Aquí vamos con otro capítulo!
Antes de comenzar, me gustaría contestar algunas reviews:
Animeoni: Gracias por el apoyo! Me alegra que te haya gustado.
Funny-Little-Cute White Fox: Me alegra mucho que te guste el agregado de los dragones. Un seguidor me había sugerido hacer algo por el estilo hace un tiempo, en donde Bell sea una especie de domador de dragones. Obviamente, descarte esa idea (no me llama la atención), pero me parece bastante genial que tenga una mascota que sea un dragón.
Guest: Me alegra que te esté gustando la historia! Para responder a tu pregunta acerca del número reducido de cazadoras, estas completamente en lo cierto. Por lo visto, no leíste la razon. En el primer capítulo explico las razones del por qué decidí quitar un gran número de cazadoras.
Ahora sí, disfruta!
CAPÍTULO 17: ¡UN NUEVO OBJETIVO DE CAZA! ¡UN PASEO HACIA EL MAR DE LOS MONSTRUOS!-PARTE 1
"Tienes que volver al Campamento Mestizo, ahora."
"¿Y ahora qué?" Artemisa suspiro al escuchar las palabras de Dionisio. "Ya tuve que estar un mes rondando por ese lugar repleto de hombres. No me apetece para nada volver."
"Es una orden de Zeus." Artemisa se puso seria al instante tras escuchar el nombre de su padre. "Nos encargaríamos nosotros, pero los campistas ya están lidiando con muchos problemas ahora mismo."
"¿Percy y los demás están bien?" Preguntó Bell ligeramente alarmado.
Dionisio lo miro por un corto segundo, para luego alzar sus hombros. "No lo sé."
"¿Cómo que no lo sabes?" Pregunto el alvino, entrecerrando sus ojos con sospecha.
"¿Puedo explicarte mientras vamos en camino al campamento?" Preguntó Dionisio, se notaba que no quería perder más tiempo.
"De acuerdo." Bell asentiría.
"Un problema tras otro…" Artemisa suspiró, negando con su cabeza. "¿Es que la temporada de caza no volverá a ser como antes?"
"Yo no estaría tan seguro." Las palabras de Dionisio hicieron que Artemisa alzara una ceja. "Digamos que este trabajo que se te encomendó podría considerarse como una cacería." Una pequeña sonrisa astuta apareció en el rostro de Dionisio, al saber que a Artemisa le gustaría mucho escuchar las siguientes palabras. "Para ser más específicos, debes cazar a un hombre."
"¿Ah sí?" Artemisa pestañeo con ligera sorpresa. "En ese caso, deja que despierte a mis cazadoras." Comentó, mientras una sonrisa un tanto siniestra se dibujaba en su rostro.
"Pobre de él, si lo encuentran…" Pensó Bell con cara de palo.
SALTO DE LINEA.
"¿Qué está pasando?" Preguntó Zoe, al ver que todos los arboles circundantes al campamento se veían extraños.
"No lo sé…" Phoebe observo los arboles con gran intriga. "Estos árboles siempre se han caracterizado de tener unas hermosas hojas verdes, desde que tuvo lugar aquel accidente." Aclaró, viendo como las hojas se estaban marchitando.
"¿Accidente?" Pensó Bell.
"¿Por qué los árboles se ven tan feos, Lady Artemisa?" Preguntaron Lilia y Brilia al mismo tiempo.
"Porque se están muriendo." Fue la simple respuesta de la Diosa, haciendo que las cazadoras mayores la miraran con completa estupefacción.
De seguro reaccionaron de esa manera, porque eran las únicas que sabían de la historia. Además de Artemisa y Dionisio, claro está.
"Y eso no es todo." Dionisio se paró en frente de la entrada, mirándolos de reojo. "No se asusten por lo que van a ver."
Bell llego hasta la entrada, y pestañeo con completa incredulidad por lo que estaba viendo.
"¡¿Monstruos?!" Exclamó Bell con gran sorpresa, tras ver una gran pila de polvo en todo el campamento que indicaba los restos de los atacantes. "¡¿No se supone que hay una barrera que impide su entrada?!"
"Efectivamente." Comento Dionisio, extendiendo su mano hacia un lado, viendo como su brazo parecía atravesar una especie de barrera con gran facilidad. "Pero esa barrera está muy débil. Hasta un mortal podría atravesarla sin mucho esfuerzo."
Los recién llegados se quedaron observando como algunos campistas estaban barriendo la zona, mientras que algunos otros llevaban unas vendas, indicando que las cosas no estaban para nada fáciles en estos momentos.
"… ¿Eso tiene algo que ver con los arboles?" Preguntó Bell, sin quitar su mirada de la deprimente condición del campamento.
"Como siempre, unes los puntos bastante rápido. Tal y como lo esperaba." Comento Dionisio con simpleza. "Sígueme." Dionisio comenzó a caminar, siendo seguido por los demás al instante.
Después de estar caminando un par de metros, Dionisio finalmente se detuvo y observo hacia abajo, llevando sus manos a los bolsillos.
"Aquí está la fuente de todos nuestros problemas." Todos siguieron la mirada del Dios, para ver como unas raíces formaban una especie de tronco con la forma de una niña.
"Esta envenenada." Artemisa encontró el problema, sin siquiera tener la necesidad de preguntar.
"Así es." Dionisio asintió.
"¿Quién pudo haber hecho esto?" Preguntó Bell.
"Fue Quirón." Contesto Dionisio rápidamente.
"¡¿Qué?!" Bell observo a Dionisio con completa sorpresa. Se esperaba cualquier otro nombre, menos ese.
"Ya tome represarías y lo destituí de su cargo. No lo busques en el campamento, porque no lo encontraras."
"… Entiendo." Contesto Bell, mirando la figura humanoide con una expresión muy pensativa en su rostro.
SALTO DE LINEA.
Todos se encontrarían en la Cabaña de Hefesto. Las cazadoras estarían leyendo cierta información, y viendo otras cuantas cosas que les ayudaría a encontrar el paradero de su objetivo.
Mientras tanto, Bell estaba apoyado en la ventana, viendo hacia el exterior con una mirada sin expresión.
"Hay cosas que todavía no me cierran del todo. Especialmente, que Quirón haya sido el que enveneno el árbol. Hay muchas cosas que no cuadran…" Pensó el alvino, observando como varios campistas estaban atendiendo sus heridas, e incluso había algunos en camillas.
"Una vista deprimente, ¿verdad?" Dionisio se unió a Bell, observando el exterior.
"¿Cómo sabes que Quirón enveneno el árbol?" Bell le contesto con otra pregunta.
"No es un árbol. Su nombre es Thalía, Thalía Grace. Gracias a ella es que el campamento se ha mantenido a salvo en estos últimos años."
"¿Qué le paso?"
"¿Grover no te lo comento?" Dionisio lo miro mientras alzaba una ceja. "En fin. Es una historia un poco larga, pero puedo resumirla." El Dios se apoyaría en el marco de la ventana, al igual que Bell. "Thalía, Annabeth, y Luke fueron escoltados por Grover hacia el Campamento Mestizo. Un grupo de Ciclopes los perseguía, por lo que la niña salvo a sus tres mejores amigos, entregando su vida." Dionisio fijo su mirada en Bell con gran seriedad. "Hace muchos años que sucedió, pero Grover aún sigue sintiéndose muy culpable por su muerte. Y Annabeth… bueno, ella ni siquiera quiere recordar ese día. Y, aunque ahora te suene una locura, el que más sufrió de los tres, fue Luke. Su muerte no fue en vano, ya que se convirtió en el escudo del campamento, protegiéndonos a todos." Dionisio se volvería a apoyar en el marco con tranquilidad. "¿Tienes alguna otra pregunta?"
"¿Por qué hay heridos en los caminos?" Preguntó Bell con seriedad, observando a los heridos que había por el lugar.
"El hospital está lleno."
"Entonces, ¿por qué no los envían a los hospitales de la ciudad?"
"Porque este lugar sigue siendo más seguro, por ahora."
"Si." Contesto Bell, entregándole una última mirada antes de marcharse. "Por ahora…"
"¿Ah dónde vas?" Preguntó Dionisio, viendo que se dirigía a la salida.
"Quiero saber cómo están mis amigos. Especialmente Grover y Annabeth, debido a todo lo que está pasando." Respondió Bell, apunto de salir.
"No lo encontraras en el Campamento. Ni a Percy, ni a Clarisse. Todos ellos salieron en la misión de recuperar el Vellocino de Oro para curar a Thalía. Bueno, todos menos Grover." Comentó el Dios secamente.
"¿Qué?" Bell entro y se puso cara a cara con el Dios de inmediato. "¿Hace cuánto tiempo salieron?"
"Hasta lo que sabemos, Grover está encerrado en el parque de atracciones de Polifemo con el Vellocino de Oro. Mientras que Percy y Annabeth salieron en su rescate hace tres días. En cuanto a Clarisse, ella lleva unos cuantos días desaparecida. Ni siquiera sus medio hermanos han recibido alguna noticia de ella."
"Y tu no haces nada." Artemisa se unió a la conversación, con una gran cantidad de papeles en su mano. "Eres un fracasado. Lo mínimo que podía esperar de un hombre." Comentó la Diosa con aires de grandeza mientras cruzaba sus brazos.
"Yo no decidí cuidar a estos niños." Dionisio respondía en defensa.
"Ten cuidado con lo que dices, oh podrías sumar un castigo más a tu lista." Comentó la Diosa con una pequeña sonrisa burlona.
"Lo que sea." Dionisio agito su mano con desdén, marchándose del lugar.
"¿Dónde queda el parque de atracciones de Polifemo?" Bell preguntó rápidamente, con claras intenciones de marcharse de inmediato.
"¿Otra vez piensas hacer lo mismo?" Artemisa entrecerró sus ojos con indignación.
"¡No tengo tiempo para esto!" La mano de Bell se encendió en llamas, indicando que estaba preparado para luchar en el peor de los casos.
Esto hizo que las demás cazadoras se alarmaran y se reunieran en el lugar para ver lo que estaba sucediendo.
Artemisa lo observo con gran seriedad, sin decir ni una palabra por unos segundos, hasta que una sonrisa divertida se le dibujo en el rostro. Esto solo hizo que Bell se confundiera.
"Cabe la gran casualidad de que nuestro objetivo se encuentra en esa Isla." Al escuchar esto, Bell pestañeo varias veces, aun mas confundido. "Este muchacho idiota quiere llevar a Polifemo hacia el Campamento Mestizo para destruirlo, junto con los campistas." Artemisa extendió su mano, mostrándole unos papeles que reafirmaban los planes. "De hecho, es tan idiota que se olvidó de borrar las pruebas."
"… ¿Eso quiere decir que iremos donde Polifemo?" Preguntó Bell, con una expresión mucho más calmada en su rostro.
"Primero, debemos prepáranos." La Diosa extendió su mano hacia Bell. "Me encantaría escuchar tus berrinches, pero parece que no quieres perder mucho más en este lugar."
Bell observo su gesto por un corto segundo, para luego desaparecer el fuego de su mano y estrechar la mano de la Diosa. "De acuerdo." Comentó, con una sonrisa en su rostro.
"Eso significa que no habrá pelea o persecución nuevamente…" Comentaron todas las cazadoras, con un suspiro decepcionante al final.
Bell y Artemisa tan solo negarían con la cabeza por ese comentario.
SALTO DE LINEA.
"No lo entiendo…" Bell se frotaría el cabello mientras observaba el pequeño mapa de la Isla. "¿Por qué hay una especie de triangulo alrededor de la Isla?"
"No creo que quieras averiguarlo." Comento Zoe, colocándose el carcaj.
"Eh estado pensando…" Phoebe observaría bien a sus dagas, viendo que tenían un filo perfecto. "No creo que nadie haya sido tan idiota de olvidarse semejantes pruebas."
"Si, yo también lo creo." Contestaría Artemisa, sentada junto a Bell mientras observaba las notas. "Debe haber sido algún resentido de los Dioses que se vio obligado a dejar el Campamento el mes pasado."
"¿Resentido de los Dioses?" Preguntó Bell con una ceja alzada.
"Ya sabes. Tú llegaste a conocer bastante bien a uno." Respondió la Diosa.
"¿Luke?" Pensó Bell con gran sospecha. "… Oye, Artemisa."
"¿Hm?" Artemisa le dirigió la mirada con algo de curiosidad.
"Aunque ya no pertenecieran más al Campamento Mestizo, ¿Luke podría entrar?"
"Por supuesto." Bell comenzó a hilar los cabos sueltos, encontrando lentamente las respuestas tras escuchar la respuesta de la Diosa.
"Ya veo…" Artemisa miro a Bell con una ceja alzada, pero no menciono nada al respecto.
"¿Están todas listas?" Preguntó la Diosa a sus cazadoras, recibiendo un asentimiento de todas.
"Puede que Luke se haya infiltrado en algún momento y envenenarla…" Bell se llevó la mano al mentón, pensando con aun más detenimiento. "Dionisio dijo que Luke había sido el que más había sufrido sobre su condición, pero eso fue hace mucho tiempo. Además, no me creo que Quirón haya sido capaz de hacer algo semejante."
"¡Oye, Bell!" Bell se asustó visiblemente por el grito de la Diosa. "Te estoy diciendo que tomes mi mano, ¿acaso no me escuchas?" Ordeno la Diosa, con un tonó levemente preocupado al final.
"Lo siento, estaba pensando en algunas cosas…" Bell tomó la mano de la Diosa, sin poder quitarse esos pensamientos de la cabeza. "… ¿Por qué está haciendo todo esto? ¿Por qué quiere destruir el Olimpo y el campamento?"
Al estar tan centrado en sus preguntas internas, se olvidó de cerrar sus ojos cuando Artemisa se teletransporto. Normalmente, el alvino se vería obligado a cerrar sus ojos cuando la Diosa libera su verdadera forma para utilizar sus poderes, pero esta vez sucedió algo extraño…
Fue un corto segundo, solo un pequeño segundo.
Pero ese segundo, fue más que suficiente para que Bell presenciara una hermosa aura plateada brillante que rodeo a Artemisa, al mismo tiempo que su cabello cambio a una tonalidad plateada.
No pudo ver mucho más, porque fue todo demasiado repentino y lo tomo completamente por sorpresa.
"Llegamos." Comentó Artemisa con total naturalidad. Todos se separaron de ella, ah Excepción de Bell que tenía los ojos abiertos como platos. "¿Pasa algo?" Preguntó la Diosa un tanto preocupada, ya que había estado actuando un poco extraño.
"¡Oh!" Bell dejo su mano rápidamente. "No, no es nada… creo."
"De acuerdo…" Contesto Artemisa, con un tono que dejaba bien en claro que no le creía nada. Simplemente pensó en dejar de insistir, por ahora.
"¿Estás nervioso por algo?" Zoe le dio un pequeño golpe en la espalda, tomando a Bell por sorpresa. "Si es por tus amigos, no te preocupes. Seguro que estarán bien."
"Si." Fue la simple respuesta de Bell, frotándose la espalda.
"Oigan, ¿eso no es un crucero?" Preguntó Phoebe con una ceja alzada, señalando hacia una dirección. Todos miraron hacia la dirección, viendo que tenía grabado el nombre 'Princesa Andrómeda'. "¿Tus amigos usarían esto para llegar aquí?"
"No, definitivamente no." Contestó Bell, poniéndose serio.
"Eso significa que llegamos en un buen momento." Comentó Artemisa con una pequeña sonrisa un tanto peligrosa en su rostro. "Nos dividiremos en dos grupos. Nosotras nos encargaremos de buscar al niño. Tú puedes hacer lo que quieras, Bell." Ordeno la Diosa, observando de reojo al mencionado. "Nos encaminaremos hacia la puerta trasera."
"¿Puerta trasera?" Preguntó Zoe con confusión. "¿Esa no estaba sellada?"
"Si, pero la delantera parece estar aún más sellada." Artemisa dio su punto, haciendo que todos miraran como una aparente avalancha había bloqueado completamente la entrada.
"¿Pero qué mierda sucedió aquí?" Se preguntó Phoebe, impresionada ante las vistas.
"Es obvio que le hicieron una visita a Polifemo, y no termino muy bien que digamos." Contesto Zoe con ambas cejas alzadas por lo que estaba presenciando.
"No perdamos más tiempo con charlas. En marcha." Declaro la Diosa, siendo seguida al instante por sus cazadoras, mientras que Bell decidió explorar un poco mejor por las atracciones para ver si encontraba algo.
SALTO DE LINEA.
"Esto está en unas condiciones deplorables." Pensó Bell, observando los materiales completamente oxidados y deteriorados. "Supongo que así se ve un lugar tras abandonarlo por tantos años…"
Después de rodear un poco la Isla, Bell se detuvo en seco cuando vio otros dos barcos posados en la costa.
"Esos dos barcos deben ser de Clarisse y Percy." Justo cuando se iba a acercar para investigar, escucho una voz extrañamente familiar que le hizo esconderse nuevamente detrás de la atracción.
"Podemos solucionar esto rápidamente, mi querida Annabeth. Arrójame la gorra de invisibilidad, o Clarisse tendrá que morir."
Bell asomo su rostro, para ver como Luke estaba siendo acompañado por otras tres personas, mientras tenía su espada amenazando el cuello de la pelirroja. Del otro lado, podía ver como Grover, Annabeth, y Percy estaban a la defensiva, sin saber qué hacer en la situación actual. Pudo ver que Grover llevaba un tipo de manta extraña en su mano con gravados de oro incrustados en ella.
"¡Púdrete, maldito imbécil!" Gritó Clarisse, intentando liberarse de su agarre.
"Yo que tú no me movería demasiado." Luke toco el cuello de Clarisse con su espada, inmovilizándola por completo. Al ver esto, Percy dio un paso hacia adelante, haciendo que la espada de Luke le generara un pequeño corte en el cuello a su cautiva. "¡Wow, wow! ¡Tranquilo, Jackson! No es el momento para hacer estupideces, ¿no te parece?"
"¡Mataste a mi hermano!" Exclamo Percy con gran enojo en sus palabras.
"¿Hermano?" Luke lo miro como si estuviera loco. "¿Esa cosa? ¿Lo dices enserio?"
"¡¿Cómo tienes la osadía de decir eso, después de lo que hiciste?!" Exclamo Annabeth, haciendo que Luke la mirara con extrañeza.
"¿De qué hablas?" Le pregunto el hijo de Hermes.
"Tú fuiste, ¿verdad? ¡Tú fuiste el que enveneno a Thalía!" La voz de Annabeth se cortó un poco al final, mientras sus ojos comenzaban a ponerse vidriosos. "¡¿Por qué?! ¡¿Por qué quieres matarla por segunda vez?!" Grover y Percy observaron esto sin decir ni una sola palabra, ya que la entendían perfectamente. En especial, Grover.
La mirada de Luke se torció en una seria y un tanto oscura. "Si, fui yo." Después de decir esas palabras, Luke no pudo evitar desviar su mirada por un corto segundo. "Lo hice, porque era la única forma de hacer que los campistas buscaran el Vellocino de Oro. Aunque, debo confesar que nunca estuvo en mis planes que Grover se topara con él antes de tiempo, además de terminar luchando en el medio de la nada." Explicó Luke, mirando a su alrededor para hacer énfasis en sus palabras. "Pero al final, todo termino con el resultado esperado. ¿No es así, Grover?" Concluiría el traidor, dejando en claro que quería lo que Grover llevaba en su mano.
Los tres se miraron mientras el sudor caía por su rostro. Estaban completamente acorralados.
Justo cuando estaban a punto de ceder a la extorción de Luke, el milagro se presentó en forma de un joven de cabello blanco que se acercaba lentamente hacia sus enemigos por la espalda.
Bell rápidamente posiciono un dedo en sus labios, indicando que no sean idiotas.
"Vamos, nadie tiene que morir innecesariamente. Ah menos que ustedes quieran un final mucho más amargo." Comentó Luke con su típica sonrisa relajada, que solamente incremento aún más cuando Annabeth arrojo el sombrero cerca de su posición. Luego de eso, Grover soltó su espada y fue acercándose lentamente con el Vellocino de Oro, hasta estar a un par de metros de Luke, agachándose. "Veo que nos entendimos bastante rápido." Comentó con gran satisfacción.
Cuando Grover estaba a punto de dejar el Vellocino en el suelo, alzo su mirada con una pequeña sonrisa. "Oye, Luke." El mencionado inclino ligeramente su cabeza ante el llamado. "¿Te gustan los ataques por la espalda?"
Luke pestañeo confundido. "¿Qué?"
Luke giro su rostro gracias a las palabras de Grover, solo para recibir un fuerte puñetazo en la mejilla que casi le quiebra el cuello por la gran fuerza, saliendo expulsado un par de metros, para luego rodar por el piso.
"¿Cómo han estado?" Preguntó Bell, mientras abrazaba a Clarisse por la cintura para que no se cayera.
"Estaba a punto de liberarme." Declaro la pelirroja con una sonrisa en su rostro. No le gustaba que le salvaran, pero no se sentía tan mal si su salvador era un Dios.
"Lo que digas." Bell rodaría los ojos por su actitud, soltándola.
No paso mucho tiempo para que Bell se viera rodeado por las tres espadas de los compañeros de Luke.
"¡Alto!" Exclamo Luke, parándose del suelo mientras escupía sangre. "No tenemos ninguna oportunidad contra él." Después de decir esas palabras, Luke salió corriendo rápidamente en dirección a su crucero, junto con las otras tres personas.
"No me esperaba eso..." Comentó Bell, impresionado. El alvino vio un brillo en el suelo, que resultaron ser unas llaves. "¿Se le habrán caído cuando lo golpee?"
"¡Luke!" Grito Percy, con claras intenciones de ir tras él, al igual que los demás.
Justo antes de que comenzaran a correr, una figura reconocida para ellos apareció en la costa, cerca de sus barcos. Esa figura parecía rondar los dos metros de alto, con una figura un tanto corpulenta y un cabello castaño enredado. Lo más notorio no era su estatura, era el hecho de que llevaba un solo ojo en su rostro.
"¿Tyson?" Se preguntó Percy, no pudiendo creer lo que estaba viendo.
"¿Tyson?" Se preguntó Bell, completamente impresionado de que un Ciclope tuviera nombre.
Sin pensarlo demasiado, Percy fue corriendo para ver el estado de Tyson. Aunque de lejos, ya se podía ver que estaba en perfectas condiciones gracias al agua.
"No puedo creer que siga vivo. Seguro tiene que ver con el agua y el hecho de que sea hijo de Poseidón." Comentó Annabeth, pareciendo algo indiferente de que Tyson haya sobrevivido.
"¡¿Hijo de Poseidón?!" Pensó Bell con los ojos bien abiertos. "¿Con quién demonios tuvo relaciones Poseidón para…? Sabes que, mejor ni intento encontrar la respuesta…" Bell sacudió su cabeza para quitarse el asco.
"¡Jackson puede tener su reencuentro, pero yo no me quedare mirando como ese hijo de puta se escapa!" Exclamo Clarisse, con claras intenciones de descuartizar a Luke por lo que le había hecho.
"Espera." Bell la tomo por el hombro, deteniéndola en seco. "Yo me encargo."
"¿Qué?" Clarisse lo fulmino con la mirada. "¡¿Acaso no me escuchaste?!" Clarisse se vio obligada a callarse cuando Bell le apretó fuertemente el hombro.
"Tengo algunas cosas pendientes con él." Bell fijo su mirada en Clarisse, haciendo que esta frunciera el ceño.
"… ¡Ahhh!" La hija de Ares suspiro con fastidio. "¡Está bien, maldición!"
Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Bell. "Gracias." Agradecido, sabiendo que era muy difícil para ella ceder a ese tipo de peticiones. "Oye, Grover. Sera mejor que se vayan. Después, me gustaría que me contaran la historia de cómo terminaron con Tyson, y porque demonios Clarisse estuvo tanto tiempo en la Isla."
"Por el momento, solo te puedo decir que Percy y Tyson ya se conocían hace años en la Preparatoria." Comento Grover.
"No me hagas recordar, por favor." Comentó Clarisse, denotando un tono un tanto molesto en sus palabras. Bell sabía muy bien que ese tono molesto, indicaba un tono avergonzado para mujeres con su carácter. Ya había tenido bastante entrenamiento con Phoebe para asegurarlo.
"Por lo visto, tendré para rato cuando nos volvamos a ver…"
SALTO DE LINEA.
"¡Te lo dije, Luke! ¡Tendríamos que haber venido con los demás!" Grito uno de sus acompañantes, mientras corrían hacia el crucero.
"¡Piénsalo bien! ¡No tiene ningún sentido de que Bell este aquí!" Luke dio su punto, buscando en sus bolsillos al ver que estaban a unos pocos metros del crucero. "Cambiando de tema, ¿dónde está John? Desde que desembarcamos, dijo que debía hacer algo y no lo vi más." Los compañeros de Luke se miraron entre sí, indicando que sabían algo. "¡¿Qué?!" Luke se palmeo los bolsillos, para luego apretar fuertemente los dientes. "¡Mierda, se me debe haber caído cuando me golpeo!"
"¡Luke!" Todos dieron la media vuelta a la defensiva, tras escuchar la voz de Bell.
"Bell…" Fue lo único que dijo Luke, mirándolo fijamente. "Bueno, supongo que ahora los acorralados somos nosotros." Declaro con clara gracia fingida, mientras una sonrisa decoraba su rostro.
Bell dio un par de pasos más, y se cruzó de brazos. "Nunca hemos tenido la oportunidad de hablar antes. Ya sabes, tú desapareciste de la nada."
"Sí, es cierto." Comentó Luke, con una ceja alzada al ver que el alvino parecía querer dialogar.
"Ahora que estamos solos, ¿me puedes decir por qué quieres destruir el Olimpo?" Luke alzo ambas cejas ante la pregunta.
"¿Destruir el Olimpo? ¿Quién dijo algo sobre destruir el Olimpo?" Luke lo miro, casi riéndose de semejante absurdo. "Yo no busco destruirlo, busco cambiarlo." Explico con seriedad.
"¿Y cómo piensas cambiarlo? ¿Provocando una guerra?" Preguntó el alvino, estando en claro desacuerdo con sus palabras.
"Escucha, los Dioses actuales no sirven. Están muy seniles, son muy orgullosos, y solo les importa su propio trasero. ¿Acaso estamos obligados a venerar a Dioses que no hacen nada por nosotros? ¿Acaso debemos ofrecerle respeto a alguien que no lo tiene por nosotros?" Luke miraría a sus compañeros, recibiendo una sonrisa por parte de ellos. La mirada de Luke se torcería en una más seria y oscura. "¿Acaso deberíamos actuar como simple ganado, solo porque a ellos no les interesa nuestra existencia? Si mi padre no hubiera sido un idiota, mi madre no se hubiera vuelto loca." Luke arrojaría su espada al suelo, alzando ambas manos. "¿Y todo esto, por qué? ¿Por unas estúpidas reglas que se creó Zeus para proteger su propio trasero?" Luke apretó fuertemente sus puños, en un intento de controlar su ira creciente. "Si yo me hago con el poder, me aseguraría de cambiar todo eso. Haría que todos sean felices. No habría otros hijos que perdieran a sus madres por la locura." Bell lo observo con seriedad, sin decir una palabra. Luke tomo esto con gracia. "No sé por qué te cuento esto, siendo que tú estás del lado de los estúpidos Dioses."
"Oye." Luke atrapo lo que Bell le arrojo por puro reflejo, quedándose completamente perplejo al ver que eran las llaves. "Yo no estoy de lado de los Dioses. También pienso que necesitan un cambio, un cambio muy grande." Comentó con una pequeña sonrisa.
Una gran sonrisa apareció en el rostro de Luke "¡Entonces…!"
"¡Pero hay formas y formas de hacer las cosas!" Bell lo recrimino, interrumpiéndolo. "Dejándote llevar por el odio, lo único que lograras es destruir todo. Y dentro de todo lo que está mal en el Olimpo, también hay muchas cosas que están bien." Comentó el alvino con seriedad. "Yo no estoy del lado de los Dioses, pero tampoco estoy de tu lado. Yo no quiero destruir todo y crear algo nuevo, yo en verdad quiero cambiarlo." Bell dio su punto, dejando bien en claro que Luke estaba equivocado. "Pero, también puedo entender tu resentimiento." Comentó, con una pequeña sonrisa compasiva. "Te considere un amigo antes, y por eso te estoy dando otra oportunidad, otra oportunidad para hacer lo correcto." Bell desenfundaría una de sus dagas, apuntándole con el filo de está. "Pero te lo advierto, no creo en las terceras oportunidades."
"…" Luke se le quedo mirando con una pequeña sonrisa, para luego hacer un gesto con su cabeza a sus compañeros. "Vámonos."
"¡Un momento!" Luke se dio vuelta para escuchar la última pregunta de Bell. "Si realmente solo quieres 'cambiar' el Olimpo, ¿entonces para qué quieres destruir el Campamento Mestizo envenenado a tu amiga?"
"En ningún momento pensé destruir el campamento." Comentó Luke con una sonrisa. "Una vez que obtuviera el Vellocino de Oro, me aseguraría de curar a Thalía en secreto, para luego continuar con mis planes."
"Ya veo." Bell asintió. "Entonces, ¿por qué quieres llevar allí a Polifemo? ¿Sabes que se comería a todos los campistas?"
"¿Llevar a Polifemo?" Luke se dio media vuelta para mirarlo con gran confusión. "Yo nunca planee algo parecido." El hijo de Hermes pestañeo con gran incredulidad al encontrar la respuesta. "John..." Concluyo en su mente.
"Con que no sabías…" Se susurró Bell a sí mismo, para luego alzar su mirada nuevamente. "En fin, ya tuvimos demasiada charla."
"Pienso lo mismo." Luke asintió, estando de acuerdo. "Adiós, y gracias." Dijo, agitando la llave para hacer énfasis en sus palabras.
Bell simplemente alzo su mano en gesto de saludo.
SALTO DE LINEA.
Bell miro hacia atrás, viendo que Clarisse venia corriendo a toda velocidad.
"Ya sabía que no me haría caso…" Pensó Bell con una mirada aburrida.
"¿Dónde está Luke?" Preguntó Clarisse, llegando a la escena junto con los demás.
"Se me escapo." Fue la simple respuesta de Bell.
"¡¿Se te escapo?! ¡¿Qué clase de broma es esta?!" Gritó Clarisse, tomándolo de los hombros mientras lo agitaba ferozmente. "¡¿Me estás diciendo que no llegaste a capturarlos con tu absurda velocidad?! ¡Prácticamente desapareciste de mi vista cuando fuiste a por ellos!"
"Ya habían zarpado en el crucero." Volvió a comentar Bell con total naturalidad y tranquilidad, mirando hacia otro lado."
"¿Y no podías nadar para alcanzarlos?" Clarisse entrecerró sus ojos con gran sospecha.
"No sé nadar." Volvió a comentar con gran naturalidad, haciendo que Clarisse ensanchara sus ojos ante la revelación.
"… ¿Enserio?" Preguntó la hija de Ares, soltándolo por la sorpresa.
"Déjalo, ya hizo demasiado por nosotros." Comentó Percy, con una sonrisa. "Es bueno verte de nuevo." Concluyo, estrechando su mano con la de Bell.
"Lo mismo digo." Respondió Bell, devolviéndole la sonrisa.
"¡Viejo, ese golpe fue de locos!" Exclamo Grover como loco, dándole una palmada en la espalda. "¡Por un momento pensé que le romperías el cuello!"
"Se lo hubiera merecido…" La alegría del reencuentro se vio completamente opacada por las palabras de Annabeth, que todavía estaba visiblemente herida por lo que Luke le hizo a Thalía.
Percy la consoló, posicionando su mano en el hombro de Annabeth, haciendo que la chica le entregara una sonrisa agradecida y tomara su mano con cariño.
"Esperen un segundo." Bell observo como el Ciclope llamado Tyson se acercó lentamente a él con una mirada que indicaba gran admiración. "¿Tú eres ese Bell del que todos hablan en el Campamento Mestizo?"
"¿Todos hablan de mí en el campamento?" Bell fijo su mirada en sus cuatro amigos.
"Bueno, mayormente se debe a mis medio hermanos." Comentó Annabeth con una sonrisa nerviosa.
"Lo mismo digo." Comentó Clarisse. "Aunque ellos quieren darte una paliza por habernos derrotado."
"Ya veo, el orgullo de ustedes no tiene límite." Comento Bell con los ojos en blanco, claramente refiriéndose a Clarisse y sus medio hermanos.
"¡Es un orgullo conocer al Chico de la Profecía!" Exclamo Tyson, estrechando su mano con gran felicidad.
"Lo mismo digo." Comentó Bell con una sonrisa. "También es un orgullo para mi poder conocer a un… ¿Ciclope que sea bueno?" La afirmación de Bell sonó mas como una pregunta, ya que todavía le parecía extraño la existencia de Tyson.
Al escuchar su respuesta media dudosa, una mirada un tanto sensible decoro el rostro de Tyson, al mismo tiempo que saco unas gafas de sol y se las puso para ocultar su ojo.
"Lo siento…" Comento Bell con algo de lastima al ver que parecía haberlo ofendido. "Es solo que no me esperaba encontrar a Xenos por aquí. Es impresionante ver a uno."
Tyson pareció alegrarse por sus últimas palabras. Percy tan solo le dio una palmada a su medio hermano, haciendo que esté se alegrara aún más.
Nadie parecía haberse dado cuenta del pequeño desliz de Bell. Bueno… nadie se hubiera dado cuenta, si Annabeth no estuviera allí.
"Un momento, ¿qué es un Xeno?" Preguntó la hija de Atenea, completamente interesada en escuchar una palabra que no conocía.
"¡Oh, mierda!" Bell se dijo en su mente, descubriendo que dijo más de lo que debería.
"Así llaman a los monstruos inteligentes en Japón." Zoe llego para salvarlo, haciendo que Bell le entregara una mirada muy agradecida.
"Salvado…" Pensó para sí mismo.
"Qué interesante…" Pensó Annabeth en voz alta, guardando esa nueva información en su cabeza.
"¿Ya terminaron con el trabajo?" Preguntó Bell, al ver que todas las cazadoras estaban reunidas.
"Aun no." Phoebe escupió al suelo, y fulmino con la mirada a los demás hombres, haciendo que dieran un paso hacia atrás. "Ese niño idiota resulto ser demasiado escurridizo como una cucaracha. Lo bueno es que pudimos encontrar pistas de desechos en el lugar."
"¿Desechos?" Preguntó Bell con interés.
"Si. Por lo visto, Atenea decidió usar este lugar como un basurero para algunas de sus creaciones fallidas." Explicó Zoe con seriedad. "Hasta el momento, solo son restos. Pero si nos cruzamos a algunas, quizás puedan darnos algunos problemas."
"Creaciones de mi madre…" Pensó Annabeth en voz alta. "¿Puedo ir con ustedes?"
"Por supuesto que no. Solo estorbarías." Comento Phoebe con seriedad. "Además, ya tengo suficiente con estar cerca de un muchacho todos los días. No creo poder controlar mis ganas de castrarlos si tengo que verles la cara por más de un minuto." Esté comentario hizo que Percy, Tyson, y Grover dieran otro paso hacia atrás.
"¿Dónde está Artemisa?" Preguntó Bell con seriedad.
"Todavía sigue investigando en la parte trasera. Nos envió a nosotras aquí, para asegurarnos de que no haya nada sospechoso." Respondió Zoe con seriedad.
"Ya les digo que por aquí no hay nada. Volvamos." Comento Bell, recibiendo un asentimiento de todas las cazadoras, comenzando a seguirlo.
"…" Los cuatro campistas se quedaron completamente callados ante lo presenciado.
"¿Las cazadoras acataron la orden de un hombre sin oponerse?" Preguntó Clarisse con los ojos bien abiertos.
"¿Cómo es que Bell puede vivir todos los días con esas mujeres?" Preguntó Grover, recibiendo un asentimiento de Percy, indicando que pensaba lo mismo.
"¿Las chicas se habrán enojado con nosotros porque soy un Ciclope?" Tyson se ajustó las gafas de sol, para asegurarse de que su 'discapacidad' no éste visible.
"¿Soy la única que se percató de como Bell llamo a Lady Artemisa únicamente por su nombre?" Preguntó Annabeth, que parecía ser la más sorprendida en estos momentos.
SALTO DE LINEA.
"Esto es una mierda." Pensó un hombre que iba caminando con un mapa en la mano entre las atracciones. Su piel era de una tez blanca, y poseía una apariencia un tanto grande, que rondaba entre los 30 años. "Todo hubiera sido más fácil si esa idiota de Luke no se hubiera precipitado cuando robo el rayo. Es más, deje todas mis cosas allí, porque tuve que irme de un segundo a otro." John alzaría su mirada, mientras un sudor frio comenzaba a recorrer por su rostro. "Ya ha pasado un mes desde entonces. Lo más probable es que ya hayan limpiado el cuarto para nuevos huéspedes. Si eso es así, esta podría ser mi última oportunidad para destruir el ejercito de los Dioses."
De repente, el hombre se quedó paralizado cuando una figura salto de lo alto de la rueda de la fortuna, y termino cayendo justo detrás de él. John miró sobre sus hombros, para ver como un largo cabello castaño rojizo adornaba toda la espalda de la mujer.
Ella giro lentamente su rostro, dejando ver sus hermosos ojos plateados con una sonrisa que indicaba el infierno que se le estaba por caer encima.
John tan solo pudo mirarla completamente paralizado por unos segundos, sin poder articular palabra alguna.
Cuando Artemisa dio un paso adelante y desenfundo una de sus dagas, fue cuando el hombre finalmente reacciono y comenzó a dar pasos lentos hacia atrás, hasta que le arrojo el mapa en la cara y salió corriendo.
Artemisa rápidamente le siguió el juego, con claras intenciones de divertirse con su presa.
Ninguno de los dos se percató de que unas máquinas de diferentes tamaños y formas comenzaron a levantarse desde la cima de las atracciones más cercanas.
De pronto, las maquinas más pequeñas se tiraron al suelo, obstaculizando el camino de Artemisa.
Su forma se asemejaba al de un chinche, solo que sus patas estaban hechas de filosas espadas.
Unas de las maquinas salto hacia Artemisa con las intenciones de atravesarla con sus patas, pero logro destrozarlo sin ningún tipo de problemas. Le pego una fuerte patada a otra que la destrozo por completo, para luego sacar su arco y atravesar a uno con su flecha.
Artemisa continúo avanzando, sin importar que una docena de robots la estaban siguiendo por detrás.
Artemisa pego un gran y preparo otra flecha para pegarle a John, pero una de las maquinas se abalanzo hacia ella y la tiro al suelo. El hombre vio esto con una sonrisa, al pensar que tenía una oportunidad de escapar.
Su idea fue rápidamente desechada, cuando cuatro mujeres pasaron a su lado con una velocidad alucinante, abalanzándose encima del robot y destrozándolo por completo con sus dagas, para luego arrojarlo fuertemente hacia atrás de John. Él se dio vuelta, solo para mirar como el robot era partido por la mitad gracias a la daga de Bell.
Las cazadoras se pararon rápidamente, y Artemisa les hizo una señal con su cabeza para que vayan tras sus enemigos. Ellas acudieron al instante su orden, marchando hacia al frente a una enorme velocidad.
Bell y Artemisa cruzaron miradas por unos instantes, para que luego ambos asintieran y fueran hacia el campo de batalla.
Bell se lanzó desde la atracción en donde estaba, partiendo a otro robot con suma facilidad, para luego lanzar un gran puñetazo hacia el frente, haciendo que uno de los robots que había saltado para atacarlo saliera volando, siendo destrozado por el golpe.
Los restos de la maquina cayeron a los pies de John, este tan solo pudo observarlo con horror. El hombre alzo su mirada, viendo que estaba comenzando a llegar al centro del parque. Él se dio media vuelta, para ver que Artemisa lo estaba siguiendo por detrás, por lo que comenzó a correr con aun más rapidez.
De pronto, las maquinas más grandes llegaron y comenzaron a acechar a todos, utilizando una rueda metálica como piernas, yendo a una gran velocidad.
Bell se puso a la defensiva, siguiendo con la mirada a las nuevas máquinas. Las cazadoras se acoplaron a su formación, preparando flechas en sus arcos.
Una de las maquinas por fin decidiría atacar a Artemisa con una espada, siendo esquivada por esta con mucha facilidad, para luego dar un par de verticales hacia un costado, esquivando a otro atacante.
John siguió corriendo hasta ponerse detrás de un carro de choque para protegerse, pero no sirvió demasiado ya que una maquina fue a atacarlo de inmediato. El hombre se cubrió instintivamente cuando la espada estaba cerca de su rostro, pero fue salvado por las cazadoras cuando aparecieron de la nada, estancando sus mecanismos con las flechas, para luego proceder a abalanzarse encima y destrozarlo por completo con sus dagas. Al ver que las mujeres tan amenazadoras estaban distraídas, aprovecho a huir nuevamente.
Bell se agacho y corto la cabeza de una de esas máquinas humanoides, haciendo que dejara de funcionar. Después creo una pequeña bola de fuego que impactaría en el pecho de una de las maquinas, desarmándola por completo.
El alvino alzo su mirada, viendo que estaban llegando cada vez más maquinas a la zona.
"Sabes, ya me aburrí de esto..." Bell observo a Artemisa, asintiendo seriamente.
Al ver esto, la Diosa fue rápidamente hacia donde estaban sus cazadoras para atraparlas en un fuerte abrazo y comenzar a volar.
John se ocultó muy cerca del hogar de Polifemo, cubriéndose detrás de unas rocas.
Viendo que todas estaban a salvo, y que las maquinas estaban rodeándolo por completo, Bell alzo sus dos manos, rodeando sus brazos con una llamarada de fuego muy intensa. El alvino alzo sus manos a mas no poder y apretó fuertemente sus puños, creando una gran aura de fuego a su alrededor mientras una ventisca caliente comenzaba a rondar por el lugar. Después de eso, un gran brillo rojizo cegó completamente el lugar.
Sabiendo lo que se estaba por venir, John se hizo bola detrás de las rocas para protegerse.
"¡FIRE-BOLT!"
El grito de Bell fue seguido de una enorme explosión de fuego que hizo temblar todo el lugar.
El sitio quedó completamente lleno de polvo, siendo imposible poder distinguir algo.
John comenzó a toser por la gran cantidad de polvo que estaba entrando en sus pulmones, mientras se asomaba de su escondite. Lo primero que pudo ver entre la densa cortina de polvo, fue a Artemisa.
SALTO DE LINEA.
John cayó de rodillas por un fuerte golpe en el hombro que recibió por parte de Artemisa.
Bell estaba delante del sujeto, esperando que todo saliera bien. Mientras que las cazadoras estaban haciendo un perímetro en la zona para asegurarse de que no aparecieran más enemigos sorpresivos en el sitio.
Artemisa camino hasta quedar frente a John, para luego desenfundar una de sus dagas al mismo tiempo que le entrega una sonrisa un tanto espeluznante.
John tan solo pudo mirarla con mala cara, ya que no tenía ninguna forma de escapar.
Artemisa dio un paso adelante, haciendo que un adoquín se hundiera, generando un extraño sonido de mecanismo.
Al escuchar esto, John y Artemisa miraron hacia atrás, encontrando que el sonido se concentraba en una especie de puerta enorme. La puerta comenzó a agitarse, y comenzó a abrirse, liberando una gran cantidad de tierra en el proceso.
La tierra y el polvo hacía imposible ver lo que había del otro lado, pero si se podía escuchar. Y lo que escuchaban, no era muy agradable.
Parecían ser unos pasos muy pesados, que se hacían cada vez más audibles.
Después de unos pocos segundos, un silencio cortante se presentó en la zona.
Una enorme roca rectangular se comenzó a divisar entre el polvo.
Artemisa y Bell tan solo pudieron mirarse entre sí ante lo presenciado.
La enorme roca lentamente se elevaría por los aires para luego comenzar a descender a una velocidad preocupante, haciendo que John se asustaría y quisiera huir nuevamente, pero fue recibido por una fuerte patada en el pecho por parte de Artemisa, que lo mando al suelo.
Bell apareció de repente y la tomo entre brazos, pegando un gran salto justo antes de que la enorme roca los aplastara por completo.
"¿Estas bien?" preguntó Bell, sosteniendo a Artemisa de forma nupcial, como si se tratara de una princesa.
"Eres un tonto." Artemisa le dio un golpecito en su pecho. "Sabes bien que podría haber escapado sin tu ayuda." Le regaño, con falso enojo en sus palabras.
Su escena fue rota debido a los pasos que volvieron a escucharse. Ambos miraron hacia la dirección del sonido, viendo como una figura gigante lentamente se estaba haciendo presente.
"Hmmmmm…" La voz gruesa sonaba con exquisitez mientras elevaba su arma, viendo como John había quedado hecho pedazos. "Sangre de Semidiós." Concluyo, arrastrando su mano en el arma, haciendo que todo el cuerpo de John cayera a su boca. "Ahora…" El sujeto dio un par de pazos más hacia adelante, revelando su figura por completo. "¿Quién será el postre?" Preguntó el enorme Ciclope, Polifemo, con una gran sonrisa en su rostro.
Bell dejaría cuidadosamente en el suelo a Artemisa, para luego desenfundar una de sus dagas. Artemisa lo siguió, sacando su arco y una flecha. Ambos miraron con una sonrisa como las cazadoras se ponían a su lado, preparadas para el combate.
"Por lo visto, hoy tendré un fantástico festín…" Declaró Polifemo, apoyando su enorme arma en el hombro.
Las mujeres respondieron cargando su arco, mientras que Bell cargo una enorme bola de fuego en su mano libre.
¡FINAL DEL CAPITULO!
Originalmente, había planeado hacer este capítulo de una forma diferente. Que tenga un poco más de acción, y menos charla. Pero al final, termine haciendo muchos cambios cuando estaba escribiendo, debido a que muchas cosas quedaban "sueltas", por decirlo de alguna manera. Me molesta no haber introducido un poco más a Tyson, pero tendré tiempo para eso en el próximo capítulo.
Hay varios cambios que todavía no me convencen del todo, pero es lo mejor que se me ocurrió para que este arco también pase relativamente rápido, como el anterior. El próximo será MUY largo, porque tengo pensado agregar muchas interacciones con los dioses, comenzar a forjar ah la pareja principal, e introducir un gran número de peleas y sucesos que no suceden en la obra original.
Espero que hayan disfrutado este capítulo, a pesar de todos los cambios apresurados.
Sin nada más que decir, nos vemos en el próximo capítulo!
Cantidad de palabras: 7212 palabras.
