¡Aquí vamos con otro capítulo!

Antes que nada, me gustaría agradecer los mil seguidores en Wattpad. Ya expresé la ilusión que me hace este logro en diversos sitios, por lo que no alargaré mucho esto. Solo quiero decir que estoy muy agradecido, y como muestra de gratitud por tener la confianza de 1000 personas, he decidido hacer un capítulo extra.

Originalmente, esta historia había cumplido un objetivo, por lo que debería ser un capítulo doble, pero lo dejaré en uno triple por lo que les expliqué anteriormente.

Aquí les dejo los objetivos actualizados:

Wattpad: 5137/6000 Estrellas. 39.998/40.000 lecturas.

FanFiction: 93/100 favoritos. 107/125 seguidores. 235.138/300.000 palabras.

*Recuerden que solo uno de esos objetivos ya significa un capítulo doble, y si se llegan a cumplir más al mismo tiempo, podrían ser hasta capítulos triples o cuádruples.*

Sin nada más que decir, aquí les dejo con el capítulo.

Disfruta!

"¿Cómo está el asunto en el Tártaro?" Preguntó uno de los tantos hombres que custodiaban la entrada al Tártaro, estando del lado exterior.

"No lo sé." Comentó otro hombre, mientras afilaba su espada. "Ya han pasado casi dos semanas, pero todavía no hay ningún informe. Puede que Orión este teniendo algunos problemas, pero los solucionará." Concluyó el hombre sin darle mucha importancia, haciendo que su compañero frunciera ligeramente el ceño.

"Eso espero." Agregó. "La batalla de Manhattan acaba de comenzar. Podemos perder esa pelea, pero no podemos perder esta."

"¡Descuida!" Exclamó el otro hombre. "Siempre actúas tan paranoico…" Despotricó, haciendo que su compañero le entregara una mala mirada. "El Muchacho de la Profecía no es nada sin sus dagas. Cuando se acerque a la puerta, Orión lo convertirá en mil pedazos."

El hombre inseguro simplemente agitó su cabeza de un lado a otro, no muy convencido. "Solo espero que Gaia tenga razón…"

En el horizonte, se podía ver como un cabello plateado ondeaba con libertad desde una gran colina. Artemisa contó el gran número de enemigos que tenía al frente, al mismo tiempo que observaba a la enorme cueva que se posaba a varios metros, en donde seguramente se encontraba la puerta del Tártaro.

La Diosa observó por unos pocos segundos más la situación, para luego decir dos palabras…

"¡En marcha!"

Susurró, haciendo que un enorme ejército se alzara a sus espaldas y comenzaran a rodear el área.

CAPÍTULO 36: ¡MISIÓN: RETOMAR EL CONTROL DEL TÁRTARO!

Luke observaba atentamente la pequeña isla, o más bien, la imagen de la puerta que había en ella. Debía admitir que la mesa/mapa de la cubierta del barco había sido de gran ayuda para el viaje.

El rubio jugaba con su brújula de oro, mientras continuaba mirando. En su mente, recordó una de las pequeñas charlas que tuvo con Bell entre estos días…

Flash Back:

"¿Cómo es que la puerta puede estar en medio de una isla?" Preguntó el albino, mirando el mapa junto a Luke.

"Es una puerta mágica." Contestó el rubio. "Es una puerta que te traslada a los abismos más profundos del Infierno, el Tártaro. Un lugar que no tiene entrada una salida, excepto esa puerta." Continuó, señalando el mapa con su dedo.

La mirada de Luke se tornó en una intrigada cuando vio la expresión de Bell.

"¿Cómo crees que estará todo allí afuera?" Preguntó el albino, haciendo que una sonrisa apareciera en el rostro del rubio tras su preocupación.

"No me gusta admitir mi propia incompetencia, pero debo aprender de ella…" Comentó Luke, haciendo que Bell alzara una ceja.

"… ¿Y eso que tiene que ver?" Preguntó, haciendo que Luke riera levemente.

"Yo me considero alguien inteligente." Comentó. "Por eso siempre veo las posibilidades que tengo, y la manera de derribar a mis enemigos. El problema es que el odio que tenía en mi interior me convertía en alguien malvado." Explicó, sin poder evitar ponerse serio. "Y la maldad convierte tu inteligencia en arrogancia y orgullo excesivo. Por eso, en mi última batalla, siempre creí que estaba un paso por delante de ustedes." Continuó, para luego mirar a Bell fijamente. "Pero me equivoqué en una cosa…"

"¿Y cuál fue?" Preguntó el albino, levemente intrigado.

"Cuando te vuelves orgulloso y arrogante, subestimas a tus enemigos cuando están acorralados. Y nunca puedes sentirte superior al poder puro y bruto." Explicó, entrecerrando ligeramente sus ojos. "Gaia cometió el mismo error que yo, y eso es lo que la sentenció desde el principio." Agregó. "No importa si te desases del filo de ese poder, nunca debes pensar que eres más que él."

"Ese 'poder' del que hablas, ¿vendría a ser yo?" Preguntó el albino, señalándose.

Luke asintió. "Te quitaron tus dagas, y por eso te subestiman." Explicó, para luego cerrar sus ojos. "Gracias a la arrogancia del enemigo, terminaras destrozando sus fuerzas en el Tártaro y retomaras el control del Inframundo. Cuando lo hagas, la guerra estará prácticamente ganada, y dudo que mueran muchos de los tuyos en un lapso de tiempo que técnicamente debería considerarse corto."

"Ya veo…" Comentó el albino, para luego mirarlo. "¿Qué harás cuando la guerra termine?" Luke lo miró un tanto sorprendido ante la pregunta.

"Supongo que seguiré pudriéndome en este lugar." El rubio se inclinó de hombros como si no fuera nada. "Después de todo, todo por lo que luchaba era una mentira, y debo pagar por mis crímenes." El rubio se frotó el cabello con una sonrisa. "Puede sonar algo desalentador, pero la realidad es que ya no tengo ningún motivo para volver."

"Si no tuvieras nada por lo que vivir, ya te hubieras entregado a Styx desde un principio." Comentó el albino con una sonrisa divertida. "Estoy seguro que la respuesta se encuentra en tu brújula dorada."

Final del Flash Back.

Luke no pudo evitar dejar de jugar con su brújula tras recordar esas palabras, para luego mirarla por unos pocos segundos.

Repentinamente, una onda de cañonazos sacudió fuertemente al barco, haciendo la brújula cayera en las manos de Luke.

La brújula dorada se había abierto, haciendo que el rubio enseriara su mirada.

Allí, en la parte inferior se encontraba una foto de su madre, y en la parte superior, se encontraba una foto de él de pequeño, abrazado junto con Thalía, Grover, y Annabeth.

Otro sacudón hizo que Luke frunciera el ceño y cerrara la brújula, saliendo hacia el exterior.

El rubio se tambaleó por los constantes movimientos bruscos de los cañones que bombardeaban sin cesar. Luke se acercó al borde del barco, distinguiendo que el barco se cernía a varios metros de altura gracias a sus turbinas. Una gran cantidad de barcos mucho más pequeños se encontraban en el Río Styx, que no paraban de ser bombardeados y derribados por los cañonazos que eran disparados desde su barco.

Su mirada se alzó, solo para ver a una pequeña isla con una enorme puerta en el centro. La única salida del Tártaro, aunque estaba completamente rodeado por enemigos.

Al escuchar un sonido extraño, Luke giró su rostro, tan solo para ver como la niebla que estaba detrás de él se disipaba bruscamente cuando un enorme dragón dorado emergió de las sombras. De pie en la parte superior se encontraba Bell, que le recibió con una pequeña sonrisa, al mismo tiempo que asentía.

Luke le respondió el saludo de igual forma, mientras desenfundaba su espada.

La mirada del rubio se fijó en la enorme puerta, mientras se preparaba para el combate.

"Ya no quedan más suministros en este barco…" Pensó, solo para ver como una gran cantidad de Furias salían volando hacia su dirección a máxima velocidad. "¡Si no ganamos hoy mismo, estaremos en muchos problemas!" Gritó mientras agitaba su espada violentamente, cortando el ala de una Furia, haciendo que callera en picada.

Los cañones rápidamente comenzaron a atacar hacia las Furias, llevándose a varias de ellas, aunque había algunas que lograban esquivar los ataques contundentes.

Cuando la gran horda, ya más reducida, estaba a punto de llegar al barco en montones, Luke miró a Dorazal, solo para presenciar como el dragón dorado habría su boca, y procedía a escucharse un sonido terrorífico mientras una enorme bola de fuego se creaba dentro de su boca.

"¡Destrúyelas!" Exclamó Bell, haciendo que el sonido dejara de escucharse, solo para presenciar una enorme explosión de llamas un segundo después.

Los gritos de las Furias pudieron escucharse por un corto segundo cuando fueron atrapadas por el ataque, para luego ser completamente incineradas.

Cuando el ataque finalizó y el humo comenzó a desaparecer, Luke no pudo evitar ensanchar sus ojos de la impresión.

"Debes estar bromeando…" Declaró, viendo como un grupo de Furias cargaba a un Gigante, para luego soltarlo en el barco de forma repentina.

El impulso otorgado hizo que el Gigante cayera rotundamente sobre una de las cuatro turbinas del barco, destrozándola por completo, además de eliminar a las almas perdidas que la estaban controlando.

El barco se inclinó ligeramente hacia un lado, haciendo que Luke se reafirmara aún más, al mismo tiempo que veía como una gran cantidad de su tripulación perdía el equilibrio.

Luke miró como las manos del Gigante comenzaron a alzarse en el barco, hasta que finalmente logró subir.

"No esperaba que nos dieras una bienvenida tan apresurada, Efialtes." Comentó el rubio, solo para recibir un gruñido como respuesta, al mismo tiempo que intentaba propinarle un fuerte golpe.

Junto con Oto, Efialtes era el Gigante más débil y lento de todos, por lo que no fue un problema para Luke esquivar ese golpe. Pero la realidad es que seguía siendo un gran enemigo, y generó una gran destrucción con su puñetazo. Era una clara advertencia de que si se confiaba, estaba muerto.

Efialtes intentó propinarle otro golpe, siendo esquivado nuevamente por Luke. Desafortunadamente, el barco se inclinó aún más, haciendo que el rubio perdiera el equilibrio, rodando por el suelo y cayendo en una de las tantas perforaciones que tenía el barco debido al combate.

Efialtes ya estaba saboreando la victoria, pero antes de que pudiera atacarle, una flecha hecha de rayos atravesó su brazo, generando una pequeña explosión eléctrica que daño su brazo por completo.

Efialtes giró su mirada, solo para ver como Bell estaba preparando otra flecha, pero en esta ocasión, la flecha estaba en llamas.

El barco comenzó a descender lentamente hacia la posición donde estaba inclinado, haciendo que el barco se acercara peligrosamente hacia Dorazal.

Bell rápidamente encontró una solución, y le brindó un fuerte grito a su dragón.

"¡Dorazal!" El dragón respondió de inmediato, al mismo tiempo que Bell saltó y voló, clavando otras flechas rápidas en su enemigo, para luego tomar el brazo de Luke y ponerlo en posición nuevamente.

Dorazal, salió disparado hacia el frente, incinerando a los enemigos que se acercaban, sin antes agitar su cola violentamente para golpear al Gigante, haciendo que se tropezara y estuviera a punto de caer, aunque llegó a agarrarse de un borde de milagro.

Justo cuando quería reincorporarse, Luke apareció con un fuerte gritó, clavando la espada fuertemente en el suelo y partiendo la mano de su contrincante a la mitad, haciendo que el Gigante diera un fuerte grito de dolor, al mismo tiempo que caía hacia el Rio Styx.

Antes de que pudieran cantar victoria, tanto Luke como Bell observaron como un Gigante estaba en la cima de una colina cercana, esperando que el barco estuviera cercano a su posición para saltar, que en realidad no faltaba mucho.

"Es Alcioneo…" Comentó Luke, mirando al Gigante. "Pelear en estas condiciones contra él sería un gran problema." El rubio fijó su mirada en el albino. "Tráelo aquí, tengo un plan." Al escuchar las palabras de Luke, Bell no pudo evitar ensanchar sus ojos.

"¡Pero…!"

"¡Hazlo!" Luke le interrumpió, haciendo que Bell lo mirara por un corto segundo, para luego suspirar y asentir.

Bell pegó un gran salto, montándose en Dorazal, dirigiéndose a toda velocidad hacia el monte.

Alcioneo simplemente sonrió cuando el ataque de llamaras amenazó con golpearlo. El Gigante posicionó sus brazos en X mientras resistía el ataque, viéndose como sus heridas se regeneraban igual de rápido que aparecían.

Lo que él definitivamente no se esperaba, era que Grover y Thalía estuvieran en las patas traseras del dragón, extendiendo firmemente una soga. Cuando pudo distinguir la intención de sus enemigos, ya era demasiado tarde.

Alcioneo se tropezó con la cuerda y cayó, aunque logró reincorporarse rápidamente en el aire, flexionando sus rodillas para saltar, y además aprovechar ese mismo impulso para terminar de derribar el barco en donde iba Luke. Definitivamente no se esperaba que el rubio había tomado una de las sogas que sostenía la vela, tirando de ella fuertemente.

El Gigante se tropezó con la cuerda en el aire y cayó rotundamente contra la madera, haciendo un sonido espantoso. Luke también cayó debido al enorme peso que presentaba un cuerpo tan grande.

Antes de que Luke pudiera hacer algo, Alcioneo lo tomó fuertemente del cuello, haciendo que Luke comenzara a forcejear inútilmente, comenzando a quedarse sin aire.

"Podrías haber muerto sin hacer ruido…" Declaró el Gigante, claramente molesto por lo que había sucedido.

Luke dejó de forcejear misteriosamente, para después esbozar una sonrisa adolorida, algo que sin duda tomó por sorpresa al Gigante.

"¡Dispara a la turbina!" La voz atragantada y apenas audible de Luke fue escuchada por la única alma perdida que estaba aun con un cañón. El tripulante fantasma acató la orden sin dudarlo, apuntando hacia su objetivo.

Los ojos del Gigante se ensancharon con horror, y arrojó violentamente a Luke contra uno de los bordes del barco, chocando violetamente.

Justo antes de que Alcioneo pudiera destruir el cañón de un golpe, el alma perdida cumplió su cometido y disparó, destrozando la turbina, haciendo que el barco se inclinara por completo y comenzara a descender en picada. El Gigante perdió el equilibrio por obvias razones. No tardó en caer del barco, dando un gran grito.

Luke logró quedarse en el barco gracias al borde que lo contuvo. El rubio se levantó con dificultad mientras se tomaba de una soga para sostenerse, solo para ver como el barco estaba más y más cerca del Rio Styx.

Su mirada empedernida de siempre continuó mirando fijamente el agua corroída.

Esa mirada característica se torció en un rostro arrepentido justo antes de impactar contra el rio profundo.

Un gran número de personas y monstruos se veían sumergidos en aquel lugar por la reciente guerra, sus inertes ojos figados en como el enorme barco se hundía en las profundidades junto con ellos.

En la parte superior del Rio Styx, se encontraba Luke, escuchando todos los sonidos de guerra que provenían desde fuera del agua. Su rostro miraba hacia arriba, aunque sus ojos estaban cerrados, rindiéndose por completo ante el dolor agónico que estaba sintiendo.

"Supongo que no es un final tan malo para un traidor..." Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Luke tras ese pensamiento.

Justo antes de que su conciencia se desvaneciera, sintió una gran necesidad de abrir sus ojos por una última vez.

Y cuando lo hizo, sus ojos se ensancharon lentamente…

Allí, estaba su tan ansiada brújula abierta, mostrándole la imagen borrosa de su madre y sus mejores amigos.

En ese momento, las palabras de Bell resonaron en su cabeza:

"Si no tuvieras nada por lo que vivir, ya te hubieras entregado a Styx desde un principio."

Luke simplemente cerró sus ojos, para después apretar fuertemente sus dientes y alzar su brazo, tomando la brújula.

"¡WAAAAAAHHHH!" Luke gritó fuertemente al emerger en la orilla del rio, tomando una de las tantas espadas que habían sido arrastradas por el agua y comenzando a combatir a la gran cantidad de enemigos que estaba en frente suyo.

Uno de los Ciclopes logró propinarle un fuerte mazazo en su rostro, pero Luke se dio media vuelta y lo miró con suma frialdad, indicando que el golpe no le había hecho ni cosquillas.

El Ciclope no tuvo mucho tiempo para impresionarse de esto, ya que fue atravesado rápidamente por un gran número de flechas, cayendo al suelo.

"Sabía que no podías morir tan fácilmente." Comentó Thalía con una sonrisa. "Eres un gran dolor en el culo, después de todo."

"¡Supongo que no te has visto en un espejo!" Exclamó Luke, luchando par a par con Thalía, acabando con todos los enemigos que se presentaran a su alrededor.

Dorazal continuaba atacando a todos los enemigos aéreos sin piedad, mientras llevaba en su espalda a Bell y Grover.

"Nos quedan dos." Comentó el albino, mientras creaba una flecha de relámpagos en su arco. "Necesitaré tu ayuda." Declaró, extendiendo su arco plateado a Grover.

"¿Cuál es el plan?" Preguntó, mientras tomaba el arco con la flecha relampagueante en el centro.

"¿Te gustaría joder a un Gigante?" Preguntó el albino, haciendo que una mirada confusa adornara el rostro de Grover.

"¿Yo?" El sátiro se señaló, completamente incrédulo. "¿Es una broma?"

En la pequeña isla, el campo de batalla comenzaba a cubrirse de cadáveres alrededor de Luke, que arremetía con su espada sin parar a todo lo que se cruzara en su camino. También recibía muchos ataques, pero no le hacían ningún tipo de daño debido a la Bendición recientemente adquirida.

Pero solo era invulnerable, no tenía una resistencia infinita, y el cansancio comenzaba a notarse en su forma de respirar y sus movimientos.

Luke miró hacia atrás, viendo como Thalía acudió a su ayuda de un gran salto con su daga extendida, eliminando a un mestizo. Ella se movilizó como un puma entre sus enemigos, cortándoles el cuello uno por uno con gran velocidad y precisión, algo que asombraba incluso al mismo Luke.

De hecho, era bastante sorprendente que Thalía se haya adaptado a ser una Cazadora tan rápido, e incluso lograr convertirse en alguien tan habilidosa como Zoe en tan poco tiempo.

Pero incluso ella misma tenía un límite…

El gran número de enemigos de los que se estaba encargando, sumado a las numerosas flechas y demás artilugios que se arrojaban en su contra, hacía que cada movimiento surgido de su cuerpo sea milimétrico y bañado de destreza. El problema es que eran demasiados enemigos, y una de esas flechas terminó por darle cuando acabó con el último enemigo que se posicionaba cerca de Luke.

Antes de que el rubio fuera a ayudarla, la Cazadora se levantó sin muchas dificultades, mirando a todos los enemigos que se encontraban en las cumbres de grandes rocas.

"Definitivamente nos ganan en posición…" Le dijo a Luke, mientras se quitaba la flecha de su hombro.

Thalía dio otra rápida mirada, viendo como uno de los últimos Gigantes se encontraba entre la multitud, espectando el combate. Por su tamaño un tanto más pequeño de lo normal y su rostro completamente horrendo, estaba seguro de que se trataba de Oto. Después de todo, Orión era muy parecido a los humanos, y ser parecido a los humanos implica tener piernas de humano, algo que Oto no tenía.

Un gran número de mestizos se acercaban a su posición con cuidado, mientras que los demás cargaban sus flechas desde las alturas.

"¡Mátenlos!" Gritó Oto, haciendo que los mestizos corrieran rápidamente en contra de ambos jóvenes.

"Si no hay monstruos…" Pensó Thalía, mientras tomaba la daga enfundada de su cintura. "¡Yo tengo la ventaja!"

Ella se arrodilló para esquivar un espadazo, al mismo tiempo que desenfundaba su daga y se la clavaba profundamente en el corazón de su reciente atacante. Ella corrió rápidamente hacia el frente para esquivar otro ataque, aprovechando la situación para atravesar la garganta del hombre que estaba a pocos centímetros de ella. Thalía continuó moviéndose a una velocidad vertiginosa, matando con completa soltura a todos los enemigos que se le cruzaban.

Sus ojos se ensancharon ligeramente cuando una oleada de flechas repentina iba hacia su dirección. Luke rápidamente se puso en frente y recibió todas las flechas, que rebotaron indefensamente en su cuerpo. Los pocos mestizos que no fueron atacados por sus propios compañeros intentaron derribar a Luke, pero este los aplastó sin ningún tipo de problema con su espada. Poder atacar sin la necesidad de cubrirse le daba varios segundos de margen.

El rubio miró hacia atrás para ver cómo se encontraba su amiga de la infancia, viendo que Thalía estaba sobre el cuerpo de un enemigo recientemente caído. Internamente, se alivió bastante de que ninguna flecha le haya dado.

Antes de que pudiera preguntarle cómo se encontraba, los dos miraron hacia el frente cuando escucharon un fuerte rugido, viendo como el Gigante pegaba un enorme salto y caía en el campo de batalla.

En la orilla de la isla, el hocico de u dragón se asomaba por el suelo, escuchando los diferentes estruendos que había entre las enormes rocas carbonizadas.

"¿Recuerdas el plan?" Preguntó el albino, dándole una pequeña palmada cariñosa a Dorazal antes de montarse en su espalda.

"Lo tengo tan claro como el agua." Comentó el sátiro, seguro de sí mismo. "Pero, ¿en serio crees que funcionara?" Preguntó, mirando el arco plateado entre sus manos.

"Estoy seguro." Respondió, para luego inclinar su cuerpo hacia adelante, al mismo tiempo que las escamas de oro del dragón se erizaban. "Debes ir rápido."

Luke se estrelló fuertemente contra una roca, haciendo que la estructura se desmoronara encima de su cuerpo, todo producto del enorme poder del Gigante.

Mientras tanto, Thalía continuaba insistiendo con su velocidad, arrojando diferentes flechas y dagas que daban en el blanco, pero apenas molestaban a Oto.

El Gigante siguió el trayecto de la mujer veloz con sus ojos, hasta que finalmente logró darle un fuerte puñetazo en uno de los tantos ataques de la Cazadora, haciendo que rodara por el piso y comenzara a escupir un poco de sangre.

No tuvo mucho tiempo para maldecir al monstruo, ya que el Gigante la tomó de sus piernas y la comenzó a alzar. Thalía le atacó frenéticamente con su daga en un pobre intento de liberarse, pero su adversario no se veía ni un poco afectado.

Cuando finalmente la alzó a la altura de su rostro, el Gigante le entregó una mirada espeluznante mientras sus heridas recientemente causadas sanaban de un segundo al otro.

La atención de Oto se dirigió hacia otro sitio cuando escuchó una gran explosión a la lejanía, seguido de algunos gritos.

Un segundo de silencio un tanto incomodo se presentó en el lugar, para que después una enorme roca se destrozara en mil pedazos, apareciendo Dorazal junto con Bell en su espalda.

El dragón se movilizó rápidamente entre el terreno áspero pisando, cortando y matando a todos los que se ponían en su camino con sus afiladas escamas.

Thalía aprovechó la distracción del Gigante y se deslizó con gran habilidad, liberándose de su agarre. Oto miró a la mujer por un corto segundo, pero rápidamente dirigió la mirada nuevamente al dragón y Bell, considerando que ellos eran la mayor amenaza en estos momentos.

Dorazal continuaba desplazándose a una gran velocidad entre el sector tosco, cargando una gran bola de fuego en su boca. No tardó mucho en estallar, haciendo que una gran cantidad de piedras cayeran en el lugar y cubriera todo de un espeso polvo.

Justo en el último segundo, Luke cubrió Thalía con su propio cuerpo para que no sufriera ningún tipo de daño.

Todos los mestizos comenzaban a moverse con miedo entre el polvo, solo para ser atravesados por un destello ridículamente rápido.

En la escena se veía como Bell iba desplazándose a la velocidad del rayo, cortando y matando a todos los enemigos restantes, mientras que Dorazal aportaba desde el cielo escupiendo una gran cantidad de llamaradas a los enemigos más alejados.

Los que habían logrado permanecer más allá de la cortina de polvo debido a la altura, observaban con completo asombro como un destello relampagueante iba de un lugar a otro matando a todos, hasta que finalmente una gran cantidad de pequeños rayos comenzaron a caer sobre esas personas también. Algunas intentaron huir cuando vieron eso, pero fue en vano, ya que el rayo atravesaba cualquier tipo de estructura e iba perfectamente dirigido.

Al ver todo el desastre que se estaba produciendo a su alrededor, Oto apretó fuertemente los dientes con gran ira y dio un fuerte grito, creando un pequeño cráter y disipando el polvo en gran medida.

Los pequeños rayos que rodeaban a Bell desaparecieron. El albino distinguió entre el polvo como Luke salía debajo de los escombros con Thalía. No pudo evitar sonreír al ver que ambos estaban bien.

Ese momento de alivio no duró mucho tiempo, ya que un puño gigante cayó sobre su rostro, haciendo que el albino diera un gran giro, sumado a varios pasos hacia atrás. Bell sacudió su rostro, indicando que el golpe solo había sido una pequeña sacudida.

Los ojos del albino cambiaron de color, al mismo tiempo que una gran cantidad de rayos y llamas emergían de su cuerpo.

"¡Ahora!" Gritó.

El Gigante sintió como una flecha impacto en su hombro, pero no le dio importancia.

Bell se abalanzó a una velocidad que Oto no pudo seguir, devolviéndole el golpe con un extra de potencia.

El rostro de Oto giró hacia un lado tras la fuerza abrumadora, para luego ensanchar sus ojos cuando la sangre no dejaba de brotar de su mandíbula rota. Su mirada se fijó instantáneamente en la pequeña flecha eléctrica plateada que estaba clavada en su hombro, para luego mirar al remitente del ataque, recibiendo un saludo militar por parte de Grover mientras sostenía el arco plateado.

El Gigante rápidamente volvió su mirada a Bell e intentó propinarle un fuerte puñetazo que el albino esquivó sin muchos problemas cuando comenzó a volar. A partir de ese segundo, Oto solo pudo intentar agarrarlo mientras Bell iba dañando su cuerpo a una velocidad imposible de seguir.

Numerosas líneas de fuego comenzaron a rodear las extremidades del Gigante, hasta que finalmente quedó suspendido en el aire.

Bell se estacionó de espaldas al Gigante, mientras sostenía los delgados hilos de fuego en su palma. Él extendió su brazo al cielo, mientras sentía como el Gigante se movía desesperadamente para liberarse de sus ataduras.

"FIRE-BOLT…"

Bell cerró fuertemente su mano, haciendo que las extremidades de Oto se despegaran de su cuerpo. Las partes de su cuerpo generaron un sonido sordo cuando cayeron al suelo.

"No sabía que podías hacer eso." Comentó Grover, descendiendo junto con Dorazal.

"En mi mundo hay algo que se conoce como niveles." Comentó el albino, mientras veía como había quedado su contrincante. "Cada nivel te puede entregar habilidades nuevas. Cuando subí al 9 y al 10 obtuve 2 habilidades que me permiten manipular mis otras características o habilidades a voluntad." Explicó, para luego mirarlo de reojo. "Obviamente, solo se basa en todo lo que ronde a la magia. No puedo usarlo con mis estadísticas base, por ejemplo. Y aunque pudiera, en este mundo mis estadísticas no funcionan."

"Suena muy complicado…" Comentó Grover, frotándose el cabello.

"En realidad, no lo es." Declaró, mientras recibía el arco plateado a manos de Grover. "Lo que lo hace complicado son las habilidades complicadas. Aunque si logras usar dichas habilidades correctamente, podrías llegar muy lejos." Concluyó.

"¿Cómo sabías que el arco funcionaria?" Preguntó Luke, llegando junto con Thalía.

"Para derrotar a un Gigante, se necesita el poder de un Dios y un Semidiós." Explicó el albino. "El arco plateado está hecho con el poder divino de Arty, y eso hace que las flechas tengan su esencia. Algo lo suficientemente fuerte como para derrotar a un Gigante normal."

"¿Cómo la llamó?" Pensó Thalía, poniendo sus ojos en blanco.

"Espera un segundo, tú no eres un mestizo." Aclaró Luke, sin poder entender la idea del todo.

"No, más bien soy un 66% Dios en estos momentos…Más o menos." Concluyó, sin poder evitar frotarse el mentón ante sus últimas palabras. "¿Supongo que eso me convierte en un Mestizo Evolucionado?"

"Dejémonos de estupideces y acabemos con esto de una vez." Declaró Thalía, haciendo que todos volvieran a enseriar su rostro.

"Estoy de acuerdo…" Comentó Luke, viendo como la enorme puerta del Tártaro se alzaba a la lejanía.

Bell se dio la media vuelta, entregándole una última mirada a sus compañeros.

"Antes de enfrentarnos a Orión, debo advertirles algo…"

¡FINAL DEL CAPÍTULO!

Me disculpo por la demora estrepitosa. Eh tenido un problema bastante gordo con mi computadora. De hecho, fue un problema que no pude solucionar y directamente tuve que cambiarla. Obviamente no estaba preparado para esto, y perdí un motón de cosas, cosas muy importantes. Me estuve ocupando de esos problemas en estas semanas, y ya tengo todo medianamente solucionado (obviamente hubo cosas que no pude recuperar, pero en fin, la vida sigue).

Hubiera tardado más tiempo en publicar este capítulo, si es que el borrador de Wattpad no me hubiera guardado el archivo. Creo que es lo único medianamente positivo que puedo rescatar de lo que me sucedió el mes pasado.

Ahora que el pasado ya está pisado, me pondré al día con las actualizaciones mientras todavía tenga tiempo.

Antes de cerrar este capítulo, quería avisarles que estoy haciendo una encuesta en mi perfil de FanFiction sobre las dos siguientes historias que comenzaré una vez que termine mis dos Fics vigentes. Cada votante puede votar un máximo de dos veces, y son cuatro opciones en total. Las primeras dos opciones más votadas serán las elegidas. Les agradecería que votaran, ya que en esta ocasión se trata de algo muy importante. Tienen tiempo de votar hasta que finalice mis dos historias vigentes, es decir, calculen que tienen una gran cantidad de meses antes de que cierre la encuesta (esta historia en concreto falta poco para que acabe, pero no puedo decir lo mismo de la otra).

Si tienes alguna duda de cómo votar o lo que sea, ¡no dudes en preguntarme!

He hecho una corrección demasiado rápida al capítulo (incluso más de lo normal), por lo que puede haber varias cosas raras. Lamento eso, pero me veía en la necesidad de publicar algo lo antes posible.

Después de la pelea con Orión, viene algo con Artemisa, y después de eso llega el cierre del arco (obviamente en el cierre habrá lo que todos están esperando desde hace tiempo). Por lo tanto, son tres capítulos más para que llegue al último arco. Ahí es donde finalmente la profecía cobra sentido, y habrá muchos momentos fuertes. Espero estén preparados.

Solo me queda agradecerles una vez más por haber llegado a los 1000 seguidores. Lo digo en serio, muchas gracias.

Los espero en la siguiente parte!