Una hora más tarde Rick estaba sentado frente a mi escritorio, algo había llamado su atención y mientras yo escribía un reporte el hurgaba en una sequía de un cajón.
-Que haces?.- pregunté al verlo interesado.
-nunca me has hablado de tu familia, tienes una familia, no?
-si, ellos, son abogados, pero viajan mucho por eso casi nunca los veo.
-oh, que mal… me gustaría conocerlos… algún día.-dijo sonriendo.- te pareces a tu madre.- de inmediato me levante de la silla y miré sobre su hombro.
-de donde sacaste eso.- Rick había encontrado una vieja fotografía yo era una adolescente rebelde y mi madre una distinguida abogada usando un traje impecable.
-te ves linda, hermosa, igual que tu madre, debí conocerte antes.
-si así hubiese sido quizá no estaríamos juntos, eras un niño.- intentaba tomar la fotografía, mis brazos le rodeaban.
-oye tampoco soy tan joven.
-Un carraspeo nos hizo voltear al mismo tiempo en la dirección de donde vino, Javier nos miraba sonriente mientras Kevin seguía las acciones desde su escritorio.- no quiero interrumpir este reencuentro pero… tenemos trabajo.- dijo agitando una carpeta.
-Claro.- dije sintiendo el calor recorriendo mi rostro mientras Rick ajustaba los botones de su camisa que misteriosamente se habían abierto para dejarme ver su pecho.
-podrán tener las manos quietas?.- dijo Javier de nuevo haciéndome sentir aún más avergonzada.
-Pues yo si puedo, pero ella…- Rick me miró con un gesto burlón.
-que gracioso eres… a trabajar.
Tom apareció un poco más tarde, nos miró expectante, aún no le había preguntado a Rick si había tenido alguna conversación con él y de ser así, si algo cambió después de eso, tom me miró apenas unos segundos y luego se dirigió hacia la oficina del capitán, me senté de nuevo en la silla, me pregunté si había tomado las decisiones correctas o si por el contrario había elegido el camino largo y sinuoso.
Suspiré con fastidio, Rick me miraba a veces y otras miraba a su compañera, .e pregunté que habría pasado si Rick no hubiese hablado conmigo, quizá ahora no estaríamos aquí, miré a Sarah unos segundos antes de sentir la mano de Rick sobre mi rodilla, le miré fijamente, sonreí tontamente, como hacía mucho no lo hacía, me imaginé apoyando de nuevo la cabeza en su pecho, sintiendo su calor y sus manos recorriendo mi cuerpo, bajé la vista al suelo cuando de repente sentí un apretón en mi rodilla y Rick me observaba genuinamente divertido.
-basta.- dije en voz baja.
-lo mismo debería decirte.
- a mi?
-deberías ver lo hermosa que luces sonrojada.- se acercó a mí oído y susurró.- no podré controlarme si sigues haciendo eso.
La voz del capitán hizo que Rick se apartara de mi no sin antes apretar de nuevo mi rodilla con suavidad, me sentí como u a quinceañera, una adolescente que se rinde ante el chico guapo del grupo que da señas de sentir lo mismo, la diferencia ahora era que Rick y yo éramos adultos y con un poco de suerte al volver a casa daría rienda suelta a mis deseos, aquellos que había estado conteniendo desde hacía tanto tiempo.
Hicimos un último repaso de lo que haríamos, todos teníamos la esperanza de terminar el trabajo con rapidez, había pasado demasiado y creíamos que merecíamos el poder acabar con todo.
El resto del día no hubo más que hacer, aun cuando teníamos algunos casos pendientes, el capitán nos recomendó ir a casa y descansar, la jornada comenzaría temprano, antes de que el sol apareciera.
Me senté en mi escritorio antes de salir, Rick esperaba pacientemente, los escritorios de mis compañeros estaban vacíos, habían tomado con seriedad el ir a descansar y sin más preguntas se habrían retirado.
-listo?.- pregunté tomando mis cosas.
-claro.
El pasillo estaba vacío cuando caminamos rumbo al elevador, Rick sostuvo mi mano, apoyé mi cuerpo en él cuando la puerta se cerró.
-parece que estamos solos.- dijo él.
-eso parece.- repetí sin mirarle.
-quieres pedir algo para cenar.
-claro.
Seguimos en silencio, mi estómago estaba lleno de mariposas revoloteando, haciéndome sentir incluso mareada, mis manos sudaban, mis labios ansiaban besarlo sin descanso, sonreía cuando Rick me miró al salir y tomó mi mano con firmeza.
Un taxi se detuvo y sin prisa subimos, su mano jugaba con el botón del pantalón que usaba mientras su nariz se perdía en mi cuello, me hacía cosquillas y sonreía sabiendo lo que provocaba en mi.
Al llegar a mi puerta no tuvimos ningún problema al besarnos con intensidad, la mano de Rick se coló bajo mi blusa y recorrió mi espalda, sus dientes mordisquearon mis labios al mismo tiempo que pude sentir su creciente erección bajo el pantalón.
-Rick… la… puerta…
-la qué?
-la puerta.
-oh… si.
Con esfuerzo logré abrir Rick me apretaba contra su cuerpo, sus manos se deshicieron con habilidad de mi ropa y pronto mi piel desnuda hizo contacto con la suya, mis piernas rodearon su cintura sintiendo su erección rozando mi pubis, había soñado con esto tantas veces, lo había deseado y ahora que lo tenía no desperdiciarla la oportunidad de cumplir mis fantasías.
Rick me llevo hasta la cama me depositó con suavidad en ella y luego tomo mis piernas que terminaron sobre sus hombros, perdí la noción del tiempo, fue entonces que perdí la poca sensatez que poseía, la lengua de Rick se movía a placer entre mis piernas y un orgasmo me hizo emitir un gemido involuntario.
Mis dedos se hundieron en su cabello, revolviéndolo, mordí mi labio inferior, él me hacía sentir demasiado y yo, yo no podía pensar, solo sentir, sus manos recorrían mis cuerpo sin descanso, sin darme tregua, me sentía temblorosa cuando sus labios subieron lentamente hasta mi cuello, sus brazos me rodearon, me sentí confundida, podía sentir sus labios pegados a mi cuello parecían quedarse grabados, quemaban mi piel, todo era como lo recordaba, aún mejor, el aroma de su piel era embriagador, era adormecedor, ejercía u a especie de poder sobre mi y yo solo podía abandonarme a sus deseos, era lo único que quería, lo único que deseaba.
-estas bien?.- me miró con seriedad.
-que?
-estas… bien?
-si… no pares.
-Kate…
-Por favor, por favor.
Habían pasado casi dos años desde que habíamos hecho el amor, esta era por mucho la primera vez que lo hacia, lo había deseado e incluso fantaseaba con esa idea, la idea de sentirlo parte mía.
Suspiré audiblemente cuando Rick hizo una pausa y me miró intrigado, me hizo sonrojar el ver la profundidad de su mirada, me sentí avergonzada por alguna razón desconocida, mi mirada se aparto de la suya.
-que sucede?
-nada.
-sucede algo, lo sé.
-yo… debo parecer desesperada.
-igual que yo.
-pero…
-No tienes idea de la cantidad de veces que desee volver solo para tenerte así, me he sentido torpe.
-no lo creo, yo me he sentido torpe y ahora me siento avergonzada.
Escuché sus carcajadas, cubrió su boca después de unos segundos.
-Más bien pareciera esta la primera vez que lo hacemos y ni siquiera entonces me sentí así a pesar de que me sentía intimidado por ti.
-no seas tonto.
Rick me miró, ambos nos miramos fijamente, supuse que ambos dudábamos, no de lo que sentíamos, no de nuestro amor, sino de lo que seguiría en adelante.
