¡Aquí vamos con la segunda parte!

Antes de comenzar, quiero decir que estoy en un lugar en donde no hay internet en el momento que estoy haciendo este capítulo, por lo que podría tardarme un tiempo en publicarlo. También quería agregar algo muy importante, y es el hecho de que ayer 30 de diciembre ya se cumplieron dos años desde que comencé con todo esto. Fue bastante agradable compartir mis ideas con ustedes, y espero que eso se logre extender por otro año más. En sí, este año fue regular porque solo pude completar una de las tres historias que había comenzado hace un año. Quería terminarlas a todas en un plazo menor, pero con diferentes atrasos voluntarios e involuntarios terminó extendiéndose por un año más.

Aunque tiene pinta que va a ser un año complicado al igual que los dos anteriores, quiero desearles un feliz comienzo de año, y en lo posible, un buen año en general!

Ahora sí, comencemos.

Disfruta!

Tres cabelleras y un par de cuernos se asomaron en una enorme roca que se posicionaba en un monte rocoso completamente negro a causa del sitio donde estaban.

"Después de un día, aquí estamos…" Comentó Thalía, asomando su mirada para ver a la pequeña ciudad que se alzaba en el monte frente a ella.

"Esa es." Declaró Luke, entrecerrando ligeramente sus ojos. "Es un monte bastante grande con muchos desniveles en la cima. Allí se encuentran todas las estructuras." Luke señaló al centro de la ciudad. "El puerto está escondido en una cueva, justo al lado de un salón de comida. Es peligroso, ya que como puedes ver, la cueva se encuentra en una de las corrientes del Rio Styx, que desemboca en una enorme cascada y continua hacia la derecha." Luke señaló con su mano, haciendo que todos miraran como la corriente del rio seguía hasta abajo, y se perdía en un recorrido que no parecía tener fin.

"¿Ha donde lleva el Styx?" Preguntó Grover, haciendo que todos miraran a Luke con interés.

"Lleva hasta la salida del Tártaro." Contestó Luke, frunciendo ligeramente el ceño. "De hecho, la puerta está completamente rodeada por el agua, por lo que tenemos mucha suerte de tener a tu dragón con nosotros." Concluyó, mirando hacia atrás para ver como Dorazal estaba detrás de ellos, con su cuerpo apoyado en la tierra para que los enemigos no sean capaz de verlo.

"Ahora que lo pienso, ¿cómo vamos a entrar?" Preguntó Thalía. "Cada uno de nosotros tiene caras bastante populares, y desafortunadamente no podemos cambiarlas." Thalía dio su punto, para luego mirar al enorme dragón. "Además, es imposible entrar sigilosamente con un compañero que mide 15 metros de alto."

"Nadie dijo que debemos ser sigilosos." Respondió Bell, ganándose una mirada curiosa por parte de todos. "En un principio quería explotarlo todo, pero el lugar es un poco más grande de lo que pensaba y no cuento con la suficiente capacidad para hacerlo de un solo ataque…" Pensó en voz alta, frotándose el mentón.

"¿En serio pensabas volar todo?" Preguntó Luke con los ojos en blanco.

Bell le dirigió una pequeña sonrisa. "Por supuesto. Es su base de operaciones. Si lo desaparecemos del mapa, será un gran avance a nuestro favor en la guerra." Bell dio su punto, haciendo que todos asintieran en comprensión. "Además, no es tan peligroso. Según tu información, la gran mayoría del ejército está custodiando la salida y entrada del Tártaro. Ellos nunca pensaron que encontraríamos este lugar, por lo que es una gran ventaja para nosotros."

"Puedes estar seguro de ello." Luke asintió. "También debemos agregar que ustedes mataron a 5 de los 11 Gigantes en el Campamento Mestizo. Lo más probable es que el número de Gigantes en la Capital se haya reducido bastante gracias a eso."

"¿Cuántos?" Preguntó Bell, estudiando a la pequeña ciudad con su mirada.

"Creo que podrían ser 2 o 3." Luke respondió con total seguridad.

"Muy bien, pero hay algo que todavía no entiendo…" Comentó Grover, para luego mirarlo con gran curiosidad. "Si no entramos con sigilo, entonces, ¿cómo lo hacemos?"

Bell le dirigió una media sonrisa bastante característica al sátiro.

"Supongo que todos tenemos un poco de hambre, ¿verdad?"

CAPÍTULO 35: ¡BATALLA EN LA CAPÍTAL!

Toda la ciudad se veía relativamente tranquila. Muchos charlaban entre sí en las calles, que en realidad eran más una vereda, debido a que no parecía haber ningún tipo de tránsito. Solamente los Ciclopes y demás monstruos parecían ser los encargados de llevar todo el cargamento, debido a que se veía a muchos caminando con hierro estigio y grandes cantidades de madera en su espalda.

¿La iluminación?

Simplemente no era requerida, ya que en el Infierno siempre parecía ser de día.

Después de introducirnos más y más en la Capital, cruzándonos con diversos sujetos, finalmente se llegó a unas escaleras que conducían hacia abajo. Una pequeña cueva se extendía a un costado, que transportaba una gran cantidad de agua altamente peligrosa generando un arroyo bastante ancho con un gran caudal, mientras que a su costado yacía un gran restaurante, si es que se podía llamarse de esa manera. Era el centro de comida que había mencionado Luke, aunque más que eso, parecía una especie de bar extraño, como todos los comercios circundantes del lugar.

Dentro de ese lugar, todos miraban a una mesa. Ah unas cuatro personas en específico. Y sus miradas no eran para nada agradables.

Bell comía como si supiera que no volvería a tener una cena decente después de muchos días. Algo que realmente era así. O por lo menos, las probabilidades de tener una comida decente en la próxima semana eran casi nulas.

En realidad, sus otros acompañantes parecían tener una actitud bastante similar a él. Incluso Thalía, que a pesar de ser bastante fina en esos aspectos, no quería que sus modales le jugara una mala pasada en momentos tan cruciales como este.

Lo obvio finalmente sucedió, y Bell estampó su rostro contra el plato, rompiéndolo en el acto. Todo fue cortesía de un hombre que parecía ya haberse hartado de que les estén tomando el pelo.

"Vienes a nuestra ciudad, comes de nuestra comida, y ni siquiera intentas disimularlo…" Comentó el hombre, haciendo unos pocos pasos hacia atrás mientras veía como Bell levantaba el plato de su rostro con una mirada ensombrecida. "¿Te estás burlando de nosotros?" Preguntó, con una mirada llena de desprecio.

Bell simplemente lo miró sin darle mucha importancia, aunque se pudo ver como apretó fuertemente sus puños.

"¡Que lastima!" Exclamó Luke, levantándose de su asiento y poniéndose en medio del sujeto y Bell. "Pensábamos disfrutar de esta comida gratis por un tiempo más…" Comentó con ligera gracia, dando un pequeño codazo a Bell para que se apartara, haciendo que el albino lo mirara atentamente.

"¿Te crees muy gracioso, bastardo traidor?" Preguntó el hombre, desenfundando lentamente su espada.

Una diminuta sonrisa se dibujó en el rostro de Luke. "Creo que deberías utilizar un diccionario para saber lo que realmente significa ser un traidor." Se burló, pasando la mano por su cabello mientras colocaba la otra en su bolsillo.

"¡Hmp!" Una pequeña carcajada salió del hombre. "Como siempre, te crees muy gracioso. Pero estás lejos de serlo…" Concluyó, para luego desenfundar el resto de su espada de un tirón e intentar cortarlo de un espadazo, fallando estrepitosamente cuando la espada se detuvo a centímetros del cuello de Luke, debido a que el rubio había agarrado la empuñadura de la espada y frenó el ataque en seco.

"La próxima vez que me ataques, asegúrate de utilizar la distancia que te otorga tu espada correctamente." Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Luke. "Aunque no habrá una próxima vez…" Concluyó, rompiendo la muñeca de su oponente de un segundo al otro.

El sujeto no tuvo tiempo de gritar, ya que Luke cambió la dirección de su espada y la clavó profundamente en su garganta, para luego darle una fuerte patada que lo mandó a deslizarse por encima de una de las mesas, creando un gran escándalo en todo el lugar.

Todos se levantaron prácticamente al segundo, desenfundando sus armas.

Bell simplemente sonrió y materializó su arco divino. Muchos se abalanzaron sobre él, solo para ser retenidos, golpeados, y mandados a volar por el albino, tirando muchas otras mesas y personas en el lugar. Eso hizo que una gran cantidad terminara con espadas atravesadas en sus cuerpos.

Luke hizo un pequeño gesto divertido ante lo presenciado, para después ponerse en posición de ataque con su nueva espada.

"Si quieren pelear, supongo que nosotros también podemos unirnos." Declaró Grover con total seriedad, para luego levantarse de su asiento junto con Thalía, esbozando una gran sonrisa bastante peligrosa.

Bell y Thalía se encargaban de pelear con todos los de atrás, mientras que Luke y Grover se encargaban de los del frente, aunque estos últimos parecían estar un poco más separados. Sea como sea, se veía que tenían una sincronización impresionante.

Después de darle varios golpes con su arco, Bell sintió como alguien lo capturó por la espalda.

"Veo que no mentían cuando dijeron que unas ratas se habían colado…" Comentó un enorme gigante con una sonrisa. "No fueron muy inteligentes si pensaron que podían ganar en un ataque frontal."

El gigante intentó cortar la garganta de Bell con su enorme espada curva, solo para fallar estrepitosamente cuando una gran cantidad de fuego salió despedido del cuerpo de Bell. Ese mismo fuego respondió como una bomba de llamaradas, haciendo que un enorme estallido se presentara en el lugar. El enorme enemigo se perdió rápidamente de la visión de todos por obvias razones.

"¡Eso nos dará algo de tiempo!" Exclamó el albino entre el polvo.

Uno de los muchos hombres intentó apuñalar a Luke, siendo bloqueado por este con su espada, haciendo que una sonrisa apareciera en el rubio. Rápidamente le dio una fuerte patada sin antes clavarle su espada en el pecho.

Luke miró hacia su costado, ensanchando ligeramente sus ojos cuando vio como un grupo de hombres estaba a punto de lanzar sus armas hacia él.

Cuando Luke pensó que la cosa pintaba mal, Grover apareció de la nada con una de las mesas, colocándola de costado en frente de ambos, frenando todas las armas arrojadas.

Luke pateó fuertemente la mesa inmediatamente después, haciendo que Grover se montara encima y matara a cada enemigo que se ponía en su camino, atropellándolos al mismo tiempo gracias a la gran velocidad que iba la mesa.

Finalmente, Grover pegó un pequeño salto antes de que la mesa chocara fuertemente contra la pared, capturando a una mujer que fue asesinada cuando el sátiro arrojó su espada oxidada y la clavó en su pecho.

Grover desenfundó sus dagas y cubrió su espalda rápidamente con Luke, que llegó rápidamente a la ayuda.

Ambos alzaron sus armas en forma de amenaza, haciendo que los enemigos retrocedieran con dudas. Esto solo hizo que una gran sonrisa apareciera en el rostro de ambos.

"¡Basta de diversión, es hora de hacerlo!" Gritó Thalía, haciendo que ambos jóvenes se miraran entre sí, para luego asentirse con una pequeña sonrisa, y salir corriendo del lugar junto al albino y la Cazadora.

Como era de esperarse, la gran mayoría ni siquiera intentó detenerlos debido a la demostración de su destreza, fuerza y poder.

Se encontraron con una gran cantidad de mestizos y algunos monstruos descendiendo por la escalera cuando apenas salieron. Los enemigos desenfundaron rápidamente sus armas al verlos, haciendo que Bell y su pequeño grupo corriera rápidamente hacia la cueva, adentrándose en esta.

La gran multitud se agrandó aún más cuando los que sobrevivieron en el restaurante se unieron al grupo, todos en busca de los intrusos.

Los cuatro no pudieron evitar sorprenderse como la cueva se expandía enormemente desde el interior, ya que se hacía más y más ancha, además de larga. Una gran cantidad de barcos se encontraban en el lugar, estos tenían una característica bastante única, y esa eran los cuatro enormes motores que se posicionaban en los extremos apuntando hacia el suelo. Además, de eso, una gran cantidad de extrañas figuras parecían estar a cargo de los cañones. Aunque lo extraño, era que estás personas no tenían rostro, ni figura. Prácticamente, eran nada.

Bien al fondo, en donde las luces de las antorchas ya eran necesaria, se podía ver como un par de barcos aún estaban incompletos.

El grupo se frenó en la mitad de los barcos estacionados, corriendo rápidamente por una tabla que era más larga y delgada de lo que debería, con la idea de entrar en uno de los tantos barcos que había en el lugar.

Al ver esto, una gran cantidad intentó entrar junto a ellos, mientras que de fondo se pudo ver como diferentes grupos comenzaban a montarse en otros barcos, con la idea de seguirlos si la cosa no resultaba.

Luke se detuvo en la tabla, para después cortar la madera de par en par, haciendo que todos sus perseguidores se cayeran. Grover perdió la estabilidad debido al movimiento tan brusco, pero Luke rápidamente acudió a su ayuda y lo tomó de la mano antes de que cayera a una muerte segura.

Tras atraparlo, Grover no pudo evitar sonreírle, una sonrisa que fue respondida por el rubio.

De alguna forma, la confianza estaba volviendo a surgir entre los dos.

Luke rápidamente lo alzó, para luego meterse en el barco.

"¡Son almas perdidas!" Exclamó Luke, corriendo junto con los demás hacia el timón. "¡No importa quién sea el que los ordene! ¡Acataran cualquier orden!"

"¡Disparen!" Gritó Bell, haciendo que las 50 almas perdidas comenzaran a cargar balas en los cañones de hierro estigio.

Los disparos no tardaron en empezar, haciendo que se escucharan numerosos gritos y temblores a lo largo de toda la cueva.

Una gran cantidad de escombros caían por todas partes, al mismo tiempo que el barco comenzaba a avanzar.

Una gran cantidad de otros barcos también terminaron hundidos en el gran caudal del Rio Styx, llevándose a todos los que se habían subido en ellos.

Finalmente, el temblor de la cueva aumentó aún más desde el exterior, hasta que finalmente una enorme cantidad de rocas comenzaron a caer, creando una gran cantidad de polvo y sellando por completo el lugar.

El silencio se apoderó por completo en los sujetos que habían quedado en el exterior, viendo que nadie salía de la gigantesca cortina de polvo que se había generado.

Después de un segundo, Un barco rompió las rocas y atravesó el polvo a toda velocidad, viéndose que era el barco en donde estaban Bell y sus tres acompañantes.

Todos iban con una gran sonrisa en sus rostros, sin importar el hecho de que aún les seguían dos barcos enemigos.

Dos Gigantes saltaron a cada barco, mirando a los intrusos con gran seriedad, mientras se acercaban lentamente a la cascada que parecía tener una caída infinita.

"¡Apaguen los motores!" Ambos gigantes gritaron al mismo tiempo, un grito que Bell y los demás escucharon.

"¿Por qué demonios apagan los motores?" Se preguntó Luke, mientras controlaba el timón.

"Eh, chicos…" Comentó Grover con un rostro pálido, señalando hacia los motores.

En ese momento, todos se quedaron completamente congelados.

No había nadie encargado de los motores…

Por ende, los motores no estaban encendidos…

Y para rematar, ya estaban a punto de descender por la cascada…

El barco atravesó la cascada a toda velocidad. Los segundos en donde el barco quedó suspendido en el aire gracias a la enorme velocidad parecieron eternos, hasta que la embarcación quedó completamente estática, y…

"¡MIERDA!" Los cuatro gritaron al mismo tiempo, mientras el barco caía a una gran velocidad.

Bell se puso rápidamente a volar, observó como los otros dos barcos apuntaban sus cañones.

"¡Dorazal, protégelos!" Bell gritó a todo pulmón, haciendo que un fuerte rugido se escuchara por todo el lugar, al mismo tiempo que un enorme dragón dorado aparecía y detenía todos los cañones con sus resistentes escamas.

Viendo que el otro costado había quedado vulnerable, Bell apuntó con su arco rápidamente al barco enemigo y dejó que la gravedad lo arrastrara. Tres enormes flechas de fuego se generaron en la base del arco, que fueron rápidamente disparadas.

Las bolas de cañón fueron destruidas al entrar en contacto con las flechas, o más bien, con la enorme explosión de las mismas. La explosión fue tan grande que llegó al barco enemigo, haciendo que el Gigante apretara fuertemente los dientes. Este mismo pegó un gran salto antes de ser atrapado por la explosión, cayendo en donde estaban Luke, Grover y Thalía.

La explosión de llamaradas le llegó de rebote, por lo que no fue tan potente. Pero fue lo suficientemente fuerte como para hacer que el barco se desviara bruscamente hacia un costado y chocara con numerosas rocas, haciendo que la embarcación se internara en la cascada. Numerosos gritos se escucharon, debido a que el barco un poco destrozado se había internado en las aguas más venenosas y toxicas que el mundo haya conocido.

Al ver que la defensa estaba perfectamente cubierta, Bell miró hacia el barco restante, dirigiéndose rápidamente hacia él.

Finalmente, Dorazal rodeó con sus cuerpo a los tres jóvenes para que no sean engullidos en las salpicaduras del agua, y de esa manera se aseguró que nadie sufriera daño.

Ambos barcos hicieron un gran estruendo al caer, pero estuvieron lejos de hundirse.

Dorazal erizó sus escamas a una velocidad impresionante, haciendo que cada centímetro de agua fuera expulsada de su cuerpo. Aun así, sus escamas habían sufrido daños ante la sustancia altamente corrosiva.

Dorazal se apartó, y apenas lo hizo, se distinguió como un Gigante estaba parado a pocos metros de ellos.

"Yo me encargo." Declaró Luke con total seguridad. "Ustedes encárguense de los que están entrando a este barco."

Grover y Thalía observaron como algunas personas estaban pasando de un barco al otro. No eran muchas, ya que lo más probable es que las demás estuvieran tiradas en el otro barco, retorciéndose de agonía por culpa del agua toxica.

Los que invadieron el barco se detuvieron rápidamente al ver como el enorme dragón y sus dos acompañantes se detuvieron frente a ellos, con una mirada para nada amistosa.

"Debieron quedarse en aquel barco…" Comentó Thalía, para que después comenzaran a batallar y matar a todos los que se cruzaran en su camino. Mientras tanto, Dorazal se encargaba de agitar su cola para derribar a cualquiera que podría ser un peligro para alguno de ellos dos.

Luke pegó un gran salto para esquivar la espada curva del gigante, para luego apoyar una mano en la madera y propinarle una fuerte patada doble. Su oponente se vio obligado a retroceder un par de pasos ante la contundencia, pero no parecía verse afectado.

El Gigante rápidamente contratacó, en donde Luke apenas pudo cubrirse con su espada. Recibió daño de igual manera por la diferencia de fuerza, pero no resultó en vano, ya que si no hubiera detenido el golpe, estaría dividido en dos partes diferentes en estos momentos.

Luke se centró tanto en intentar resistir la espada curva que estaba intentando atravesar la parte superior de su cabeza, y no pudo ver como el otro puño libre del Gigante se incrustaba fuertemente su abdomen, haciendo que los ojos Luke saltaran ante el enorme golpe mientras vomitaba una enorme cantidad de sangre. Eso no terminó allí, ya que pudo romper la defensa de Luke gracias a ello y logró cortarlo, aunque no matarlo.

El rubio rodó por el piso mientras lo manchaba de sangre, producto del enorme corte que pasaba a lo largo de toda su cabeza. Por suerte, el corte rodeó su ojo derecho, aunque su nariz y labios no tuvieron la misma suerte, ya que el corte había sido bastante diagonal.

Sin siquiera poder terminar de rodar, el Gigante corrió rápidamente hacia él y le propinó una fuerte patada en su cabeza. Luke reaccionó por mero instinto, cubriendo la patada con su espada y todas sus fuerzas restantes. Eso no fue lo suficiente como para detener el golpe, pero por lo menos su cuello no sufrió ningún tipo de ruptura.

Luke voló hasta la parte superior de la proa, estampándose con una gran cantidad de barriles.

El rubio se levantó con ligera dificultad, viendo como el pie cortado del Gigante se regeneraba rápidamente.

"No eres un mal guerrero." Comentó el Gigante, acercándose a las escaleras. "Pero no puedes matarme. Literalmente, no puedes hacerlo." Comentó con gracia, deteniéndose frente a las escaleras.

A pesar de sus heridas y la pérdida constante de sangre, una pequeña sonrisa apareció en el rostro magullado de Luke.

Luke se deslizó por la barandilla, para luego propinarle un fuerte corte en el cuello del Gigante. El rubio fue tomado por el cuello, mientras observaba como la herida de su enemigo se regeneraba rápidamente.

"Supongo que no entiendes la gran brecha que existe entre nosotros." Comentó con gran sadismo, propinándole un fuerte golpe en su cabeza que lo mandó directamente al suelo.

Luke se había cubierto nuevamente con su espada, pero su mano cedió ante la fuerza y dejó que su espada cayera al suelo.

"Solo estaba jugando contigo, y aun así ya te encuentras así…" Comentó el Gigante con bastante gracia, viendo como Luke estaba tirado en el suelo. Su rostro boca abajo, por lo que era imposible saber si aún estaba consiente o no.

"Por eso es que los sádicos siempre pierden…" Comentó Luke, haciendo que el Gigante le entregara una sonrisa burlona.

"¡Yo no veo que vaya a perder!" Gritó con gran sadismo, alzando su espada curva lo más alto posible.

Luke vio esto, por lo que rápidamente rodó en el suelo y esquivó el ataque. La mirada del Gigante se torció en una ligeramente sorprendida al ver que su mano se había quedado atorada en una rencilla hecha por hierro estigio. No había visto ese no tan pequeño hueco, ya que la cabeza de Luke se había encargado de taparlo.

"Tienes razón, puedes resistir mi fuerza sin ningún tipo de problemas…" Comentó Luke, levantándose con gran dificultad.

El rubio tomó nuevamente su espada. Su mirada se alzó, denotando una sonrisa bastante peligrosa mientras su enemigo intentaba liberarse. El rubio alzó su mano, y el Gigante pudo ver como el cañón más cercano lo apuntaba.

"¡Pero nadie es capaz de resistirse a un buen baño!" Exclamó con gran emoción, haciendo que el Gigante lo mirara con gran horror.

Luke le cortó su mano capturada de un tirón, al mismo tiempo que el cañón era disparado, haciendo que el Gigante cayera al Rio Styx y se perdiera en las profundidades, sin antes dar unos pocos gritos de gran agonía que fueron completamente ahogados por el agua corrosiva.

Luke cayó sentado mientras miraba hacia el barco más cercano. Su rostro bastante demacrado por la batalla aun podía estirarse lo suficiente como para hacer una sonrisa triunfal, mientras miraba como se desenvolvía la batalla entre Bell y el otro Gigante.

El albino dio un salto y le propinó un fuerte golpe en el rostro que generó un pequeño estallido e hizo que el rostro del Gigante se viera obligado a torcerse hacia un costado. Se pudo ver como una sonrisa casi imperceptible cruzó en el rostro del Gigante, al mismo tiempo que su mejilla y dientes arrancados se regeneraban casi al instante.

Bell no perdió el tiempo y le otorgó otro fuerte golpe en el abdomen con sus puños en llamas, generando un fuerte estallido y explosión, haciendo que el barco temblara intensamente. El humo se disipó rápidamente, y se vio como el brazo de Bell había atravesado por completo todo el abdomen del Gigante, debido a la enorme explosión. Aun así, en vez de demostrar algo de dolor, su oponente le entregó una sonrisa malvada, al mismo tiempo que su abdomen destrozado se regeneraba al instante, haciendo que Bell ensanchara sus ojos de sobremanera cuando su brazo quedó atrapado en el cuerpo de su enemigo.

"Mi hermano fue un tonto, ¡pero yo no dudaré en usar toda mi fuerza desde el inicio!" Gritó maliciosamente. No desperdició la oportunidad y le propinó un fuerte golpe en la mejilla a Bell que creo una pequeña onda de choque, haciendo que el cuello de Bell se estirara de una forma antinatural y pusiera sus ojos en blanco tras semejante dolor. Eso obviamente no fue lo último, ya que expulsó una pequeña cantidad de sangre por culpa de sus labios partidos.

Él ataque del Gigante no terminó allí, ya que aprovechó al máximo la ventaja que tenía en estos momentos.

"Mi madre tenía razón." Comentó con malicia, sacando la mano enterrada en su cuerpo y alzando por los aires. "No eres nada sin tus dagas." Concluyó.

La mirada confiada del Gigante se torció cuando Bell abrió sus ojos, y sus colores representaban un azul eléctrico y un marrón bastante peculiar. En vez de vacilar ante el significado de esto, el Gigante no perdió el tiempo y lo arrojó fuertemente hacia el Rio Styx, generando una gran onda cuando Bell chocó fuertemente contra el agua.

Al ver esto, sus tres compañeros ensancharon sus ojos con horror.

Cuando fue lanzado, el arco de Bell cayó a los pies de Thalía, que lo miró atentamente. Su rostro horrorizado rápidamente se transformó en uno de puro odio mientras tomaba el arco plateado con rapidez.

"Le dije que esto no era buena idea…" Habló Luke débilmente, intentando levantarse sin éxito.

Mientras tanto, Grover parecía no poder salir de la enorme conmoción.

En las profundidades del Rio Styx, Bell descendía lentamente. Su estado ya estaba en una seminconsciencia, debido a que el dolor que sintió en todo su cuerpo había sido tan agudo y mortal que no le permitió ni siquiera mover un brazo. De hecho, no fue solo por el dolor, por alguna extraña razón, era imposible encontrar las fuerzas para moverse.

"Bell Cranel…" La voz de una mujer retumbó entre las aguas turbias, haciendo que Bell frunciera ligeramente el ceño, indicando que aún estaba vivo.

"S…Styx." Bell pensó con sus últimas fuerzas, indicando que la voz de la mujer se trataba de la Diosa Styx.

"¿Tus deseos son lo suficientemente fuertes para librarte de una muerte segura?" Preguntó la voz. "Oh quizás, no sean tus deseos, si no, son aquellas palabras que nunca llegaste a mencionar…"

Al escuchar sus últimas palabras, Bell recordó algo…

"¡Prométeme que volverás!"

"Lo siento. No puedo prometerte algo de lo que no estoy seguro…"

"No, no lo creo…" La voz del Styx nuevamente sonó en su cabeza. "No son por tus deseos, ni por tus palabras. La verdadera respuesta es mucho más simple, pero mucho más profunda al mismo tiempo…" Bell sintió débilmente como una figura parecía posarse en frente de él. "No puedo llevarte conmigo, porque tus recuerdos son más fuertes que ningún otro..."

Tras esas palabras, Bell recordó como Aiz le presentó a su novio, y como habían terminado.

Lo que más recordó, fue la expresión totalmente vacía que él tenía en esos momentos…

Pero, eso solamente era un mero recuerdo oscuro, que no pudo perdurar ante el gran brillo del próximo recuerdo que cruzó su mente.

Él recuerdo es como si todo se hubiera puesto de un color blanco, y no había nadie más a su alrededor…

Solo era él, y…

"No puedes seguir así, ella es una tragedia andante para todo tu cuerpo. Tienes que pasar página, por favor…"

Las palabras tan genuinamente preocupadas y el tono tan triste de Artemisa fueron acompañados casi de inmediato con su sonrisa tan pura y empática, mientras apretaba aún más sus manos en las mejillas del albino.

"¿Puedo abrazaste, por favor?" Preguntó Bell en el exterior al mismo tiempo que en sus recuerdos.

"Solo por esta vez…"

Aquel abrazo hizo que todo su cuerpo se calentara, sin importar el hecho de que fuera un mero recuerdo. Sin importar el hecho de que el agua estuviera helada…

"Solo por esta vez…" Bell repitió esas palabras, recordando todas las demás veces que abrazó a Artemisa.

El recuerdo del beso que le dio ella durante la batalla para salvarlo del néctar inundo su mente, aunque no fue tan claro y fuerte como el recuerdo de su sonrisa.

Si, todas esas veces que ella le sonrió…

Incluso las veces que lo regañaba y pelea juguetonamente con él…

Eran recuerdos tan preciosos…

"¿Quieres ser mi esposa?"

Desearía desde el fondo de su ser que esas palabras hubieran sido y pudieran ser reales…

Bell abrió sus ojos, esbozando una sonrisa tan impresionante, que incluso asustó a Styx. Bueno, nadie sonreiría de esa manera si está a punto de morir…

"Debería haberle prometido…" Pensó, haciendo que una enorme cantidad de rayos comenzaron a salir despedidos de su cuerpos, sumado a grandes turbulencias. Esto obligó a retroceder a Styx, sin poder evitar impresionarse al ver como las aguas supuestamente venenosas estaban comenzando a curar todo su cuerpo.

"¡Debería haberle prometido que regresaría sin problemas!"

Una pequeña sonrisa apareció en Styx tras escuchar sus últimas palabras, haciendo que su figura indescriptible y fantasmal desapareciera.

"Será mejor que no te vea por aquí de nuevo, ya que no saldrás tan fácil la próxima vez…" La voz de la mujer resonó en todas las direcciones del agua, haciendo que la sonrisa de Bell se extendiera aún más.

"¡MALDITO!" Gritó Thalía con gran furia, mientras unas pequeñas lágrimas amenazaban con salir de su rostro.

Ella colocó una flecha en el arco, haciendo que la misma obtuviera un fuerte color plateado, debido a que se había bañado en el poder divino de Artemisa. La cuerda mágica apareció y fue disparada con una fuerza contundente, creando pequeñas ondas de viento a su alrededor. Finalmente, la flecha se incrustó en el hombro del Gigante, propinándole una profunda perforación, aunque pareció no verse muy afectado.

El Gigante miró las plumas clavadas en su hombro, que era lo único visible de la flecha. No pudo evitar sonreír burlonamente, haciendo que Thalía y Grover dieran un paso hacia atrás mientras apretaban fuertemente los dientes.

Antes de que el Gigante saltara hacia ellos, un gran temblor en su barco lo desestabilizó, y rápidamente ese temblor se transformó en una enorme explosión de llamaradas que creo una enorme cortina de polvo.

Los tres observaron con gran conmoción como una gran cantidad de madera y demás escombros salían volando en todas direcciones, indicando que el barco había sufrido grandes daños.

Justo en ese momento, Dorazal llegó de la ciudad, debelando que llevaba una gran cantidad de monstruos en su mandíbula.

Cuando el polvo comenzó a disiparse, ocurrió lo que todos habían pensado…

La mitad del barco estaba hecha un desastre, y se podía ver como Bell estaba sobre una de las maderas que estaban a punto de ser tomadas por el rio.

"¿Logró escapar justo en el último segundo?" Pensó el Gigante con completa incredulidad, sin poder comprender lo que estaba sucediendo. O más bien, simplemente no quería comprenderlo.

"No puedo ser…" Comentó Luke, ensanchando sus ojos a más no poder. "Este tipo es realmente increíble…" Agregó, pareciendo ser el primero en descifrar lo que había ocurrido.

"No importa el truco que hayas utilizado." La mirada del Gigante ocultó su sorpresa por completo. "Terminaras hundido junto con este barco, de una forma u otra."

Una enorme llamarada rodeó por completo el cuerpo de Bell, seguido de unos pequeños rayos que se esparcían a su alrededor.

"Lo siento, pero no pienso quedar enterrado en este horrible lugar." Comentó con gran seriedad. "Debo volver, hay muchos amigos que me están esperando."

Un sinfín de recuerdos preciosos con Artemisa inundó su mente por un corto segundo, haciendo que una gran sonrisa apareciera en su rostro, poniendo un poco tenso al Gigante.

"Ella me está esperando…" Esto último se lo guardó para él, mientras hacia un pie hacia adelante, haciendo que su aura de fuego y rayos incrementara aún más.

El Gigante imitó su acción, sudando levemente. "¡Ven!" Exclamó con gran convicción. "¡El resultado siempre será el mismo!"

Bell se lanzó a todo velocidad, creando una gran estela de fuego a su paso.

"¡Qué rápido!" El Gigante ensanchó sus ojos en shock cuando ni siquiera pudo ver su silueta.

Fuera por mero instinto o mera desesperación, el Gigante Arrancó el cañón que estaba más cercano y lo arrojó hacia el frente con todas sus fuerzas. Para su suerte, iba justo en el trayecto de Bell.

Aunque estuviera utilizando su máxima velocidad, el albino pudo ver como el movimiento se ralentizó notoriamente a su alrededor justo en el momento cuando tenía el cañón a pocos centímetros de él. El albino dio una grandiosa voltereta usando las llamas como un propulsor, para luego deslizarse sobre el suelo y torcer su espalda lo más posible, haciendo que tuviera una perfecta plana de cada centimetro del cañón.

Finalmente cuando pasó, Bell se recompuso rápidamente y comenzó a volar de nuevo, ya a pocos metros del Gigante.

"¡UAAAAHHHHHHH!"

Lo último que se escuchó fue el fuerte grito de Bell, al mismo tiempo que estiraba su puño llameante.

Finalmente, una enorme onda de choque mezclada con fuego y rayos sacudió todo el rio y destrozó aún más el barco. Todos se vieron obligados a cubrirse tras semejante ataque.

Grover y Thalía se levantaron del suelo, solo para ensanchar sus ojos en shock ante la vista.

Bell le había hecho un enorme agujero en el abdomen que casi lo parte al medio, pero el Gigante también lo había golpeado, y su enorme sonrisa triunfante indicaba que su golpe obviamente sería más contundente, aunque fuera mucho menos poderoso que el de Bell.

O eso debería…

Su sonrisa desapareció por completo al ver que Bell no tenía ningún tipo de daño en su abdomen. De hecho, su desesperación aumento aún más cuando escupió una gran cantidad de sangre divina y vio que no podía regenerarse. Esto obviamente llamó mucho la atención de Bell.

El Gigante llevó su mirada débilmente a la flecha, para luego mirar a Bell de nuevo.

Esto hizo que Bell se diera cuenta de lo que estaba sucediendo, por lo que una enorme sonrisa maliciosa despegó de su rostro.

Una lluvia de golpes comenzó a caer sobre el Gigante que ni siquiera podía hacer algo, haciendo que gritara de gran dolor mientras apenas podía mantenerse consciente tras semejante paliza. Cuando Bell destrozó gran parte restante del barco con sus propios puños, Finalmente acercó su rostro completamente sano al rostro demacrado de su enemigo por la tunda de golpes.

"Tú serás el que irá a nadar con los muertos." Comentó, haciendo que el Gigante apretara fuertemente los pocos dientes que le quedaban, sin poder ocultar su temor por completo ante la idea de quedar condenado en el Rio Styx.

Finalmente, La mano de Bell se prendió en llamas y le dio un fuerte golpe en el rostro qué retumbó en todo el sitio.

El Gigante voló hacia el Rio Styx con su rostro completamente hundido y desfigurado por el último golpe. No emitió ningún tipo de grito, lo más probable es que Bell fue lo suficientemente piadoso como para matarlo antes de que entrara en el rio. O simplemente se le fue un poco la mano…

El albino saltó rápidamente al otro barco, cayendo de rodillas por el cansancio que le produjo salir del Rio Styx, mientras miraba como el último barco de los enemigos se hundía lentamente en las profundidades del Styx.

"Ya acabamos…" Comentó Thalía, cayendo al lado de Bell, demostrando su gran cansancio.

"Aun no." Respondió Bell, tomando su arco plateado de manos de la Cazadora. "Todavía debemos destruir por completo esta ciudad."

"Pero, ¿Cómo lo haremos?" Preguntó Grover, sentándose a su lado.

"Yo todavía tengo algo de energía." Declaró el albino, haciendo que unas tres flechas de fuego con una apariencia muy intimidante aparecieran en el arco. "Además, no tenemos 25 cañones como decoración."

"24" Comentó Luke, haciendo que todos miraran al rubio que aun permanecía tirado de espaldas. "Uno quedó destruido por la fiesta que armaste."

Los tres se miraron entre sí por un segundo, para luego mirar a Luke nuevamente.

"¿Estás bien?" Preguntaron los tres al mismo tiempo, haciendo que Luke alzara su pulgar con las últimas fuerzas que le quedaban.

Mientras tanto, en el Campamento de Artemisa…

"Esperaremos una semana." Comentó la Diosa, haciendo que sus Cazadoras asintieran en comprensión. "Preparen todas las flechas que puedan. Asegúrense de tener más de un arco, y no olviden de afilar sus dagas hasta que puedan cortar al mismo metal." Declaró la Diosa con gran seriedad, mientras afilaba sus dagas. "Será la batalla más complicada que habremos tenido."

"Puede contar con nosotras, My Lady." Phoebe se llevó una mano a su pecho e hizo una pequeña reverencia, en señal de respeto.

"¿No debería hacer más Flechas de Punta Plateada?" Preguntó Zoe, viendo que solamente tenía una en su carcaj.

La Diosa se detuvo y la miró de reojo por un corto segundo, para luego sonreír. "Ya aprendí a cómo luchar contra oponentes mucho más fuertes que yo." Contestó, volviendo a afilar sus dagas. "Solo necesito una."

Una semana más tarde…

"Puede que tengas razón. Quizás ellos ya saben cómo liberar a los Titanes." Comentó Luke, apoyado en el gran mapa que había en el barco. Obviamente se encontraban en la cabina.

"Lo más seguro es que se hayan enterado tarde." Declaró Bell, apoyándose en la mesa mapeada. "Son las mismas cadenas que sujetaban a Artemisa cuando sostenía el cielo. Existen muchas de esas cadenas, pero Hefesto no creo ningún arma que pueda destruirlas." Explicó Bell, sin poder evitar esbozar una pequeña sonrisa. "Solo existen mis dagas, y por lo visto, ellos no lo saben. Después de todo, me encargué de matar a todos los que estaban en aquel monte."

"¿Crees que esto significa alguna ventaja para nosotros?" Preguntó Luke, alzando una ceja.

"No estoy tan seguro, recuerda que muchos hijos de Hefesto están con Gea." Comentó Bell, recostándose en su asiento de madera clavado. "Es solo cuestión de tiempo. Probablemente Zeus también pensó lo mismo, y por eso es que no previó el ataque en el Campamento Mestizo."

"Eso quiere decir que tenemos más tiempo de lo que pensamos…" Comentó Luke, frotándose el mentón.

"Así es." Bell asintió. "Pero si nosotros no hacemos nuestra parte, se acabó el juego." Comentó, haciendo que Luke asintiera.

"Ahora que estás aquí, me gustaría hablarte de los Gigantes que ya derrotamos." Luke desvió el tema, ganando la atención de Bell.

"¿Te sirvieron las descripciones que te dimos?" Preguntó, recibiendo un asentimiento por parte de Luke.

"No estoy completamente seguro, pero según las apariencias de los primeros cinco que asesinaron, fueron Polibotes, Damasén, Porfirión, Citio y Toante." Comentó el rubio con gran seguridad. "Los que derrotamos en la Capital eran Encélado y Mimas. Ya van siete." Continuó, alzando siete de sus dedos para hacer énfasis en sus palabras. "Nos faltan a los dos más débiles y al segundo más fuerte, que son Efialtes, Oto y Alcioneo, respectivamente…" Luke no pudo evitar bajar su mirada, mordiéndose el labio inferior. "Ahora queda el último. Por lo que sé, tiene la Bendición de Gea."

"¿La Bendición de Gea?" Preguntó el albino con gran interés.

"Es como lo que te está sucediendo ahora mismo." Comentó Luke. "Al salir del rio, Styx te dio una Bendición que te hace extremadamente resistente, como si tu cuerpo estuviera hecho de hierro estigio, ah excepción de una pequeña parte especifica de tu cuerpo que aún sigue siendo vulnerable, conocido como 'el talón de Aquiles'." Comentó Luke, para luego alzar su mano. "Existen diferentes tipos de Bendiciones. Dependiendo que tan fuerte sean los Dioses y las Bendiciones, el poder de los efectos otorgados puede variar. Gea es la Madre Tierra, por lo que su Bendición se encarga de otorgar la resistencia y fuerza de la Tierra."

"¿Eso quiere decir que Gea podría crear una Bendición asquerosamente fuerte en cada momento?" Preguntó Bell con una ceja alzada. "En ese caso, ¿por qué no la uso con todos sus hijos?"

"Porque la Bendición arrastra un gran efecto secundario." Comentó Luke. "Mientras más poder otorgues a la Bendición, más tiempo tardara en regenerarse esa cantidad de poder divino que fue agotado, sin importar el hecho de que seas un Dios, un Titán, o un Primordial. Así es como funciona." Respondió, para luego apoyarse en la mesa. "Tengo entendido que Gea usó una gran cantidad de poder en la Bendición. De hecho, estoy muy seguro que aún le falte bastante para recuperarse del todo. Luke no pudo evitar fruncir el ceño ante sus últimas palabras. "Pero eso no significa que sea un oponente fácil de derrotar…"

"Lo entiendo…" Comentó Bell, para luego mirarlo atentamente. "Entonces, ¿quién es ese Gigante?"

"El último hijo de Gea…" Comentó Luke, enseriando un poco su mirada.

"Si no mal recuerdo, su nombre era…"

En otro lugar diferente del Infierno…

El ejército de Hades se ponía en movimiento gracias a las instrucciones de Artemisa. La Diosa se encontraba en el Palacio de Hades, viendo que sus Cazadoras pudieran organizar cada grupo en orden.

"¿no estás un poco lejos para verlos desde aquí?" Apollo apareció junto a ella, haciendo que Artemisa hiciera una mueca.

"¿Qué demonios haces aquí?" Preguntó la Diosa claramente fastidiada. "Por lo que tengo entendido, ustedes iniciaban el ataque el mismo día que nosotros." Artemisa le entregó una mirada despectiva. "¿No creen que tardaron demasiado?"

"Mah, tuvimos algunos problemas aquí y allá con unos rebeldes que querían poder en el Campamento Romano." Comentó Apollo, inclinándose de hombros. "Pero ya está todo solucionado."

Apollo miró su rostro por un corto segundo, viendo que la expresión de la Diosa había vuelto a su vieja cara amargada.

"Te ves tan amargada como antes…" Comentó el Dios, haciendo que Artemisa apretara fuertemente los dientes.

"¡¿Cómo no puedo estarlo?!" Artemisa le dirigió por primera vez su mirada en lo que iba de la conversación. "¡Si los pierdo a ellos, es como si perdiera otra parte de mí!" La Diosa apretó fuertemente los puños. "¡Como sucedió hace miles de años por tu culpa!"

"Yo no lo hice." Comentó el Dios con gran serenidad, impresionando ligeramente a la Diosa. "De hecho, estoy seguro que toda la verdad por fin saldrá a la luz…" Concluyó, haciendo que la sorpresa de la Diosa incrementara aún más.

"¿De qué estás hablando?" Preguntó, mirándolo con cautela.

"El ataque en el Tártaro es liderado por los Gigantes, los hijos de Gea." Declaró Apollo, para luego mirarla con gran seriedad. "Si Orión se encuentra entre sus hermanos, no quedará duda de mi inocencia." Agregó, haciendo que los ojos de la Diosa se ensancharan lentamente.

El Dios dio un paso hacia el frente, mirando al enorme ejército que estaba a punto de partir.

"Que yo sepa, el efecto de ninguna de mis pociones trascienden a la muerte…"

¡FINAL DE LA SEGUNDA PARTE!

Como siempre digo, espero que les haya gustado.

Sin o con internet, me tardé un poco más de la cuenta en publicar esta última parte del capítulo doble. Estoy teniendo muchas salidas con mis amigos y demás cosas, por lo que no le estoy dedicando mucho tiempo a la escritura. Después del 10 de enero ya me pondré con todo, ya que quiero terminar esta historia a comienzos de Marzo.

Para los que no entienden la charla entre Apollo y Artemisa, quizás deban leer la historia de nuevo, ya que los motivos se explican más de una vez en anteriores capítulos.

Para los que quieran saber, quedan unas pocas peleas más antes de terminar con la batalla principal. Quizás en unos tres o dos capítulos ya tenemos el reencuentro entre Bell y Artemisa. Puede que un poco más.

Intenté explicar un gran número de cosas aquí, espero que hayan quedado muy claras. Como nota de autor, he de decir que no encontré la forma y el momento de explicar una de las muchas cosas que están sucediendo, y es sobre Dorazal. El dragón sigue siendo igual de orgulloso que siempre y solamente deja que Bell y Artemisa lo monten, pero sabe bien en la situación que se encuentran en estos momentos, por lo que se tragó su orgullo por el bien de todos, y por esa razón permite que otras personas se suban en él.

Ahora, si me ha faltado explicar alguna cosa, o si algo no ha quedado muy claro, recuerden que siempre pueden comentarlo. Me encanta responder a esas dudas o correcciones, ya que me ayudan a estabilizar la trama y la coherencia. Obviamente, solo es posible si es que me hacen darme cuenta de mi error a tiempo. Como última opción, deberé pedir disculpas y afrontarme a mi fallo. Por ejemplo, un comentario me hizo ver que me había equivocado en la reacción de Hestia en el primer capítulo, por lo que rápidamente corregí su actitud en el capítulo donde Bell vuelve a Orario por un corto periodo de tiempo.

Bueno, sin más que decir, llegó el momento de despedirse.

Nos vemos en el próximo capítulo!

Cantidad de palabras del capítulo doble: 7021+7491= 14.512 palabras.