¡Aquí me presento de nuevo, entregando otro capítulo!
Antes de comenzar, posteare los objetivos a cumplir:
Wattpad: 2814/3000 Estrellas. 22.487/30.000 lecturas.
FanFiction: 68/75 favoritos. 79/100 seguidores. 172.158/200.000 palabras.
*Recuerden que solo uno de esos objetivos ya significa un capítulo doble, y si se llegan a cumplir más al mismo tiempo, podrían ser hasta capítulos triples o cuádruples.*
Ahora, llegó el momento de la review:
Funny-Little-Cute White Fox: Pasa el tiempo, y tu nombre aun me resulta difícil de escribir jajaja. Para empezar, como siempre, quiero agradecer tu constante apoyo, que siempre me inspira a seguir adelante. Ahora, me alegro que las escenas finales hayan sido muy buenas bajo tu criterio, y espero que este capítulo también te sea interesante.
Sin nada mes que agregar, disfruta!
"Vayan al puerto. Yo me encargare de este, y los otros dos que están escondidos en los tejados." Bell miró hacia arriba de una cabaña, en donde los conocidos Ajax y Ulises asomaron sus cabezas.
"Así que nos descubrió…" Comentó Ajax, con una sonrisa. Ambos estaban un poco sorprendidos de lo que habían presenciado hace un momento, aunque lo ocultaban a la perfección.
"Cuídate…" Zoe posicionó una mano en su hombro, deseándole lo mejor, aunque sabía bien que no necesitaba suerte en esta batalla.
"¿Ajax?" Preguntó Ulises, bajando del techo junto con su hermano mientras veía como se marchaban hacia el puerto.
"Déjalos." Comento Ajax, fijando su mirada en Bell. "Recuerda que este tipo es nuestro objetivo. Eso creo." Ajax dio su punto, recibiendo un asentimiento por parte de su hermano.
Bell observó detenidamente a los dos hermanos que se escudaban detrás del ciclope. Vio que llevaban arcos, espadas, y el mencionado Ajax llevaba algo extraño en su espalda que estaba seguro de haberlo visto en algún lado. Solo estaba seguro de que era un tipo de proyectil peligroso.
"Así que, ¿tienen algo conmigo?" Preguntó Bell, cruzándose de brazos con una pequeña sonrisa.
"Nosotros no, pero el jefe sí." Contestó Ulises sin darle mucha información, haciendo que Bell alzara una ceja.
"Muy bien." Bell cerró sus ojos, sin mostrarse muy interesado en saber quién era ese tal jefe. "Supongo que es hora de divertirse un rato." Concluyó, dibujando una mirada afilada en su rostro.
El ciclope agito fuertemente su estaba, creando un pequeño cráter con ella.
"Eso decimos nosotros." Aclaró Ajax, cruzándose de brazos con una sonrisa un tanto precavida en su rostro.
CAPÍTULO 23: ¡BATALLA EN EL PUERTO: DIOS MENOR VS EL CHICO DE LA PROFECIA!
"Luke solo nos dijo que poseía una velocidad asombrosa, y que su fuerza también era algo bastante impresionante. No nos dijo mucho más que eso, aunque el Jefe sostuvo que no necesitaba pistas para acabar con un impostor…" Pensó Ajax, estudiando a Bell con la mirada. "Sin embargo, nosotros no somos el jefe, por lo que lo ideal sería tomar ciertas precauciones…" Ajax entrecerró sus ojos, recordando como una gran cantidad de fuego hizo que exterminara a todo el ejército. "Especialmente, después de haber visto ese ataque. No lo vi utilizar ningún tipo de granada incendiaria o algo por el estilo, pero es imposible que un hijo de Zeus y Hera tenga el poder de expulsar un ataque de fuego tan grande, si recordamos que ni siquiera aun ha sido reconocido como un Dios en primer lugar…"
Ajax miró a su hermano, haciendo que ambos asintieran al mismo tiempo.
"Lo mejor será probar el terreno…" Pensaron ambos al mismo tiempo, mirando al enorme ciclope con armadura.
"Veamos como actúas contra una fuerza incontrolable, muchacho." Comentó Ulises con gran confianza, para luego darle un par de palmadas en la armadura al ciclope, haciendo que gruñera fuertemente.
"Piensan utilizar un cebo para medir fuerzas…" Pensó el albino, cruzándose de brazos. "Estos dos no son tan idiotas como parecen a simple vista." Bell miró con gran tranquilidad como el ciclope agito su espada fuertemente, enterrándola en el suelo y haciendo que el suelo se levantara por la fuerza del impacto. "Por sus miradas, deben estar esperando que lo esquive para bajar la guardia." Pensó el albino, viendo que ambos hermanos tenían sus manos a centímetros de sus espadas.
El ciclope volvió a levantar su espada con suma fiereza, haciendo que una gran cantidad de polvo y rocas salieran volando hacia el frente. Bell tan solo se limitó a mirarlo tranquilamente, mientras se quitaba el traje y su monóculo, quedándose con su remera musculosa de color negra.
El ciclope alzó lo más alto posible su espada en un rápido movimiento con un gran rugido, haciendo que una gran ventisca se avecinará en contra de Bell, que la recibió sin ningún tipo de problemas.
"Parece que nuestro amigo va en serio. Si no se mueve, quizás termine partido a la mitad." Comentó Ajax con cierta gracia.
El ciclope finalmente reforzó su agarre en la espada, y corrió rápidamente a la dirección del albino, generando un pequeño camino de destrucción con sus pasos.
El ciclope bajo la espada con todas sus fuerzas, haciendo que una enorme ventisca volviera a presentarse.
Ajax y Ulises empuñaron sus espadas rápidamente, solo para quedarse estáticos en el lugar cuando se dieron cuenta que no había salido como esperaban.
Bueno, y decir que estaban sorprendidos por el desenlace es poco.
El ciclope estaba temblando con incredulidad al ver como Bell había parado el mandoble gigante con una sola mano, mientras a sus pies se alzaba un pequeño cráter. El albino obligó al ciclope a bajar la espada con su fuerza superior, haciendo que quedara agachado. Después de eso, sucedió lo más impactante.
En el periodo de tan solo un segundo, y sin ningún tipo de aviso, Bell destrozó la espada en mil pedazos con su mano, para luego darle un gran golpe con sus cinco dedos por debajo del casco. Solamente se pudo escuchar un pequeño grito ahogado del enorme monstruo cuando mancho todo su casco de sangre, para luego caer al suelo y convertirse en polvo.
Al ver esto, una gran cantidad de sudor se presentó en el cuerpo de los dos hermanos, que habían quedado completamente paralizados.
"M-muy bien…" Ajax fue el primero en controlarse, para luego mirar seriamente a su hermano. "Es obvio que posee una fuerza abrumadora. La única opción que nos queda, es intentar luchas a distancia."
Al escuchar esto, Ulises asintió rápidamente.
Bell observó cómo ambos enfundaban nuevamente sus espadas y sacaban sus arcos. Pudo visualizar perfectamente que ambos estaban bastante nerviosos. Intentaron ocultar ese hecho, pero el sudor frio los delataba.
Cuando vio que ambos cargaron una flecha en su arco, el albino procedió a cruzarse de brazos, esperando el próximo ataque.
"… ¿Se está burlando de nosotros?" Pensó Ulises, haciendo que una vena en su cien apareciera. "¿Quieres provocarnos? Veamos cuanto te dura el teatro…" Concluyó, esbozando una pequeña sonrisa. "Ni siquiera las Cazadoras pueden igualar el ritmo y la velocidad de nuestras flechas."
Los hermanos se miraron por una última vez, para luego asentir. Ambos Comenzaron a correr a una velocidad bastante impresionante, haciendo que se vieran borrosos. Probablemente, eran aún más rápida que las Cazadoras.
Aun así, Bell pareció no inmutarse, quedándose exactamente en la misma posición.
Los hermanos rodearon a Bell, corriendo de izquierda a derecha a unos pocos metros de él. El albino se quedó inmóvil, sintiendo como ambos se movían a lo largo del pequeño círculo que se encontraba entre las cabañas.
Ellos continuaron rodeándolo, pasando cada vez más cerca de él. Después de un par de segundos, Ajax pasó a tan solo un centímetro de distancia, y aun así Bell ni siquiera movió un dedo.
Ajax frunció el ceño por un corto segundo. "¿Planea quedarse ahí todo el rato?" Pensó, para luego pestañear al encontrar una posible respuesta. "Espera… Quizás vamos demasiado rápido como para lograr interceptarnos."
Tras pensar eso, le rodeó una vez más junto con su hermano, para luego detenerse abruptamente, y arrojarle una flecha a pocos metros de distancia. Ajax no pudo evitar ensanchar sus ojos en shock cuando la flecha traspaso su pecho, sin más.
"¡Maldición!" Gritó Ulises, arrojando numerosas flechas a una gran velocidad mientras seguía en carrera.
El resultado fue exactamente el mismo. Todas las flechas traspasaron el cuerpo de Bell sin ningún tipo de explicación.
Ulises se frenó en seco, quedando a las espaldas de Bell a una distancia segura. "¿Cómo es posible que los ataques lo estén atravesando? ¿Qué truco está usando…?" Pensó Ulises en voz alta, para luego gritar de dolor cuando Bell apareció de la nada con su puño extendido, dándole directamente en la cara.
"¡AAAAAGHHH! Ulises se quejó, tomándose la nariz con ambas manos mientras caminaba hacia atrás con leve temblores.
Al ver esto, Bell lo miró como si fuera un debilucho. "Apenas te toque…" Susurró el albino, mirando su puño, aun extendido.
Finalmente, Ulises se quitó la mano de la cara después de unos pocos segundos de estar quejándose, viendo que su nariz estaba completamente rota. Aun así, no es en eso en lo que se estaba fijando ahora mismo.
"¡¿Cómo demonios se movió tan rápido?!" Pensaron ambos hermanos completamente incrédulos.
"¡Estaba a varios metros de él! ¡Es imposible que no me percatara de sus movimientos con anticipación!" Pensó Ulises, apretando fuertemente sus dientes, para después mirar a su hermano.
Ambos sacaron unas dagas repentinamente, para luego impactarlas fuertemente en contra de Bell. El ataque supuestamente sorpresivo había sido detenido en seco por Bell, debido a que había bloqueado el ataque con sus dagas, sin importar que un ataque había ido a la mitad de su espalda.
Bell giró sobre sí mismo en un rápido movimiento, girando como un trompo con sus piernas extendidas, obligando a los hermanos a pegar un pequeño salto para apartarse. El albino se recompuso al instante con un salto, para luego juntar sus brazos en forma de X y apretarlos fuertemente.
"¡AAAHHHHHHHHHH!" Gritó a todo pulmón, extendiendo sus brazos y haciendo que una enorme ventisca de llamaradas se alzara por el lugar, creando un gran cráter. Ambos sujetos salieron volando sin previo aviso.
"¡¿Pero qué mierda?!" Pensó Ajax, apretando fuertemente los dientes.
Ambos se estrellaron en contra de las cabañas, rompiendo la pared sin mucha dificultad.
Ambos asomaron su rostro por la pared destrozada, viendo que el polvo y la destrucción causada por el ataque comenzaban a desaparecer, mientras Bell volvió a cruzarse de brazos.
"¡No te burles de nosotros!" Gritó Ajax, temblando de ira.
Ambos hermanos se abalanzaron encima de Bell a toda velocidad.
Cuando estaban a unos pocos centímetros de cortarlo con sus dagas, Bell frunció ligeramente el ceño y movió uno de sus dedos.
Al ver esto, ambos hermanos se frenaron al instante, para luego dar un enorme salto hacia atrás.
Bell no pudo evitar sonreír burlonamente ante lo sucedido. "¿Se asustaron porque moví un dedo?"
La pregunta del castaño hizo hervir la sangre de los hermanos.
"¡Silencio!" Gritaron al unísono, abalanzándose encima de él con una sincronización impresionante.
Nuevamente intentaron cortar a Bell con sus dagas, pero esta vez ni siquiera los bloqueó. Simplemente paso como al principio, todos sus ataques terminaban traspasando la piel del albino, como si en realidad no estuviera allí.
Después de numerosos intentos fallidos, ambos apretaron fuertemente los dientes y se apartaron con un pequeño salto.
"¡Ulises!"
"¡Si!"
Ambos se entendieron prácticamente al instante, trepando al techo de las cabañas con rápidos movimientos, para luego comenzar a saltar sobre todos, corriendo en círculo a una enorme velocidad.
Ambos sacaron sus arcos, cargando 3 flechas en una sola tirada.
"¡Ahhhh!" Bell apretó fuertemente los puños, haciendo que una gran capa de fuego ondeante le rodeara por completo, de esa manera, destruyendo los docenas y docenas de flechas que eran enviadas desde todas las cabañas.
Cuando se quedaron sin flechas, Bell apagó su escudo y Ajax bajó rápidamente del techo, sacando una flecha de su bolsillo, al mismo tiempo que encendía una mecha con el roce del suelo.
"¡Destruye esto!" Gritó a todo pulmón, arrojándole una flecha que tenía una dinamita pegada en la parte media.
Cuando el ataque estuvo a pocos centímetros de su rostro, Bell apretó ligeramente los dientes y desenfundó su arco en un movimiento extremadamente rápido. Todo se volvió lento a su alrededor, mientras colocaba el arco con gran precisión sobre la flecha, para luego re direccionar el ataque.
Al ver esto, Ajax apretó fuertemente sus dientes con gran incredulidad.
Ulises dio un pequeño salto hacia el costado al ver que la flecha se dirigía a él, para luego mirar el destrozo que había causado a la cabaña que estaba a sus espaldas.
Cuando miró nuevamente al frente, Pegó un gran grito completamente asustado, debido a Bell estaba justo en frente de él, con su típica mirada amistosa.
"Eso estuvo cerca…" Comentó el albino. "Aun necesito practicar un poco más."
"¡CIERRA LA MALDITA BOCA!" Gritó Ulises completamente enfurecido, intentando darle diferentes puñetazos y patadas, teniendo el mismo resultado de siempre.
"¡Aguántalo ahí, Ulises!" Ordenó Ajax, para luego acudir en su ayuda, atacando a Bell por la espalda con su daga.
Ataque tras ataque a enorme velocidades. No importaba cuantas veces le atacaran, ya que una, y otra, y otra, y otra vez terminaban en la nada…
Después de estar varios segundos con los ataques frenéticos, finalmente Bell desapareció de la nada, al mismo tiempo que Ajax clavaba la daga en el hombro de Ulises, y recibida un fuerte rodillazo en el estómago por parte del mismo.
Ambos temblaron levemente de dolor, hasta que finalmente se reincorporaron.
"Ya hemos tenido suficiente…" Comentó Ajax, entrecerrando sus ojos. El hombre agarró el lanzacohetes que llevaba en su espalda en un rápido movimiento. "¡Solo necesito un segundo!"
"¡De acuerdo!" Ulises se puso al frente. "¡Déjamelo a…!"
Ulises no pudo terminar su frase, ya que vomito una gran cantidad de sangre, saliendo volando hacia atrás.
Ajax solo pudo ensanchar sus ojos en completo shock cuando Ulises pasó a su lado. El sudor se intensifico aún más junto con su nerviosismo, cuando un fuerte estallido sacudió fuertemente su cabello, al mismo tiempo que se escuchaba un jadeo ahogado.
Ajax giró lentamente su rostro mientras temblaba, para luego pestañear en completo estado de shock.
"¿Cuánto tiempo dijiste que necesitabas?" Preguntó el albino, mientras sostenía a Ulises del cuello, que, por cierto, estaba completamente dislocado.
Bell arrojó el cuerpo al suelo como si fuera basura, caminando lentamente hacia su último adversario. Ajax permanecía completamente inmóvil, probablemente por la gran conmoción que le produjo presenciar la muerte de su hermano, y que muriera de una manera tan sencilla.
Justo cuando pensaba que esto iba a ser bastante sencillo, Bell logró captar un sonido que provenía de las escaleras que llevaban al Infierno, haciendo que mirara hacia allí.
El albino ensanchó sus ojos con gran sorpresa cuando vio como una silueta voladora pasó tan rápido que ni siquiera su gran percepción pudo captarlo a tiempo.
Bell salió despedido a una gran velocidad cuando un puño aterrizó en su mejilla contundentemente. Por suerte, el albino logró reincorporarse rápidamente, aterrizando forzosamente de pie. Intentó visualizar a su oponente rápidamente, pero vio que ya no estaba en su posición. No pudo evitar ensanchar sus ojos con ligera sorpresa cuando vio una enorme silueta a sus espaldas.
Bell se agachó por puro instinto, esquivando un puñetazo que iba directo a su rostro. Rápidamente contrarrestó con un codazo, que fue cubierto sin muchos problemas con el antebrazo musculoso del desconocido. El albino aprovechó esto para pegar un pequeño salto y darse la media vuelta, por fin pudiendo ver al enorme hombre sumamente musculoso con un corte militar.
Los golpes no se detuvieron allí, ya que Bell contratacó con gran fiereza, aunque eso no alcanzó para desestabilizar al hombre fornido. El sujeto que había entrado recientemente a la acción, esquivaba todos sus puñetazos con una buena maniobra, mientras intentaba contratacarlo. El albino no se quedaba atrás, ya que también esquivaba todos sus golpes con suma precisión.
La ida y vuelta pareció eterna, en donde ninguno de los dos podía propinarse un golpe. La mirada seria de Bell indicaba que esta vez estaba yendo mucho más en serio.
Finalmente, Bell intentó darle una patada ascendente en sus costillas, pegándole fructíferamente. Una pequeña onda de choque se presentó tras el golpe, indicando que el daño debería de ser bastante significativo.
Debería…
Bell pestañeó con sorpresa cuando vio que el hombre le sonrió, indicando que no había recibido daño alguno. El sujeto le tomó rápidamente de la pierna, revoleándolo con gran fuerza hacia una de las cabañas más cercanas.
Bell apretó ligeramente los dientes, dando varias vueltas en el aire para reincorporarse, aterrizando en el marco de la ventana que había en el segundo piso. El albino levanto su cabeza para ver a su contrincante, ya que se había quedado de cabeza. Una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro al ver las características de su oponente.
"¡Jefe!" Exclamó Ajax con los ojos bien abiertos.
Esto solo hizo que los cabos sueltos finalmente se hilaran a la perfección.
"Solo los Dioses pueden volar, y únicamente existen dos Dioses con ese tamaño y músculos. Conozco a Ares a la perfección. Por lo tanto…" Comentó Bell, alzando ambas cejas. "No me esperaba que tú fueras 'el jefe', Hércules…"
"Oh…" El ahora reconocido Hércules, se cruzó de brazos, entregándole una sonrisa. "No pensé que me reconocerías, hermano."
SALTO DE LINEA.
El pequeño ejército se dirigió por el sendero que había entre las enormes paredes del Infierno, hasta que finalmente llegaron a un lugar donde el estrecho camino se ampliaba considerablemente.
"¡Alto!" Exclamó Grover, que iba a la cabeza, haciendo que todos se detuvieran al instante.
Zoe, Percy y Clarisse asomaron su cabeza entre las enormes paredes, viendo lo que estaba presenciando el sátiro. La cueva se había vuelto a expandir considerablemente, donde había numerosas cabañas y una enorme muelle en la costa, que estaba acompañado de algunos barcos considerablemente grandes. Parecían cruceros.
"Ese debe ser el puerto." Aclaró Grover, para luego ver a la gran cantidad de semidioses traidores que se encontraban alrededor de las cabañas, muchos estaban sonriendo y hablando tranquilamente, por lo que de seguro no se habían dado cuenta lo que estaba sucediendo más atrás. "El problema son ellos. Será imposible llegar a los barcos con un grupo tan numeroso."
"Si…" Dijo Zoe, estudiando las posibilidades. "Además, su grupo es casi tan grande como el nuestro. Por lo menos, no se encuentran monstruos entre ellos."
"Tenemos que intentar llegar al Jardín de las Hespérides con las menores bajas posibles." Comentó Percy, observando a sus compañeros. "¿Cuál es el plan?"
Todos se quedaron callados, ya que a nadie se le ocurría que hacer.
Después de unos pocos segundos, Grover visualizó una gran soga que sostenía un montón de troncos y rocas. Luego de eso, observó al puerto, mirando al barco más cercano.
"Tengo un plan, aunque necesitaré que me apoyen para llegar a aquel barco." Grover señaló al barco, haciendo que todos se miraran entre sí.
"Necesitaremos retener por un tiempo a los enemigos para llegar hasta allí." Aclaró Zoe con cierta seriedad.
"Nosotros nos encargamos de eso." Declaró Clarisse con una pequeña sonrisa muy segura en su rostro. Ella rápidamente se fue hacia atrás para comunicarle a sus medios-hermanos, mientras que Grover miró fijamente a la Lugarteniente.
"Cuando llegue el momento, necesitaré que cortes la cuerda de allí." El sátiro señaló, haciendo que Zoe mirara la soga que sostenía un posible derrumbe.
"Creo que estaré muy ocupada para ello, así que le dejaré ese trabajo a la Cazadora más inexperta." Comentó Zoe, recibiendo un asentimiento por parte de Grover.
Después de que el plan fue recibido por todos los participantes, Grover desenfundo sus dagas, mientras que algunas Cazadoras sacaban sus arcos y otras sus dagas. Percy se puso al lado de Grover, convirtiendo su bolígrafo en una espada. El grupo de las Cazadoras y de Percy formó un triángulo detrás del mismo, preparándose para avanzar.
"Muy bien…" Grover comentó seriamente, preparándose para correr. "… ¡Vamos!" Ordenó en silencio, haciendo que todos corrieran a la acción.
Al estar tan tranquilamente, los enemigos recibieron el ataque de una forma bastante impactante para ellos, recibiendo una gran cantidad de bajas en muy poco tiempo.
Todos rápidamente se pusieron en posición de batalla, haciendo que ambos mini-ejércitos chocaran entre sí como una pared. Los ruidos de los metales, los gritos de batalla, y los gritos de dolor no tardaron en escucharse por el campo de batalla.
"¡Manténgase firmes!" Gritó Clarisse hacia sus hermanos, liderando el frente de ataque.
Los ojos de la pelirroja se desviaron hacia su costado derecho, pestañeando con gran sorpresa cuando vio como el grupo de Grover estaba avanzando con mucha rapidez.
Percy cortó la garganta del primero que se cruzó, mientras que Annabeth lo siguió por el costado, pegando un gran salto para hundir su espada en el cráneo del primer enemigo que se atravesó en su camino, para que luego ambos giraran sobre si mismos con la espada extendida, cortando el abdomen de más enemigos, sin siquiera pararse un segundo. Desde atrás de ellos, Zoe, Phoebe, Thalía y Nico iban protegiendo los costados para que nadie se acercara a Grover, que se encontraba en el centro del grupo. Mientras tanto, las dos Cazadoras más pequeñas iban corriendo desde la retaguardia, lanzando numerosas fechas en donde todas pegaban perfectamente en el blanco, demostrando su gran mejoría en estos meses.
A pesar de haberse internado en la posición enemiga, el grupo iba masacrando a todos los que intentaban cruzarse en su camino, demostrando porque algunos eran conocidos como los mejores del campamento, y porque las Cazadoras de Artemisa son tan peligrosas.
Después de estar avanzando tanto, finalmente llegaron al muelle, en donde Grover se escabulló entre el grupo, yendo directamente al barco.
Mientras tanto, los demás optaron una posición defensiva encima del muelle, sin dejar que nadie avanzara, acabando con todos los que lo intentaban.
Los que más resaltaban en el grupo, eran las Cazadoras, especialmente Zoe y Phoebe, que tenían una enorme sonrisa de gozo en su rostro por cada víctima que cobraban sus dagas, indicando que habían estado muy frustradas por no poder matar a ninguno de los captores de Artemisa.
Percy y Nico observaron con una gota de sudor nerviosa como las dos mujeres cortaban la cabeza de sus adversarios con una enorme sonrisa un tanto tenebrosa. Ambos hicieron una nota mental de nunca meterse con ellas, y nunca meterse con las personas que las rodeaban.
No pasaron muchos segundos para que se escuchara una gran bocina que retumbó toda la cueva, haciendo que todos sin excepción miraran en dirección al barco que había provocado dicho sonido.
Todos miraron con completa incredulidad como el barco dio la media vuelta, yendo directo hacia el muelle.
Grover le dio un fuerte codazo al vidrio, rompiéndolo en el acto para luego gritar a todo pulmón:
"¡ESPERO QUE ESTÉN PREPARADOS PARA UN BAÑO DE ESTIGIA, MALDITOS BASTARDOS!"
El barco frenó de forma abrupta por culpa del ancla que estaba clavada en lo profundo del Rio Styx, haciendo que diera un medio giro bastante anormal y comenzara a volcarse.
Al ver esto, Bianca, que estaba detrás de todas las filas, rápidamente uso su arco para romper la soga anteriormente mencionada.
Al ver el derrumbe, Clarisse les gritó a sus hermanos para que fueran hacia atrás.
Grover salió por la ventana y comenzó a trepar y saltar todo lo que podía, corriendo rápidamente hacia la superficie, mientras el barco comenzaba a voltearse más y más rápidamente.
Al ver lo que estaba por ocurrir, Zoe y los demás corrieron hacia atrás de una cabaña para refugiarse, pateando y cortando a todos los que se cruzaran en su camino.
A causa del derrumbe, muchos enemigos murieron, y muchos quedaron a merced de la gran ola de estigia que estaba a punto de golpearles.
Grover finalmente bajó con un gran salto, rodando por el suelo para luego pasar corriendo a toda velocidad entre los enemigos, que parecían no darle importancia por lo que estaba a punto de ocurrir.
El barco finalmente cayó de costado, haciendo que una gran cantidad de agua sumamente peligrosa saliera disparada en todas direcciones, mientras una pequeña ola se alzaba por la costa.
Grover finalmente saltó hacia una de las ventanas de una cabaña, rompiéndola en el acto, para luego arrastrarse rápidamente hacia un costado y cubrirse la cabeza. No tardó ni un segundo en entrar una gran cantidad de agua por la ventana, que por suerte solo unas pocas gotas le golpearon en su túnica.
Cuando todo parecía haber terminado, Zoe vio como uno de los enemigos, que aun parecía estar retorciéndose en el suelo por el dolor, retiró un dispositivo de su bolsillo, apretándolo.
Grover se asomó por la ventana, viendo con gran extrañeza como unas luces rojas parpadeaban en la parte inferior del barco. Sus ojos se ensancharon con horror al reconocer las posibilidades, por lo que todos escucharon su segundo grito:
"¡AL SUELO!"
Gritó, tirándose dentro de la cabaña, mientras una enorme explosión hacia sacudir a toda la cueva.
SALTO DE LINEA.
"Ten cuidado, jefe." Comentó Ajax con gran seriedad. "Utiliza un truco para que los ataques atraviesen su cuerpo."
"No es que tus ataques atraviesen su cuerpo." Aclaró Hércules al instante, haciendo que Ajax lo mirara con extrañeza. "El problema es que tus ojos no eran capaz de captar sus movimientos."
"¡¿Cómo dice?!" Ajax pestañeo con completa incredulidad, tras escuchar la respuesta.
La conversación se vio interrumpida cuando un gran temblor se presentó en la cueva.
"Parece ser que tus amigos tienen algunos problemas." Comentó Hércules con cierta gracia tras la gran sacudida que hubo en toda la cueva.
"Estarán bien." Respondió Bell con plena confianza en sus amigos. "¿Por qué traicionaste al Olimpo?"
Hércules alzó una ceja ante la pregunta. "¿Traicionar al Olimpo?" El Dios Menor alzó ambas manos, mirando en varias direcciones. "Yo no eh traicionado al Olimpo, hermano. Solo estoy intentando que nuestro padre abra los ojos para que vea quien es el verdadero hombre de la profecía. Sin ofender, hermano, pero eres un usurpador. Yo debería ser el Campeón del Olimpo, al igual que su héroe. Después de todo, todos mis logros lo abalan, ¿no te parece?" Comentó, cruzándose de brazos. "El Oráculo solo ha dicho mentiras. Como sé que nuestro padre no va a escucharme, eh decidido que acabar contigo y demostrar mi superioridad tras derrotar a la mayor amenazaba que se presentará en mucho tiempo hará que vea la realidad."
"¿Y cómo piensas derrotar a un Titán?" Preguntó Bell, alzando una ceja.
Hércules volvió a alzar ambos brazos, haciendo énfasis en sus músculos. "¿Es que no lo ves, hermano? Eso será algo muy fácil de lograr."
"Ya veo, lo entiendo…" Comentó Bell, asintiendo para sí mismo. "Dicen que sus hijos siempre tienden a ser mejores que sus padres, y esta vez no es la expresión. Es una lástima que Hércules solo haya superado un aspecto de Zeus, y esa sea la idiotez. Aun así, casi toda la culpa la tiene su querido padre por haberlo mimado tanto y dejarlo hacer lo que quiera…" Se guardó las palabras para sí mismo, dando un pequeño suspiro.
"Entonces, ¿Qué dices, hermano?" Preguntó Hércules, mirándolo atentamente. "¿Quieres hacer esto de la manera fácil, o la manera difícil? Si te rindes ahora, te aseguro que te mataré sin producirte ni una pizca de dolor."
Al escuchar esto, Bell no pudo evitar cerrar sus ojos con cierta gracia. "Lo siento, pero una mujer muy cercana a mi estaría muy feliz de volver a verte. Y probablemente, le daría más ilusión verte con la mandíbula dislocada." Bell abrió sus ojos, ensanchando un poco más su sonrisa. "Además, si esa es toda tu fuerza, déjame decirte que no tienes ninguna oportunidad."
Al escuchar lo último, una gran sonrisa se dibujó en el rostro de Hércules. "¿Por qué no vienes y lo compruebas tú mismo, hermano?"
Bell se impulsó con sus piernas con la ayuda de la ventana, destrozándola en el acto. Él giro sobre sí mismo, para luego extender sus dos piernas hacia Hércules, con la idea de propinarle una doble patada en el rostro.
Una enorme ventisca se levantó en el lugar cuando Hércules detuvo sus piernas con una sola mano, haciendo que Bell pestañeara con ligera sorpresa. El Dios rápidamente contratacó, propinándole un fuerte puñetazo en el pecho que lo mando a arrastrarse por el suelo.
Ni bien dejo de arrastrarse por el suelo, Bell abrió sus ojos para ver como Hércules estaba al lado suyo, con la intención de pisarle la cabeza. El albino esquivo el pisotón que destrozó el suelo por unos milímetros, para luego darle una fuerte patada que mando al Dios a arrastrarse por el suelo.
Bell rápidamente corrió detrás de él mientras preparaba una bola de fuego en su mano. Aunque aún seguía arrastrándose por el suelo, Hércules movió su cuerpo a la perfección para esquivar el ataque que generó un pequeño cráter. Bell continuó corriéndolo, intentando propinarle otra bola de fuego, pero nuevamente fue esquivado de la misma manera.
Hércules usó su antebrazo como impulso para volver a pararse y luego comenzar a volar a ras del suelo.
El Dios miró hacia sus espaldas, viendo que Bell lo seguía desde el suelo. "Así que no puede volar, ¿eh?" Pensó Hércules con una media sonrisa. "Ese es un descubrimiento bastante interesante…"
Hércules se elevó un poco por los aires, para luego aterrizar con todas sus fuerzas en la pared de una cabaña. La fuerza se duplicó cuando uso dicha construcción como un impulso, haciendo que la pared se cayera a pedazos.
Bell apretó ligeramente los dientes cuando el Dios volvió hacia él en un movimiento sorpresivo, propinándole un fuerte puñetazo en el estómago que lo mando a volar. Hércules voló rápidamente, quedando por arriba de Bell, para luego propinarle una fuerte patada que lo mando girando hacia el suelo, generando un pequeño estallido por la gran cantidad de fuerza que utilizo en el golpe.
Bell abrió sus ojos justo antes de caer, logrando estabilizarse y aterrizando perfectamente en el suelo, arrastrándose un poco. Ese simple arrastre hizo que una gran parte del suelo detrás de él se levantara, indicando que el ataque no había sido ninguna broma.
"No pensé que descubriría tu secreto tan rápido, hermano." Declaró el Dios desde el aire, haciendo que Bell lo mirara con confusión. "Tú no puedes volar, por lo que no eres un Dios."
Al escuchar esto, Bell no pudo evitar apretar ligeramente los dientes y comenzar a sudar levemente. "Espera un momento, ¿Hércules sabe algo acerca de las otras Dimensiones? Si es así, ¿habrá comentado algo de esto a los demás…?" Bell no pudo evitar pensar con gran preocupación, ya que si más gente sabía sobre la existencia de Dimensiones, más peligro supondría el equilibrio de dichas Dimensiones.
"Ahora, lo sé…" Bell apretó ligeramente sus puños tras las palabras del Dios. "Tú…" El albino espero sus palabras con gran tensión. "Tú eres un simple mortal que recibió la bendición de mi padre."
Al escuchar esto, Bell no pudo evitar poner una cara de palo.
"Definitivamente, eres un simple usurpador." Comentó Hércules con gran seguridad, sintiéndose como un verdadero genio por su supuesto descubrimiento.
Bell lo observó en silencio por algunos segundos con la misma cara, haciendo que la sonrisa del Dios incrementara aún más.
"¿Acaso el gato te comió la lengua?"
"Sabes algo…" Bell posicionó ambas manos en su cintura, haciendo que Hércules lo mirará con cierta intriga. "Lo que te sobra de músculos, te falta de cerebro." Comentó con una sonrisa neutra en su rostro.
Al escuchar esto, Hércules no pudo evitar ensanchar sus ojos a más no poder.
"¡¿Qué es lo que dijiste?!" Gritó el Dios, temblando de ira. "¡¿Cómo te atreves a hablarme de esa manera?!" Volvió a gritar, abalanzándose a toda velocidad en contra del albino, haciendo que Bell se impresionara un poco por el incremento de su velocidad.
Hércules llegó en tan solo un segundo a su posición, comenzando a atacarlo sin darle descanso. Bell esquivaba e intentaba golpearlo a una misma velocidad. Ambos esquivaban todos sus golpes con increíbles movimientos. La rapidez y la fuerza de los golpes estaban haciendo que el suelo comenzara a agrietarse de sobremanera.
Finalmente, Bell intentó bloquear uno de sus golpes, aunque pareció ser que la fuerza fue más de lo que había pensado, ya que no pudo contener el golpe que se dirigió a su mejilla, por lo que salió despedido a una gran velocidad debido al impacto.
Bell terminó estrellándose en contra de una cabaña, rompiendo la pared y cayendo adentro de esta.
"¡Ajax, ahora!" Hércules le gritó, recibiendo un rápido asentimiento de su seguidor.
"¡Entendido, jefe!" Ajax ordenó rápidamente la dirección de su lanzacohetes, enviando el ataque explosivo contra la cabaña prácticamente al segundo.
El cohete finalmente impactó contra la cabaña, generando una enorme explosión que lanzó los restos por los aires, destruyendo completamente a la cabaña. La onda expansiva llegó hasta Hércules, obligando al Dios a cubrirse un poco la vista tras semejante ventisca.
Una gran sonrisa apareció en el rostro de ambos, viendo que no hubo ningún movimiento entre el polvo, por lo que pensaban que lo habían acabado.
"¡Jefe, cuidado!" La sonrisa de Ajax decayó al instante cuando vio como Bell apareció a las espaldas de Hércules de la nada.
Hércules miró sobre sus hombros con ligera incredulidad, intentando darle un rápido codazo, que Bell atrapó con una sola mano sin problemas, para después intentar darle un puñetazo en la espalda, que el Dios detuvo con su antebrazo libre.
Nuevamente, la secuencia de golpes comenzó, y como siempre, los dos esquivaban e intentaban contraatacar a una gran velocidad en todo momento.
Hércules comenzó a apretar los dientes ligeramente, al sentir como los ataques de Bell comenzaban a verse ligeramente borrosos.
Ajax observó desde lejos, pestañeando con ligera sorpresa cuando se dio cuenta de algo. "Un momento… ¿Los ataques de ese sujeto están siendo cada vez más rápidos, o mes mi imaginación?"
Sus sospechas fueron comprobadas casi al instante cuando Hércules salió despedido hacia atrás, debido a Bell le dio un fuerte puñetazo en el pecho. El Dios se estrelló con un monte, incrustándose por completo en el mismo.
Hércules no tardó en salir del monte, destrozando la elevación de terreno con su propia fuerza.
Todos los restos cayeron encima de Bell, aunque el albino no parecía inmutarse en lo más mínimo, a pesar de que la mitad de su cuerpo estaba tapado por los escombros.
Hércules voló aún más alto, para luego reírse fuertemente. "Tengo una ventaja total en el aire. ¿Cómo planeas hacerme algo desde esta distancia?"
Al escuchar sus palabras, Bell inclinó sus piernas, haciendo un enorme salto que generó un gran cráter a sus pies.
Hércules ensanchó sus ojos en shock al mismo tiempo que escupía una gran cantidad de saliva tras recibir un fuerte golpe en su estómago por parte de Bell. El albino no desaprovecho el aturdimiento del Dios, propinándole una fuerte patada giratoria que lo mando directamente al suelo, haciendo que una pequeña nube de polvo se generara tras el impacto.
Bell aterrizó en el suelo sin muchos problemas, para luego ver con ligero interés como Hércules aparecía entre el polvo.
"Debo admitir que tu fuerza me sorprende." Comentó el Dios, para luego apretar sus puños fuertemente. "No obstante…" Las venas en sus brazos se marcaron de sobremanera, mientras que sus músculos se marcaban aún más y su altura se pronunciaba hasta unos 3 metros. Un brillo delgado dorado rodeó su cuerpo por completo. "No puedes hacer nada contra mi forma divina." Declaró el Dios, señalándose con plena confianza. "No puedes hacer nada contra todo mi poder."
"Ya veo…" Hércules no pudo evitar pestañear con gran incredulidad cuando vio que Bell no parecía estar muy impresionado. "En ese caso, yo también usaré todo mi poder."
Tras decir esas palabras, Hércules y Ajax tuvieron que cubrirse casi al instante cuando una enorme ventisca se alzó por todo el lugar, sumado a un ambiente terriblemente sofocante. Aun así, Hércules estaba sonriendo, pensando que no sería rival para él.
"¡AAAAAHHHHHHHH!" El aura llameante rodeó a Bell por completo, mientras que toda la zona comenzaba a verse un tanto roja y vibrante por el gran aumento de temperatura.
En estos momentos, la sonrisa de Hércules decayó lentamente. "Cuanto calor…" Pensó el Dios, viendo una enorme roca que estaba cerca de él.
Hércules tomó por debajo a la enorme roca que era unas cinco veces más grande que él, demostrando su gran fuerza.
El Dios levantó forzosamente la roca sobre su cabeza, para luego apretar fuertemente los dientes y arrojar la enorme roca en contra de Bell con todas sus fuerzas.
Bell ni siquiera tuvo que mover un solo musculo, ya que la roca se partió en mil pedazos y se desintegró por completo cuando entró en contacto contra su aura de fuego, haciendo que Hércules y Ajax abrieran sus bocas en completo shock.
Hércules rápidamente corrió hacia los escombros de una cabaña, lanzando los restos más grandes en contra de Bell sin parar.
Cuando los escombros entraron en contacto con el aura, se incendiaron de inmediato.
"¡AAAHHHHH!" Bell apretó fuertemente sus puños, haciendo que su aura llameante se agradara de sobremanera y lanzará todos los objetos que se encontraban en llamas a una gran velocidad.
Hércules y Ajax miraron hacia atrás de ellos en completo shock, ya que todos los escombros habían causado enormes explosiones llameantes por doquier.
Bell finalmente calmó la energía, para luego apretar fuertemente su puño.
Ambos se prepararon rápidamente para el inminente ataque, aunque ya ninguno de los dos se encontraba tan confiado como en un principio.
Hércules tembló cuando sintió como una extraña ráfaga paso a su lado, junto con un estruendo ensordecedor que se escuchó al instante. Lo único que se le ocurrió hacer en esos momentos, fue mirar hacia atrás lentamente.
Bell tenía su mano extendida, en donde antes estaba Ajax. El sujeto había desaparecido por completo, y la increíble línea de destrucción que había por delante del puño de Bell indicaba a la perfección el motivo de su desaparición.
Hércules se dio lentamente la media vuelta mientras temblaba levemente ante la gran conmoción del momento. "¡Miserable…!" Fue la única palabra que se le ocurrió decir al Dios en esos momentos.
Bell procedió a mirarlo sobre sus hombros, dirigiéndole una mirada seria. "Si ese es tu verdadero poder, déjame decirte que eres un completo fracasado."
"¡¿Qué?!" Hércules gritó fuertemente. "¿Escuche bien? ¡¿Me acabas de decir que soy un inepto?!"
"Así es." Contestó Bell sin rodeos, dándose la media vuelta para mirarlo de frente. "Me acabo de dar cuenta, ya que no fuiste capaz de seguir mi verdadera velocidad."
Al escuchar la respuesta, Hércules comenzó a reírse de forma sarcástica. "¿Conque te estas burlando de mí, eh?" El Dios apretó fuertemente los puños, haciendo que las venas se marcaran notoriamente en su cuerpo. "¡Te demostraré las consecuencias que se aplican a semejante burla!" Exclamó, volando rápidamente en su dirección.
Primero intentó darle un puñetazo a una velocidad que no se había visto de su parte hasta el momento, que Bell esquivo, desapareciendo y apareciendo a centímetros del ataque. Luego, intentó darle una patada a la misma velocidad, que termino con el mismo resultado que el anterior ataque.
La tierra y las piedras comenzaron a agitarse violentamente por la lluvia errática y fugaz de ataques, que estaban siendo esquivados a una velocidad aún más alucinante por parte del albino. Bell saltaba por encima de su rival, poniéndose a su espalda con gran facilidad. Hércules rápidamente recobraba su posición y le atacaba nuevamente, siendo humillado nuevamente.
"¡¿Qué es lo que está pasando?!" Pensó el Dios, ensanchando sus ojos con completa incredulidad por lo que estaba presenciando. "¡Cuando él estuvo peleando conmigo, su velocidad y tiempo de reacción era totalmente distinto!"
Finalmente, Hércules dio un gran grito tras su último ataque, pestañeando con completa incredulidad cuando Bell desapareció sin dejar rastro. El Dios rápidamente miró hacia sus lados, buscándolo.
"¡¿A quién estas buscando?!" Exclamó Bell, haciendo que Hércules se diera vuelta rápidamente tras escuchar su voz.
El Dios apretó fuertemente sus dientes, sin querer creer lo que estaba sucediendo en estos momentos.
"¡¿Qué significa esto?!" Volvió a pensar el Dios. "¡¿Cómo es que un simple mortal puede ser tan fuerte?!"
Hércules no pudo pensar mucho tiempo en una respuesta, ya que Bell corrió rápidamente a su dirección, haciendo que el Dios se pusiera en alerta.
Hércules pestañeó completamente en shock cuando Bell volvió a desaparecer de su vista, al mismo tiempo que sentía como alguien estaba apoyado en su espalda. El Dios giró lentamente su rostro, para ver como Bell se encontraba apoyando su espalda en él, mientras permanecía cruzado de brazos.
Hércules se le quedó mirando por un corto segundo, hasta que apretó fuertemente su puño y se dio la media vuelta violentamente, gritando con gran fuerza.
Bell recibió el golpe de lleno en toda su mejilla, haciendo que una enorme onda de choque se disparara en todo el lugar. La sonrisa triunfante del Dios no duro ni un segundo, ya que Bell comenzó a mover su rostro en contra de su puño, a pesar de que estaba usando todas sus fuerzas para evitarlo.
El Dios observó con completo horror como el golpe solo le había hecho sangrar un poco por la comisura de sus labios.
Bell apretó fuertemente su puño y lo encendió en llamas, para luego propinarle un fuerte golpe en el estómago sin mediar palabras. El abdomen de Hércules se hundió, mientras que una enorme cantidad de llamas salieron disparadas por su espalda, al mismo tiempo que un cráter gigantesco se hacía presente a sus pies solo por la fuerza del impacto.
Hércules dio unos pasos hacia atrás mientras se retorcía de dolor. Sus ojos se pusieron en blanco, y sus gritos faltantes de aires adornaron el ambiente, mientras el albino se quedaba parado completamente inmóvil, viéndolo fijamente.
Finalmente, los gritos ahogados de Hércules acabaron, haciendo que el Dios cayera de rodillas mientras se sostenía el estómago, para que después su rostro se estampara en el suelo con un sonido sordo, sin antes vomitar una enorme cantidad de sangre dorada.
Bell se quedó observando al cuerpo inconsciente de Hércules durante un segundo más, para después dar un pequeño suspiro. "Nunca me imaginé que la diferencia entre un Dios Olímpico y un Dios Menor sería tan abismal…"
Bell observó todos los destrozos que había causado la batalla, mientras cargaba a Hércules en su espalda.
El silencio total hizo que cerrara sus ojos para recordar…
Para recordarla a ella…
Una secuencia de imágenes en donde Artemisa lo abrazaba y le sonreía con gran felicidad pasó por su mente, haciendo que el albino abriera sus ojos con gran convicción.
"Ya estamos cerca, Arty…"
¡FINAL DEL CAPÍTULO!
El próximo capítulo estará lleno de emociones, ya que por fin se llegará al Jardín de las Hespérides, y también es donde comenzará la batalla contra Atlas. No quiero decir mucho más, solo diré que la última batalla de este arco consta en tres partes diferentes, por lo que intentaré dividirla en tres capítulos diferentes, aunque me pueden tomar alguno más.
Creo que el primer beso se dará en el siguiente capítulo, ¡así que estén muy atentos a la actualización! Sé que muchos lo estaban y están deseando.
¡Espero que les haya gustado el capítulo! ¡Recuerden hacer críticas si lo ven necesario, que yo siempre las escucharé!
Pensándolo bien, como ya llevamos mucho tiempo aquí, me gustaría saber una opinión de lo que les está pareciendo esta historia hasta ahora. Una opinión que se enumeré del 1 al 10, y que es lo que baja o sube la puntuación. Les pido que sean completamente sinceros, así sabré en que cosas necesito enfocarme para mejorar, o incluso quitar (ah menos que sean gustos muy puntuales, y yo no esté muy de acuerdo con ellos).
Por ejemplo, me puedes decir que es un 8/10, ya que especifico demasiado las peleas. De ser así, intentaré hacer las peleas más rápidas, sin quitarle la gracia.
Por ser un evento especial, también publicaré todos los comentarios de Wattpad en el próximo capítulo, junto con las respuestas del mismo (aparecerán antes del comienzo del capítulo, y creo que no hace falta decir que no postearé los comentarios que no tengan relación con el evento).
Por último, si dices que la historia es 10/10, incluso me gustaría que especificaras porque es así. De esa forma, también intentaré mejorar esos puntos para convertirla en una historia 11/10 según tu punto de vista. Si llegas tarde, y el próximo capítulo ya a sido lanzado, ¡no dudes en dar tu clasificación también, ya que en los próximos capítulos que vaya actualizando también contestaré a dichos comentarios!
Aclarado todo lo anterior mencionado, ¡me despido!
¡Que tengan un buen fin de semana!
¡Espero sus respuestas!
Cantidad de palabras: 7474 palabras.
