Vamos con otro capítulo!

Contestar una review antes de comenzar nunca viene mal:

JavierteoriasFanfic: No puedo hacer eso por razones obvias. Si Bell recupera su Estado, estará completamente roto y las batallas ya no serían interesantes si todo el tiempo los conflictos siempre son unilaterales. En resumidas cuentas, Bell se los bailaría a todos en menos de un segundo, y eso no tendría gracia.

CAPÍTULO 12: PERSECUCIÓN.

Las Cazadoras estarían haciendo su entrenamiento matutino de la mañana, siendo acompañadas por Bell y Artemisa.

Artemisa observo a Bell con el ceño ligeramente fruncido. La expresión del peliblanco era increíblemente neutra, dando a entender que no estaba prestando atención a lo que estaba haciendo. Oh por lo menos, eso aparentaba.

Bell lanzó la flecha, clavándose apenas dentro del círculo. Un tiro bastante malo, teniendo en cuenta que ya había mejorado mucho más con el arco.

"Oye, presta atención a lo que estás haciendo." Ordenaría Artemisa, haciendo que Bell la mirara con algo de cansancio.

"Lo siento…" Contestaría Bell, frotándose el cabello con nerviosismo.

La mirada de Artemisa se suavizo, al ver que el rostro de Bell se puso más serio de lo normal. "¿Qué es lo que te molesta?"

Bell observo a Artemisa de reojo, apuntando hacia el objetivo con su arco. "Supuse que te darías cuenta…" El peliblanco lanzaría la flecha, clavándose un poco desviada del centro. Bell bajo su arco, mirándola con seriedad. "Percy, Annabeth y Grover se fueron del campamento hace tres días. Quirón dijo que estaban en una misión, pero no me dio más detalles. Cuando me reuní con Luke ayer a la tarde, no quiso responderme, aunque era obvio que sabía bastante bien donde habían ido."

"¿Crees que tenga algo que ver con Hades y el rayo robado?" Preguntaría Artemisa, viendo como sus cazadoras estaban en plena forma, como siempre.

Bell asintió. "Si. Por eso es que estoy preocupado. Luche contra ti, y conozco bien el poder de los Dioses. Cuando Hades se entere de que Percy no tiene el rayo, los matara a todos." El peliblanco le daría una rápida mirada suplicante a Artemisa, haciendo que esta le alzara una ceja.

"¿Quieres que te cuente a donde fueron?" Preguntaría Artemisa, para luego negar con la cabeza. "Lo siento, pero no lo hare." Antes de que Bell pudiera reprochar, Artemisa lo fulmino con la mirada. "Ya se cumplió el plazo de un mes, y quiero reanudar mi cacería de una vez por todas. La caza siempre se traslada junta, y ahora tú perteneces a la caza. Recuerda las reglas."

Bell tan solo rodaría los ojos y continuaría practicando, sabiendo que sería imposible hacer cambiar de opinión a Artemisa.

Los segundos pasaron, y Artemisa no le quito la mirada de encima en ningún segundo.

"Sé que quieres preguntarme algo." Comentaría Bell, bajando su arco y mirándola con atención. "¿Vas a hablar oh te quedaras así todo el día?" Artemisa tuvo un pequeño tic en su ojo, pero decidió no reprender su actitud tan liberal por el momento.

"Hemos pasado un tiempo juntos… y pude ver tus diferentes actitudes. Solo te interesas por tus amigos y los seres que puedes considerar como parte de tu familia, sin importarte lo que le suceda a todos los demás." Bell se puso un poco nervioso por su comentario. Sonaba como si fuera alguien malo, pero era la verdad. "… Para muchos, eso podría considerarse algo malo. Pero…" Artemisa lo miraría directamente a los ojos. "¿Cuántas personas son capaces de abandonar la gloria para salvar a sus amigos o seres queridos?"

Bell adivino al instante a lo que se refería Artemisa. "¿Se refiere a cuando elegí salvar a las niñas, en vez de correr hacia la bandera y utilizarlas como señuelos?" Pensó detenidamente.

Bell se sobresaltó un poco cuando sintió como la mano de Artemisa se posiciono en su hombro de una forma muy dulce, haciendo que un extraño escalofrió recorriera por todo su cuerpo. "Tú te pareces mucho a mí." Agregaría la Diosa, con gran seriedad para indicar que no estaba bromeando. "Pero, yo no soy capaz de desobedecer las órdenes de mi padre para salvar a mis cazadoras, a mi verdadera familia." Artemisa le dedicaría una pequeña sonrisa, quitando su mano del hombro de Bell. "Obviamente, es un caso hipotético. Espero que eso nunca pase realmente."

La mente de Bell hizo un pequeño clic al unir los puntos. "¿Estás diciendo que yo sería capaz de desobedecer tus órdenes para salvarlos?" Preguntaría con una ceja alzada.

"¿Serias capaz de hacer cualquier cosa para salvar a tus amigos?" Artemisa le contesto con otra pregunta, haciendo que Bell se la quedara mirando con seriedad.

Ambos estuvieron compartiendo la mirada por varios segundos, sin que ninguno se diera cuenta.

Finalmente, Bell daría un gran suspiro, esbozando una sonrisa. "¡Demonios! ¡¿Cómo es que me conoces tan bien?!"

Bell reanudo su práctica, haciendo que no pudiera ver la pequeña sonrisa simpática y satisfecha que apareció en el rostro de Artemisa después de escuchar su respuesta.

Ah lo largo de toda su vida, nunca le había gustado que desafiaran su voluntad, especialmente si se trataba de un simple mortal.

Pero…

Por alguna razón, se sentía muy contenta de que Bell tuviera el espíritu suficiente para desafiar sus órdenes.

Era una sensación rara…

No sentía que Bell debería ser igual que sus Cazadoras, siguiendo todas sus órdenes al pie de la letra…

Ella sentía que Bell estaba comenzando a pertenecer en su pequeña familia, pero de una forma más rebelde… de una forma única, según su punto de vista.

Eso era lo que le hacía sentir bien…

Pero tampoco quería que él se alejara de ella, porque temía que algo malo le pasara.

"¿En qué momento te has vuelto igual de importante que mis cazadoras?" Pensaría Artemisa, sorprendida de sí misma por sus pensamientos.

Finalmente, su rostro se torció en una sonrisa pura.

"No puedo creer que todas consideremos al muchacho como parte de nuestra pequeña familia… No puedo creer que yo también lo haya aceptado."

SALTO DE LINEA.

"Nunca había tenido problemas para estudiar…" Comentaría Bell, saliendo junto con Luke de su carpa. "Pero esto es realmente aburrido." Agregaría, dando un gran suspiro al final.

"Tienes razón." Contestaría Luke, apiadándose de su amigo. "Es una pesadez estudiar tantas… 'cosas', cuando nunca creciste con ellas… En resumidas cuentas, es una mierda." Bell tan solo asintió, estando de acuerdo con el rubio. "Por cierto, mañana no vengas." El peliblanco lo observo con confusión. "Tengo que hacer varias cosas fuera del campamento, y no estaré por algunos días." Bell tan solo asintió, sin ver la necesidad de presionar una explicación. "¡Nos vemos!" Se despediría Luke con una sonrisa amigable, siendo respondido por Bell de la misma forma.

"¿Así que estaban estudiando juntos?" Bell observo con atención como Clarisse se ponía a su lado, con sus brazos cruzados y su sonrisa un tanto engreída. Básicamente, estaba de buen humor como todos los días. "Por un momento pensé que los dos tenían un rango muy alto en algún videojuego y estaban jugando torneos."

"¡Por favor!" Declararía Bell, riéndose. "¡Soy malísimo en esas cosas!"

"¿Cómo crees que estarán los tres idiotas?" La pregunta de Clarisse descoloco por completo a Bell. Clarisse se inclinaría de hombros con una sonrisa. "Bueno… teniendo en cuenta que estamos hablando de la señora cerebro, el recién declarado hijo de Poseidón, y él sátiro más sátiro de todos, no creo que tengan muchos problemas."

"¿Puedes decirme dónde están?"

Clarisse se reiría para si misma. "¿Por qué debería contártelo?" La hija de Ares volteo su mirada, para sorprenderse bastante cuando Bell le estaba dando una mirada bastante seria. Clarisse enserio su expresión, mirando en varias direcciones. "Aquí no puedo decírtelo." La mujer lo tomaría del brazo, comenzando a arrastrarlo hacia su cabaña.

"¿Por qué no?" Preguntaría Bell con clara confusión.

"El Señor D quiere que todo el tema quede únicamente entre los capitanes. Los demás, solo saben que ellos tres se fueron a una misión, pero no a qué clase de misión. Todos lo sabrán cuando el tema quede zanjado." Clarisse susurraría por lo bajo, haciendo que Bell la viera con seriedad. "Tenemos prohibido ayudarlos, ya que romperíamos la regla del equipo de tres personas. Además de que Dionisio nunca estuvo de acuerdo con visitar a Hades en primer lugar."

Los dos entrarían en la cabaña, viendo que no había nadie debido a que ya era la hora de la cena.

Clarisse sacaría un mapa de Estados Unidos de un mueble, apoyándolo sobre la mesa cercana.

"Entrar al Inframundo no es difícil. Eh leído toda la historia de mi padre, y sé muy bien que en ocasiones entraba y salía del Inframundo numerosas veces." Clarisse lo miraría con una pequeña sonrisa pícara. "Y todo eso lo hacía para tener un tiempo divertido con Perséfone."

"La esposa de Hades…" Declararía Bell, reconociendo aquel nombre.

"¡Bingo!" Declararía Clarisse con una sonrisa. "La cuestión es que la mujer de Hades no se siente conforme con su esposo, se siente encerrada." Un círculo extraño comenzaría a formarse en el mapa. "Y por ese mismo motivo, es que ella busca quitarse el estrés acumulado con visitantes nocturnos." La mujer señalaría el mapa. "Así, creando las Perlas de Perséfone." Bell tan solo asentiría, sabiendo a donde iba todo el asunto. "Estoy segura que Annabeth le pidió ayuda a Luke para entrar al Inframundo, así que deben tener un mapa igual a este en estos momentos. Cada vez que obtengas una, otra más aparecerá en el mapa."

"¿Y qué es lo que hacen estas perlas?" Preguntaría Bell con gran intriga, mirando con atención al mapa.

"Como dije antes. Entrar al Inframundo es fácil, debido a la gran cantidad de entradas que están esparcidas por todo el mundo. El verdadero problema es salir. Incluso es conflictivo para los mismos Dioses, ya que ese lugar pertenece únicamente a Hades. Nadie puede salir sin su permiso." Clarisse pondría un dedo encima del círculo que había en el mapa para hacer énfasis en sus palabras. "Por esa misma razón es que Perséfone creo estas perlas. Gracias a ellas, podrás entrar y salir sin ningún problema. Lo único que necesitas es proyectar el lugar en donde quieres aparecer."

Bell ensancho ligeramente sus ojos cuando la marca comenzó a asomarse lentamente por el dedo de Clarisse. "… ¿se está moviendo?" Preguntaría con los ojos entrecerrados.

Clarisse miraría al mapa con atención. "Así es. Ya pasaron tres días desde que se fueron. Lo más probable es que ya tengan dos en su poder y estén yendo para recoger la última." Clarisse lo miro con una sonrisa. "Ahora, ya tienes una posición fija de sus paraderos."

Bell tan solo asintió y agacho un poco su cabeza. "Muchas gracias por la ayuda." Comentaría el peliblanco, tomando el mapa.

"¡Espera!" Bell la miraría con gran atención. "Para entrar al Infierno, necesitaras dracmas." Declararía Clarisse con seriedad. "Sé exactamente en donde puedes encontrarlas, pero puede ser peligroso."

Bell arrojo su celular a la mesa, indicando que le marcara el sitio en el celular. Clarisse tan solo lo observo con algo de sorpresa, ya que parecía no haber escuchado la última parte. Aun así, finalmente sonrió al saber de quien se trataba.

"Llévate esto también, lo necesitaras." Declararía Clarisse, dándole una gran cantidad de dólares. "Procura devolvérmelos lo más pronto posible." Aclararía al final, guiñándole un ojo.

Bell tan solo asintió agradecido, tomando los billetes y poniéndolo en sus bolsillos.

"¿Tienes alguna pregunta?" Preguntaría Clarisse, devolviéndole el celular.

"Si." Respondería Bell, viendo la marca en el mapa de su celular. "¿Cómo conseguiste ese mapa?"

Clarisse se cruzaría de brazos, mirando hacia otro lado. "Se lo tome prestado a Luke para investigar."

"En resumidas cuentas, se lo robaste." Comento Bell con los ojos en blanco.

SALTO DE LINEA.

"¡Ya te dije que no!" Exclamaría Artemisa fulminándolo con la mirada, indicando que él tema no se hablaría más.

Bell arrojo los huesos a la fogata dando un fuerte suspiro. "¡Vamos, solo serán un par de días!" Exclamaría Bell, suplicante.

Las Cazadoras estaban viendo la interacción, sin decir ni una palabra.

"Ya te dije hoy a la madrugada que partiremos mañana a primera hora. No importa lo que digas, eso ya es algo que está decidido." Artemisa arrojaría sus huesos al igual que Bell, mirándolo a los ojos. "Prométeme que no desafiaras mis órdenes." Ordeno Artemisa, con un aura un tanto amenazante a su alrededor.

"De acuerdo." Artemisa se sorprendió visiblemente por la poca resistencia de Bell. "Te prometo que no iré." El peliblanco se levantaría, yendo a su tienda. "Es imposible hacerla cambiar de opinión…" Murmuraría para sí mismo.

Phoebe miro a Artemisa con gran atención, haciendo que la mirara con extrañeza debido a su expresión poco común. "¿Sucede algo, Lady Artemisa?"

Artemisa miraría a Phoebe, para luego agachar la cabeza. "No es nada. Solo me siento… decepcionada…"

"¿Decepcionada?" Preguntaría Phoebe con gran confusión. "Pero siguió tus ordenes al pie de la letra. No lo entiendo…" Comentaría la rastreadora, apoyando la mano en su mentón mientras la miraba con una ceja alzada.

Artemisa le dio una última ojeada a la figura distante de Bell, con una mirada misteriosa en su rostro. "… No lo entenderías." Fue la simple respuesta de la Diosa, haciendo que Phoebe y las demás cazadoras la miraran con aun más intriga.

SALTO DE LINEA.

"¿Por qué demonios todavía no se despertó?" Se preguntaría Phoebe, con el ceño fruncido.

"No lo sé… él es el primero que se levanta, después de Lady Artemisa. Aunque ella directamente no necesita dormir." Pensaría Zoe en voz alta, intentando encontrar una explicación.

"¿Quizás esté enfermo?" Preguntaron Lilia y Brilia al mismo tiempo, haciendo que las dos mujeres las miraran con atención.

"No lo creo. Tampoco se ah ido, lo estuve vigilando toda la noche desde el carruaje de la luna." Respondería Artemisa, acercándose a la tienda de Bell, abriéndola por completo.

Sus ojos lentamente se abrieron en shock, haciendo que las cazadoras se vieran entre sí con confusión. Finalmente, las cuatro asomaron su cabeza dentro, haciendo que también quedaran completamente sorprendidas.

La expresión de Artemisa cambio lentamente a una gran sonrisa un tanto misteriosa al sentir que sus ideas acerca de Bell estaban más acertadas de lo que pensaba.

"Ese maldito…" Pensaría Artemisa para sí misma, con emoción en sus palabras. "Sabía que era imposible hacerme cambiar de opinión…" Finalmente se podría ver dentro de la tiende de Bell, habiendo un enorme agujero en la parte trasera de la tienda, indicando que había escapado entre los arbustos sin que ella se percatara. "Por lo que simplemente no quiso luchar más conmigo."

"¡¿Escapo por los arbustos y Lady Artemisa no se percató de ningún movimiento?!" Se preguntaría Zoe con gran sorpresa, no creyendo que Bell tuviera un nivel de sigilo tan alto para burlar los ojos de Artemisa.

"Desafío las ordenes de Lady Artemisa. Eso es imperdonable…" Agregaría Phoebe, con algo de rabia en sus palabras, aunque estaba igual de sorprendida que Zoe.

"Esto no va a quedar así." Declararía Artemisa, mirando con atención a sus cazadoras. "Iré a hablar con Hermes. Phoebe, te encargo que lo rastrees. Necesitamos saber cómo se está trasladando con exactitud. Dependiendo de ello, seguiremos el plan habitual o crearemos otro para atraparlo."

Las cuatro mujeres asentirían rápidamente, sorprendiéndose un poco al ver como una gran sonrisa desafiante y emocionada aparecía en el rostro de Artemisa.

"¡Prepárense, porque esta será la primera cacería después de haber tenido un largo descanso!"

Zoe y las dos pequeñas sonreirían emocionadas, al saber que Bell era el objetivo a cazar. Sabían que si las cosas no resultaban tan bien, podrían ser bastante divertidas.

"¡Bien!" Phoebe chocaría fuertemente sus puños con una sonrisa depredadora en su rostro. "Es hora de trabajar…"

SALTO DE LINEA.

"Aquí es…" Bell daría un paso adentro del emporio que se situaba en medio de la nada. Lo único que había era una ruta que pasaba por el lugar.

Bell comenzó a adentrarse en el jardín, notando casi al instante porque Clarisse le había dicho que era un lugar peligroso. "Hay estatuas por todos lados…" Pensaría con seriedad, tocándolas con detenimiento. "Medusa…" Bell desenvainaría una de sus dagas, caminando entre las estatuas con gran cuidado. Hasta que finalmente, se dio cuenta de algo extraño en toda la historia. "Un momento… si Clarisse ya sabía sobre la ubicación, ¿no sería raro que aun ese monstruo siga con vida?" Bell se frotaría el mentón con duda. "Creo que me estoy perdiendo de algo en todo esto…"

Después de adentrarse un poco en el jardín, pudo encontrar una pequeña fuente que tenía monedas adentro.

Bell observo la fuente con una pequeña sonrisa, y tomó un par de las monedas extrañas. "Dracmas. Con tres me sobrara." Se diría Bell a si mismo con una sonrisa, para luego comenzar sentir un hedor… extraño, por decirlo de alguna manera.

Lentamente, su rostro comenzó a ponerse blanco. "¡¿Qué es ese olor?! ¡Huele a podrido!" Exclamaría Bell, haciendo que ensanchara levemente sus ojos cuando noto que algunas partes del jardín parecían haber sido aplastadas por un vehículo de dudosa procedencia, junto con una línea de estatuas destrozadas que parecían llevar hacia un lugar. Bell se abrió paso lentamente entre los destrozos, hasta encontrar la fuente del olor. "Es Medusa… oh lo que queda de ella." Pensaría Bell, tapándose aún más la nariz al ver la figura decapitada del monstruo. "Su cabeza no está por ninguna parte…" Se diría Bell a sí mismo, mirando en varias direcciones. "¡Creo que solamente alguien tan loca e inteligente como Annabeth tendría la idea de llevarse esa cosa!" Bell rápidamente comenzaría a correr hacia la salida, intentando largarse lo más rápido posible de aquel lugar.

"En este punto, Phoebe ya debe haber captado a donde me estoy dirigiendo. Y conociendo lo rápidas que son, no creo que tarden demasiado." Una pequeña sonrisa aparecería en el rostro de Bell, viendo como una camioneta se encaminaba a su dirección. "Si, ellas pueden ser muy rápidas. Pero Zeus les dejo bien en claro a todos que no se metieran en los asuntos mortales." Bell alzaría su pulgar, haciendo que la camioneta parara a su lado, y un señor de mediana edad le abriera la puerta.

"¿Adónde te diriges, joven?" Preguntaría el hombre con una sonrisa amable en su rostro.

Bell apoyaría su mano en la puerta, con una sonrisa. "Me dirijo a…" Bell sacaría su mapa por un segundo, viendo como la perla parecía haberse estacionado en un punto en concreto. "Las Vegas…"

El hombre alzo sus cejas de la impresión. "¡¿En serio?! ¡Justo me estaba dirigiendo hacia allí, porque soy el dueño de un pequeño casino!" Comento el hombre, haciendo señales para que Bell se sentara a su lado.

"¿En serio?" Preguntaría Bell con sorpresa. "Entonces, ¿por qué vives tan lejos?" Preguntaría Bell con verdadera intriga, acomodándose en el asiento del acompañante.

"Ya sabes…" Diría el hombre, retomando la ruta. "Es una ciudad demasiada ruidosa, y después de cierta edad eso termina agotándote…"

SALTO DE LINEA.

"Aquí termina el rastro…" Comentaría Phoebe, escupiendo a un lado del camino con molestia.

Zoe observo el lugar con el ceño fruncido. "¿Crees que no siguió más a pie?"

"Es lo más certero. De seguro se montó encima de un auto para que perdiéramos el rastro." Respondería Phoebe, con algo de frustración en su mirada.

"No nos tenemos que preocupar más por ello." Todas observaron a sus espaldas, para ver como Artemisa había aparecido en el sitio. "Con esto, sabremos exactamente cuáles serán sus movimientos." Artemisa mostraría el mapa a sus cazadoras, haciendo que una sonrisa siniestra apareciera en sus rostros. "Fue ingenioso utilizar a un mortal para que perdiéramos su rastro momentáneamente y ganar más tiempo, sumado al hecho de que no podemos intervenir en la vida de los humanos abruptamente. Pero…" Una sonrisa astuta se dispararía en el rostro de Artemisa. "Eso no quiere decir que no utilicemos algunos 'trucos'."

"¿Le haremos algo al pobre sujeto que está conduciendo el auto?" Preguntaría Lilia con preocupación. Brilia asentiría de acuerdo con su casi hermana.

Artemisa negaría con la cabeza. "Por supuesto que no. Si mi padre se enterara, todas tendríamos grandes problemas." Un brillo audaz decoraría los ojos de Artemisa. "Solo utilizaremos la ignorancia del muchacho a nuestro favor. De esa forma, lo atraparemos sin problemas."

SALTO DE LINEA.

Habían pasado una gran cantidad de horas… de hecho, había pasado más de un día.

Bell ya estaba cabeceando, indicaba que se moría de sueño. El otro sujeto no estaba mucho mejor, aunque se mantenía mucho más firme que el peliblanco.

"Todavía faltan unas buenas horas para llegar…" Pensaría el hombre, preocupado de no poder aguantar todo el viaje.

En ese momento, una gran idea se le ocurriría.

El hombre introdujo un disco en la radio, para luego encenderla y ponerla a todo volumen.

Fueron varios segundos en los que no se escuchó nada, pero no tardó mucho en sonar…

Bell casi sale volando por la parte delantera de la camioneta debido al susto. Todo culpa de la música electrónica. Se escuchaba tan fuerte, que los cristales del vehículo parecían querer explotar en cualquier momento, sumando la enorme vibración que había en toda la camioneta, ya que no tenía ni una vía de escape para expulsar todo el sonido hacia el exterior.

"¡Wow!" Bell pensó con los ojos abiertos como platos, al escuchar un tipo de música que nunca había oído antes en su vida.

El sujeto lo miro con una sonrisa, preguntando con gestos bailarines si le gustaba la música.

Bell estuvo un par de segundos sin saber que decir, hasta que finalmente le sonrió y comenzó a imitar sus gestos.

"No está nada mal…" Pensaría Bell para sí mismo, esbozando una gran sonrisa junto al señor mientras intentaban pasárselo a lo grande con tan solo un poco de música.

Obviamente, esto hizo que la camioneta hiciera algún que otro movimiento extraño en la carretera debes en cuando, haciendo que los conductores los vieran como si fueran unos idiotas inadaptados. Aunque quizás, no estaba muy lejos de ser cierto.

De esta forma, así siguieron pasando las horas, hasta que…

"Otro mas…" Diría el sujeto, arrimando su camioneta al ver que un hombre de cabello demasiado rubio estaba haciendo dedo.

"Ese color de pelo…" Pensaría Bell, reconociendo el sujeto al instante.

"Hola-ohhh, que causalidad, Bell." Diría Apollo, disfrazado de humano.

"Obviamente, esta no es ninguna casualidad." Pensaría Bell, comenzando a sudar frio.

"¿Se conocen?" Preguntaría el señor, mirando entre los dos.

"Algo así." Respondería Apollo. "Es amigo de mi pequeña hermanita." Apollo chasqueo los dedos. "Hablando de eso, me entere que ella te está buscando. Por suerte, nuestro padre todavía no sabe nada al respecto."

"Si lo sabe, no creo que pueda hacer mucho al respecto. De hecho, dejaría que tu hermanita aun siguiera con lo suyo, ya que le convendría." Respondería Bell, viendo como Apollo se sentaba en el asiento trasero.

"Tienes razón." Comentaría Apollo, riéndose.

"¿Ah dónde vas?" Preguntaría el señor con una ceja alzada, debido a que Apollo se había subido sin siquiera decir a donde se dirigía.

"Quiero que me dejes en la entrada de Las Vegas." El señor tan solo asintió, reanudando el viaje.

Nuevamente, pasaron unas pocas horas solo escuchando música. Después de unas 2 horas, Bell decidió iniciar una conversación.

"¿Por qué vas a Las Vegas?" Preguntaría Bell, intentando iniciar una conversación discreta.

"Bueno… descubrí que allí están pasando cosas realmente divertidas que tienen que ver con mi familia y conocidos." Apollo le observaría con una gran sonrisa dentuda. "Aunque en realidad, la situación es delicada entre mi familia y esos conocidos. Por lo que solo es algo divertido a mis ojos."

Bell tan solo lo miraría con seriedad por algunos segundos. "Entonces… ¿tienes pensado a meterte en ese asunto, oh solo mirar?"

Apollo apoyaría su cabeza en el asiento con confort. "Como sabrás por mis antecedentes, siempre eh estado ayudando y protegiendo a mi hermanita de cualquier cosa que pudiera perjudicarla." Bell tan solo asentiría, poniéndose cada vez más nervioso. "Pero eh podido ver que ella está realmente emocionada por todo este asunto, además de que el conocido me cae muy bien." Apollo se inclinaría de hombros con una sonrisa. "Probablemente, mi hermanita no se vea venir que jugare en el bando contrario por esta vez." Bell lo miraría con gran sorpresa, solo para ver como Apollo hacia unas señales con su cabeza para que mirara al frente.

"¿Qué es eso?" Se preguntaría Bell, entrecerrando los ojos con curiosidad y confusión.

"¿Control de tráfico a altas horas de la madrugada?" Se preguntaría el señor, viendo como todos los conos y algunas figuras con los trajes policiales estaban en el lugar.

Bell ensancho cada vez más sus ojos cuando comenzó a distinguir las figuras. Finalmente, cuando la camioneta bajo notablemente la velocidad, paso justo por al lado de una mujer, que era exactamente igual que Phoebe…

De hecho, era Phoebe.

"¡Maldición!" Pensaría Bell, apretando los dientes al no pensar que algo así podría llegar a suceder.

Phoebe rápidamente hizo algunas señales a Zoe, haciendo que la mujer asintiera seriamente.

La camioneta paró en frente de Zoe, haciendo que el hombre bajara la ventanilla con curiosidad.

"Buenos días. Necesitamos hacer un pequeño control ah su camioneta. Hoy uno de nuestros espías nos avisó que en la noche y madrugada podría llegar un cargamento de 'dudosa procedencia' a la ciudad." Comentaría Zoe con gran tranquilidad, haciendo que el hombre la viera con gran sorpresa.

"Por supuesto, puedes verlo."

"También necesitamos sus identificaciones y papeles. Sepa que si no tiene alguno de ellos, será retenido aquí hasta previo aviso." Declararía Zoe, dándole una mirada a Bell que claramente decía 'Te hemos ganado'.

"¿identificación? Espera un segundo… ¡Yo no tengo ninguna identificación! ¡De hecho, ni siquiera estoy afiliado al mundo mortal!" Pensaría Bell, siendo completamente superado por la situación.

"Ups…" Diría Apollo con una sonrisa. "Me olvide mi identificación en casa. Supongo que toca quedarse por un par de horas…"

"Es una lástima." Declaro el señor mayor, entregándole su identificación y los papeles de la camioneta.

Phoebe comenzaría a sacar los conos, haciendo que el señor mirara esto con extrañeza.

"El control duraba hasta las 7." Comentaría Zoe, quitando las dudas del sujeto.

De todas formas, no podía encontrar una explicación lógica para que el control parara tan repentinamente. Aun así, era algo que le daba completamente igual, así que no presiono el tema.

"¿Su identificación?" Preguntaría Zoe con una pequeña sonrisa en su rostro que indicaba su victoria.

Cuando Bell pensó en correr como una escapatoria, pudo sentir como alguien se apoyaba detrás de él. Giró lentamente su cabeza, para ver que Artemisa lo estaba fulminando con la mirada.

Si ella también estaba aquí, era imposible escapar.

"Espera un segundo…" Pensó Bell, dándole una mirada discreta a Apollo. "Creo que no necesito huir."

SALTO DE LINEA.

"Listo." Comentaría Phoebe con un tono satisfactorio al colocarle las esposas a Bell. "Ni siquiera pienses en romperlas. Fueron hechas por el mismo Hefesto con un material especial. Incluso Lady Artemisa tendría serios problemas para romperlas." Bell tan solo chasquearía la lengua y miraría hacia otro lado, sin la intención de responderle a la mujer que obviamente estaba tratando de molestarlo.

"¡¿Qué demonios hacías con Bell, Apollo?!" Artemisa lo fulmino con la mirada, haciendo que el Dios mirara hacia otro lado distraídamente.

"Solo me estaba divirtiendo un poco… ya sabes. Me entere que estabas buscando a Bell, así que decidí ver la persecución en primera plana." Artemisa entrecerró sus ojos con gran sospecha, haciendo que Apollo diera un pequeño suspiro. "Bien, bien. También vine, porque nuestro padre fue informado de que había movimientos fantasmagóricos con bastante frecuencia en la ciudad. Y de los grandes fantasmas." Apollo ensancharía sus brazos a más no poder en las últimas palabras, para hacer énfasis de lo grande que eran.

"Muchos monstruos por la ciudad…" Pensaría Artemisa en voz alta, posándose una mano en su mentón. "Eso es muy extraño…"

"¿Por qué tendría la necesidad de mentirte, herma- Artemisa?" Preguntaría Apollo con rapidez, haciendo que la Diosa lo estudiara con la mirada por varios segundos.

Finalmente, Artemisa asintió para sí misma. "Muy bien. Zoe, tu vendrás conmigo. Las demás, asegúrense de que el muchacho no se escape." Artemisa miraría a Bell con gran seriedad. "Cuando vuelva, me asegurare de darte un buen castigo por romper la regla más importante de la Caza: Nunca separarte de la Caza sin mi permiso." Artemisa se daría media vuelta junto con su teniente, dándole una última mirada a Bell. "Ya te lo había dicho antes. Vagar solo sin compañía es muy peligroso, sin importar lo fuerte que seas." La mirada de Artemisa se torcería en una muy preocupada. "¿Te imaginas como nos hubiéramos sentido si algo malo te ocurría?"

En ese momento, Bell pudo sentir como su mente se encendía.

"Es cierto… Artemisa me había dicho que ella también haría todo lo que está a su alcance para no permitir que sus familiares oh amigos murieran…" Pensaría Bell con asombro, viendo como Artemisa se estaba marchando. "Ella no conoce a Percy, ni a Grover, ni a Annabeth. Por lo tanto, son completamente irrelevantes para ella… Pero no es así conmigo. Y eso no solo va para Artemisa, sino también para todas las demás…" El asombro de Bell comenzó a transformarse lentamente en un ceño fruncido. "Aun así, ellos son mis amigos. Ah mis ojos, ellos si son relevantes, al igual que ustedes." Terminaría de pensar Bell, sin quitarle la mirada a la espalda de Artemisa.

Apollo tan solo observo su expresión sin decir una palabra, aunque la sonrisa misteriosa que adornaba su rostro indicaba que estaba tramando algo.

"¡Bueno!" Gritaría Apollo felizmente, haciendo que las mujeres y Bell lo miraran con una ceja alzada. "¡Para que lleguen más rápido, y tener un viaje divertido al mismo tiempo, ¿qué les parece un pequeño viaje en mi carro?!" El carro de Apollo apareció de un borrón tras decir esas palabras.

Phoebe tan solo lo observo con asco. Justo cuando iba a responderle con gran negatividad, ella vio como los ojos de las niñas brillaban con gran emoción.

Su rostro se suavizo bastante y se dio una palmada en el rostro, seguido de un suspiro.

"Muy bien, iremos." Declararía Phoebe con gran seriedad, haciendo que Apollo asintiera gustoso.

SALTO DE LINEA.

"Pensé que nos llevarías al campamento enseguida." Phoebe entrecerraría sus ojos con sospecha.

"¡Vamos, no seas una aguafiestas, Phoebe!" Apollo agitaría su mano para hacer énfasis en sus palabras. "¿No ves que tus amiguitas se lo están pasando muy bien?" Apollo señalaría los asientos traseros, haciendo que la mujer se diera media vuelta para mirarlas.

Ambas estaban mirando las ventanas con gran asombro y emoción, viendo a Las Vegas desde el cielo. Bell estaba en medio de ambas, con una expresión aburrida en su rostro. En lo único que estaba pensando, era en cómo se iba a liberar de los malditos brazaletes.

"¡Mira esto!" Declararía el dios, dándole un pequeño golpe a donde supuestamente se encontraba el airbag, haciendo que una bandeja con cuatro bebidas saliera de ella, siendo sostenida por un tubo de oro. "¿Gustan bebidas?" Preguntaría Apollo, bailando sus cejas.

Tres de ellas eran licuados de banana, mientras que la restante era un licuado de frutilla.

Apollo alejo sus manos del volante, comenzando a conducir con sus pies mientras le pasaba los licuados a cada uno.

"Gracias… creo." Comentaría Phoebe, mirando el licuado de banana. Finalmente, le dio un pequeño sorbido, al igual que las otras dos pequeñas.

Después de unos pocos segundos, la vista de las tres comenzó a entorpecerse, hasta que cayeron completamente rendidas por el sueño.

Bell observo a las chicas con gran intriga, para luego observar a Apollo.

"No hay ningún monstruo." Comentaría Apollo, mirándolo de reojo con una sonrisa. "Solo quería hacer que mi hermanita se quedara más tiempo en la Ciudad, para que se divirtiera aún más." Apollo volvería a mirar hacia el frente, haciendo que su carro quedara completamente suspendido en el aire. "Sabes, siempre me eh preguntado por qué Artemisa tiene unas emociones tan difíciles de entender." Comentaría Apollo con una combinación de extrañeza, curiosidad y confusión en su rostro. "Cuando comenzó a buscarte, ella estaba realmente emocionada. Pero ahora que te encuentra, ella te dirigió esa mirada tan preocupada…" Apollo se recostaría en el asiento, dando un gran suspiro. "Me molesta mucho que ella viva tan estresada, y sea tan… testaruda, por llamarla de alguna manera. La vida es más que eso, y siento que ella está comenzando a entender eso gracias a ti." Las últimas palabras de Apollo harían que Bell lo mirara con sorpresa. "Sabes a lo que me refiero. Ella nunca sonríe, y siempre actúa tan seria… Pero desde que llegaste, esas cosas comenzaron a cambiar. Aún sigue siendo igual que antes, eso nadie se lo quita." Diría Apollo, inclinándose de hombros con una sonrisa. El Dios mirara directamente a los ojos de Bell, con una seriedad impresionante. "Pero está mucho más alegre. No sé si será por la batalla que tuvieron, o por esta persecución, o por la gran amistad que lograron formar en tan poco tiempo. Pero estoy seguro de una cosa, tu eres la razón de esos cambios." Apollo sacaría una camisa cuadrada de color rosa, junto con unos vaqueros blancos ajustados. "Por eso es que te estoy ayudando. Quiero que sigas haciendo lo tuyo para hacer que mi pequeña hermanita sea igual de radiante y feliz que era hace 3000 años, antes de que Orión arruinara una parte de su vida." Apollo señalo la copa, haciendo que su sonrisa habitual volvería a su rostro. "Bebe."

Bell tan solo lo miro con gran asombro por sus palabras, y procedió a beber el líquido.

Sus ojos se ensancharon ligeramente cuando sintió un sabor metálico en la bebida.

Bell sonrió y asomo una pequeña llave en sus labios, para luego abrir las esposas.

"Esto es para que no te reconozcan tan fácilmente." Diría Apollo, arrojándole las prendas.

"Gracias." Bell le agradecería, comenzando a cambiarse. Cuando termino, él alzo su mirada con seriedad. "Realmente te preocupas por tu hermana, ¿verdad?"

La sonrisa de Apollo se borró al instante, mirándolo con seriedad y asintiendo detenidamente. "Ella es muy importante para mí. Y sé muy bien que yo tuve una parte de la culpa en su sufrimiento. Te pido que la ayudes, no como una orden de un Dios…" Apollo inclinaría su puño hacia Bell, haciendo que una pequeña sonrisa se dibujara en su rostro. "Sino como una petición de un amigo."

Bell lo miraría con los ojos ensanchados.

En estos momentos, se encontraba muy asombrado…

Ningún Dios de esta Dimensión le había pedido un favor, sino que simplemente le ordenaban a hacerlo debido a su posición.

Bell finalmente sonreiría, y chocaría los puños con Apollo. "No puedo negarme si me lo pides de esa manera."

SALTO DE LINEA.

Bell apareció en un callejón mediante un destello dorado. El peliblanco observo a sus lados, viendo que no había nadie en el lugar. Una sonrisa decoro su rostro mientras continuaba tomando su licuado.

"Antes que nada, quiero saber cómo están esos tres. Por lo que sé, no se han movido de la ciudad en más de un día, y no falta mucho para que el tiempo se acabe." Bell pensaría para sí mismo, saliendo del callejón. "El problema es que Artemisa me quito el mapa, así que no tengo ni idea en donde puedan estar." Bell observaría el letrero que decía '0 basura', haciendo que se guardara el vaso de plástico dorado en su bolsillo.

"Hmmm… ¿por dónde debería empezar?" Pensaría Bell en voz alta, viendo lo grande y ruidosa que era la ciudad.

"¿Te cambiaste de vestimenta? No se ve nada mal."

Bell continuaría caminando, muy sumergido en sus pensamientos para prestarle atención a la voz. "Si… Apollo me lo presto para pasar más desapercibido entre la gente, Zoe." El peliblanco se paró en seco y comenzó a sudar frio. Lentamente dio vuelta su cabeza como si fuera un robot que necesitaba un poco de aceite.

"Ahhh…" Contestaría Zoe distraídamente, observando por todos los sitios, intentando encontrar algún monstruo. Hasta que finalmente se dio cuenta con quien estaba hablando…

Zoe lo miro con los ojos bien abiertos por varios segundos, mientras que Bell simplemente se quedó parado allí, sin hacer ni decir nada.

"…"

"…"

Finalmente, Bell miro hacia el frente y comenzó a correr.

"¡Hijo de…! ¡¿Qué demonios haces aquí?!" Gritaría Zoe, comenzando a perseguirlo.

"¡Mierda! ¡Estoy seguro que Apollo me traslado a este lugar porque estaba ella!" Pensaría Bell, comenzando a correr aún más rápido.

Una gran banca con personas apareció en su camino, haciendo que Bell pegara un enorme salto. La gente que estaba sentada ensancharon sus ojos a más no poder, para luego seguirlo con la mirada cuando aterrizo en sus espaldas y rodo por el piso, amortiguando la caída. No perdió ni un microsegundo y continúo corriendo lo más rápido posible, pero a una velocidad que según él no llamaba la atención.

"Genial…" Dijo una de las personas, parándose de la banca al igual que las demás mientras veían al peliblanco con gran sorpresa.

"Ohh no…" Pensó Zoe con gran desesperación. No era buena idea que Bell hiciera esas cosas si un Dios no estaba supervisando su camino.

Bell continuo corriendo a una velocidad antinatural, haciendo que toda la gente circundante lo mirara con gran asombro, eh incluso había algunos que lo estaban grabando o tomando fotos.

Bell alzo su mirada al ver como una enorme construcción de un edificio estaba siendo llevada a cabo. No lo pensó dos veces, y pego un enorme salto de dos metros, tomando la chapa con sus manos, para luego ponerse de cabeza y hacer una vertical hacia arriba, parándose en uno de los tantos pisos sin terminar con facilidad. Después de eso, comenzó a saltar y escalar cada piso y pared que veía con gran facilidad, hasta estar 15 metros sobre el suelo.

Zoe se frenó en seco mientras lo veía con los ojos bien abiertos. "… ¿Es en serio?" Pensaría completamente consternada por lo que estaba viendo. Especialmente, porque ya una gran cantidad de personas se pusieron a grabar y mirar lo que estaba haciendo Bell. Zoe sacudió ferozmente su cabeza y continuo persiguiéndolo desde el suelo, viendo como el peliblanco pegaba saltos y pasaba de piso en piso.

Al darse cuenta que se había quedado sin camino, Bell dio un gran salto y se sostuvo de unas viga colgante, haciendo que los dos constructores que se encontraban a unos pocos metros debajo de él en un elevador lo miraran con los ojos bien abiertos. El peliblanco no perdió el tiempo, y comenzó a balancearse hasta que finalmente dio un salto, rodando en el suelo para amortiguar la caída. Bell se levantó al instante, y observo a los dos hombres que estaban mirándolo con los ojos bien abiertos. Prácticamente, había saltado de una biga a un piso en construcción que tenía unos pocos centímetros de ancho sin siquiera pensarlo dos veces. El peliblanco no les dirigió ni una sola palabra, dándose rápidamente la media vuelta y deslizándose por una pared que estaba en vertical, volviendo al suelo.

"¡Es un idiota!" Pensó Zoe, corriendo a una velocidad promedio para los humanos, mientras miraba como todas las personas comenzaban a ir en la dirección en donde Bell había doblado.

Zoe llego rápidamente a la esquina, girando su cabeza furiosamente en varias direcciones. Lo único que encontró, fue a cuatro personas sentadas en un banquillo que estaban leyendo la revista de "¡Freya es la mejor Diosa!", con una imagen de su rostro en la revista.

Zoe continuaría mirando en varias direcciones por unos segundos más, sin distinguir a Bell. "¡Mierda!" Gritaría en silencio para sí misma, comenzando a caminar con rapidez hacia la otra esquina.

"¡Oigan, seguro se fue hacia la otra calle!" Comentaría uno de la muchedumbre.

"¡Vamos allí, rápido!" Comentó otro.

Tres de las cuatro aparente mujeres que estaban leyendo las revistas la bajaron, mirando a toda la muchedumbre con intriga, comenzando a seguirla.

Después de unos pocos segundos, el restante retiro la revista de su rostro, revelando que era Bell. El peliblanco observo al lector con los ojos bien abiertos por un segundo, para luego observar detenidamente como todos se habían ido, comenzando a correr rápidamente en la dirección opuesta.

Zoe se dio cuenta de esto, debido a que había sido el único que se había quedado atrás, comenzando a perseguirlo nuevamente. Aunque ahora ya estaba a unos metros detrás de él.

Bell continúo corriendo con gran rapidez, sin importar que la gente circundante lo miraba con gran asombro. Se percató casi al instante que Zoe aun lo estaba siguiendo cuando miro sobre su espalda para ver su figura a un par de metros.

"¡Tengo que despistarla!" Pensó Bell con agudeza, doblando en una calle que era únicamente para transeúntes. Ni siquiera paso un segundo cuando se frenó de golpe por lo que estaba viendo.

Artemisa estaba de espaldas, con ambas manos en las caderas y con una ropa casual, mirando en varias direcciones. "Hmmm… aquí no hay ningún monstruo. Maldito seas, hermano idiota." Dijo en voz baja, claramente enojada porque le estaban haciendo perder el tiempo.

"¡Cambio de planes!" Pensó Bell rápidamente, continuando su trayectoria por la calle anterior.

Justo cuando Bell desapareció del lugar, Artemisa se dio media vuelta y observo con una ceja alzada como Zoe estaba corriendo. "Zoe, ¿pasa algo?" Pregunto con gran intriga.

"¡Lady Artemisa!" Grito Zoe, haciendo que Artemisa mirara en varias direcciones mientras le hacia una señal para que se callara. La teniente bajo su cabeza, avergonzada por el arrebato.

"¡Ahora también me buscara Artemisa!" Pensaría para sí mismo, maldiciendo a Apollo. Rápidamente giro su mirada para ver que Zoe aun lo estaba persiguiendo, haciendo que tomara una medida desesperada.

El peliblanco se paró justo en frente de un edificio que tenía techo y paredes en la entrada, corriendo rápidamente al interior. Agito la puerta con gran fuerza y ensancho sus ojos con miedo al descubrir que estaba cerrada. Miro a sus lados con rapidez, pensando en una manera de esconderse. Finalmente, su mirada se posó en el techo de madera.

Zoe llego al lugar, intentando abrir la puerta y teniendo el mismo resultado que Bell.

"¿Dónde mierda se metió?" Se preguntó a sí misma, frotándose los cabellos con estrés. Aunque en un principio le había parecido todo muy divertido, era más que obvio que todo dejo de serlo cuando Bell comenzó a actuar como la combinación de Spiderman Y Flash, corriendo y escalando como si fuera un extraterrestre.

Ella dejo de pensar en su frustración cuando una gota bastante fría cayó encima de su cuello. Zoe se llevó un dedo a la gota, para luego mirarla con gran intriga. Finalmente, se la llevo a la boca.

"¿Frutilla?" Pensaría con gran confusión, para luego alzar su mirada.

Bell le dio una sonrisa nerviosa, mientras agitaba su mano como gesto de saludo.

Zoe observo por unos pocos segundos, asimilando que Bell estaba usando sus piernas y brazos para estar colgado allí arriba. Cuando finalmente salió de su aturdimiento, Bell cayo arriba de ella, para luego pararse con rapidez y salir corriendo.

Zoe se paró casi igual de rápido, para ver como Bell se metía en la tienda de ropa que había al lado.

Zoe entró rápidamente, y miro en varias direcciones. El lugar estaba repleto de ropa colgada en percheros, y demás cosas. Ella sonrió victoriosa cuando vio al obvio escondite: el vestuario.

Zoe se metió con cautela adentro del primero, intentando no llamar la atención.

Bell asomo su cabeza entre una gran cantidad de remas que estaban colgadas, asegurándose de que no había nadie en el camino. Rápidamente salió del lugar, para luego miran un casino que estaba justo en frente de la tienda.

No lo dudo ni un segundo, y entro corriendo al casino.

Solo vio de reojo el enorme letrero del nombre, antes de entrar en el lugar.

"Hotel y Casino Lotus."

"Todavía quedan dos días. No puedo estar mucho tiempo aquí." Bell cerró la puerta con cuidado, y dio un pequeño suspiro para bajar la tensión.

Sin que pasara más de un segundo, sus oídos se llenaron del ruido que producían las máquinas tragamonedas, las ruedas de la fortuna, y todos los juegos que se encontraban en aquel lugar. Bell pestañeo un par de veces con algo de sorpresa al ver un lugar tan colorido, ruidoso, y tan lleno… Era algo extraño para él ver esto.

Bell dio un par de pasos hacia adelante, observando todo con gran asombro, sin percatarse que la puerta se había vuelto a abrir.

Antes de que se pudiera dar cuenta, un fuerte agarre lo tomo por su camisa, haciendo que sus pies apenas tocaran el suelo.

"¿Puedo saber qué demonios estás haciendo?" Pregunto Artemisa con un tono muy peligroso, fulminándolo con su mirada.

"Me romperás la camisa." Fue la simple respuesta de Bell, haciendo que Artemisa mirara la camisa, y luego a él como si fuera un idiota.

¿En serio solo le preocupaba la camisa en esos momentos?

Sabía lo que le iba a hacer cuando volvieran, ¿verdad?

"¡No es justo, viejo!" Su discusión se vio interrumpida cuando Bell escucho una voz muy familiar, haciendo que el peliblanco mirara sobre el hombro de Artemisa.

"¿Grover?"

FINAL DEL CAPITULO!

Este capítulo fue el más flojo de todos. Tuve poco tiempo para hacerlo, así que no pensé demasiado en los eventos que iban sucediendo en el capítulo. Todo por traerlo en el tiempo estimado, solo espero que este un poco bien aunque sea.

Como dije antes, me quiero saltear una buena parte de la acción en el Ladrón del Rayo y el Mar de los Monstruos. Aun así, en la segunda entrega Bell se meterá mucho más que en la primera.

Un saludo!

Cantidad de palabras: 7647 palabras.