¡Aquí me presento con esta última parte del capítulo doble!
Intentaré describir un poco la fiesta. Utilizaré tres puntos por cada salte de escena, de esa forma no se cortará tanto el ritmo. Será todo muy dinámico, así que espero que se pueda entender (todavía estoy intentando mejorar la redacción de este estilo).
Sin nada más que decir, que disfruten este final de arco!
FINAL DE ARCO- CAPÍTULO 28: ¡REGRESO FESTIVO AL CAMPAMENTO MESTIZO!
Artemisa salió del Empire State, solo para ver como Thalía, Annabeth, Percy y las Cazadoras parecían tener una charla bastante acalorada.
"Por fin llegas, Lady Artemisa." Comentó Zoe, acercándose rápidamente a la Diosa. En este caso, no hubo muchos formalismos, debido a que debían disimular entre los mortales.
"¿Qué está sucediendo?" Preguntó la Diosa, mirando a todos mientras posicionaba una mano en su cadera.
"Estábamos hablando con ellas sobre unirse a la Caza." Contestó Phoebe, haciendo que Artemisa mirara a las dos mujeres.
"Solo fue una propuesta de mi parte en aquel momento. Si no quieren hacerlo, no hay ningún problema." Contestó la Diosa rápidamente, aliviando a Percy visiblemente.
"Pero…" Thalía bajó su mirada, mientras parecía estar teniendo una pelea interna.
Al ver esto, Artemisa la observó con cierta curiosidad.
"De las dos, eres la que más me sorprende que tenga dudas." Comentó la Diosa, haciendo que Thalía la mirara. "Después de todo, tú te querías unir a la Caza anteriormente para saber sobre Luke, y porqué los había traicionado. Las cosas ya han quedado bastante claras, así que me sorprende que aun tomes en cuenta mi propuesta de hace casi un año." Explicó Artemisa, para luego observar a Percy, Grover y Annabeth. "Más que nada, porque en el Campamento Mestizo están tus mejores amigos."
"Eso es cierto, siempre serán muy importantes para mi…" Thalía volteó su rostro, entregándoles una sonrisa. "Pero, después de todo lo que hemos pasado… Realmente quiero unirme a la Caza."
Al escuchar esto, Percy prácticamente la tomó de su camisa.
Zoe estuvo a punto de intervenir, pero Artemisa la detuvo al instante.
"¡¿Por qué quieres ir con ellas?!" Percy le recriminó, zamarreándola un poco. "Si somos tan importantes, ¡¿por qué no te quedas con nosotros?!" Volvió a recriminar con gran enojo, aunque claramente se veía lastimado por las palabras de Thalía, y ella fue la primera en darse cuenta de ello.
Thalía se alejó lentamente, tomando por sorpresa a todos, ya que era una mujer un tanto esporádica y algo violenta cuando se le molestaba.
"Escúchame Percy, entiendo perfectamente lo que quieres decirme…" Thalía lo miró fijamente, haciendo que Percy se pusiera muy serio. "Pero te lo dije antes, es imposible que nosotros dos estemos en el mismo grupo, a causa de nuestra rivalidad ante el liderazgo. Aunque disfruto mucho pasar mi tiempo contigo y los demás, es algo obvio que las misiones se ven perjudicadas por nuestra culpa." Percy pareció tener intenciones de hablar, pero Thalía se las negó rápidamente. "Y no lo hago solo por eso. Ya lo dije antes, ustedes son muy importantes para mi…" La hija de Zeus volteó su mirada, observando a las Cazadoras. "Pero, el tiempo que eh pasado junto a ellas…He sentido como si estuviera dentro de una familia." Al escuchar esto, todas las Cazadoras le sonrieron. "Por eso quiero estar con ellas Percy." Concluyó, fijando su mirada en el hijo de Poseidón nuevamente. "Espero que puedas entenderlo."
Percy pareció tener ganas de volver a reprochar, pero Grover le tomó rápidamente del hombro.
"Si esa se siente más cómoda pasando su vida junto a ellas, no tienes nada que hacer con ello." Comentó Grover, haciendo que el mencionado le mirara. "No seas egoísta, Percy."
Percy finalmente abrió los ojos, viendo que estaba intentando negarle la posibilidad de sentirse muy feliz a una de sus amigas más íntimas por mero egoísmo.
Esto hizo que diera un gran suspiro, para finalmente inclinar su mano a ella.
Al ver esto, Thalía le sonrió, y procedió a estrechar su mano.
"Más te vale que no te arrepientas, chispitas." Comentó Percy, recibiendo una mirada burlona por parte de Thalía.
Finalmente, ambos miraron a Annabeth, haciendo que el ambiente volviera a ponerse tenso.
"Annabeth, no lo hagas…" Comentó Percy, bajando levemente su mirada.
"Pero, ella es mi mejor amiga…" Explicó Annabeth, entregándole una mirada triste.
"Necesito que te quedes conmigo…" Declaró Percy, acercándose a Annabeth.
"¿Por qué?" Preguntó Annabeth, para luego apretar ligeramente los dientes al ver que no había respuesta.
"¡¿POR QUÉ?!" Le gritó, haciendo que Percy le tomara fuertemente de los hombros.
"¡PORQUE TE AMO!" Gritó Percy aún más fuerte, dejando a todos sin habla tras lo escuchado, a excepción de Annabeth y Thalía que sonrieron, pareciendo que habían planeado esto desde un principio.
Al escuchar lo que él mismo había dicho, Percy no pudo evitar sonrojarse de vergüenza, no solamente por sus palabras, sino también porque todos lo estaban mirando.
"Ese es un motivo más que suficiente para quedarme…" Susurró Annabeth por lo bajo, sorprendiendo a más no poder a Percy.
"Nuestros-nuestros padres se odian…" Declaró Percy, un tanto vacilante.
Annabeth le acarició ligeramente la mejilla, para luego sonreír.
"Ellos pueden pelear todo lo que quieran…" Afirmó la hija de Atenea, para luego tomarlo de la otra mejilla y besarlo.
Grover, Tyson y Nico tan solo pudieron sonreír ante lo que presenciaban, mientras que las Cazadoras no pudieron evitar mirar hacia otro lado por el sentimiento de incomodidad.
Zoe no pudo evitar sorprenderse un poco cuando vio como Artemisa se estaba tocando los labios, y tenía sus ojos bien abiertos.
Solo pudo pensar en que estaría pensando la Diosa en estos momentos.
"Bell…" Ella no pudo evitar pensar, recordando el momento en el que despertó en sus brazos cuando quedó inconsciente.
Cada vez que recordaba ese momento, su pecho ardía ante los sentimientos encontrados, y solo podía sentirse tan feliz al sentir algo tan agradable.
Nunca pensó que el amor podría ser algo tan bello…
Aunque, esa belleza y esos hermosos sentimientos, a veces pueden transformarse en un dolor horrible…
Bell lo sabía muy bien, pero Artemisa nunca tuvo experiencia con ello antes.
Después de unos segundos que parecieron infinitos, Annabeth y Percy se separaron, entregándose una sonrisa un tanto avergonzada el uno al otro.
Justo en ese momento salió Bell del Empire State, viendo que las Cazadoras tenían una extraña expresión, y que Artemisa estaba levemente sonrojada.
"¿Me perdí de algo?" Preguntó el albino, mirando a todos en busca de una respuesta.
Unas horas más tarde…
"Nunca pensé que volver a acampar cerca del Campamento Mestizo me pondría tan feliz." Comentó Zoe con un tanto de gracia, para luego acercar sus manos al fuego.
"Salud por eso." Phoebe alzó su vaso, riéndose levemente ante las palabras de la Lugarteniente. "Por cierto, ¿iremos al funeral de los hijos de Ares?" Agregó, denotando su gran intriga.
"Por supuesto que sí." Contestó Artemisa, cortando el animal ya cocinado en diferentes partes. "Sin ellos, Bell no hubiera regresado a tiempo y todas nosotras estaríamos muertas." Declaró la Diosa, retirando una pata del animal y colocándosela en su plato. "Honraremos su memoria, pero no con tristeza, sino con felicidad. Después de todo, son hijos de Ares, y ellos deben de haber muerto muy felices al saber que dieron un gran aporte en una batalla crucial." Artemisa alzó su mirada, mirando a todas las cazadoras. "Son héroes, y todos ellos merecen nuestro respeto. Sean mujeres, o hombres." Concluyó.
"¿Iremos a la fiesta de mañana?" Brilia alzó su mano, mostrándose claramente entusiasmada ante la idea.
"No lo sé." Contestó Artemisa, mirando a sus Cazadoras con más experiencia. "¿Les gustaría ir?"
Zoe y Phoebe se miraron entre sí, para luego asentir. Artemisa miró a las otras mujeres, y sonrió con satisfacción al ver que todas tenían ganas de ir.
"Muy bien." Artemisa asintió. "Todas estamos de acuerdo."
"Lady Artemisa, que no se te olvide que hay un hombre entre nosotros." Comentó Thalía con cierta gracia, señalando a Bell con su cubierto.
Al escuchar esto, el albino observó a las Cazadoras, que, como de costumbre, se encontraban del otro lado de la fogata. Siempre hacían eso en la hora de la cena. Quizás era una forma de hacerle recordar cuál era su lugar, y recordar que no debía propasarse con ninguna de ellas. No era porque no confiaran en él, simplemente era para recordárselo.
"No necesito preguntarle para saber lo que opina." Comentó la Diosa con bastante gracia, para que luego todas las Cazadoras miraran con completa sorpresa como Artemisa se sentó al lado de Bell. "Bell y yo nos conocemos bastante bien."
"Es cierto." Bell no pudo evitar asentir con una sonrisa, para luego recordar cuando llegó. "Me parece increíble que ya haya pasado un año desde que nos conocimos…"
Al escuchar esto, Artemisa dio un pequeño salto a su costado, casi pegándose al albino.
De hecho, estaban mucho más cerca de lo que deberían estarlo.
Thalía y Bianca no pudieron evitar mirar a las cazadoras con gran confusión.
"¿Qué sucede?" Thalía le susurró al oído a Zoe. "¿Por qué están tan serias?"
"Es que Lady Artemisa nunca se había sentado tan cerca de Bell en la cena." Contestó Zoe, haciendo que Thalía alzara una ceja.
"¿Y eso tiene algo de malo?" Preguntó, sin poder evitar inclinar sus hombros.
"No." La Lugarteniente contestó rápidamente. "Solo es algo curioso. Bastante curioso."
Phoebe se les quedó observando allí, para luego entrecerrar sus ojos con gran sospecha. Después de todo, las memorias de aquel "beso" que realmente no fue un "beso" comenzaban a resonar por su cabeza.
Solo era una posibilidad remota, pero a diferencia de antes, ahora si existía una posibilidad…
Una posibilidad de que Artemisa se haya enamorado de Bell…
Si esa posibilidad era real, no estaría enojada, ni mucho menos. Pero, si estaría preocupada, y mucho…
Después de la cena…
Fue una cena bastante acalorada. O por lo menos, lo fue para Artemisa, que no se separó ni por un segundo de Bell.
Después de eso, todos se fueron a descansar después de haber finalizado un largo y cansado viaje.
Incluso la misma Artemisa se había acostado en su propia tienda, aunque era bien sabido que los Dioses solo podían dormir si realmente lo deseaban.
Por lo tanto, ella se encontraba postrada en la cama por otra cuestión.
Una cuestión que estaba comenzando a molestarla…
Artemisa postró su rostro en la almohada con ligera molestia mientras miraba el techo de la tienda. Ella se quedó mirando el sitio por un par de segundos, para luego recordar todo lo sucedido en la batalla contra Atlas.
Artemisa se tocó los labios por un corto segundo, para después dar un gran suspiro.
"Nunca había sentido esto antes, pero no tengo ninguna duda…" Se dijo a sí misma, para luego posicionar una mano en su pecho. "Estoy enamorada de Bell."
Los recuerdos junto a Bell en todo el año que llevan juntos paso por su mente, haciendo obvio el hecho de que quizás ya estaba interesada en él desde hace tiempo, pero no se había dado cuenta de ello… hasta que la salvo.
Ese contacto con los labios de Bell fue como un baldazo de agua fría que le hizo despertar.
Quizás, los labios de Bell era lo único que necesitaba para despertar.
Aun así, había algo que ella no entendía.
Algo normal, puesto que nunca había tenido experiencia con el amor…
"En un principio este sentimiento había sido tan agradable. Pero, ahora…" Los recuerdos de cuando ella se corono como una Doncella hicieron que se apretara fuertemente el pecho. "No lo entiendo… Siempre dicen que el amor es un sentimiento tan bello y tan agradable." La Diosa no pudo evitar dar otro gran suspiro, al sentir como esas emociones dolorosas estaban comenzando a equipararse con las emociones positivas.
"Si es así, entonces… ¿por qué esta doliéndome tanto?"
Al día siguiente, en la Cabaña de Artemisa…
Bell se encontraba bebiendo un poco de cerveza, mientras observaba por la ventana como la gente iba y venía con gran alegría. La noche ya estaba vigente, al igual que las estrellas. El albino solo se limitó a sonreír al ver el cielo nocturno, esperando que las chicas se arreglaran para la noche.
Bianca saldría del baño junto a todas las demás, en donde se miraron por un corto segundo. Todas se secaron rápidamente y comenzaron a ponerse lápiz labial, se pintaron las uñas, y comenzaron a escoger vestidos muy llamativos.
La ultima en salir del baño fue Artemisa, en donde vio los productos de belleza y las diferentes vestimentas hermosas. Ella sonrió al ver un vestido plateado, quitándose la toalla que la rodeaba de un tirón.
Bell se dio media vuelta al escuchar que la puerta se abría, viendo a las mujeres que ahora eran como sus hermanas, llevar ropas muy finas y llamativas, además de estar perfectamente maquilladas. Perfectamente, porque solo habían usado lápiz labial y delineadores, quedando bastante bonitas.
"¿Por qué se tienen que arreglar, si no buscan impresionar a ningún hombre?" Se preguntó el albino, mirándolas con una ceja alzada.
Todas las mujeres lo miraron como si fuera un idiota, para luego pasar a su lado.
"Nunca entenderás a las mujeres." Respondió Zoe, apoyando una mano en su hombro para reconfortarlo antes de marcharse.
"Brindemos a los Dioses por eso." Comentó Bell con bastante gracia.
El albino volvió a mirar a la puerta tras escuchar cómo se cerraba, haciendo que un pequeño sonrojo apareciera en su rostro al ver que Artemisa se veía completamente hermosa con ese vestido plateado, que le combinaba perfecto con su color de ojos.
"Andando." Le comentó la Diosa, haciendo que Bell despertara de su sueño.
Todos saldrían juntos, para ver con una gran sonrisa en sus rostros como iban y venían todos los campistas con gran alegría, mientras algunos parecían estar tirando ciertas cosas entre sí, y demás.
En el techo de la Casa Grande, pudieron observar cómo se estaba armando un tipo de escenario, con una pantalla gigante. Algo que llamó la atención de Bell.
Siguieron avanzando entre la gente, para luego ser detenidos por Apollo.
"Hola damas, ¿Cómo se encuentran?" Preguntó el Dios, para luego acercarse un poco a Artemisa. "¿Hermanita?"
"Estoy feliz de estar aquí, Apollo." Comentó la Diosa, dándole una pequeña palmada en la espalda al Dios, haciéndole sacar una gran sonrisa al ver la consideración de Artemisa.
"¡Me alegra oír eso!" Apollo rápidamente redirigió su mirada a Bell. "Ven conmigo. Tengo que mostrarte lo que estamos preparando." Declaró el Dios.
Bell le dio una pequeña mirada a las chicas, en donde todas asintieron con una sonrisa.
"Muy bien, vamos." Comentó Bell, abrazando del cuello a Apollo, y el Dios imitó el gesto.
Artemisa y las Cazadoras apenas se pudieron aguantar la risa cuando se pudo visualizar un gran cartel en la espalda de Apollo que decía: "¡Patéame!"
"Eres tan rápida como siempre, Lady Artemisa." Comentó Phoebe con bastante gracia, recibiendo una mirada zorruna de la Diosa.
"Que puedo decir. Nunca me canso de hacerlo." Contestó.
Siguieron acercándose hasta quedar cerca de la Casa Grande, en donde se pudo ver como Hades y Nico parecían estar haciendo una especie de barbacoa juntos, y el Dios parecía estar explicándole todos los conceptos con gran alegría.
Bianca no pudo evitar detenerse a mirarlos con una gran sonrisa en su rostro. Artemisa le dio un leve empujón, indicando que no pasaba nada si iba con ellos. La Cazadora recientemente incorporada simplemente le sonrió a su líder, y rápidamente corrió hacia ellos, abrazando fuertemente a su padre. Obviamente, Hades la recibió exactamente con la misma intensidad.
Artemisa y las demás entraron a la Casa Grande, mientras desde atrás se pudo ver como Grover, Percy y Annabeth llegaban corriendo con un par de cervezas y otros productos fiesteros.
En el techo de la cabaña de Ares, Clarisse observaba todo con una gran sonrisa. No podía moverse mucho, debido a que su brazo estaba completamente vendado por el incidente anterior, y los daños eran muy graves para curarlo. Eran tan graves, que quizás debía amputárselo, pero todavía tenía esperanzas.
Y como se sabe, lo último que pierde una hija de Ares, son las esperanzas.
Su novio llegó con ella, entregándole una lata de cerveza, para luego besarla con gran intensidad.
A lo lejos, se podía ver como algunos campistas estaban atando unas gomas de auto a los arboles con unas cuerdas, mientras se reían entre ellos.
Dionisio conectó un cable en el techo de la casa grande, haciendo que todo el campamento se adornara con unas luces multicolores hermosas. Por segunda vez en esta historia, se pudo ver como una pequeña sonrisa se dibujaba en el rostro del Dios tras ver semejante paisaje.
En la laguna, Tyson iba en una lancha, yendo a toda velocidad. El ciclope se levantó de la lancha y extendió sus brazos, gritando a todo pulmón con gran felicidad.
…
Grover se unió a Tyson después de unas pocas horas, mientras que Percy y Annabeth corrían tomados de la mano con muchos royos de papel, quedando bien en claro lo que iban a hacer. Ellos dos se detuvieron en un árbol, y ambos se acariciaron el rostro, antes de besarse con gran anhelo.
"¡Mierda!" Exclamó Clarisse, temblando levemente. "¡Hace un frio terrible aquí!"
"¿Qué esperabas?" Preguntó Grover, riéndose levemente. "Estamos yendo a más de 100 kilómetros y toda el agua y viento nos está pegando en la cara."
"¡Todavía no puedo estar suficientemente agradecido con mi padre por este regalo!" Exclamó Tyson, acelerando lo más posible, haciendo que Grover se cayera al agua, y por ende, Clarisse se muriera de risa.
Mientras tanto, Apollo y Dionisio se encontraban haciendo los últimos preparativos en el tejado, colocando diferentes luces parpadeantes y giratorias.
"¿Ya le explicaste la idea?" Preguntó Dionisio, ajustando un foco.
"Dijo que ya había escuchado música electrónica antes, pero nunca la había compuesto." Contestó Apollo, haciendo lo mismo que el otro Dios. "¿Qué te parece?" Le preguntó.
"Está sobrecargado." Fue la simple respuesta de Dionisio, para después ver como Apollo salió volando debido a la explosión del foco que estaba intentando colocar.
…
La música ya se escuchaba mucho más fuerte. Se podía ver como los campistas jugaban con sus propios escudos en las pequeñas pendientes resbaladizas, arrojándose con los escudos en sus pies y gritando con gran alegría. Entre ellos, se podía ver que estaban Percy, Clarisse y Annabeth.
Mientras tanto, dentro de la Casa Grande, Thalía le dibujó una especie de bigote gigante a Zoe con una espuma comestible, haciendo que la afectada se riera ante ello mientras intentaba comerse lo que su amiga le había colocada en la cara.
Nico, Bianca y Hades ya se encontraban comiendo, mientras charlaban alegremente al lado de la barbacoa aun encendida.
Algunos campistas se encontraban nadando en el lago, mientras que otros observaban con gran sorpresa como sus cuerpos se veían claramente en el agua, debido a que las luces de colores habían atravesado incluso todo el lago por completo.
…
"Me preguntaba por qué se estaba tardando tanto…" Comentó Percy con bastante gracia, abrazándose con Annabeth.
"Lo mismo me preguntaba yo." Comentó Clarisse, uniéndose a ellos.
Se podía ver como Grover alzó su dedo pulgar hacia ellos, mientras entraba a la Cabaña de Afrodita con muchas hijas de la misma Diosa.
Hablando de la Diosa del Amor, ella también estaba haciendo su trabajo en la Casa Grande, para la mirada un tanto desagradable de Artemisa, al ver como numerosos hombres la rodeaban por completo, y la tocaban de una forma un tanto provocativa. Afrodita captó la mirada de la Diosa de la Luna, guiñándole el ojo de una forma bastante subjetiva. Algo que Artemisa tomó como una burla, por lo que rápidamente dio un pequeño bufido y miró hacia otro lado.
Desafortunadamente, en todas las fiestas de Dioses siempre había algún tipo de roces entre ellas.
Afrodita miró en varias direcciones con un pequeño puchero en su rostro.
"¿En dónde está Bell?" Pensó. "Justo ahora que quería sorprenderlo con este nuevo vestido…" El puchero en el rostro de la Diosa del Amor se intensificó aún más.
Las Cazadoras captaron el pequeño malestar de Afrodita incluso a esa lejanía, por lo que no pudieron evitar alzar una ceja.
Por suerte, llegó Phoebe con un montón de confetis y algunas almohadas y una bolsa llena de pequeñas pelotas de plástico, arrojándoselas en la cara a todas, haciendo que comenzaran a reír mientras jugaban entre ellas, incluida la misma Artemisa se unió a ellas, que ya parecía haberse olvidado de Afrodita.
…
Percy, Clarisse y Annabeth se encontraban deslizando sus escudos dentro de una habitación importante de la Casa Grande. El suelo parecía estar repleto de alcohol, lo que hacía mucho más sencillo el deslizamiento de los objetos.
Numerosas personas intentaban frenar a la persona que se deslizaba por el suelo con su escudo antes de que llegara al final de la habitación, siendo muy pocas veces que lo lograban.
Finalmente, fue el turno de Percy, que se arrojó con su escudo y lo terminó haciendo bastante fuerte, por lo que no pudo frenar a tiempo y tuvo que saltar, atravesando una ventana y destrozando el vidrio en el progreso.
Todos se acercaron mientras se escuchaban los murmullos, viendo si Percy se había lastimado.
Todos se sorprendieron ligeramente cuando Percy se levantó prácticamente al instante, y los miró a todos con miedo.
"¡CORRAN!" Gritó, haciendo que todos salieran corriendo de la habitación. Algunos saltaron por la ventana ya rota, mientras que otros salieron por la puerta, tirando y rompiendo ciertos objetos debido a su brusquedad.
…
La gran mayoría de las Diosas se encontraban en una mesa que se encontraba afuera. Hera, Atenea y Hestia se encontraban riéndose entre ellas, recordando ciertas historias un tanto tontas de Zeus y sus hermanos.
Hablando de ellos, Zeus y Poseidón se encontraban descendiendo un gran acantilado a toda velocidad con unos escudos, mientras bebían de unas botellas llenas de néctar.
"¡No puedes ganarme, hermano!" Gritó fuertemente Zeus entre risas, mientras se aferraba fuertemente a su botella para que no se cayera.
"¡Te eh ganado en muchas cosas, hermano!" Poseidón lo desafío, riéndose al igual que su hermano. "¡¿Qué te hace pensar que no ganaré ahora?!" Preguntó, para luego estrellarse fuertemente en contra de un árbol, haciendo que Zeus se empezara a reír en carcajadas.
"¡Pero que idiota!" Zeus apenas pudo pronunciar entre sus carcajadas, para después gritar fuertemente al tomar un pequeño desnivel, y salir volando directamente al lago, cayendo en un sonido sordo.
…
En estos momentos donde la noche comenzaba a envejecer, todos se reunieron afuera de la Casa Grande. Tyson se abrazó con Percy al ser la primera vez que se veían en este día tan especial, esperando con gran ansia lo que estaba a punto de ocurrir.
Artemisa era la única que faltaba en la multitud, ya que estaba subiendo unas escaleras. La música comenzó a sonar fuertemente, y justo cuando estaba a punto de romper, ella entró al tejado por una pequeña rejilla, observando con gran felicidad como Bell se arrojaba a toda la multitud cuando la música rompió, siendo atrapado por todas las personas con gran emoción.
Bell volvió rápidamente al tejado, en donde tuvo pequeñas charlas con Artemisa y Apollo. En ello, El Dios utilizó una de sus propias botas para beber una gran cantidad de cerveza, haciendo que ambos lo miraran con gracia y asco al mismo tiempo. Apollo parecía sentirse de la misma manera, pero parecía estar más contento al haber cumplido el reto de Artemisa.
…
Finalmente, el tiempo paso, al igual que la noche.
El sol comenzó a resurgir en un maravilloso amanecer.
Todos parecían estar durmiendo.
Casi todos los Dioses ya se habían marchado y despedido.
Entre toda esa gente durmiendo en el suelo, siendo hombres o siendo mujeres, se podía ver como dos figuras se encontraban afuera de la Casa Grande. Ambos estaban tirados en el piso, mientras observaban el amanecer con una sonrisa en sus rostros.
La música había dejado de ser tan fuerte desde hace mucho, por lo que apenas se escuchaba.
"Ha sido un día increíble." Comentó Bell, entregándole una mirada a Artemisa. "Creo que nunca me había divertido tanto."
"Yo eh participado en muchas fiestas antes. Pero la verdad es que puedo decir lo mismo." La Diosa le sonrió, para luego tomarle la mano con mucho cariño. "Gracias a ti."
Bell tan solo le pudo sonreír ante sus últimas palabras, entrelazando su mano con la de ella para responderle el gesto.
Ambos se vieron ligeramente sorprendidos cuando la canción cambió drásticamente a una un poco más romántica.
Apollo y Zeus tan solo asintieron entre sí con una sonrisa, para luego sentarse en el tejado mientras miraban lo que estaba a punto de suceder.
Bell pegó un leve grito de sorpresa cuando Artemisa se levantó y prácticamente lo arrastró con ella, haciendo que ambos quedaran con sus cuerpos apretados.
El albino tan solo pudo sorprenderse aún más cuando sintió como Artemisa le rodeó las manos sobre su cuello.
"¿Qué haces?" Le preguntó Bell, haciendo que Artemisa se burlara.
"¿No es obvio? Vamos a bailar." Contestó, haciendo que el albino se pusiera nervioso.
"Pero-pero no bailo hace más de 7 años…" Explicó Bell, sin recordar cómo eran los pasos de baile.
"Esto no es un baile formal, tonto." Artemisa se rio levemente, para después tomar las manos del albino y llevarlas a su cintura. "Mantenlas ahí, y simplemente déjate llevar por el ritmo de la música."
Bell asintió ligeramente nervioso, comenzando a seguirle los pasos. Para su suerte, pudo adaptarse bastante rápido al ritmo de la Diosa, haciendo que ella le entregara una dulce sonrisa, que sonrojo levemente al albino.
"Es la primera vez que te veo tan nervioso." Artemisa unió un poco más sus manos en el cuello de Bell, haciendo que se acercaran un poco más. "¿Acaso no tienes una buena experiencia con el baile?"
"… Más o menos." Fue la simple respuesta del albino, mientras miraba hacia otro lado un poco avergonzado.
Artemisa tan solo observó su rostro con gran admiración… O quizás, con gran anhelo.
Ella lo deseaba, y mucho…
Desafortunadamente, esos sentimientos comenzaron a ahogarse dentro de ella, dando paso a esas emociones tan repulsivas que le hacían doler su pecho. Esta vez eran incluso un poco más intensas que antes, y nuevamente no pudo evitar preguntarse de dónde venían esos sentimientos que le hacían sentir… extraña. Esa era la palabra: extraña, pero en el mal sentido de lo extraño. Simplemente, algo que desconoces y que te molesta demasiado.
"¿Estas bien?"
La pregunta de Bell hizo que Artemisa se diera cuenta que estaba poniendo una cara de angustia por culpa de ese dolor, por lo que rápidamente cambió su rostro para no preocuparlo.
Artemisa apoyó su frente en la de Bell, cerrando sus ojos con una pequeña sonrisa.
"No es nada…" Contestó rápidamente.
Ninguno de los dos se había dado cuenta de sus dos espectadores, que no parecían estar muy conformes con el resultado.
"Mi hermanita es demasiada aplicada… e inocente en este tipo de situaciones." Declaró Apollo, para luego mirar a Zeus. "Su falta de experiencia en el amor hará que lo pase muy mal."
"Sin experiencia o con experiencia, ella sufrirá de una forma u otra." La respuesta de Zeus tomó por sorpresa a Apollo. "Mi hija está dándose cuenta de los juramentos que hizo cuando se convirtió en la Diosa de la Luna. Ella no puede estar con ningún hombre por sus responsabilidades como Doncella, y si no las cumple, hay castigos muy grandes." Zeus bebió lo último de néctar que tenía la botella, dando un pequeño suspiro. "Además, seguro aún recuerda como mataste a Orión por mostrar un interés romántico en ella."
"¡Ya dije que no lo mate porque estuviera enamorado de mi hermanita!" Apollo dio un enorme suspiro, claramente cansado de repetir siempre lo mismo. "¿No deberías decirle que nosotros no estamos en su contra?" Apollo fijó su mirada en sus dos hermanos, viendo como los dos estaban cada vez más cerca del otro. "De esa forma, sería mucho más fácil para ella."
"No." Contestó Zeus al instante. "Como dijiste antes, Artemisa es una Diosa muy aplicada. De hecho, junto con Hestia, deben de ser las Diosas más aplicadas que he conocido." Una sonrisa bastante extraña cruzó el rostro del Rey de los Dioses cuando miró a Apollo. "Quiero saber si el amor que siente ella puede ser tan fuerte incluso para romper los Juramentos, y arriesgarse a ser transformada en un animal por mis propias manos."
"Eres alguien perverso…" Comentó Apollo con una sonrisa un tanto picara.
"Ya estoy haciendo demasiado al dejar que mi hija rompa los juramentos." Fue la respuesta solemne del Dios, haciendo que Apollo lo pensara por un corto segundo, para luego asentir.
En verdad, ahora que el Dios del Sol lo pensaba más detenidamente, era increíble que Zeus haya accedido a no castigar a su hermana por romper sus Juramentos, algo que es incluso sagrado entre los mismos Dioses.
"Bueno, aunque ella aún tiene que romperlos…" Comentó Zeus, levantándose de su asiento. El Dios dejó bien en claro que todo dependía de Artemisa.
"Ella lo hará." Respondió Apollo, haciendo que Zeus se sorprendiera ante tal afirmación. "En este caso, la inexperiencia en este tema si es muy importante dado las circunstancias." Aclaró el Dios.
"¿Cómo puedes estar tan seguro?" Preguntó el Rey de los Dioses, cruzándose de brazos y alzando una ceja.
"Esa misma inexperiencia la vencerá." Contestó el Dios, levantándose de su asiento. "Si nunca sentiste el amor antes, diversas tragedias y sucesos harán que ese sentimiento de angustia e impotencia por no poder estar cerca de tu amado sean insoportables. No será lo suficientemente fuerte para tratar con este tema en específico. Lo sé, la conozco muy bien."
"Pero, tienen que pasar ciertos sucesos y tragedias." Comentó Zeus, enarcando aún más su ceja. "¿Cómo sabes que vendrán más?"
"Hay uno que ya es garantizado." Comentó Apollo con gran astucia, alzando uno de sus dedos. Al ver que Zeus parecía querer una respuesta, él rápidamente se la dio.
"Tarde o temprano…" La mirada de Apollo se puso un tanto oscura, haciendo que Zeus se pusiera serio. "Recuerda que Bell no pertenece aquí, y deberá regresar."
"Cierto…" Zeus no pudo evitar ponerse triste. "Ya había pasado un año con nosotros, y me había olvidado de algo tan importante…" Zeus bajó su mirada, viendo a su hija. "Supongo que ella también lo olvido…" Pensó.
"Cuando llegue el momento, quedará devastada…"
¡FINAL DE ARCO!
No me convence mucho este capítulo. Ya he intentado retratar fiestas antes, y creo que todavía me faltan bastantes toques para explayar los detalles de una forma escrita (por lo menos para mí, que no he tenido casi nada de experiencia en estos temas). Es muy complicado. Aun así, aquí lo tienen, y espero que haya sido de su gusto.
Esta no será la última fiesta que haré, pero creo que ya intentaré omitir los detalles que no sean tan relevantes. Es algo en lo que debo pensar, y probablemente sepan la respuesta cuando llegue el momento. No solo es por los detalles, sino porque se torna denso tener que leer todo ello.
Como pueden ver en el cierre del capítulo, Artemisa se encontrará con muchísimos muros ante su relación deseada. Aun así, no tendrán que esperar mucho. Obviamente, después viene el hecho de que tienen que ocultar su relación prohibida a las Cazadoras, a los campistas y, sobre todo, a los Dioses. Pero para todo eso es que viene el próximo arco.
Solamente me queda decir que falta menos de lo que parece para que termine esta historia. El arco que entra, será el anteúltimo, y digamos que el ultimo tengo pensado hacerlo bastante corto.
Sin más, nos vemos en el próximo capítulo!
Un gran abrazo!
Cantidad de palabras del capítulo doble: 7955+5313= 13.268 palabras.
