Aquí me presento para entregarles otro capítulo!
Una vez más, me presento con un capítulo triple tras llegar a los 75 seguidores en FanFiction y las 20.000 lecturas en Wattpad!
Ahora, actualizare los objetivos, y les pondré al día de cuanto falta para cumplir los otros:
Wattpad: 2610/3000 Estrellas. 20.946/30.000 lecturas.
FanFiction: 65/75 favoritos. 76/100 seguidores. 155.118/200.000 palabras.
*Recuerden que solo uno de esos objetivos ya significa un capítulo doble, y si se llegan a cumplir más al mismo tiempo, podrían ser hasta capítulos triples o cuádruples.*
Ahora, llego el momento de contestar algunas reviews:
Funny-Little-Cute White Fox: Me alegra mucho que te haya gustado, y como siempre, muchas gracias por tu apoyo!
Anonymev2: Una de las cosas que más me gustan, es que se note realmente la mejoría entre la narración de mi primera historia con las más actuales. Creo que aun puedo seguir mejorando, pero me pone muy contento ver que, después de estar escribiendo por un año, la mejoría sea tan notoria para todos ustedes, y que, por supuesto, disfruten muchísimo más leyendo la historia con una fluidez mucho más placentera. Para finalizar, quiero agradecerte por tu apoyo y tus palabras. Espero poder seguir leyéndote en futuros capítulos!
Ahora, sin más dilación, es hora de comenzar lo que todos aquí están esperando.
Disfruta!
CAPÍTULO 22: ¡DISFRACES, ENCUENTROS, BÚSQUEDA, GRUPOS Y CONFRONTACIÓN!
"Deberíamos parar aquí por hoy." Contestó Grover por un secular, aparcando a un lado el colectivo, junto con los tres anteriores que hicieron lo mismo.
"¿Nos detendremos en un hotel?" Preguntó Zoe, entrecerrando sus ojos con sospecha.
"Apenas hemos parado para cargar combustible en estas últimas 20 horas." Declaró Grover, colocando el freno de mano. "Necesitamos descansar." Concluyó, haciendo un pequeño gesto con su cabeza hacia atrás, haciendo que Zoe mirara como todos estaban al borde de dormirse en los asientos, mientras que el resto de las Cazadoras estaban cabeceando por el sueño.
"Me parece bien." Contestó Bell con seriedad, entregándole una mirada a Zoe. "Ya llegamos a Washington D.C. Descansar un momento no nos hará daño."
Todos comenzarían a salir de los colectivos, viendo un enorme edificio de un color blanco que se alzaba en frente de ellos, además de una gran cantidad de turistas que pasaban por el lugar.
"¿Este es el Washington Plaza Hotel?" Se preguntó Zoe, mirando el enorme edificio con gran asombro.
"Espero que tengamos suficiente dinero para hospedar a cada uno…" Comentó Clarisse, uniéndose junto a Percy y los demás.
"Tranquilos." Contestó Annabeth con una media sonrisa en su rostro. "Ya nos encargamos de ello."
Todas las Cazadoras miraron a Annabeth con los ojos bien abiertos. "¿Cómo conseguiste tanto dinero?" Preguntó Phoebe por todas.
"No lo conseguimos." Contestó Percy con una pequeña sonrisa, llevándose la mirada de todos. "Digamos que Hermes se sentía endeudado con nosotros por todos los problemas que nos causó Luke anteriormente, y le pedimos que nos haga este pequeño favor cuando estábamos camino a aquí."
"Ya veo…" Contestó Nico por todos, mirando el enorme hotel con ojos brillosos.
"No se distraigan por los lujos." Contestó Thalía seriamente. "Recuerden que solo estaremos una noche aquí."
"Hablando de eso…" Bell alzó su mirada al cielo nocturno. "Antes de que se vayan a dormir, me gustaría discutir una última cosa con ustedes."
SALTO DE LINEA.
"¿De qué querías hablar?" Preguntó Thalía, sentada en una mesa junto con Percy, Grover, Annabeth, Zoe, Clarisse, y Bell.
"Ya saben…" Bell bebió de su vaso con tranquilidad. "Tenemos que dividirnos para encontrar a las Tres Hermanas del Destino."
"¿Dividirnos?" Annabeth alzó una ceja. "¿No le preguntaste a Apollo sobre la ubicación?"
Un pequeño sonrojo de vergüenza se dibujó en el rostro del albino. "Me olvide de hacerlo…"
Al escuchar esto, Zoe no pudo evitar dar un gran suspiro. "Supongo que no podemos culparte. No debiste estar con todas las neuronas en esos momentos."
"Eh… ¿Gracias?" Bell no pudo evitar ponerse un poco nervioso tras el comentario.
"Volviendo al tema…" Clarisse golpeó fuertemente la mesa con el vaso, llamando la atención de todos. "¿Estas sugiriendo que nos dividamos en diferentes grupos?" Preguntó, mirándolo con gran atención.
"Me gustaría que nos dividiéramos en cuatro grupos diferentes." Declaró el albino con seriedad. "Uno que investigue el Norte, otro el Sur, otro el Este, y el ultimo el Oeste de la ciudad." Bell miró a cada uno, evaluando las posibilidades. "Lo mejor sería que cada grupo se divida según sus preferencias. Es decir, que cada quien forme un grupo con las personas que sostengan una buena relación."
"Ya que somos muchos, nosotros podemos dividirnos en dos grupos diferentes." Declaró Clarisse con una sonrisa confiada, claramente refiriéndose a ella y sus medio hermanos.
"Muy bien." Bell asintió. "Supongo que ustedes cuatro irán juntos." Bell observó atentamente a Percy, Grover, Annabeth, y Thalía. "Sé que Nico querrá ir con su hermana. Desafortunadamente, las Cazadoras no están muy de acuerdo con eso. Me gustaría que pudieran convencerlo para que vaya con ustedes." Percy asintió ante lo escuchado.
"Nosotros elegimos el Norte."
"Nosotros elegimos el Sur."
Thalía y Percy se miraron con ligera sorpresa tras su declaración, para que después ambos se fruncieran el ceño.
"Dos temperamentos totalmente opuestos…" Pensó Zoe, alternando su mirada entre Thalía y Percy. "Eso puede traer problemas para la misión." Concluyó, entrecerrando sus ojos con cierta desaprobación.
"Pero, antes de comenzar la búsqueda…" Bell fijó su mirada en Zoe por un corto segundo. "Debemos comprar ropa con la cual pasemos desapercibidos." Declaró, haciendo que la Lugarteniente se cruzara de brazos.
"¿Para pasar desapercibidos?" Zoe alzo una ceja. "Solo nos ayudaría en un principio, si tenemos en cuenta que ya nos pueden estar buscando."
"Puede que solo nos ayude en un principio. Pero realmente lo necesitamos." Declaró Bell, para luego esbozar una pequeña sonrisa burlona. "Especialmente a las mujeres que llevan vestimentas muy introvertidas."
"¿Quiénes son?" Preguntó Zoe con ligero interés, para después darse cuenta que todos la estaban mirando a ella. "¡¿Qué tiene de malo mi traje de Cazadora?!" Gritó Zoe con cierto sobre salto, cubriendo su cuerpo de una manera un tanto exagerada.
"¿Qué tiene de malo…?" Grover alzó una ceja. "¿Es en serio? Todas ustedes van con pantalones de camuflaje plateados. Camisetas plateadas. Calzados plateados… La pregunta certera seria: ¿Qué no tiene de malo?" Concluyó, mirando como todos asentían tras su declaración con una sonrisa.
Zoe alzó su mano y abrió su boca para argumentar en su contra, pero simplemente la cerró después de un momento al darse cuenta que ese tipo de ropa era muy llamativa en las ciudades.
Finalmente, la lugarteniente resopló y se cruzó de brazos, mirando hacia otro lado. "Mientras no sea ropa ridícula, no tendremos problemas…" Contestó, haciendo que todos la miraran con una sonrisa.
Quizás las Cazadoras no eran tan "salvajes" como todos pensaban…
SALTO DE LINEA.
Todas las personas que estaban hablando afueras del hotel se callaron y miraron hacia una dirección repentinamente, viéndose que se trataba de Bell.
Aunque, Bell se veía un tanto extraño…
Se ´pudo ver como el albino llevaba un monóculo en su ojo izquierdo justo antes de que se pusiera una capucha que tapó gran parte de su rostro. Mientras ajustaba sus guantes negros, su traje negro bien refinado hacía pensar a cualquier persona que rondaba por el lugar que se trataba de un millonario que no tenía miedo de exponer su gran estatus social.
El encapuchado dio vuelta su rostro, para ver como el resto de sus amigos salían del hotel.
Mientras que Zoe llevaba un vestido completamente blanco con adornos dorados, y gran maquillaje, Phoebe era totalmente su contraparte, con un vestido violeta y accesorios un tanto oscuros, justo con un enorme paragua de color negro que le daba una apariencia muy gótica.
Mientras tanto, Brilia y Lilia llevaban un traje mucho más casual de lo que se estaba presenciando, si omitimos el hecho de que la ropa que llevaban era exactamente idéntica, ah excepción de unos pequeños collares que llevaban en su cuello, siendo dorado y platinado, respectivamente.
Bianca salió detrás de las niñas, casi como intentando ocultarse detrás de ellas, como si fuera su sombra. Probablemente se debía a las tantas miradas que se estaban dirigiendo a ellos en estos momentos. En su caso, la linda y tímida mujer llevaba un traje de sirvienta que le quedaba muy bien. Detrás de ella, aparecieron Percy y Clarisse que parecían compartir su rol con los trajes de mayordomo, aunque la Capitana de los hijos de Ares llevaba una ropa de hombre, siendo que le quedaba bastante bien. El hecho de que Percy se haya arrodillado en frente de Bell y lo haya mirado fríamente, solo hizo que la actuación del hijo de Poseidón sea mucho más creíble.
Annabeth y Thalía fueron los siguientes en salir, denotando una ropa bastante anticuada que no pegaba para nada con la moda que se venía demostrando hasta el momento. Sus vaqueros con agujeros y las remeras que le llegaban por arriba del ombligo era claro ejemplo de ello. Definitivamente, les daba la definición de hijos rebeldes que una típica familia necesita.
"¿Por qué me toco ser el esclavo?" Preguntó Grover, saliendo con una túnica de color café un tanto maltratada, mientras sostenía una clara suciedad en su rostro y cuerpo. Llevaba una capucha para asegurarse de tapar sus cuernos en crecimiento.
"Porque era lo único que quedaba." Declaró Bell, ajustándose la capucha para asegurarse de que nadie lo viera.
"No creo que nadie se trague que somos tus hijas." Declaró Thalía, llevándose a la boca un chupetín.
"Mientras no me vean el rostro, no habrá problema." Declaró, asintiéndole a Percy para que se pusiera de pie.
"No estoy muy de acuerdo con esto." Declaró Zoe, mirando con ligero disgusto como se estaba llevando la mirada de muchos hombres, al igual que Phoebe.
"Estoy segura que llamamos mucho más la atención de esta manera." Phoebe simpatizó con su lugarteniente, teniendo exactamente la misma sensación de incomodidad que ella.
"Es cierto." Declaró Annabeth, poniéndose en frente de todos. "Pero ahora, no nos ganamos la atención de las personas menos indicadas."
"Tienes razón." Clarisse dio su punto, sonando su cuello. "Les hice a los míos llevar una ropa de estudiante universitario bastante casual. Ya sabes, nadie pensaría que un hijo de Ares lleve ese tipo de vestimentas." Explicó, poniéndose unas gafas de sol. "Aun así, la gran mayoría somos muy conocidos en el Campamento Mestizo. Solo es cuestión de tiempo para que nos encuentren."
"Ya lo sé." Contestó Bell, esbozando una pequeña sonrisa al final. "Pero con ese poco tiempo que obtendremos, ya será más que suficiente." Clarisse tan solo lo miró ante sus palabras, para luego sonreírle mientras asentía levemente y ajustaba sus gafas de sol.
"Ah todo esto…" Bianca miró en varias direcciones. "¿Dónde está Nico?"
"¡Lamento la demora!" Nico apareció, jadeando por aire mientras llevaba una vestimenta punk que le quedaba realmente bien con su tez tan pálida. "En serio, no sé cómo haces para hacer parecer esta clase de ropa tan cómoda." Comentó, fijando su mirada en Thalía.
"Hablando de eso…" Thalía fijó su mirada en Percy, esbozando una pequeña sonrisa burlona. "El pelo arreglado no te queda tan mal, cerebro de algas."
"No puedes hablar, siendo que tú ni siquiera te cambiaste de ropa, microondas." Percy le devolvió el insulto con una pequeña sonrisa, haciendo que un rayo chispeante se cruzara entre sus miradas.
"¡Suficiente de esto!" Exclamó Bell con gran seriedad, haciendo que todos se pusieran serios al instante. "No podemos perder más tiempo. Es hora de comenzar." Declaró el albino, mirando a todos con seriedad.
Todos se juntaron en un círculo, para luego mirarse atentamente. El primero en poner el puño fue Nico, para que después todos chocaran sus puños fuertemente.
"Buena suerte." Declaró Annabeth, mirando a todos con una pequeña sonrisa.
"Más les vale que ninguno muera, o me encargare de arrojar su cuerpo en la mitad del océano." Declaró Clarisse con cierta gracia, imitando la acción de Annabeth.
SALTO DE LINEA.
"Nuestra primera parada será en el Museo Nacional de Historia Natural." Declaró Zoe, viendo un pequeño mapa. "Si tenemos suerte, no estaremos explorando toda la ciudad hasta el anochecer." Concluyó con cierto recelo, ya que Washington era demasiado grande.
"Esperemos que sea lo más rápido posible." Declaró Bell, dirigiéndose a la entrada del gran museo. "Estos disfraces no nos ayudaran por mucho tiempo…"
Justo cuando estaban a punto de entrar, dos guardias que custodiaban la entrada los frenaron, entregándoles una mala mirada. "Lo sentimos, pero el museo está cerrado por hoy."
"¿Por qué?" Preguntó Phoebe, alzando una ceja con gran sospecha.
"Se está llevando a cabo una reunión privada." Contestó uno de los guardias, poniéndose en medio de la entrada.
"Supongo que tendremos que venir otro día." Bell se inclinó de hombros, yéndose junto con las demás.
Cuando finalmente rodearon el museo, todos rápidamente miraron en varias direcciones, apoyándose al borde de una de las tantas ventanas que había en el lugar.
"Esto es muy sospechoso…" Declaró Phoebe en voz baja, mirando de reojo hacia dentro del museo. "¿Por qué harían una reunión privada en unos horarios tan factibles sin previo aviso?"
Bell rápidamente la cayó cuando escuchó como un hombre estaba hablando con otro sujeto, haciendo que todos pegaran la oreja en el marco de la ventana de forma retórica.
"Ella ya nos informó que todos se marcharon del campamento. Son demasiados, así que no será muy complicado encontrar un grupo que sea tan amplio. Lo dejo en tus manos, e intenta ser lo más precavido posible. Después de todo, no saben a dónde nos llevamos a Artemisa, y no podemos arriesgarnos en destruir el único sitio que nos lleva hacia el sitio. Por lo menos, no demasiado pronto. Todavía hay una enorme cantidad de monstruos y mestizos que no se han trasladado a ese lugar, y sería un completo desperdicio dejarlos del otro lado sabiendo que podría haber una batalla campal en el continente." Declaró seriamente el hombre mayor, mirando al joven con rasgos asiáticos con gran seriedad. "Aunque no debes preocuparte, no te dejaré ir solo. Me encargaré que recibas una pequeña ayuda de mis compatriotas." Finalizó, arrojando los dientes de dinosaurio que tenía en sus manos, creando una gran cantidad de guerrero-esqueletos. "Están entrenados para rastrear a las Cazadoras. Eso facilitará tu trabajo."
"Muchas gracias, general." Declaró el joven asiático, asintiendo con su cabeza para mostrarle su gratitud, para luego marcharse rápidamente.
El hombre conocido como "el general" dio un pequeño suspiro, para luego dirigir una mirada aburrida a sus esqueletos. "Si el Jefe no hubiera sacrificado a Espino en vano, todo podría ser mucho más sencillo."
"¿'sitio', 'continente', 'Jefe'…?" Zoe se revolvió el cabello con exasperación, al notar que el número de preguntas solo seguía aumentando en su cabeza, sin siquiera encontrar una respuesta.
"Espino era la mantícora que nos atacó en aquella ocasión." Declaró Bianca, llevándose la mirada de todos. "Nunca me imaginé que él estuviera metido en todo esto."
Phoebe levanto su vestido, para desenvainar una daga que tenía en sus medias, pero rápidamente fue detenida por Bell. "¡¿Qué haces?!" Exclamó la rastreadora con un susurro, fulminándolo con la mirada.
"Puede que no sepamos casi nada hasta el momento, pero es obvio que ese sujeto es muy importante en todo esto." Bell dio su punto, soltando la mano de la joven. "Lo más seguro es que reciba constante llamadas de Luke y 'el Jefe'. Si deja de contestar su celular de un segundo al otro, ¿Qué crees que pasaría?" Finalizó, mirándola atentamente.
Phoebe simplemente bajó su cabeza con un pequeño puchero, indicando que realmente deseaba matar a alguien por todo lo que estaba sucediendo.
"Hablando de ese sujeto…" Todos miraron atentamente a Zoe tras sus palabras. "Será mejor que nos larguemos de aquí, antes de que largue sus sabuesos esqueléticos." Todos asintieron, marchándose rápidamente del lugar.
Para no llamar mucho la atención, se desplazaron por medio de callejones a una enorme velocidad, sin cruzarse a ninguna persona.
Justo cuando estaban a punto de salir nuevamente a las calles de la ciudad, una voz les llamó la atención.
"¿Estás buscando a alguien, Viajero entre Dimensiones?" Todos miraron hacia dentro de un callejón, viendo como las Tres Hermanas del Destino se encontraban en el lugar, mientras parecían mirar con gran atención al único muchacho entre las mujeres.
"¿'Viajero entre Dimensiones'?" Preguntó Bianca, realmente intrigada ante lo escuchado.
"Es una larga historia." Declaró Bell, acercándose lentamente hacia las tres viejas. "Te lo contaré cuando tengamos tiempo."
"Nunca se ha visto a la luna tan apagada, como está sucediendo estos días." Declaró una de las tres hermanas con una sonrisa un tanto malvada en su rostro. "Es algo sin precedentes." Declaró la otra, exactamente con la misma sonrisa que su hermana. "Es algo terrible." Declaró la última, para que luego las tres se rieran fuertemente al final.
"Me dirán dónde está." Declaró Bell, pisando fuertemente en frente de ellas, haciendo que la risa de las tres se detuviera de inmediato, entregándole una mirada muy sombría.
"Nadie desafía a las Hermanas del Destino." Declaró una de las hermanas, mirándolo fijamente, para que luego apareciera el hilo que reflejaba la vida de Bell. "Ni siquiera los mismos Dioses se atreven a molestarnos. Después de todo, la vida de mucho de sus parientes depende de un hilo." Declaró la otra, haciendo que una tijera se materializara en su mano. "Todo mortal siempre debe someterse a nuestro destino." Declararon las tres al mismo tiempo, para luego mirar a Bell atentamente, bajando las tijeras. "Pero, eso no funciona si está fuera de nuestra jurisdicción." Volvieron a comentar al unisonó, haciendo que una pequeña sonrisa apareciera en el rostro de Bell. "No nos olvidamos cuando te explicamos acerca de que nosotras no tenemos ningún poder sobre la vida de un mortal que viene de otra dimensión. Podemos ver el posible desenlace, y preferimos el mas pacifico. No nos gustaría terminar tan golpeadas." Las tres hermanas llevaron su mirada hacia las Cazadoras. "Además, eres demasiado rápido como para amenazar la vida de tus compañeras. Simplemente, no nos queda otra opción."
"Me alegra que lo entiendan." Comentó Bell, guardando sus manos en los bolsillos. "Entonces, ¿van a decirme en donde se encuentra?"
Las tres hermanas se miraron por un corto segundo, para luego desaparecer el hilo de vida de Bell. "Debes viajar a Arizona en busca de la llave portuaria que está en manos de la chatarra. Cuando la consigas, ya podrás viajar a través de los portales bajo tierra que te llevaran al jardín más hermoso de la tierra."
Al escuchar esto, Bell no pudo evitar poner los ojos en blanco. "¿Qué?"
"N-no puede ser…" Todos observaron a Zoe, viendo que sus ojos estaban ensanchados como platos en completo horror.
Bell y las demás rápidamente se acercaron a ella, muy preocupados.
"Zoe, ¿ocurre algo?" Preguntó su mejor amiga, acariciándole el cabello.
"El jardín más hermoso de la tierra, solo puede ser el Jardín de las Hespérides..." Al escuchar esto, Phoebe no pudo evitar ensanchar sus ojos con horror.
"¿Las Hespérides?" Preguntó Bell con una ceja alzada. "¿Qué tiene de malo? Por lo que sé, las Ninfas que viven allí son bastante estrictas, pero no son malvadas. No creo que sea un problema ir allí."
"No lo entiendes…" Declaró Phoebe, haciendo que Bell la mirará con gran confusión. "El Jardín de las Hespérides solamente tiene una entrada mediante el medio mortal, y es por una razón muy importante." Phoebe fijó firmemente su mirada en el rostro de Bell, haciendo que el albino se pusiera un poco tenso. "El jardín se encuentra al Norte de África, al borde del Océano."
"Lo sé." Declaró Bell como si no fuera gran cosa, realmente sabía que algo le faltaba en la ecuación. "¿Por qué eso tiene que ser malo?"
"¿Haz estudiado la historia de los Titanes?" Preguntó Zoe, haciendo que Bell pestañeara en shock.
"No me digas que…"
"El jardín se sitúa cerca de las Cordilleras del Atlas. En el Monte Tamalpais, en donde Atlas sostiene el cielo…"
SALTO DE LINEA.
"No puedo creer que sean tan idiotas…" Declaró Artemisa, siendo llevada lentamente al monte siendo arrastrada por las numerosas cadenas irrompibles que retenían cualquier movimiento.
"Incluso pusieron cadenas en las articulaciones de mis dedos para que no pudiera crear flechas de luz. Ni siquiera pueda bajar mis brazos." Artemisa fijó su mirada en Luke, que la estaba cargando en estos momentos.
"Podría utilizar mi fuerza nuevamente para quitármelo de encima, pero no serviría de nada." La Diosa se mordió el labio inferior con mucha molestia. "Odio admitirlo, pero planearon todo demasiado bien…"
"Ahora, ¿recuerdas este lugar?" Preguntó Luke con un claro gesto de burla, haciendo que Artemisa chasqueara la lengua. "Después de todo, no hubieras comentando eso si no te hubieras dado cuenta."
"Después de atravesar los climas insoportables, y visualizar el Jardín de las Hespérides, no quedan muchas opciones…" Comentó, completamente reacia al saber lo que le esperaba.
Que hayan decidido que sus brazos estén constantemente estirados y con sus puños abiertos extendidos hacia el cielo, solo era una prueba contundente de ello.
Solo esperaba que el idiota de Atlas no se burle de su situación actual…
SALTO DE LINEA.
"¿Ya estamos todos?" Preguntó Bell, fijando su mirada en Clarisse.
"Falta el grupo de Jackson." Aclaró la joven, viendo como cada grupo se encontraba subiendo los colectivos en diferentes partes del hotel para no llamar tanto la atención. "Todos ya se están acomodando. Solo espero que ese tonto no nos atrase demasiado." Finalizó, apartándose de las Cazadoras y de Bell.
"¿Qué haremos con el espía?" Preguntó Phoebe, dirigiendo su mirada a Zoe.
"Todavía no tenemos en claro de quien se trata. Por lo menos podemos descartar a la mitad de los campistas, porque ya sabemos que se trata de una mujer." Contestó la Lugarteniente con firmeza.
"… Esto es malo…" El comentario de Bell hizo que todas le miraran. "Ahora que estamos siendo contantemente buscados, no podemos parar a descansar ni siquiera un minuto."
Una pequeña sonrisa se disparó en el rostro de Zoe tras escuchar sus palabras. "¿Eso te preocupa?"
"Por supuesto." Contestó, llevándose una mano al mentón. "Ya estudiamos el mapa, y estaremos alrededor de 4 días para tomar la llave de la chatarrería y viajar al Embarcadero de San Francisco…" El albino fijo su mirada en Zoe con gran seriedad. "Por supuesto, para completarlo tan solo en 4 días tendríamos que estar conduciendo sin un descanso. Repito, estamos hablando de 4 días." Aclaró, alzando 4 dedos para hacer énfasis en sus palabras.
"Te preocupa la moral de nuestro pequeño ejército…" Comentó Zoe, haciendo que Bell se pusiera un poco nervioso. "Ah pesar de estar en una situación tan delicada, aun te sigues preocupando por los demás." Zoe se puso ambas manos en su cintura, entregándole una gran sonrisa. "¡Eres muy honorable!"
Bell tan solo se pudo frotar la nuca con una pequeña sonrisa, admirando lo que le había dicho su amiga.
"¡Ya te dije que no!" La voz muy reconocida para todos hizo que giraran sus cabezas, encontrándose con Thalía, que parecía tener una fuerte discusión con Percy.
"¡Vamos!" Replicó Percy. "¡Solo fue un pequeño accidente!"
Thalía se dio media vuelta repentinamente, posicionando su dedo en el pecho de Percy de forma incriminatoria. "¡¿Un accidente?! ¡Casi terminas mandando al hospital a tres ciudadanos por mirarnos raro!"
"Chicos, seria genial que nos calmemos, ¿sí?" Nico se metió en la conversación, sonriendo con gran incomodidad mientras gesticulaba de una forma extraña con sus manos para intentar hacer que tomaran sus palabras en cuenta.
Thalía miró por un segundo a Nico, abandonando su mirada furiosa al ver que el muchacho estaba realmente incomodo por lo que estaba sucediendo. "Eso no hubiera pasado si hubiéramos seguido mi plan en primer lugar…" Thalía se dio media vuelta, cruzándose de brazos. "Es exactamente igual a lo que sucedió con Espino. Actúas precipitadamente y arrojas todo el plan por la borda."
"¡Wow, wow, wow!" Exclamó Percy, agitando sus manos frenéticamente. "¡Lo de Espino no tiene nada que ver con lo que sucedió hace poco!"
"¡Si tiene que ver!" El grito de Thalía hizo que Percy callara de inmediato. La hija de Zeus dio un gran suspiro, para luego fijar su mirada en el hijo de Poseidón. "Ya lo eh pensado, y creo que nosotros no podemos estar en el mismo grupo."
Al escuchar esto, Percy se quedó congelado por un corto segundo. "Espera, podemos hablar esto con más calma." Percy llevó su mano al hombro de Thalía, con una voz claramente arrepentida. "Tienes razón, lo siento. Actué de una manera impropia a nuestra situación."
"No, está bien." Thalía apartó la mano de Percy, mirándolo con una pequeña sonrisa. "Somos los hijos de dos de las tres Deidades más poderosas en el Olimpo. Está en nuestra genética pelear por el liderazgo, y por ese motivo es que no encontraremos paz entre nosotros mientras sigamos en el mismo grupo." Thalía miró a Grover y Annabeth, también entregándoles una sonrisa. "Aunque siempre estemos peleando, te considero un gran compañero. Un gran amigo." Thalía le dio un pequeño golpe en la frente, apartándose de Percy. "Eso no quiere decir que no nos volvamos a ver. Solamente significa que no siempre cruzaremos las mismas aventuras."
Percy se llevó la mano a su frente, mirando a Thalía con cierta decepción, pero no iba a dejar que eso lo afectara en estos momentos.
Thalía se acercó al grupo de Bell, que claramente había escuchado todo lo que había sucedido. "¿Puedo unirme a su grupo hasta que todo esto termine?"
Las Cazadoras y Bell se miraron entre sí, para luego mirar a la joven. "Claro, ¿Por qué no?" Contestó el albino, entregándole una pequeña sonrisa.
SALTO DE LINEA.
De nuevo se encontraban en la carretera, dirigiéndose a Arizona. Bell y las Cazadoras se encontraban en los asientos traseros, hablando de lo que había sucedido recientemente. Las niñas estaban sentadas encima del regazo de Phoebe y Bianca, durmiendo plácidamente. Thalía también se encontraba con ellos, escuchando la conversación atentamente.
"Entonces, ¿por qué Luke no se llevó las dos llaves existentes?" Preguntó Bell, mirando atentamente a Zoe.
"Porque llevarse la llave de la chatarrería es una misión muy arriesgada." Aclaró Zoe. "No es una chatarrería común y corriente, es la chatarrería de los Dioses. Las cosas que pueden encontrarse en ese lugar pueden ser muy peligrosas. Aunque no es lo suficientemente peligroso como para alejar a Luke" Zoe apoyó una mano en su mentón, con una mirada un tanto molesta. "El problema es que Zeus castigo a Ares haciendo que cuidara de la chatarrería, y de seguro estará con Afrodita."
"Ya veo…" Bell se llevó una mano al mentón, pensando en las palabras de Zoe. "¿Qué clase de peligro puede haber en una chatarrería?"
"Bueno… Casi todos los experimentos fallidos de Hefesto y Atenea terminan en ese lugar." Comentó, agitando su mano con desdén. "Ya puedes imaginarte lo que nos podemos llegar a encontrar allí."
"Zoe, ¿estas cómoda con todo esto?" Todos miraron a Phoebe con gran curiosidad tras sus palabras. "Ya sabes… Pasaremos por el Jardín de las Hespérides. De seguro veremos a tus hermanas."
"¡Wow!" Grover prácticamente se metió en la conversación, asomando su cabeza por arriba del asiento. "¡¿Eso significa que eres una Ninfa?! ¡Eso suena realmente interesante!"
Zoe lo miró con una mirada desaprobadora. "¿Quién te invitó a la conversación?"
"Déjalo." Todos no pudieron evitar mirar a Phoebe con los ojos bien abiertos.
¿Habían escuchado bien?
"En momentos como este, todos necesitamos distraernos con conversaciones. También tengo en cuenta que el muchacho y Thalía ahora están con nosotros. Sería muy egoísta de nuestra parte echarlos como si nada." Comentó Phoebe con gran madurez, para que luego se sintiera muy nerviosa con todas las miradas que la atormentaban. "Además, si son amigos de Bell, deben ser personas respetables." Susurró por lo bajo, siendo escuchada por pocos.
"¡Genial!" Exclamó Nico, asomándose por el otro asiento, mientras que Percy y Annabeth hacían lo mismo en los asientos de la derecha.
Zoe miró a todos, para luego esbozar una pequeña sonrisa. "Creo que no estará mal tener una pequeña charla antes de que todo termine." Este comentario hizo que el ambiente se torciera a uno mucho más cómodo al que hacia un momento.
"Volviendo al tema." Bell fue el primero en hablar, mirándola con gran intriga. "Antes me habías contado sobre tu historia, pero lo habías hecho muy por arriba. Nunca me hubiera imaginado que eras una Ninfa."
"En realidad, eh vivido muchas aventuras." Comentó Zoe con un poco de gracia, recodando los viejos tiempos con Artemisa. "Pero, a decir verdad, cuando vivía en el Jardín de las Hespérides era todo muy repetitivo y aburrido." Zoe bajó su mirada con un tanto de remordimiento. "Aun así, ellas eran mis hermanas…" La Lugarteniente dio un pequeño suspiro, comenzando a narrar su historia.
"Yo soy hija del Titán Atlas, era una de las Hespérides, junto con mis hermanas. Cuide el jardín una gran cantidad de años, hasta que un día apareció un héroe llamado Hércules." Zoe no pudo evitar fruncir un poco el ceño tras mencionar ese nombre. "Me enamoré perdidamente de él, y lo ayudé a completar su onceavo trabajo. Sabía que ayudarlo en su trabajo me llevaría al exilio, y que mi familia me abandonaría, pero él me prometió amarme por el resto de su vida si le ayudaba con el trabajo." Al escuchar esto, Bell no pudo evitar fruncir el ceño. Después de todo lo que había vivido, sabía bien que le daban la palabra "héroe" a cualquier imbécil con una espada. "Después de ayudarlo, sucedió lo inevitable…" Zoe cerró sus ojos con ligera tristeza. "Mis hermanas me repudiaron y me obligaron a abandonar el Jardín de las Hespérides. Yo ya sabía que eso sucedería, así que me acerque rápidamente a Hércules para que me llevara con él. Obviamente, estaba triste, pero esa era la decisión que había tomado." Zoe apretó fuertemente sus manos, haciéndose un poco de daño. "Pero cuando me fui arrastrando hacia el hombre que amaba, él me miró como si fuera una completa desconocida y me pateó, mandándome lejos. Yo rápidamente le recriminé entre lágrimas, le había dicho que me lo había prometido. Él simplemente me dijo que no quería a una puta que se arrojara a los brazos del primer hombre que se cruzara."
Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Zoe. "Fui una tonta en esos momentos, quedé completamente sola y abandonada. Pero, viéndolo actualmente…" Zoe observó a todos con una gran sonrisa. "¡Me hace realmente feliz haber sido una tonta!" Esto hizo que todos se sorprendieran por su comentario.
"Si no hubiera sido de esa manera, nunca hubiera salido del Jardín de las Hespérides, nunca hubiera conocido a Lady Artemisa…" Zoe llevó su mirada a Bell, entregándola una gran sonrisa. "Nunca me hubiera enterado que existen hombres que valen la pena." Un gran brillo de alegría adornaron los ojos de Zoe. "Y si, puede ser que Hércules logró convertirse en Dios Menor después de realizar todos los trabajos. Pero yo conseguí algo mucho mejor. Algo mucho más valioso…" Zoe se llevó ambas manos a su pecho, esbozando una radiante sonrisa. "El amor de una verdadera familia."
Después de terminar su historia, Zoe no pudo evitar sorprenderse cuando escuchó unos sollozos, que eran provenientes de Nico que había quedado completamente conmovido con su historia. De hecho, no era el único…
Thalía, Annabeth y Bianca tenían sus ojos llorosos, mientras que Bell y Phoebe parecían estar muy orgullosos de sus palabras. Mientras tanto, Grover y Percy tan solo pudieron escuchar todo con los ojos bien abiertos.
"Oye…" Grover miró a Percy y viceversa, pensando en lo mismo.
"Las Cazadoras siempre me dieron cierto miedo. Pero son realmente increíbles." Percy Concluyó la idea de Grover, haciendo que Phoebe y Zoe los miraran con una sonrisa agradecida tras sus palabras.
"¿Y Phoebe?" Preguntó Bell, haciendo que todos dirigieran su mirada a la muchacha. "¿Cuál es tu historia? Nunca me han comentado nada acerca de ello…" Comentó Bell con gran interés.
Phoebe bajó su cabeza con gran nerviosismo. "No es algo de lo que me gustaría hablar en estos momentos. Es muy… delicado."
Un ambiente muy tenso se presentó en el lugar, que no tardó ni un segundo en transmitirse a todos.
"Hablando del padre de Zoe…" Grover rápidamente cambió la conversación de forma magistral, sin darse cuenta que Phoebe le entregó una mirada muy agradecida por ello. "Nos han dejado bien en claro que Bell no tenía ni idea de las Cordilleras del Atlas." Grover fijó su mirada en Bell con una sonrisa zorruna. "¿No que estabas estudiando toda la mitología griega? Ya ha pasado casi un año, deberías de saberlo todo."
"Lo siento." Bell se defendió rápidamente. "Pero cuando leí que Cronos se comía a sus propios hijos para mantener su reinado, me dieron ganas de vomitar y arrancarme los ojos con mis propias manos al mismo tiempo."
Nadie pudo evitar reír por el comentario de Bell, haciendo que la conversación se volviera un poco más animada que hace unos momentos.
SALTO DE LINEA.
Después de una linda charla entre todos, finalmente se habían quedado dormidos. Las horas habían pasado, llegando a pasar un día completo. La sonrisa en sus rostros indicaba que la charla había sido muy agradable, algo que había ayudado a olvidarse momentáneamente sobre el dolor de haber perdido a Artemisa aunque sea por unos momentos.
Las niñas eran las únicas que estaban despiertas, sumado a algunos hijos de Ares que recién comenzaban a despertarse.
El colectivo frenó de repente, haciendo que Lilia y Brilia levantaran su cabeza con gran interés, asombrándose un poco al poder ver como unas enormes montañas se cernían con una altitud impresionante, siendo imposible ver su final a través de la pequeña ventanilla entrecerrada.
"Ya es hora de despertar, dormilones." Clarisse llegó desde el otro colectivo para avisarles, sin poder evitar reírse burlonamente cuando Percy casi salta de su asiento cuando vio que estaba durmiendo en el regazo de Annabeth.
"Hmmm…" Phoebe se tallaría los ojos, para luego estirarse como si se tratara de un gato. "¿Sucedió algo?"
Al escuchar su pregunta, Clarisse dejó de lado la idea de molestar a Percy, poniéndose seria de inmediato. "Ya hemos llegado."
Al escuchar esto, todos bajaron rápidamente, y ni bien salieron del colectivo, todos ensancharon ligeramente sus ojos ante la vista, ah excepción de Phoebe y Zoe que ya habían ido en algún momento.
"Wow…" Chifló Bell, mirando todo a su alrededor. "No sabía que la chatarrería estaba rodeado de montañas."
"Ah mí me parece más increíble que pueda haber un sendero entre tanta chatarra." Comentó Annabeth, viendo que todo el lugar estaba repleto de partes de coches, caballos de bronce con extremidades rotas, escudos y espadas completamente oxidadas o deformadas, una gran cantidad de electrodomésticos, y mucha más basura.
"La gran mayoría de los artilugios son escudos y espadas." Clarisse tomaría una de las tantas espadas que estaban apartadas del camino, viendo como su forma era completamente deforme. "En su mayoría, defectuosas. Se ve a leguas que Hefesto es el que más utiliza este lugar." Finalizó, arrojando la espada lejos. "Por cierto, estaría bien que te quitaras la capucha y el monóculo si te molestan tanto…" Clarisse fijó su mirada en Bell, entregándola una sonrisa burlona.
"¿Por qué lo dices?" Preguntó Bell, cruzándose de brazos.
"Esas son montañas…" Habló Percy, con los ojos bien abiertos. "Montañas de chatarra…" Al escuchar esto, Bell no pudo evitar sorprenderse tanto como Percy. "Montañas de toneladas y toneladas de chatarra…"
"En marcha." Annabeth tocó el hombre de ambos jóvenes, indicando que no era el momento para mirar el paisaje.
Nico aun continuó mirando el sitio completamente maravillado, pero rápidamente fue arrastrado por su hermana. Todos se dirigiéndose hacia el centro, donde se encontraban unos muros que contenían un depósito en su interior.
"Este lugar necesita una remodelación…" Comentó Annabeth, viendo como toda la chatarra se esparcía en todas direcciones.
"No lo hicieron en miles de años." Contestó Clarisse, observando el depósito con gran seriedad. "No creo que vayan hacerlo ahora."
"¿Estas bien?" Preguntó Bell, viendo a Clarisse. "Luces mucho más seria de lo normal."
Clarisse dio un pequeño suspiro, cerrando sus ojos profundamente. "Estoy bien. Es solo que… Nunca eh visto a mi padre antes."
Todos se detuvieron en frente de los muros, viendo como unos segundos después, Afrodita apareció dentro del sitio, un poco desalineada. Lo más seguro es que estuvo haciendo cosas indescriptibles con Ares en ese lugar.
"¡Oh! ¡No esperábamos visitas!" Exclamó Afrodita con un lindo cantico en su voz, mientras se arreglaba el cabello rápidamente. "¡Amor, tus hijos y otros lindos jóvenes han venido a verte!" Gritó, haciendo que Ares asomara su rostro, pudiéndose ver claramente que estaba colocándose los pantalones por sus movimientos.
Grover casi sale flotando en dirección a Afrodita, siendo detenido por Bell cuando lo tomó de sus cuernos a mitad de crecimiento. Los hijos de Ares no se veían afectado por la belleza deslumbrante que tenían en frente, algo increíble. La explicación más lógica es que estaban más centrados en ver por primera vez a su padre, que ver a la mujer de sus sueños en estos momentos.
Y Bell… Bueno, a estas alturas, todos saben que el albino solo tiene ojos para una cierta Diosa de la Luna en concreto.
El grupo de Percy se apartó de los demás cuando vieron que Afrodita les hacía unas señales, aparentemente queriendo hablar con ellos.
"¿Qué es lo que hacen fuera del campamento?" Ares se acercó rápidamente, pareciendo más orgulloso que enfadado al ver que sus hijos rompieron las reglas. El Dios de la Guerra rápidamente se detuvo en frente de su orgullo más grande, Clarisse.
Esperando un gran abrazo por parte de su hija más afamada, se vio totalmente sorprendido por su expresión estoica. "Necesitamos la llave para entrar al Embarcadero Secreto de San Francisco."
Ares se sorprendió un poco por su frialdad, aunque rápidamente una gran sonrisa adornó su rostro. "No espere que fueras tan profesional en nuestro primer encuentro, y obviamente no me disgusta." Comentó, para luego ponerse un tanto serio. "¿Para qué quieren la llave? Saben bien que está prohibido entrar a donde quieren ir sin el permiso de Zeus, ¿verdad?"
"Es mucho para explicar…" Clarisse se frotó el cabello. "Haciéndola corta, Luke robó la otra llave y se encuentra en aquel lugar para liberar a Atlas."
Ares se frotó el mentón detenidamente, para luego esbozar una pequeña sonrisa. "Eso suena muy interesante… Podría desarrollarse una guerra de escalas sin precedentes." La mirada de Ares rápidamente se torció a una aburrida. "Pero yo estaré atrapado en este lugar cuando todo suceda, asi que no me interesa en lo más mínimo." Finalmente, Ares se arrodillo en frente de su hija, quedando cara a cara, si tenemos en cuenta que Ares medios dos metros y medio en su forma humana. "La llave está en el centro de la chatarrería. No la han sacado hace milenios, así que puede estar bajo muchos trastos." Ares volvió a erguirse, mirando al gran número de personas. "Solo irán cinco. El lugar no es muy espacioso que digamos, y dejar a entrar a tantas personas es arriesgarse a despertar ciertas cosas que puedan armar más desorden de lo que ya hay ahora mismo."
Al escuchar esto, el grupo se decidió casi al instante cuando Bell y las Cazadoras se miraron entre sí.
"Déjenme ir con ustedes." Clarisse se adelantó, siendo observada por Bell.
El albino simplemente sonrió ante su arrebato. "Puedes quedarte. Aprovecha a hablar con tu padre." Clarisse y Ares se miraron entre sí. "No sabes cuándo podrás volver a verlo de nuevo."
Después de debatirlo por unos cortos segundos, Clarisse le sonrió a su padre, para luego asentirle a Bell.
Bell, Bianca, Thalía, Phoebe y Zoe se asintieron entre ellos, ya habiendo decidido el grupo.
Cuando estaban a punto de internarse, Ares los detuvo.
Bell no pudo evitar mirarlo con un poco de gracia. "Así que, ¿esta vez no te alias con el enemigo?"
"Después de mi última experiencia, sé que contigo cerca es imposible que ganen. No quiero unirme al bando perdedor." Fue la simple respuesta de Ares, para luego mirarlo con gran seriedad. "Como dije anteriormente, este lugar es más peligroso de lo que aparenta. Tengan mucho cuidado en donde pisan, y no hagan nada estúpido."
"No te preocupes." Bell tomó el brazo de Ares que les impedía seguir, entregándola una pequeña sonrisa. "Iremos con cuidado."
Ares tan solo asintió con seriedad, para luego bajar su mano y dejarlos pasar.
Mientras tanto, Thalía observó de reojo como Percy y Annabeth estaban muy nerviosos, Grover parecía estar intentando retener sus impulsos carnales, y Afrodita estaba riendo alegremente.
"Ah esa Diosa le encanta meter sus narices en asuntos privados…" Pensó Thalía, sin poder evitar sonreír burlonamente al ver que Percy y Annabeth estaban a punto de estallar por el color de sus mejillas.
SALTO DE LINEA.
"Este es el depósito…" Bell se arremangó, viendo como una enorme piscina de chatarra se encontraba en el lugar.
"Menos mal que solamente hay puro metal en este lugar…" Thalía tuvo un pequeño escalofrió al pensar como sería si tuvieran que hacer lo mismo en un depósito de basura.
"La llave debe estar en lo profundo de este lugar." Zoe se internó lentamente en la piscina de chatarra. "Recuerden tener cuidado con lo que pisan."
Todos simplemente asintieron, mientras imitaban la acción de Zoe.
"¡Auch!" Phoebe se sacudió fuertemente la mano, para luego lamerse la pequeña herida en su dedo. "No solo deben tener cuidado en donde pisan, sino también en donde tocan."
"Creo que estaremos un buen rato aquí…" Comentó Zoe con desprecio. Ya estaba cansada de solo imaginar lo que tardarían en revolver tanta chatarra.
"¡Huop!" Bianca gritó sorpresivamente cuando la mitad de su cuerpo se hundió en la chatarra por una mala pisada.
Así estuvieron varios minutos, con una búsqueda increíblemente lenta y exhaustiva. Aunque apenas llevaban 30 minutos buscando, a más de uno ya le habían agarrado ganas de volar todo el sitio para encontrarla más fácil.
Después de arrojar unas piezas de metal lejos de la piscina, Bianca ensanchó ligeramente sus ojos al ver como una estatuilla de Hades estaba siendo sostenida por lo que parecían ser dos manos gigantes.
"¡Si no mal recuerdo, a mi hermano solo le faltaba la estatuilla de Hades para completar la colección de Mitomagia!" Pensó, para luego ir rápidamente hacia ella.
Bianca intento sacar la pequeña estatuilla de su sitio, aunque se llevó una pequeña sorpresa cuando notó que parecía estar muy bien agarrada. La nueva Cazadora frunció ligeramente el ceño y afirmó sus pies en la chatarra, para luego tirar con todas sus fuerzas.
Después de unos pocos segundos, Bianca finalmente retiro la estatuilla del lugar, esbozando una gran sonrisa al saber que a Nico le encantaría la sorpresa.
Ella se dio la media vuelta, admirando el mini Hades, sin darse cuenta que las manos gigantes comenzaron a moverse.
Todos miraron hacia una misma dirección cuando escucharon un ruido extraño, sumado al gran movimiento de chatarra que había en esa dirección.
Bianca prácticamente fue arrastrada hacia atrás por una enorme ola de chatarra, que por suerte solo le hizo pequeños rasguños. La nueva Cazadora rápidamente salió de entre los escombros, para observar con gran asombro como un enorme robot hecho completamente de bronce emergía de las profundidades. Un robot que era tan grande como un gigante entre los Gigantes.
"Por eso decía que este lugar era peligroso…" Zoe se palmeó el rostro, no pudiendo imaginar una peor situación que esta.
"¿Qué es esa cosa?" Preguntó Thalía, preparándose para el combate.
"Es un prototipo fallido de Talos. Un autómata gigante que es prácticamente indestructible por su gran dureza, ya que esta hecho completamente de cobre." Contestó Phoebe, levantando su vestido para desenvainar sus dagas.
"¡Oigan, miren eso!" Exclamó Bell, viendo como el autómata parecía tener una llave de bronce incrustada en su ojo derecho roto.
El prototipo de Talos fijó su mirada únicamente en Bianca, mas precisamente en la estatuilla que había tomado. El gigante termino de emerger entre la chatarra, haciendo que Bianca observara como el pecho del autómata estaba completamente abierto, develando todos sus engranajes interiores. Algunos de ellos estaban atorados por piezas de metal, bronce, y otras cosas, aunque los movimientos del experimento fallido no parecían estar tan obstruidos por ello.
"Ya tenemos su punto débil." Comentó Bell con seriedad. "Solo hay que tener…"
Todos observaron con gran sorpresa como Bianca se arrojó hacia adentro del autómata gigante sin esperar ningún tipo de instrucción, mientras sacaba sus dagas para frenar los engranajes más pequeños, haciendo que los brazos que iban directamente a su pecho para estrangular a la muchacha se detuvieran en seco, comenzando a temblar de una gran manera. Bianca tomó una cabeza de caballo de bronce que se encontraba dentro del pecho del autómata, colocándola en su engranaje principal, obstruyendo gran parte de los engranajes, debido al efecto en cadena masivo.
El prototipo de Talos comenzó a dar pasos erráticos, hasta que finalmente cayó en la piscina de chatarra. La sonrisa triunfante de Bianca no duro mucho tiempo, ya que los engranajes comenzaron a calentarse de sobremanera, al mismo tiempo que la cabeza del autómata comenzaba a expulsar una gran cantidad de humo.
"¡Bianca, sal de ahí!" Phoebe y Zoe gritaron desesperadas.
El grito fue completamente en vano, ya que era demasiado tarde.
Una enorme explosión se alzó en todo el depósito, haciendo que una enorme cantidad de chatarra se levantara en diferentes direcciones, cubriendo por completo a todos.
Era imposible que ella haya sobrevivido a semejante explosión…
Phoebe, Zoe, y Thalía emergieron rápidamente entre la chatarra, tosiendo con gran fuerza mientras intentaban distinguir algo entre todo el humo.
Su visión rápidamente se encareció, viendo que no había rastros de Bianca en donde había estado anteriormente.
Las tres mujeres prácticamente saltaron al sitio, comenzando a remover todos los escombros del autómata con una mirada desesperada en su rostro.
"¡Au!" Zoe pestañeo con gran confusión, al mismo tiempo que las otras dos mujeres se unían rápidamente a ella tras escuchar una extraña queja. "No me arranques los pelos, por favor." Comentó Bell con los ojos en blanco, haciendo que las tres mujeres se sorprendieran aún más.
"¿Bell?" Preguntó Zoe, sin poder entender lo que estaba pasando.
"¿Pero, cómo?" Thalía la siguió, sin poder comprender como es que la explosión básicamente lo llevó al centro de esta.
"¿Se van a quedar mirando?" Volvió a preguntar, viendo que nadie le ayudaba a salir.
Ellas rápidamente comenzar a cavar a su lado. Todas comenzaron a frenarse lentamente, al mismo tiempo que sus ojos se ensanchaban a la misma velocidad.
Bianca abrió sus ojos, completamente sorprendida de no haber sentido ningún tipo de dolor. Su respuesta llegó al instante cuando vio que estaba siendo cargada por Bell. Era más que obvio que le había protegido de la explosión que podría haber acabado con su vida.
"Recuerda que todos somos un equipo." Le mencionó Bell, acariciando la cabeza de la muchacha. "No hay necesidad de que te arrojes a un enemigo tu sola. Especialmente si el enemigo es potencialmente peligroso. Ah mis ojos, parece que te tiraste directo al prototipo para suicidarte." Finalizó, poniendo sus ojos en blanco.
Bianca se encogió en su agarre, abrazándose fuertemente a la estatuilla. "Lo siento. Prometo que pensaré mejor en mis futuras acciones…" Comentó con un gran sonrojo en su rostro, ya que no estaba acostumbrada a los contactos tan directos por culpa de su timidez.
"Enserio…" Zoe dio un gran suspiro. "Casi me muero de un infarto." Comentó, sacándole una pequeña sonrisa a todos los presentes.
"Volviendo al tema… ¿Alguien sabe en dónde quedó la llave?" Preguntó Thalía, viendo que todo el lugar se había vuelto un completo desastre.
Bianca se separó un poco de la estatuilla, de esa forma todos pudieron ver que la pequeña mano de Hades sostenía la llave por el llavero de cobre que estaba ligeramente dañado.
En vez de sentirse aliviados, todos miraron a la llave como si fuera lo más raro del mundo. Y eso se debía a una sola cosa.
En el llavero había una palabra grabada:
"Sala Privada"
SALTO DE LINEA.
"Es tal cual lo están leyendo." Contestó Ares con simpleza, viendo la pequeña llave que Bell llevaba en sus manos. "Tienen que encontrar una puerta que diga eso mismo en el embarcadero. Para que no se les haga una búsqueda muy exhaustiva, deben saber que aquella puerta se encuentra a la vista de todos en el edificio Ferry."
"De acuerdo." Bell asintió, entregándola la llave a Zoe. "Gracias por la ayuda."
"No hay problema." Ares se cruzó de brazos, observando a Clarisse y sus hijos con gran orgullo en su mirada. "Nunca podría estar en desacuerdo con mis propios hijos, si hablamos de gloria, por supuesto."
Clarisse tan solo le sonrió a su padre por sus palabras. Se sentía muy bien ser tan reconocida por tu padre, especialmente cuando se trataba del Dios de la Guerra.
"¿Tuvieron algún problema en el depósito?" La pregunta de Ares tomó a todos desprevenidos, haciendo que se pusieran un poco nerviosos.
"¿Acaso no escuchaste la…?"
"¡No sucedió nada!" Zoe tapó la boca de Bell al instante, entregándole una sonrisa un tanto extraña al Dios.
Ares solo alzó ambas cejas ante lo presenciado. "De acuerdo…" Comentó el Dios, un tanto extrañado.
Phoebe no pudo evitar aguantarse la risa mientras mirada como Nico no se separaba de Bianca por el regalo que le había otorgado.
"¿Todavía siguen hablando?" La pregunta retórica de Thalía hizo que todos miraran hacia una misma dirección.
"¡Ya dije que no lo estoy!" Gritó Percy en voz baja, para asegurarse que la conversación no llegara a oídos ajenos.
Ante la respuesta de Percy, Annabeth no pudo evitar mirar hacia otro lado con cierto dolor en su mirada, aunque ella se venía comportando exactamente igual que él.
"¡Vamos…!" Afrodita aplaudió, esbozando una gran sonrisa. "¡No hay necesidad de mentirse a sí mismos!"
"¡Que obstinada!" En esta ocasión, el grito de Annabeth no se quedó únicamente para ellos, sino que todo el mundo pudo escucharlo. Ya estaba harta y enojada por la situación. Incluso Grover logró despertar de su sonambulismo sexual tras el grito.
No quería volver a escuchar que Percy no sentía nada por ella…
Afrodita tan solo observo en silencio a la hija de Atenea, un tanto sorprendida por su reacción. "Como ustedes quieran." La Diosa simplemente se inclinó de hombros con una media sonrisa en su rostro.
Ella sabía bien que el vínculo amoroso entre Percy y Annabeth no tardaría en nacer. Así lo decían sus poderes.
Era una lástima que dichos poderes no pudieran afectar a los Dioses y a una persona en concreto. De ser así, ya hubiera cumplido muchos de sus fetiches perversos hace mucho tiempo.
"Si solo querías molestarnos, ya nos vamos." Declaró Annabeth con un poco de frialdad.
"¿Nos vamos? ¡Si, por supuesto! ¡Nos vamos!" Exclamó Grover, que claramente pareció un tanto indeciso en un principio a tal afirmación.
"En realidad, quería hablar con ustedes por otra cosa." Aclaró la Diosa, haciendo que los tres la miraran como si fuera una broma.
"¡Lo siento!" Ella chocó ambas manos, con una sonrisa que claramente indicaba que no lo sentía. "¡Simplemente vi la oportunidad como algo idóneo para hablar de su futuro amoroso!"
Percy y Annabeth solo pudieron pensar que iba a burlarse de ellos nuevamente, aunque rápidamente se vieron sorprendidos cuando la Diosa hizo aparecer un cubo pequeño de color dorado en su mano que se asemejaban a brownies.
"Artemisa y yo no nos llevamos muy bien. Aun así, sé muy bien que lo que está sucediendo es una completa injusticia. Además de ser un peligro potencial para todos nosotros. Estamos hablando de Titanes, después de todo." Comentó con cierta seriedad, algo increíble viniendo de ella. "
Sé que no es mucho, pero quiero que acepten esta pequeña ayuda." Afrodita le entregó los dos pequeños cubos dorados a Annabeth, haciendo que los mirara con asombro. "Estoy segura que él sabrá como usarlos correctamente." Concluyó, fijando su mirada en Bell.
"¿Qué es?" Preguntó Percy, al ver que Grover y Annabeth parecían estar muy impresionados ante el regalo de la Diosa.
"Es ambrosia, la comida de los Dioses…" Annabeth fijó su mirada en Percy. "No es simple comida. También sirve para curar y recobrar la energía de los Dioses y Semidioses."
La hija de Atenea estaba a punto de agradecer cortésmente la ayuda, aunque rápidamente se arrepintió cuando vio que la Diosa le estaba guiñando el ojo a Bell de una manera muy subjetiva.
"Vámonos." Fue la simple palabra de Annabeth. Percy rápidamente le dio una palmada en la espalda a Grover para que se moviera, ya que permaneció indeciso por unos segundos.
Ares comenzó a despedirse de todos sus hijos y desearles suerte, mientras que Afrodita hizo un pequeño puchero al ver que Bell la ignoró olímpicamente.
Annabeth se encargó de darle los dos cubos dorados a Bell, que los guardo en su mochila, junto con las tres flechas de punta plateada.
Nadie de ellos sabía que a la lejanía, un cabello desordenado se balanceaba con gran fuerza por el viento, llegando justo a tiempo a la cima de una de las montañas de chatarra para ver como los colectivos se marchaban del lugar.
El asiático ya reconocido se quitó los binoculares, para luego sacar un celular. "Luke, unas personas llegaron a la chatarrería."
"¿Cuántos son? ¿Reconociste a alguno?" Luke se encontraba desde el otro lado de la línea, sentado cómodamente en un sillón.
"Estimo que son más de cien, tal y como sospechábamos. Pero no eh logrado reconocer a ninguno de ellos." Contestó, viendo que los colectivos comenzaban a alejarse cada vez más.
"¿Estás seguro que son ellos?"
"No al cien por cien. Pero es muy obvio que…"
"Entonces, ¿Qué estas esperando?" Luke le interrumpió, un poco fastidiado por la respuesta. "No necesito una suposición, necesito una respuesta. Destruir el puerto algunos días antes significa que no podremos integrar a todas nuestras tropas aquí, y eso es un problema." Luke se alejó el celular, poniéndoselo delante de su boca. "Ve y verifica. Para algo tienes la ayuda del general."
"Tienes razón, lo siento." El asiático ni siquiera tuvo el suficiente tiempo para disculparse por completo, ya que Luke cortó la llamada.
Luke arrojó el celular en el sillón, un poco molesto ante la situación.
"¿Problemas?" El tono burlesco hizo que Luke tan solo sonriera, al mismo tiempo que giraba su cabeza para mirar como Artemisa estaba encima de otro sillón, aun con las cadenas.
"Problemas. Eso es lo que nos está dando tu lindo grupo de rescate." Contestó Luke, con claro sarcasmo en su voz. "¡Claudia!" La mujer apareció casi al instante tras su grito.
"¿Qué demonios te pasa?" Pregunto la mujer de cabello rubio, frotándose los oídos por semejante grito.
"¿Cuánto tiempo hay entre la chatarrería de Arizona y el Embarcadero de San Francisco?" Preguntó Luke, haciendo que la mujer lo mirara un tanto confundida ante su pregunta.
"Si vas a máxima velocidad, creo que serían unos dos días." Claudia se sentó a su lado, alzando una ceja. "¿Por qué preguntas?"
Luke se mordió el pulgar, pensando detenidamente. "Solo nos da para un viaje más…" Dijo a nadie en concreto. "Váyanse preparando para destruir el puerto interno en dos días."
Claudia ensanchó sus ojos a más no poder tras lo escuchado. "¡¿Acaso te volviste loco?! ¡Necesitaremos dos viajes más para poder llevar a todo el ejército!"
"Ellos ya están en camino." Al escuchar la respuesta, la mujer no pudo evitar mirarlo con intriga. "No está confirmado, pero sería demasiada coincidencia, y arriesgarnos a que vengan demasiado pronto será un problema. Prefiero arriesgar una pequeña cantidad de nuestro ejército, a arriesgar la misión."
"… Muy bien." Claudia lo miró detenidamente. "Pero, ¿qué problema hay si ellos llegan demasiado pronto?"
"Como sabes, en el puerto hay más de 120 barcos." Declaró Luke con una pequeña sonrisa. "Nuestro ejército consta de un gran número, y con la ayuda de Atlas, seriamos imparables." Luke miró atentamente a la mujer, esbozando una media sonrisa. "Como sabes, lo difícil del Jardín de las Hespérides es entrar, pero no hay ningún tipo de niebla o protección que te impida salir."
"¿En resumen…?" Claudia alzó una ceja, ya que no lograba entender el plan de Luke.
"No necesitamos volver a San Francisco. Lo único que necesitamos, es ocupar toda África." Luke estiró sus manos en el borde del sillón, alzando sus manos. "De esa forma, los Dioses Olímpicos no tendrán otra opción más que escucharnos."
"¿Crees que Atlas estará de acuerdo con esto?"
"¡Por supuesto!" Exclamó Luke con completa seguridad. "¿Ya te olvidaste que fue el general de los Titanes en la lucha contra los Dioses, sin contar el hecho de que se encuentra maldito hace ya más de tres mil años?"
"Ya, tienes razón." Claudia se levantaría del asiento, esbozando una sonrisa un tanto espeluznante. "Iré a prepararme para zarpar una última vez. Él se encuentra allí, y me gustaría ver como mata a Bell con sus propias manos."
Al escuchar esto, la sonrisa de Luke se borró por primera vez durante la conversación. "Yo que tú tendría más cuidado con tus palabras. Nadie sabe de lo que puede ser capaz."
"¡Por favor!" Claudia se burló. "¡Artemisa no necesito usar su forma divina para igualar su nivel! ¿En serio crees que podría contra él?"
"Si." La respuesta cortante de Luke impresionó incluso a Artemisa.
Claudia no pudo evitar mirarlo con ligera sospecha ante lo escuchado. "¿Acaso sabes algo que yo no?"
Luke desvió su mirada hacia Artemisa por un corto segundo. "Si supiera algo, ya lo hubiera contado." Declaró con simpleza, sabiendo que si desvela el secreto de Bell morirá por el Juramento del Styx.
"Confianza sin fundamento, ¿eh?" Claudia se cruzó de brazos con una enorme sonrisa en su rostro. "Será mejor que no te pongas triste cuando traiga su cabeza. Sé que no lo querías matar, pero eso está fuera de nuestra jurisdicción."
"¿No tenías que hacer algo?" Preguntó Luke, claramente harto de la conversación.
Claudia simplemente se rio, marchándose del lugar.
Finalmente, Luke miró en dirección de Artemisa, entregándole una pequeña sonrisa. "Pero si no pudo contra ti, dudo que pueda contra Atlas."
Artemisa tan solo le pudo dirigir una mala mirada, sabiendo que ni ella con su máximo poder podría hacerle frente al Titán.
SALTO DE LINEA.
"Después de haber estado viajando tanto tiempo, llegué a la conclusión de que no me gustan los colectivos." Comentó Bell, con una expresión bastante aburrida.
Todos se encontraban exactamente en la misma posición que la última vez, con la única diferencia de que el grupo de Percy no se encontraba en el mismo colectivo, por lo que había un par de asientos libres que los separaban de los hijos de Ares.
"Estas acostumbrado a correr a más de setecientos kilómetros por hora. Es normal que no te guste." Declaró Thalía, sin poder evitar reírse un poco de su comentario.
"No me refería a eso exactamente." Contestó Bell rápidamente. "Ya sabes, los carros si son más impresionantes y divertidos."
"Es que el primer coche que tuviste la oportunidad de subirte fue el carro de Apollo." Comentó Zoe con simpleza. "Ese tipo no conoce lo que significa frenos, o acelerar con moderación. Omitiendo el hecho de que en el cielo no hay tráfico."
"¿Por qué lo dices?" Preguntó Bell con ligero interés.
"Te darás cuenta cuando lo veas manejar en una calle transitada." Fue la simple respuesta de Zoe, recordando una de las tantas carreras que Apollo había organizado hace unos pocos años.
"¡Hoy fue el primer día que pudimos dormir sin soñar con los ogros!" Exclamaron Lilia y Brilia al mismo tiempo, muy contentas de semejante logro.
"¿Ogros? ¿Tienen pesadillas por mirar muchas películas de terror?" Preguntó Thalía, sin comprender exactamente lo que estaba pasando.
"No, no es eso." Phoebe casi se rio por semejante comentario, casi. "Ellas todavía tienen traumas resientes con sus padres." Explicó, acariciando el cabello de Brilia que estaba en su regazo. "Es normal, teniendo en cuenta que solo ha pasado un año y medio desde que se unieron a la casa."
¿Qué tipo de historias tienen?" Preguntó Bianca, interesada en el tema.
"Ya sabes, lo típico que se ve en las películas…" Phoebe alzó su mano, agitándola rápidamente. "Hombres alcohólicos que maltratan a su mujer y a sus hijos. Después de un par de años, terminan matando a la mujer, y le echan la culpa a sus hijos…" La mirada de la rastreadora se entristeció un poco. "Fue duro, pero ellas lograron superarlo poco después de haber venido con nosotras. Digamos que sus madres tampoco eran muy buenas con ellas, así que no les costó superar la culpa infundida y su muerte. Bueno, no les costó, gracias a la ayuda de Lady Artemisa. Por supuesto, nosotros también hicimos lo nuestro." Phoebe finalizó la historia, esbozando una pequeña sonrisa.
"¡Esos ogros malvados siempre volvían a nuestros sueños, aunque nunca nos dejamos vencer por sus insultos!" Exclamó Brilia con una seriedad muy enfocada.
"Espera…" Thalía se tuvo que tapar la boca para evitar reírse. "Entonces, ¿esos ogros de los que hablan, son sus padres?"
Brilia y Lilia se miraron entre sí, frotándose el cabello con ligeras dudas. "Bueno… para ser sincera, ninguna de las dos recordamos bien los rostros de nuestros padres." Contestó Brilia, llevándose una mano al mentón. "Por eso tenemos la suposición de que lo imaginamos como ogros, ya que los ogros no son tan feos como ellos. Y por eso es que no nos dan miedo." Lilia finalizó el relato, teniendo la misma expresión que Brilia.
Al escuchar esto, todos no pudieron evitar reírse.
La dulce melodía de la felicidad perduro por más tiempo de lo que pensaban, siendo Phoebe la primera en dejar de reírse.
Ella observó como todos se reían con una linda sonrisa en su rostro. Ella estaba muy contenta de que las cosas sigan siendo tan alegres, a pesar de que Artemisa estuviera en peligro.
Eso la hacía sentir muy feliz, porque significaba que la confianza entre todos seguida siendo muy firme.
Eso es, la confianza…
Finalmente, la sonrisa de la rastreadora lentamente cambio a una mirada un tanto dubitativa.
"Yo… era de la villa…" Las risas pararon de repente, todos miraron atentamente a Phoebe tras sus palabras. Al sentir las miradas, ella se acurrucó en si misma tras recordar su pasado. "Servía al Reino de Israel…" La sonrisa de todos rápidamente se transformó en una mirada seria. "Mi padrastro era un fanático, mientras que yo y mi madre no le sumábamos ni restábamos importancia a la religión…" Ella aferró sus manos fuertemente al pantalón. "Por esa razón, mi madre siempre se peleaba con mi padre, porque él siempre quería obligarnos a adoptar las creencias, pero no queríamos. Un día, todo se salió de control, y mi madre terminó muriendo cuando tenía 9 años."
Phoebe cerró fuertemente sus ojos, recordando como había presenciado todo el evento sin hacer absolutamente nada. "Pasaron 5 años. Cuando mamá murió, mi padre tuvo muchos problemas con las cuentas, y muchas veces ni siquiera me daba de comer. Cuando cumplí 15, él me vendió a un sacerdote a cambio de tres monedas de oro."
Los temblores en el cuerpo de Phoebe aumentar considerablemente. "Me convertí en una esclava, por lo que solo me quedaba obedecer al sacerdote y su hijo. Ellos me trataron como si fuera un animal. Los demás hombres que eran esclavos tampoco se detuvieron… Ellos…" Las lágrimas comenzaron a dibujarse en el borde de sus ojos. "Ellos…" Ella se aferró aún más al pantalón, a punto de romperlo. "Ellos…" Los temblores aumentaron aún más, mientras intentaba encontrar las palabras para seguir hablando.
Los ojos de Phoebe se abrieron por completo cuando sintió como una mano tocaba su hombro.
"No tienes que seguir…" La voz relajante de Thalía entró en su oído como si fuera un sonido idílico. "Ya estamos muy agradecidos de que hayas tenido la confianza suficiente para contarnos tu historia." Phoebe la miró con los ojos bien abiertos tras sus palabras. "Lo digo en serio, es maravilloso que te hayas decidido abrir tanto a nosotros. Especialmente a mí, que no nos conocemos hace mucho tiempo. No tienes que contar más, porque eso es parte del pasado, y no es bueno vivir en el pasado."
Todos se impresionaron un poco cuando Phoebe tomó la mano de Thalía y se acurrucó junto a ella, abrazándola lentamente, pero con gran fuerza.
Sin duda alguna, la más sorprendida era Thalía, pero no tardó en responder el abrazo.
Yhalia miró como todos la miraban con una gran sonrisa orgullosa y empática en su rostro, haciendo que se sintiera realmente cómoda junto a ellos.
Una sensación que nunca había sentido antes, ni siquiera con sus mejores amigos…
Todas las conversaciones, todas las miradas…
Era reconfortante y caluroso…
Como el abrazo de una familia…
SALTO DE LINEA.
Después de estar una gran cantidad de horas viajando y bajando en algunas estaciones, las horas corrieron rápidamente, haciendo que los viajeros se encontraran muy silenciosos en estos momentos debido a que la gran mayoría estaba durmiendo. La total oscuridad de la carretera ayudaba a que todos pudieran dormir más plácidamente.
"¿No tienes sueño?" Preguntó Bell en voz baja, viendo a su lado que Phoebe aún continuaba despierta.
"No mucho." Fue la simple respuesta de la rastreadora, viendo como el silencio se adueñaba del ambiente. "Ahora que estamos los dos despiertos, algo me ha quedado rondando en la cabeza…" Bell la observó atentamente, indicando que esperaba la pregunta. "Antes dijiste que no habías leído casi nada entre el conflicto de los Dioses y los Titanes…"
"Si, ¿hay algún problema con eso?" Preguntó Bell, alzando una ceja.
"No, no." Phoebe rápidamente negó con su cabeza. "Solo estaba pensando en que deberías leerlo." Bell no pudo evitar mirarla con cierta curiosidad tras sus palabras, ya que era raro que la rastreadora le recomendara algo. "Durante la guerra, casi todos los Titanes fueron encarcelados, malditos, castigados, y demás cosas que duran hasta la eternidad. Muchos de ellos se lo merecían, y había otros que no. Un claro ejemplo es la madre de Artemisa." Bell no pudo evitar sorprenderse ante la última declaración. "Como sé que estas empeñado en cambiar el Olimpo, pensé que esa parte de la historia podría ayudarte."
Un silencio de pocos segundos adornó el sitio, hasta que Bell decidió hablar.
"¿Y Atlas?"
"Atlas se lo merece." Phoebe respondió sin dudarlo. "Fue el general que comando a los Titanes…"
La conversación se vio interrumpida cuando el colectivo bajo repentinamente y volvió a subir, haciendo que todos se despertaran, e incluso algunos se cayeron al suelo por el movimiento tan brusco
Grover, que era el que estaba en el volante en este trayecto del viaje, miró hacia atrás frotándose el cabello. "Lo siento. Hemos entrado en un puente, y la carretera está hecha un desastre."
Grover recibió una mala mirada por parte de los hijos de Ares, aunque no se enteró que otra persona lo estaba mirando de la misma forma desde la cima del puente. El sujeto se escabullo entre las vigas, al mismo tiempo que una gran cantidad de guerrero-esqueletos comenzaban a alzarse en ese mismo lugar.
"No sabía que podrían enojarse tanto con un simple empujón…" Grover refunfuño por lo bajo, aunque sus quejas no perduraron por mucho más tiempo…
Grover frenó un poco el colectivo tras escuchar como algo chocaba fuertemente en el techo. Él no fue el único en desviar su mirada, ya que todos también hicieron lo mismo.
Después de otro segundo, el ruido se intensifico en una gran medida, haciendo que todos quedaran completamente extrañados.
"Frena el colectivo." Ordenó Zoe, subiendo a la segunda plaza para saber si todo se encontraba en orden.
"Te lo dejo a cargo." Comentó Grover, dejando el volante a un hijo de Ares.
Bell siguió a Grover, viendo que algo andaba un poco mal.
"El techo esta aboyado…" Comentó Zoe, viendo los grandes abollones que había a lo largo de todo el colectivo.
"No creo que el puente se esté cayendo a pedazos, ¿verdad?" Preguntó Bell, completamente sorprendido ante la vista.
Mientras Zoe y Bell intentaban descifrar lo que estaba pasando, Grover caminó hacia atrás, mirando por el vidrio trasero a los otros colectivos.
Grover lentamente ensancho sus ojos ante lo visto. "Tenemos que irnos…" Comentó un tanto exaltado, haciendo que todos lo miraran con extrañeza. "¡Tenemos que irnos!" Gritó, completamente exaltado. "¡Enciende el colectivo de una maldita vez!" Cuando el grito finalizó, un esqueleto se asomó por el parabrisas, dándole un fuerte cabezazo, astillándolo un poco.
Los cuatro colectivos aceleraron a máxima velocidad, pasando todos los baches como podían.
"¡Están por todas partes!" Gritó Bianca, viendo que algunos esqueletos estaban intentando entrar por la puerta.
"¡Largo de aquí!" Gritaría Phoebe, abriendo la puerta y dándole una fuerte patada a los tres esqueletos, mandándolos a volar. Ni bien tocaron el suelo, sus huesos se esparcieron en todas direcciones.
"¿Cuánto crees que aguanten los vidrios?" Preguntó Zoe, sacando sus dos dagas de sus medias blancas.
"No mucho tiempo." Bell también desenfundo sus dagas del cinturón, preparado para lo que estaba por venirse.
Uno de los esqueletos logró atravesar el vidrio con una de sus manos, rompiendo una gran parte de este, e intentó tomar del cuello a Grover, pero este lo esquivo sin mucha dificultad, para luego cortar la mitad inferior de su cuerpo de una increíble patada.
"¡Vete a molestar a tu difunta abuela, maldito saco de huesos apestoso!" Grover gritó victorioso, pensando que lo había derribado. Él no fue el único en sorprenderse cuando vio como los huesos inferiores volvieron al cuerpo del esqueleto, acomodándose por completo.
"Esto tiene que ser una maldita broma…" Pensó Bell en voz alta ante lo presenciado.
"¡No puedes matar a alguien que no tiene ningún tipo de vida en primer lugar!" Explicó Zoe, dándole una fuerte patada al esqueleto, haciendo que sus huesos salieran disparados en diferentes direcciones tras chocar contra el colectivo que iba detrás, que por suerte derribó a muchos otros que estaban estorbando la vista.
"¡Eso significa que debemos encontrar al que los está creando!" Exclamó Grover rápidamente, entendiendo lo que debían hacer.
"¡O alguien que tenga la habilidad de osteoquinesis!" Agregó Zoe.
Bell fue rápidamente a una de las pequeñas ventanas, rompiendo la cabeza del esqueleto que se asomaba con un solo puñetazo, aunque rápidamente se regenero sin ningún tipo de problemas. Finalmente, le dio un fuerte empujón para que se callera.
"¿También serviría si los pulverizo?" Preguntó Bell, mirando atentamente a la lugarteniente.
"Es una opción, pero no creo que quieras explotar el colectivo en el proceso." Contestó Zoe, imitando la acción de Bell en el parabrisas.
Los dos colectivos que estaban más atrás se chocaron entre sí, mientras que el tercero se detuvo por completo, y el que encabezaba a todos terminó estrellándose contra el puente.
En la plaza de abajo se complicaron las cosas cuando el primer esqueleto logro entrar, abalanzándose en contra de Bianca con gran velocidad.
"¡Bianca, cuidado!" Gritó Phoebe, al ver que uno de los esqueletos se le había escabullido.
Bianca giró su mirada justo a tiempo cuando el esqueleto se abalanzaba encima de ella. Antes de que lograra tocarla, los huesos del esqueleto se esparcieron en varias direcciones.
Todos se quedaron anonadados ante lo presenciado.
Al ver esto, Bianca escuchó una voz familiar dentro de su cabeza, pero que al mismo tiempo no podía reconocer.
"Destrúyelos." Le decía la voz.
"Ellos necesitan objetos para invocarlos. Tú tienes ese poder de nacimiento."
"Tienes la habilidad para hacerlo." Siguió.
Bianca se dirigió lentamente hacia la puerta, un tanto confundida por lo que estaba oyendo dentro de su cabeza. Pero de alguna forma, sabía que podía confiar en esa voz.
Phoebe estaba luchando contra numerosos esqueletos, apunto de ser vencida por el gran número que se estaba acumulando. Ella tan solo pudo mirar de reojo como Bianca se acercaba.
Bianca se detuvo detrás de Phoebe, escuchando la última palabra de esa extraña voz.
"¡Ordénales!"
"¡Alto!" El grito de Bianca hizo que todos los esqueletos cercanos se detuvieran prácticamente al instante, haciendo que todos miraran a Bianca con los ojos bien abiertos. La nueva cazadora observó a todos los esqueletos por un corto segundo, hasta que finalmente dio su siguiente orden…
"Desaparezcan."
Nuevamente, los esqueletos acataron la orden al instante, convirtiéndose en un montón de huesos, para luego convertirse en polvo.
"¡¿Qué está pasando?!" Zoe bajo junto con Grover y Bell, viendo que el lugar también estaba completamente limpio.
Todos miraron a Bianca de forma automática, respondiendo la pregunta.
"Bianca los detuvo…" Contestó Phoebe, sin poder comprender lo que estaba pasando.
Al escuchar esto, Zoe también se sorprendió, aunque la sorpresa no duró demasiado. "Por supuesto. Es obvio que la hija de Hades heredaría una gran cantidad de sus habilidades."
"¿Eso significa que…?" Grover fue rápidamente a la parte trasera del colectivo, viendo como una gran cantidad de esqueletos comenzaron a desaparecer en el colectivo que estaba detrás, haciendo que una sonrisa instantánea apareciera en su rostro. "¡Buen trabajo, Nico!" Exclamó Grover, revoleando su puño al aire con un pequeño salto, yendo rápidamente a fuera para encargarse de los esqueletos faltantes.
"¿Cómo lo sabias?" Le preguntó Bell, antes de salir para ayudar.
"No lo sé…" Contestó Bianca, sin poder quitarse la confusión de la cabeza. "Simplemente escuché una voz en mi cabeza que me decía lo que debía hacer."
"En serio…" Bell cerró sus ojos con una pequeña sonrisa, haciendo que Bianca lo mirara con confusión. "Tu padre te quiere mucho."
Al escuchar esto, Bianca ensanchó sus ojos a más no poder. "¿Esa voz era… de mi padre?"
"Si, es muy lindo y todo…" Phoebe tomó firmemente la mano de Bianca. "Pero no es el momento idóneo para pensar esas cosas." Concluyó, casi arrastrando a la nueva cazadora.
Unos momentos después…
Con la ayuda de Bianca y Nico, los esqueletos habían sido completamente erradicados, permitiendo que el viaje continuara.
Antes de subirse, cada uno revisó los extremos del puente e incluso lo que había más allá, pero nadie encontró al creador de los guerreros-esqueletos. Zoe sostuvo que los esqueletos pueden continuar siguiendo órdenes, a pesar de que su controlador se encuentre muy lejos, por lo que lo más probable es que 'el general' no se encontrara aquí en estos momentos.
Todos retomaron sus asientos anteriores, preparándose para ponerse en marcha nuevamente.
"¿Creen que no dirán nada?" Preguntó Grover, viendo todos los destrozos que había causado el ataque en el colectivo.
"Estoy más preocupado en llegar lo antes posible al embarcadero." Fue la simple respuesta de Bell, recibiendo un asentimiento por parte del sátiro.
Nadie se enteró que llevaban a un espía por encima de su colectivo, camuflado entre las hendiduras del techo.
"Bianca, Nico, Grover… Por si la prueba de haber derrotado a los esqueletos no fuera la prueba definitoria, esos nombres lo prueba todo." Pensó el joven asiático, sacando un celular de su bolsillo, asegurándose de no despegarse del techo para que no lo vieran. El hombre puso el celular en frente de su rostro, buscando el contacto de su líder. "Me hiciste correr el riesgo tan solo para llevar a 60 personas más… Espero que ahora me escuches, idiota." Pronunció en voz baja, finalmente encontrando el contacto de Luke.
Justo cuando estaba a punto de marcar su número, el colectivo se descompenso nuevamente por culpa de un bache en el final del puente, haciendo que el asiático se golpeara el rostro contra el celular con mucha fuerza, rompiéndolo en el acto.
Grover alzó su mirada tras escuchar un extraño golpe. "¿Escucharon eso?" Preguntó, mirando a Bell y las demás.
Phoebe alzó su mirada, frunciendo ligeramente el ceño. "Parece ser que hay otra puta en el techo."
"Aguanta un segundo." Comentó Grover, para luego poner el freno de mano.
La frenada tan brusca hizo que un extraño ruido se escuchara en el techo, seguido de un grito cuando algo o alguien cayó en frente suyo. Grover se levantó un poco de su asiento para intentar ver algo, aunque fue imposible.
Después de un corto segundo de silencio, un hombre se levantó del suelo. El sujeto observó como todos lo miraban atentamente, como si le hubiera salido una segunda cabeza.
La mirada compartida duro unos pocos segundos, hasta que el sujeto se dio media vuelta y comenzó a correr.
Grover puso en marcha nuevamente el colectivo, persiguiendo al sujeto por detrás.
"Hijo de puta…" Maldijo Phoebe, abriendo la puerta para salir del colectivo.
"¡Phoebe, Phoebe!" Gritó Bell, intentando hacer que volviera adentro por si era una trampa.
Phoebe comenzó a correr detrás de él, al mismo tiempo que materializó su arco y carcaj. Cargó una flecha, preparada para clavarla en su medula espinal. Justo cuando lo tenía en la mira, sufrió un pequeño tropezón por la condición del puente y la flecha salió disparada en cualquier dirección, haciendo que chasquera la lengua con gran molestia.
El asiático no desaprovecho esta oportunidad, yéndose al costado del puente, tomando un auto de último modelo que estaba oculto entre los arbustos, saliendo a una gran velocidad. El sujeto vio con horror como una flecha atravesó el vidrio y rozó su mejilla, clavándose profundamente en el parabrisas.
Phoebe bajó su arco al ver que estaba fuera de su alcance. "¡Mierda!" Gritó con gran molestia, pisando con gran fuerza.
Los cuatro colectivos se detuvieron ante esto, saliendo Bell.
"¿Qué piensas hacer?" Preguntó Zoe, recibiendo una mirada del albino.
"¿No es obvio? Voy a atraparlo antes de que llegue a San Francisco, o tendremos muchos problemas."
"¿Planeas ir corriendo como un loco a través de la carretera?"
"¡Por favor!" Exclamó Bell. "¡Son las 12 de la noche! ¿Quién otra persona vendrá por esta carretera?"
Un objeto impacto en el rostro de Bell, interrumpiendo la discusión. El albino atrapó con las manos el objeto, viendo que se trataba de unas llaves.
"¿Necesitan que los lleve a algún sitio?" Todos miraron completamente asombrados al Dios del sol, posado en un árbol con gran tranquilidad.
"¿Apollo?" Antes de preguntar por qué los estaba siguiendo, Bell decidió formular otra pregunta. "¿Sabes lo que pasará si nos ayudas? No quiero que las leyes del Olimpo te jueguen en contra. Agradezco tu preocupación, pero…"
"¿Quién dijo que estoy rompiendo las leyes del Olimpo?" Preguntó, esbozando una sonrisa zorruna. "Solo voy a salir con unos amigos por un rato, eso es todo." Bell tan solo pudo sonreír ante la declaración.
"No perdamos más tiempo." Apollo chasqueó los dedos, haciendo que 3 coches de último modelo aparecieran a en frente suyo. "Oh ese tipo nos ganara la carrera."
Bell observó a Grover, recibiendo una pequeña sonrisa de este. "No se preocupen por nosotros. Nos encontraremos en el embarcadero."
UNAS HORAS MAS TARDE…
"Sabía que los encontraría por aquí." Comentó el asiático, cerrando su coche y entrando a un depósito que estaba rodeado de coches destruidos, asemejándose a un cementerio de autos.
"Estábamos viendo diferentes ventas. Ya sabes, nos gustaría hacer algunas carreras cuando gobernemos el mundo." Comentó un sujeto que estaba adentro del depósito, estudiando con la mirada a un coche de color blanco.
"¿Gobernar el mundo?" Preguntó el vendedor, que claramente no estaba metido en el asunto.
"Gobernar el mundo de la carrera. Lo quiso decir de una manera metafórica." Explicó otro de los 4 hombres que se encontraban en el lugar, mirando atentamente los autos para escoger alguno.
"Oh, ya veo." Contestó el hombre, para luego bajarse un poco las gafas de sol tras ver como tres coches llegaban al lugar. "Esos autos sí que son una obra maestra…"
"Olvídalo, necesito que llames a Luke. Tenemos un pequeño problema con la fuga de ratas. Se me rompió el celular y no pude entrar al negocio porque está cerrado con llave." Declaró el asiático. El vendedor lo miró con una ceja alzada, como si estuviera borracho ante las declaraciones tan extrañas.
"No te siguieron, ¿verdad?" Preguntó el otro hombre.
"Esos colectivos no pueden seguir el ritmo. No te preocupes." El asiático dio vuelta su rostro, justo a tiempo para ver como Bell, Clarisse, Thalía, Phoebe, Zoe, y Percy salían de los coches.
El hombre sacó su celular, buscando el contacto de Luke. "Estuvo esperando tu llamada durante 2 días. Creo que de todas maneras ya van a actuar…" El sujeto no terminó de hablar, ya que vio cómo su compañero parecía haberse asustado y salió corriendo hacia la parte trasera del depósito. Esto hizo que el hombre mirara hacia el frente, llevándose una gran sorpresa cuando una espada destrozo su celular, cortesía de Percy.
"¡Que nadie se mueva!" Ordenó Percy, haciendo que todos levantaran las manos.
Phoebe y Zoe fueron corriendo a la parte trasera con la intención de capturar al asiático, aunque ambas tuvieron que saltar a un lado cuando un auto atravesó el depósito a toda velocidad.
Apollo aceleró su auto dorado, quedando justo en frente de Bell. "¡Sube!" Ordeno. El albino siguió la orden al instante, para luego dar un gran derrape para comenzar a perseguir al asiático.
Uno de los hombres que estaba con las manos levantadas apoyó su vaquero en el coche blanco que estaba viendo anteriormente, activando un interruptor que tenía en su bolsillo.
Todos se dieron vuelta por un corto segundo al ver que el portón del depósito comenzaba a cerrarse. Ese pequeño segundo fue más que suficiente para que el hombre arrancara el coche y se marchara a toda velocidad.
Zoe le arrojó su daga a una de las llantas, pero el portón se interpuso justo a tiempo.
"¡Mierda!" Maldijo Clarisse, para luego acercarse violentamente a un auto que estaba enfrente de ella. El vendedor rápidamente se interpuso en el camino con las manos levantadas.
"¡Espera, este coche ha valido una fortuna!" Exclamó el hombre, siendo recibido por un fuerte puñetazo en la cara cortesía de Clarisse, que lo mando al suelo directamente.
Clarisse encendió el vehículo sin dudarlo un segundo. El vendedor nuevamente se levantó para intentar detenerla, pero la hija de Ares lo pasó por arriba, haciendo que el pobre sujeto rodara por el parabrisas.
El coche atravesó el portón sin ningún tipo de problemas.
Percy miró a todos con ambas cejas alzadas. "¿Y ahora qué?" Preguntó.
"Esperar que todo salga bien." Comentó Zoe, tomando un par de cuerdas que había en una mesa. "Mientras tanto, hacemos nuestra parte." Finalizó, esbozando una pequeña sonrisa malvada. "Que queden bien apretadas."
SALTO DE LINEA.
Los 4 autos iban haciendo zigzag a toda velocidad entre los coches destrozados que se encontraban en el camino.
El primero de todos en salir del cementerio de coches fue el asiático, saliendo disparado en las calles transitadas de San Francisco.
Clarisse vio que estaba muy atrás de Apollo, por lo que decidió tomar un atajo, saltando por una rampa improvisada de chatarra, dando un gran salto y terminando justo en frente de los dos autos.
"¡Por los Dioses!" Exclamó Apollo, completamente impresionado cuando la vio caer en frente suyo.
Los tres autos salieron del cementerio, siendo Clarisse quien iba en cabeza.
Bell fijó su mirada en el coche del asiático, viendo que no estaba muy lejos. Mientras tanto, Apollo iba atravesando todos los autos a una gran velocidad junto con los demás, recibiendo una gran cantidad de bocinazos.
La gente miró la persecución con los ojos bien abiertos, mientras que un policía tomó su radio, llamando a sus compañeros.
"Código 10-37 a punto de entrar en Lombard Street. 4 en total. Solicito refuerzos. No tengo vehículo." Solicitó el policía, y no tardaron mucho en recibir una respuesta.
"10-8 afuera de Lombard Street. En camino con 3 vehículos." Sonó por la radio.
El policía cortó la transmisión, viendo con una mirada muy desaprobadora como los vehículos iban a toda velocidad.
Justo antes de entrar en la parte zigzag de la avenida, el vehículo del otro hombre que los venía siguiendo bajo un poco su velocidad, comenzando a chocar fuertemente contra coche de Apollo, con la intención de desviarlo.
Clarisse observo esto por el retrovisor, frunciendo ligeramente el ceño. Ella actuó rápidamente, colocando el freno de mano, haciendo que su coche frenara de forma abrupta.
El hombre observó con horror como el auto iba directo a él, pero ya era demasiado tarde para intentar algo.
Los coches de ambos chocaron con un fuerte estruendo, destrozando la parte trasera y delantera, respectivamente.
"¡Esa mujer está loca!" Gritó Apollo, viendo por el retrovisor lo que había causado. Un embotellamiento impresionante estaba detrás de ellos.
Clarisse abrió la puerta con algo de dificultad, saliendo un tanto mareada del coche, teniendo un pequeño corte en su frente. Ella pudo presenciar como el coche se prendió en llamas, mientras el hombre que ni siquiera podía moverse mirada esto con horror.
Clarisse le dio un parido saludo con su mano, entregándole una sonrisa macabra. "Nos vemos en el Infierno." Declaró, marchándose lo más rápido posible.
Al entrar a la avenida, Apollo piso el pedal del freno con gran fuerza, haciendo un derrape más que impresionante mientras cruzaba los diferentes semáforos en rojo. La gente rápidamente corrió a la vereda, viendo con completa sorpresa como Apollo y el asiático atravesaban la pendiente sinuosa a una enorme velocidad, algo extremadamente peligroso.
Mientras iban derrapando, Bell no pudo evitar mirar completamente asombrado como la gente se lo quedaba mirando a él y a Apollo. Era una sensación un tanto extraña, pero la adrenalina se sentía fenomenal.
Apollo estaba tomando el zigzag muchísimo mejor que el satico, por lo que lentamente comenzó a acercarse a él. El Dios dejó una de sus manos en el volante, mientras hacía parecer unas flechas y un arco en su otra mano.
"Úsalas." Ordenó Apollo, entregándoselas a Bell.
"Espera, ¿Cómo pienses que las use aquí?" Preguntó el albino, sabiendo que era imposible que lograra pegarle a un objetivo en constante movimiento.
La respuesta de Bell llegó casi al instante, cuando Apollo logró adelantarse en la curva, para luego colocar el freno de mano un segundo, poner el cambio a marcha atrás, y pegar un volantazo, haciendo que el coche diera una vuelta de 160 grados, quedando frente a frente con el asiático, haciendo que este ensanchara sus ojos en shock ante lo presenciado.
"¡Por la ventana!" Exclamó Apollo.
Bell siguió sus órdenes sin chistar, asomando su arco y la cabeza por la ventana.
El asiático tuvo que volver a sorprenderse cuando una flecha le cayó al costado de su rostro, haciendo que perdiera un poco el control sobre su auto, aunque Apollo pudo seguirlo sin siquiera tener que mirar hacia atrás. Su dominio sobre los autos era simplemente esplendido.
Bell tiró una o dos flechas más, errando todas.
"¡Cuidado!" Gritó Apollo, empujándolo hacia adentro, justo antes de que un auto le arrancara la cabeza… O mejor dicho, que el auto se estrellara contra su cabeza.
Bell observó con extrañeza como Apollo quitó sus manos del volante, colocando uno de sus pies por debajo de los pedales.
"¿Qué haces?" Preguntó el albino con mucha intriga, tomando el volante para que no se moviera.
"Hay vacíos legales en las leyes del Olimpo." Explicó rápidamente el Dios, materializando una lanza de luz dorada. "Por ejemplo, hay una ley que no me permite matar a mortales, a menos que ellos me hayan atacado primero." Comentó, al mismo tiempo que destrababa su puerta. "Pero nada dice que no puedo averiar su coche." Concluyó, dejándose caer.
Gracias al agarre que tenía en los pedales, Apollo pudo sostenerse, mientras apuntaba la lanza a unos cables específicos que había por debajo del coche del asiático. Finalmente, lanzó la lanza y rompió los cables, para luego reincorporarse rápidamente y cerrar la puerta, haciendo un cambio en el coche nuevamente y hacer otro giro de 160 grados, dando un fuerte frenazo y quedando a un lado de la avenida, viendo que el zigzag ya había terminado.
Al ver esto, el asiático intentó frenar cuando vio que un camión venía a su costado. El sujeto no pudo evitar ensanchar sus ojos con horror cuando descubrió que los frenos no funcionaban, chocando fuertemente contra el camión, haciendo que su auto y su cuerpo se moviera como si fuera una gelatina, destrozando a ambos por completo.
Clarisse justo llegó corriendo, observando con completo asombro como el camión frenaba lentamente, haciendo rodar varias veces el coche, hasta que finalmente termino volcado. Justo cuando el camión se apartó, el coche explotó en mil pedazos, haciendo que todos los expectantes se cubrieran el rostro.
Una gran cantidad de murmullos comenzaron a escucharse mientras la gente comenzaba a rodear el vehículo, al mismo tiempo que la policía empezaba a escucharse en la lejanía.
Apollo rápidamente se acercó a Clarisse, abriendo la puerta trasera.
"¡Vamos, tenemos que largarnos de aquí!" Exclamó Apollo, recibiendo un rápido asentimiento de la hija de Ares.
El silencio adornó el interior por unos segundos, hasta que finalmente la única mujer del grupo decidió hablar.
"Bell…" Comentó, inclinándose hacia adelante. "Hubiera sido mucho más fácil si lo hubieras capturado en la carretera."
Unas horas más tarde…
Bell y Apollo se encontraban apoyados contra una de las tantas columnas del edificio Ferry, esperando la llegada de sus otros compañeros. Mientras tanto, un poco a la lejanía Clarisse se encontraba junto a los demás que los habían acompañado, charlando tranquilamente.
"¿Crees que no encontraran tu auto?" Preguntó Bell, entregándola una mirada de reojo al Dios.
"No lo creo. No tenía matricula ni patente, así que tampoco voy a tener problemas." Bromeó Apollo, aunque Bell no entendió el chiste por obvias razones. "Aun así, no debes preocuparte. Me encargué de dañar las cámaras. No tendrás problemas en San Francisco." Comentó con simpleza, haciendo que Bell se sintiera un poco mejor.
"Gracias. No me gustaría que me conocieran como un criminal." Bell agradeció al Dios, dando un pequeño suspiro de alivio.
Su conversación fue interrumpida cuando vieron llegar a los colectivos un tanto maltratados.
Grover rápidamente se bajó, mirando a todos los transeúntes que lo miraban de una forma extraña. "¿Qué sucede, nunca vieron un colectivo un poco maltratado?" Preguntó, apuntando con sus muletas discriminadamente, haciendo que todos se sintieran un poco culpables y continuaran su camino. "Así me gusta…" Susurró el sátiro por lo bajo con un pequeño asentimiento.
Todos se reunieron y comentaron lo sucedido, algo que tomó por sorpresa a todos. Grover y Nico no pudieron evitar maldecir por lo bajo al perderse semejante espectáculo.
"Annabeth, ¿tienes la llave?" Preguntó Zoe, haciendo que la hija de Atenea sacará la llave de su bolsillo con una pequeña sonrisa.
"Ahora, solo tenemos que encontrar la puerta." Comentó Annabeth, dando un pequeño suspiro.
"Primera puerta al costado derecho del edificio." Fue la simple respuesta de Apollo, haciendo que todos lo miraran con ligera sorpresa.
"Muchas gracias por tu ayuda, Apollo." Comentó Bell con una sonrisa genuina en su rostro, siendo respondida por el Dios.
"¡No hay problema!" Exclamó el Dios, para luego ponerse un poco serio. "Ella es importante para mi también. No me importa arriesgarme un poco."
"Lo sé." Comentó el albino, apoyando una mano en su hombro. "Pero no quiero que salgas perjudicado. Ya hiciste demasiado por nosotros." Apollo simplemente asintió, para luego ver como Zoe y Phoebe se le acercaron.
"Haré que Lady Artemisa sepa todo lo que nos ayudaste. Lo prometemos." Comentó Zoe, al mismo tiempo que Phoebe asentía con una pequeña sonrisa.
"Sé los agradecería." Comentó el Dios con sus ojos cerrados.
Finalmente, el grupo avanzó, despidiéndose de Apollo.
Sin que nadie se diera cuenta, el Dios abrió sus ojos. Su sonrisa se borró al instante mientras los observaba con ligera preocupación.
"Bien…" Annabeth incrustó la llave, girándola. "Veamos que nos espera aquí adentro." Comentó, abriendo la puerta de un tirón. Todos se vieron un tanto decepcionados ante la vista, debido a que solo había un montón de escaleras que iban hacia abajo.
"¿Escaleras?" Preguntó Percy, un tanto confundido.
"No hay tiempo para pensar en eso." Comentó Bell, liderando la bajada, siendo seguido rápidamente por todos.
Después de estar bajando como unos diez minutos, todos comenzaron a ponerse un poco nerviosos.
"¿Puedes usar tu fuego, Bell?" Preguntó Zoe, forzando su vista. "No se ve nada…"
Bell asintió, alzando su mano. La pequeña llama en su mano hizo que todas las antorchas que estaban al costado de las escaleras se encendieran mágicamente, y fue ese momento en donde se dieron cuenta que algo raro estaba pasando.
"El diseño de las escaleras cambio por roca quemada…" Pensó Phoebe en voz alta, viendo todo el lugar. "De hecho, todo está quemado."
"Es un pasadizo hacia el Inframundo." Explicó Annabeth rápidamente, reconociendo el lugar y las pistas. "Lo más probable es que el puerto se encuentre en el Inframundo, y nos conecte a una llegada más directa al Jardín de las Hespérides." Todos asintieron de acuerdo con las palabras de la hija de Atenea, mientras continuaban bajando por las escaleras.
Finalmente, el paso estrecho se agrando considerablemente, al mismo tiempo que una ola de calor y luz ilumino todo el sitio.
Todos observaron el paisaje bastante impresionante, escuchando numerosos gritos. El lugar donde se encontraban parecía ser muy grande, pero estaba mayormente sellado por las rocas, pareciendo un tipo de cueva. En las aperturas es donde entraba una gran cantidad de luz, producto a las cascadas de lava que se veían a la lejanía, entre otras cosas calientes que no eran muy agradables, pero si impresionantes.
Ellos bajaron su mirada, para ver que había numerosas cabañas hechas de madera, junto con grandes rocas quemadas y árboles secos que adornaban el sitio, junto con la costa que podía verse un poco lejos de las cabañas. La decoración estaba bien, pero no se veía ningún puerto en la cercanía.
"Sigamos buscando por allí." Señaló Zoe, viendo como otra cueva llevaba a otro camino. "Recuerden que no deben pisar el agua. Por su color, puedo ver que es el Rio Styx, y ese rio no significa nada bueno…" Declaró la lugarteniente, recibiendo un asentimiento por parte de todos.
Continuaron avanzando tranquilamente, mientras Bell aun encabezaba el grupo. El albino alzó su mano, haciendo que todos se frenaran. Entre las cabañas salieron un gran grupo de mestizos, junto con algunos guerreros-esqueletos y un enorme ciclope con armadura que ya se había visto anteriormente.
"Vaya, vaya… Así que ustedes ya han llegado." Comentó Claudia, que estaba en frente de todo el pequeño ejército.
Al ver a la mujer, Bell apretó fuertemente los puños. "Tú… Te recuerdo."
Al escuchar esto, la mujer no pudo evitar mirarlo con una ceja alzada. "¿Te conozco?" Preguntó, ya que le era imposible reconocerlo con ese disfraz que tapaba su rostro.
Al ver que Bell estaba temblando, Zoe le tomó el hombro para intentar calmarlo, pero Bell se apartó rápidamente, dando un par de pasos hacia adelante.
"Date por seguro que me conoces muy bien." Bell pisó fuertemente el suelo. Su mirada encapuchada no logró tapar sus ojos apáticos. "¿Por qué no vienes aquí a comprobarlo?"
La mujer alzó ambas cejas ante el duelo que le estaba proponiendo el albino, para luego reírse descaradamente. "Soy el general de las tropas de Luke, ¿en serio crees que puedes derrotarme sin ayuda?" Preguntó, dando un paso hacia el frente. Al ver que no recibió ninguna respuesta, la mujer tan solo le entregó una sonrisa maliciosa. "Muy bien, eso lo hace más divertido para mí." Concluyó, acercándose a él para comenzar el duelo.
Claudia desenfundo sus dos dagas, mirando a Bell como si fuera un estúpido, ya que simplemente puso ambas manos en sus bolsillos.
"Eres un idiota, ¿verdad?" Claudia ensanchó sus ojos de una manera un tanto tétrica, para luego abalanzarse encima de Bell a una buena velocidad.
Bell intentó atacarla con su mano desnuda, pero falló debido a que Claudia bloqueó muy bien el ataque.
"Si, definitivamente eres un idiota." Comentó la mujer, viendo como la mano de Bell comenzaba a gotear un poco de sangre.
La mujer no se distrajo mucho con la sangre, ya que pudo ver como la otra mano de Bell se dirigió rápidamente hacia ella, haciendo que una sonrisa maligna adornara su rostro.
"Muy lento." Comentó, dando un gran salto para que el brazo de Bell pasara justo por debajo de su cintura. Ella aterrizó rápidamente y dirigió una de sus dagas a una gran velocidad hacia el rostro del encapuchado, para luego sonreír con gran placer cuando sintió como la daga se incrustaba entre los huesos. Ella no lo dudó ni un segundo, girando rápidamente su otra daga sobre su mano, clavando la punta a unos pocos centímetros de la anterior, haciendo que esa sonrisa placentera incrementara aún más, si eso era posible. El movimiento fue tan rápido que la capucha de Bell se agito violentamente, cayendo lentamente.
"¡Ya me había olvidado lo hermoso que era esto!" Gritó Claudia con gran sadismo. Esa felicidad enfermiza no le duro mucho tiempo, ya que ensanchó sus ojos con ligera sorpresa cuando el rostro de Bell fue desvelado, además del hecho que ambas dagas estaban siendo mordidas por Bell, indicando que había parado los ataques con tan solo su boca.
Cuando Claudia quizá alejarse, sintió como los brazos de Bell la rodearon, apresándola por completo.
"¡Oye!" Una mirada asquerosa adornó la mirada de la mujer. "¡Quítame las manos de encima, maldito machista pervertido asqueroso y repugnante!" Gritó, mientras intenta mover sus caderas para zafarse del agarre.
Bell rompió las dagas con sus dientes, haciendo que todos lo miraran en shock. "¿Machista?" Claudia ensanchó ligeramente los ojos cuando sintió que el agarre de Bell se afirmó aún más, produciéndole un poco de dolor y negándole cualquier movimiento. "Matar a un pedazo de basura no me convierte en machista." Dijo, un brillo frio adorno sus ojos, haciendo que la mujer ensanchara sus ojos con horror.
Rápidamente comenzó a gritar con gran desesperación, utilizando sus propias manos para rasguñar el rostro de Bell, aunque solo le sirvió para hacerse daño ella misma.
Sus movimientos desesperados continuaron por un tiempo más mientras sus manos comenzaban a sangran una gran cantidad debido a su pérdida de uñas y los diversos daños.
"Ahora que sentiste la misma desesperación que yo, es hora de terminar con esto." Fueron las últimas palabras de Bell, por lo menos, las últimas que escuchó esa mujer.
El gritó de Claudia se volvió completamente ahogado cuando vomito una gran cantidad de sangre, debido a que Bell la había apretado hasta matarla.
Sin dejar tiempo a la conmoción de los enemigos, Bell arrojó el cuerpo inerte en contra de ellos y luego alzó la mano.
'El general' estaba entre los esqueletos, y solo pudo ensanchar sus ojos en shock cuando vio como una enorme llamarada salió disparada de su mano.
"¡Fire Bolt!" Gritó Bell, haciendo que las llamas consumieran a todos, sin dejarle si quiera el margen para liberar un pequeño grito de dolor.
Bell entrecerró un poco sus ojos cuando vio que el ciclope gigante logró soportar el ataque, aunque era el único que lo hizo. Aun así, no se liberó del todo, y las diversas quemaduras que se podían visualizar en su cuerpo eran la prueba.
"Esa armadura es más resistente de lo que pensé… Quizás debí usar más un poco más de poder…" Se dijo a sí mismo en voz baja, para luego mirar a sus amigos. "Vayan al puerto. Yo me encargare de este, y los otros dos que están escondidos en los tejados." Finalizó, mirando hacia arriba de una cabaña, en donde los conocidos Ajax y Ulises asomaron sus cabezas.
"Así que nos descubrió…" Comentó Ajax, con una sonrisa. Ambos estaban un poco sorprendidos de lo que habían presenciado hace un momento, aunque lo ocultaban a la perfección.
"Cuídate…" Zoe posicionó una mano en su hombro, deseándole lo mejor, aunque sabía bien que no necesitaba suerte en esta batalla.
"¿Ajax?" Preguntó Ulises, bajando del techo junto con su hermano mientras veía como se marchaban hacia el puerto.
"Déjalos." Comento Ajax, fijando su mirada en Bell. "Recuerda que este tipo es nuestro objetivo. Eso creo." Ajax dio su punto, recibiendo un asentimiento por parte de su hermano.
Bell observó detenidamente a los dos hermanos que se escudaban detrás del ciclope. Vio que llevaban arcos, espadas, y el mencionado Ajax llevaba algo extraño en su espalda que estaba seguro de haberlo visto en algún lado. Solo estaba seguro de que era un tipo de proyectil peligroso.
"Así que, ¿tienen algo conmigo?" Preguntó Bell, cruzándose de brazos con una pequeña sonrisa.
"Nosotros no, pero el jefe sí." Contestó Ulises sin darle mucha información, haciendo que Bell alzara una ceja.
"Muy bien." Bell cerró sus ojos, sin mostrarse muy interesado en saber quién era ese tal jefe. "Supongo que es hora de divertirse un rato." Concluyó, dibujando una mirada afilada en su rostro.
El ciclope agito fuertemente su estaba, creando un pequeño cráter con ella.
"Eso decimos nosotros." Aclaró Ajax, cruzándose de brazos con una sonrisa un tanto precavida en su rostro.
¡FINAL DEL CAPÍTULO!
Se viene una última batalla antes de viajar al Jardín de las Hespérides.
Lamento mucho la tardanza, en verdad. Estuve de naciones por varios días, y cuando volví tuve unos problemas por aquí y allá que por suerte ya pude solucionar.
Intenté hacerlo todo bastante diferente a la obra original con pasos similares. Ah mis ojos, no quedó tan mal, pero eso no me corresponde decidirlo a mí, sino a ustedes. Sé que lo de los autos fue un tanto extraño. Quería encontrar una manera de darle protagonismo a Apollo. Bueno, solo me queda en la cabeza pensar que este fue un muy buen capítulo, o un completo desastre. Es algo que no me dejara dormir xD. Por esas mismas razones espero sus opiniones. Y, si el capítulo te pareció muy exagerado o/y aburrido, me disculpo mil veces!
Si prestaron atención, estuve cambiando algunos apartados con las letras negras para remarcar ciertas cosas, como los saltos de línea o los poderes. Si les gusta, haré eso en cada capítulo para que puedan diferenciar fácilmente.
Dejando de lado mis inseguridades, les deseo lo mejor para estos últimos meses del año. Nos estaremos viendo pronto.
Un saludo!
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