¡Aquí me presento con otro capítulo!
Como dije antes, este capítulo será más corto de lo normal, por el tema de la transición que quiero hacer, sino quedaría muy largo, y, por ende, tardaría mucho tiempo en sacar nuevo capítulo. En parte es por eso que esta actualización llegó relativamente pronto para lo que les tengo ya acostumbrados (por lo menos lo que siguen la historia al día).
Creo que ya está todo dicho. Solo espero que encuentren entretenido este capítulo.
¡Disfruta!
Los ojos de Afrodita se abrieron de par en par. La Diosa se sentó de inmediato en su cama mientras sus expresiones faciales cambiaban drásticamente.
"¡Tuvieron sexo!" Gritaría la mujer a los cuatro vientos.
"¿Disculpe?"
Su expresión pareció volver un poco a la normalidad cuando se dio cuenta que Luke se encontraba a su lado.
"Espera, ¿Qué es lo que había sucedido?" La Diosa se agarraría fuertemente la cabeza cuando noto que no podía recordar nada.
"Si lo resumimos, podría decirse que estuviste cerca de morir." Fue la respuesta del rubio, logrando captar la atención de la Diosa. "Estuviste inconsciente por un día completo. Y como tus aposentos fueron destruidos, estuviste reposando en tu cabaña." Concluiría, girando su mirada para ver afuera de la habitación, en donde se encontraban diferentes hijas de Afrodita mirando con ligera timidez.
Era natural, ya que es la primera vez que veían a su madre.
"Un día completo…" La Diosa se quitaría la mano sobre su cabeza, dándose cuenta de algo. "Espera, ¿estuviste cuidándome durante todo este tiempo?"
"Estuvimos turnándonos con Apollo. Aunque si, estuve la mayor parte del tiempo." Fue la simple respuesta del rubio, sin notar como la Diosa se ponía a jugar con sus manos.
"Gracias…" Dijo por lo bajo, en donde Luke simplemente sacudió su mano, indicando que no era nada.
"Por cierto, antes dijiste algo sobre el sexo…" Comentaría Luke con cierto interés. "¿A qué te referías exactamente?"
"¡Es cierto!" Exclamaría la Diosa, levantándose de la cama mediante un salto. "¡Tengo que ir con esos dos!"
"No sé qué estarás planeando, pero la cosa esta muy delicada para pensar en crear más problemas internos." Luke la aconsejó, sabiendo que Afrodita no solía planear cosas muy buenas. "Podrás crear tu discordia cuando todo acabe."
Afrodita le interrogó con la mirada por un corto segundo, para luego mirar hacia otro lado.
"Tienes razón." El rubio no pudo evitar pestañear con algo de sorpresa, ya que usualmente se mostraba bastante testaruda.
"Será mejor que te prepares. Habrá una reunión dentro de poco." Aclararía el rubio.
"¿Y ahora que sucede?" Preguntó con gran intriga, logrando que Luke se pusiera aún más serio.
"Atenea y Ares están a punto de morir."
CAPÍTULO 48: PLAN DE CONTINGENCIA.
"¿Qué se supone que deba hacer?" Preguntaría Hestia mientras tenía sus dos manos sobre la espalda de Bell.
"Es una buena pregunta…" Pensó Bell para si mismo. "Intenta enviar tu energía divina a los tatuajes." Bel intentó explicarse de la mejor manera, y la Diosa pareció comprenderlo.
Un brillo cegador se presentó entre ambos que duró varios segundos.
Cuando Hestia finalmente abrió sus ojos, pudo presenciar cómo había una especie de escritura griega justo en frente suya, aunque no lograba entender nada de lo que decía.
"¿Bell?" Insinuó la Diosa con gran nerviosismo.
"¿No puedes leerlo?" Bell adivinó sin siquiera mirar. "Es natural que ese contenido también este corrupto. Solo céntrate en la parte superior." Ese comentario hizo que la Diosa guiara su mirada hacia arriba, notando como su nombre y su nivel parpadeaban con gran energía.
La Diosa llevaría una de sus manos allí por puro instinto, haciendo que se pusiera muy nerviosa cuando una especie de cartel apareció justo en frente de su rostro.
"¿Ahora que hago?" Preguntó al instante, sin querer cometer algún tipo de error.
"Solo permítelo." Hestia no pudo evitar confundirse ante esa respuesta, ya que no había nada que decía algo acerca de "permitir".
Esa idea se diluyó cuando notó que había una opción que decía "subir niveles".
La Diosa intuyó que era eso, por lo que rápidamente accedería.
Ese cartel desapareció y los ojos de Bell se ensancharon ligeramente.
La Diosa pudo presenciar como el nivel 10 de Bell ahora era un 14.
"¿Cuáles son las nuevas habilidades?" Bell preguntó de inmediato, logrando que Hestia mirara hacia todos lados con gran confusión.
"No apareció nada acerca de eso."
"Así que eso también está dañado…" Concluiría, para luego mirar a la Diosa de reojo. "Ya hemos terminado."
"Hum, ¿eso quiere decir que no sirvió para nada?" Se preguntaría la Diosa con ligero desaliento.
"Las habilidades nuevas era lo que más quería. Pero no todo fue en vano, ya que mi cuerpo se potenció tras haber subido 4 niveles." Respondió mientras apretaba fuertemente su puño para evaluar su nueva fuerza. "Pero esto está muy lejos de ser suficiente…"
"Entonces, ¿Qué deberíamos hacer?" Hestia parecía realmente preocupada ante el fallo del plan.
"Si pudiera volver a mi Dimensión, pero el viejo era el que poseía casi todo el conocimiento sobre eso…" Pensó, entrecerrando sus ojos.
"¿Bell?" El mencionado se despertó de sus pensamientos tras escuchar el tono bastante preocupada de la Diosa.
"Sabía que esto podía fallar, así que tengo un plan B." Respondió con una sonrisa dentuda. Algo que pareció calmar a Hestia.
El sonido de la puerta hizo que ambos terminaran su charla.
Bell no pudo evitar tener un mal presentimiento al ver el rostro excesivamente serio de Clarisse.
"¿Sucedió algo?"
Un momento más tarde…
Bell estaría cargando a Artemisa entre sus brazos mientras se aproximaban a la cabaña que resguardaba a todos los heridos.
Desde lejos ya podían presenciar como todos los Dioses Olímpicos estaban sentados en aquel lugar, hablando entre ellos. Más a lo lejos se encontraban los Titanes, quienes parecían mantenerse al margen de esto.
"¿Cómo están?" Preguntaría Bell, dejando a Artemisa en un asiento cercano.
"Ya nos despedimos todos." Fue la respuesta de Apollo, quien se encontraba mirando como Atenea y Ares estaban hablando con sus últimos hijos. "No más de 5 minutos." Esa respuesta haría que Bell sudara levemente.
"Muy bien…" Concluiría, viendo como Clarisse se acercaba con esa expresión seria en su rostro. Ella estaba acompañando a Annabeth, quien lucía destrozada.
"Ellos quieren hablar contigo." Dijo la Capitana de la Cabaña Ares.
Bell no dijo ni una palabra, solo pasó a su lado mientras que las dos mujeres se iban a ser consoladas por sus amigos.
"Por fin llegas, mocoso." Comentó Ares, solo para comenzar a toser sangre dorada.
"Siento que debas vernos de esta forma, pero lo cierto es que no podemos hacer mucho más." Atenea simplemente sonrió ante su mala broma, era obvio que ese no era uno de sus fuertes.
"Me parece raro que quieran pasar sus últimos minutos de vida conmigo." Bell dio su punto, sentándose al borde de la camilla de Ares. "Será mejor que vayamos rápido."
"Directo al punto, así me gusta." Ares sonrió, para luego ponerse un tanto serio. "Nos enfrentamos a la peor amenaza que se ha visto en todo el Olimpo. Nuestro padre y hermano fueron los primeros, nosotros seremos los siguientes, y desde luego que no seremos los últimos." Ares miró al techo, pensando en sus propias palabras. "Parece que el Olimpo esta descarriado tras la muerte de Zeus, pero eso no es cierto."
"Sabemos que tú serás el nuevo Rey del Olimpo." Atenea siguió las palabras de Ares, captando la atención de Bell. "Puede que todavía no sea nada oficial, o que aun no te hayan preseleccionado, pero es un hecho que nadie puede negar. Eso se debe al simple hecho de que todos confiamos en ti." Comentaría la Diosa con una sonrisa. "Nosotros dos confiamos en ti. Por eso mismo, hemos decidido otorgarte nuestras Bendiciones."
"¿Sus Bendiciones?" Bell recordó como Artemisa utilizaba eso en sus Cazadoras, logrando que tengan un desarrollo de habilidades y poder fuera del alcance de la mayoría de Semidioses normales.
También recordó que Orión tenía una Bendición otorgada por su madre, aunque la suya funcionaba de una manera diferente.
"Digamos que es lo último que haremos por el Olimpo." Comentó Ares, mirando al albino con una sonrisa. "Nos gustaría que recibieras Bendiciones por parte de todos nosotros, pero solo la de Atenea y la mía no tienen restricciones fuertes."
"Aunque quizás podrías preguntarle a Artemisa. Quizás no te molestaría mucho unirte a su Caza." Agregaría Atenea entre pequeñas risas.
"Digamos que ella y yo estamos bien." Fue la simple respuesta de Bell, para luego ponerse serio. "Entonces, ¿Qué debo hacer?"
"Dame tu mano." Respondió la Diosa, estirando su brazo para alcanzar el de Bell.
El albino hizo caso de forma inmediata, estrechando sus manos con la de los Dioses.
"Antes de hacerlo, queremos pedirte un favor." Comentó Ares, captando el interés de Bell.
"¿De que se trata?"
"Queremos que Clarisse y Annabeth sean seleccionados para los dos puestos que quedaran libres en el Olimpo." Le respondió Atenea.
Bell pareció pensarlo por un momento. Finalmente miró a ambos, dando un leve asentimiento. Eso gesto se ganó la sonrisa de ambos Dioses.
"Escucha bien." Una luz cegadora cubrió a los dos Dioses cuando hablaron.
"Mi Bendición otorga la fuerza de mil guerreros."
"Mi Bendición otorga la agilidad de mil guerreros."
"Utilízalo sabiamente." Culminaron los dos, logrando que ese brillo cubriera por completo a Bell.
Después de ese brillo cegador, Bell volvió a abrir sus ojos.
En cuanto lo hizo, pudo ver que los dos Dioses ya se habían convertido en pequeñas partículas.
Un suspiro que no sabía que estaba conteniendo salió de sus labios.
"Nunca pensé afrontar una situación tan estresante…" Se susurró para sí mismo.
Era obvio que no le gustaba sostener tanta responsabilidad solo con sus dos manos.
Unos minutos más tarde, en la cabaña de Hera…
"Bien, ya estamos todos aquí…" Bell observó a todos los Dioses y Titanes que se habían presentado en la pequeña cabaña.
"Todos los Dioses y Titanes que están aquí serán los que participarán en el próximo combate." Aclararía.
"¿Y qué sucede con el ejercito del Inframundo y los Mares?" Preguntaría Hades, viendo a Poseidón, quien lucia con varios vendajes alrededor de su cuerpo.
"Puede sonar un poco duro lo que voy a decir, pero no necesitamos a nadie que no pueda aportar absolutamente nada." Bell fue bastante claro en sus palabras, logrando que Hades y Poseidón bajaran su cabeza. "No digo que sus ejércitos sean mediocres. Simplemente no quiero sacrificarlos completamente en vano."
"Si, lo entendemos." Contestó el Dios de los Mares, sonriéndole un poco. "Gracias por decirnos las cosas directamente." Bell tan solo asintió, para luego mirar a Apollo.
"Por cierto, ¿cómo va el tema de los heridos?" Le preguntó al Dios, logrando que este se pusiera bastante serio.
"Pude notar que las cadenas de esa mujer son muy peligrosas. Obstruyen todo tipo de regeneración acelerada y hace que las heridas tarden mucho más tiempo en sanar. Obviamente, siempre estamos hablando de una regeneración o sanación bajo la perspectiva de un Dios." Aclaró Apollo al final. "Por esa razón, creo que todos llegaremos muy justos a la batalla. Todos, menos tú." Este último punto hizo que todos miraran al Dios. "Tus heridas son mucho más preocupantes. Creo que haber entrado en contacto que esa energía destructiva hizo que las consecuencias sean feroces, aunque pudiste sobrevivir a la desmaterialización."
"¿La Ambrosia podría ayudarme con eso?" Preguntaría Bell, ganándose un rápido asentimiento por parte del Dios.
"Respecto a eso, tenemos un problema bastante grande." Explicó. "Dionisio era el que mantenía la producción de Ambrosia y Ambar en masa. Con su muerte, nos hemos estancado mucho con la producción. Tampoco sería conveniente que uno de sus hijos herede su posición, ya que debería tener mucho más tiempo de preparación para lograr estar a la altura." Algunos parecían mirar impresionados al Dios, ya que comúnmente siempre era bastante singular y cómico al expresarse, pero en esta ocasión estaba siendo completamente profesional.
"Eso si que es un gran problema…" Bell comenzó a frotarse el mentón mientras pensaba en una solución. "En tal caso, necesitaríamos a otro Dios que conozca el negocio de la producción y distribución en masa."
Bell dejó que esas palabras se hundieran en el aire. Pocos segundos después, todos comenzaron a mirar a cierto Dios en concreto.
Hermes miraría a todos, para luego suspirar.
"Muy bien, me haré cargo de la producción. Pero debo aclarar que ese producto no esta dentro de mis Dominios, así que no esperen tener mucho." Explicaría el Dios.
"¿Cuántos?" Bell preguntaría de inmediato.
"No sabría decirte con exactitud en estos momentos." Contestaría Hermes. "Nunca trabajé con un producto como lo es la Ambrosia o el Ambar."
"Si ayuda de algo, estaría bien que se basara únicamente en la producción de Ambrosia." Todos miraron a Afrodita tras sus palabras, y parecían algo impresionados. "Digo, eso aligeraría el trabajo y si se centra solo en una producción podría ser mejor, ¿o no?" La Diosa inclinó su cabeza hacia un lado, viendo como todos la miraban.
"Es una buena observación." Comentó Hefesto.
"De hecho, fue demasiado buena…" Pensaría Artemisa para sus adentros, ya que no quería fastidiar a la Diosa del Amor en momentos como este.
"Lo ideal sería que alcanzara una para cada uno, pero en estos momentos estamos muy escasos de recursos con la destrucción del Olimpo…" Bell se frotaría el mentón, pensando en una posible solución. "Lo único que sé con exactitud, es que necesitaré dos de Ambrosia." Esas palabras sorprendieron un poco a los presentes.
"¿Por qué dos?" Artemisa se metió por primera vez en la conversación, ganándose la atención del albino.
"Una para curarme antes de ir, y otra para curarme durante el combate." Explicaría, para luego bajar su mirada. "Lo ideal sería que el otro grupo también llevara, aunque sea una…"
"Espera, ¿de que estás hablando?" Los Titanes finalmente se metieron en la conversación, siendo Atlas quien habló.
"Lo resumiré lo mejor posible…" Bell colocó una hoja sobre la mesa, para después comenzar a dibujar dos diferentes círculos. "Habrá dos grupos. El primero es el que se encargará de distraer a Claridad para ganar el máximo tiempo posible. El segundo consiste en una agrupación para concentrar la mayor carga de energía divina."
Bell alzaría su mirada, viendo que todos parecían ver esto con ligera confusión.
"Necesitaremos tiempo, porque el segundo grupo cargara su propia energía dos veces." Explicaría, y la primera que pareció entender el plan fue Artemisa.
"Una gigantesca bola de energía divina…" Comentaría la Diosa, a lo que Bell asintió.
"Lo cargaríamos dos veces por el consumo de Ambrosia, ¿o me equivoco?" Preguntaría Hestia, ganándose un asentimiento por parte de Bell.
"En un principio pensé que sería mejor distribuir la Ambrosia únicamente para los más fuertes, pero me di cuenta que eso no serviría de nada." Bell entrecerró sus ojos tras sus siguientes palabras. "Después de todo, no dispondríamos del tiempo suficiente para que liberen toda su energía 3 veces…" Bell volvió a alzar su mirada, mirando a cada uno de los presentes. "Escuchen. Si algo me quedó claro sobre Claridad, es que ella parece ser bastante orgullosa y esta muy segura de sus posibilidades. De lo contrario, ya estaríamos todos muertos." Bell daría su punto, a lo que muchos tuvieron que asentir de acuerdo. "El problema es que ella no nos dejará preparar un ataque de tal magnitud si no la entretenemos con otra cosa. La idea inicial es que ella vea ese ataque como algo insignificante, y que se centre principalmente en el primer grupo."
"Hablando de eso, ¿Quiénes integran cada grupo?" La pregunta hizo que Bell se pusiera muy serio.
"Escuchen con atención…"
¡FINAL DEL CAPÍTULO!
Lo más seguro es que en el próximo comience de primera con la introducción a la batalla final. Los otros pasos del plan que no se vieron aquí se irán vislumbrando a lo largo que avance la batalla.
Lo más probable es que la batalla final se divida en tres capítulos diferentes. No sabría decir la duración, pero puedo asegurar que ninguno podría llegar a ser tan corto como este capítulo.
Desde luego que se van a venir más muertes, y ahora creo que se vienen las más fuertes.
Sin mucho más que decir, solo me queda despedirme.
¡Gracias por leer!
