Pedirle a mi cerebro que hilara más de dos palabras a la vez se había convertido en una misión imposible, su mano sostenía la mía y yo caminaba a su lado, sin poner objeciones, el viento fresco en la calle me hizo reaccionar un poco.

-espera.- dije aún sin aliento después de unos segundos.- que haces aquí?, por que no llamaste?, por que no me dijiste que venías?, por qué…

-lamento tanto todo.- e intentó besarme una vez más.

-Espera, no, que es esto, que estamos haciendo?

-retomando nuestra vida donde la dejamos.

Rick volvió a besarme antes de poder decir algo, y aunque me resistía mis manos se movían libres por su espalda, atrayéndolo cada vez mas, deseando vivir el momento.

-puse mis manos sobre su pecho y le miré recuperando aire.- diablos Rick, que… no entiendo nada, tu llegas de pronto diciendo que trabajaras con nosotros, que quieren ayudar, tu y tu amiga, quieres recuperar el tiempo y retomar lo que dejamos hace casi dos años, donde estuviste todo este tiempo… me pediste que esperara, me enviaste un mensaje y ahora como por arte de magia te presentas y quieres arreglarlo todo así, sin más.

Para ese punto no sabía que era lo que me molestaba más, mi actitud o su actitud, mis ojos le miraban fijamente, tenia un puño apretado e intentaba no perder la calma.

-entiendo.- suspiró.- quieres explicaciones y te las daré pero no en mitad de la calle.

Solté su mano aún cuando no quería hacerlo, caminé un par de metros y luego un auto se detuvo, el camino fue silencioso, Rick me miraba mientras yo intentaba dominar mis deseos, recorrí el pasillo hasta la puerta con la cabeza baja, abrí rápidamente y encendí la luz al entrar, Rick caminaba detrás de mi.

-y bien?, soy toda oídos.

-en verdad quieres hacer esto ahora?

-si, en verdad quiero hacer esto ahora.

Rick me miró ansioso, supongo que no pensó que yo exigiría una explicación antes que hacer cualquier otra cosa.

-bien, pues, yo, trataré de ser breve.

Lo vi sentarse en el sillón, suspiró y luego pasó una mano por su cabello que si lo pensaba bien lucia increíble, me concentré en sus palabras, me habló de lo sucedido aquel día, me contó como Will prácticamente lo obligó a irse argumentando mi seguridad, me contó de todas esas noches en las que tuvo que hacer un enorme esfuerzo para no volver a mi lado sin sentirse culpable por lo que pudiese ocurrir, pude ver en sus ojos la sinceridad, me pregunté entonces si no había sido demasiado dura con él, terminó su historia hablando de Sarah, como había llegado hasta allí, su relación con ella, se disculpó por haber sido un cobarde, por haber dejado que Will lo manipulara y por haber abandonado todo lo que teníamos de la forma como lo hizo al final guardó silencio, supuse que esperaba mi reacción.

Suspiré mientras pasaba mi mano derecha por mi rostro y analizaba sus palabras, si, quizá no era el reencuentro que esperaba, no era lo que quería pero la verdad era que Rick estaba de nuevo aquí y yo, yo solo estaba equivocada.

Caminé lentamente hasta donde estaba sentado, me incliné para besar sus labios, fue un beso suave, mi mano acarició su barbilla, me senté a su lado apoyando la cabeza en su hombro, entrelace mis dedos con los suyos y nos quedamos en silencio por varios minutos.

-Rick miró la hora en su reloj.- es tarde.- dijo removiéndose en el sillón

-si.- creí que me diría que debía irse y me moví tratando de incorporarme.

-espera.- sujetó mi brazo.- estas incómoda, podríamos ir a la… cama.

-me sorprendió su propuesta.- creí que me dirías que debías irte.

-no quiero irme.

No dije nada más, tomé su mano, caminamos hasta la habitación donde con cuidado y lentitud me deshice de su ropa y la mía para luego señalarle su lugar en la cama.

Rick rodeo mi cintura con su brazo, podía sentir su aliento tibio en mi cuello, era raro, tan extraño, estar así, en silencio, había imaginado tantas veces su regreso y de pronto estábamos aquí acostados, abrazados sin nada más que decir al menos no por ahora.

El cansancio me vencía, mis ojos cadí se cerraban, la mano de Rick aún rodeaba mi cintura cuando un leve espasmo me hizo mirarle.

-duerme, estas cansada.- dijo el con suavidad, luego besó mis labios.

-no quiero dormir.- dije en el mismo tono.- y si despierto mañana y no estas, y si esto es un sueño.

-no es un sueño, lo prometo, estaré aquí cuando despiertes.

Suspiré y luego mi cabeza se acomodo entre su pecho y su cabeza, me pregunté si esto era u a fantasía, que difícil iba a ser despertar y ver que el no esta aquí, el silencio reinaba, me aferre a su cuerpo, de nuevo suspiré .

-háblame.

-que quieres que diga?

-no lo sé, solo háblame, cuéntame algo, lo que sea.

-Rick se aclaro la garganta antes de comenzará hablar.- mi madre hacía el desayuno todas las mañanas, me levantaba temprano para verla dar vueltas por la cocina, me gustaba el olor de la comida, de sus desayunos calientes, ella me escribía notas, pequeñas notas, donde me decía lo mucho que me amaba, ella tomaba mi mano de camino al colegio, su piel era suave, sus manos olían a dulces…

Imaginé su vida antes de todo, Rick hablaba lento, parecía ir recordando pequeños detalles de su vida con sus padres, mis ojos se llenaron de lágrimas cuando menciono lo mucho que los extrañaba y la terrible soledad que sintió cuando se vio solo en aquel lugar desconocido, dejó de ser un niño para convertirse en un hombre, había ocultado por años la dulzura que poseía, Rick era un hombre sensible oculto bajo la capa de una madurez anticipada, había olvidado como se sentía un beso de buenos días o uno de buenas noches, olvidó el significado de un te amo, se obligó a dejar atrás su infancia para enfrentarse al mundo solo, añoraba aquellos tiempos, las caricias de su madre y los días con su padre, levanté la cabeza para mirarle a los ojos, sequé sus lágrimas con mis dedos mientras intentaba encontrar las palabras adecuadas, sin embargo no había palabras, él solo necesitaba que lo amaran, necesitaba volver a sentir la seguridad que tuvo alguna vez.

-por favor Kate, te ves cansada, duerme un poco.

Besé su mejilla y de nuevo apoye la cabeza sobre su pecho, los latidos de su corazón fue lo último que escuche antes de dormir.

La mañana siguiente la luz del sol iluminaba la habitación, había olvidado cerrar la cortina, miré el reloj sobre la mesa, aún era temprano, pasé mi mano por mi cara, entonces Rick se removió, lo escuche respirar profundo, mis ojos trataban de acostumbrarse a la luz, su mano rodeo mi cintura u a vez más, sus labios se acercaron a mi cuello dejando peques besos que se extendían hasta mi pecho.

-no te vayas.- dijo aún con los ojos cerrados.

-no me iré.

Sonrió, la expresión de su rostro había cambiado, parecía feliz y sonreía por alguna razón desconocida para mí.

-te dije que estaría aquí.- dijo con la nariz hundida en mi cuello.

-podría seguir soñando.- exclame con audacia.

-Bueno justo en este momento, en la mayoría de mis sueños…-beso mis labios.- tu ropa ha desaparecido y...- se detuvo.

-y?.- pregunte intrigada y al mismo tiempo ansiosa por saber el resto de la historia.

-y mis labios han recorrido tu piel, mis manos exploran tu cuerpo con total libertad.- beso mis labios una vez más.

-hay tanto tiempo que recuperar.- y mi respiración sonaba entrecortada debido a sus caricias.

-estoy ansioso por hacerte el amor… - mis manos recorrieron su espalda.

-suspiré molesta cuando miré de nuevo la hora.- rayos, debemos irnos… lo siento… quizá… después.

-bueno, tendré que esperar entonces.

Rick se incorporó, sonreía satisfecho mientras amarraba los cordones de sus zapatos, llevaba la camisa en la mano cuando salimos de la habitación y nos dirigimos a la cocina, preparé café y lo observé beberlo mientras jugueteaba con un trozo de papel.

-Rick?

-si?

-yo, no te lo dije aquella vez… te amo.- y mi garganta se seco esperando su respuesta.

-sonrió levemente mientras sus mejillas se sonrojada.- yo también te amo Kate.