¡Aquí me presento con la última parte de este capítulo cuádruple!
Dentro de muy poco estaré subiendo esta historia a mi canal de Youtube, así que les invito que le den una miradita si es que quieren volver a escuchar el fic desde el principio, o si es que quieren escuchar otra historia mía que aún no hayan leído.
Si no sabes cual es mi canal de Youtube, simplemente búscame como Jyanzein.
Después de hacerme un increíble auto-spam, creo que ya es hora de comenzar.
¡Disfruta!
En un lugar un tanto apartado de Las Vegas, dos personas estaban teniendo una charla bastante peculiar mientras el hombre bebía cerveza y la mujer mezclaba su té verde.
"¡Simplemente hay que volar varios países!" Exclamaría Ares, para después beber la espuma de la cerveza.
"Siempre hablas de lo mismo, ¿es que no puedes usar un poco el cerebro…?" Se preguntaría Atenea, dando un gran suspiro. "Pero, a decir verdad, ni siquiera yo sé si tienes algo como eso."
"¿Qué hay de malo con eso?" El Dios se encorvó en su silla. "Se supone que las guerras tienden a ser muy llamativas y destructivas, ¿o me equivoco?" Atenea no pudo evitar dar un suspiro aun más grande tras lo escuchado.
Ninguno de ellos dos se había dado cuenta que mucha gente los estaba mirando como si estuvieran locos, o simplemente pensaban que estaban hablando de algún tipo de juego.
"Lo que hace divertida a una guerra no es la cantidad de muertes o la destrucción masiva, lo que la hace entretenida es la estrategia utilizada." Otra vez habían empezado a luchar con sus ideales.
"¿Qué clase de estrategia puedes hacer cuando presionas un maldito botón rojo y mandas a la mitad de la población mundial para el otro barrio?" Cuestionó Ares, haciendo que Atenea apretara ligeramente los dientes con fastidio al no poder contestar nada contra eso.
"Se supone que estamos debatiendo esto para que no se usen las armas nucleares…" Comentó la Diosa para intentar desviar el fracaso de ideales de su charla anterior.
Esta vez Ares fue el que suspiró, apartando un poco la jarra de cerveza, para luego apoyar su antebrazo en la mesa.
"Mira, aunque me duela admitirlo, las guerras ya no son como antes. Y aunque las armas nucleares generen una gran destrucción y caos, a mi tampoco me gustan." La respuesta impresionaría a la Diosa, quien lo miró con detenimiento. "Antes, las batallas se medían por guerreros, por entrenamientos reales, por músculos, por orgullo…" Atenea solo pudo sentirse estúpida al pensar que Ares se había desarrollado su cerebro, aunque sea solo un poco. "Ahora, solo hay un señor gordo detrás de un escritorio que aprieta un botón, y todo se acaba. Eso apesta." Finalizó, claramente fastidiado.
"Por lo menos, pensamos igual con las bombas. Además, es lo que nos propusimos a cambiar. Después de todo, repetir algo parecido a la Segunda Guerra Mundial haría que Bell nos liquidara a todos, y con razón." Explicaría la Diosa, recibiendo un rápido asentimiento por parte de Ares.
"Pero, el problema es que esos idiotas con trajes no ven más allá de su sobrepeso." Ares dio su punto, y Atenea tuvo que estar de acuerdo con él. "¿Cómo se supone que detendremos las bombas cuando inicie la guerra, si es que esos tipos estarán al mando?" Cuestionaría el Dios.
"Fácil, nosotros los reemplazaremos." Explicaría la Diosa, ganándose una mirada interesada del Dios. "Mataremos a los lideres de cada facción y tomaremos sus lugares. Solo quedaran vivos aquellos que tengan suficiente cerebro para saber que es una mala idea usar las bombas." Atenea se recostaría en su silla e inclinaría el té hacia adelante. "Como es evidente que nunca vamos a congeniar con los métodos y estrategias en las guerras, nosotros seremos enemigos. Obviamente, no nos mataremos entre sí, y lo único que debemos hacer es respetar a los ciudadanos que no tendrán nada que ver en la guerra."
Ares se quedó callado por un par de segundos, para luego hacer un fondo blanco de la jarra, esbozando una sonrisa.
"¡Me gusta cómo suena eso!" Exclamaría el Dios mientras se reía, chocando su jarra vacía con el té de Atenea, pactando el plan.
"¿Ya terminaron?"
Las sonrisas de ambos desaparecieron prácticamente al instante cuando miraron hacia un costado, viendo como una rara mujer de cabello negro como la oscuridad les estaba sonriendo. Aunque lo más extraño era que estaba en su mesa, y ninguno de los dos se dio cuenta.
"¡¿En qué momento…?!" Pensaron los dos al mismo tiempo, sin poder evitar sudar.
"¿Ya lo hicieron?" Volvió a preguntar Claridad, para después abrir sus ojos y esbozar una mirada oscura.
"Entonces, ahora es mi turno de hablar…"
CAPÍTULO 44: ¡AMOR SECRETO AL DESCUBIERTO!
Bell se encontraba sentado afuera de la tienda de Artemisa sin su camisa por todo lo que había sucedido. Su mirada estaba fijada con gran atención en Apollo, quien había llegado para investigar la situación.
Mientras que Phoebe y Zoe estaban dentro para cuidar a la Diosa hasta que se le pasara los efectos de la poción, las demás Cazadoras estaban acompañando a Bell y Apollo.
"Hmmm…" Tarareó el Dios mientras observaba una gota sobrante que se encontraba dentro del vaso de su hermana. "Definitivamente fue encantada." Contestó después de unos segundos, ganándose la mirada estupefacta de todos los presentes. "No es una poción que se vea a simple vista, y el efecto que tiene es demasiado fuerte…" Apollo dejó el vaso a un lado y se quitó la lupa, mirando a todos con gran seriedad. "No hay duda de que esto es obra de Afrodita."
"Pero, ni siquiera la vimos…" Comentó Thalía, sorprendida ante todo lo que estaba sucediendo.
"De todas formas, no deja de ser extraño…" Diría Apollo, ganándose la atención de todos nuevamente. "Solo haría esto si hicieron algo para hacerla enojar, y mucho." En ese momento, todas las chicas se miraron entre sí, ya que no entendían el posible enfado de la Diosa.
"Creo que puedo imaginarme la razón…" Comentó Bell al mismo tiempo que se palmeaba el rostro.
"Si quieren, puedo decirle a Zeus. Usar pociones en Dioses está estrictamente prohibido." Aclararía Apollo, recibiendo una rápida negativa por parte de Bell.
"Déjala." Respondió rápidamente. "Nadie terminó saliendo perjudicado, y teniendo cierta experiencia con este tipo de mujeres, sé que, si la presionamos más, solo hará que quiera vengarse una y otra vez."
"En resumidas cuentas, está loca." Aclararía Thalía rápidamente, logrando que algunos se rieran.
"¿Crees que nos dejará en paz?" Preguntó Bianca con claro nerviosismo.
"Solo por ahora." Comentaría Bell. "Seguro que se divirtió con lo sucedido. Y también creo que ya cumplió su objetivo." El albino se frotó el mentón. "Aunque para ser sincero, no sé cual es el objetivo que buscaba…" Pensó, recordando a Freya. "Sinceramente, es imposible saber que traman ese tipo de mujeres, solo lo descubres en el final. Aunque Afrodita solo parece ser un mal sueño, mientras que Freya fue una completa pesadilla…"
"¿Hermano, está todo bien?" La pregunta de Apollo despertaría a Bell, quien le sonrió.
"Lo siento, solo estaba recordando algunos problemas similares que tuve en el pasado."
"En ese caso, ya me marcho." Afirmó el Dios, entregándole una mirada inquisitiva a Bell. "Tus amigas Titanides aún son un desastre en su labor, y temo que me manchen de barro todas mis paredes doradas." Aclararía con cierta gracia, para luego montarse en su carro y hacer una de sus típicas salidas impresionantes mientras sonaba la bocina.
"Ese tipo no cambia nunca…" Pensó Bell con cierta gracia mientras veía como el Dios desaparecía de la vista mediante una gran estela dorada.
Zoe saldría de la tienda ante la vista de todos, viéndose mucho más relajada. Esa era una visión que transmitía lo mismo a los demás, porque indicaba que la situación ya estaba mucho más controlada.
"¿Cómo está ella?" Bell fue el primero en preguntar, ganándose la mirada de la Lugarteniente.
"Tuvimos suerte de que ella pudiera luchar un poco contra la poción en aquel momento." Todos recordaron cuando Artemisa se quitó de encima de Bell y se tomó fuertemente la cabeza mientras gritaba. "Retomando la pregunta…" Zoe se frotaría el cabello con cierta molestia. "Lady Artemisa está mejor, pero el efecto no se ha acabado por completo. No es cien por cien seguro, pero ya pueden hablar con ella." Zoe se hizo a un lado, dejando entrar a todos.
La Diosa se encontraba junto a Phoebe, ambas sentadas en el futón mientras tenían una tranquila charla. Artemisa aun estaba solo con su sostén, pero parecía que no le molestaba ese hecho.
"¿Puedes pensar con claridad?" Todos escuchaban la conversación de Phoebe y Artemisa.
"La cabeza todavía me da vueltas, pero ya no siento ese calor extremo en todo mi cuerpo…" Respondió la Diosa mientras se frotaba la cabeza en un pobre intento de quitarse el dolor de cabeza.
"¿Es algún efecto secundario?" Preguntaría Bell, algo que llamó mucho la atención de Artemisa por algún extraño motivo. "No sería raro que eso sucediera, siendo que la poción tiene efectos muy fuertes sobre tu cuerpo." Concluiría, arrodillándose a un metro de la Diosa mientras le entregaba una sonrisa. "No te preocupes por lo sucedido, todo fue una trampa."
Artemisa lo abrazaría fuertemente tras decir esas palabras, algo que obviamente le tomó por sorpresa. Aun así, él no dudo en responderle el abrazo, aunque claramente parecía estar muy confundido con la situación.
Después de todo, la Diosa le estaba abrazando con gran fuerza justo en frente de todas.
"No tiene efectos secundarios." Aclaró Phoebe rápidamente, levantándose del futón. "La poción cuenta con diferentes capas, y digamos que cada una tiene un tiempo límite." Bell tan solo pudo observarla con gran confusión tras sus palabras. "La capa más duradera es la de la verdad." Phoebe entrecerró ligeramente sus ojos. "En resumidas cuentas, el dolor de cabeza es el efecto de que no pueda contener sus verdaderos sentimientos."
Bell ensancharía sus ojos con gran estupor ante lo escuchado, pero ya era demasiado tarde…
Antes de que pudiera reaccionar, la Diosa le dio un profundo beso en los labios a los ojos de todas.
En ese preciso momento, la reacción de todos no se hizo esperar. Aunque, en el caso de Bell, sería la no reacción, ya que se quedó completamente congelado.
Las niñas apartaron la vista con pequeños rubores ante lo visto, ya que el beso que le estaba entregando Artemisa era demasiado pasional, y se les hizo ligeramente incomodo tener que verlos.
Mientras tanto, Thalía tan solo apoyaría una de sus manos sobre el hombro de Bianca con una sonrisa, como diciendo: "¡Te lo dije!"
Phoebe tan solo dirigió su mirada hacia otro lugar con un pequeño bufido de molestia. Su mirada se cruzó instantáneamente con la de Zoe, quien se encontraba en la entrada de la tienda con una pequeña sonrisa. De alguna manera, la expresión de Zoe hizo que Phoebe demostrara sus verdaderos sentimientos, y diera una pequeña, pero muy pequeña sonrisa ante los acontecimientos.
Mientras tanto, Artemisa…
Bueno, Artemisa estaba en su propio mundo.
Para cuando el cerebro de Bell volvió a reactivarse, ya era demasiado tarde para separarse. Aun así, hizo todo lo posible para escapar de los labios de la Diosa, y cuando finalmente lo hizo, se pudo escuchar como Artemisa hizo un gemido cubierto de disgusto.
Al ver que sería imposible separarse de ella, tan solo la abrazó fuertemente y hundió el rostro de la Diosa sobre su pecho, algo que ella pareció recibir de buena forma, logrando que Bell se relajara visiblemente.
Evidentemente, esa tranquilidad no duró mucho tiempo al recordar que todas las Cazadoras habían visto el beso. Y tuvieron mucho tiempo para hacerlo, ya que Artemisa realmente no quería separarse.
"¡Es la poción!" Fue la primera escusa que se le vino a la cabeza, una escusa que, a juzgar por las caras de sus hermanas, no funcionó.
"Apollo nos explicó a la perfección cómo funcionaba la poción, y él es uno de los mejores en el área. Nunca se confundiría." Zoe contrarrestaría rápidamente, mientras se reía levemente.
Bell abrió y cerró su boca un sinfín de veces, intentando buscar escusas que no llegaban.
En estos momentos, fue como volver a su época más joven, donde siempre era acorralado de numerosas formas. Aunque esta situación era bastante singular.
"Yo…"
Bell rápidamente dejó la búsqueda de escusas a un lado cuando escuchó la voz tenue y visiblemente apagada de Artemisa.
"Yo lo siento…"
Las Cazadoras mirarían a la Diosa con ligera sorpresa. No era por sus palabras, sino por el tono que estaba utilizando.
Solo las mas veteranas recordaban que ella podía tener un tono de voz tan deprimente, y tuvieron que hacer mucho esfuerzo para recordarlo.
"Cuando te vi, sentí que, si no lo hacía, explotaría mi pecho. Me dolía mucho…" Las manos de Artemisa se aferraron a la espalda de Bell con gran fuerza. "No puedo controlarlo. Solo… El sentimiento era tan grande que no podía contenerlo. Incluso ahora…" Artemisa se acercaría aun más a su cuerpo. "Incluso ahora quiero volver a besarte. Lo siento mucho, yo…" Artemisa apartó un poco su rostro del pecho de Bell, notándose como pequeñas lagrimas salían de sus ojos.
"Lo arruiné todo…"
Como si se hubiera olvidado de las Cazadoras, Bell reforzó su abrazo en Artemisa y su rostro cambió a uno mucho más serio que reflejaba bastante protección a la vez.
"No es tu culpa…" Bell alzó el rostro de la Diosa, obligándola a que lo mirara. "Esta no eres tú."
"Si, lo soy. Siempre quiero estar a tu lado, quiero divertirme contigo, y quiero crear momentos muy felices junto a ti." Contestaría Artemisa, para luego cerrar fuertemente sus ojos. "¡Lo hago porque te amo!"
"Cada vez que habla solo complica la situación aun más." Pensaría Bell mientras la abrazaba fuertemente, haciendo todo lo posible para contenerla. "Aunque no es su culpa, solo está expresando sus verdaderos sentimientos."
"Disculpe My Lady, pero, ¿qué fue lo que arruinaste?" La pregunta de Zoe no solo tomó por sorpresa a Bell, ya que Artemisa pareció reaccionar.
"Las reglas…" Dijo ella por lo bajo, sin ser capaz de asomar su rostro para enfrentar a Zoe. "No puedo enamorarme de un hombre, y mucho menos estar con él." El rostro de la Diosa se alejo un poco del pecho de Bell para mirar a las Cazadoras por un corto segundo. "Solo les pido que no se enojen con él. Yo fui la que insistió…"
"¿Por qué insistió, sabiendo todos los riesgos?" Preguntaría Phoebe, sin poder evitar alzar una ceja. Para sorpresa de todos, la rastreadora parecía estar extremadamente calmada.
Un silencio bastante incomodo se presentó en el lugar, mientras que Artemisa bajaba su mirada con claro pesar.
"Después de sentir como desaparecía. De cómo estuvo a punto de irse para siempre en algunas ocasiones." Artemisa Rompió el silencio con esas palabras, para luego dar un gran suspiro, como si estuviera preparándose para lo que estaba a punto de decir. "Todas esas veces siempre me preguntaba si realmente valía la pena controlarme. Si es que ser solo su amiga y hermana en todos esos momentos que pasamos juntos iban a llenarme…" Artemisa separaría un poco su rostro del pecho de Bell, fijando su mirada directamente en los ojos de Phoebe. "Y cuando volvía, el alivio solo duraba un segundo. Entonces, todas las noches siempre eran iguales mientras conducía la luna. Solo era lagrima tras lagrima, llanto tras llanto." Artemisa volvió a bajar su mirada con ligera tristeza. "Si lo alejaba, solo iba a terminar de romperme. Dime, ¿qué debería haber hecho?"
"¿Esta decisión fue la que te hizo feliz?" Phoebe le contestaría con otra pregunta, algo que sorprendería un poco a la Diosa.
"Desde que me confesé, creo que estoy atravesando la época más feliz de mi vida." Respondió Artemisa ante la sorpresa de más de uno. "¿Esa es respuesta suficiente?"
Phoebe la estuvo mirando con seriedad por unos segundos, hasta que finalmente hizo algo que ninguno de los dos esperaba.
Ella sonrió.
"Si tú eres feliz, entonces nosotras también lo somos." Esa respuesta descolocó por completo a Bell y Artemisa, quienes no supieron que decir por unos momentos.
"Entonces, ¿no están enojadas?" Preguntaría la Diosa, logrando la sonrisa de todas las Cazadoras.
"Desde que Bell está aquí, todo está mucho más animado. Poco a poco fuimos aceptando su presencia, y comenzamos a tenerle cierto cariño, ya que contagiaba todas sus emociones positivas." Comentaría Zoe, fijando su mirada en Bell. "Pero, desde luego, usted fue la que más se encariño a él con el tiempo. No me sorprende tanto que todo esto allá terminado de esta manera." Zoe le entregaría una linda sonrisa a su líder. "De hecho, ¡estoy muy feliz por usted!"
"Zoe…" Fueron las simples palabras conmocionadas de Artemisa.
"Aunque odie admitirlo, el muchacho a demostrado ser una gran persona." Ahora la que hablaba era Phoebe, y sus palabras parecían incluso aún más shockeantes. "Como dijo Lady Artemisa, el daño sería mucho mayor si es que te alejaras de nosotras, ese daño seria especialmente grande para ella. Además, si eres el amante de My Lady, eso quiere decir que la amas. Después de todo, he aprendido con el tiempo que es inútil dudar de ti." Phoebe abandonó su mirada seria, y le entregó una sonrisa al albino. "Solo continúa haciéndola feliz. Ella dice la verdad cuando afirma que nunca ha sido tan feliz. Desde tu llegada, solo has hecho que My Lady sonriera casi todo tiempo."
"Yo no los conozco hace mucho, pero ambos me salvaron una vez…" Comentó Bianca con su típica faceta nerviosa, aunque estaba vez había algo nuevo en ella, y eso era su sonrisa. "Ver que ambos se aman tanto como para correr riesgos tan grandes…Eso solo me hace feliz. Estoy feliz de que ustedes dos puedan amarse a pesar de las circunstancias…" Bianca parecía querer decir algo más, pero Thalía la interrumpió cuando le dio una fuerte palmeada en la espalda.
"¡Joder!" Exclamaría la hija de Zeus con una sonrisa entre dientes. "¡Primero vences a un Titán, después de escapas del Tártaro…!" Thalía no pudo evitar cruzarse de brazos con una mirada picara. "¡¿Y ahora enamoras a la Diosa que odia a todos los hombres?! ¡Eres un gran hijo de perra!" Se rio fuertemente tras sus palabras, sacando algunas gotas de sudor nerviosas, al igual que risas por su actitud tan despreocupada en una situación tan delicada.
"Entonces, ustedes no tendrán problemas con…" Bell se señaló junto con Artemisa, dejando bien en claro a lo que se refería.
"No entiendo porqué todo tiene que ser tan complicado…" El comentario de Lilia llamó la atención de todos. "¡Yo siempre quise que Lady Artemisa y Bell estuvieran juntos, ya que siempre se veían tan felices cuando pasaban tiempo entre ellos!"
Si, había sido la respuesta más inocente del mundo, y quizás por eso había tenido tanto impacto sobre todos…
La respuesta más inocente, también es la más pura, y de alguna manera, representaba lo que todas las Cazadoras pensaban.
Indudablemente, la inocencia de Lilia hizo que todos sonrieran, logrando que ese ambiente sofocante se terminara de romper por completo.
"¡Si!" Exclamaría Brilia con gran emoción. "¡Además, no tardaremos tanto en tener a un nuevo hermano o hermana en la Caz…!"
Todas las Cazadoras mayores se abalanzaron sobre Brilia y le taparon la boca, haciendo que las dos niñas se asustaran visiblemente.
"Lamentamos las molestias." Dijeron todas con cara de palo mientras sacaban a Brilia por la fuerza. Lilia tan solo las siguió, sin saber lo que estaba mal.
Mientras tanto, Artemisa y Bell parecían haber quedado un tanto atónitos ante las últimas palabras escuchadas.
Un silencio un tanto incomodo se presentó entre ambos, hasta que Artemisa apoyó su rostro nuevamente en el pecho del albino.
"¿Quieres tener un…?"
"Ni hablar." Bell la interrumpió rápidamente. "Ya dijimos que eso es muy peligroso."
Mientras tanto, en el Campamento Mestizo…
Cierta pelirroja se encontraba dentro de la tienda de Luke, quien parecía estar viendo una película a solas, como era costumbre desde que volvió.
"¿Estás seguro que no quieres comer con nosotros?" Preguntó Clarisse mientras colocaba su única mano sobre su cadera.
"Ya te dije que no me interesa." Fue la rápida respuesta de Luke, sin siquiera dirigirle la mirada. "Como ya no soy más el Capitán de mi cabaña, mi presencia no es tan necesaria y obligatoria como antes." Clarisse dio un suspiro ante la respuesta.
"Sigues comportándote como un niño idiota. No necesitas darme escusas estúpidas." Luke la miró, haciéndose el desentendido. "Sé muy bien que nunca vienes a cenar para no incomodar a los demás, no tiene nada que ver que seas o no un capitán."
"¿Sabes qué? Tienes razón." Fue la simple respuesta de Luke.
"Entonces, ¿vienes?" Cuestionaría la hija de Ares, ganándose una mirada desdeñosa por parte de Luke.
"Prefiero seguir comportándome como un niño idiota." Clarisse tan solo le miró como si fuera un imbécil. "¿Qué?" El rubio rápidamente se hizo el ofendido. "Es lo que me gusta." Clarisse lo continuó mirando así por unos pocos segundos más, hasta que inclinó su único hombro.
"Como quieras." Fue su simple respuesta, marchándose de la tienda.
"¡Envíales un saludo a los otros!" Luke gritó a todo pulmón, dejando bien en claro que sabía acerca de la presencia de Percy y los demás, quienes estaban fuera de su tienda.
Clarisse suspiraría con fastidio, para luego señalar a sus espaldas.
"Ya escucharon a ese imbécil. Vámonos." Ordenó la hija de Ares, logrando que todos se marcharan.
Como todos estaban cenando en las mesas exteriores, nadie notó que una figura claramente femenina se acercó a la tienda de Luke.
El rubio escucharía nuevamente como alguien entrada, por lo que pensó al instante en un comentario despectivo al creer que eran sus amigos, pero rápidamente se dio cuenta que no era así cuando volteó su rostro.
"Quizás estoy un poco jodido…" Pensaría, viendo como Afrodita parecía estar viéndole seriamente. "Me alegra verla de nuevo, Afrodita." Luke bajaría su cabeza en señal de respeto, logrando que la Diosa agitara rápidamente su mano.
"Ya, ya. Ahorrémonos esas cosas…" Comentaría la Diosa con un tono aburrido. "Las cosas no resultaron como esperaba." Dijo, para después sonreír levemente. "Aun así, veo que te he subestimado." Luke no pudo evitar alzar una ceja ante esto último.
"¿Perdone?" El rubio preguntaría, ganándose una sonrisa dentuda por parte de Afrodita.
"No pude ver exactamente lo que sucedió porque estaba en el Olimpo, pero pude escuchar que Apollo y Bell conversaron sobre que él era inmune a las opciones, por lo que hechizarlo hubiera sido completamente en vano." Afrodita se acercó y chocó su codo en su hombro, como si fueran cómplices de un gran crimen. "Por eso es que arrojaste la poción en el vaso de Artemisa, pequeño listillo." Luke tan solo pudo poner los ojos en blanco tras escuchar el apodo.
"De alguna forma, me salvé…" Pensó el rubio.
"Puede que no todo haya resultado como yo quería, pero sé que Artemisa tuvo grandes problemas y que sus Cazadoras no parecían nada contentas con lo ocurrido. Por lo tanto, creo que me conformaré…" La mirada inocente de Afrodita cambiaría radicalmente. "Por ahora…" Luke la miraría por sus palabras, ganándose una expresión confusa por parte de la Diosa. "¿Qué sucede?"
"No creo que debas seguir con esto." Fue la simple respuesta de Luke, ganándose un ceño fruncido por parte de ella.
"¿Acaso tienes miedo?" Cuestionaría la Diosa, ganándose una rápida negativa por parte de Luke.
"Yo no tendré muchos problemas, pero no puedo decir lo mismo sobre ti." El rubio explicó mientras miraba la película. "Encantar a Dioses está estrictamente prohibido y puedes terminar muy mal sin importar que seas un Dios. Creo que gracias a que no sucedió nada van a perdonarte esta vez, pero no creo que Bell logre convencer a Lady Artemisa una segunda vez."
"Recuerda que tú eres mi cómplice, así que podrías recibir el mismo castigo…" Afrodita pareció amenazarlo, pero Luke no se vio afectado por esas palabras.
Solo parecía estar un poco fastidiado.
"Solo lo digo por tu bien. No quiero que te suceda nada."
Sin duda alguna, Afrodita nunca esperó ese tipo de respuesta tan sincera y despreocupada, por lo que su expresión se descolocó por completo.
"Eh, gracias…" Fue lo único que pudo decir, ganándose una pequeña sonrisa por parte de Luke.
Ella nunca esperó que un criminal pudiera sonreír de una forma tan pura y sin ningún motivo escondido…
"Mientras lo entiendas…" Fue la simple respuesta de Luke, volviendo su mirada hacia la película.
Afrodita se le quedó mirando por unos pocos segundos, para después darse media vuelta.
"Muy bien, no te involucraré más si es que no quieres. Tampoco diré que me ayudaste si me descubren." Dijo la Diosa mientras abría la tienda. "Supongo que esta será la última vez que nos veremos."
"Espera." Luke pauso la película, entregándole una mirada a la curiosa Diosa. "Primero, déjame darte un consejo."
"De acuerdo." Afrodita lo aceptó rápidamente.
"Deja de ir tras Bell. Aunque no quiera decirlo, él ya tiene una amante." Afrodita abrió la boca, pero no le dejó hablar. "No voy a decirte quien es, porque no es de tu incumbencia. De hecho, no es de la incumbencia de nadie. Solo te diré que parece feliz, y espero que no arruines esa felicidad." Luke volvió su mirada hacia la película, quitándole la pausa. "Entiendo que eso puede molestarte, pero si no sabes parar, si no soportas que él sea feliz sin ti…" Luke la miró de reojo. "Eso significa que no lo amas. Eso no es amor, es obsesión." Al ver la mirada de la Diosa, el rubio rápidamente sonrió y alzó sus manos en defensa. "¡No es que le este dando una lección sobre el amor a la Diosa del Amor! Solo es un consejo." Luke volvió su mirada hacia la película.
Unos segundos de silencio se presentaron entre ambos, hasta que la Diosa finalmente habló.
"Yo… Lo pensaré." Fue la respuesta dubitativa de Afrodita.
Antes de que saliera por completo de la tienda, pudo escuchar unas últimas palabras de Luke.
"Si lo que buscas es amor, no tardaras mucho en conseguirlo." Dijo Luke, entregándole una sonrisa. "Diosa o no, creo que eres la mujer más hermosa que he conocido. Solo necesitas ser un poco más paciente."
Afrodita cerró la tienda tras escuchar sus palabras.
Justo antes de teletransportarse, la Diosa se ruborizó.
"Creo que eres la mujer más hermosa que he conocido."
"¡¿En que estoy pensando?!" Ella sacudió fuertemente su cabeza para borrar esas palabras, marchándose del campamento.
"Ahora, ¿debería escabullirme en el campamento para reírme un poco de Bell y las Cazadoras?" Pensó Luke, para luego negar rápidamente con la cabeza. "Si me descubren, probablemente me maten, o aun peor…" El rubio no pudo tener un pequeño escalofrió tras su último pensamiento.
Luke fijó su mirada en la película, dibujando una pequeña sonrisa mientras cenaba tranquilamente.
"Supongo que le contaré todo mañana. Espero que no este muy enojado." Pensaría con diversión.
Mientras tanto, en el campamento de Artemisa.
Todas las Cazadoras observaban los acontecimientos con sus ojos en blanco mientras cenaban.
Frente a ellos, Artemisa estaba sentada en el regazo de Bell mientras comían tranquilamente. Sus expresiones compartían una gran oleada de felicidad, algo que cegaba un poco a las Cazadoras.
Al no soportar más la escena tan conmovedora, Phoebe decidió gritar por todas:
"¡QUE HAYAMOS ACEPTADO SU RELACIÓN NO SIGNIFICA QUE ESTAREMOS COMODAS SI REFLEJAN TODO ESE CARINO SOBRE NOSOTRAS!"
Los dos miraron a Phoebe mientras respiraba agitadamente por el grito que había dado. Ambos se miraron entre sí, para luego mirar nuevamente a las Cazadoras.
"Lo siento." Respondieron ambos al mismo tiempo.
¡FINAL DEL CAPÍTULO CUADRUPLE!
Estoy bastante complicado con los tiempos esta semana, ya que estoy muy ocupado. Intentaré actualizar en menos de 7 días, pero no prometo nada. Ahora debo actualizar mi otra historia, así que no esperen ningún capítulo nuevo en estas próximas dos o tres semanas. Además, aun debo terminar los borradores que prometí. Así que sí, estoy realmente jodido con el tiempo.
Omitiendo lo anterior, espero que les haya gustado estos capítulos, y que hayan disfrutado la revelación de la relación de Artemisa y Bell con las Cazadoras. Creo que ellas son las primeras que debían saberlo, ya que son como una familia, y las únicas que están todo el tiempo con ellos dos.
Este será un capítulo un poco más corto de lo que les tengo acostumbrados, pero para ser sincero, no vi mejor momento para cortarlo.
Y no me refiero a lo que leyeron allí arriba, sino por lo que se viene aquí abajo.
Zeus miraría impacientemente el trono vacío de Atenea y Ares.
"Esos dos son los que solicitaron la reunión, y se atreven a llegar tarde…" Poseidón pareció leer los pensamientos de su hermano.
"¿Soy el único que piensa que esto es extraño?" Se preguntaría Hades internamente.
"¿Dónde está mi hija?" Preguntó Zeus, viendo el trono vacío de Artemisa.
"Como no parecía ser una reunión urgente, ella decidió quedarse entrenando a sus Cazadoras." Apollo respondería rápidamente, ganándose una ceja alzada por parte de Hades.
"¿Un entrenamiento a las 6 de la mañana?" Hades fijó su mirada en Poseidón. "¿Siempre comienzan tan temprano?" Su hermano simplemente se inclinó de hombros, indicando que no sabía la respuesta.
Antes de que alguien más pudiera seguir hablando, todos ensancharon sus ojos en shock cuando sintieron una enorme presencia justo fuera de la entrada.
Todos rápidamente se levantaron de sus tronos y se acercaron lentamente a la puerta.
"Esta presencia…" Pensaría todo el mundo. "¿Se trata de Caos?"
Antes de que alguien pudiera decir o susurrar algo, la puerta se destruyó en mil pedazos, alarmando a todos.
Una figura se acercó entre el polvo, mientras parecía arrastrar a otras dos personas.
"Por fin nos conocemos…" Claridad saldría entre el polvo, logrando que los ojos de Zeus se crispasen al ver los cuerpos casi inertes de Ares y Atenea.
"Rey del Olimpo…"
Cantidad de palabras del capítulo cuádruple: 7735+5245+5266+5012=23258 palabras.
