¡Aquí nos vemos con otro capítulo!
Disculpen la demora. Con el tema de los capítulos dobles tan seguidos de mi otro Fic y el estudio, se me ha dificultado bastante. Ahora está todo mucho más en orden (por lo menos, con el tema del estudio), así que intentaré volver a las actualizaciones semanales, aunque no prometo nada. Todavía debo completar las actualizaciones dobles de este capítulo, que por cierto, se vienen dos seguidas. Por lo tanto, quizás pueda ponerme en orden dentro de las próximas dos semanas.
Ahora, he leído los comentarios sobre ideas de lo que podría hacer Bell una vez regrese a Orario. Hay algunas bastante buenas. Trataré de usarlas no solamente en la primera llegada a esa Dimensión, sino que también para más adelante.
Por último, se han cumplido un objetivo para un capítulo doble, pero como dije anteriormente, necesito desatascarme un poco con ello, así que dejaré el capítulo doble para la próxima actualización.
Aquí les dejo los objetivos:
Wattpad: 3356/4000 Estrellas. 26.173/30.000 lecturas.
FanFiction: 76/100 favoritos. 88/100 seguidores. 195.805/200.000 palabras.
*Recuerden que solo uno de esos objetivos ya significa un capítulo doble, y si se llegan a cumplir más al mismo tiempo, podrían ser hasta capítulos triples o cuádruples.*
Antes de continuar, contestaré un par de reviews:
Javierteoriasfanfic: No puedo hacer eso, ya que Freya no está en esta Dimensión, y en la Dimensión del protagonista, ella es solamente una amiga de Bell. Digamos que se transformó en algo parecido a Apollo, después de entender que había hecho bastantes cosas malas. Pero, para intentar quitarle a Bell está Afrodita. Todavía no se ha demostrado mucho, pero ahora se intensificará aún más, debido a que Artemisa sabe lo que siente por Bell.
Funny-Little-Cute White Fox: Como siempre, muchas gracias por tu apoyo tan constante, y espero que mi fic te siga gustando en el futuro. Un abrazo!
harmscody074: Muchos comentarios en Wattpad dijeron lo mismo. Viendo que todos quieren una reacción por parte de Aiz y de todas las personas que se alejaron de él por sus caprichos, les daré una pequeña muestra de ello. Gracias por comentar!
Ahora sí, comencemos con el capítulo.
Disfruta!
El polvo se fue disipando, demostrando todos los cadáveres y heridos que dejó la batalla, junto con la enorme destrucción del centro del monte, que en esos momentos solo eran escombros, grietas, cráteres, y más escombros. La única zona que se salvaba de ello, era en donde Apollo se encontraba sosteniendo el cielo. Por lo visto, el Dios era el único que había entendido del todo lo que había sucedido, debido a la enorme sonrisa que tenía en su rostro.
Después de varios segundos de silencio, se pudo presenciar como Artemisa abrió lentamente sus ojos, solo para presenciar algo glorioso.
El polvo finalmente se disipó, en donde se pudo ver como Bell estaba parado encima de una de las costillas del Titán, mientras había un gran fuego con forma de daga que apuntaba al cuello del mismo.
Todos observaron completamente en shock al sujeto que había derrotado a un Titán…
"Volverás a tu tumba…" Fueron las simples palabras cortantes de Bell, haciendo que una sonrisa adolorida adornara el rostro de Atlas.
"¿Y si no quiero hacerlo?" Preguntó burlonamente, para luego escupir una gran cantidad de sangre dorada, retorciéndose de dolor cuando la daga gigante se transformó en un agarre muy sofocante sobre su cuello, que no solo lo quemaba, también lo estrangulaba.
Bell no cambió su mirada ni por un momento, y tan solo procedió a decir las siguientes palabras:
"No te lo estoy preguntando."
CAPÍTULO 27: ¡BATALLA FINAL: EJÉRCITO OLÍMPICO VS EJÉRCITO DEL TÍTAN!
"Maldición…" Susurró el Titán por lo bajo, resintiéndose de su derrota y las grandes heridas. "¡¿Qué están esperando?!" Preguntó el Titán, observando a su enorme ejército. "¡Es solo uno y apenas puede sostenerse en pie!" Exclamó, para luego apretar los dientes. "¡ACÁBENLO!"
Bell miró sobre sus hombros, entregándole una mirada que espantaría a cualquiera, que solamente imponía más gracias a los pequeños rayos que su cuerpo desprendía regularmente.
Esta mirada, sumado con la actuación reciente de Bell, solo hizo que todos los enemigos sin excepción dieran un gran paso hacia atrás, indicando el miedo y respeto que tenían hacia el albino.
Al ver que nadie parecía querer atacarlo, Bell bajó del cuerpo del Titán y comenzó a arrastrarlo hacia donde estaba Apollo, haciendo que Atlas se quejara ante el dolor. Sus heridas se curaban mucho más lento debido a las dagas de Bell, pero aun así seguía siendo notoriamente rápido.
"¡Mierda…!" Exclamó Percy, corriendo hacia Bell, viendo que se iba a internar solo en medio del ejercito enemigo para llegar en donde Apollo.
"¡Percy, espera!" Grover intentó frenarlo, pero fue en vano.
A pesar de estar a pocos metros de sus enemigos, Bell siguió avanzando y no se detuvo en ningún momento. El ejército se abrió par en par, dejándole el paso al albino con un silencio abrumador.
Finalmente, Bell llegó hasta donde estaba Apollo, y le hizo unas señas para que dejara el cielo.
Apollo tan solo le sonrió, y dejo el peso del cielo.
El cielo cayó sobre el pilar de una forma abrupta, rompiéndolo por completo.
Antes de que tocara el suelo, Bell le dio una rápida sacudida a Atlas para ponerlo de pie, haciendo que el Titán escupiera una pequeña cantidad de sangre cuando el peso del cielo cayó sobre su espalda, debido a que todavía sus brazos no estaban completamente regenerados.
"¡Mi-mierda!" Maldijo el Titán, cayendo de rodillas mientras apretaba fuertemente los dientes.
El estruendo fue tan grande cuando el cielo cayó, que mando a volar muy lejos a Bell, dejándolo al borde del pequeño monte.
"Oye, ¿estas bien?" Preguntó Percy, llegando con su Pegaso.
Bell ni siquiera contestó.
Simplemente sintió que toda su visión se ponía borrosa y su cuerpo se tornaba pesado.
Los rayos que rodeaban su cuerpo desaparecieron, al igual que sus ojos volvieron a la tonalidad de siempre.
Finalmente, Bell comenzó a tambalearse, cayendo hacia atrás en una caída que parecía infinita.
Percy intentó tomarlo, pero solo sirvió para que se cayera con él.
Todos dieron un paso adelante con horror al ver que sus amigos parecían haber caído hacia una muerte segura, pero se aliviaron enormemente cuando una gran ventisca se levantó en el lugar, debido a que Dorazal salió por esa misma parte del monte, dando un gran rugido, mientras llevaba en sus espaldas a Bell y Percy.
"¡Genial!" Exclamó Nico con gran felicidad.
"No canten victoria todavía." Artemisa dejó los brazos de Phoebe, parándose con cierta dificultad. "La guerra todavía no ha terminado…" Comentó, entrecerrando sus ojos.
Todos se pusieron un poco tensos, al recordar que había un enorme ejercito de miles y miles, mientras que ellos apenas alcanzaban la cifra de 10, después de todas las bajas recientes.
Un silencio muy tenso se presentó entre ambas filas, hasta que finalmente Luke habló:
"¿Qué están esperando?" El rubio alzó ambas manos en gesto de pregunta. "¡Ataquen!"
Esa última palabra hizo que todos los enemigos comenzaran a tomar sus armas nuevamente, mientras que algunos recuperaban el mando de los enorme lanza rocas.
Artemisa tan solo pudo observar como el enorme ejército estaba preparándose para avanzar y masacrarlos.
"Ustedes váyanse, yo me haré cargo…" Comentó la Diosa.
"¡¿Estás loca?!" Exclamó Grover, incluso antes que las mismas Cazadoras. "¡Apenas puedes sostenerte en pie!" Grover tronó su cuello, poniéndose en frente de la Diosa. "Nadie te dejará aquí sola, especialmente después de todo el calvario que debimos superar para rescatarte."
Cuando los enemigos terminaron de prepararse, todos comenzaron a su dar frio. Apollo se detuvo en mitad del camino para frenar la estampida. Pero, justo cuando iban a comenzar a avanzar, un extraño sonido se escuchó a la lejanía.
Después de varios segundos, el sonido se hizo aún más fuerte, comenzando a distinguirse.
"¿Eso es agua?" Preguntó Zoe, solo para presenciar como una lluvia torrencial comenzó a caer de la nada, y de ella, ciento de bestias y hombres con la armadura celeste que distinguía al ejército de Poseidón comenzó a descender en el campo de batalla, pasando sobre Artemisa y los demás.
"¡Por la gloria de Poseidón!" Gritó Tyson, en donde iba al frente de todo el ejército, montado en un Pegaso.
Eso no fue todo, ya que un gran cráter se alzó desde detrás suyo, y numerosas furias y guerreros no-muertos comenzaron a surgir desde la tierra, llegando a una cifra impresionante. Todas las tropas se unieron en una, formando un enorme ejército.
"¡Por la gloria de Hades!" Gritó fuertemente el caballero negro que iba al frente junto con su caballo no-muerto, encabezando el ejército junto con Tyson.
Bianca y Nico tan solo se miraron con unas enormes sonrisas en su rostro, para luego asentir.
Ambos posicionaron sus manos sobre la tierra, haciendo que el suelo temblara, para que después de un segundo un sinfín de huesos saliera disparados desde el cráter generado por el mismo Hades, creando un pequeño fuerte para proteger a la herida Artemisa, y para darles altura a las cazadoras, y todos los que utilizaran un arco.
Obviamente, ambos cayeron inconscientes casi al instante por tal gasto de energía, haciendo que Phoebe y Zoe los cargaran adentro del enorme fuerte recientemente cargado.
"¡Revolucionemos el Olimpo!" Gritó Luke fuertemente, alzando su lanza y haciendo que todo el ejército avanzara a pasos agigantados.
"¡Vengan!" Aclamó Apollo, alzando sus dos manos como provocación, esperando que le llegara algún golpe.
Sorpresivamente, todos los enemigos pasaron de él, yendo directamente al choque contra las tropas de Hades y Poseidón.
"Saben que si no me atacan, no tengo permitido atacarles." Pensó el Dios con una enorme sonrisa. "Ya eh roto demasiadas reglas, por lo que no me gustaría que mi condena fuera algo peor que la muerte..." Concluyó, para luego ensanchar aún más su sonrisa. "¡Pero eso no significa que no pueda ayudarlos!" Exclamó con gran euforia, extendiendo su mano hacia el fuerte mientras un gran brillo cegador adornaba el sitio, a causa de los rayos del sol.
Todas las Cazadoras observaron con gran sorpresa como sus flechas comenzaron a brillar intensamente, indicando que estaban imbuidas en poder divino.
"Muchas gracias, Apollo…" Pensó Zoe, sabiendo que esto era obra del Dios.
Finalmente, ambos ejércitos chocaron fuertemente en el centro, haciendo que las primeras flechas se despegaran de ambos bandos.
Las flechas enemigas no fueron tanto problema, mientras que las flechas de las Cazadoras eran capaces de atravesar el cráneo de un Ciclope sin dificultad.
Aun así, la diferencia de fuerza y números era abismal, por lo que solo era cuestión de tiempo…
Mientras tanto, en el Olimpo…
Zeus estaba presenciando todo desde el Salón de Reuniones junto con Hera. El Rey de los Dioses no pudo evitar fruncir ligeramente el ceño al ver que la batalla rápidamente estaba tiñéndose de un solo color, y no era para su bando.
Después de todo, las fuerzas enemigas eran demasiado grandes. No solo por sus números, sino por los monstruos y herramientas que utilizaban, tal como las lanza rocas, que acababan todo a su paso.
Zeus miró de reojo a Hera por un corto segundo, para luego dar un pequeño suspiro.
El Dios llamó a su Rayo Maestro, para luego enseriar un poco su mirada.
"Te dije que te brindaría todo mi poder, y pienso cumplir esa promesa…" Pensó.
Hera tan solo pudo sorprenderse cuando una gran cantidad de rayos comenzaron a resonar en el Olimpo, al mismo tiempo que el Rayo Maestro se volvía más y más grande. Los ojos de Zeus brillaron de un azul eléctrico bastante intenso, mientras todos los rayos se dirigían a su cuerpo, y rayo.
De vuelta a la batalla…
Después de unos pocos minutos, los enemigos lograron situarse a pocos metros del fuerte improvisado.
El ejército no había sido muy reducido, pero lo habían hecho retroceder, hasta quedar contra las cuerdas.
Las rocas gigantes golpeaban fuertemente el fuerte esquelético, comenzando a derribarlo lentamente, mientras la batalla sangrienta se discutía desde el suelo y el aire.
"¡Sigan avanzando!" Exclamó un soldado, para luego acercarse a Luke con una gran sonrisa. "Si esto sigue así, habremos ganado en menos de 15 minutos."
Luke tan solo asintió, viendo como sus tropas avanzaban sin parar. Una sonrisa satisfecha se dibujó en su rostro.
"Hubo muchos contratiempos, pero todo está llevando a un resultado esperado." Fue el comentario del rubio.
Todas las Cazadoras se encontraban en la cima de la fortaleza, arrojando las flechas junto con otros acompañantes, mientras eran comandadas por Artemisa.
"¡No se dejen amedrentar!" Ordenó la Diosa, arrojando flechas sin parar hacia sus enemigos.
Sus palabras no sirvieron de mucho, ya que una enorme roca cayó justo al lado suyo, acabando con muchos arqueros. Artemisa se descubrió su rostro, viendo que su expresión seria y decidida no había cambiado en lo más mínimo.
Los ciclopes se detuvieron en frente de sus enemigos, para que luego se pudiera ver como unos arqueros se asomaban por arriba de sus cabezas, arrojando una gran cantidad de flechas. De fondo, un escorpión gigante que llevaba una lanza rocas se acercaba peligrosamente a la fortaleza, arrojando una enorme roca que hizo temblar toda la estructura.
Diferentes bestias marinas les rugían a sus enemigos, debido a que la roca había dejado inconsciente a algunos de ellos, por lo que no tuvieron otra opción que llevarlos adentro de la fortaleza improvisada. Desafortunadamente, uno de los que había sufrido ese golpe, era Grover.
Tyson al ver esto, dio un paso hacia adelante y les grito fuertemente a sus enemigos, lleno de furia.
Aun así, eso no sirvió de mucho, ya que casi al instante una gran bandada de flechas calló sobre el cuerpo del Ciclope, haciendo que callera de rodillas ante semejante daño.
Artemisa observó toda la situación con una mirada un tanto preocupada en su rostro, que ocultaba muy bien. Otra roca más cayó a centímetros de su cuerpo, haciendo que se tuviera que cubrir nuevamente. La Diosa miró al enorme lanza rocas que prácticamente ya estaba en frente de la fortaleza, frunciendo el ceño notoriamente.
Los Ciclopes y los escorpiones gigantes avanzaron sobre los diversos cadáveres que estaba dejando el campo de batalla, estando casi a las puertas de la fortaleza que estaba a punto de colapsar.
Artemisa observó cómo pisoteaban a todos los muertos, haciendo que una mirada un tanto triste adornara su rostro. Finalmente, fijó su mirada en la lanza rocas, haciendo que sus ojos plateados brillaran peligrosamente.
Ella pegó un gran salto, estacionándose en la cima del lanza rocas, arrojándole una flecha a un hombre, y matando al que estaba atrás suyo con una daga en un rápido movimiento, para luego cargar otra flecha, que fue imbuida en una gran cantidad de poder divino.
Al ver el brillo tan intenso, los semidioses que estaban operando la maquina no pudieron evitar alzar su mirada, ensanchando sus ojos con horror al ver lo que les estaba por llegar.
El lanza rocas tuvo una enorme explosión, destrozando gran parte de la estructura e incendiando la misma. Artemisa no tardó ni un segundo en saltar de la cima, y antes de caer, dio paso a su forma divina aun sosteniendo su tamaño humano, para luego impactar con una fuerza sobrenatural contra el suelo, generando una enorme explosión plateada que destrozó por completo al enorme escorpión.
Tyson tan solo pudo observar con gran asombro todo lo sucedido, al igual que todos los guerreros. Su asombro aumentó aún más, cuando Artemisa salió en medio de la inmensa luz plateada.
"¡ESTO ES TODO LO QUE VALEN!" Gritó fuertemente Artemisa. "¡¿ESTO ES TODO LO QUE VALE EL EJERCITO DE POSEIDÓN Y HADES?!"
Al escuchar esas palabras, Tyson no pudo evitar ensanchar sus ojos a más no poder, para luego levantarse mediante un gran grito, comenzando a avanzar entre las filas enemigas, acabando con todos con la ayuda de su enorme mandoble.
Thalía apareció detrás de él con un salto, aterrizando en el suelo, para luego esbozar una pequeña sonrisa mientras unía sus manos, haciendo que una enorme cantidad de pequeños rayos la rodearan, que salieron disparados en contra de varios ciclopes, derribándolos en el acto.
Y no solo eso, muchas fuerzas que parecían estar inconscientes o completamente abatidas comenzaron a avanzar contra el enemigo, frenando sus avances en seco. Uno de los que había salido de su aparente inconciencia, había sido el mismo Grover, que a pesar de las heridas que tenía a lo largo y ancho de todo su cuerpo, avanzó a la par de Tyson, demostrando su gran fuerza y convicción.
Un gran rugido se escuchó en el cielo, al mismo tiempo que una gran cantidad de llamas salían disparadas de la boca del dragón, acabando con muchos enemigos. Finalmente, se pudo ver como Bell y Percy se bajaron de un salto cayendo en la primera línea. El albino y Percy no dijeron una sola palabra, solo desenfundaron sus armas (en el caso de Percy, el bolígrafo), para arremeter contra sus enemigos.
Los minutos que habían pasado, había logrado recomponer un poco a Bell, pero aún estaba muy cansado y herido, y eso se podía ver por la forma que batallaba.
El albino frenaría en seco un mazazo de un ciclope con sus dagas, desviando el ataque y perforando su pecho, para luego extender rápidamente sus manos hacia un costado, bloqueando el ataque de un Semidiós. Procedió a darle una fuerte patada por detrás de la rodilla que le obligó a arrodillarse, matándolo en el acto cuando clavó una de sus dagas en el cráneo del enemigo.
Cuando alzó su mirada para ver el movimiento del ciclope que tenía en frente, ya era demasiado tarde, recibiendo un fuerte espadazo que apenas pudo bloquear con sus dagas. El ataque lo tomó tan desprevenido, que la inercia del golpe llegó hasta su mandíbula, haciendo que escupiera una pequeña cantidad de saliva y saliera expulsado hacia atrás.
Bell se quedó levemente aturdido por el golpe, pero rápidamente pudo percibir como Percy acabó con el ciclope, para luego inclinarle su mano para que se levantara. Desafortunadamente, un par de flechas impactaron en su torso y al estar desprotegido, las tres flechas se clavaron profundamente en su cuerpo, haciendo diera un pequeño grito de dolor y cayera al suelo al instante. Un semidiós saltó desde atrás de Percy, viendo la oportunidad perfecta para matar al hijo de Poseidón.
Al ver esto, Bell se levantó rápidamente y acudió a su ayuda. El semidiós pudo bloquear el ataque combinado de Bell con dificultad gracias a su escudo, tan solo para ser atacado una segunda y tercera vez. Al ver que no estaba funcionando, Bell detuvo sus ataques frenéticos por un corto segundo, para que luego sus dagas brillaran de un rojo intenso.
"¡AAAHHHHH!" Bell gritó fuertemente, desatando una pequeña explosión en el lugar, rompiendo por completo la defensa de su adversario, matándolo en el acto.
Bell se puso de pie con gran dificultad mientras observaba el cuerpo rostizado de su contrincante, jadeando con gran dificultad. Finalmente, Bell alzó su mirada, sin poder evitar sentirse abrumado ante lo que estaba presenciando.
Muchos soldados de su bando se encontraban caídos, o muertos. En el otro lado, Dorazal había sido derribado por un lanza piedras, y los enemigos estaban comenzando a montarse en su cuerpo mientras hacían todo lo posible para dañar el cuerpo del dragón, comenzando a romper sus escamas doradas lentamente.
"Hijo…"
Bell no pudo evitar sorprenderse al escuchar la voz de Zeus en su cabeza.
"Deja caer tus armas, hijo…"
Bell no pudo evitar mirar sus dagas con cierta inquietud.
"Deja caer tus armas, y alza tu mano..."
Una gran cantidad de nubes relampagueantes comenzaron a concentrarse en el campo de batalla, haciendo que todos miraran al cielo con sorpresa.
"¡Alza tu mano, y recibe mi poder!"
Finalmente, Bell dejó caer sus dagas, y alzó una de sus manos. Acto siguiente, un enorme rayo calló directamente en sus manos, generando una enorme onda de choque, haciendo que todos se cubrieran el rostro ante la luz cegadora y la potente ventizca.
Artemisa se descubrió su rostro, tan solo para observar con gran asombro como todo el poder de Zeus era trasladado a su hijo.
Un gran domo de electricidad se generó, electrocutando gravemente a todos los enemigos que estaban dentro. Mientras tanto, se podía ver como los guerreros caídos comenzaban a levantarse, debido a que sus heridas eran sanadas por los mismos rayos. Incluso, los que tenían heridas mortales y que no deberían de salir con vida, comenzaron a recobrar la conciencia lentamente. En uno de los tantos lugares, se pudo ver como Clarisse movió al Pegaso muerto a un lado, pudiéndose ver que estaba viva, aunque su brazo y hombro derecho estaba hecho un desastre.
Mientras tanto, Dorazal pudo liberarse de los enemigos, y los incinero a todos, volviendo a retomar su vuelo.
Una gran sonrisa conmovida apareció en el rostro del albino al ver lo que estaba sucediendo. Incluso, sus ojos se pusieron ligeramente llorosos al ver que Clarisse aun seguía con vida, y que Percy se levantó al lado suyo, quitándose las flechas y entregándole una sonrisa orgullosa al presenciar lo que estaba logrando.
Muchos guerreros que estaban caídos se alzaron a su alrededor, y la gran mayoría de ellos estaba completamente curados. Finalmente, Bell bajó su mano, pudiéndose ver que él también se encontraba completamente curado.
El albino miró a la gran cantidad de gente que estaba a su alrededor, enseriando su mirada.
"¿Ya lo entendieron?" Preguntó Bell, inclinándose para tomar sus dagas. "No hacemos esta batalla por la gloria de Artemisa, por la gloria de Hades, ni por la gloria de Poseidón."
Bell finalmente agitaría una de sus dagas hacia el enemigo, gritando con gran euforia:
"¡ESTO ES POR LA GLORIA DEL OLIMPO!"
Concluyó, esbozando una sonrisa agitada al final.
Artemisa tan solo pudo atinar a sonreír ante semejantes palabras, para luego cargar su arco con varias flechas, al mismo tiempo que todo el ejército rugía fuertemente, completamente sedientos de gloria.
Todos se lanzaron hacia los enemigos con esos mismos gritos, desatando una gran batalla campal que rápidamente comenzó a tomar un solo color.
Y ese color, era el del Olimpo.
Mientras tanto, en el Olimpo…
Zeus se limitó a observar como su Rayo Maestro se quedaba sin una pizca de energía, mientras se secaba el sudor de su frente por haber consumido tanta energía.
Hera no pudo evitar sorprenderse cuando el Dios cerró el proyector, dejando de presenciar la batalla.
"Querida, llama a todos los Dioses Olímpicos de inmediato para una reunión." Ordenó el Rey de los Dioses, dirigiéndose hacia su trono.
"Pero, la batalla aún no ha terminado…" Declaró la Reina de los Dioses, mientras observaba como su marido se sentaba.
Zeus la miró seriamente, para luego apoyar una mano en su mentón y esbozarle una sonrisa un tanto picara.
"La guerra ya está ganada."
Regresando al combate…
"Hubiera sido genial que también estuviera dentro de ese domo regenerativo…" Balbuceó Artemisa con una pequeña sonrisa, mientras arrojaba diversas flechas.
Se habían alejado un poco del fuerte, pero los ataques enemigos aún seguían siendo bastante consistentes, debido a que todavía había un gran número de enemigos.
Aun así, parecían estar retomando una ventaja aplastante, debido a la moral de todo el ejército.
El problema de eso, es que estas situaciones en ciertas ocasiones generan exceso de confianza.
"¡Te tengo!"
Artemisa se dio rápidamente la media vuelta, solo para ensanchar ligeramente sus ojos al ver que Luke logró llegar detrás de ella de alguna manera.
La Diosa pudo sentir como su cuerpo no respondió debido a los grandes daños que tenía su cuerpo, por lo que solo se limitó a observar como su enemigo extendía la lanza a su dirección, con claras intenciones de acabar con ella.
Justo antes de que la lanzara, Zoe le dio un gran empujón a la Diosa para protegerla, quedando en fuego cruzado.
Nuevamente, sucedió lo mismo, solamente que estaba vez fue Bell quien empujó a Zoe, para luego correr rápidamente hacia Luke para detenerlo.
En ese momento, todo se volvió lento, a excepción de Bell, que se movía un poco más rápido.
"¡No me dará el tiempo!" Pensó el albino, apretando fuertemente los dientes mientras extendía su mano a centímetros de la lanza que estaba a un milisegundo de ser arrojada por Luke.
Justo en ese pequeño instante, se pudo ver como los ojos de Luke se ensancharon un poco.
Finalmente, el tiempo volvió a la normalidad, y Bell inclinó ligeramente su rostro, ensanchando sus ojos en shock al ver que la lanza solo le había propinado un profundo corte en su mejilla.
La lanza pasó a través de varias personas, hasta que al final se escuchó como impactó en alguien.
Zoe y Phoebe prácticamente se abalanzaron encima de Luke, reteniéndolo por completo y dándole un fuerte golpe en el rostro que le hizo escupir una gran cantidad de sangre.
El albino solo optó por mirar como una especie de brújula dorada se le caía de su bolsillo, tomándola con su mano.
"Espero que estés preparado para tu destino, pequeño bastardo." Escupió Phoebe con gran sadismo, sabiendo que sería mejor esperar a la sentencia divina, puesto que el castigo sería magistral.
Bell abrió la pequeña brújula, llevándose una gran sorpresa ante lo que estaba viendo. Aun así, no tuvo tiempo para fijarse en ello, ya que se sintió confundido por algo…
"Qué extraño…" Comentó Artemisa, posicionándose a su lado.
"Si…" Comentó Bell, viendo el campo de batalla. "¿Por qué todos se detuvieron?" Se preguntó, mientras veía como todos observaban hacia un mismo lugar.
Finalmente, algunas personas y monstruos comenzaron a moverse, y por fin pudo presenciarse la razón.
Después de todo, la lanza de Luke había impactado en el hombre menos deseado posible…
Apollo miró como su hombro estaba expulsando una gran cantidad de sangre dorada debido a la lanza que estaba clavada profundamente en su carne.
Finalmente, una sonrisa bastante preocupante adornó el rostro del Dios, que fue seguido de una increíble luz dorada cegadora.
Todos se descubrieron el rostro, para observar el tamaño gigante del Dios, mientras cargaba una enorme flecha en su arco dorado. La flecha dorada se hizo más y más grande, expulsando pequeñas ráfagas de poder divino.
Finalmente, la enorme flecha fue lanzada.
Atlas, ya con sus brazos regenerados, observó como la lanza pasó a pocos centímetros de su rostro, y terminó impactando en el borde del monte, donde se encontraba una gran cantidad de las filas enemigas.
Una enorme explosión dorada se alzó en el lugar que pulverizó completamente a todos.
Finalmente, el temblor acabó, y se pudo presenciar cómo es que solo un enorme cráter completamente lizo se alzaba en el lugar. Básicamente, no había quedado ni una prueba de que un ejército de miles de hombres hubiera estado allí antes.
Al ver que casi todas sus fuerzas habían sido reducidas, los enemigos que estaban en la primera fila comenzaron a retroceder, vacilantes.
Bell aprovechó esto y se puso rápidamente al frente de sus compañeros de guerra, parándose encima de un lanza piedras destrozado, haciendo que todos tuvieran una increíble vista de él.
Bell observó a los enemigos por un corto segundo, para que luego sus ojos se tornaran nuevamente de ese color azul eléctrico y marrón perforante.
"¡Apollo, sal de ahí!" Exclamó el albino, mientras juntaba sus manos, y una gran cantidad de rayos comenzaban a rodear su cuerpo.
Apollo rápidamente volvió a su forma mortal y se posicionó al lado de Artemisa, mientras que los enemigos comenzaron a dar varios pasos hacia atrás al ver como Bell separaba lentamente sus manos, teniendo una gran cantidad de rayos relampagueantes entre ellas que emanaban una gran cantidad de poder divino y mágico.
Los enemigos finalmente soltaron sus armas, y comenzaron a correr desesperadamente por sus vidas.
Aun así, fue todo en vano, ya que cuando Bell liberó el fuerte ataque, todo el mundo fue afectado por una gran cantidad de rayos conductores que los mataban prácticamente en el acto.
Finalmente, el último enemigo cayó cuando fue alcanzado por un rayo, haciendo que su cuerpo estrellándose contra el suelo fuera el último sonido que adornó el lugar por un par de segundos.
Bell se dio media vuelta, observando a todos los que le habían acompañado en esta batalla. Todos lo estaban mirando desde abajo, y parecían estar esperando algo de él.
La mirada del albino recorrió su mirada entre sus amigos, que la gran mayoría estaban heridos, pero no era nada grave, a excepción de Clarisse, que tuvo bastante suerte de salir con vida.
Finalmente, Bell alzó una de sus manos con gran energía, haciendo que todo el mundo lo hiciera.
"¡EEEEEEEEEHHHHHHHHHHHHHHHHH!" El gritó triunfante se alzó por toda la montaña, festejando con gran energía.
Bell alzó sus dos manos, apretando fuertemente sus puños con una gran sonrisa en su rostro.
Hace mucho tiempo que no tenía un sentimiento similar después de haber ganado una ardua batalla…
Artemisa y Apollo solo se dignaron a aplaudirlo con gran energía, mientras que en ciertas ocasiones el Dios hacia algunos silbidos y gritaba con gran energía.
Mientras tanto, la Diosa…
La Diosa, simplemente se sentía feliz de verlo allí…
Realmente feliz. Sus hermosos ojos plateados y su bella sonrisa eran la prueba definitiva de ello…
Unos minutos más tarde…
Finalmente, la guerra había terminado. Desafortunadamente, no significaba que todo había terminado.
Después de todo, los principales precursores debían participar en la reunión que organizó el Rey de los Dioses.
Y como ya se sabe por experiencia, estas reuniones olímpicas siempre suelen traer alguna que otra discusión…
Quizás, hoy era el momento de romper esa racha…
Artemisa se encontraba en el trono, al igual que Apollo y los demás Dioses. Hades también había sido citado a la reunión por obvias razones.
Zeus observó detenidamente a los principales precursores de todo lo sucedido, siendo Bell, Percy, Zoe y Tyson.
Justo la persona que estaba buscando no se encontraba en el sitio, por lo que miró atentamente a Dionisio, que también había sido invitado a la reunión por obvios motivos.
"¿Dónde se encuentra la Capitana de la Cabaña 5?" Preguntó el Dios, haciendo que Dionisio comenzara a sudar levemente ante el aura imponente de Zeus.
Pudo calmarse, ya que Hestia le posicionó una mano en su hombro, indicándole que no debía preocuparse.
"Ella está siendo tratada. Tiene heridas muy graves en su brazo derecho." Respondió rápidamente el Dios. "De hecho, si no hubiera sido por su intervención, lo más probable es que hubiera muerto antes de tener alguna posibilidad."
"Bien." Zeus asintió. "Me complace saber eso…" Concluyó, con una pequeña sonrisa. "Avísale que mañana a la mañana habrá un entierro digno para sus hermanos fallecidos, y serán recordados como una parte muy importante del ejercito olímpico." Concluyó, para luego fijar su mirada en Ares. "Debes estar muy orgulloso de tus hijos, y con razón." Ares simplemente asintió con una sonrisa muy satisfecha, al ver que sus hijos caídos iban a recibir el reconocimiento que se merecen.
Hestia tan solo pudo sonreír al ver como el fuego que indicaba el estado de la familia crecía sin parar, indicando que en esta reunión solo deparaban cosas buenas. Dionisio no pasó por desapercibido la luminosidad de la chimenea familiar, algo que lo llenó de curiosidad.
"Ahora, pasando a los que rompieron las reglas…" Declaró, fijando su mirada en Percy, Zoe y Tyson. "El grupo de Jackson y las Cazadoras nunca tuvieron mi permiso para ingresar al Jardín de las Hespérides, un sitio estrictamente prohibido por mi debido a obvias razones." Zeus fijó su mirada en Bell. "Aun así, estoy al tanto de que todos fueron convocados por Bell, así que serán perdonados." Zeus se cruzó de brazos, mirándolos con gran atención. "Es más, debido a su gran contribución, eh decidido cumplirles un deseo a los líderes, que serían ustedes dos."
"¿Un deseo?" Percy y Zoe se miraron entre sí, sin saber que opinar acerca de ello.
"Pueden pedirme lo que quieran, incluso puedo convertirlos en seres divinos." Obviamente, Poseidón y Artemisa se vieron especialmente felices tras escuchar las últimas palabras.
"Yo no quiero nada." Fue el comentario de Zoe, que tomó a todos completamente desprevenidos. "Yo solo hacia mi trabajo. Mi deseo es ayudar a la Diosa que me otorgó una segunda oportunidad, y estar junto a mis hermanas." Comentó con una sonrisa. "No necesito cumplir un deseo, porque mi único deseo ya lo estoy viviendo."
El comentario sacó una sonrisa por parte de todos, especialmente de Artemisa y Bell.
El único que parecía un tanto molesto era Zeus, ya que había rechazado una propuesta de divinidad, lo que le mosqueaba un poco.
Aun así, eso es lo que deseaba, así que lo dejaría pasar…
Zeus fijó su mirada en Percy, frunciendo ligeramente el ceño. "¿Jackson?"
Percy bajó levemente su mirada, pensando detenidamente.
"Quiero que no se castigue a ninguno de los campistas que fueron involucrados en esto por salir del Campamento Mestizo sin el permiso requerido." Declaró Percy, haciendo que su padre se desilusionara visiblemente, ya que quería que se convirtiera en un Dios.
Aun así, aceptaba la visión de su hijo, y también estaba orgulloso al ver que se fijaba más en sus amigos que en sí mismo.
"Muy bien." Zeus asintió, para luego fijar su mirada en cierto Dios. "Dionisio."
"Bien, bien…" Dionisio agitó sus manos en defensa. "Solo tenía pensado hacerles trabajar, pero está bien." Concluyó.
"Para finalizar…" Zeus posicionó su mirada en Tyson, haciendo que el ciclope se ajustara sus gafas de sol ante el nerviosismo. "Tyson, hijo de Poseidón. Tengo claro que comandaste el ejército de mi hermano, por lo que el único culpable de ello es Poseidón. Estas exento de toda culpa." Esto último hizo que Tyson se sintiera más aliviado, pero la preocupación no bajó ni un poco, debido a que su padre aún estaba en aparente peligro.
"Ahora, yendo al segundo punto…" Zeus posicionó su mirada en Poseidón y Hades.
El Dios del Inframundo tan solo abrazó del cuello a Bell, limpiándose la oreja con su dedo meñique, indicando que no parecía estar prestando mucha atención a la reunión, o eso parecía.
Zeus simplemente suspiro, haciendo que sus dos hermanos lo miraran con cierta curiosidad.
"Creo que ya hemos peleado por estupideces durante demasiado tiempo. Sería ciego si diría que la guerra se hubiera ganado sin su intervención, pero eso claramente no es así." Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Zeus. "Además, los dos respetaron bastante mi palabra, ya que mandaron a sus ejércitos, pero no participaron personalmente en la batalla. Eso es algo que me deja tranquilo, ya que ni siquiera mis hermanos toman mis palabras tan la ligera." Zeus se levantó, haciendo algo que descolocó a todos por completo.
El Rey de los Dioses estaba allí, haciendo una reverencia hacia sus hermanos.
"Por esa misma razón, estoy muy agradecido con ustedes dos." Comentó, para luego sentarse nuevamente en su trono. "Espero contar con sus respaldos en el futuro."
Hades se limpió el oído, para luego acercarse un poco a su hermano, inclinando su oído para escucharlo mejor.
"¿Podrías decirlo de nuevo?" Preguntó, haciendo que un pequeño tic apareciera en la ceja de Zeus.
"Espero contar con sus respaldos en el futuro."
"¡No me refiero a esas palabras!" Exclamó el Dios, inclinando más su oído. "Me refiero a las anteriores."
"No fastidies." Fue la cortante respuesta de Zeus, haciendo que Hades se inclinara de hombros.
"No perdía nada intentándolo…" Comentó, acercándose a Bell nuevamente.
"Y por último, pero no menos importante…" Zeus fijó su mirada en Bell, esbozando una enorme sonrisa orgullosa. "Mi hijo, Bell."
"¿Cuántas veces debo decirle que no me llame así?" Pensó el albino con los ojos en blanco.
"No ha roto ninguna regla, y haz logrado derrotar a un Titán de una forma increíble cuando las cosas parecían perdidas." Comentó el Dios con gran orgullo. "Por tu gran valor en combate, por tus logros en batalla, y por haber traído nuevamente a mi hija con nosotros, me complace decirte que te cumpliré dos deseos." Cuando todos pensaban que el albino iba a rechazar la propuesta, una gran sonrisa astuta apareció en su rostro.
"Dos deseos… Justo lo que necesitaba." Bell fijó su mirada en Hades. "Oye, viejo. Es hora de cumplir mi promesa." Al escuchar esto, Hades tan solo pudo pestañear en shock.
"Es obvio que hay dos Dioses que merecen tener sus propios tronos en el Olimpo por su estatus, sus relaciones, y por lo que aportan o por lo que podrían aportar." Al escuchar las palabras del albino, todos sin excepción empezaron a ensanchar sus ojos con gran incredulidad.
"Por esa razón, mi primer deseo es que Hades tenga un trono en el Olimpo. Y mi segundo deseo, es que Hestia tenga un trono en el Olimpo."
Un silencio sepulcral adornó la sala por completo, en donde la respiración de todos se escuchaba con gran facilidad.
"¿Qué sucede?" Bell rompió el silencio, dirigiéndose a Zeus. "Dijiste que podía pedir lo que quisiera, ¿verdad?"
De esa manera, el sudor comenzó a adornar el rostro de Zeus.
"Siempre… Siempre cumplo con mi palabra." Declaró el Dios, haciendo que todos comenzaran a murmurar entre sí. "¡Silencio!" Gritó, silenciando a todos.
"¡A partir de ahora, Hades y Hestia serán reconocidos como Dioses Olímpicos, y tendrán su propio trono en el Olimpo!" Exclamó, lanzando un gran rayo al cielo, haciendo aparecer dos tronos más en la habitación que salieron de los cimientos, haciendo temblar todo.
Bell tan solo le entregó una dulce sonrisa a Hestia, que no paraba de mirarlo con gran asombro.
"No… No puedo creerlo." Declaró Hades. "En serio, lo has hecho…"
"Si hay algo en lo que me parezco a Zeus, es que ambos siempre cumplimos nuestra palabra." Comentó Bell, haciendo que una enorme sonrisa dentuda se visibilizara en el rostro de Hades, y lo volvió a abrazar fuertemente del cuello.
"Antes de acabar con la reunión, quiero avisarles que todos estarán invitados a ir al Campamento Mestizo mañana a la noche para una celebración." Comentó Zeus, esbozando una gran sonrisa, ya que era bien sabido que le gustaban las fiestas. "Se celebrará una gran fiesta como festejo por haber triunfado en una guerra que podría haber dado un sinfín de problemas. Los Dioses también están invitados, y esta será una oportunidad única para que puedan interactuar con sus hijos."
Al escuchar esto, incluso Afrodita prestó atención, ya que todos estaban muy felices de poder ver a sus hijos aunque sea por un día. El más feliz de todos era Poseidón y Hades, que como bien se sabe, eran los que más se preocupaban por la familia entre los Dioses más importantes. Bueno… lo eran, ya que ahora se encuentra Hestia entre esos Dioses importantes.
"Con esto, damos por finalizado la reunión." Comentó Zeus con una sonrisa, viendo que por primera vez todos terminaban felices en una reunión importante. "Los espero mañana en el Campamento Mestizo."
Después de decir eso, algunos Dioses comentaron felices sobre la decisión mientras desaparecían del lugar.
Percy y Tyson tuvieron un pequeño abrazo de hermanos para su reencuentro. Ambos miraron a su padre, que les hizo un pequeño saludo antes de despedirse, que rápidamente se le respondieron con un asentimiento.
Mientras tanto Zoe y Bell simplemente se sonrieron, para que después llegara Artemisa y los encerrara a ambos en un profundo abrazo.
Hades le hizo un pequeño gesto con la mano a Bell antes de despedirse, recibiendo una sonrisa por parte del albino.
Justo cuando Bell pensaba en dirigirse hacia Hera y Zeus para agradecer la ayuda, pudo ver como el Rey de los Dioses se puso muy serio.
"¡Ah sido bastante increíble!" Exclamó Apollo con una sonrisa en su rostro. "¡Nos vemos!"
"Tú te quedas, Apollo." La voz imponente de su padre hizo que la sonrisa de Apollo se desinflara al instante, y comenzara a sudar.
"Has roto una incontable cantidad de reglas…"
"¡Querido!" Hera intentó hablar, pero Zeus la detuvo con su mano.
Apollo y Artemisa no pudieron evitar sorprenderse inmensamente ante esto, ya que Hera estaría disfrutando de ver esto, y no intentando ayudar.
"Silencio, mujer." Declaró Zeus con gran presencia. "Permito que me discutas cualquiera de mis errores pasados acerca de nuestra relación, pero no permitiré que te interpongas a mi manera de hacer las cosas." Zeus la miró, entrecerrando ligeramente sus ojos. "Especialmente, si eso repercute en mi reinado."
Hera tan solo pudo dignarse a bajar la mirada, ya que sabía muy bien que no podía hacer nada cuando su marido se ponía así.
"Básicamente, me has escupido en la cara, rompiendo una incontable cantidad de leyes, sin siquiera pedirme permiso." Zeus frunció el ceño. "Es una vergüenza. Por suerte, al final te atacaron, o si no se hubiera sumado otra pena más y tendría que planear un castigo maldito parecido al de Prometeo." Declaró el Dios, para luego cerrar sus ojos y cruzarse de brazos. "Pero como no fue así, simplemente creo que con destituirte de tu cargo está bien."
"¡Espera!" Artemisa dio un paso al frente. "¡Desprestigiar a mi hermano solo para venir a salvarme es algo que no es justo!" Exclamó la Diosa, para luego bajar su mirada con gran remordimiento "¡Si alguien debe ser absuelta de su cargo, esa soy yo por dejarme capturar tan fácil!"
"¡SILENCIO!" Ordenó Zeus, haciendo que Artemisa se callara de inmediato.
En ese momento, Bell parecía querer saltar ante tremenda injusticia, pero Zeus volvió a usar su mano para detenerlo.
"Antes de que me sigan interrumpiendo, escuchen lo que tengo que decir." Comentó el Dios con una tranquilidad que antes no tenía, haciendo que todos lo observaran con sorpresa.
"Es cierto que ese sería un castigo justo por lo que hiciste. Pero también soy consciente de que sin ti, Bell nunca hubiera llegado a su objetivo, y por lo tanto, mi hija no estaría con nosotros en estos momentos." Zeus alzó un dedo, entrecerrando sus ojos. "Por esa razón, te permitiré pedirme lo que sea que este dentro de mis posibilidades."
Al escuchar esto, Apollo no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa.
"En ese caso, quiero quedar completamente exento de toda culpa." Declaró Apollo, haciendo que una pequeña sonrisa apareciera en el rostro del Dios.
"Eso es demasiado fácil." Comentó, para luego chasquear los dedos. "Ya puedes irte, hijo mío." Apollo tan solo se dignó a hacerle una reverencia a su padre por haberlo perdonado, para luego entregarle una gran sonrisa a Artemisa y Bell, desapareciendo.
"Ya no pintamos nada más aquí." Comentó Percy, mirando a Tyson y Zoe. "Volvamos ahora. La ultima charla me ha dejado muy nervioso…" Comentó Percy, marchándose junto con los otros dos.
"¿De qué Annabeth y Thalía puedan unirse a la Caza?" Preguntó Tyson, recibiendo un asentimiento por parte de Percy.
Sabía que las Cazadoras habían puesto sus miradas sobre ellas dos, y sinceramente no le gustaba nada.
Especialmente, por Annabeth…
Bell se acercó rápidamente a Hera, en donde está volvió a su forma mortal para recibirlo en un fuerte abrazo.
"¡Estaba muy preocupada!" Exclamó la Diosa, abrazándolo fuertemente.
"Sé que tú enviaste los pegasos. Muchas gracias." Comentó el albino, correspondiendo el abrazo de Hera por primera vez, poniendo muy feliz a la mujer.
Artemisa miró con gran sorpresa cuando Hera le comenzó a hacer unas señas con sus manos, indicando que se acercara.
La Diosa pareció vacilante, pero finalmente se acercó, siendo completamente sorprendida cuando Hera la encerró lentamente en ese lindo abrazo.
Artemisa no supo cómo responder a tal gesto. Hera siempre había sido tan fría y distante con ella que era una experiencia completamente nueva.
"También, me alegro mucho de que estés bien…" Hera sonrió, y le posicionó una mano sobre su cabeza. "Hija mía…"
Las palabras de su madrastra hicieron que unas pequeñas lágrimas amenazaran en salir de su rostro, que por suerte, pudo retenerlas. Aun así, Bell pudo percibir la emoción de Artemisa, por lo que no pudo sentirse más feliz por ella.
Después de ese hermoso momento, Bell se despidió de Artemisa con un rápido abrazo, indicando que debía hablar de algo con Zeus y que la esperara junto a los demás.
Finalmente, el albino llegó a los aposentos del Dios, en donde fue recibido por Zeus, con una pequeña sorpresa adentro. Que, en realidad, no era tanta sorpresa para Bell.
Después de todo, se lo había pedido.
"Como prometí antes de la reunión, dejé el castigo de Castellan para después." Comentó el Dios, viendo que en los aposentos se encontraba Luke, con sus manos y pies encadenados.
"Ya me preguntaba por qué estaban tardando tanto en condenarme…" Comentó Luke con cierta gracia, que no podía sostener demasiado en un momento como este.
Bell se acercó lentamente, quedando frente a frente con Luke.
"Declara su sentencia." Declaró el albino.
Zeus rápidamente asintió, para luego entregarle una mirada enardecida al prisionero.
"Debido a todos tus crímenes, y por tus intenciones de destruir el Olimpo…"
"Yo no quería destruirlo." Comentó Luke, interrumpiendo al mismo Zeus.
"Serás condenado a caer en los recónditos abismos del Tártaro." Concluyó Zeus, pareciendo bastante tranquilo ante la interrupción del rubio. Probablemente era así, ya que sabía que iba a sufrir mucho, y no había necesidad de perder el tiempo con él.
"Estoy de acuerdo." Bell asintió, para después mirar a Zeus. "¿Puedes dejarme un segundo con él?"
Zeus lo miró por un corto segundo, para luego asentir. "Pero solo un segundo." Declaró solemnemente, para luego marcharse y cerrar la gigantesca puerta.
Bell miró fijamente a Luke, para luego pasar la mano sobre la venda de su mejilla. "¿Por qué inclinaste el lanzamiento en el último momento?" Preguntó, llevándose una gran sonrisa sarcástica de Luke, al ver que el albino si se había dado cuenta después de todo.
"¿Recuerdas cuando me dejaste escapar en el Mar de los Monstruos?" Preguntó recibiendo un rápido asentimiento por parte del albino. "Bueno… No me gusta deber favores." Concluyó, inclinando sus hombros.
Bell simplemente negó con su cabeza, sin poder evitar chasquear la lengua con gracia ante lo escuchado.
"Antes de irme, quiero devolverte esto." Comentó, poniéndole la brújula dorada en el bolsillo de su chaqueta, haciendo que Luke ensanchara sus ojos ante el gesto.
"¿En qué momento…?"
"Cuando Phoebe te bajó un diente." Interrumpió el albino con gracia, haciendo que Luke se riera levemente.
Finalmente, una mirada un tanto seria adornó la mirada de Bell. "Para donde vas, estoy seguro que la necesitaras, y mucho."
Luke tan solo se dignó a dar un pequeño suspiro, abandonando su sonrisa sarcástica por primera vez. "Lo sé…" Contestó, para luego ver como Bell se marchaba.
"Eh perdido." Declaró Luke, haciendo que Bell se frenara en seco. "Ahora, tú debes demostrarme que tienes la idea correcta de cómo cambiar el Olimpo." Una mirada totalmente seria adornaría el rostro del rubio.
"Tienes que cambiarlo, para que no haya más familias destrozadas." Luke tendría un pequeño flash de su madre, apretando fuertemente los dientes. "Para que no sigan apareciendo más personas resentidas y heridas como yo…"
Bell tan solo se quedó allí, sin darse la vuelta, sin dirigirle una pequeña mirada, sin siquiera dirigirle una palabra. Estuvo allí un segundo, para luego seguir avanzando y abrir la puerta.
La puerta se cerró fuertemente cuando Zeus entró en ella.
Y lo último que se escuchó, fue un suspiro muy agotado por parte de Luke.
¡FINAL DE LA PRIMERA PARTE!
En la siguiente parte se verá sobre lo que estaba hablando Percy, y la fiesta que se celebrará en el Campamento Mestizo. Eso quiere decir que la próxima parte, será la última de este arco. Aceleré un poco las cosas al final de esta parte, porque realmente no vi necesario hacer tantos agregados. Solamente introduje lo justo, y espero que haya quedado bien.
