." La mujer le dirigió una sonrisa radiante a Bell, ignorando olímpicamente las miradas peligrosas de las Cazadoras y su líder.
"No hay problema." Contestaría Bell mientras daba un paso adelante y le dirigía una pequeña sonrisa.
"Mi nombre es Silena Beauregard, soy la Capitana de la Cabaña de Afrodita." La mujer extendió su mano con la sonrisa aún vigente en su rostro, a lo que Bell la estrecho rápidamente con una sonrisa incluso más radiante que la suya.
"Es un placer conocerte, Silena. Mi nombre es Bell Cranel, y espero que tengas más cuidado la próxima vez." Agregaría Bell con un tono ligeramente burlón, haciendo que Silena se sonrojara un poco de vergüenza.
"Vamos Bell, tenemos que irnos." Zoe interrumpiría la charla, con claras intenciones de no seguir estando cerca de Silena.
"Oye, tranquila. Solo quería agradecerle. No es mi culpa que nos llevemos mal, solo porque ustedes no crean en amor." Respondería Silena con un pequeño tono furioso en sus palabras.
Phoebe dio unos pasos bruscos hacia adelante, haciendo que Bell se apartara obligatoriamente, tomando a Silena con un gran agarre en su camiseta. "Oh, miren todos, aquí esta una mujer que encontró el amor con un hombre, y por eso mismo ella sabe lo que significa el amor." Declararía Phoebe con un claro tono burlón, para después ajustar aun su más agarre y dirigirle una mirada asesina. "No bromees conmigo, niña. Viví por más de tres mil años, y el amor verdadero es imposible de encontrar. No existen dos personas que puedan sostener su amor por una cantidad de tiempo prácticamente infinita." Phoebe la soltaría mientras se inclinaba de hombros con un bufido burlón. "Aunque tampoco espero que entiendas eso, siendo que eres hija de Afrodita y una simple mortal." Finalizaría Phoebe con un claro tono burlón en sus palabras.
"No es cierto…" Contestaría Silena, comenzando a temblar de ira. "No es culpa del amor que todos los compromisos eternos se hayan visto afectados por la negligencia de los Dioses. Ellos son los que están mal, no el amor." Selina casi gritó en sus últimas palabras.
Zoe se reiría sarcásticamente, llamando la atención de todos. "¿Sabes algo? Tienes razón, tú y Charles están enamorados. De otra, no me explico porque no 'quieres ser vista' como todos tus tus hermanos y hermanas." Zoe se cruzaría de brazos, dirigiéndole una mirada amenazadora, haciendo que Silena diera un paso atrás inconscientemente. "Me pregunto qué pasaría si ambos fueran inmortales… de seguro su amor ficticio desaparecería en tan solo 100 años. Oh incluso no sé si duraría tanto tiempo." Agregaría Zoe con un claro tono burlón en sus palabras.
Antes de que Silena le gritara, Artemisa interrumpió. "Ya basta de esto. Es inútil discutir con una mujer que nunca ha vivido la realidad. Vámonos." Todas las cazadoras rápidamente asentirían de acuerdo, más que nada Lilia y Brilia, que ya se estaban hartando de esa discusión tan innecesaria.
Bell se quedó atrás, viendo como sus amigas se marchaban con el ceño ligeramente fruncido. Era más que obvio que no le gusto sus actitudes…
Pero también las entendía…
"Realmente siento que ellas sean tan… molestas." Bell intentaría disculparse por sus amigas, mientras se frotaba el cabello con vergüenza.
Silena le dirigió una mirada muy seria en su rostro. "¿Tú crees en el amor? No eres como ellas, ¿verdad?"
La sonrisa de Bell desapareció lentamente a una expresión seria, haciendo que Silena se pusiera nerviosa. "Lo siento si dije algo que te haya traído malos recuerdos." Ella bajo su cabeza, indicando su arrepentimiento.
"Si creo." La respuesta repentina de Bell haría que Selina alzara su mirada con sorpresa.
"Yo no creo que el amor sea algo que se pueda apagar con el pasar de los años. Pero, también es cierto que se puede ver afectado por culpa de las acciones que tú tomes, oh las acciones que tome tu pareja. Yo estuve enamorado, antes." Silena se sorprendería un poco por las palabras de Bell. "Y, aunque fue difícil superarla, finalmente lo hice. Me olvide de ella, y cuando lo hice, el amor que tenía por ella desapareció sin dejar rastro." Bell frunciría ligeramente el ceño mientras miraba el cielo. "Realmente me gustaba. Realmente estaba enamorado de ella. Pero ella misma fue la que me obligo a extinguir ese sentimiento, no el tiempo." Bell le dirigiría una sonrisa dentuda. "Cuando Lady Artemisa dijo que no vivías la realidad, se refería ah que nunca viviste lo suficiente. Ellas han pasado por cientos de cosas malas, haciendo que su fe en el amor se vaya apagando, hasta que prácticamente desapareció de sus corazones. Todas ellas tienen sus motivos para no creer en el amor, y también para odiar a los hombres."
Silena se quedó mirando a Bell por unos pocos segundos, sin encontrar una posible respuesta.
"¿Y Artemisa? Ella no tiene razones para no creer en el amor." Aclararía Silena con el ceño ligeramente fruncido.
Bell tan solo asintió con una sonrisa. "Tienes razón, ella nunca se enamoró. Pero eso no significa que nunca haya visto y sufrido por culpa del falso amor. Recuerda que su padre es Zeus, él nunca estuvo enamorada realmente de su madre, y por culpa de ello creció sin padre y su madre sufrió por su culpa. Después de eso, ella pudo ver como el amor estaba completamente podrido y manchado por culpa de los Dioses, como Ares, Zeus, Afrodita, Poseidón…" Bell agito su mano despreocupadamente, indicando que la lista seguía con muchos más nombres. "Y para rematar, ella presencio cientos de veces como el amor es algo horrible, gracias a los hombres que juegan con su significado. Una clara prueba viviente de ello son sus Cazadoras, incluyendo a las más chicas, ya que es un tipo de amor diferente." Bell endureció un poco su mirada, haciendo que Selina lo mirara con más atención. "¿Tú crees que ella pueda creer en algo tan abstracto como el amor, después de todo lo que vivió?"
Silena tan solo bajo su cabeza con gran pena al no animarse a responderle. Nunca lo había pensado de esa manera.
Bell posiciono una mano en su hombro, haciendo que la mujer se sobresaltara un poco. "Sera mejor que me vaya, oh ellas se enojaran conmigo por hablar con una hija de Afrodita. Y recuerda…" Silena alzo su mirada con los ojos ligeramente ensanchados. "El amor no solamente son un abanico de emociones positivas e increíbles. Cuando la persona indicada se enamora de alguien equivocado, el amor se transforma en algo odioso y horrible, completamente repulsivo." Bell se dio media vuelta y comenzó a marcharse a paso ligero. "Tal y como me paso a mí."
Silena tan solo lo observo con bastante empatía por sus últimas palabras. Bell tan solo la miro sobre sus hombros y le dirigió una sonrisa dentuda mientras alzaba su mano como gesto de despedida.
La mujer tan solo le respondió el saludo con una pequeña sonrisa. "Creo que no es necesario preocuparme… por lo visto, ya lo supero sin problemas."
SALTO DE LINEA.
"¿En serio le contaste sobre tu noviazgo?" Se preguntó Zoe con bastante intriga. Todos, menos las pequeñas, estaban reunidos en la pequeña fogata que había en el centro del Campamento de las Cazadoras, preparándose para la cena.
Bell se inclinó de hombros con una sonrisa. "Si. Después de que lo supere, realmente no me molesta hablar sobre ello. Simplemente, es algo que ya no me afecta. Me olvide de ella."
"Me alegra escuchar eso." Respondería Zoe con una pequeña sonrisa, para luego alzar su mirada con un pequeño destello curioso en sus ojos. "Ahora que estábamos hablando de la inmortalidad y el tiempo de vida… ¿Cómo es que conseguiste la media-inmortalidad?" Preguntaría Zoe con gran intriga, haciendo que Artemisa y Phoebe lo miraran con atención.
Bell dio un pequeño suspiro al recordar cosas no muy agradables. "Hace mucho tiempo, recibí una misión encomendada por la misma Artemisa." Esto dejo a todas con gran impresión. "Ella… no es parecida a la de aquí, ni físicamente, ni mentalmente. Ella si tenía confianza en los hombres, y por esa misma razón me acomendo la misión. Además de que su lanza me eligió, claro." Diría Bell con un pequeño inclina miento de hombros. "La misión consistía en rescatarla. Y yo… no pude hacerlo." Bell bajaría un poco la cabeza por los recuerdos, haciendo que las tres mujeres le dirigieran una mirada empática. "Más bien, no había manera de hacerlo. Justo cuando llegue a ella y la rescate, justo en ese momento… me di cuenta que la estaba matando." Bell daría un pequeño suspiro, mientras miraba al cielo nocturno seriamente. "Ella estaba atrapada dentro de un monstruo, y la única formad e liberarla de su tormento y encierro era matándolo. Pero si lo hacía, ella también moriría…" Bell apretó ligeramente sus puños. "Nunca me lo dijo. Solo me entere cuando ella comenzó a desaparecer, sin antes decirme que estaba muy agradecida y que le dijo a su hermano que preparara una recompensa para mí por haberla liberado..."
"Tu media-inmortalidad…" Diría Zoe por lo bajo.
Artemisa tan solo continúo estudiándolo con sus hermosos ojos plateados. Después de unos pocos segundos, ella se paró de su asiento y camino hacia Bell, haciendo que todos la miraran con sorpresa, aunque quedaron aún más impresionados por su acción.
Artemisa apoyo una de sus manos en el hombro de Bell de una forma muy reconfortante, dirigiéndole una gran sonrisa comprensible que le quedaba perfecta en sus labios. "Aunque ella y yo fuéramos diferentes a pesar de ser las mismas, estoy seguro que ella piensa igual que yo cuando digo que preferiría morir a ser atormentada y vivir encerrada por el resto de mi eternidad." Artemisa apretaría un poco más su agarre, haciendo que Bell le diera una sonrisa agradecida. "Solo tendría que esperar unos 3 mil años para renacer, y teniendo en cuenta que soy inmortal, realmente no es mucho tiempo." La sonrisa de Artemisa se torcería en una divertida. "Además, si tengo suerte, serían unos años menos antes de renacer." Bell tan solo negaría con la cabeza, un tanto divertido por sus palabras.
"Tienes razón, eso es lo mejor…" Contestaría Bell mientras aun sostenía la sonrisa en su rostro. "Realmente me molesto en ese momento, porque antes quería ser un héroe. Me era indispensable dejar morir a alguien en ese entonces."
"¿'antes'?" Preguntaría Artemisa mientras se alejaba un poco de él.
Bell tan solo asintió con una sonrisa. "Antes, mi deseo era ser un héroe. Pero, a medida que fue pasando el tiempo, me di cuenta de algo…" La mirada de Bell se endurecería bastante, haciendo que las tres mujeres lo miraran con especial atención.
"¿Y qué seria ese 'algo'?" Zoe hizo la pregunta que todas tenían en la mente.
Bell miro al cielo, cerrando sus ojos y dando un gran suspiro. "La mayoría de la gente va en círculos, como si fueran títeres. Son egoístas, nepotistas, hipócritas y negativos. En secreto, solo buscan la caída de las personas que no les agradan, incluso deseándoles la muerte. Todos ellos esperan con grandes ansias el fin del mundo, con la esperanza de ser el elegido que los salve, obteniendo una gran cantidad de fama y reconocimiento de esa manera, sin importar que una gran cantidad de personas mueran por ello. Todos ellos solo esperan ser el elegido. Yo nací para esto, yo nací para aquello…" Respondería Bell mientras agitaba su mano con desdén. De repente, abrió sus ojos con una mirada afilada en su rostro. "¿Qué caso tiene salvar a esas personas? Todo el mundo de alaba cuando los salvas, pero la verdad es que te cortarían el cuello si tan solo le dan una suma de un millón de dólares, e incluso mucho menos. Porque para ellos, la vida de las personas equivale a las cosas materiales. Si no lo hacen ahora, es simplemente porque tienen miedo. Cuando la moral y ética del mundo comience a vacilar, todas esas personas demostraran su verdadera cara. Ah toda esa gente, solo le importa su bienestar. Le da completamente igual lo que le pase a un compañero."
"Entonces, ¿Por qué estás aquí, salvándonos de un destino miserable?" Pregunto Artemisa, con gran interés en sus palabras.
Bell la miro por un segundo, para luego agachar su cabeza con una sonrisa. "Porque amo a la gente que considero mi familia. Esa gente está en mi Dimensión, y quizás esta amenaza pueda convertirse en una Dimensional. Si la freno ahora, me ahorro el riesgo de sufrir por lo que les pueda pasar a mis seres queridos."
"Bueno, eso suena… sorprendentemente común. Como si fueras una persona completamente normal que se preocupa únicamente por su familia. ¿Alguna vez pensaste que no eres muy diferente a esas personas que tu mencionas?" preguntaría Phoebe con algo de curiosidad. "No digo que este mal." Agregaría rápidamente, para dar a entender que no lo estaba criticando. "Es solo que… preocuparte únicamente por tu familia es lo que haría cualquiera que esté en su sano juicio. Yo pienso que para ser un héroe, debes ser alguien especial." Aclararía Phoebe mientras lo miraba seriamente.
Bell tan solo la miro atentamente por su declaración, para que después le dirigía una pequeña sonrisa mientras cerraba sus ojos. "Tienes razón… para ser un héroe necesitas ser alguien especial. Yo no soy alguien especial. Soy como cualquier otro." Todas miraron un poco impresionadas a Bell por sus palabras.
"Ahora tengo la duda… ¿Qué es lo que te hizo pensar de esa manera?" Pregunto Zoe mientras lo miraba con mucha atención.
Bell bajo la cabeza con el ceño fruncido, indicando que no era un lindo recuerdo. "… Cuando todas mis amigas me abandonaron, humillaron, molestaron, y menospreciaron. Todo eso, solo por no engañarlas y decirles que las amaba, solo por contarles la verdad. Por ese motivo y el de Aiz, comencé a vivir en el Olimpo. Tenía charlas ocasionales con Hermes, y gracias a eso me di cuenta que Orario me había olvidado, a excepción de Welf, Aisha y Haruhime. Todo este tiempo, tan solo había sido un producto del sistema para mantener satisfecho al gobierno y la población. Si me tenían a mí, ¿Quién iba a atacar, o tratar de defenderse contra Orario? Sin contar al gran número de aventureros de alto nivel que poseen." Respondería Bell con una expresión un tanto disgustada en su rostro.
"Debió ser duro…" Diría Zoe mientras lo miraba con empatía.
Bell tan solo asintió. "Si, fue realmente malo…" Una pequeña sonrisa se dibujaría en el rostro de Bell. "Pero gracias a eso, encontré gente que realmente me aprecia. Ellos son el Zeus y la Hera de mi Dimensión… a ellos, y solo a ellos, los considero como parte de mi familia, aunque aún no sea así. Y por supuesto, están mis amigos que nunca me abandonaron, junto con algunos dioses y diosas que se comportaron realmente bien conmigo, ayudándome todo lo posible…" Bell apretaría fuertemente su puño con una sonrisa. "No me importa si ellos no están conmigo, riéndose, contando chistes, oh simplemente pasándola bien. Lo único que me importa, es mantenerlos a salvo. Me da completamente igual si tengo que atravesar 5 Dimensiones, oh pelear en el espacio para lograrlo. Incluso aquí, que no tengo a nadie conocido y a nadie que realmente me aprecie. Si lucho por ellos, todo lo demás está bien." Cuando Bell termino su discurso, pudo ver que la mirada de Zoe y Artemisa estaba media apagada. Incluso Phoebe le estaba dando una mirada desaprobatoria.
¿Había dicho algo malo?
"¡Ya terminamos de cambiarnos!" Gritaría Lilia mientras salía de su tienda, junto con Brilia. Las dos niñas fueron corriendo a toda velocidad y se tiraron a los brazos de Bell, haciendo que el peliblanco se sorprendiera un poco, aunque rápidamente les devolvió el gesto mientras reía por lo bajo.
Ellas dos se acomodaron en sus piernas, mientras le daban una sonrisa radiante, solo para él. Esto hizo que Bell las mirara fijamente por unos segundos, mientras les acariciaba la cabeza.
Solo verlas sonreír y abrazarlo hizo que se sintiera realmente bien, realmente cómodo con ellas. Era un sentimiento extraño… eran exactamente los mismos que sentía cuando…
Él alzo su mirada, tan solo para ensanchar un poco sus ojos con emoción cuando vio como todas las cazadoras estaban sonriendo y hablando sobre la actitud de las niñas.
Era un sentimiento tan cálido…
Bell ensancho sus ojos cuando la realización golpeo a su mente.
"Saben…" Todas las chicas lo miraron con atención. "Creo que… creo que también encontré una familia…con ustedes." Diría Bell con una sonrisa dentuda en su rostro, mientras miraba como todas las chicas le devolvían la sonrisa por sus palabras, ah excepción de Phoebe que miro hacia otro lado con una diminuta sonrisa en su rostro.
"Me siento honrada. Nunca pensé que el único hombre correcto pertenecería a nuestra pequeña familia." Respondería Artemisa con una sonrisa verdadera en su rostro, aunque el tono burlón era más que evidente.
"¡Oye, no soy el único hombre correcto en este mundo!" Contestaría Bell, mientras se sobresaltaba un poco en su asiento.
"Lo dicen las estadísticas." Respondería Artemisa mientras comenzaba a sacar la carne del fuego.
"¿Cuáles estadísticas?"
"Las que invente hace un segundo."
"Por supuesto que sí." Bell finalizaría la conversación con los ojos en blanco, sabiendo que sería imposible ganarle una batalla verbal a Artemisa.
SALTO DE LINEA.
Bell había ido temprano al Campamento Mestizo el solo. Paso un poco el tiempo con Annabeth, Luke, Clarisse, Silena, Travis, Connor, y otros campistas más que querían saber más sobre él. El tiempo paso, y finalmente se fue a estudiar con Luke. Annabeth vio esto extraño, pero decidió no presionar el tema, ya que no quiera molestarlos.
Y así, el tiempo siguió pasando…
"¡Uff!" Luke arrojo su celular al escritorio de la computadora, mientras se recostaba en la silla con cansancio. "No puedo creer que estuvimos más de 6 horas solo para enseñarte como se usa el celular. Me saltee todos mis entrenamientos de la tarde." Diría Luke, dando otro suspiro.
"Lo siento…" Contestaría Bell mientras se frotaba la nuca con pena.
Luke levanto la cabeza y le dirigió una sonrisa. "No te preocupes. No es que me moleste, la verdad." Luke abrió el cajón que había en el escritorio, revelando algunos celulares. "Usa uno." Luke le dio un celular. "Son muy importantes en la actualidad, aunque en este lugar no servirán mucho. Pero cuando vayas a las ciudades, podrás utilizar los mapas para ubicarte. Tiene todos los mapas del mundo, por si las dudas."
"Realmente, te lo agradezco." Diría Bell sin encontrar una forma de compénsaselo, parándose del lugar para marcharse.
"Nos vemos mañana." Diría Luke, estrechando su mano con la de Bell.
Bell salió de la tienda y se dispuso a marcharse. Su mirada aburrida cambio lentamente a una sorprendida cuando vio como Artemisa lo estaba esperando en la entrada del Campamento, apoyada contra la puerta de mármol.
"No pensé que vendrías a buscarme…" Diría Bell con un tono sorprendido en sus palabras.
"No iba a hacerlo." Contestaría Artemisa con una mirada más seria de lo normal. "Pero Poseidón quiere verte ahora mismo."
Bell ensancharía ligeramente sus ojos por lo escuchado.
SALTO DE LINEA.
"Me alegra que hayas venido." Si la cara de Poseidón no estaría completamente seria, realmente le hubiera creído más a sus palabras.
"¿Qué está pasando?" Preguntaría Bell mientras se acercaba al Dios. Por suerte, Poseidón estaba en su forma humana y en el medio de la sala de reuniones, por lo que no era un problema mirarlo a la cara.
"Como imagine, lo captas rápido."
"Es imposible no darse cuenta con esa cara."
Poseidón daría un pequeño suspiro, tratando de relajar su expresión tensa. "Necesito tu ayuda."
"¿Para qué?" Bell alzaría una ceja por lo escuchado.
"No sé si ya estabas enterado, pero hace unos pocos días le robaron el rayo a mi hermano, y el cree ciegamente que el ladrón es mi hijo."
"¡¿Le robaron el rayo a Zeus?!" Preguntaría Bell con los ojos ligeramente ensanchados. Repentinamente, él bajo su cabeza y puso una mano en su mentón. "¿hizo una reunión sobre esto?"
Poseidón tan solo negó con la cabeza. "Tiene pensado hacer una reunión para el Solsticio de Verano. Declarara la guerra si es que el rayo no es entregado antes."
"Así que… realizara una reunión y ni siquiera me aviso… rompió su promesa más rápido de lo que esperaba." Pensaría Bell seriamente, para que después una sonrisa misteriosa apareciera en su rostro repentinamente. "Aunque no me quejo. De esta manera, podré obligarlo a escucharme cuando llegue el momento…además, es una declaración de guerra. Él debe estar presente si o si, aunque no sea parte de los Olímpicos."
"Por tu reacción, puedo ver que no te menciono nada al respecto." Las palabras de Poseidón harían que Bell volviera a la realidad. "De todas formas, no te llame para discutir sobre eso." Poseidón frunciría el ceño, haciendo que Bell se pusiera un poco serio. "Mi hermano cree que mi hijo es el ladrón. Necesito asegurarme de que nada malo le pase. Él tiene un protector, pero estoy seguro que no podrá hacer nada si la locura de Zeus logra cegarlo por completo en algún momento. Temo que eso suceda, y por eso mismo te estoy pidiendo ayuda."
"¿No puedes hacerlo tú mismo?" Pregunto Bell con un claro tono decepcionado.
Poseidón bajo la cabeza, apretando ligeramente los dientes. "No hay mucho que pueda hacer. Mi hermano prohibió que podamos ver a nuestros hijos. Si rompo las reglas, solo lograría acelerar el comienzo de la guerra."
Bell lo miro por algunos segundos, dándole una mirada penetrante que puso nervioso hasta el mismo Poseidón. Finalmente, dio un gran suspiro de cansancio. "Está bien." Antes de que el Dios pudiera agradecerle, Bell alzo su mirada con un destello de pocos amigos en sus ojos. "Pero que quede claro que solo lo hago porque es todo culpa de Zeus." Poseidón tan solo asintió rápidamente, haciendo que la mirada de Bell se suavizara considerablemente. "Solo necesito avisarle a Lady Artemisa."
"No te preocupes. Yo se lo explicare todo." Aclararía Poseidón rápidamente, con una pequeña sonrisa debido a que todo estaba saliendo tal y como esperaba.
Bell se puso ambas manos en los bolsillos, dirigiéndole una mirada aburrida. "Bueno… ¿Dónde se supone que debería buscar a tu hijo?"
"Se encuentra en Manhattan. Te hare profesor de historia en la escuela donde estudia. Está situada en el centro de la Ciudad, es la Preparatoria Meriwheter. Le pediré a Artemisa que te acompañe para que no tengas dificultades."
"De acuerdo…" La mirada de Bell se enseriaría un poco. "¿Cuál es su nombre?"
"Percy Jackson."
FINAL DEL CAPITULO!
Como siempre, espero que te haya gustado!
A partir de este capítulo, intentare acelerar las cosas para que no sean tan densas. Habiendo explicado bastante sobre el pasado de Bell, como obtuvo su media-inmortalidad, el estudio que está recibiendo, y muchas otras cosas importantes, no veo necesario alargarlo más con conversaciones que realmente no aporten nada a la trama en un futuro. Tampoco estoy interesado en que Bell se introduce demasiado en las primeras dos entregas, por lo que en los próximos capítulos todo se moverá mucho más rápido de lo que están acostumbrados ahora mismo.
En fin…
Espero que podamos vernos lo más pronto posible!
Un saludo!
Cantidad de palabras: 6818 palabras.
