¡Me presento con la tercera parte de este capítulo cuádruple!
Este capítulo servirá más que nada para terminar la pelea entre Afrodita y Artemisa, además de que se verá por primera vez a la antagonista principal. En el próximo capítulo es donde va a comenzar la acción.
Sin nada más que decir, ya es hora de comenzar.
¡Disfruta!
Caos miraría con calma como la figura de una mujer se hacia cada vez más y más presente, hasta que el humo finalmente desapareció por completo.
La mirada calmada de Caos se transformaría en una pequeña sonrisa al ver detenidamente a la mujer.
Su cabello largo y ondulado que caía sobre su cintura, teniendo un color negro tan profundo que asustaría a cualquiera.
Su cintura perfectamente delineada al igual que sus piernas. Su pecho apenas tenía unas pequeñas elevaciones que hacían notar sus pequeños senos a través de su vestimenta santa completamente blanca combinaba muy bien con su cuerpo extremadamente pálido, asemejándose a la figura idealizada que se tenía sobre cierto Dios Bíblico, incluso sus ojos negros y vacíos como la oscuridad le deban una gran presencia.
"Esos diez mil años no te han cambiado nada, Claridad." Caos detuvo sus observaciones, deteniéndose en el rostro de la mujer, quien permanecía seria e inmutable. "Sigues sosteniendo ese rostro tan bonito, mientras que yo e sucumbido un poco ante el estrés de haber estado solo por tanto tiempo."
Claridad lo miró atentamente tras sus palabras, y su rostro inmutable cambió a una pequeña sonrisa, muy semejante a la de Caos.
La diferencia es que esta no transmitía ni una pizca de tranquilidad. De hecho, era todo lo contrario.
"No puedes quejarte mucho." Claridad se inclinaría de hombros. "Mientras que estuve luchando contra el sello durante diez mil años, tú por lo menos pudiste divertirte con las matanzas que hacían nuestras creaciones." El tono divertido y su sonrisa cambiaría a una tonalidad mucho más oscura, para luego decir: "De seguro estuviste disfrutando como el mal se expandía en cada rincón de ese pequeño planeta…"
"No puedo mentirte." Comentó Caos con las manos sobre sus caderas. "Fue grandioso ver como nuestras creaciones se abren paso ante las diferentes adversidades que genera una vida imperfecta."
La sonrisa de Caos se desvaneció por completo cuando unas cadenas negras se dirigieron hacia él a toda velocidad. El hombre atrapó la cadena con sus dos manos sin mucha dificultad, aunque detrás de él se generó una enorme explosión.
Caos alzaría su mirada para ver como otra cadena negra iba dirigida hacia él. No pudo evitar entrecerrar sus ojos, movilizándose rápidamente y aprovechando la cadena que tenía en sus manos, arrojándola con gran fuerza hacia el frente, generando un enorme estruendo cuando ambas cadenas chocaron.
"¿Cuántos murieron en vano por culpa de esa "imperfección"?" Preguntaría Claridad con una seriedad sepulcral mientras sus cadenas retractiles se desmaterializaban en sus manos.
"¿Y cuantos se han convertido en héroes?" Caos respondió con otra pregunta mientras se reía, logrando que Claridad apretara fuertemente los dientes demostrando su claro enfado.
"¡Los salvadores no serían necesarios en un mundo perfecto!" Gritaría con gran rabia, lanzándose con un gran salto, haciendo que la estructura en donde estaba parada se partiera en dos.
Caos ensanchó sus ojos ligeramente ante la gran velocidad de su enemigo, dando un gran salto, esquivando justo a tiempo el ataque.
Cuando Claridad cayó en el enorme escombro, este se rompió en mil pedazos.
La mujer alzó su mirada, viendo como su hermano volaba a varios metros de ella.
"Me encargaré de erradicar el mal, y no me importa si eso significa que deba matarte también." Comentaría, entrecerrando ligeramente sus ojos. "Ese sello hizo que perdieras más de la mitad de tu poder, así que no luches una pelea que no puedes ganar." Claridad suavizó su mirada considerablemente. "No quiero matarte."
Caos le entregaría una mirada algo sorprendida, para después entregarle una sonrisa dentuda. "Si todo fuera tan simple, entonces ya nada sería divertido. Solo sería…eso mismo, simple." Su sonrisa decaería un poco. "Simple y aburrido…" En este punto, la sonrisa de Caos había desaparecido por completo. "¿A quien le gustaría vivir una vida completamente monótona y sin sentido de pertenencia?" La expresión de Caos se enserio de sobremanera. "No existe un mundo perfecto. Lo que tú estás proponiendo es esclavismo y subyugación."
Claridad tan solo miraría a su hermano por sus palabras, para luego dar un gran suspiro.
"Entonces…" La mirada de Claridad se tornaría en una completamente fría y apática. "No me dejas elección…"
Las manos de Claridad se mezclaron con una fuerte aura negra, haciendo que 6 pares de cadenas pequeñas fueran disparadas directamente hacia Caos, quien se puso serio de inmediato. No tardaría nada en responder, materializando un bastón de oscuridad, para luego girarlo con gran maestría para detener todas las cadenas, generando numerosas explosiones que nublaron la vista de manera absoluta. Incluso su contrincante tuvo que cubrirse la vista ante las corrientes de viento generadas.
Claridad no pudo evitar entrecerrar sus ojos cuando fijó sus ojos en la enorme cortina de humo, ya que sabia muy bien que eso no era suficiente para derribarlo.
Como si Caos hubiera escuchado sus pensamientos, el humo fue absorbido prácticamente al instante cuando una enorme esfera oscura comenzaba a crecer y a arremolinarse con gran energía.
La esfera creció tanto que terminó siendo mucho más grande que Claridad, aunque ella parecía ver aquel ataque como si no fuera nada.
"DEVASTACIÓN…"
Fue la simple palabra de Caos cuando arrojó el ataque.
Claridad se lanzaría hacia la esfera sin pensarlo dos veces, viendo como el ataque era mucho más grande que ella.
Cuando el impacto estuvo a punto de suceder, Claridad creó un par de cadenas en su mano, girándolas violentamente para luego gritar con gran fuerza. Las cadenas impactaron contra la enorme esfera que se partió en dos tras el impacto. La mujer se deslizó entre medio de la abertura que ella misma había creado, yendo directo hacia su hermano. Las cadenas retractiles desaparecieron, y dos pequeñas esferas oscuras reemplazaron su lugar.
Al ver esto, los ojos de Caos se ensancharon ligeramente, al mismo tiempo que creaba dos esferas iguales que los de su hermana.
Justo antes del impacto, las cuatro esferas crecieron desmedidamente en tamaño, y se escuchó la siguiente palabra:
"¡DEVASTACIÓN!"
Ambos ataques chocaron con gran fuerza, generando una enorme colisión que rápidamente se transformó en una gigantesca onda de choque oscura que se expandió a lo largo de todo el espacio, destrozando cada escombro que se cruzaba en su camino.
Los temblores se intensificaron aún más en cuestión de segundos, y la zona de impacto sufrió una gran explosión de oscuridad, dejando todo completamente negro por un segundo, para que luego todo el espacio se agitara con gran violencia cuando el choque finalmente parecía haber terminado.
Caos fue el primero en abandonar la enorme cortina de humo, aunque no de la mejor manera. Parecía estar cayendo sin rumbo, mientras que su cuerpo tenía una gran cantidad de heridas bastante significativas, además de que ese poder oscuro extraño ahora parecía estar sobre gran parte de su cuerpo, como si lo estuviera quemando constantemente.
Caos caería como un costal de papas sobre una parte de un escombro que había logrado sobrevivir al choque de poderes anterior. Después de unos pocos segundos, las cejas de Caos se fruncieron y por fin volvió a abrir sus ojos. El hombre se levantaría con clara dificultad, su mirada se alzó hacia la enorme cortina de humo mientras lucia una postura completamente derrotada.
Cuando el humo finalmente se disipó, se pudo ver como Claridad apenas tenía unos rasguños mientras levitaba con total libertad. El aura negra del ataque también parecía estar incrustada en gran parte de sus heridas, pero parecía afectarle en mucho menor medida que a Caos.
Ambos mirarían sus propios cuerpos por un corto segundo, para luego apretar fuertemente sus puños.
"¡CREACIÓN!" Exclamaron ambos al mismo tiempo, logrando que el aura negra corrosiva se transformara en una blanca, que desapareció poco después.
Claridad miraría la condición lamentable de su hermano, cerrando sus ojos. Ella dio un pequeño suspiro, para luego alzar sus dos manos hacia el frente, haciendo que numerosas cadenas aparecieran y se mostraran completamente amenazantes.
"Esto acaba ahora…" Declararía, para luego arrojar el centenar de cadenas hacia Caos, quien tan solo pudo observar el ataque sin expresión.
El hombre magullado hizo gala de su monstruosa velocidad, esquivando casi todas las cadenas con gran maestría. Algunas las pisaba, y tomaba a otras con sus manos para utilizarlas como impulso para saltar.
Desafortunadamente, el ataque de las cadenas no cesaba en ningún momento gracias a la gran manipulación de su hermana sobre ellas, logrando que comenzara a agotarse considerablemente.
Caos volvió a crear su bastón, rompiendo y esquivando una gran cantidad de cadenas. Justo cuando estaba a punto de terminar, el hombre no pudo evitar cerrar uno de sus ojos con gran dolor cuando su cuerpo sufrió un gran espasmo a consecuencia de las heridas mortales que había sufrido.
Los ojos de Caos se ensancharon en shock cuando una de las cadenas atravesó por completo su abdomen, haciendo que escupiera un poco de sangre dorada. Claridad entrecerró sus ojos ante esto, tirando de la cadena con una de sus manos, haciendo que esta respondiera rápidamente y terminara rodeando por completo al hombre, encadenándolo fructíferamente.
Caos comenzó a usar una gran cantidad de fuera para liberarse del agarre, pero todo fue en vano cuando numerosas cadenas rodearon por completo su cuerpo, dejándolo completamente inmóvil.
Las cadenas retractiles comenzaron a retroceder lentamente hacia donde estaba Claridad, quien lo miraba con clara aura de superioridad.
"Te haz vuelto tan patético, ni siquiera me obligaste a usar la mitad de mi poder…" Declararía la mujer, viendo como Caos se reía, sin poder evitar toser algo de sangre.
"La verdad es que no puedo decir nada contra eso." Respondió, para luego toser más sangre sin poder parar.
Caos seguía acercándose lentamente mientras que las cadenas se enredaban alrededor de los brazos de Claridad, quien extendió una de sus manos hacia el frente, comenzando a crear dos pequeñas esferas.
"Al final, el bien siempre triunfará sobre el mal." Comentó, cerrando sus ojos con cierto pesar. "Es una lastima que hayas elegido el bando equivocado, hermano." Concluiría, mientras la esfera se hacia más y más grande.
"¿Qué es el mal?"
"¿Qué es el bien?"
"¿Qué significado tendría el bien si no existe el mal?"
"¿También existiría el bien?"
Caos cerraría sus ojos con una sonrisa tras hacer esas preguntas, aceptando su destino.
"Después de todo, la maldad siempre…"
Caos no logró terminar su frase, ya que el impacto le dio de lleno, generando una gigantesca explosión en todo el espacio donde se encontraban, cegando todo de completa oscuridad.
CAPÍTULO 43: ¡PENSAMIENTOS LUJURIOSOS!
Luke estaba jugando a la consola mientras tenía unas papas a su lado.
"El nivel en el Fortnite ha bajado mucho estos últimos días, está lleno de idiotas…" Pensó en voz alta mientras veía como alguien lo estaba espectando.
"NoobMaster hola, soy Thor otra vez. El Dios del Trueno." Luke se ajustó sus auriculares tras escuchar el nombre mientras comía unas papas. "Oye, o te desconectas del juego ahora mismo, ¡o voy a volar a tu casa, bajaré al sótano en el que te escondes, te arrancaré los brazos y los meteré por tu trasero!" Luke tan solo se dignaría a alzar una ceja ante el insulto, para luego desconectar el chat de voz.
"¿Estás muy entretenido?" La voz de una mujer llegaría desde la entrada de la tienda de Luke.
"No, solo estaba escuchando a un idiota que se cree un Dios." Comentó Luke mientras se quitaba los auriculares. Cuando volteó su rostro, la mirada en su rostro cambiaría drásticamente al ver de quien se trataba.
"Entonces supongo que no te estoy molestando, cariño." Dijo Afrodita con una pequeña sonrisa mientras sostenía una pose un tanto sugerente.
"¿Ha que le debo tan agradable visita, señorita Afrodita?" Luke bajó su cabeza para hacer una corta reverencia.
"De hecho, vengo a hablarte sobre ciertas enemistades en común…" Respondió la Diosa, acercándose un poco a Luke.
"¿Enemistades?" Se preguntó el rubio con gran curiosidad.
"Ya sabes. Estoy seguro que le guardas rencor a Bell y a la Diosa desalmada de Artemisa por todo lo que te hicieron pasar." Explicaría la Diosa mientras agitaba su mano, como si tuviera toda la razón del mundo. "Digamos que yo no tengo nada en contra de Bell, pero he salido muy humillada por culpa de esos dos. Es algo que simplemente no puedo pasar por alto, ellos dañaron mi orgullo como Diosa del Amor." Luke tan solo pudo alzar una ceja al respecto.
"Me disculpo si voy a sonar grosero, pero estoy seguro de que, si Bell te insultó, fue porque tu lo provocaste." El comentario del rubio hizo que Afrodita frunciera el ceño ligeramente.
"En parte, creo que tienes algo de razón. Si quiero cambiar como lo están haciendo todos, debo de tener una mente más amplia." Comentaría la Diosa con orgullo, logrando que Luke la mirara con extrañeza. "Por esa misma razón, la venganza solo será un pequeño castigo, nada que los perjudique tanto…" Afrodita se reiría de una forma bastante oscura al final, haciendo dudar enormemente a Luke.
"¿En serio solo será una pequeña venganza?" Pensaría con una gota de sudor nerviosa.
"En fin…" Afrodita se aclararía la garganta, abandonando esa extraña risa. "¿Quieres ayudarme o no?" La Diosa plantaría la incógnita en Luke, haciendo que este bajara su cabeza, pensando su respuesta detenidamente. "¡Vamos, no tienes que pensar tanto!" Luke alzó su mirada tras ver la impaciencia de la Diosa. "¡He visto que estos últimos días estuviste yendo al campamento de esa tonta! ¡Estoy segura que algo estás planeando, y yo puedo facilitarlo!"
"¿Ella piensa que he estado yendo allí para planear una venganza?" Se preguntó el rubio internamente con ligera sorpresa, para luego inclinarse de hombros. "De todas formas, no se de que me sorprendo. De seguro hay muchos que piensan de la misma forma…" Luke alzó su mirada, entrecerrando ligeramente sus ojos al ver el rostro ligeramente malicioso de Afrodita. "Pero, debería seguirle el juego. Podría perjudicar la relación que tienen Percy y los demás con las Cazadoras. O mucho peor aún, podría perjudicar la relación entre Bell y Artemisa…"
"Vamos, no tengo todo el día…" Comentaría la Diosa con una mirada aburrida en su rostro.
"Muy bien." Luke asentiría ante la felicidad de la Diosa. "Pero, ¿qué debo hacer?"
"Como sabrás, si me acerco a ese lugar lleno de hienas salvajes, me mataran." Explicó la Diosa rápidamente. "Pero tú no tendrás problemas." Concluiría, quitando un frasco de color rosa de su vestido, plantando una interrogante en Luke. "Esto es una poción de amor hecha por mí. Ya debes saber que cada poción hecha por la Diosa del Amor es irresistible incluso por los mismos Dioses, así que…" Una sonrisa un tanto maliciosa apareció en el rostro de Afrodita. "Quiero que viertas la poción en la bebida de Bell." Afrodita alzó la poción de una forma dramática. "Sus chicas salvajes siempre preparan unas bebidas antes del mediodía, y los vasos de esos dos son los únicos que están hechos de madera."
"¿Y cómo puedo distinguir cual es cuál?" Preguntó Luke con un interés mucho más grande de lo que nadie esperaba, incluso sorprendió a la Diosa.
"Con esa actitud, sé que el plan resultará." Le felicitaría con una sonrisa. "Solo tienes que fijarte en el vaso que no cante a los cuatro vientos que es la propiedad de un Dios." Afirmaría, ganándose un asentimiento por parte del rubio.
Afrodita bajó la poción y le entregó una sonrisa maliciosa mientras la veía fijamente. "Y cuando Bell la tome, se convertirá en un animal en celo que atacará a Artemisa. Eso seguro romperá sus relaciones para siempre, y finalmente…" Unas risas un tanto malvadas salieron por parte de la Diosa. "Finalmente será todo mío…"
Luke tan solo la miraría como si estuviera loca.
"De todas formas, nunca pensé que se me daría la posibilidad de intervenir tan pronto y de una forma tan directa." Pensó el rubio con una pequeña sonrisa. "Lo siento Afrodita, pero pienso cambiar un poco tus planes…"
Un par de horas más tarde, en el campamento de Artemisa…
Algunas flechas volaban por doquier, al mismo tiempo que el sonido del metal se escuchaba repetidas veces a un ritmo bastante acelerado.
En la puerta del campamento se encontraban todas las Cazadoras y sus invitados más recurrentes en estos días. Los hombres parecían estar luchando entre si con sus espadas, salvo Luke quien estaba entrenando junto a las Cazadoras y a Annabeth, desviando las flechas con sus espadas y escudos. Aunque, en realidad, Luke no estaba usando ningún escudo.
"¿Qué sucede con Clarisse?" Preguntó Annabeth, cubriéndose con su escudo justo a tiempo cuando Zoe y Bianca la atacaron cuerpo a cuerpo con sus dagas, logrando tambalearla hacia atrás.
"Ya sabes, ella es muy orgullosa para querer entrenar con nosotros." Comentaría Percy, empujando a Nico con su escudo para tirarlo al suelo, aunque el joven pudo resistir el ataque. "Además, estoy seguro que no le gustaría nada ser humillada después de que perdió uno de sus brazos." Concluiría, sin poder dibujar una pequeña sonrisa burlona al final.
"Sabes hablar bien cuando ella no está aquí para patearte el trasero." Dijo Luke mientras hacia todo lo posible para desestabilizar los arranques de Phoebe, aunque la estabilidad y la rapidez de la Cazadora le estaba trayendo una gran cantidad de problemas.
Phoebe bloqueó su espada con sus dos dagas y sonrió, para luego hacerle un fuerte tacle que lo tomó por sorpresa y lo arrojó hacia el suelo. La Cazadora rápidamente se puso encima de él y colocaría sus dos dagas encima de su cuello.
"Yo gano." Dijo con aires de suficiencia.
Luke tan solo sonrió ante sus palabras, para luego presionar fuertemente su cuello contra las dagas, haciendo que Phoebe ensanchara sus ojos a más no poder, al igual que otras Cazadoras.
Las dagas no pudieron perforar la piel del rubio, y el aprovechó rápidamente el aturdimiento de Phoebe, haciendo un rápido movimiento para girar sobre ella y tomar sus brazos, cambiando las tornas del combate en tan solo un segundo.
"Debería agradecerle a Styx por esto." Comentó Luke con un tono burlón mientras presionaba su rodilla sobre la cabeza de Phoebe, quien lo miraba de reojo con claro fastidio. "Hace unos meses era impensable para mi poder ganarle a una de las Cazadoras más fuertes."
"Si no fuera por esa estúpida Bendición…" Phoebe escupiría con cierto desinterés, para luego entregarle una mirada disgustada. "¿Puedes quitar tu horrenda rodilla de mi rostro? Gracias." Luke tan solo negó divertido ante la actitud de la Cazadora, para luego levantarse y soltarla.
"Estoy un poco cansado, iré a tomar algo." Declararía el rubio mientras se quitaba el sudor. "¿Ya prepararon las bebidas verdad?" Preguntó, viendo como Bianca llegaba a la acción, haciendo un rápido asentimiento.
"Recuerda que los vasos de los hombres son de plástico." Comentaría Zoe, mirándolo de reojo. "No cometas un error imprudente." Concluyó, terminando el forcejeo con Annabeth cuando la tiró al suelo.
"Si, si…" Luke alzó ambas manos en defensa mientras se metía en el campamento.
"Por cierto, ¿Qué demonios están haciendo Bell y Lady Artemisa?" Cuestionó Grover, utilizando sus cuernos para bloquear un espadazo que llegó por parte de Percy. "Pensé que entrenarían con nosotros."
"My Lady dijo que tenían una reunión muy importante." Explicaría Thalía, mirando de reojo a la enorme tienda.
Phoebe y Zoe también lo harían, ligeramente confundidas.
"No deberían tardarse tanto…" Pensaron las dos Cazadoras al mismo tiempo.
Luke llegaría al lugar donde estaban los vasos, tomando uno de plástico mientras se paseaba disimuladamente alrededor de estos.
Al asegurarse de que no había nadie cerca, el rubio fijó su mirada en los dos vasos de madera mientras sacaba el pequeño frasco desde un lugar oculto de su espada.
"El más llamativo es el de ella…" Pensó Luke, mirando el vaso de madera, que más que un vaso, parecía una pequeña jarra con decorativos dorados y la imagen de una luna plateada. "Creo que es demasiado obvio." Pensaría con cierta gracia para después ver el otro vaso de madera.
"Debes echárselo al de Bell."
Luke recordó las palabras de Afrodita, para luego ensanchar un poco más su sonrisa.
Luke abrió el frasco y vertió el liquido en el vaso de madera mas ostentoso, para luego guardar la evidencia rápidamente e ir hacia la practica nuevamente, sin poder evitar mirar de reojo la tienda en donde estaban Bell y Artemisa.
De nuevo se encontraban sentados en el futón, aunque la escena era un tanto extravagante, debido a que Artemisa se encontraba sentada sobre su regazo mientras lo besaba apasionadamente.
Cuando se separaron, Bell le entregó una mirada inquisitiva.
"Arty, creo que ya fue suficiente…" Comentó el albino. "Todavía ni siquiera nos pusimos de acuerdo y ya ha pasado como media hora. Ellos comenzaran a sospechar."
"Solo uno más." Suplicaría la Diosa con una mirada golosa, recibiendo una rápida negativa por parte de Bell.
"Vamos, tenemos que hacer esto." Artemisa suspiró ante la insistencia de Bell, para luego asentir.
"Lo sé." Contestaría, mirando al enorme mapa que tenían al lado. "¿Por cuál parte de Brasil deberíamos comenzar?" La Diosa acercaría el mapa con uno de sus pies para la gracia de Bell, ya que ella no parecía querer separarse de él.
Varios minutos más tarde…
"Entonces, deberíamos empezar por este extremo, e ir avanzando de punta a punta…" Dijo la Diosa mientras trazaba una línea con su pie para que Bell la entendiera.
Bell la estaba abrazando por su abdomen mientras que Artemisa estaba recostada en su torso, creando una escena bastante tierna y dulce.
"Creo que es buena idea…" Comentaría el albino al mismo tiempo que apoyaba su mentón en el hombro de la Diosa, logrando que le sacará una pequeña sonrisa. "Pero, ¿Cuál es el límite del país?"
Ella posicionó una mano sobre el cabello de su amante y comenzaría a acariciarlo con mucho cariño mientras se aseguraba de trazar las fronteras del país con su pie.
"¡Les traigo sus bebidas!"
Artemisa y Bell se pusieron visiblemente nerviosos y se tensaron por completo, para luego relajarse tras ver de quien se trataba.
La Diosa se levantó de su asiento personal y camino hacia ellas dos, para luego posicionar una mano sobre sus cabezas con cariño.
"Gracias, Lilia, Brilia." Comentó la Diosa ante la mirada un tanto confundida de las niñas, que solo atinaron a entregar los dos vasos.
"La señorita Phoebe dice que la comida estará lista pronto." Dijeron ambas niñas al mismo tiempo, ganándose la sorpresa de los dos.
"¿Eso quiere decir que el entrenamiento ya finalizó?" Bell preguntaría, recibiendo un rápido asentimiento por parte de las dos niñas.
"El chico gracioso de los cuernos y los demás ya se fueron." Comentó Brilia inocentemente, logrando que Bell tuviera que taparse la boca ante el apodo de Grover.
"Diles que iremos en unos segundos." Artemisa se arrodilló en frente de ellas, entregándoles una dulce sonrisa, a lo que las pequeñas recibieron con alegría.
Ambas se fueron y cerraron la tienda, ganándose un suspiro por parte de ambos.
"Menos mal que eran ellas…" Comentaría el albino. "Son muy pequeñas todavía, así que dudo que sospechen algo."
"Si…" Comentaría la Diosa mientras se acercaba a Bell y le entregaba su vaso. "Pero deberemos tener más cuidado a partir de ahora…"
Ambas niñas fueron corriendo a Phoebe y Zoe, quienes la recibieron con un abrazo.
"¿Qué sucede?" Preguntó Zoe con una sonrisa subjetiva. "Las noto más animadas de lo normal."
"¿Ellos dos vienen a comer?" Preguntó Phoebe, bajando a Brilia.
"Lady Artemisa dijo que saldrían en un rato." Comentó la niña, para después mirar a la que era como su hermana.
"Por cierto, señorita Zoe…" Comentó Lilia, logrando que la mencionada la mirara con una ceja alzada.
"Dime, lindura." Comentó la Lugarteniente.
"¿Hace cuanto tiempo que Lady Artemisa y Bell son novios?"
Tras esa pregunta, Thalía y Bianca dejaron de afilar sus dagas para ver al dúo con gran sorpresa, mientras que Zoe y Phoebe la miraban con gran incredulidad.
"¿Qué… qué quieres decir?" Preguntaría Zoe, haciendo que Brilia y Lilia se miraran entre sí.
"Bueno, es que ellos dos estaban muy abrazados y juntos. Recuerdo que mi papá solía hacer exactamente lo mismo con mi madre cuando estaba viva." Explicaría Lilia.
Zoe y Phoebe se mirarían entre si con gran estupor, para luego mirar a las niñas nuevamente.
"Cuéntennos los detalles."
"No me quiero ni imaginar como se pondrían ellas si se enterasen…" Comentó Artemisa, para después darle un gran trago a su bebida.
"Hmm…" Bell tarareó mientras bebía. "Creo que las estas subestimando…"
Artemisa alzó su mirada con gran duda. "¿Qué quieres decir con eso?" Preguntó, dándole otro trago a su bebida.
"Justo eso." Fue la simple respuesta de Bell mientras miraba el mapa. "Aunque no quita que el riesgo sigue siendo muy grande…" Bell entrecerraría sus ojos ante sus últimas palabras.
Toda la situación era un gran dolor de cabeza.
Pero si no arriesgas, no ganas. Y podría decirse que ahora mismo estaba ganando mucho más de lo que estaba arriesgando.
Bell salió de sus pensamientos cuando escuchó como el vaso de Artemisa era dejado en el suelo.
Estaba completamente vacío.
Él la miró, preocupándose ligeramente al ver su cabeza gacha mientras comenzaba a respirar con más y más agitación.
"¿Arty?" Bell le tomó una de sus manos, haciendo que Artemisa tuviera un pequeño espasmo.
La Diosa tomó con gran fuerza la mano de Bell, algo que le sorprendió bastante.
Es como si tomara precauciones para que no se echara a correr.
Antes de que Bell pudiera volver a preguntar, Artemisa alzó lentamente su mirada, su agitación transformada en constantes jadeos intensos mientras un enorme rubor cubría todo su rostro.
Bell no pudo evitar asustarse cuando los ojos plateados de la Diosa reflejaban un tipo de deseo bastante peculiar.
Era un deseo que había podido descifrar muy bien gracias a las tantas visitas forzadas que había tenido en cierto lugar de Orario.
El deseo sexual…
Pero era extraño, ya que desbordaba un apetito sexual totalmente fuera de sí.
Antes de que pudiera reaccionar, Artemisa prácticamente lo asaltó y se le tiró encima, uniendo sus labios con gran pasión y lujuria, algo que claramente alarmó a Bell, quien rápidamente pudo escapar del agarre.
"¡¿Arty, que anda mal?!" Bell gritó, solo para sonrojarse inmensamente al ver como la Diosa se deshacía de sus prendas superiores, quedando únicamente con su sostén negro.
Bell se arrastró rápidamente por el suelo mientras Artemisa gateaba hacia él, hasta que finalmente lo atrapó y prácticamente le desgarró la camisa.
Bell intentó empujarla para evitar que esto siguiera, en un desesperado intento de quitársela de encima.
Un grave error…
"NIAHHHHHHHHHHHH~"
Bell puso sus ojos en blanco cuando sin querer colocó su mano en un lugar altamente sensible y empapado.
Espera…
¿Empapado?
En ese momento, Bell empezó a sudar a mares.
De todas formas, esa maniobra debilitó considerablemente a la Diosa, por lo que pudo escurrirse entre sus brazos y escapar hacia la entrada de la tienda mientras continuaba arrastrándose.
Todas las Cazadoras voltearon sus rostros al ver como la tienda se abría bruscamente, viendo a Bell de rodillas mientras parecía tener una lagrimas estilo anime.
Esto le traía muchos recuerdos, y no eran para nada agradables.
"Ayuda…" Fue lo único que pudo decir Bell, para después gritar y dejar una marca de sus uñas tras ser arrastrado violentamente adentro de la tienda.
Las Cazadoras se miraron entre si con los ojos bien abiertos, para luego agarrar sus armas y entrar de golpe a la tienda, preparándose para lo peor.
Aunque eso no sirvió ni un poco, ya que ver el rostro completamente pasional y lujurioso de su tan respetada líder mientras intentaba quitarle los pantalones a Bell hizo que todas se convirtieran en piedra por un corto segundo.
En un lugar muy lejano…
Un granjero estaba encima de su tractor mientras tomaba algo sumamente peculiar a través de una bombilla. Parecía ser agua caliente mezclado con algo extraño.
El hombre se apoyó en el volante y dio un gran bostezo cubierto de aburrimiento al ver la gran cantidad de hectáreas que aún faltaban por sembrar.
"Siempre lo mismo con este trabajo de mierda, ¿es que no puede ocurrir algo interesante de vez en cuando?" Cuestionó el hombre, dándole otro sorbido, para luego escupir el contenido. "¿Quién carajo usó la bombilla para hacer una chocolatada?" Se preguntó con una vena en la cien.
Su rabieta terminó prácticamente al instante cuando vio un brillo oscuro muy extraño en el cielo, ajustando su boina.
"¿Y eso qué?" Se preguntaría, solo para ensanchar sus ojos en shock cuando el punto negro se acercó a una gran velocidad y se hizo mucho más grande.
El objeto impactó contra el campo de una forma extrema, generando una gran estela.
El granjero se bajó del tractor con la boca abierta mientras observaba como la energía oscura fluctuaba en forma de orbe con una violencia extrema, indicando que si te acercabas a él ibas a ser completamente desintegrado.
Después de unos pocos segundos, las ráfagas del aura oscura fueron disminuyendo, hasta que se pudo ver a lo que parecía ser una linda mujer de unos 25 años arrodillada en el centro del cráter.
La mujer abrió sus ojos y no pudo evitar sonreír tras ver al planeta nuevamente de cerca, saliendo lentamente del cráter.
Claridad se detuvo en frente del granjero, quien le miraba completamente paralizado.
"Oh, sí. Lo siento…" Claridad colocó una de sus manos sobre su largo cabello, tras ver la destrucción que había causado. "Lamento eso, pero no podía evitarlo." La mujer lo miró, para luego chasquear los dedos con una sonrisa. "¡Ya sé! ¡Te lo puedo pagar con la moneda más cotizada de este mundo!" Exclamaría, para luego alzar su mano, haciendo que una inmensa cantidad de dólares cayeran sobre el gigantesco cráter hasta taparlo por completo.
El hombre tan solo pudo quedarse aun más paralizado ante la vista, sin ser capaz de decir ni una palabra.
"¿Eso es suficiente?" Preguntaría, viendo que el granjero no hacia ni una expresión. "Si quieres, puedo entregarte mucho más…"
El granjero simplemente negó con la cabeza, recibiendo una sonrisa por parte de Claridad.
"¡Genial!" Exclamó, colocando una mano sobre el hombro del hombre como despedida. "¡Lamento las molestias!" Concluiría, desapareciendo de un segundo al otro.
El granjero tan solo pudo ver el enorme cráter cubierto de dinero sin poder decir ni una palabra. Solamente pudo pensar:
"Nadie me creerá…"
¡FINAL DE LA TERCERA PARTE!
Los problemas de Bell y Artemisa continuaran en el próximo capítulo.
Para los que se preguntan, sí, Bell es inmune a las opciones y venenos, solo que no se mencionó, ya que Afrodita y Luke nunca hablaron de él al respecto. Eso quiere decir que, de una forma u otra, el plan de Afrodita hubiera salido muy mal.
Digamos que Luke cambió el plan original para que Artemisa sea la que se acerque a Bell, y de esa manera no sea él quien la atacó. Además de que ya saben como es Luke, le gusta meter bastante leña al fuego.
También se deben de preguntar como es que el granjero pudo ver a Claridad. Digamos que cada deidad tiene una forma en que los humanos pueden verlas. Después de todo, así es como surgieron los Semidioses.
¡Nos veremos pronto para la siguiente parte!
¡Un enorme saludo!
